Holaaaaa!

Ah, por fin algo de paz ^^ No os preocupéis, esta semana termino los exámenes y todo volverá a la normalidad (continuaré este fic y el de Mi primer novio fue), y por haceros esperar, ¡lo siento tanto! Entre que la inspiración me jode viva y que no tengo mucho tiempo, he ido dejando de lado el placer de escribir, y eso no puede ser.

Bueno, Inazuma Eleven no me pertenece, es de Level-5, y espero que este capítulo sea lo que esperabais tras una espera tan larga -.-'

CAPÍTULO 2

"En la vida se cometen errores, y a veces uno no sabe verlos hasta que te encuentras realmente jodido, y lo peor, es que esos suelen ser los más importantes."

¿Por qué Aki hacía lo que hacía? Unos años atrás, habría sido más que comprensible que fuese por todas esas veces que la señorita Raimon había contribuido a arrastrar su espíritu y su autoestima por los suelos, y aquello se podría haber considerado como un consuelo.

Pero ella ya no era la misma, nada de ese carácter de mosquita muerta quedaba en su interior, parecía como si le hubiese dado la vuelta a todos sus pensamientos y opiniones, como haber pasado del blanco al negro sin probar el gris. Y eso, por mucho que lo parezca, no suele ser tan bueno…

"¿Vas a dejarme de una vez ver cómo eres?" Le preguntaba el extraño del chat, con el que hablaba desde hacía dos semanas. No le inspiraba confianza y no era eso por lo que hablaba con él. "Ya van trece días y tú ya me has visto. Sería justo que yo te viese a ti."

"No lo creo, cariño. Ya te he dicho que tengo novio" No, no hay que interpretar esta última frase como buena intención, la verdadera buena intención sería dejar de hacer aquello, o ya ni haberlo empezado. "Y deja de darme la lata, deberías conformarte con que hablásemos, si yo fuera una chica sensata ni siquiera te habría respondido al primer saludo"

"Venga, no te hagas la dura."

"Me voy, te estás poniendo muy pesado."

"No es justo"

"Ya, claro, adiós."

"Adiós, guapa."

¿Guapa? Aki se rió, como él mismo había dicho, aún ni la había visto. No tenía inconveniente alguno en pensar que ese tío estaba pirado y muy salido, y al mismo tiempo, seguir hablando con él tan tranquilamente. De algún modo le daba una extraña sensación de poder, que quería sentir, quizá como compensación de todo lo que se había perdido por culpa de Natsumi.

"Al final, va a ser verdad eso de que el tiempo pasa más deprisa cuando mejor te lo pasas" Aunque "pasarlo bien" se quedaba un poco atrás para la edad de Haruna y sobre todo, para lo que en concreto, se encontraba haciendo en ese momento. "Tengo que estudiar, pero puedo relajarme quince minutos más…" Sintió un escalofrío en el brazo y soltó un gemido ahogado, haciendo reír a su acompañante. Ella gruñó un poco pero se acurrucó otra vez contra su pecho.

La bañera era un poco pequeña para sus propósitos, así que los dos se encontraban rozándose piel contra piel, algo que por otra parte, no era ningún disgusto, dentro de la pequeña sala, decorada con velas. Shiro sonrió, pensando en que al ver las velas Haruna había arrugado la nariz.

-Son románticas –le había dicho él- Además, el fuego representa la pasión, ¿no? –añadió, con voz suave. Ella había resoplado y rodeado su cuello con los brazos, como pasando de la cuestión.

-Sí, claro, adoro esos maravillosos momentos en los que hay que salir corriendo y en pelotas porque una jodida vela se ha caído y se está incendiando el baño.

-Qué optimista eres, cariño, me encanta que tengas en cuenta todo lo que hago por ti.

Otonashi sonrió.

-Era una crítica constructiva, y tú a mí sí que me encantas.

La peli azul oscura se dio la vuelta en un arrebato de pasión, y lo besó, y así empezaron a hacer el amor entonces, y fue distinto pero a la vez igual que siempre, con dulzura y pasión a la vez.

