Lamento mucho el retraso, por asuntos personales no me pude poner a escribir ni siquiera un poco y ha sido sino este jueves donde he podido sentarme a seguir esto.
Este capitulo es experimental, porque esta vez el POV sera por parte de Blue y no Red. Espero les guste.
Me removí de mi cama de repente, despertándome de a poco en lo que miraba las cortinas de la habitación del hotel. Me sentía algo ansiosa, quizá era por la presencia de Sabrina en la habitación.
No le temía, al contrario, pero que ella, Misty y yo hubiésemos compartido la habitación del hotel no me había agradado mucho. Era extraño pensar que me sentía más cómoda durmiendo con Silver y los chicos, es decir… al menos con ellos no discutiría por tonterías.
Además podría estar con Red. No me metería a su cama o algo así ya que de seguro acabaría matándolo por la sorpresa, pero podría torturarlo un poco por lo corto de mi pijama (que en si no era más que una camisa vieja que me llegaba a la mitad de los muslos). Reí levemente ante la clara imagen de Red ruborizándose hasta las orejas y tartamudeando cosas sin sentido. Siempre se me había hecho adorable lo inocente que podría llegar a ser con respecto a este tema, más aun después de darme cuenta que sentía algo por mí.
Aunque nunca lo había visto actuar prendado por alguna chica antes, difícil saber si solo le gustaba físicamente o era algo más. Fuese lo que fuera, me elevaba el ego que él se fijara en mí.
Me levanté en silencio para mirar a mis otras dos compañeras de cuarto, estaban tan dormidas que ni siquiera reaccionaron ante el crujir de mi cama. Aunque mejor era aquello que tener que volver a la pelea que habíamos dejado a medias gracias a la intervención de Misty… después tendría que pedirle disculpas por todas las molestias.
Terminé de vestirme para salir de la habitación, bostezando ampliamente. Tardé bastante en notar que Silver estaba frente a mí, si no hubiese sido por el ligero chillido que había dado porque yo abriera la puerta tan de repente, quizá y ni siquiera lo hubiera notado.
-Buenos días, Silver…-le saludé en lo que cerraba la puerta tras de mí. No me era extraño verlo tan temprano ya que siempre solía despertar antes que todos, pero que hubiese ido a buscarme a mi habitación donde sólo había mujeres mayores que él era curioso, siempre había sido demasiado tímido aunque lo escondiera.
-Feliz cumpleaños, Blue- respondió en lo que me mostraba una plana cajita envuelta en papel azul turquesa con un listón plateado. Permanecí un largo rato en silencio, mirando el regalo y a Silver.
¿Ya era primero de Julio?
-¡Oh cierto! ¡Gracias!- dije de repente, tomando el regalo para abrazarlo. Me era gracioso darme cuenta que años atrás había tenido que agacharme para hacerlo y ahora él era unos 10 cm más alto que yo, perfecto para poder acurrucarme un poco-.
-¿En serio olvidaste tu propio cumpleaños?- me preguntó en cuanto le solté. Asentí, ¿para qué mentir? Había estado pensando en muchas cosas esos días- Eres única…- se burló de mi, aunque le tomé mejor como un halago.-
-Y así me quieres- canturreé, notando que miraba el regalo con cierta ansiedad,-¿No sería mejor abrirlo cuando todos estén despiertos?-le molesté un poco, riendo al oír un gruñido suyo.
No era secreto que le apenaba hacer este tipo de detalles.
Reí y comencé a abrir el regalo con cuidado, removiendo el moño para abrir al fin la caja. Mire boquiabierta el contenido, aun no sabía cómo era posible que Silver siempre me sorprendiera en todos mis cumpleaños.
Dentro había un hermoso prendedor para el cabello de color plateado, tenía la forma de un espiral con unos cuadritos pero pronto le encontré forma, era Lugia. Deje escapar una suave risa en lo que lo sacaba de su caja, era bastante ligero para su aspecto y era sumamente suave al tacto. Me aterraba pensar cuanto le habría costado.
-Silver… no debiste…- hablé lo mejor que pude, aunque aún seguía oyéndome sorprendida por el regalo,- Esto debió costarte demasiado…
-¿Te gusta?- me interrumpió, a lo cual yo solo asentí repetidas veces- Entonces valió la pena.
