¡Hola, hola, hola soy Noah!
Sé que muchas personas están un poco enrarecidas porque salía el episodio 8 y no había episodio 8 de mi fic luego de un tiempo.
Me arrepentí de la subida, estaba un poco estresada porque no me gustaba pero quería subir porque llevaba demasiado tiempo sin subir esto y quería subirlo, quería terminarlo pero me quedó corto y apresurado, por ello, decidí borrarlo, ahí os queda el nuevo capítulo.
Y esto continúa.
VII
"Solo quiero estar contigo…"
Castiel no dijo nada, y yo tampoco pude pronunciar palabra alguna, el solo agachar mi rostro y pelearme con su agarre para soltarme, cosa que, luego de unos segundos de mi discurso fue de lo más fácil.
Camine aturdida y avergonzada, alejando de mí cualquier pensamiento referente a Castiel y desee poder correr, pero mis fuerzas me habían abandonado, no había manera de continuar que caminando. Por otra parte, Castiel no sabía si continuaba ahí o se había movido, sin embargo, algo dentro de mí me decía que permanecía estático en su sitio y que aprovechará el tiempo para huir, al menos hasta que reaccionase y me siguiese…
Sin embargo, otra vez, me sujeto el brazo y me gire de sopetón.
- ¿Qué has dicho?
- ¿De qué?- ladre, molesta por no poder controlar el cosquilleo que se producía bajo su mano.
Sus ojos grises brillaban de un sentimiento que no podía descifrar, deseaba ignorarlo y huir, sin embargo, mis pies permanecían clavados al suelo y su brazo facilitaba la tarea para que no pudiese hacerlo.
- ¿Es cierto que no sabes cómo me quieres?
Permanecí callada, el silencio nos arropó bruscamente y mi corazón se precipitó a latir como un idiota por la confusión y la tensión que tenía por su parte, aquella atracción latía más rápido y me impulsaba a arrancarle la ropa y besarle fieramente. Nunca había sido consciente de ella, pero ahora que lo era, me molestaba sentirla tan frecuente cada vez que pasaba o estaba a mi lado.
- Respóndeme- su voz estaba ansiosa y, aunque no alzo el tono, se notaba que intentaba ser paciente.
- ¿Y a ti que más te da? ¡Yo no te gusto!
- Pero que dem…- respiro hondo y apretó el agarre, sin siquiera hacerme daño. –Responde, Sucrette.
Quería gritarle que no era asunto suyo.
Quería decirle que se equivocaba, que solo estaba enfadada, que él solo era mi amigo y lamentaba haberlo echado de mi vida a patadas que me arrepentía y que volviésemos a lo de antes, a ser simplemente amigos, a ignorar nuestro sexo ardiente y quedarnos con lo que teníamos antes. Amistad.
- ¡Sí! ¡Es cierto! ¿Contento? ¡Ahora déjame!
- Oh, desde luego que no, esto lo cambia todo.
Y sin darme si quiera un ápice de tiempo, me besó. Y ahí, mi autocontrol cedió.
[…]
Incluso aunque esos besos eran intensos y mi cuerpo estaba apoyado en aquella pared mientras me dejaba besar, el frío estaba haciéndome temblar.
Por alguna razón, me negaba a decírselo e interrumpirnos, nadie me aseguraba que luego volviésemos a besarnos o a encontrarnos en una situación así. Nada me aseguraba un encuentro más con él que me aclarase y yo… yo no podría decirle nada a él.
- Estás temblando…- susurró.
Entreabrí mis ojos y note como él estaba inclinado sobre mí, calmando sus nervios y sus ansias, solo porque se había dado cuenta de que el frío me invadía.
- Vamos a casa-
Gemí por su separación y ahí es cuando realmente tuve frío. Me miró a los ojos y besó mi frente, para pasar su brazo por encima de mis hombros y acercarme más a él.
- Déjame llevarte a casa-
A estas alturas negarme sería una pérdida de tiempo. Asentí, ida y me deje llevar entre su brazo y su cuerpo. Ardientes y protectores, que alejaban cualquier cosa que pudiese hacerme daño. La seguridad llegó a mí y nuestros pasos fueron lentos.
Llegamos a la moto y pude observar como Castiel cogía el caso y me lo tendía a mí, lo sujete y observe su figura. Se quitó la chaqueta y la dejó en el sillón de la moto, para luego mirarme fijamente.
- Dame el caso y ponte mi chaqueta, vas a helarte-
- Pero tú…
- Solo hazme caso, ¿bien?
No intente discutir con él, así que, obedecí y me puse aquella chaqueta de cuero que lo caracterizaba a él.
Olía a cigarrillos y a dureza, era como si todo lo que un día me espantó me gustase y me derretí bajo el toque de aquella chaqueta con cierto miedo a sentir algo más por él. Colocó su casco en mi cabeza y lo ajusto. Estaba tomando medidas para protegerme y, a pesar de que me moría por regañarle diciéndole la sanción que podría llevarse si nos encontraba la policía, deje que, con disimulo, sus dedos tocasen mi cuello en caricias imperceptibles.