No imaginaban en absoluto, claro, que en el piso de abajo nada bueno ocurría. Ni bueno, ni nada lo más remotamente lejano a eso. Y por una vez, no era del todo culpa del rebelde hermano del chico.

La gente, por decir, dice muchas gilipolleces. Que los presidiarios se reforman, que la gallina fue antes que el huevo y que el mundo es de los valientes, por ejemplo. Porque sí, la cárcel enseña muchas cosas, aunque sea a la fuerza; y claro que puede que la gran pregunta sobre la gallina y el huevo tenga como respuesta esta. Y por otro lado, a primera vista parece que solo los que tienen el valor de demostrar su talento y defender sus ideas, se llevan el premio gordo, pero cuando conoces cada caso en especial, con todas las minucias, detalles y momentos, te das cuenta de que las únicas personas que sacan algún beneficio son, precisamente, las que se aprovechan de los valientes.

Y con esta reflexión tras una hora de zapping y cinco minutos de intentar leer un libro mientras Yuuka estaba en tenis, nada bueno podía esperar Fubuki Atsuya cuando, de buenas a primeras, encontró delante de la puerta de su casa a un viejo conocido suyo con el que habría deseado no haberse topado jamás.

Pero la vida da estas sorpresas, y el peli rosa se quedó sin palabras, pudiendo pensar solo, extrañamente, en las palomitas que había dejado dando saltos descontrolados en el microondas.

-Hola, –saludó un aparentemente reformado Fudo, con una mueca burlona y las manos tras la espalda. Vestía más o menos bien, de cualquier forma mejor que cuando se iban a recorrer las calles de la ciudad.

-Pero qué cojones…

-¿No sabes que está feo abandonar a la familia? –el mohicano vio frustrada su intención de entrar como si estuviese en su casa y aquello solo fuera una mera visita rutinaria, se estiró la camiseta y sonrió falsamente, mientras el oji verde no le quitaba ojo. No se fiaba para nada- Tranquilo, no te voy a robar nada.

-La primera vez que te vi me robaste mi vida –Atsuya resopló- y la última, no pudiste atracarme porque estabas entre las rejas de un centro de menores.

Fudo soltó una risa desagradable, sarcástica y estridente, causando en el pensamiento del otro, una idea desarrollada sobre el homicidio involuntario. Maldito Fudo, le hacía despertar el gamberro que llevaba dentro. Cosa que no le gustaba a nadie.

-Pequeño e inocente Atsuya, ¿cuándo aprenderás –con un movimiento rápido que Atsuya no previó, Akio le empujó fuertemente a un lado de la puerta- a cerrar tu enorme bocaza?

El peli rosa se llevó la mano al pecho, donde había sido golpeado, tosiendo un poco y notaba como sus pulmones subían y bajaban con intensidad. Se agachó, apoyando las manos en las rodillas, hasta que pudo reaccionar y salir del shock y mientras que Akio miraba qué objeto valioso llevarse de la estancia, saltó sobre él empezando una pelea a puñetazo limpio.

Justo un minuto después, se dio cuenta de que Yuuka se encontraba mirando horrorizada desde la puerta. Con el descuido Fudo le clavó la rodilla en el estómago, pero Atsuya no se rindió y se libró de él. Y así se encontró a sí mismo, con el puño en alto dispuesto a darle su merecido a aquel cabrón, sin embargo sintió como si él mismo viese la escena desde fuera y ¡bum! Todas sus expectativas cambiaron.

Fudo había entrado de aquella manera, pero no parecía estar sufriendo demasiado. De hecho, el menor de los Fubuki tenía la sensación de que incluso se estaba reprimiendo, aunque no se le ocurría para nada un por qué. Pero daba igual… quien estaba recibiendo de lo lindo era él mismo. Él y de una forma psicológica, su novia, quien no sabía qué debía hacer. Esbozó una mueca de angustia, y algo de impotencia también, quizás.

