7. Mi destino, mi camino.
Dos años después:
Unos terroristas. Así es como nos llamaban algunos, otros héroes. Siempre tendí a pensar que verdaderamente éramos guardianes, guardianes de la noche. Salvábamos a personas, ayudábamos al mundo y lo limpiábamos de escoria.
Con estos credenciales Valentine formo El Círculo. Al principio se nos acuso de vándalos radicales o de una organización de rebeldes que solo buscaban llamar la atención, pero pronto el mundo empezó a vernos como los liberadores del mal, el futuro.
Al principio eso éramos. Primero hacíamos una previa investigación sobre el demonio o ser sobrenatural que hubiese roto las normas, luego lo corroborábamos y después le dábamos caza… Y si las cosas se complicaban… Lo matábamos.
Ahora no. Ahora simplemente matábamos por matar. Sin indagar… Sin comprobar sino estamos siguiendo a la persona adecuada… Nos habíamos convertido en todo eso que cazábamos, en asesinos, peor que eso, en monigotes de Valentine.
¿Qué hacer? Hasta entonces siempre me había lavado las manos. Era lo único que sabía hacer. Estaba tan acostumbrada ya a esa vida… Tomar una decisión me resulto imposible casi… Pero ya lo había decidido. A mis 16 años ya había visto mas sangre que la mayoría de personas del mundo, ¡ya no aguanto mas! Pegue un portazo.
Lucían me miro contrariado. Le había interrumpido, estaba mirando los planos de unas cloacas donde se hallaban unos demonios, desde hacia meses escondidos, que solo salían a la luz por la noche y se divertían matando a todo aquel que se cruzase por su camino.
- Lucian… ¿Tienes un momento? – Pregunté dócilmente. Hasta a mi misma me sorprendía el hilo de voz con el que surgieron mis palabras.
- Mmmm… Sí… - Dijo claramente molesto por esa interrupción.
- Lo dejo.
- ¿De qué hablas? De verdad, este asunto es urgente, dí lo que tengas que decir y después déjame seguir con estos planos. Valentine me urgió a que se los entregase cuanto antes.
- Dejo El Círculo. – Ahora había vuelto a recobrar mi habitual osadía.
- ¿QUÉ? Jocy… - Hacía años que no me llamaba así. – Sé que últimamente se ha complicado todo un poquito… Pero sino limpiamos nosotros las calles nadie lo hará, no puedes estar hablando en serio.
- Pues lo estoy haciendo.
- Hablas sin pensar.
- Está decisión la llevo tomando desde hace mas de 5 meses, no CREO que esté hablando sin pensar.
Se levanto del escritorio rápidamente acercándose a mi y cogiéndome de la mano.
- Jocelyn… ¿Qué es lo que te ha llevado a querer tomar esa decisión? ¿Has vuelto a discutir con Valentine? ¿O es qué tienes miedo a morir? – Su última pregunta fue mordaz, desafiante.
- Claro que tengo miedo, pero miedo de que llegue un día en que me mire al espejo y no me reconozca. ¿Cuánto tiempo hace que no sonríes Lucian?
- ¿A qué viene esa pregunta?
- Ya sabes a que viene. Te pasas todo el día buscando asesinos o posibles asesinos, y por las noches… Los exterminamos. No puedes ser feliz, no así, ni a este precio. Vente conmigo, dejemos esto.
- Tú no tienes ni idea de nada. Por primera vez me siento importante, realizado. Y Valentine es el único que me comprende, mas que un amigo… Es un hermano. Jamás le abandonaré, ni lo sueñes, no seré yo un sucio traidor como tú. Un cobarde que a la primera de cambio se larga y lo tira todo por el retrete. ¿Te quieres ir? Adelante, no te retendremos, pero no esperes que dejemos El Círculo, el resto creemos en él y seguiremos a Valentine hasta el final, aunque nos vaya la vida en ello. – Escupió las palabras dejándome sin respiración. ¿Desde cuando Lucian se había convertido en Valentine? ¿Cuánto tiempo estuve ciega? Esto no me llevaba a ninguna parte, Lucian ya no era el jovial y risueño niño que yo conocí y con el que yo me críe.
- Está bien. Hasta siempre Lucian - Me serené.
- Adiós. Al menos deberías tener la decencia de decírselo a Valentine en persona. – Y me miro con todo el asco del que una persona dispone.