Una vez estaba segura, se subió a la moto y condujo conmigo atrás y sujetándome a su abdomen mientras observaba el paisaje.
[…]
El silencio seguía invadiéndonos y, al atravesar el umbral del piso, nuestros ojos se enfrentaron de nuevo. Caminamos hacia su cuarto un poco lento, sabemos que queremos hacer en estos momentos.
- Pídeme que vuelva contigo- murmuró cuando abrió la puerta de su cuarto y me dejó pasar a mí.
- ¿Por qué haces eso? ¿Por qué me pides que te lo pida?
- Porque nunca haría nada que tú no quisieras o me hubieses pedido.
Y aquella roca tan dura de la cual me esforzaba por alejarme, me había demostrado un atisbo fácil de romper. Mis ojos estaban deseando llorar y abrace su torso, él me correspondió unos segundos.
- Siento haber sido una idiota- murmuré mientras sentía su manos situarse en mis caderas.
- Lo eres siempre, me acostumbré- se burló, intentando quitarle hierro al asunto.
- De verdad que te echaba de menos…
Engancho mis brazos más fuerte a su alrededor.
Solo quería estar con él, porque mis sentimientos se sentían calmados y parejos si él se encontraba a mi lado. Él levanto mi rostro para que nos mirásemos. Mis ojos seguían algo llorosos.
- Espero que escuches bien, no voy a repetirlo una vez más- murmuró solo para mí. –Te quiero, de verdad.
Y mis ojos se cerraron mientras sentía como sus manos tanteaban a mí alrededor. Necesitaba tenerle otra vez entre mis brazos, mientras sus manos seguían consolándome.
Sus dulces manos recorrieron mis caderas, mis muslos, mis piernas, mi cuerpo entero abrazado. Y entonces me confundí aún más… Era una sensación tan placentera que mi cuerpo temblaba con cada caricia.
Sus dedos grandes y llenos de callos se amoldaban a mis caderas y sus labios se enredaban en los míos y devoraban mi razón con cada entrelazada con la lengua.
Incrustando sus dedos y tomando con fiereza mis labios, mi cuerpo temblaba de emoción.
- Tan sensible…
Empezó a morderme por todos los lados, hombros, pechos y labios, estremeciéndome. Sus manos recorrieron mi cintura durante un ratito y tiraron de mi camiseta hacia arriba, retirando mi camiseta rápido, exponiéndome ante él.
En seguida retiro mi sostén, y besó mis pechos desnudos, mi piel estaba casi poniéndose de gallina, temblaba con cada beso, con cada lametón o chupetón, mis pezones estaban duros y con la otra mano, acariciaba el pezón del izquierdo, que no besaba intensamente.
Temblaba profundamente, y cuando se dedicó a bajar hasta mi estómago, húmedo.
- Mm…
Casi podía sentirlo sonreír. Y mis pantalones, los suyos y todo fue retirado.
Desnudos, intensamente, nos entregamos en uno al otro. Estocadas, entre suaves y duras, delicadas pero fuertes, tocando lo más hondo de mí y haciendo que mi cuerpo se arquease, en temblores de placer. Cada vez estaba más fundida en él y confundida.
Quiero estar con él, no quiero, no sé nada de lo que siento, él es una tormenta en un desierto y al mismo tiempo un diluvio en una ciudad arrasándolo todo…
[…]
La luz del sol me molestó en los ojos.
Y cuando fui consciente de mi ubicación, me gire a verle, fijamente a los ojos. No me moví, esta vez no iba a huir, si quería saber cuáles eran mis sentimientos por él no era factible huir como alma en pena. Mis ojos brillaron tristes y en seguida me dejé llevar por las sensaciones.
Acaricie su rostro y lo vi relajar sus facciones. Me dejé llevar en un suspiro y me acurruque contra él, cerrando mis ojos y dejándome ir de nuevo… O casi.
- Eres demasiado inocente…- Escuche una risa contenida.
Abrí mis ojos al notar sus brazos envolverme con fuerza.
Mi cuerpo se estremeció al notar sus manos y sus brazos a mi alrededor, dulce y exquisito, confuso y llevadero, estaba casi feliz.
- ¿Estabas despierto?- me exalte, sin ser capaz a mirarle.
- Sí. Muy linda cuando duermes.
- Imbécil…
Me aparte, mirándole a los ojos. Sonriendo, me miró también, intensamente, sus ojos grises reflejaban mi imagen y podía verme completamente vulnerable ante él, pero no por ello aparte la vista.
- Voy a decirlo una vez, solo quiero estar contigo… ¿vale?
Y mi corazón dio un vuelco, feliz y confusa. Quizás debería dejarme llevar, un poco… pero mi corazón seguía débil…
Espero que os haya gustado mucho el remplazo del capítulo, las que comentasteis antes dejadme review en Guest de la modificación, me gustaría saber que os ha parecido el cambio que he hecho.
Haré más capítulos, pero no demasiados, bueno, no lo sé, estaba un poco ida y todo el rollo pero no voy a apresurarme, voy a intentar dar mi mejor esfuerzo para evolucionar a esta pareja.
Corto, pero conciso y explicativo.
Veremos que pasará.
Dejad reviews para el siguiente.
