Nota: este Fic no es de mi autoría, sólo lo estoy traduciendo del original "By process of elimination" de hope2x para todos ustedes. Sin más por decir sean bienvenidos.


"Tenemos que conseguir que esto ... esto ... ¡esto sea anulado!" Mary Margaret dio un paso hacia ellos, pero Regina la hizo retroceder.

"Sabía que intentarías eso. Siempre tomando mis finales felices. Bueno, esta vez no, estamos mágicamente atadas. ¡Ahora no puedes arrebatármela!" Ella sonrió triunfante.

"¡Hicimos magia! ¿Ves que ni siquiera puedes quitar los anillos, ¿no es algo loco?" Los ojos de Emma estaban muy abiertos y emocionados mientras levantaba su mano.

"Emma, ¿en qué diablos estabas pensando? ¡Acabamos de hablar sobre las consecuencias!" Trató de resistir, pero no pudo, y agarró la mano de Emma, confirmando que el anillo no sedería.

"¡¿Qué?! ¡Acabamos de hablar de que obtener mi final feliz! ¡Así que ya tengo uno! Tengo a Regina". Se inclinó y le dio un beso a la mejilla sonriente de Regina. Ambos padres quedaron aturdidos.

"Y yo tengo el mío". Regina se volvió y atrapó dulcemente los labios de Emma. Colocó su mano en la parte posterior de su cabeza y le dio unos cuantos besos más antes de parar.

"Dios, sabes tan bien". Los ojos de Emma estaban oscuros mientras miraba hambrientamente a Regina. Regina solo le sonrió perversamente, deslizando su mano para agarrar la camisa de Emma y mantenerla cerca.

"Está bien, suficiente". Mary Margaret no podía tomar más de esta escena. "Emma, ¿puedes venir a hablar conmigo por un minuto? ... En privado".

"Uf ..." Emma comenzó dramáticamente. "Bien." Ella dejó caer su brazo y se movió para caminar hacia adelante. Mary Margaret vio aquella expresión asustada en el rostro de Regina antes de que sus ojos se estrecharan y tensara todo su cuerpo, finalmente atrajo a Emma de nuevo hacia ella.

"No." Ella estaba mirando a la madre de su nueva esposa, dándole una mirada que era todo un reto. La mandíbula de Mary Margaret se abrió mientras la otra mujer rodeaba a su hija con un brazo posesivamente. "Es nuestra noche de bodas. No puedes separarnos".

"Sí, mamá, ¿podemos hablar mañana? Realmente tenemos que llegar a la suite de luna de miel". Ella movió las cejas y se acomodó para pasar su brazo alrededor de los hombros de Regina otra vez.

"Oh Dios mío." Mary Margaret y David parecían un poco mareados al pensarlo.

"Sí, hablemos mañana". Regina deliberadamente hizo contacto visual con Mary Margaret antes de agarrar la barbilla de Emma y juntar sus bocas.

Hubo otros segundos cuando Regina comenzó a besar a Emma que dejó que sus ojos permanecieran fijos en los de Mary Margaret. Solo un pequeño momento, pero ella estaba enfatizando y dejando claro a Mary Margaret tomar en cuenta su creciente intoxicación. En lugar de eso, apartó la vista e intentó controlar su ira contra la mujer que intentaba reclamar a su pequeña.

"Esta bien, vámonos." Emma le sonrió a Regina mientras se retiraba. Agarró la mano de Regina y miró a la de sus padres. "Los veo mañana." Se fue sin ningún cuidado en el mundo, tirando de su nueva esposa, ajena a la sonrisa triunfal que la otra mujer le dirigía a sus padres.

Mary Margaret se sintió un poco culpable. Le prometió a David que simplemente dejaría todo el tema por la paz, pero ver la manera en que Regina actuó con Emma en el hospital la devolvió a la noche de su boda. La sobreprotección empujó a la posesividad y Mary Margaret simplemente no pudo ignorarlo.

No podía entender cuál era el papel de Regina y eso era parte de su frustración. Sabía que Regina tomaría cualquier oportunidad para castigarla y aunque sabía que su boda probablemente era un verdadero error de borrachos ahora parecía que tal vez la mujer estaba recibiendo otra forma de venganza. Mary Margaret no dejaría que Regina usara a Emma ni por un segundo. Con su pasado, sería una tontería no sospecharlo al menos.

