Todo lo que estás por ver sigue son ser mío. Debo repetir que esto es un fic escrito originalmente en inglés por Sinners Like Us y trafucido por mí.


Rin parecía decidida a no dirigirle la palabra. Gakupo creía que era un poco decepcionante, y el silencio le dolía. ¿En serio vamos a volver a esto?

Aunque probablemente se lo merecía.

Para cuando llegaron al parque, él seguía sin saber qué decir. Lo mejor parecía ser disculparse, pero ¿Por qué? ¿Por no aprovecharse de ella? Pero quizás ella no lo viera de esa manera.

Finalmente, abrió la boca para hablar.

- Rin...

- Gakupo...

Se miraron nerviosos, habían hablado al mismo tiempo.

- Tú primero. -dijo él.

- No, tú.

Gakupo desvío la mirada con el fin de mirar el cielo sin estrellas.

- Muy bien. -volvió a mirarla deseando poder tomar su mano o simplemente poder cargarla- Yo... Quiero disculparme por lo de hace rato. Honestamente no sé qué pasó. Un momento estábamos hablando y de repente... -hizo un gesto con las manos tratando de dar a entender lo que no había podido decir y ella arqueó una ceja.

- ¿De repente nos estábamos besando? -terminó por él diciendo la última palabra como si fuera algo malo. Aunque en retrospectiva, probablemente lo era.

Él se llevó la mano a la nuca bastante nervioso.

- No sólo eso. -explicó- No sabes cómo se pueden salir las cosas de control.

La pequeña chica se cruzó de brazos cerrándose físicamente a él.

- En realidad creo que ya cruzamos esa línea. -eso era extremadamente cierto- ¿Qué te detiene, Gakupo? Esto -dijo señalándolo a él y luego a sí misma antes de cruzarse de brazos otra vez- no funcionará si no me dices qué puedo hacer por ti.

Luego de unos segundos al ver que él no podía responder, por fin su mirada fría se suavizó.

- ... ¿Tienes miedo? -susurró.

El suspiró, caminó a una banca que estaba cerca de ellos y se sentó reclinando la espalda. De repente se veía muy cansado.

- Es peligroso... Que estemos juntos. No puedo dejar de preocuparme por esto todo el tiempo, excepto cuando estoy contigo. Parece que sólo así puedo distraerme.

Por primera vez, él pudo ver las comisuras de sus labios levantarse en una pequeña sonrisa.

Finalmente ella descruzó los brazos para poner las manos tras su espalda. Inclinó la cabeza y lo miró a través de su flequillo.

- Yo no tengo miedo. -dijo sonriendo.

- ¿Y eso por qué?

- Porque -explicó- ¿Cómo puede algo tan malo sentirse tan bien? Si hacer esto fuera tan malo como otros piensan, bueno, obviamente es porque ellos nunca lo han experimentado. -entonces se detuvo mirando a lo lejos, detrás de él- ¿Le hacemos daño alguien?

Confundido, él respondió.

- No.

- ¿Alteramos el órden público cuando nos vemos?

Él sonrió ligeramente al entender a dónde quería llegar con todo eso.

- No, Rin.

- ¿Te gusto?

- Sí. -esta vez no titubeó ni un segundo y ella por fin volvió a mirarlo.

- Entonces -finalizó- ¿Cuál es el problema?

Él estiró el brazo y tomó una de sus pequeñas y delicadas manos entre las suyas. Ella se puso tensa, pues seguía un poco enojada pero no se apartó.

- Es que siento... Siento que si seguimos con esto será como si estuviera abusando de ti. -confesó por fin.

Ella parecía confundida y ladeó un poco la cabeza en un gesto decididamente adorable.

- No entiendo.

Él tomó su otra mano, mirando sus hermosos ojos azules.

- ¿Tienes idea de lo feliz que me has hecho estos últimos días? -Rin se sonrojó y negó con la cabeza- Cuando llegué a Samasetto esperaba muchas cosas de la vida, como establecerme y encontrar nuevas oportunidades. Pero nunca, ni por un segundo creí que tendría esto. Eres demasiado buena para ser real, Rin.

