Len no dijo nada todo el tiempo que arrastró a Rin hasta su casa. Ella no dejaba de retorcerse aunque seguramente ya tenía un moretón en el brazo con en forma de la mano de su hermano pero eso no era lo que le preocupaba.
Cuando por fin llegaron a su casa, ésta estaba vacía. Él la soltó y luego azotó la puerta. Ambos se miraron en silencio.
— ¿Dónde están mamá y papá? –preguntó Rin sobándose el brazo lastimado.
— Salieron. –su voz sonó fría y baja.
Rin suspiró.
— Oh. –luego levantó una mano y se la azotó muy fuerte en la cara– ¿Qué demonios fue todo eso, Len?
Él frunció el ceño y ahuecó su –ahora enrojecida– mejilla.
— ¡No tenías ningún derecho de sacarme de ahí a la fuerza!
— Conozco a Ted –dijo seriamente–. Es un mujeriego que sólo busca pasarla bien. Además, está en último año y es demasiado grande para ti, Rin. Sólo estoy tratando de protegerte. Deberías saber que no hay nadie en esta estúpida ciudad que sea lo suficientemente bueno para ti.
La pequeña rubia azotó con rabia un pie el el suelo apretando los puños a los costados para no volver a golpear a su hermano.
— ¿Qué te hace creer que no estoy con nadie? –soltó. Necesitaba calmarse para no hablar de más pero estaba furiosa.
Los ojos de Len se agrandaron haciéndolo ver ligeramente asustado. Luego, relajando su expresión dijo
— ¿Es en serio? –ella asintió entrecerrando los ojos.
— Y es demasiado grande para mí, según tus estándares.
El dio un paso al frente suavizando su mirada.
— Rin, seguramente sólo es algún fenómeno que ni siquiera se preocupa por ti y sólo te ve como una niña pequeña y bonita. Tú necesitas a alguien...
— ¿Como quién? –ahora Rin estaba gritando y se preguntó vagamente si sus vecinos llamarían a las autoridades. No sería la primera vez– ¿Como tú?
Len se congeló.
— ¿Qué estás...?
— La fiesta, Len –explicó. Por fin podría decirle la verdad aunque tal vez se odiaría después– La fiesta de Kaito. Si me fui, si ya no voy a poder estar cómoda cerca de ti, es por ti. Tú te aprovechaste de mí después de tomar. Me dijiste que me amabas ¡y me robaste mi primer beso! Tú me hiciste huir y fue por ti que llegué a los brazos de ese hombre que fue el único que pudo hacerme sentir bien. ¡Tú no puedes decir que él no se preocupa por mí! –jadeando, vio cómo los ojos de Len se agrandaban de modo casi cómico. Él retrocedió un paso, luego otro.
— ¡Joder! –gritó y azotó un puño en la pared haciendo que Rin ahogara un grito al ver que había dejado una marca considerable. Len nunca decía palabrotas ni actuaba de modo tan violento, era ella la que se portaba así– ¡Mierda Rin! ¿Por qué chingados no me dijiste nada?
Ella se talló furiosamente los ojos al sentir que las lágrimas comenzaban a salir. Es que siempre que peleaban acababa llorando, no podía evitarlo.
— N-no quería que las cosas fueran más difíciles s-si... Si t-tú...
— ¿Si qué? –no se atrevía a mirarla a la cara pero ella podía notar lo tenso que estaba– ¿Si te amaba más de lo que debería?
Ella asintió sintiendo la garganta seca y sofocada por sus propios sollozos.
— Sí.
— Pues sí –su susurro fue una confesión patética–. Te amo, Rin. Y sé que está mal y no debe ser así, pero...
Rin no quería escuchar más.
Entonces lo empujó y echó a correr, y por primera vez sabía exactamente a dónde iba.
~.~.~
Gakupo había estado leyendo tratando de distraerse. Cuando escuchó el timbre literalmente aventó su libro al suelo y corrió a abrir la puerta.
Como esperaba, Rin estaba ahí. Pero no había esperado que estuviera llorando abrazando su frágil cuerpo con sus propios brazos y sonriendo bajo sus lágrimas.
— Qué guapo te ves con lentes.
Él negó con la cabeza, le hizo una seña para que entrara y se quitó las gafas de lectura dejándolas en la mesita, luego señaló al sillón para que Rin se sentara pero ella negó con la cabeza y se fue a su cuarto.
Él estaba confundido pero creyó que lo mejor sería no decir nada y la siguió. La encontró acostada de lado en su cama de cara a la pared en posición fetal.
— ¿Qué pasó? –preguntó suavemente quitándole unos mechones de cabello de los ojos.