Como un zombie seguí las indicaciones de Lucian… No sabría que iba a decirle a Valentine, ni siquiera sabía ya si estaba segura de querer dejar El Círculo. ¿Sería yo la que se equivocaba? A lo mejor el resto son los que tienen razón. Puede que verdaderamente seamos héroes… Que nuestra labor sea esencial… Pero si tan esencial es… ¿Por qué todo este tiempo sobrevivieron sin la presencia del Círculo?
Bah, prefería dejar de pensar… La decisión estaba tomada, y no había vuelta atrás. Intenté abrir una puerta, la del despacho de Valentine. Sí, desde hacía ya mas de un año Valentine decidió que utilizáramos su casa de veraneo para las reuniones del Círculo, lo cual estaba bastante bien, ya que era muy espaciosa, aunque el estilo Victoriano de la casa… Se pasaba de ostentoso.
Decidí llamar a la puerta… Con Valentine nunca se sabía, ¿quién sabe? Lo mismo está con una de tantas novias que él tiene.
- Adelante – Oí una jovial voz que sonaba del interior de la puerta y me adentre en ella insuflándome de pronto de todo el valor que por momentos creí que había perdido.
- Hola.
- Vaya, pensé que eras Lucian. ¿Qué quieres Jocelyn? ¿Acaso vienes para que volvamos a discutir como de costumbre? – Río. Preferí ignorar sus palabras, aunque hacia poco más de dos años que no habíamos vuelto a salir juntos, en ocasiones, sobretodo cuando reía o sonreía, era débil a sus encantos.
- No, en realidad vengo a comunicarte una decisión que llevaba tiempo rondándome en la cabeza.
- ¿El qué? ¿Vas a comprarte un nuevo cerebro? ¡POR FIN! Ya era hora. En nombre de todos te lo agradezco de corazón.
- Idiota… - No pude evitarlo, al final siempre acababa llevándome a su juego.
- Mi nombre es Valentine, que no te ente… - Le deje con la palabra en la boca, no estaba dispuesta a aguantar estas niñerías.
- ¡PARA! Me voy. Lo dejo. Se acabo.
- Bueno… Vale… Tampoco te pongas así, solo me he metido un poquito contigo. Desde luego cada día eres mas sensible… ¿No estarás en uno de esos días malos del mes? – Se lo estaba pasando pipa, no había duda. Hacía tiempo que no le veía tan risueño, las cosas claras. Últimamente vivía bastante amargado.
- Dejo El Círculo. – Ala, lo solté, ahora me tocaba aguantar el chaparrón que se me venía…
Y espere a que Valentine dijese algo…Y seguí esperando, pero el no decía absolutamente nada. Simplemente estaba callado, mirándome… Y muy serio.
De pronto abrió la boca para decir algo pero debió de pensárselo dos veces porque seguidamente la cerro mientras cogía aire por la boca.
- Vale. – Dijo y siguió mirando sus papeles. Esperé… Pero no dijo nada más… Ni siquiera me miraba.
- ¿Es qué solo vas a decir "vale"?
- ¿Y qué quieres que diga? La gente que forma parte del Círculo están aquí porque quieren estar. Sino quieres continuar entiendo que decidas marcharte. Aunque no lo creas no obligo a nadie a hacer lo que no desee.
- ¿Entonces ya está?
- Sí.
- Vaya… Esto si que hace sentirme útil en El Círculo… - Ironice todo lo que pude asqueada en el fondo. Siempre me imagine que la reacción de Valentine sería incluso agresiva cuando se lo dijese… Y nada. Simplemente no ha dicho nada.
- ¿Qué esperabas? ¿Qué me arrodillase pidiéndote que no nos dejes? Sabes que eres útil, y en parte me jode, eres la mejor cazadora de sombras que hay en El Círculo después que yo. Pero sino quieres no te voy a obligar a quedarte ni te voy a montar un numerito.
- Gracias. Después del pollo que me monto Lucian temía aun mas tu reacción.
- Bueno, sí… Jocelyn, espero que te vaya todo bien y que algún día en el futuro nos volvamos a ver… Creo que no es necesario que te diga que lo que aquí hiciste o la información del Círculo… Se queda en El Círculo y que confío en que no revelaras información vital sobre él.
- Crees correctamente. Que te vaya a ti también todo bien. – Añadí mientras abría la puerta de esa habitación la cual no tenía intenciones de volver a ver jamás.
- ¡Joce! Solo por curiosidad… ¿Qué tienes pensado hacer?
- No sé… Tal vez me vaya a recorrer mundo, ¿quién sabe? – Le sonreí esperando que me devolviese la que probablemente fuese la última sonrisa que viese suya… Lo hizo y desaparecí sin intenciones de volver a cruzarme ni verme involucrada con El Círculo.