Bajó el puño de inmediato.

La escena era extraña: los tres reencontrándose de nuevo… y ninguno de ellos sabía qué decir. Lo más curioso es que más que incómoda, la situación se tornaba más y más tensa y confusa.

Aunque afortunadamente o no, una voz bajando las escaleras les sacó de sus pensamientos, en los que probablemente cada uno rememoraba lo que había vivido con los otros dos, incluso Fudo, con rencor, algo normal tras haber estado dos años en esa cárcel para adolescentes.

-¡Eh, Atsuya! ¿No huele a quemad…? –también el peli blanco se quedó parado. No supo qué fue lo que le transmitió ese horrible sentimiento. Simplemente quiso echarlo de dentro- Tú, hijo de…

Fudo se le adelantó, echando a correr y al salir, dando un portazo. Mejor, pensaba, si no, él mismo habría aplastado a ese asqueroso gusano. Absorto como estaba, no se dio cuenta de que su hermano estaba en el suelo, ni de que empezó a levantarse dejando ver la sangre que brotaba de uno de sus labios. El peli rosa se pasó los dedos por allí y los miró, respirando fuertemente.

-¡Atsu! ¿Estás bien? –Yuuka se acercó al chico, pasándole una mano por la espalda. No es que la visión de la sangre fuese muy agradable, no, aunque la peli castaña no pensaba en eso precisamente. Ni siquiera en si Atsuya estaba herido, lo que era evidente, sino en quien acababa de salir corriendo. Porque no podía ser… si volvía Akio, volverían los problemas con la banda, y nada bueno podía traer aquello.

Pero sobre todo, no quería tener que huir.

-¿Sí, hola?

-…

-¿Hola? ¿Hola?

-¡Ah, HOLA!

-¡Ah! ¿Por qué chillas? Espera un momento, ¿quién eres, para empezar?

-¿Estás en casa, cariño?

-¿Mido?

-No, si te parece… ¿estás o no?

-Sí, pero…

-¿En tu cuarto?

-No, en el jardín, en el columpio de Emi. ¿Por qué lo quieres saber?

-Vale, quédate ahí, ¡adiós! –Ulvida miró el teléfono. Afortunadamente para su novio, ese día no tenía ganas de enfadarse. Metió el móvil de nuevo en su bolsillo y después miró a su alrededor, pero no había nadie. Qué extraño, había pensado por un momento que Ryuuji estaría por allí… a lo mejor no tardaba en llegar.

Se colocó los cascos otra vez y continuó balanceándose, sumiendo todos sus pensamientos en la música, con los ojos cerrados. Debía aprovechar, cuando los exámenes empezaban nadie podía sentirse libre, estaban todos demasiado ocupados estudiando… en eso sí que envidiaba al peli verde: se había independizado, no tenía que estudiar, vivía de lo que amaba… Si eso no era suerte, entonces nadie en este mundo la tenía.

Bueno, ella nunca tenía esos típicos problemas de pareja con Mido. Siempre había pensado que estaban hechos a medida para estar juntos, se llevaban siempre bien y Reina nunca se aburría a su lado. Y ni en dos años habían perdido ese sentimiento de cuando te acabas de enamorar de alguien y estás totalmente agilipollado. Quizás era ese el secreto, que aún se querían.

Notó que, ligeramente, ascendía en el aire y unos segundos después, tras balancearse un poco más, sus pies no llegaban a tocar el suelo. Abrió los ojos y se encontró suspendida en el aire, a dos metros del suelo. Milésimas más tarde, ya estaba abajo, se giró y encontró en su campo de visión a quien esperaba ver, que le sonrió.

-Párame, anda.

-Tengo algo que contarte y te vas a desmayar de la emoción, así que mejor no te bajes de ahí –contestó el oji negro, deteniendo su efímero viaje y después colocar las manos sobre los hombros de la peli azul, quien estaba de espaldas a él, sentada. Ulvida entrecerró los ojos, intrigada.

