3. Baile de la Tempestad.
Y después de menos de dos semanas llegaba el día de mi juicio final. Tendría que ir con ese estúpido arrogante al baile y para ser sincera, no había nada que me apeteciese menos que eso.
Durante los primeros días después del combate, si es que se le puede llamar así… Yo le llamaría ridículo… Lucian al principio se mostró bastante receloso de que tuviese que ir con Valentine al baile, pero ahora se pasaba todo el tiempo con él. Esto era increíble, hasta mi mejor amigo le adoraba. ¿Sería una estrategia de Valentine para hacerme la vida imposible? Primero me humillaba públicamente y ahora me quitaba a los amigos… En fin… Si ese era su plan, no se saldría con la suya, y desde luego hoy haría lo posible para fastidiarle al máximo de mis facultades. En el fondo no iba a ser tan mala idea que fuese con él al baile. Solté una maléfica risa mientras varios estudiantes me miraban extrañados.
- Eyyyy, Joce. Te estaba buscando. – Era Lucian, que raro se me hacia verle la verdad y mas buscándome a mi… Hacia poco mas de una semana que se había convertido en el perrito faldero de Valentine junto con unos cuantos súbditos mas, que asco.
- ¿Qué pasa Lucian? ¿Has perdido a tu amo?
- Jaja, muy graciosa. No, en realidad venía a darte un recado.
- ¿Ah sí? ¿De quién? – Pregunte extrañada.
- Valentine me ha dicho que te diese esto – Decía mientras me arrojaba una caja de tamaño mediano.
- Vaya vaya, ¿acaso no puede entregármela él en persona?
- Dice que si lo hiciese perdería el encanto del momento. Vamos, ¡ábrelo! – Dijo Lucian mucho mas interesado en el paquete que yo. Empezaba a sospechar que todo este tiempo no había sentido nada por mi y que en realidad él que le gustaba era Valentine. Debido a la excitación de Lucian no me hice esperar mas y lo abrí… DETESTABLE. Valentine me había entregado un vestido completamente ceñido de un color blanco inmaculado a juego con unos zapatos. Esto era increíble, me hervía la sangre… ¿Quién se creía él que era? Cerré la caja de un golpe y se la entregue a Lucian rápidamente.
- Dile a tu amo – escupí las palabras – que este vestido se lo ponga él si quiere pero que yo ya tengo uno.
- Me dijo que dirías eso – Añadió entre risas el imbécil - pero también me dijo que te dijese… "Señorita Escarlata… Recuerde la apuesta… Complaciente y sumisa" – traspaso literalmente dándole la maldita entonación que él le daba.
- Esta bien – Rechine los dientes cogiendo la odiosa caja y yéndome con ella hacia mi casa dando unas zancadas poco habituales a la tranquilidad de mis pasos.
Cuando me tranquilicé un poco me senté un rato en uno de los bancos deseando que toda esta sarta del baile se acabase cuanto antes pero mi suerte solamente podía hacer una cosa que empeorar. Ahí estaba Valentine con una sonrisa triunfal en su cara, burlándose de mi y acercándose directo hacia mi banco. Me lleve la mano a la frente mientras resoplaba costosamente.
- ¿Qué quieres? Sí, ya he recibido tu estúpido vestido así que hazme un favor y desaparece… Hasta las 19:00 no estoy obligada a ser complaciente. – Fingí una delicada sonrisa superficial y encantadora.
- Oh, vamos, solo venía a tratar con usted Señorita Escarlata. – Sonrió amistosamente - ¿Qué haces aquí? ¿Sabes que son las 17:00 y todas las chicas se fueron del Instituto hace mas de una hora?
- ¿Ahora te importa mucho lo que haga con mi tiempo?
- No, lo digo porque no te va a dar tiempo a estar presentable para mi… Y ya sabes, no me puedo permitir que me dejes en evidencia – Ironizo soltando un bufido fingido. – Soy el chico mas popular ¿Qué pasará si me ven con una chica hecha una gualdrapa?
- Ohhh, perdone usted excelentísimo. Tranquilo con tal de no aguantarte me voy ahora mismo. – Me levante cogiendo la caja y comenzando a irme.
- Vamos Jocelyn – No me lo creía, ¡me había llamado por mi nombre! – déjame que te lleve a tu casa, total… Luego te voy a tener que ir a buscar.
