Se movió dentro de su cuerpo mientras sus bocas se fundían igual que lo hacían sus cuerpos, bebiéndose los gemidos del otro hasta que ambos se deshicieron en un largo clímax.

Adrien seguía allí cuando despertó, abrazándola igual que lo había hecho mientras dormían.

Una vez hechas las compras de sus vecinos y las suyas propias, Marinette fue directamente a casa de Alya, pues sabía que estaría impaciente, pero parecía que su amiga había salido. Cargada de bolsas, se subió en el ascensor para llegar al tercer piso y sonrió como una tonta al ver que

Adrien la esperaba junto a su puerta.

—Hola, vecina —la saludó después de quitarle las bolsas y de darle un beso—. ¿Qué llevas aquí, ladrillos?

—No, uvas para el señor Fishel, un millón de cosas para la señora Mendeleiev, unas manzanas para que tú comas algo sano mientras trabajas... ¡Ah! Y amoniaco para limpiar la suciedad que estás dejando que se acumule en tus ventanas —explicó detalladamente mientras buscaba su esquiva llave.

—Manzanas y amoniaco, ¿qué más puede pedir un hombre?

—Tarta de queso de la mejor tienda del barrio. Es irresistible.

—Tendrá que esperar —la rodeó con sus brazos y la hizo bailar unos pasos—. He terminado la obra.

—¿De verdad? Es maravilloso. Enhorabuena.

—Nunca había trabajado tan rápido. Aunque quedan cosas por repasar, pero está todo ahí y en gran parte es gracias a ti.

—¿A mí?

—Hay mucho de ti en esa obra. Una vez dejé de luchar contra ello, comenzó a salir de manera imparable.

—Estoy sin habla. ¿Qué has escrito sobre mí? ¿Cómo es mi personaje? ¿Qué hace? ¿Puedo leerlo?

—Vaya, y eso que estabas sin habla —dijo riéndose—. Podrás leerlo en cuanto le dé unos últimos toques. Ahora vamos a cenar a la cafetería para celebrarlo.

—¿Quieres celebrar que has acabado la obra con unos espagueti con carne?

—Exacto —y no le importaba parecer un sentimental—. Al lugar al que llevaste a un pobre músico en paro.

—¿Has puesto eso en la obra?

—No te preocupes, te gustará.

— Dios, me encanta verte tan feliz.

-—Así es como me siento últimamente. Venga, vámonos.

—Espera, tengo que colocar la compra y arreglarme un poco.

—Tú arregla lo que creas que necesita arreglo y yo mientras colocaré la compra.

—Muy bien. Pero pon cada cosa en su lugar, no te limites a tirarlo todo en un armario.

—Date prisa —dijo comenzando a sacar las cosas de las bolsas.

Había estado una hora esperando a que llegara, impaciente por contárselo, por encontrar el modo de decirle que durante las últimas semanas, todo había cambiado. Por mucho que hubiera luchado contra ello y lo hubiera negado, no había podido evitar que cambiara. Por primera vez desde hacía mucho tiempo, demasiado, era feliz.

Y no era sólo por la obra, era por Marinette.

Ella le hacía feliz.

Esa felicidad se había reflejado en su trabajo. En la obra había un poso de esperanza que él no había previsto en un principio. Algo irresistible que había aparecido en su vida al mismo tiempo que lo había hecho Marinette con sus galletas y su risa.

Lo que sentía por ella, lo que ella le había hecho sentir con su alegría y su generosidad, hacía que se sintiera completo. Marinette lo había rescatado. Las últimas palabras de la obra lo decían todo.

«El amor lo cura todo».

Con un poco de tiempo y de esfuerzo, tendría la oportunidad de vivir con ella algo que había dejado de creer que fuera posible.

Metió la mano en la segunda bolsa y sacó una caja que hizo que todo ese mundo de felicidad se derrumbara de golpe.

—Antes de irnos tengo que llamar a Alya para ver si ha vuelto ya —anunció Marinette mientras bajaba corriendo. Se había puesto los graciosos pendientes que él le había regalado.

—¿Qué demonios es esto, Marinette? —Tiró la prueba de embarazo sobre la encimera de la cocina con furia—. ¿Estás embarazada?

—Yo...

—Crees que estás embarazada y no me lo has dicho. ¿A qué esperabas para decírmelo? ¿Pensabas elegir el momento y el lugar perfecto para dármelo ya consumado?

El rubor de felicidad de sus mejillas desapareció en sólo un instante.

—¿Es eso lo que crees, Adrien?

—¿Qué debo creer? Llegas aquí con toda la tranquilidad del mundo y ahora encuentro esto —dio un golpecito con la caja en la encimera—. Y tú eres la que jamás miente ni engaña, pues ya me dirás qué es esto.