Sabía que debían haber sido al menos un poco cuidadosos cuando le dijo que conocía su plan. Regina no lo negó por un segundo, solo tratando de alejar la conversación. Mary Margaret estaba tratando de descubrir qué hacer y se dio cuenta de que necesitaba hablar con su hija antes de que Regina pudiera hundir sus garras en algo más profundo.

Ella pudo ver cómo hacer salir a la mujer y así obtener la oportunidad de recuperar a su hija. Mary Margaret simplemente no podía confiar en ella no después de todos estos años en los que Regina había volteado las cosas a su favor. No creía que debía culparse por poner a su hija primero. Que fue lo que ella decidió que estaba haciendo mientras llamaba a su trabajo para pasar el día con Emma.

Supuso que Regina necesitaba ir a la oficina y simplemente declararía que estaría con Emma por el momento. Estaba cansada de dejar que Regina dictara el tiempo que pasaba con Emma. Necesitaba darse cuenta de que Emma no era su posesión y mucho menos que podía ser utilizada en su contra. Ella era la madre de Emma y, pase lo que pase, Regina tenía que aceptar eso.

Ella marchó a través del hospital con confianza, habiéndose convencido de esto desde que se fueron el día anterior, cuando David y Henry partieron en busca de un vínculo masculino. Hizo una parada con el Dr. Whale para obtener su propia actualización sobre el estado de su hija antes de doblar la esquina y dirigirse a la habitación de Emma. Consideró tocar, pero no quería despertar a Emma si estaba durmiendo. Cuando abrió la puerta, su único alivio fue que no había despertado a su hija.

Ella veía dentro de la habitación de Emma cuando vio aquella imagen. Ese pensamiento que tenía sobre las garras de Regina en Emma casi parecía literal por un segundo. Porque, por supuesto, lo primero que notó Mary Margaret fue cómo Regina, quien dormía, tenía sus brazos alrededor de Emma y sus manos agarraban el material de su bata de hospital. Era una visión confusa para Mary Margaret y no pudo evitar sentirse enojada de nuevo por lo desconcertante que podría ser para su hija si es que Regina realmente la estuviera usando.

Ella captó la expresión de Emma y su preocupación creció. Escudriñaba la cara de la rubia, los rasgos duros de Snow y su ceño fruncido se acentuaban aún más mientras miraba. Sus propias cejas se levantaron cuando vio el rostro de Emma relajarse más y su cuerpo se juntó más a Regina, su cabeza sobre el hombro se hundió aún más en el cuello de Regina.

Todavía estaba en la esquina de la habitación y sabía que no había emitido ningún sonido. Pero entonces, cuando la cara de Emma mostraba esa expresión de dolor, los ojos de Regina comenzaron a abrirse. Mary Margaret no se movió y parecía que Regina no la había notado desde su posición. Sobre todo porque la atención de Regina se centró al instante en Emma. Mary Margaret miraba con los ojos muy abiertos mientras Regina se inclinaba hacia atrás y retiraba una mano para rozar la frente y la mejilla de Emma. Cuando esas líneas duras comenzaron a suavizarse, Mary Margaret casi se relajó. Eso fue hasta que vio las tenues volutas de bruma púrpura saliendo de los dedos de Regina y ella reaccionó al instante.

"¿Qué estás haciendo con ella?" Ella siseó, no en voz alta, sino con la suficiente ira como para darse cuenta.

Regina se estremeció, claramente muy sorprendida, sin haber notado la presencia de otra persona en la habitación. Echó un vistazo por una fracción de segundo antes de mirar hacia atrás para asegurarse de que Emma no se había despertado del estallido. Afortunadamente, no solo parecía estar completamente dormida, sino que el toque de Regina parecía hacer el trabajo de calmarla y Emma parecía relajada de nuevo.

Entonces Regina se volvió hacia la invitada inoportuna en la habitación. Su ira era clara en su rostro, pero luego, para sorpresa de Mary Margaret, pareció respirar profundamente y obligarse a calmarse. Confundió a la mujer más joven hasta que recordó el incidente de ayer. Emma había notado la ira de Regina de inmediato y reaccionó. Si Regina pudo despertar con lo que fuera que molestara a Emma en el sueño, seguramente su hija se despertaría si su esposa se enojara.