-Eso solo me hace pensar que te ha costado una fortuna…-fue mi única respuesta en lo que volvía a guardarlo. Luego me lo pondría, no valía la pena que algo tan bello se la pasara siempre escondido en una caja-.
-¿Quieres desayunar algo? Ya están sirviendo en la cafetería- me ofreció, pero se veía algo molesto de repente, quizá porque había guardado su regalo-.
-Claro, vamos entonces- acepté, tratando de sonar alegre como siempre, aunque esa expresión me preocupaba un poco. Le tomé del brazo para guiarlo hacía el elevador. Aunque sabía que podía ver lo suficiente para caminar un poco y no chocar con nada, no estaba mal el ayudarle un poco.
Nuestro trayecto fue en completo silencio, no muy extraño en Silver pero me molestaba la incomodidad que aquel mutismo me daba. En unos minutos (que yo hubiera jurado fueron horas) llegamos al comedor donde ya había varias personas apuradas. Me preguntaba qué horas serían.
-Silv,-le llamé cuando termine de servirme el desayuno, sentándome a su lado- ¿Pasa algo? Si te enojaste por lo del prendedor…-negó ante mi comentario, sin despegarle la mirada de encima a la fruta que se había servido.- ¿Entonces?
-¿Es cierto que tú y Red…?- no terminó la pregunta, pero pude respirar al entender que ese era el problema. No esperaba que Silver se tomara a bien que saliera con un chico, puede llegar a ser bastante celoso cuando se trata de alguien que le importa.
-¿Quién te lo dijo?- señaló detrás de sí, sorprendiéndome al ver que había señalado exactamente a donde estaba el pintor del día anterior,- ¿Burgh te contó? Pensé le interesaba más el arte que rumorar.
-No me dijo, lo escuche cuando Gold y yo veníamos para acá. "El campeón de Kanto y su amada serian una excelente adición a mi galería." Obviamente se refería a Red… lo de amada no supe si se refería a Yellow o a ti, pero como ella no vino- dijo al fin, tomando lo que sea que fuese aquella bebida,- ¿Entonces es cierto?
-Llevamos siendo pareja desde hace tres semanas, más o menos- admití, oyendo un resoplido. Era tan tierno que se encelara.- Silver, no seas así… tengo mis razones, ¿sabes?
-Odió cuando haces ese tipo de cosas- se quejó, saltando a conclusiones.- Blue, no soy exactamente alguien que te pueda regañar por cosas así, pero es detestable que estés usando a Red de esa manera.
Aun me pregunto cuál es su concepto sobre mí.
-El se ofreció a ayudarme- trate de defenderme, volviendo a mi comida.- Me vio con el chico ese que quiere que sea su novia y no me creyó que era un desconocido, así que me dijo que me consiguiera un novio y…-me encogí de hombros, en mi mente no sonaba tan abominable como al parecer sonaba.- Lo hice..
-¿Entonces él es tu última opción?- negué.
-Es el único en quien confió para serlo.
Tarde en procesar lo que había dicho, seguramente Silver también estaría mirándome con sorpresa. Pero era lógico, Red no era del tipo pervertido, menos grosero; al contrario, el era bastante amable y con sus amigos era muy protector, mejor ejemplo no podía pensar como el día anterior donde me había abrazado para mantenerme a salvo de los golpes.
En lo que respectaba al sexo y ese tipo de cosas era demasiado tímido quizá, porque hasta el más mínimo coqueteo lo ponía nervioso. No era necesario pensar mucho en alguna muestra de ello; tomarle del brazo, de la mano o algún roce mínimo entre él y yo le ponía toda la cara roja y en los peores casos hasta a tartamudear.
Pensándolo detenidamente, el podría ser el novio perfecto si obviaba el hecho de que en el romance era un principiante y que su atención a otros podía llegar a ser nula si había una batalla pokemon cerca.
Bueno… nadie es perfecto a fin de cuentas.
-Quiero decir…- volví a hablar, sintiendo la cara un tanto caliente,- vamos Silver, hablamos de Red. Con lo distraído que es, seguramente ni está tomando en serio nada de esto- extrañamente, eso me hacía enojar. Pero era mi culpa que no me tomara en serio, tantas bromas y cosas así… no ayudaba mucho.
