Recordando una vez más que este fic no es mío, sino de Sinners Like Us y los personajes me pertenecen aún menos.


- Estúpido Gakupo -murmuró Rin para sí misma. Suspiró y se despojó de su ropa antes de meterse en la bañera llena de burbujas que había preparado pocos minutos antes. Dejó escapar un gemido de satisfacción cuando el olor a naranja del jabón le llegó al rostro.

Amaba tomar esa clase de baños, la calmaban cuando tenía la sensación de que iba a explotar.

Ya pasaba de la media noche, pero eso no le importaba en ese momento. En serio necesitaba relajarse.

¿Por qué? Oh, ¿Por qué Gakupo había tenido que arruinar ese momento tan romántico? ¡Iba a ser perfecto! Aunque admitía que había estado nerviosa, lo había disfrutado, y bastante.

Sumergiéndose en el agua, la muchacha contempló la espuma blanca y burbujeante que la rodeaba. ¡Por el amor de Dios, era una adolescente caliente! ¿No debía al menos permitirle algunos privilegios?

¿O era que él no... La quería de esa manera?

Esa simple idea bastaba para tranquilizarla, pero también le producía una impresionante abolladura a su ego, que ya de por sí era casi inexistente.

- Estúpido Gakupo -dijo por lo bajo una vez más.

Pero, ¿En verdad era él el único culpable? ¿No era que ella se había imaginado su relación sólo por haber entrado en su casa estando borracha?

De haber sido así, habría estado abierta a esa clase de rechazo.

Así que no. Estúpido Gakupo.

Y estúpida ella.

~.~.~

- Estúpido, estúpido, ¡Estúpido!

Gakupo gimió golpeándose la frente y pateándose mentalmente mientras se dejaba caer en el sillón. Oficialmente, él era el el idiota más grande en la tierra.

Había hecho enojar a Rin y la había puesto bastante hormonal. Y aunque eso último realzaba bastante su orgullo masculino, no entendía por qué ambas emociones debían ir juntas. La estaban pasando genial y la noche era perfecta. ¿Por qué había tenido que arruinarlo?

Frustrado, cerró los ojos y se llevó las manos a la cara, pues sabía exactamente por qué. No importaba lo que sintiera por ella ni qué tan fuertes fueran sus sentimientos, no podía deshacerse de esa sensación de estarse aprovechando de ella. Demonios, aún se sentía así, aunque ella había podido alejarse antes de que las cosas se salieran de control.

Cada vez que la miraba se enamoraba más de ella, era obvio. ¿Pero en verdad era amor?

Sí, era posible.

¿Pero era real?

Para él, probablemente a diferencia de Rin, esos sentimientos no eran algo nuevo. Ya había estado enamorado. Y ya había hecho el amor. Era un adulto maduro, ¿Qué esperaba?

Ella, sin embargo, no lo era. Ella era ingenua, jóven e inocente. ¿Cómo podría quitarle eso?

Se sentía como el villano de un cuento de hadas que se frota las manos al pensar cómo robar la virtud de la heroína.

Gakupo negó con la cabeza. No importaba cómo tratara de justificar su comportamiento, se sentía culpable por lastimarla. Eso había hecho; pudo darse cuenta al verla salir por la puerta, y eso lo lastimaba a él.

¿Cómo pudo llegar a preocuparse tanto por una persona en tan poco tiempo?

No importaba. La verdadera pregunta era ¿Cómo podía hacer las pases con ella?

Acomodándose de nuevo en el sillón, comenzó a pensar en un plan.

~.~.~

Luego de una hora, Rin escuchó el distintivo ¡Plink! de que algo había golpeado su ventana. Al principio intentó ignorarlo dándose la vuelta en la cama y diciéndose que había sido sólo el viento. Pero como no se detenía, luego de un rato se arrastró hasta ahí lista para gritar en cuando viera algo raro.

Lo último que hubiera esperado ver era una maraña de cabello violeta. No obstante, ahí estaba ese hombre tan recatado lanzando piedras a su ventana. ¡Como si estuvieran en una película romántica!