Regina realmente parecía maltrecha por un momento. Miró entre ellas y cualquier otra persona habría visto cuánto le costaba dejar su posición actual. Mary Margaret estaba demasiado preocupada con su confusión y escepticismo para ver eso. Regina suspiró cuando tomó su decisión.

Levantó con cuidado el brazo de Emma que se había colado sobre su cintura en algún momento, y lo colocó en el espacio que Regina estaba creando entre ellas cuando comenzó a alejarse. Se las arregló para sacar a Emma de encima con cuidado de que no se moviera cuando se quitara. Regina bajó de la cama y luego se volvió para acomodar las mantas alrededor de Emma para reemplazar el calor que ella le quitaba.

Ignoró por completo a Mary Margaret mientras se miraba en el espejo dentro del baño adjunto a la habitación de Emma. Estaba un poco sorprendida por su propia mirada agotada, pero se recuperó luego. Con un movimiento de su muñeca, fue remendada con una falda negra abotonada y con un cabello perfectamente arreglado. Satisfecha, miró solo a Emma, antes de marchar directamente hacia la puerta y entrar al pasillo. Igual que ayer, ella esperaba ser seguida y así fue.

"¿Qué estabas haciendo con ella?" Mary Margaret volvió a preguntar al segundo que estaba enfrente de Regina. Regina la miró con dureza cuando tendió la mano para cerrar la puerta.

"La estaba ayudando".

"Estabas usando magia sobre ella. ¿Por qué?" Era imprudente utilizar su tono acusador en una mujer que estaba tan cansada como Regina en ese momento.

"Aunque creo que esto no es de tu incumbencia, tampoco estoy de humor para tratar con tus acusaciones. Por lo tanto, si tienes saberlo, los medicamentos que le dieron a Emma provocaron sueños vívidos, menos agradables". Ella evitó describir eso más allá. Había aprendido por las malas, que las pesadillas de Emma eran un asunto privado que no podía compartirse con nadie más. Ella no rompería esa confianza nuevamente. Anoche, sin embargo, era una situación ligeramente diferente y sabía que aún no había cruzado la línea. "Hemos estado despiertas toda la noche, pero creo que logré descubrir cómo calmarla para que detenga los sueños y controle mejor el dolor".

Claramente, Mary Margaret no había esperado esa explicación y estaba dividida entre la preocupación por su hija y la confusión causada por la mujer que tenía delante. Regina obviamente estaba agotada y vio cómo la expresión de dolor en el rostro de Emma había respondido de inmediato al contacto de Regina. Se sentía tan incómoda al ver a la mujer usar magia con su hija.

"Bueno, ¿está bien ahora?"

"Por el momento." Ella miró hacia afuera y se llevó la mano a la boca. Mary Margaret se dio cuenta de que estaba tratando con todas sus fuerzas de no bostezar y pensó en cuán humana se veía allí.

"Deberías ir a descansar un poco, Regina". Ella comenzó y vio que los ojos de la mujer se clavaban en los de ella. "Me quedaré con Emma".

"¿No deberías estar en la escuela?"

"Llamé para poder estar con mi hija. Asumí que necesitabas estar en la oficina y de esta manera, Emma tendrá con quien quedarse". Ella mantuvo su tono ligero, sabiendo que si seguía desafiando a Regina en este momento probablemente se negaría e insistiría en mantenerse con Emma, simplemente para molestarla. De nuevo, Regina parecía en conflicto.

"Solo necesito lidiar con algunas reuniones. Todo lo demás puedo hacerlo desde aquí". Dijo en un tono que transmitía su incomodidad al irse, pero también dijo que realmente necesitaba salir un poco.

"Eso suena bien-"

"Además, el Dr. Whale dijo que debería ser dada de alta esta noche si todo va bien".

"Eso es genial-"

"Pero no quiero que se despierte después de que me haya ido". Continuó distraídamente, sin hablar realmente con Mary Margaret.