-Blue,- alcé el rostro al oírlo, mirando fijamente a mi amigo en lo que el parecía tener una lucha interna con sus ideas,- ¿Estas… enamorada de él?
…
Lo mismo me había comenzado a preguntar, pero aun no tenía una respuesta concreta. Físicamente me agradaba, oh, claro que lo hacía. A los 10 años había sido una ternurita pero ahora a los casi 20… se tenía que ser realmente ciega para no notar que Red es todo un bombón.
Pero saber que alguien te atrae físicamente no es lo mismo a estar enamorado.
-Pues…- traté de ordenar mis ideas, mordiéndome un poco el labio mientras miraba a otro lado, evitando lo mejor que podía aquellos ojos plateados que siempre lograban ver a través de mis mentiras,-… quizá yo…
-¡Feliz cumpleaños a ti!-casi caí de mi asiento ante tremendo grito, sintiendo unos brazos rodearme de repente. Mire hacia arriba para notar que era Gold quien estaba cantándome feliz cumpleaños… con suerte, su acostumbrada alegría no le habría dejado oír mucho de lo que habíamos estado platicando.-
No tuvimos mucho tiempo para poder celebrar mi cumpleaños ya que tuvimos que viajar en un autobús de Ciudad Castelia a Nimbasa y de ahí llegaríamos a donde la sede del Torneo Mundial.
Una pena, en mi opinión. No poder detenerse a mirar las ciudades era demasiado cruel ya que por lo poco que había visto, Castelia aun tenía más cosas que mostrarme y la siguiente ciudad era quizá más llamativa, con enormes estadios y una gran Rueda de la Fortuna, incluso había una figura enorme de un pokemon color natilla y rosa que debía ser una de las especies únicas de Unova.
En el trayecto, Gold me dio un pastel que al parecer había comprado antes de llegar al Hotel. Ahora tenía otra meta en Unova; descubrir cómo se llama aquel pokemon color natilla, visitar la rueda de la Fortuna y volver a la repostería donde Gold había comprado el pastel y comprar todos los deliciosos dulces que viera.
Por su parte Green me dio un libro, muy propio de él, aunque con hojearlo un poco entendí el porqué lo había hecho. Había varias fotografías sobre la evolución pokemon que se me hicieron algo familiares, no tarde mucho en reconocerlas. Varias eran de los estudios del Profesor Oak que yo había leído por pura curiosidad. No podía creer que ya estuviera terminado ni mucho menos que Green hubiera visto que aquella información tomó mi atención.
Casi todo el camino me la pase leyendo, pasando las hojas en lo que miraba nuevos pokemon y sus evoluciones. Siendo yo una maestra en la Evolución, no podía quedarme atrás en dicha información por más que fueran pokemon no pertenecientes a Kanto.
Aunque no pude concentrarme del todo, notaba a Red molesto y evitándome un poco. Bien, comprendía que quizá se le habría olvidado mi cumpleaños, pero no era razón para evadirme, ¿no?
A fin de cuentas no lo iba a golpear por no haberme dado un regalo, con que me hubiese acompañado de compras había sido suficiente.
-Red…-le llamé en cuanto él paso a mi lado, solo se congelo en su lugar y me miró nervioso. ¿Todo por un simple regalo? Estaba exagerando- ¿Pasa algo? No me has dicho ni una sola palabra en todo el día- le vi balbucear, sonriéndole en lo que cerraba el libro.-
-N-no fue mi intención…-se excusó, llevándose ambas manos tras la nuca. Entonces lo noté, estaba escondiendo algo pero no sabía que era.
-Vamos Red… tendré otro cumpleaños el año que viene, no es el fin del mundo- comenté entre risas, tratando de hacerlo sentir mejor, aunque solo había logrado sacarle un par de risas nerviosas.
De repente lo vi estremecerse, había estado a punto de preguntar qué pasaba pero en un instante vi a Pika subir a sus hombros y arrebatarle lo que hubiese escondido. Tuve que aguantar mis risas lo mejor posible al verlos pelear de esa manera, nunca había visto que Pika no lo obedeciera.
