Crepúsculo es obra de S Meyer.

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Descontrol

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Alice lo supo en el mismo momento en que vio las gotas de sangre. Y miró a Jasper. Se había erguido, se había tensado en su posición. Un segundo después había roto la distancia que lo separaba de Bella. Y al siguiente Edward lo había alejado de la razón de su existencia. Al minuto, Emmett y Carlise lo tenían sujeto. Pero se les hacía difícil. Se les hacía difícil porque Jasper ya no era Jasper. Era un depredador, dispuesto a matar y a saquear. Alice saltó.

- Tranquilo, tranquilo - le dijo como si se tratara de un niño pequeño - Es sólo un poco de… - titubeó - sangre.

Alice giró y vio la mueca asustada de Bella.

- Llévenselo - pidió, más bien ordenó Carlise.

Emmett y Rosalie arrastraron a Jasper. Alice se quedó allí. Mirando a Bella, intentando acompasar su respiración.

- Lo siento - susurró audiblemente para que Bella la escuchara.

Dio media vuelta.

Emmett estaba apoyado en el dintel de la puerta de atrás.

- ¿Dónde está?

- En el interior.

Alice dio un par de pasos, pero Rosalie la detuvo.

- Tal vez sea mejor que lo dejaras solo.

- Jamás - aseguró.

Alice caminó entre los árboles. No era buena rastreando pero el olor de Jasper lo llevaba metido en la piel, en sus recuerdos, en sus sentimientos. Nunca podría olvidarse de él. Nunca lo abandonaría.

Y lo vio. Lo vio con los brazos caídos, lo vio con el cuerpo tendido en el piso, lo vio con la cabeza entre las rodillas. Y se acercó. Jasper se tensó al oírla. Levantó la mirada. Alice sabía el porqué. Él buscaba decepción, desprecio, molestia. Pero sus ojos dorados sólo mostraban comprensión. Jasper gruñó y bajó nuevamente el rostro.

- No hiciste nada.

- Pero pude hacer.

- Pero no lo hiciste - dijo Alice muy resuelta.

- Porque Edward estuvo ahí para evitarlo, si no…

- Eso no vale la pena. Eso ya es pasado, Jasper. El hubiera no existe. No le hiciste nada a Bella y eso es lo que cuenta.

Silencio. Jasper la escuchaba pero no le creía. Alice lo sabía. Bufó.

- Quise hacerlo. Quise tomar su sangre más que nada en el mundo. Nada ni nadie podría haberme detenido. Fue… tenía que hacerlo.

- Todos quisimos hacerlo. Fue una tentación muy grande, Jasper. Sólo Carlise pudo mantener la calma. Pero los demás…

- ¿Y por que fui el único que se lanzó contra ella? ¿Por qué fui yo el que…? - Alice no respondió. Jasper gruñó de frustración. - Detesto ser débil. Detesto ser tan estúpidamente débil. Sí, todos sufrieron la tentación pero nadie quiso convertir a Bella en su cena. Tuvieron la suficiente cordura para dejar de respirar y no sucumbir. Pero Jasper… No, yo no puedo hacer eso. Yo soy un depredador. Yo…

- Basta. Basta por favor. No hiciste nada. Deja de lamentarte por algo que no hiciste, por favor. No mataste a Bella, ella sigue viva. La próxima vez…

- Dudo que haya próxima vez - la interrumpió Jasper.

- ¿A qué te refieres? - preguntó Alice.

Pero entonces lo vio. Vio a Jasper corriendo a toda velocidad. Lo vio alejándose de Forks. Lo vio huir. Y gruñó.

- Jasper…

- Lo viste, ¿no?

- No puedes hacer eso. Yo… Quédate, Jasper.

- Ya viste lo que puedo hacer, Alice.

- Eso siempre lo he sabido, cariño. Siempre. Y no lo acepto. No acepto que esa sea la única elección. No…

- Alice, lo hemos intentado todo.

- Sí. Pero recuerda que son muchos años, que son muchas víctimas. Recuerda que tu pasado no te permite muchas facilidades. Pero eso no importa. No me importa. Yo te quiero y siempre te querré. Tú nunca podrías decepcionarme, Jasper.

- Deberías. Deberías alejarte de mí, Alice.

- Jamás.

Jasper sintió algo cálido en su pecho. Pero se obligó a no sentirlo. Porque él era el culpable. Porque si él hubiera mantenido la cabeza fría… Los labios de Alice lo distrajeron de sus pensamientos. Al instante, Jasper besaba y acariciaba esos labios con adoración, como si fuera lo único que pudiera aliviarlo y así era. Él suspiró.

- Jamás te dejaré, no importe lo que pase.

Alice besó su cuello.

- No importa los errores que cometamos.

Alice desabrochó el botón de su camisa.

- Recuerda que siempre estaré aquí para ti.

Alice terminó de despojarlo de sus ropas.

- Para siempre - jadeó cuando el orgasmo los golpeó con fuerza.

Y por un momento, Jasper olvidó todos sus demonios.


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