—Ahora ya soy como Rebecca, ¿verdad? —Toda la alegría de su corazón se convirtió en ceniza, fría y seca ceniza—. Un ser calculador y taimado.

—Estoy hablando de ti y de mí, de nadie más —tenía que calmarse, pero aquella traición estaba destrozándolo por dentro cuando por fin había decidido volver a confiar—. Exijo una explicación.

—Pues aquí la tienes. He comprado manzanas para ti, uvas para el 1B y una prueba de embarazo para Alya. Nino y ella tienen la esperanza de estar esperando un hermanito para Tommas.

—¿Alya?

—Exacto —cada palabra que salía de su boca le quemaba la garganta—. No estoy embarazada, así que ya puedes relajarte.

—Lo siento.

—Yo también. No sabes cuánto —agarró la cajita y la observó con tristeza—. Alya estaba tan emocionada cuando me pidió que se lo comprara... Para alguna gente el hecho de ir a tener un hijo supone una enorme alegría, para ti sin embargo es una amenaza, un mal recuerdo de otro tiempo.

—Siento haber reaccionado así, Marinette. He sido un estúpido.

—¿Qué habrías hecho si hubiera sido mío, Adrien? ¿Si te hubiera dicho que estaba embarazada? ¿Habrías creído que lo había hecho adrede para atraparte, para destrozarte la vida? ¿O que era de otro hombre y que me estaba riendo de ti?

—No, no habría pensado eso —la simple idea le horrorizaba—. No seas ridícula. Jamás habría pensado eso.

—¿Qué tiene de ridículo? Rebecca lo hizo, ¿por qué no iba a hacerlo yo? Eres tú el que espera que me comporte como ella, el que no acaba de cerrarle la puerta a su recuerdo.

—Tienes razón, Mari...

Dio un paso atrás cuando él fue a agarrarla.

—Siempre he sido sincera contigo. No tenías derecho a tratarme así y yo no debería habértelo permitido. Pero esto se ha acabado. Quiero que te vayas.

—No, antes tenemos que solucionar esto.

—Ya está solucionado. No te culpo de nada; yo soy tan responsable como tú. Te he dado demasiado sin esperar nada a cambio. Tú me dijiste que no podías darme más y yo cometí el error de aceptarlo, pero ya no. Quiero alguien que me respete, que confíe en mí y no pienso conformarme con menos. Márchate por favor —fue hacia la puerta y la abrió de par en par.

En sus ojos había furia, pero también lágrimas de dolor.

—Me he equivocado, Marinette. Lo siento mucho.

—Yo también —iba a cerrar ya, pero entonces respiró hondo y dijo algo más—: Hay algo en lo que no he sido sincera contigo, pero voy a serlo ahora mismo. Estoy enamorada de ti, Adrien. Eso es lo peor de todo.

Adrien dijo su nombre e intentó acercarse, pero ella cerró la puerta y echó todos los cerrojos. Por mucho que la llamó y golpeó la puerta con los puños, Marinette no abrió. La llamó por teléfono desde su apartamento y volvió a la puerta, pero no hubo respuesta.

Le suplicó que abriera mientras sentía cómo se le escapaba de las manos todo lo que había llegado a amar desde que la conocía. Pero ella estaba en el dormitorio y no podía oírlo mientras lloraba desconsoladamente.

¡Lamento muchiiiisimo la demora!

Últimamente ando muuuuy ocupada! La semana pasada terminé el colegio antes de tiempo ya que me vine de vacaciones a lo de mi abuela en Alemania 3 y si! ¡NO PUEDO CREERLO AÚN, QUE ESTOY EN EUROPA! AKZUUDVQHQVSIXJWOQBZIAOAKABZANZJAI *convulsiona*

En fin... ¿Opinion del capítulo?

¿Muy idiota por parte de Adrien, verdad?

La verdad, Rebecca será un personaje muuuuuy odiado, en especial por lo que tengo planeado en la segunda temporada :')

En fin... Espero que todos se encuentren muy bien! La verdad, yo estoy súper contenta en este momento de mi vida, ya que hace poco comencé una relación con un chico y la inspiración me llega por las nubes. Pero el problema es el tiempo :'v

Lamentablemente estoy ayudando a mi abuela en su negocio (si, tiene un negocio de Pastas argentinas en Alemania 3) y no tengo mucho tiempo para escribir, sin contar que el viaje en auto desde el local a la casa son de 1hora :'V y luego llego muuuy cansada :"v (En el auto no escribo ya que no me concentro bien :'v)

En fin... ¡Tengan paciencia! Y espero actualizar muy pronto!

¡EL PRÓXIMO CAPÍTULO ES EL FINAL! AKKSFWKQBXKFBSKQNZIDAI *convulsiona x2*

—Tina.