Por poco y lo atrapaba, pero Pika brincó a mi regazo y me ofreció de su boca un pequeño paquetito mal envuelto. Lo tomé y vi como mi novio se quedaba helado, pasando de rojo a blanco.
-No lo abras…-me pidió, aun con aquella cara de susto. Para su mala suerte su negativa me daba más curiosidad de que habría dentro y que su Pikachu mordisqueara uno de los extremos solo me motivaba más a abrirlo.
Le escuche volverse a quejar, pero con un simple jalón, ya lo había abierto del todo.
Permanecí en silencio al verlo. Era una especie de gargantilla hecha de listones negros entrelazados con una piedra azul de pendiente. La alcé para verla en la luz, aquella piedra daba unos cuantos destellos y parecía estar moviéndose.
Era como una piedra agua pero redonda y algo plana, como si la hubieran trabajado hasta que quedara suave.
-Horrible, lo sé -llegó su voz a mis oídos, recordando que Red seguía ahí. Le miré confusa, oyendo unos gruñidos de molestia provenir del pokemon ratón,- pensé sería buena idea pero -siguió hablando, desviando la mirada,- Gold me contó del regalo de Silver y… si no lo quieres, comprendo. Te conseguiré algo mejor- y no pude lograr no reír después de haber oído todo eso.
¿Todo eso porque Silver me regalo algo caro? Bien, el debía de estar encantado de haber podido intimidar a los demás con ello.
-¿Bromeas?-pregunté, sonriendo para dejar el libro a un lado y tratar de ponérmelo- ¡Me encanta!- sonreí aun más al ver que su expresión se relajaba. En serio que había pasado mucho problema al no saber si dármelo o no. El autobús brincó de repente, deteniendo mis intentos de ponerme la gargantilla.- Red…- le llamé, aunque no necesito le explicara ya que se sentó a mi lado casi en un instante y tomó el collar.
-Tu cabello…- susurró algo tembloroso, a lo cual me recogí el cabello y lo hice a un lado. No se tardó mucho, aunque era obvio un ligero temblorcito en sus manos al tocarme la piel del cuello… y no fue él el único que tembló.- Listo – avisó en cuanto terminó, pero acabe por recargarme en su pecho, sonriéndole.
No había tenido oportunidad de "molestarlo" en todo el día, así que debía aprovechar ya que Silver no andaba cerca.
-Gracias- susurré, tomando uno de sus brazos para que me abrazara al menos un poco. Tuve que aguantar la risa al verlo sonrojarse hasta las orejas, era tan fácil que casi no era divertido.
Casi…
-No hay de que…- fue su única respuesta, aunque estaba más relajado que antes. Quizá debía subir mis coqueteos de nivel.- Uhm… ¿debo seguir lo de novios incluso acá en Unova?- me preguntó después de un rato, estrechándome un poco. Íbamos avanzando en eso del contacto.
-¿Qué acaso ya no me quieres?- comenzó a balbucear al oír eso, era increíble lo fácil que él podía hacerme reír.- Solo bromeó Red- trate de tranquilizarlo, acurrucándome un poco, se sentía demasiado bien tenerlo cerca,- aunque, ¿Por qué no? Me agrada ser tu novia-respondí, mirando su sorpresa de oírme decir eso.
-¿Novios, novios?-cuestionó cuando al fin pudo hablar,- Como… ser novios de verdad o como nuestro trato…- asentí a lo primero, tomando una de sus manos aunque tuve que soltarlo al ver que eso lo ponía más alterado.- No sé nada sobre eso…
-Ni yo tampoco- respondí, encogiéndome de hombros.- Pero podríamos darle una oportunidad, ¿no?- permaneció callado al oírme decir eso, dejando escapar un largo suspiro para asentir.
-Pues… veamos que pasa…-dijo, sonriéndome al fin.
Era extraño y a la vez lindo que hubiese aceptado. Aun no entendía muy bien mis sentimientos por Red, pero él accedía a seguir a pesar de todo… eso me hacía sentir mucho más segura sobre todo esto.
El siguiente también tardara un poquito más por la Universidad y ademas comenzare a armar el Torneo al fin.