No quería dejarla en absoluto, pero si volvía a interrumpir el trabajo esta semana, solo las lastimaría aún más. Si iba a tener a Emma de regreso a casa otra vez esta noche, entonces ella querría trabajar desde casa mañana, lo que significaba que tenía que completar sus deberes de oficina cuando pudiera. Que era hoy. Pero tampoco quería que Emma se despertara sola. Incluso si Mary Margaret estuviera allí, después de la noche que pasaron juntas en todas las pesadillas inducidas por las drogas, con Regina sosteniéndola y calmándola para que durmiera, no querría que se sintiera sola ni por un segundo. Especialmente después de que ella lo hizo una vez.

Justo en el medio de la noche, Regina había ido a buscar al médico de turno para ver qué otras opciones tenían. Regina estaba preocupada pues Emma estaba sufriendo, pero obviamente no quería darle más medicamentos si iban a atormentar la mente de Emma con tanta severidad. Ella pensó que el doctor podría tener algo más leve.

Pero, por supuesto, durante su búsqueda del hombre, Emma se había despertado y aunque su pesadilla no era la más grave, estaba desorientada y confundida por los medicamentos. El sueño la tenía nerviosa, pero estar en la habitación oscura completamente sola, y drogada por los analgésicos la había hecho entrar en pánico.

Afortunadamente para Regina, ella se aprovechó de los sentimientos de Emma y corrió a la primera señal de problemas. Cuando ella entró en la habitación de Emma, la mujer ya estaba fuera de la cama e intentaba aclarar su mente lo suficiente como para caminar recta. Lo cual no pudo manejar del todo.

"Whoa Emma, espera". Alargó la mano al ver que Emma estaba a un paso de quitarse accidentalmente la intravenosa de la mano. Regina puso sus manos sobre los hombros de Emma y la llevó un paso atrás antes de mirarla.

"Yo ... lo siento". Emma negó con la cabeza, moviendo una mano para presionarla contra su sien.

"Está bien. Estás bien, estoy aquí ahora". Frotó arriba y abajo de la parte superior de los brazos unas cuantas veces. "¿Como te sientes?"

"No lo sé." Emma dijo en voz baja, su mano frotando sus ojos ahora.

"Vamos, volvamos a acostarnos, ¿está bien?" Trató de llevar a Emma hacia la cama, pero se resistió.

"No, no quiero dormir. Por favor". Levantó la mirada suplicante y Regina levantó su mano a la mejilla de Emma. Estaba a punto de ceder cuando tuvo otro pensamiento.

"Tengo una idea que podría ayudar, pero tienes que relajarte. Estaré contigo, estarás bien". Tranquilizó, intentando conducirla de nuevo. Esta vez, Emma se dejó hacer.

"Bueno."

Fue después de que se hubieron acomodado de nuevo, que Regina había intentado usar la magia. Solo pequeñas cantidades. Realmente no se estaba curando, porque todavía no podía saber exactamente qué estaba sucediendo internamente como para controlar su magia adecuadamente y poder ayudarla. Todavía estaba demasiado preocupada por lastimarla. Pero lo que podía hacer era trabajar más en el aspecto calmante, aliviando parte de su dolor y relajándola lo suficiente como para dormir. No era una solución permanente y Regina había tenido que intentarlo varias veces más cuando podía sentir que se ponía nerviosa otra vez, pero era mejor que nada.

Regina regresó a la habitación de Emma y se sentó en su cama para mirarla. Mary Margaret entró detrás de ella, pero aún se mantenía en silencio en un intento de no causar problemas. Podía ver que Regina estaba inquieta por irse y sabía que enfadarla arruinaría su plan.

Regina vio a Emma moverse de la manera cuando estaba justo entre el sueño y el verdadero mundo de la vigilia. No se dio cuenta de que Emma podía sentirla. Tanto su inquietud como su simple presencia afectaron a la rubia y su cuerpo respondía. Regina comenzó a sonreír a Emma mientras sus ojos se abrían.

"Oye." Emma comenzó en silencio y aunque era una palabra, Regina podía notar la diferencia entre ayer y la noche anterior.

"Hola, ¿cómo te sientes?" Sabía que había preguntado esto una docena de veces, pero esperaba que la respuesta mejorara.

"Mejor. Solo un pequeño dolor de cabeza".

"De acuerdo, espera". Ella levantó su mano y rozó sus dedos sobre la frente de Emma otra vez. Y de nuevo, finas volutas de magia viajaron de Regina a Emma. Los ojos de Emma se cerraron por unos segundos hasta que Regina terminó y luego la rubia le sonrió.