Ella abrió la boca tal vez para negarlo, pero él siguió hablando.

- Nunca podré ser lo que tú esperes. No puedo salir contigo como es debido ni podrás presentarme con tus amigos. Tampoco puedo ir a tu casa... En algún momento querrás todo eso.

- No. -susurró.

- Sí.

- No lo puedes saber. -negó con la cabeza sujetando fuertemente sus manos- Lamento haberme enojado contigo. Fue... No tuvo sentido. Pero no soy tan superficial como crees. Te prometo que no necesito nada de eso. Yo sólo... Te quiero a ti.

Sonó tan brutalmente honesta y segura de lo que decía que Gakupo no pudo evitar levantarse y cargarla. Pasó un brazo tras sus rodillas y el otro por su espalda. Ella gritó, pero él la calló con un beso.

Rin se retorció maniobrando sobre sí misma hasta que logró sujetarse al cuello de su camisa y al mismo tiempo hundir una mano en su cabello, acariciándole la nuca. Sonriendo contra sus labios, Gakupo tuvo la certeza de que no sería él quien matara ese momento.

~.~.~

Con los ojos llorosos, Miku alcanzó a distinguir dos figuras en el parque. Una era alta, con un inconfundible cabello violeta pero no pudo distinguir bien la figura más pequeña.

¿Entonces a Kamui sensei también le gusta el parque?

Parecía estar bastante concentrado en su conversación con esa mujer -la otra persona definitivamente era una mujer-. ¿Sería su novia?

Miku sonrió levemente bajo sus lágrimas. Al menos aún había alguien en esa ciudad cuya relación no era un completo fracaso. Hacia mucho frío y aún sentía la hinchazón de su mejilla, pero se permitió ignorar esas cosas para mirar a su profesor de física hablar con su posible amante.

¿Estarían peleando? Sabía que estaba mal espiarlos así pero distraía su mente de los problemas. Necesitaba llamar a Luka...

Un grito la hizo volver a mirar la escena. Kamui sensei había tomado a la mujer en brazos y ahora se estaban besando y se veían muy alegres. Sí, era obvio que se trataba de una mujer y evidentemente a Kamui sensei le gustaba mucho. Rin tenía razón. Ese extravagante hombre en verdad era heterosexual.

La pareja se movió un poco y por fin pudo tener una mejor vista de ella. Se veía sorprendentemente joven, tenía cabello rubio...

¿Y un gran moño blanco?

Oh por Dios. Miku dio un paso atrás. Luego otro. Corrió a un árbol que estaba a pocos metros de ahí y se colocó detrás de él para que ellos no pudieran verla si llegaban a voltear.

Ahí estaba Miku con los ojos llenos de lágrimas, una mejilla punzando de dolor y el corazón roto, ¿Y también estaba Rin, su mejor amiga?

- Oh por Dios. -murmuró para sí misma. Rin estaba... Estaba...

¡Besando a Kamui sensei!

¿Cómo pudo atreverse a no hablar sobre eso? ¡Miku le había contado todo! Le había entregado sus secretos más oscuros creyendo que ella hacía lo mismo. ¿Había tenido razón el otro día? ¿Era ese el chico que le gustaba a Rin? Echó la cabeza atrás golpeándose con la corteza del árbol. ¿Debía decirle a alguien? ¿A quién? ¿A los padres de Rin? ¿A su hermano? ¿A Luka?

Mordiéndose el labio para reprimir las lágrimas que querían volver a salir, Miku comenzó a caminar a la casa de Rin. Tendría que volver en algún momento, ¿No? Ella podría confrontarla, ayudarla a salir de... Eso que estaba haciendo. Con Kamui sensei, Oh Dios.

Ella la ayudaría. Eso es lo que hacen las amigas.

¿Verdad?


Lenka387: Sí, son tal para cual. Para Rin es irresistible esa ternura natural en Gakupo. Ah, debe ser que por eso se quieren tanto. Espero que te haya gustado este capitulo, y también espero que puedas seguir leyendo xD Como ves, parece que el drama está por empezar...