¡Hola, hola, hola soy Noah!
Estaba realmente estresada. Muy estresada. Tengo demasiado encima, despido temporal e independencia no van muy bien, ¿entendéis mi dilema? Yo sí, muchísimo, que rabia me da la vida, os lo juro.
Y más la crisis.
Pero eso no tiene nada que ver con el capítulo, así que, dale al tema y a leer.
VIII
"Quiero ir poco a poco contigo"
Me vestí en mi cuarto, obviamente, ni siquiera me plantearía llamar a Castiel para ofrecerle un espectáculo, seguro que se burlaría de mí y yo no tenía ganas de aguantar sus chistes a buena mañana, incluso aunque parecía haberse levantado dulzón, no quería arriesgarme.
Una vez que ya tenía puesta mi ropa, Castiel entró en mi cuarto como si nada.
- Llama antes de entrar, no es tu habitación- me quejé. –Podría estar desnuda.
- Y a mí me encantaría ver eso… otra vez.
- Sí, sí, pero tengo que ir a la universidad.
Tranquilamente se dejó caer en la cama, a mi lado y sonrió dulcemente.
Sujetó mis manos con suavidad y froto mis dedos entre los suyos. Estaba un poco sorprendida, pero me sentía demasiado feliz porque estuviese intentando darlo todo.
- No sé, que te parece que pase por ti… ¿Qué te parece que vayamos a una cita…?
- ¿C-cita?- pregunté.
- Si, tú sabes esas cosas que te gustan a ti y a todas las chicas…
Comprendía lo que sentía, todo lo entendía cada vez más. Pero no podía decir nada más que un si con la cabeza, los nervios corrieron por mi estómago, una y otra vez, cosquilleando por todas partes y controlándome y tratando por todos los medios de no ruborizarme.
- De acuerdo, pero tengo que rime.
- Yo te llevo.
Asentí, aceptando tranquilamente su invitación y salimos del apartamento.
Casi me sorprendía que Castiel estuviese despierto, espero sinceramente que tenga cosas que hacer y no lo haga por mí, a veces se pone insoportable cuando no duerme bien, más de lo que suele ser con las personas que no le caen bien. Incluso a veces conmigo, era un malhumorado cuando las cosas no le salían bien…
Bajamos las escaleras hasta la moto de Castiel, coloque bien mi mochila y le miré atenta.
Me tendió el casco y me lo coloqué en la cabeza. Generalmente él nunca llevaba casco, pero siempre me obligaba a ponerme uno a mí, incluso un día estuvo a punto de ponerme muñequeras y obligarme a ponerme zapatones, argumentando que cuanto más segura fuese mejor… Él siempre se preocupaba demasiado por mí. Me gustaba. Le obligué también a ponerse su casco y tuvo que regresar arriba por mi insistencia, yo tampoco quería que le sucediera nada malo. No podría soportarlo…
Bajó unos minutos después con su casco a medio poner. Sonreí contenta y tuve un impulso que ni yo misma me esperaba. Le besé. Mis labios se juntaron con los suyos en un dulce beso, duró unos segundos que para mí fueron demasiado incontrolables, quería más, pero al parecer Castiel no respondió.
- ¿Qué?- preguntó.
- N-nada. Solo sube.
Él sonrió y abrazó mi cintura con suavidad.
Sus manos se sentían increíblemente sobre la zona de mi estómago, su cuerpo pegado al mío… me sentía tan bien que me asustaba de mí misma, mis sentimientos y mi corazón estaban muy frenéticos.
- Si me vas a besar así, haré caso a todo lo que me digas más a menudo.
- Muy gracioso, solo sube, llegó tarde.
- A sus órdenes-
Se subió a la moto y yo me subí detrás de él.
Mis brazos rodearon su torneado y musculado cuerpo, apoyé la cabeza en su espalda y me dejé llevar, todo estaba realmente sucediendo rápido, como nos alejábamos de nuestra casa, como mi corazón latía, como mis brazos lo rodeaban, como cada minuto que pasaba deseaba entender mejor que era lo que Castiel me transmitía. Nunca me imaginé sentir esto por él.