"Eso es increíble." Ella dijo y Regina dejó escapar un suspiro de alivio.

"¿Mejor?"

"Mucho mejor." Ella dijo maravillada, luchando contra la tentación de alcanzar su cabeza otra vez. En cambio, colocó su brazo sobre el regazo de Regina, todavía sonriéndole. "Gracias."

Estaba tan borrosa el día anterior como la noche, pero sabía sin lugar a dudas que Regina había estado con ella todo el tiempo, y no pudo evitar la oleada automática de calor con la mujer tan cerca de ella. Puede que aún haya sido un poco tímida si ella no hubiera golpeado su cabeza contra una roca ayer. Por alguna razón su mente simplemente no podía concentrarse en su miedo habitual en este momento.

"De nada." Regina mantuvo sus ojos en Emma, perdiéndose un poco en su sonrisa de alivio y frescura. Había sido una noche larga y dura, pero Emma parecía mucho mejor ahora.

"¿Así que me llevarás a casa o qué?" Emma sonrió levemente y Regina repentinamente comenzó a repensar sus planes. Probablemente podría convencer al médico para que le permitiera llevar a Emma ahora ¿verdad? Ella podría hacer que él la dejara-

"En realidad cariño, el Dr. Whale dijo que quieren verte por el resto del día". La voz de Mary Margaret inmediatamente tensó todos los músculos en la espalda de Regina. Emma incluso se estremeció un poco, teniendo toda su atención en Regina y sin una pista de que estaba allí. Regina casi encontró humor en el hecho de que ella había hecho el mismo movimiento sorprendente dos veces.

"¿Mamá?" Ella dijo, estirándose ligeramente para mirar a Regina. Ella notó la expresión endurecida de su esposa.

"Sí, cariño, estoy aquí". Ella se acercó y le sonrió a su hija aún ligeramente confundida.

"Puedo hablar con el Dr. Whale". Regina comenzó, odiando que su momento fuera destrozado por esta mujer otra vez.

"Pero tienes reuniones ¿cierto?" De nuevo, su voz solo enfadó a Regina al instante, su mandíbula se crispó cuando apretó los dientes. Emma lo notó y apoyó su mano en la pierna de Regina, ahora haciendo su propio calmante.

"Está bien si tienes que ir". Sabía cuán dependiente había estado de Regina en las últimas veinticuatro horas, no tenía ninguna justificación para retenerla ahora. Aunque no le gustaba la idea de que se fuera un poco. Era extraño sentirse tan fuerte, pero aún no podía concentrarse en su incomodidad habitual en esta área.

Regina miró hacia fuera, atrapada entre su irritación hacia Mary Margaret y su frustración de que realmente necesitaba asistir a sus deberes de alcalde. Sabía que todavía había demasiados en su oficina esperando una excusa para hacerla renunciar a su puesto. Si ella no fuera alcalde, Regina no sabía lo que haría. Se sentía rara por lo mucho que quería quedarse aquí con Emma, pero luego de casi perderla, su perspectiva cambió y tampoco podía concentrarse en su incomodidad habitual en esta área.

"Serán solo un par de horas". Ella finalmente concedió, aunque a regañadientes. Emma le sonrió antes de mirar a su madre otra vez.

"Oye, mamá, ¿podrías traerme un poco de agua?"

"Por supuesto, ya vuelvo". Dijo en un tono alegre, obviamente cosas felices estaban saliendo para ella. Cuando se volvió y salió de la habitación, Regina miró a Emma.

"Podría haberte conjurado un vaso de agua, cariño".

"No quería agua". Ella sonrió.

"¿Ah, y qué es lo que querías?" Ella fingió confusión, aunque era difícil no responder a la sonrisa coqueta frente a ella.

Emma repitió su movimiento ayer y golpeó con el dedo sus labios. Regina se inclinó hacia adelante, pero se detuvo justo en frente de ella.

"Ese golpe en la cabeza seguramente ha cambiado tu actitud". Ella reflexionó y Emma rodó los ojos.

"No te preocupes, estoy segura de que te volveré a irritar mañana."

"Estoy segura." Ella sonrió y Emma le dio un suave golpe en la pierna.

