¡Hola, hola, hola soy Noah!
Un capítulo nuevo de V de Virgen.
Después de todo, el final que le he dado al primer capítulo ha dejado dudas en vosotras, curiosidad por saber que pasará con Sucrette y con Castiel. Voy a retratarlo como veo yo a este chico. Puede que sea rudo, fiero y arrogante, un idiota en todo caso, pero siempre que puede se encuentra ahí para nosotras, preocupado. A Castiel, le aplico la ley de "perro ladrador, poco mordedor". Aunque haya cambiado, siempre será dulce y comprensivo, al menos, en la intimidad.
Por ello, pienso retratarlo aquí.
II
"No me gusta Castiel y a él tampoco le gusto"
- ¿Y bien?
- ¿Y bien qué?- grite entre sollozos, con la cabeza oculta entre mis piernas.
Ella suspiro y me golpeo con uno de los cojines del sofá. Aunque no me dolió, sentí el golpe sordo ceñirse sobre mi cráneo mientras seguía sollozando, ahora mismo lo único de lo que tenía ganas era de que la tierra me tragase.
- No seas estúpida, has interrumpido el polvazo del siglo, al menos podrías serme directa y no complicarme el asunto.
Sí, esa era Leia, directa y sincera, sin tapujos y sin pelos en la lengua. Jamás se callaba lo que pensaba y eso era, probablemente, lo que le gustaba a la gente de ella, sin añadir su belleza exótica y atrayente.
- Castiel me enseñó como Dimitry me engañaba y después se insinuó, me pidió sexo prácticamente-
Solloce, levantando mi vista llena de lágrimas para observar como el novio de mi amiga, Hatsuharu, quien por cierto, también era el chico más hermoso que había visto en mucho tiempo, dejaba las bebidas calientes que nos había preparado, para luego retirarse del salón y dejarme terminar la frase.
- Es un idiota, ¿a quién se le ocurre insinuarse en una situación como esa?- me quejé. –Es más, pensé que había superado esa fase, eso lo hacía cuando estábamos en el instituto.
Mire a mi mejor amiga, quien me observaba con los ojos abiertos como platos. Ni siquiera tenía fuerzas para alzar una ceja para lanzar el interrogante, así que volví a quejarme de cómo Castiel no se tomaba mi vida en serio.
- Es un inútil, parece que le divierte verme sufrir.
- Al contrario, creo que eres tú a la que le divierte hacerle sufrir y verlo sufrir.
La mire de forma brusca.
Leia no podía estar hablando en serio. Yo no podía soportar ver a Castiel sufrir, es más, hasta me había metido en una pelea con Debrah con tal de que se alejase de él y no le hiciese más daño. Yo jamás, pero jamás de los jamases haría algo que lo hiriese. Porque me importaba. Porque era mi preciado amigo y compañero de piso. Porque lo quería muchísimo.
- ¡No me jodas! ¿Por qué dices eso? ¡Yo no haría nunca nada que le hiciese daño!
Ella sonrió y me abrazó dulcemente.
Leia era tan contradictoria, algunas veces, no la entendía, de parecer echarme un sermón criminal con los ojos pasaba a acariñar mi cabeza, pasando sus manos repetidas veces por mi cabello. Tranquilizándome y confundiéndome.
- Eres tan inocente, que linda.
- ¿Pero qué coño dices?- mi voz salió muy aguda por el hipo y la llorera.
Ella simplemente me dejó ir de sus brazos y se incorporó en el sofá, bebiendo un sorbo de su chocolate caliente, mirándome como "ahora solo escucha lo que voy a decirte, paleta". Sabía que iba a explicarme algo y que yo iba a acabar tirada en el suelo de la sorpresa, pues me conocía sus caras a la perfección.
- Es simple. ¿Por qué Castiel te molesta tanto y te hace esos comentarios de forma seria?
- Porque le gusta jugar conmigo y molestarme.
Se golpeó la cara. Un face palm en toda regla.
- No idiota, desde luego que no.
- ¿Por qué iba a ser si no?
- ¡Porque lleva enamorado de ti toda su adolescencia hasta ahora!
La mire con los ojos muy abiertos.
Vale, esto es demasiado gracioso. No es posible, Castiel siempre se mete conmigo y jamás es serio. Si yo le gustase no traería chicas al piso solo para demostrarme que solo soy yo, sería serio, tan serio como lo era antes cuando estaba feliz con Debrah.
- No, eso es imposible. No bromees tú también.
- No bromeo, venga ya, eres la única que no se ha dado cuenta.
- No puedo creerlo. Él no es serio.
Ella suspiro y luego rodó sus ojos. Parecía exhausta de la conversación y ni habíamos empezado.
- Simplemente eres tonta. ¿Qué te dijo? Algo como… ¿soy mejor que él o pídeme lo que quieres porque yo lo haré mejor?
Me quede a cuadros.
No era exactamente eso al pie de la letra, pero prácticamente le cambiaban algunas palabras y tendría su frase. Su descripción era tal cual, pero yo simplemente no podía creerlo. ¿Mi mejor amigo Castiel enamorado de mí? Imposible. Lo habría notado.
- Si pero… él siempre dice eso. Si fuera serio no se burlaría de mí, eso es una burla.
- No lo es, Castiel simplemente se mete contigo porque le gustas, pregúntale a Lysandro o si no, fíjate, jamás es con nadie como es contigo, te cuenta todo, se preocupa por ti. No sabe cómo llamar tu atención pues, tiene miedo, miedo de salir lastimado.
- No lo es, no es así.
Ella simplemente sonrió.
