11. El despertar.

Abrí los ojos y me eche la mano a la cabeza. Tenía una resaca horrible… Espera… No había bebido… ¿Y donde estaba? Estaba tumbada en una cama, de estilo victoriano, que ostentoso… Sí, no había dudas, estaba en la casa solariega de Valentine donde nos reuníamos El Círculo. Y determiné que se trataba de su habitación por las pocas veces que la había visto desde la puerta.

Eche la cabeza a la izquierda. Era de noche, y no había una sola nube en el cielo, se reflejaban todas las estrellas y la luna desprendía la suficiente luz como para iluminar toda la estancia. Poco a poco fui recordándolo todo. Berlín, ese tal Michael que luego resulto ser un demonio psicópata, Los Ángeles, el demonio deformado de nombre Ray y por último Valentine… Él arrojándose a mi, liberándome de ese canalla.

Desconocía cuantos días habían pasado, pero tenía esa pesadez, el típico cansancio de como cuando duermes una siesta de 4 horas seguidas. Intenté volver a dormirme, pero la luz de la ventana no me permitía concentrarme, tenía por costumbre dormir sin un solo rayo de luz, así que me giré a la derecha y ahí estaba él. ¿Valentine? ¿Qué demonios hacía dormido en un sillón? ¿Había estado velando por mí? Dios… Curiosamente esto hacía que me sintiese bien… ¡No! Quítate este maldito pensamiento de la cabeza… Ya no tienes 15 años, ya no eres una cría como para volver a estar babeando por el tío que prometiste que no volverías a babear. Pero es TAN guapo… No parece el mismo cuando duerme, la verdad es que le favorece aun mas. No hay rastro de preocupación en su cara, ni de ambición… Y lo mas importante; permanece callado.

Me quede tumbada mientras continuaba cegada mirándole embelesada. Era la única persona que conseguía que fuese capaz de odiar con toda mi alma para posteriormente amar… Me daba vergüenza admitirlo… Pero no podía seguir engañándome.

- ¿Qué? ¿Disfrutando de las vistas? – Añadió Valentine con los ojos cerrados aun y con una sonrisa ladeada. ¡Mierda! Me ha pillado fue lo único que pude pensar, aunque permanecí callada un par de segundos buscando una excusa perfecta. Y se puso a mirarme esperando una respuesta, sí, se notaba que el mamón estaba disfrutando.

- Eh… ¿Qué? Pufff… JAJAJAJA – Sí, cuando estoy nerviosa me da por reír de manera escandalosa. - ¿No… No pensarás que lo que miraba era a ti? JAJAJAJA.

- Vaya vaya… Sí conozco esa risa… Venga, Joce, no te hagas la estrecha… - ¿Qué hace? Se acaba de levantar del sillón y se acercó a MI cama (bueno, técnicamente era de él, pero ya que yo la estaba ocupando en estos momentos me pertenecía) y se sentó al lado mía. – Entre tú y yo… Hay… - Plantó su cara enfrente de la mía - Química… Ya sabes, a mi me gusta estar por encima de la gente… Pero a ti… Te permitiría estar encima mía… Ya sabes a lo que me refiero. – ¡EL PUÑETERO CERDO! Y encima me guiña el ojo mientras me toca la boca con el pulgar. Sí… Le partí la cara a la vez que me levante del tirón.

- ¿PERO TÚ QUIÉN DEMONIOS TE HAS CREÍDO QUE SOY? Yo no soy ninguna de tus fulanas a las que puedas tratar como un trapo, a mi me respe… - Se estaba descojonando en mi cara… No solo me "acosaba" sino que ahora no me dejaba terminar de hablar y literalmente estaba llorando de la risa. - ¿Qué coño te pasa? ¿Encima te ríes? – Creo que pocas veces he estado tan colérica como esta ocasión.

- Vamos… Joce… jajaja – Reía entre palabras – No has visto tu cara… Pero era para grabarte jajaja. No me podría arrepentir ni aun queriendo. Venga… No te enfades, que te dejo que te pongas encima… JAJAJAJAJA. – Y seguía con el cachondeito el mamón.

- JA JA JA. Muy bonito. Yo paso por una experiencia traumática de la que no te puedes hacer ni a la idea de todo por lo que he tenido que pasar y tú te cachondeas de mi. Perdóname si no doy gritos de júbilo. – Sí, conseguí hacerle sentir mal, se lo merecía, y me fui furiosa de la habitación tras, por supuesto, dar un portazo. Él me siguió mientras me dirigía al baño, ¿a qué? No lo sé.