Ella moqueó en respuesta antes de darse la vuelta y palpar el espacio vacío a su lado.
— ¿Te acuestas conmigo?
Él obedeció acomodándose boca arriba. Rin se deslizó hasta que pudo acomodar la cabeza en el hueco de su cuello y él la abrazó y le besó la frente.
— ¿Fue algo relacionado con tu hermano? –preguntó. Como escuchó que se le cortaba la respiración supuso que había dado en el clavo.
Ella dejó salir un suspiro tembloroso y le pasó un brazo por encima aferrándose a él como si fuera su ancla.
— ¿C-cómo supiste?
— Lo vi... Escoltarte hoy fuera de la escuela cuando iba saliendo. Ninguno de los dos se veía feliz –explicó. Ella lo besó en la mejilla.
— Siempre sabes todo.
A pesar de la tensión tan pesada, él se rió acariciándole la espalda trazando círculos relajantes con su mano.
— No todo.
Rin suspiró.
— Me vio con otro chico, uno de último año, muy agradable. Y debo decir que muy alegre. Nada qué ver con Len –le temblaba la voz pero aún así siguió hablando. A Gakupo le gustaba pensar que abrazándola así podía darle algo de fuerza–. Él y yo empezamos a pelear y le dije todo lo que pasó en en Halloween. O-o sea, en la fiesta. Y-y él se enojó mucho, me imagino que consigo mismo. Y... Luego... Admitió que...
Cuando se interrumpió, Gakupo tomó la mano que ella le había puesto en el pecho y le besó la muñeca para darle valor.
— Dijo que me amaba más que a una hermana. Y Gakupo, tengo miedo. De Len, m-mi propio hermano.
Pudo sentir su hombro ser mojado por lágrimas tibias y se dio la vuelta para poder mirarla mejor.
Rin tenía los ojos cerrados pero él le pasó un dedo por la mejilla atrapando algunas de sus lágrimas hasta que pudo enredar el resto de sus dedos en su cabello rubio.
— Rin, mírame.
Ella abrió los ojos renuentemente, revelando la mirada azul que él tanto adoraba.
Quizá hasta amaba.
Haciendo ese pensamiento a un lado prometiéndose evaluarlo más tarde, concentró toda su atención en la tarea que tenía en ese momento.
— Todo va a salir bien, ¿de acuerdo?
Ella dudó pero luego asintió haciéndole sentir una punzada de orgullo ante la idea de que había podido consolarla aunque fuera sólo un poco. Había podido hacerla sentir optimista.
Ella se inclinó hacia adelante uniendo sus labios por un momento fugaz. Su beso sabía a salado pero cuando ella quiso separarse él no pudo evitar inclinarse hacia ella para hacerlo durar un poco más.
— Gracias, Gakupo –murmuró pasando los brazos alrededor de su cuello. Él se estremeció de placer.
— No hay nada qué agradecer –respondió. Sus palabras sonaron amortiguadas por el beso pero no estaba dispuesto a romperlo. En ese momento llegó a su decisión definitiva.
Estaba enamorado de ella.
~.~.~
Mientras tanto en la casa de los Kagamine, un chico rubio que aún no era un hombre aventaba a toda prisa ropa y otras necesidades en una mochila abierta. Estaba un poco apretada pero al final pudo cerrarla y dio un paso atrás mirando solemnemente su habitación.
Se iría esa misma noche pero antes quería despedirse de su hermana gemela.
La chica de quien estaba enamorado.
Rin.
Apretando los labios arrojó la mochila bajo su cama planeando volver a sacarla más tarde esa noche antes de marcharse, lo que sería después de que Rin se haya ido a dormir.
Len se preguntó dónde estaría. Probablemente con ese sujeto que ella dijo que no aprobaría. Mirando las sábanas de su cama decidió que averiguaría de quién se trataba, y pronto.
Ese mal viviente no se quedaría con ella si él no lo permitía.
El joven de cabellos de lino se acercó a su escritorio, sacó una hoja de papel y escribió un mensaje muy corto, luego lo dobló y por un lado escribió el nombre de su hermana.
— Lo lamento Rin –susurró.
jisseel51: Jajajaja Hola :) No eres la única, créeme. Este fic está llegando a los 3K views y no puede superar los dos comentarios por capítulo. Eso duele u_u Los traductores también merecemos amor ≥:'v Ok no. Me alegra que te esté gustando, en serio. Ya pronto verás los dramas que se vendrán -w- Yo también seguiré con esto hasta el final, aunque me tome años :'D
Pierrot sama: Entonces de verdad te falta mucho por leer xD Lo bueno es que te enterarste a tiempo :v