- ¿Qué haces? -hizo su mejor intento por gritar y susurrar al mismo tiempo para evitar que su familia se despertara y se diera cuenta de lo que estaba pasando.

Gakupo o no la escuchó o prefirió ignorarla porque lo único que hizo fue sonreír y hacer señas para que bajara. Rin negó con la cabeza.

- Oh no. Sigo enojada contigo.

Además de que su cabello aún estaba mojado por el baño y ella estaba en pijama pero él sólo siguió haciéndole señas. Suspiró sabiendo que peleaba una batalla perdida.

- ¡Estás loco! -dijo, pero luego fue por unos zapatos y una chaqueta. No quería meterlo en problemas, y supuso que podrían solucionar todo de una vez si no estuvieran a dos pisos de distancia.

Cuando llegó al patio se quedó a varios metros de él y cruzó los brazos mirándolo con el ceño fruncido.

- ¿Qué? -preguntó esperando que él se encargara del resto.

Él sonrió con una timidez tal que hizo que el corazón le revoloteara en el pecho y le ofreció la mano.

- ¿Quieres ir conmigo al parque? -preguntó.

Ella se mordió el labio pero asintió y se dio la vuelta para caminar dándole la espalda. De ninguna manera se lo dejaría tan fácil.

~.~.~

Mientras tanto en otra casa a unas calles de ahí, se escuchaban gritos y palabras horribles escupidas por una mujer visiblemente enojada. Sus favoritas parecían ser desgracia y repugnante.

Lesbianas sucias también.

Al final una chica con el cabello atado en dos coletas salió corriendo ahogada en llanto. Era tarde y no tenía a donde ir, pero no podía quedarse en su propia casa.

La madre de Miku acababa de enterarse de su relación con Luka, y no del modo que Miku hubiera querido.

Empezó bastante inocente en realidad. Luka había ido para quedarse a dormir y su madre no dejaba de sonreír feliz de que su hija pasara tiempo con una nueva amiga.

Se habían estado divirtiendo, recordó. La puerta estaba convenientemente cerrada, pero sin seguro y ellas empezaron a jugar. El jugueteo las llevó a las cosquillas y las cosquillas las llevaron a la lucha, y la lucha -como suele suceder- las hizo llegar a los besos.

La señora Hatsune creyó que su hija y su nueva linda amiga querrían una botana y entró en la habitación con una gran sonrisa y un plato lleno de galletas. Cuando comprendió la escena que tenía enfrente -Miku cerniéndose sobre Luka, separándose de un beso y ambas con los labios hinchados- quedó horrorizada.

Insultó a Luka y le dijo que se largara. Miku intentaba disculparse pero ella sólo susurraba que estaba bien mientras caminaba incómoda hacia la puerta, cosa que la hacía sentir aún peor. Cuando Luka estuvo a salvo fuera de la casa, su madre se fue contra ella.

Ahí fue donde comenzaron los gritos.

La familia fe Miku nunca había sido muy religiosa pero aún así su madre dijo que eso era un pecado. Dijo que era una falta de respeto para toda la familia y la acusó de ser una alcohólica, drogadicta y de hacer todas esas estupideces que hacen los adolescentes vagos.

Miku lloraba diciendo que sólo estaba enamorada y que no le importaba lo que ella dijera. Eso fue una revelación en sí misma y cuando se estaba dando cuenta de eso, su madre levantó la mano.

Y la abofeteó. Muy fuerte.

Ahora Miku llevaba bastante tiempo fuera de su casa. Necesitaba aclarar su mente y rápido.

Quizá el parque donde tuvo su primera cita con Luka fuera un buen lugar.


Lenka387: Uh, si supieras. El drama apenas se viene -w- Si eres tan nerviosa, probablemente deberías ir dejando de leer u.u

Pero hay que admitirle a Gakupo que fue muy valiente. Mira que ir a tirar piedras arriesgándose que a golpear la ventana de sus suegros o su cuñado no ha de ser nada fácil xD

Espero poder actualizar antes del fin de semana, se siente bien ya no tener que esperar dos meses :)