Marinette hizo lo que Adrien le había sugerido y se tomó su tiempo, lo necesitaba para ajustarse al nuevo comportamiento de Adrien. Quizá fuera una parte de él que nunca antes le había mostrado.
¿Cómo podría haber imaginado que tenía tanta ternura dentro? Una ternura que hacía que le resultara aún más difícil controlar sus propios sentimientos.
Lo amaba cuando se comportaba cuando era descuidado y gruñón, cuando era divertido e interesante y cuando estaba excitado y ansioso. ¿Cuánto más podría amarlo siendo tierno y cariñoso?
Sabía que se estaba esforzando para pedirle disculpas por haberle hecho daño, sin ni siquiera saber realmente lo que había hecho. Pero lo que importaba era que estuviera intentando hacer las cosas bien.
¿Cómo podría haberlo rechazado?
Una cena tranquila en casa les haría muy bien a los dos. A él no le gustaban las multitudes y, en aquel momento, tampoco ella tenía energías para salir y ver gente. Así pues, comerían una pizza viendo la tele, hablarían de cosas sin importancia y harían el amor en el sofá.
Todo volvería a ser sencillo porque era lo mejor para ambos.
Mucho más tranquila, se puso la bata, se pasó las manos por el pelo, ya casi seco, y bajó las escaleras.
Lo primero que sintió fue la música, una melodía seductora que no le extrañó oír sabiendo como sabía que Adrien era un gran melómano. Pero entonces vio el brillo de las velas, decenas y decenas de ellas repartidas por todo el salón.
Allí estaba él, en medio de la tenue luz, esperándola.
Se había cambiado de ropa y se había afeitado la barba de varios días. Le tendió una mano que Marinette aceptó, fascinada por el modo en que la luz iluminaba sus ojos verdes.
—¿Te sientes mejor?
—Mucho mejor. ¿Qué está pasando aquí?
—Vamos a cenar.
—Te has tomado muchas molestias para comer —vio cómo se llevaba su mano a los labios y le mordisqueaba los nudillos de un modo que le impedía hablar con normalidad—... pizza —consiguió decir.
—Me gusta el efecto de la luz de las velas en tus ojos, en tus enormes y exóticos ojos —susurró antes de acercarse a darle un beso sobre los párpados—. Y en tu piel —le besó la mejilla—. Esa piel tan suave. Temo haberte dejado algún moretón porque a veces se me olvida lo suave y delicada que es.
—¿Qué? —tenía la sensación de estar realmente flotando.
—He sido muy poco cuidadoso contigo, Marinette. Pero esta noche voy a tener más cuidado — volvió a levantarle las manos y se las besó una y mil veces—. Tengo algo para ti —le dijo mostrándole una cajita atada con un lazo rojo.
—No necesito regalos. No los quiero.
Adrien frunció el ceño sin comprender, pero enseguida se dio cuenta de que aquello le había hecho pensar en Rebecca.
—No es porque los necesites, es porque me acordé de ti —le puso la cajita en las manos para que la abriera—. Mira lo que es antes de decir nada más. Por favor.
Marinette aceptó la cajita.
—Bueno, ¿a quién no le gustan los regalos? -dejó de hablar al ver los pendientes que había dentro. Eran dos tiras de piedrecitas negras con forma de Gatitos. Se echó a reír al ver cómo se movían en el aire—. Son ridículos.
—Lo sé.
—Me encantan.
—Me lo imaginaba.
Se los puso y lo miró con alegría.
—¿Qué te parecen?
—Que te van de maravilla.
—Muchas gracias. Es un detalle precioso — dijo sólo un segundo antes de lanzarse en sus brazos y besarlo apasionadamente.
—Ay, Dios, no hagas eso —le suplicó Adrien al ver que comenzaba a bajársele la sangre de la cabeza.
—Perdón. Es que es demasiado para una sola noche... flores, velas y gatitos —pero respiró hondo y se apartó de él—. Te dejo libre.
—Gracias —le pasó el dedo por la mejilla, por donde había empezado a caer una lágrima—. ¿Champán?
—¿Champán? —repitió, nuevamente sorprendida. ¿Qué demonios le ocurría? De pronto parecía relajado, feliz, romántico—... ¡Has terminado la obra! Adrien, es eso, ¿verdad?
—No, aún no, aunque queda muy poco.
—¿Entonces por qué todo esto?
Adrien le dio una copa y levantó la suya para brindar.
—Por ti, sólo eso.
El hormigueo que Marinette sintió en el estómago no se debía al champán, sino al modo en que él la miraba.
—No sé qué decir.
—Eso sí que es un hecho sin precedentes.