- No es necesario en serio…
- Vamos, mi chofer está esperándome, yo también me he retrasado haciendo unas cosillas…
- ¿Qué cosas? ¿Te refieres a lo que quiera que hagas con Lucian y el resto? – Pregunté mas intrigada de lo que hubiese querido parecer.
- Mmmm – Sonrió – Chica lista.
- ¿Os habéis metido en la mafia… o ahora os dedicáis al narcotráfico…? – Bromee mas relajada de lo habitual.
- Te lo diré… Si tú me cuentas otro secreto.
- Bah, tampoco estoy tan interesada – Dije echando a andar sin mirarle ni una sola vez.
- Vamos – Añadió dando por terminada la inusual amabilidad. – Señorita Escarlata, déjeme que la acerque a su casa.
Deje de discutir y le deje que me acercará. Realmente empezaba a arrepentirme de haberme quedado tanto tiempo rezagada en el Instituto, ahora apenas tenía tiempo para arreglarme. No es que me importase mucho el aspecto físico, pero… Una cosa era las fiestas de Alacante. Eran famosas en todo el mundo y gentes… Simbolizaba el elitismo en masa, nadie quiere estar impresentable en uno de los bailes de Alacante. Era al primero al que iba a acudir. Hasta no alcanzar la edad de 14 años no se nos estaba permitido asistir a ningún baile principal de Idris. La mayoría de las jóvenes estaban conmocionadas, de hecho llevaba mas de medio año hablando de esta ocasión, aunque yo la verdad no veía nada importante en esta tradición.
- Hija. Vas a llegar tarde. – Dijo mi madre mientras me cogía de la muñeca y comenzaba a arreglarme el pelo.
Me hizo un recogido en la coronilla dejando varios bucles de pelo sueltos a cada lado. Realmente a mi madre esto se la daba de maravilla. Cuando me trajo mi vestido la tuve que parar diciendo que mi pareja me había traído uno. En cuanto lo vio se llevo las manos a la boca en gesto positivo. Definitivamente le había encantado… Tampoco es que fuese gran cosa… Pero consiguió que mi madre soltase un gran suspiro, y eso en mi madre era muchísimo.
- ¡Es divino Jocy! Oh, ese Valentine sin duda tiene muy buen gusto. No le sueltes querida, se ve a leguas que es un buenísimo partido. – Ahí estaba mi madre… Su único sueño era que yo encontrase a un buen marido que me mantuviese mientras yo me quedaba en casa cuidando de los niños… NI HABLAR.
- Mamá, que no te engañe el vestido, Valentine no deja de ser un idiota igualmente.
- Sí, hija, pero un idiota que te atrae – Me guiño un ojo haciendo que me pusiese rojisima de la vergüenza.
Sonó el timbre. Sin duda era Valentine. Debió abrirle la puerta mi padre mientras mi madre me maquillaba rápidamente. Cuando me miré al espejo no pude otra cosa que lanzar un grito ahogado. Me había pintado las uñas y los labios de rojo. Al vestido le había añadido un cinto rojo para que no quedase tan seco. Y me había puesto unas pestañas postizas que hacia que me pesase el parpado una barbaridad.
- Hija – Anuncio al ver que pronto iba a estallar en gritos – Estás preciosa y me da igual que quieras ir discreta, ese vestido precisamente no es para ir discreta… - Añadió sonriente.
Iba a replicar… Pero cambie de idea, evidentemente ese vestido no era en absoluto discreto. Si hubiese tenido mucho pecho sin duda me habría escandalizado, por suerte tenía poco y el escote no resaltaba demasiado provocador.
Baje las escaleras no sin mucho pudor ya que realmente no me hacia ni pizca de gracia ir al baile y menos con Valentine, pero ahí estaba él. Con un traje blanco. Bueno se trataba del traje oficial de Alacante, una especie de camisola grande que se ajustaba en un cinto, con unos pantalones debajo. Aunque lo que hacia que resultase lustroso el traje eran los bordados en blanco que había encima de la seda. Ahora bien visto, mi rojo no pegaba en absoluto con su pura blanqueza.
En cuanto baje del todo se levanto con firmeza mirando al frente como si fuese un soldado recibiendo órdenes de un superior. Imagine que se mostraba tan disciplinado debido a la presencia de mis padres.