"Ven acá." Intentó sonar dominante, pero vestida con una bata de hospital con la cabeza medio envuelta, la hacía parecer más una niña exigente.

"Fue un buen intento, Emma". Ella dijo en un tono condescendiente. "Tratando de parecer el jefe". Ella rió un poco ante la expresión ofendida de Emma. Pero entonces Emma levantó su barbilla y la miró.

"Yo fui el jefe la otra noche". Ella inclinó la cabeza, sintiendo que había levantado una pierna, pero Regina le dio una sonrisa condescendiente.

"Porque te dejo". Ella sostuvo su sonrisa cuando Emma se quedó boquiabierta.

"Oye, estaba en la cima". Ella inclinó su rostro un poco más cerca de Regina.

"Es posible que haya estado en la cima ..." Ella comenzó antes de inclinarse hasta que sus labios rozaron el caparazón de la oreja de Emma. "... Pero yo soy la cima". Dio un prolongado beso en el espacio debajo de la oreja de Emma, con la sensación positiva que solo sentía al menor escalofrío que recorria a la rubia. Cuando ella se echó hacia atrás, sonrió ante el intento de Emma de fulminarla con la mirada.

"Ya veremos." Emma desafió débilmente, mirando hacia fuera con una expresión petulante de nuevo.

"Si, lo haremos." Bajó el tono y cuando Emma volvió a mirar hacia arriba, Regina gentil pero firmemente le agarró la barbilla antes de juntar sus labios.

Emma trató de mantener sus pensamientos sobre ella, pero los labios de Regina siempre tenían la capacidad de consumirla instantáneamente y olvidó su molestia por completo. Incluso permitió que la morena metiera su lengua en su boca sin obstáculos y Regina tuvo el control del beso al instante.

Regina no lo prolongó demasiado tiempo, no tenía ganas de tratar con Mary Margaret en este momento. Con gran oposición comenzó a romper el beso. Sin embargo, hizo una pausa para dejar que su lengua se deslizara sobre el labio inferior de Emma en su camino de salida. Cuando se retiró, sonrió y Emma se lamió los labios, tardando un segundo más para abrir los ojos.

Regina miró su reloj y suspiró.

"Está bien, de verdad". Emma vio su expresión y no pudo evitar sentirse cálida por la resistencia de Regina a irse. Regina se acercó a la mesita de noche y agarró el teléfono de Emma, levantando la mano de la rubia para presionarla en su palma.

"Lo sabré si pasa algo serio, pero si necesitas algo, llámame, ¿de acuerdo?" Ella dijo seriamente y Emma asintió. "Tienes suerte, parece que tu teléfono sobrevivió este viaje al bosque".

"Oh sí, este es un Nokia, ¿recuerdas? Podríamos combinar nuestra magia y aún no ser capaces de destruirla". Ella rió y Regina negó con la cabeza.

"Sólo no te caigas en él. Odiaría perderte ahora". Ella sonrió y ahora Emma rodó los ojos.

"Ja ja."

"Está bien, volveré más tarde". Ella se levantó, pero se inclinó y se encontró con los labios de Emma para un breve y dulce beso. Ninguna tomó tiempo para registrar cuán natural era el momento.

"Adiós." Emma le sonrió por el momento extra que le llevó a Regina finalmente darse la vuelta y marcharse.

Regina vio a Mary Margaret acercarse tan pronto como estuvo en el pasillo. Se dirigió directamente hacia la mujer, disfrutando de la leve vacilación de miedo que aún provocaba en la mujer más joven.

"Será mejor que no vengas a hablarle sobre nada. Finalmente se siente mejor, y no quiero que te enojes y cambies eso". Regina se acercó un poco más y apareció la ira de Mary Margaret, pero aún necesitaba que Regina se fuera.

"Simplemente quiero pasar algo de tiempo con ella". Ella dijo y Regina la estudió por un momento.

"Solo recuerda, sabré si la molestas". Ella dio un paso atrás y sonrió. "Y puedo estar aquí en un instante". Y como prueba de eso, Regina desapareció en un destello de humo púrpura.

Mary Margaret tardó un segundo en recuperarse, sus propios sentimientos se asentaron aún más firmemente. Sonriendo, regresó a la habitación de Emma, caminando hacia ella y entregándole la taza de agua antes de tomar la silla al lado de su cama.