—¿Así que todo esto es una treta para hacerme callar? —Se echó a reír con relajación y disfrutó del champán—. Eres muy listo, ¿verdad?
—Aún no has visto nada -le quitó la copa de las manos y la estrechó en sus brazos, pero en lugar de besarla, apoyó la mejilla contra la suya y comenzó a moverse al ritmo de la música-. Nunca hemos bailado juntos.
—No —Marinette cerró los ojos y se dejó llevar—. Adrien... —susurró varios minutos después al sentir que él comenzaba a besarle el cuello y los hombros.
—Debe de ser la cena.
—¿Qué?
—El timbre, debe de ser la cena.
—Ah —ni siquiera lo había oído.
—Espero no decepcionarte —le dijo mientras se dirigía a la puerta—. No es pizza.
—No te preocupes, me da igual una cosa que otra —¿cómo iba a comer con todas esas mariposas revoloteándole en el estómago?
Abrió los ojos de par en par al ver entrar dos camareros de esmoquin que distribuyeron la comida sobre la mesa que Adrien había preparado ya con sus mejores platos. Diez minutos después se habían marchado y ella aún no había recuperado el habla.
—¿Tienes hambre?
—Yo... es maravilloso.
—Ven a sentarte —la llevó de la mano hasta la mesa y después se inclinó a darle un beso en la nuca.
Debió de comer algo, pero no habría podido recordar qué era exactamente ni cómo sabía porque sólo veía a Adrien. Sólo recordaría el modo en que la había mirado, cómo le había mordisqueado los nudillos y cómo la había estrechado en sus brazos al bailar. Cómo le había sonreído al ayudarla a levantarse de la mesa y cómo la había llevado en brazos al dormitorio.
De pronto Marinette le parecía tan delicada, tan vulnerable. Aunque lo hubiese deseado, no podría haberla tratado de otro modo que con ternura. La dejó sobre la cama suavemente, encendió las velas como había hecho en otra ocasión, pero cuando volvió a su lado y la acarició, lo hizo con suavidad.
Le dio más de lo que se creía capaz de dar y recibió de ella una recompensa que no habría imaginado posible. Cada vez que se estremecía, Adrien no se sentía victorioso, sólo sentía ternura.
—Eres preciosa, Marinette —susurró mientras cubría su cuerpo de besos—. ¿Cuántas veces he olvidado decírtelo? Y demostrártelo —añadió mirándola a los ojos.
—Adrien...
—No, déjame que lo haga. Deja que vea cómo disfrutas mientras te toco como debería haberlo hecho mucho antes.
Marinette sintió que se hundía en un mar cálido y oscuro. Estaba indefensa, sólo podía aferrarse a él, a sus manos, a sus labios. La primera oleada la arrastró dejándola temblorosa de tanto placer.
Adrien siguió explorando cada rincón de su cuerpo, deteniéndose en aquéllos que hacían que se le acelerara la respiración.
Finalmente se sumergió en ella con su nombre en los labios y gimió con deleite cuando sus piernas lo rodearon. .
Soy la "arruina lemon's" ok no xD merezco un título sobre eso :'v
¿ Muy romántico por parte de Adrien verdad? :'3
Lamento informarles que esta historia esta llegando a su fin
Para los que ya vieron hasta el capítulo 6 de la segunda temporada de la serie... (lo iba a comentar anteriormente pero se me Pasó xd) ¡¿QUIEN MAS SE ASOMBRÓ CON LA REVELACIÓN DEL ROBOT DE MAX?
¿Y Kagami? Soy la única que ya la tiene como nueva waifu?.
Dios, ésta temporada nos está matando, y nos faltan 20 capítulos más , andan diciendo que el 26 de noviembre estrenan el Cap 7 en Francia?)
No olviden dejar su opinión al respecto sobre el capítulo.
Y... El otro día había olvidado de comentar... No recuerdo bien si era en wattpad o aquí en fanfiction; respecto a la actitud de Adrien. Una loca personita comentó que debían ser Bridgette y Félix los protas de la Historia (cosa que no es mala idea) ya que Adrien tiene la actitud de Félix; frío, reservado, solitario y Marinette más risueña como Bridgette. La idea en si no estaba mal, pero había olvidado comentar que Adrien tiene gran parte actitud de Félix, al igual que Marinette con Bridgette ya que... Por más que la historia sea adaptada, me iba a ingeanizar en hacer una segunda temporada en donde... Mejor no digo nada así no espoleo a nadie?)
Sin mas me despido... Besos con pegotes de dulce de leche hasta la próxima actualización
Pd: Busquense pañuelos para cuando actualice.
–Tina.