[…]
- Entonces… ¿estáis bien, ya?- preguntó Leia mirándome fijamente.
- Sí- di un sorbo a mi bebida y repase otro párrafo de los apuntes.
- ¿Y os acostasteis?
Alce los ojos para mirarla.
Nos encontrábamos en la cafetería de la universidad, estábamos estudiando a la par que tomábamos algo y hablábamos. Demasiadas cosas a la vez, pero lo llevábamos bien, la vi marcar con fluorescente una parte de sus apuntes y coger un boli para escribir al lado examen de fundamentos.
- Sí- respondí, controlando el sonrojo tan bruto que estaba intentando salir por mis mejillas. –Me ha pedido una cita.
- Te dije que iba en serio contigo.
- Bueno, discúlpame por creer en la amistad entre hombres y mujeres.
La vi rodar los ojos como con cansancio y fruncí el ceño.
Leia era muy directa, no se callaba nunca las cosas y no tenía reparo en mostrar sus expresiones de desagrado o agrado, siempre iba a ir por delante y a la cara, odiaba las mentiras y las falsedades. No era hipócrita como quizás yo lo había sido con Castiel. A veces la envidiaba.
- Yo también creo en la amistad entre hombres y mujeres y adivina, no lo uso de excusa cuando se enamoran de mí.
- Muy bien, pero yo siempre lo había visto como un amigo.
- Y no te culpo, él lo dejo estar así, fue su decisión- dice, tranquilamente, bebiendo de su vaso. –Pero bueno, me alegro de que diese el paso… pero… ¿qué sientes tú?
¿Qué sentía yo…?
Esa era una buena incógnita, no tenía ni idea de que quería expresar con todos estos sentimientos. Por un lado, quería estar con Castiel más allá de hoy, más serio que hoy, pero, por otro lado, me sentía demasiado confundida al respecto, estaba asustada, completamente asustada de perderle y, no quería ser estúpida y renunciar a él si de verdad lo quería, por mucho que nuestra amistad se resintiese, quería brindarle a él lo que había anhelado por años y lo que yo quería con él en esos momentos. Vivir el presente. ¿Pero de verdad eran estos sentimientos serios? ¿De verdad era amor?
- No digas nada, nena- dijo ella, bajando la mirada a sus apuntes. –Tu cara lo dice todo- sonrió. –Por el momento disfrútalo y mira sobre la marcha, Castiel sabe que tienes demasiado en tu cabeza y no se está haciendo ilusiones. Va a esforzarse porque tú te fijes en él y va a estar alerta, estoy segura de que te respetará si la respuesta es no.
- Eso ya lo sé- dije, un poco abatida. –Pero…
- Pero nada, solo déjate llevar, pensando solo vas a conseguir destruir más tus emociones, nunca llegarás a nada, experimenta y prueba, cuanto más estés con él, más descubrirás si eso es amor.
Tenía razón.
Desvíe la mirada hacia la ventana más próxima. Quedaban apenas dos horas para verle, no podía esperar para salir con él a esa cita, preguntándome a mí misma que había preparado… la felicidad se palpaba en mí y al mismo tiempo estaba un poco ansiosa, llena de nervios.
Seguimos estudiando y charlando, en una media hora teníamos clases y debíamos adelantar un poco porque ambas estábamos ocupadas esta tarde y pronto llegarían las etapas de exámenes y trabajos grupales. Siempre estaba bien adelantar un poco el trabajo.
[…]
Las clases tocaron a su fin, salí corriendo con la mochila bailando en mi espalda.
Seguro que Castiel estaba al final del aparcamiento, como siempre, fumándose uno de sus cigarros de marlboro, mis ganas de verle bailaban en mi estómago a ritmo de conga, deseosa de saber que había planeado para mí y que podíamos hacer.