Era una idiota, se reía de mí, claro que se estaba burlando. Castiel no podía tener sentimientos por mí, nada más de una amistad o quizás una atracción, Castiel ya no se enamoraba, ya no sentía nada más por ninguna chica. Y yo no era la excepción.
- Eres una ciega, tampoco te das cuenta de que sientes algo por él.
- ¡Eso no es cierto!
- Estas llorando porque Castiel no te consoló como amigo, porque según ti se burló, en ningún momento has continuado con lo mal que te sientes porque Dimitry te engañara. Abre tus ojos.
Me quede callada.
Era cierto, apenas había hablado de Dimitry, solo me había quejado sobre el estúpido comportamiento que había tenido Castiel, totalmente inadecuado si me preguntan, hacia mí tras descubrir que mi preciado novio me engaña.
- Eso es diferente, él no está considerando mis sentimientos y me molesta.
- ¿Ah sí? ¿Y por qué solo has dicho una palabra de Dimitry?- ella alza una ceja, curiosa y picara. –Si quieres hacerte la ciega, adelante, no seré yo quien te diga que hagas algo con eso, pero deberías pararte a pensar.
Me levanto del sofá y terminó mi chocolate.
- Me niego a seguir escuchando esto- protesto con una mueca infantil. –NO ME GUSTA CASTIEL. PUNTO FINAL. NO ME GUSTA.
- Vale, vale, miéntete a ti misma, apuesto 100 dólares a que terminas con él.
- Entonces apuesto lo contrario, otros 100 al no. No me gusta Castiel y yo a él tampoco.
Me dirigí hacia la puerta del salón, enfadada conmigo misma y con ella por intentar confundirme.
- Es un poco triste que trates de convencerte a ti misma, pero será divertido.
- ¡Qué te den!
Saco mi lengua. Obviamente no estoy cabreada realmente, pero necesito irme de aquí porque no sé si soportaré otra de sus teorías locas.
- Iban a hacerlo cuando llegaste.
- ¡Leia!
[…]
Me cuelo en casa a escondidas y me encierro en mi habitación, quiero evitar ser vista por Castiel, cierro con pestillo y agradezco internamente tener un baño propio en mi habitación. Al menos así, no tendré que cruzármelo y podré pensar en mis cosas. Dimitry entre ellos. La imagen de Dimitry besando a esa chica permanece en mi mente ahora que estoy libre de Castiel y de Leia. Necesito saberlo todo.
Saco de mi bolsillo trasero, del pantalón, mi móvil, marco su número de teléfono y lo llamó. Los timbres suenan, y al cuarto, por fin responde mi llamada. ¿Estaría teniendo sexo?
- Hola- suena agitado.
Me siento en la cama, totalmente enfurecida, triste y desconfiada.
- Hola- digo. -¿Qué estás haciendo?
- Erm… correr-
- ¿Desde cuándo corres?
Se le oye dar un respingo de agitación con un sonidito molesto. Es como mentira tras mentira. Ahora mismo ya no me importa Castiel o sus intentos. Solo quiero saber qué significa esto.
- Eh… desde… hace un tiempo.
- Uhm, ¿a dónde fuiste después de verme?
- Eh… a casa, ¿por qué?
Me miente. Descaradamente.
Me sube algo por la espina dorsal y me coloco otra vez en la cama, tumbada y relajada, con los ojos cerrados, debo relajarme un poco antes de contestar. Pensar en sí, mandarlo a la mierda o simplemente esperar a que se confiese solo.
- Por nada. ¿Estás seguro?
- Eh, sí… ¿sucedió algo, amor?
- Absolutamente nada. Te dejo, continúa… er… corriendo.
No le doy tiempo a despedirme y cuelgo, mis lágrimas ruedan por mis mejillas.
La rabia me consume, no hay nada que me moleste más que las mentiras, sobre todo si son en la cara y no tienen la decencia de contarme tal desfachatez. Me levanto bruscamente y quito el cierre de mi puerta.
Avanzo por el pasillo y me planto delante de una puerta, mi mano tiembla antes de posarse en la manilla, pero me armo de valor y me controlo, soy dueña de mi cuerpo y mis temblores pueden calmarse si me lo propongo. Cuando me relajo, abro la puerta lentamente. Dos pueden jugar al mismo juego.
- ¿Sucrette?
Seguramente mi rostro sea un poema.
- Quiero hacerlo.
- ¿Eh?
- Acuéstate conmigo.
Bueno, se que, como siempre, he sido una persona muy mala, pero bueno, tiene una explicación. Eso se debe a que, me gusta haceros esperar y que os impacientéis. Esto ha sonado demasiado sexual... ¿o es mi imaginación?Bueno chicas, espero que os haya gustado, a partir de ahora, todo será subido de tono, al menos entre Sucrette y Castiel, si yo... no lo estropeo y os hago esperar claro xDDD
Soy demasiado mala.
En fin, voy a anunciar mi contradicción de las notas de final de la historia, sí, he mostrado un Castiel arrogante, pero ya sabéis como es, piensa que, molestando a la chica puede conseguir más atención, por eso que hago que la moleste, aunque yo se que es un trocito de pan. Solo hay que verlo en el episodio 29, casi muero en ese episodio, hasta el final... puta Chino y putas maravillas de la vida.
Me sangra la nariz de las cosas que quiero que Chino incluya y probablemente no lo haga, así podría tomar más referencias y hacer el personaje más creíble, pero bueno... tendré que conformarme con mi sucia imaginación.
Comenten y dejénme sus opiniones.
Más comentarios, más capítulos subidos.
¡Dejen reviews!