"Gracias." Emma dijo, también forzando una sonrisa mientras trataba de no sentir la ansiedad de separación que ya se había asentado.

Sabía que era principalmente por la noche anterior. Además de la progresión de su relación en los últimos días, la noche anterior las tuvo en su propio pequeño mundo de alguna manera. Emma sólo necesitaba y quería a Regina, y la mujer la había cuidado de una manera que nadie antes lo había hecho. Emma sabía que cuando retrocedieran un paso las cosas volverían a la normalidad. Bueno, lo que fuera normal ahora que estaban entrando en una relación aparentemente real ... Pero Emma no sentiría la necesidad de ver a la morena constantemente como lo hacía ahora.

"De nada carino." Mary Margaret estaba sentada con sus manos en su regazo, luciendo como si estuviera haciendo todo lo posible para permanecer paciente. Emma podía ver su inquietud.

"¿Qué pasa?" Preguntó Emma, contenta de que Regina le hubiera quitado el dolor y las drogas ya no la afectaran.

Sabía que su madre querría hablar. Desafortunadamente, los analgésicos no funcionaron tan bien como el alcohol en lo que respecta a la pérdida de memoria. Además de sus recuerdos del cuidado y la atención extra de Regina por ella, también recordó haber dicho algo así como "mi mujer" y haber agarrado a su esposa frente a toda su familia. Ella estaba confundida acerca de su relación y Mary Margaret debía estar completamente desconcertada.

"¿Esto es acerca de lo que descubriste? ¿Sobre mí y Regina?" Ella preguntó después de un silencio continuo. Había algo como alivio que cruzó la cara de Mary Margaret y Emma no supo que solo era porque le dio una excusa para hablar sin sentirse culpable.

"Sí, en realidad. Simplemente no quiero molestarte". Eso fue verdad. No le importaba tratar con la mujer si molestaba a su hija en resuperación.

"Estaré bien." Ella le aseguró. "¿Estás enojada?"

"No estoy segura si enojada es la palabra correcta. Confundida tal vez".

"Igual aquí." Emma bromeó, dándole a su madre una sonrisa que no fue devuelta.

"Hablo en serio, Emma. ¿Qué está pasando? Primero, creo que se odian, luego comienzan a cuidarse la una a la otra, entonces solo están fingiendo, y de repente, Regina amenaza a cualquiera cerca de ti. Nada embona Emma ". Todos sus pensamientos fueron expuestos antes de que pudiera detenerlos. Sin embargo, ahora se detuvo y esperó una explicación.

"Umm esta bien." Emma respiró hondo antes de beber algo de esa agua cuidadosamente. "... en primer lugar, hablaba en serio acerca de estar confundida. Esto es extraño para todos, créanme. Pero mira, decidimos desde el principio que jugaríamos para que con el matrimonio pareciera que nos estábamos acercando mucho. Queríamos asustarlos y obligarlos a terminar esto ".

"Lo estábamos." Mary Margaret dijo simplemente.

"¿Qué? ¿Asustados?"

"Sí, e íbamos a terminar con tu matrimonio. Eso es literalmente lo que discutimos cuando Leroy nos dijo la verdad". Hizo una pausa y los ojos de Emma se agrandaron.

"No jodas" Dijo con una pequeña risa, pero a su madre no le divirtió su tono o su actitud informal al respecto. Emma podría leer fácilmente su irritación. "Quiero decir ... lo siento. Por intentar engañarte. Sin embargo, estaba realmente molesta, y a ninguna de las dos nos gustó que ambos tomaran el control de nuestra relación de esa manera". Ella se detuvo y su madre suspiró.

"Bien, ahorremos todo eso para otro momento. Hay algo más que necesito saber". Ella se detuvo de nuevo para tomar una respiración más profunda.

"Está bien ... dispara". Ella dijo vacilante.

"Necesito que me digas cómo crees que te sientes acerca de Regina".

Mary Margaret sintió una inmediata incomodidad ante la forma en que el rostro de su hija parecía iluminarse en el momento en que el nombre de su enemigo desapareció de sus labios.


¿Cuál será la respuesta de nuestra querida Emma? :3

Finalmente la entrega 20 está hecha, nos leemos en el siguiente cap ;)