Me acerque a él con mucho temor, las cosas claras, aunque hubiese sido una apuesta se trataba de mi primera "cita" con un chico y encima este resultaba odioso aunque pude detectar una mirada suya de reojo.
Por fin… O mejor dicho… Desgraciadamente, salimos de mi casa y me hizo montar en su coche. Durante el trayecto no mediamos palabra… Y realmente me alegre de no tener que mantener una incomoda conversación con él. Me mantuve apartada de esa situación intentando recordar runas dibujándolas con la mente.
- Ya hemos llegado – Me dijo sin moverse aun del coche.
- Bueno… ¿A qué esperamos para salir? – Pregunté tímidamente.
- No sé… Necesito un tiempo para enfrentarme a toda esa gente. – El chofer subió la ventanilla para darnos mas intimidad… Ridículo, pues no quería en absoluto compartir mas tiempo a solas con Valentine.
- ¿Tú? ¿Tiempo para enfrentarte a la gente? Vamos, ni que fueses poco vanidoso…
- No me das ni un minuto de descanso ¿eh? – Sonrió con pesadez.
- Mmm… ¿Qué te pasa? Estás de lo mas raro.
- Simplemente no es un buen día para mi.
- Oh claro, ¿y para mi si? Eres un estúpido, ahora resultará que no es un buen día para ti porque vas al baile conmigo, pues lo siento. PERO LA IDEA FUE TUYA. – Termine por gritar. Encima solo faltaba que me achacará a mi toda la culpa.
- ¿Es que crees que eres el centro del universo y el mayor de mis problemas? NO TIENES NI IDEA – Añadió gritándome… Me entro un escalofrío, jamás había visto a Valentine tan… Fuera de sí… Con tanto miedo. No sabía como actuar al verle tan hundido sobre sí mismo…
- Valentine… Yo… Lo siento, siempre te culpo a ti de todo pero realmente yo también me porto a veces mal contigo… Vamos… ¿Qué hay de aquel joven del que todas las chicas suspiran y todos los chicos sueñan con ser como él? – Dije intentando animarle.
- No todas. – Me lanzo una mirada muy significativa. No entendí aquello.
- No me digas que estás así por una chica… Vamos, Valentine, ni que fueses feo como para no ligártela. Es mas, si quieres incluso me quito de en medio esta noche para no estorbarte. – Sonreí intente infundarle valor.
- JA JA JA – Comenzó a reír como un poseso… De verás me dio verdadero pánico – Déjalo Jocelyn, no ves nada ni aunque te lo dibujasen en la frente. Pero de todas maneras si te interesaba no estaba así por un chica. Hoy es mi cumpleaños.
- Ohhhh… Felicidades… No tenía ni idea… ¿Y por eso estás triste? Deberías estar… Feliz, ¿no?
- Hoy es el día en que mate a mi madre. ¿Crees que es motivo para estar feliz? – Me lanzo las palabras con un desprecio como nunca había visto…Todo el mundo sabía que la madre de Valentine murió en el parto, pero jamás pensé que él pudiese ser capaz de creer que la hubiese asesinado. De pronto le vi tan indefenso… Tan débil… No pude evitarlo y me arroje a darle un abrazo. Lo vi claramente en sus ojos… Incredulidad, de hecho hasta yo misma no entendía muy bien como había acabado abrazada a él. Todo me resultaba de lo mas desconcertante. Comenzó a acariciarme el pelo mientras yo le reconfortaba a él… No sabía cuanto dudaría ni si volveríamos a alcanzar aquel grado de complicidad pero en aquel momento todo daba igual. ¿Qué me pasaba? ¿Me estaba volviendo tonta de capirote?
- Bueno… - Dijo aclarándose la voz rota por la conmoción – Deberíamos ir a ese baile ¿no? – Pregunto dubitativamente, parecía que estuviese deseando que le dijese que no fuésemos, que nos fugásemos… Me escandalice por tan siquiera replantearme estos pensamientos.
- Oh, sí… Pégame una paliza bailando – Reí intentando animarle, aunque realmente mi deseo hubiese sido quedarme ahí, abrazada a él toda la noche…
Nos adentramos en la pista de baile. El olor era embriagador… El sonido del agua correr por la fuente era delicioso… Valentine era perfecto en todo su esplendor. Jamás me había fijado tanto como hoy en lo guapo que era. Todo el mundo nos miraba con envidia y a mi con odio las chicas, y los chicos con respeto y devoción por Valentine. Ahora podía entender un poco mejor porque todo el mundo le adoraba. Ciega de mi que no lo había conseguido ver antes.