- Joce… - No me paré. – Jocelyn, espera. – Añadió mientras de una carrerilla me alcanzaba y me agarraba del brazo, posteriormente me abrazó, eso sí que no me lo esperaba, me pillo totalmente desprevenida. – Mira… No te haces a la idea de lo preocupado que estaba cuando me llamo ese desgraciado. Siempre supe que algún día te marcharías de El Círculo… Lo sabía, sabía que tu moral muchas veces no se correspondía con lo que hacíamos en las misiones… Aunque para mi esos capullos se merecen eso y mucho mas. Pero yo imaginaba que el día que te fueses lo harías para tener la vida que yo no te puedo ofrecer, que algún… - Se nota que le costaba horrores decir esto en alto. – Que algún otro hombre te haría feliz de la manera en la que yo no puedo hacerlo. Y he fracasado, en todo. – Era la confesión de un hombre carente de pasión, la viveza característica de Valentine se había esfumado dejando retales de un derrotismo nada habitual en él.

- No vuelvas a decir eso. – Tercie sobresaltándole.

- ¿El qué?

- Que has fracasado. Porque no lo has hecho.

- ¿Ah no? – Se jacto - Casi consigo que te maten y todo para conseguir mi cabeza.

- Pero no has fracasado.

- ¿Por qué no? No entiendo Joce, no entiendo a que te refieres.

- Cuando me fui de El Círculo, encontré a un hombre que me hizo feliz. – Me envalentoné, ya era hora de dejarnos de medias tintas. – Porque descubrí que el único que conseguía hacerme feliz, eras tú Valentine. Estar fuera de El Círculo ha hecho que me de cuenta de que ya no puedo vivir sin él y de que sí… Hay cabrones esparcidos por el mundo que necesitan que haya personas cualificadas para encargarse de ellos. Y ¿Sabes? Tú eres el único hombre que me hace sentir viva y al único que quiero en mi vida.

Él se quedo de pie en frente mía mirándome, nunca le había visto mas serio en mi vida… Y pasaron los segundos… Y continuó así… No se movía, no decía nada… Yo me acababa de declarar y él se había quedado bloqueado… Imagino que estaría pensando qué palabras emplear para rechazarme, para decirme que lo sentía pero que solo me veía como a una amiga… En fin, hacer el ridículo de esta manera no debería estar permitido en ningún lugar.

- Tomate tu tiempo ¿eh?… No esperaba que corrieras a mis brazos pero al menos podrías intentar esforzarte por no hacerme sentir tan jodidamente incomoda además de imbécil. – Y siguió callado… Definitivamente la había cagado hasta el fondo. Mire hacia la pared mordiéndome las uñas, en esos momentos no había cosa que desease mas que el hecho de que la Tierra me tragase.

- Per… dón… Pero es que… ¡Vaya! Siempre pensé que me detestabas, aparte de que bueno, en caso de que no… ¡Joder! Parezco idiota hablando… Y me estoy comportando justamente como mas odio, como un débil. Joce… Tú eres la única que consigue crear este efecto en mi, me haces vulnerable. Y desde que supe que en Los Ángeles podría no haberte vuelto a ver en la vida... Eso me superó y también me hizo darme cuenta de cosas que antes no había percibido. O si había percibido pero no daba importancia. – Estaba expectante, quería que continuase, esto empezaba a pintar bien, realmente bien. Venga… Dilo, ¡dilo! – No podemos estar juntos. - ¡¿QUÉ?! – Escúchame… No es porque no lo desee… Sino porque hasta que no limpiemos la Tierra de esos monstruos yo jamás podré estar tranquilo, no descansaré hasta que eso ocurra… Y verás, si estuviésemos juntos entenderás que sería una distracción, tanto para mi como para ti. Por mi culpa… Por culpa de mi distracción, de mi debilidad, Amelia murió ese día. Yo nunca tendría que haber salido corriendo a buscarte, tendría que haberme quedado al lado de Lucian… Murió Amelia… Pero si Hodge no hubiese luchado junto con Lucian en mi lugar… Ahora tú y yo estaríamos celebrando el entierro de nuestro mejor amigo. ¿Es así como debe de comportarse un líder? No, les falle a ellos, y me falle a mi mismo.

Me quede literalmente blanca… ¿Cómo podía haberme hecho ilusiones de esa manera tan tonta?

- Vale… Y lo has conseguido… Ahora acabas de fallarme a mí. ¿Ya estás contento? Ahora has fallado a todo el mundo. – Dije firmemente… Sonó con bastante mas crueldad de la que había intentado transmitir pero ahora mismo me sentía como si me hubiesen arrancado el corazón. Quería desvanecerme.

- Joce… No digas eso, por favor… - Me intentó abrazar pero yo me giré reprimiendo lo que ya eran lágrimas cayéndome por las mejillas. Pero… ¿Qué coño hacía? Muéstrate fuerte, eres Jocelyn Fairchild no cualquier zorrilla de tres al cuarto. Me giré de pronto y me acerqué a Valentine.