Estaba emocionada. Nerviosa. Feliz. Ansiosa. Confundida.
Pero como me había dicho Leia, pensaba disfrutarlo como nunca. Estaba dispuesta a dejarme llevar por una vez en mi vida, por mí, por Castiel, por nosotros y por mis sentimientos.
Mis pasos apresurados se frenaron cuando llegué al aparcamiento, no quería parecer desesperada por verle, seguro que se burlaba de mí, tranquilamente caminé hacia su moto, y le observé de espaldas, me dejé llevar y envolví mis brazos a su alrededor.
- ¿Sucrette?
Me separé de él al sentir su voz grave.
- No hacía falta que te separases.
- Bueno, de todos modos… quiero que sepas que voy a dejarme llevar.
Sonrió y me dio el placer de mirar su cara, su rostro estaba completamente feliz por mi decisión y yo también lo estaba. Me sentía bien ahora que teníamos ambos claro lo que queríamos hacer. Disfrutar la compañía del otro a un nivel más profundo.
- Entonces… ¿a dónde me vas a llevar?- pregunté curiosa.
Me tendió el casco y se puso el suyo, le imité y se subió a la moto, me subí detrás, abrazándome a su cuerpo, otra vez.
- Es una sorpresa, espero que tengas hambre.
Y sin decir más, arrancó, rugiendo la moto con fuerza y alejándonos del recinto universitario, me estaba sintiendo realmente cómoda, muy cómoda y feliz. La presencia de este hombre me hacía sentir realmente cómoda y solo cuando estaba con él dejaba de preocuparme tanto porque hacer… supongo que si me dejaba llevar a su lado siempre me sentiría segura.
El viaje fue entre largo y corto, me sentí bastante ligera en el "asiento" de atrás de la moto, mi cabello, el que salía del casco, se alborotaba un poco por la velocidad, aunque no me importaba, estaba lo suficiente cómoda como para ignorarlo.
La velocidad fue reduciéndose hasta frenar en uno de esos restaurantes de buena calidad. Miré asombrada el nombre, no era de los caros con reserva, pero era lo suficientemente bueno como para dejarme un poco asombrada.
- ¿Q-qué?- pregunté, sin entender.
- Te mereces algo más que una hamburguesa deshecha del McDonals.
Mis mejillas se ruborizaron y bajé de la moto, él dejó la moto estacionada y me miró a los ojos, apoyando su culo en el asiento, con las piernas abiertas. Aproveché ese espacio para meterme entre medio y sacar su casco.
- No necesitas cambiarte por mí, me gusta cualquier cosa aunque sea una hamburguesa deshecha del McDonals, da igual, solo me apetece disfrutar contigo. No me merezco nada caro ni nada barato, nos merecemos compartir gustos y sabes que amo McDonals, así que, no te preocupes por mí.
- Vamos a comer aquí, más tarde haremos cosas cutres, quiero hacer esto bien, supongo.
Sonreí y tomé su cara entre mis manos, besando sus labios tiernamente. Cada vez que él pensaba en mí tan atentamente, mi corazón latía impresionantemente rápido, me sentía cálida y feliz, muy feliz, estaba realmente contenta.
Nuestro beso se intensificó con más ansias, Castiel rodeó mi cintura.
- Quiero ir poco a poco contigo…
- Me metiste en tu cama ayer, ¿lo recuerdas?
Rió divertido y entrecerró sus ojos, dándome su expresión de felicidad más tierna.
- Como para olvidarlo- me sonrojé. –Vamos a hacer las cosas bien… lento y con calma, tenemos tiempo…
- Lo tenemos.
Y volvimos a besarnos, suave y tierno. Estaba realmente convencida de que me podría enamorar de Castiel.
Como ya sabéis, vosotras me dais ganas de seguir escribiendo así que, dejad reviews.
Ya sabéis, son gratis.
Ahí abajo tenéis para dejarlos. ¡Vengaaaaa!