- Permíteme que te diga que estas preciosa – Susurro a mi oído mientras me cogía de la mano para llevarme a bailar.
Y todo se volvió borroso… Simplemente recuerdo estar en una burbuja durante largo tiempo dando giros y mas giros de la mano de Valentine… Se le daba bien hasta bailar… Era increíble. Empezaba a sentir envidia, sana desde luego. Seguro que hasta los tacones le quedaban mejor a él que a mi.
Me tire cerca de una hora bailando con él y mirándole embobada… Tenía que estar dando una impresión espantosa sobre mi, pero no podía evitarlo… Me sentía tremendamente abrumada por la presencia de Valentine, por su delicadeza… Jamás pensé que podría haber sido como esa noche me había mostrado.
Estuvimos bailando toda la noche… Prácticamente sin hablar… Bueno, yo al menos era incapaz hipnotizada como estaba navegando en sus ojos… Pero él de vez en cuando me decía algo a lo cual tampoco prestaba mucha atención.
- Jocelyn… - Me susurro al oído haciéndome enloquecer por momentos. Dentro de poco caería al suelo de rodillas al no poder aguantar todas las burbujas que inundaban mi estómago. – Que bien suena tu nombre, puede que me replantee dejar de llamarte Señorita Escarlata… - Reía vivazmente… Ohh dios, su risa era el sonido mas hermoso que había escuchado jamás. O desde luego así me lo parecía ahora.
- Puedes… Llamarme… Como… Quieras – Decía dificultosamente… Parecía retrasada, sin lugar a dudas la presencia de Valentine me nublaba el cerebro como nunca antes nadie había conseguido. ¿Qué me había hecho? ¿Conocería él alguna runa para volver tonta a las personas?
- Ahora vuelvo, voy a por algo de bebida – Me añadió en un susurro que me hizo estremecer. Y ahí me quede con cara de idiota sonriéndole sin poder articular palabra.
Decidí dar una vuelta para despejar mi mente e intentar empezar a pensar con la cabeza. Si seguía así acabaría con el cerebro vaporizado.
Vi a lo lejos a Lucian con Megan, una chica bastante feilla pero muy agradable. Y a Blackwell hablando con Valentine. Como odiaba a Blackwell. El mero hecho de que Valentine se hubiese alejado de mi un instante para hablar con esa rata me enfureció.
Sin saber muy bien por qué me acerque a ellos, pretendía arrastrar a Valentine de nuevo hacia mi, ahora mismo me pertenecía y Blackwell nos estaba molestando. Con paso firme me fui acercando a ellos hasta que comencé a oírles hablar a ambos.
- Vaya vaya, parece ser que te has ligado a la tía mas dura del Instituto eh – Sonreía enseñando sus trozos de comida en los dientes.
- ¿Cómo tengo que decir que no hay chica que se me resista? – Reía tontamente Valentine…
No podía creerlo. ¿Me había utilizado de trofeo? ¿Era yo OTRA de sus innumerosas apuestas? Le había abierto mi corazón para ahora sentirme tan mal como me sentía… Me quede un largo tiempo ahí plantada. Fue bastante evidente que no podía reaccionar.
Estaba clavada en el suelo de aquella estúpida fiesta mientras sentía que los ojos se me anegaban en lágrimas. Al poco Valentine se dio la vuelta y pudo contemplar la furia que anidaban mis mejillas. Sino me encontrase tan destrozada seguramente le habría pegado la paliza de su vida.
- Jocelyn… - Me decía mientras se me acercaba prudentemente intentando sostenerme pues estaba a punto de caer al suelo. Pero antes de que pudiese tan solo tocarme reactive mis energías. Toda la tristeza fue sustituida por rabia, por dignidad… Le pegue el mayor guantazo que he pegado a nadie en mi vida, de hecho me sorprendió la furia y fuerza que emplee en él. Y así le deje… Con mis cinco dedos marcados en su mejilla… Y me fui corriendo mientras él se quedaba clavado en el suelo con la sorpresa dilatándole por los ojos.