- Vale, está bien. Bésame. – Dije en un arranque de renovada fuerza poniendo los brazos en jarra.

- ¿Qué qué? Joce… ¿Acaso no acabas de escuchar lo que te he dicho?

- Sí, claro que lo he escuchado, no soy estúpida. Pero si eres tan hombre de exterminar a todo aquel que se te cruza en tu camino… ¿No lo eres para besarme y decirme después que no podemos estar juntos? – ¿Qué veían mis ojos? ¿Valentine Morgensten ruborizarse? Esto si que era bueno… No pude evitar sonreír con superioridad. Y esto definitivamente no le sentó bien, así que asumió el reto.

Me acorraló contra la pared del pasillo con sus musculosos brazos y tímidamente fue acercando su cabeza a la mía, sin apartar la mirada de mis ojos. Y de pronto acerco sus labios para besarme, pero ágilmente los apartó para ver mi cara. Sonrió, le gustaba tener el control, yo hacia tiempo que lo había perdido. Lo único que sabía es que no me podía morir sin que volviese a besarme por última vez en la vida. Tome yo la iniciativa y le bese, al principio fue un beso tímido… Como pidiendo permiso, pero a medida que avanzaba cada vez se tornaba mas salvaje, tanto que le agarré del pelo con una mano mientras él con una de las suyas agarraba la otra que me quedaba libre aprisionándome mas contra la pared.

Sino parábamos no me quedaban dudas de que moriría abrasada… ¿Cómo podía haber pasado 17 años de mi vida sin tener esta sensación? Por que no… Lo que tuve con Michael… Seven o como quiera que se llamase, no se asemejó en nada a este arranque de pasión, me abrasaba la piel, me quemaba la ropa. Si ahora me decía que no podíamos estar juntos me moriría… Pero decidí que este era el momento de parar antes de que luego no fuese capaz de controlarme. Le aparté un poco y aun entre jadeos me dispuse a hablar mientras contemplaba su cara de autentica incertidumbre.

- Dímelo… - Continuaba jadeando… No podía evitarlo.

- Jocelyn… - El deseo le brillaba en los ojos, y aun tenía la voz ronca cuando dijo esto. – Si no vas a querer seguir hasta el final en esto, será mejor que seas tú la que me lo diga, no estoy dispuesto a participar en tus jueguecitos. Tú me has pedido un beso y tú eres la que ha marcado la intensidad en él… - Se refería al sexo, a que sino, al fin y al cabo era un hombre.

- Yo te quiero a ti… No me vale con una estúpida noche de sexo, si tras esta noche vas a seguir con la firme idea de que no podemos estar juntos aquí se terminará todo y yo me iré a mi casa a dormir. – Estaba haciéndole chantaje, sí, pero algo tenía claro, no me iba a entregar a él como el resto de chicas que calentaban su cama y luego me iba a tratar como si solo fuésemos amigos.

- Jocelyn… - Me empezó a desnudar con la mirada, esas cosas se saben. Y me comenzó a besar ahora de una manera mas dulce, mas sosegada… Me cogió con ambas manos la cara y me beso la frente. – Cielo… Será mejor que te vayas a tu casa.

Me quedé literalmente lívida… Me había ofrecido sexualmente… Y él me había rechazado mandándome a mi casa… Si no hubiese estado tan destrozada por dentro le habría montado la mayor bronca de su vida, pero estaba cansada, demasiado cansada para seguir luchando y mientras yo me quedaba ahí, él comenzó a andar hacia su dormitorio sin mirar atrás. Pero oí unos pasos subiendo a toda prisa por las escaleras… ¿Quién sería a estas horas? Valentine se giro de inmediato con el puñal en mano.
Bah, era Lucian y yo estaba lo suficiente desanimada como para que me empezase a dar la brasa con lo de que se alegra de verme bien y todo eso… Pero lo raro es que ni me miro, estaba mas serio de lo que yo le hubiese recordado jamás y solamente miraba a Valentine. Este bajo el puñal y le preguntó secamente qué que demonios pasaba.

- Valentine… - Empezó a decir Lucian. – No hay manera fácil de decir esto… Pero el periodo de tiempo que estuvimos en Los Ángeles… Los licántropos de los que te hablé… Se descontrolaron, se adentraron a los canales de Alacante y mataron… - Lucian agacho la cabeza, eso no era buena señal, desde luego no era indicio de buenas noticias. – Mataron a tu padre. – Y todo se volvió confuso… Lucian siguió plantado de pie mirando al suelo… Yo quise ir a animar a Valentine pero no me atreví… Y él… Él se fue a su cuarto ahogando las lágrimas en la almohada.