-Mmm. Vale, dime.

-Ok. A ver. ¿Recuerdas que te dije que algún día me gustaría ir a Nueva York? –con ese comienzo, ella se volvió, perpleja.

-¿Te vas?

-¡No! Bueno… -el chico puso cara de circunstancias, y tras reflexionar un rato fijó los ojos en su novia- Me voy una semana.

-Ah, madre mía, qué susto me habías dado –le espetó ella. Se bajó del columpio y seguida por el peli verde, se sentó en las escaleras del porche trasero. Mido le pasó un brazo por los hombros y puso la sonrisa que hacía olvidar a Yagami todos sus problemas, contagiándola de la felicidad que él sentía- A ver, cuéntame, ¿cómo es eso de que te vas?

Él cogió aire con emoción, dando un vuelco en su lugar de asiento.

-He recibido un correo de un productor de música.

-¿Y no podía ser aquí, en Japón, o qué…? –el oji negro se la quedó mirando como si hubiese insultado a satanás o algo así.

-¡¿Sabes de quién estoy hablando?

-¡No, porque no me dices nada! ¿Quieres arrancar de una vez?

-Vale, vale –contestó el chico, nervioso. Ulvida se agarró de su brazo para darle ánimos de seguir- Resulta que el correo que recibí esta tarde, ese que tú no me dejaste abrir, cuando salías… era de él, ¡de él en persona! Dios mío, casi me caí de la silla cuando lo vi. Tuve que ponerlo en el traductor (estaba escrito en inglés) para comprobar que no era una broma o que se había equivocado…

-Alto, espera –le interrumpió la otra- ¿quién es ese al que tratas como si fuese un dios? Porque supongo que al menos tu secta te permitirá pronunciar su nombre…

-No tiene gracia –se enfurruñó Ryuuji, aunque instantes más tarde parecía haberlo olvidado y solo concentrarse en su historia- Red One, el productor de Jennifer López, Lady Gaga, Mohombi… ¡quiere que vaya a hacer una prueba! ¡ÉL EN PERSONA, ULVIDA!

-¡¿En serio? ¡Lady Gaga, guao…!

-Es que no me lo creo…

Al principio, la peli azul tampoco supo cómo reaccionar, pero luego, se acordó de las horas que su chico pasaba frente al ordenador, la mesa de mezclas, el teclado, probando y añadiendo acordes y notas. Más de una vez se había quedado atontada observando su trabajo, que siempre realizaba con entusiasmo. En ese aspecto, siempre lo consideró un absoluto genio.

Y que de vez en cuando, él levantaba la cabeza y la miraba, sin desconcentrarse, y le preguntaba si quería formar parte de algo de aquello. Pero Reina no tenía ni idea de música y, además, le encantaba verlo así, la relajaba, así que negaba con la cabeza, sonriendo, y se limitaba a ponerle voz a esas maravillas que componía el moreno.

Sonrió, encantada.

-¡Te lo mereces, mi amor! –y le dio un pico en los labios (a pesar de que a él le habría gustado que la cosa hubiera seguido su curso).

-Gracias, ¡eh! –dijo, serio de pronto, como si se acabara de acordar de algo. Sin embargo, la seriedad de Mido hacía que la oji azul se muriera de risa, no obstante, intentó aguantarla, solo por no quitarle protagonismo en su momento- Eres la primera a la que se lo cuento.

Y con eso, Mido se terminó de ganar lo que siguió al largo beso con el que su novia premió ese pequeño detalle que a la vez, era tan grande.

Y en el próximo capítulo… bah, solo sé que ya escogí la canción con la que Mido triunfará xD ¿La digo? Ammm… Me gusta mantener el suspense, sin embargo, creo que os tenéis bien merecido un buen premio por ser buenos y leer xd, así que os lo diré, Price Tag, de Jessie J (mirad la letra también, es de lo mejor :P)

Gracias por tener tanta paciencia conmigo y seguir leyendo, queridos lectores, os lo agradezco, de verdad no sabéis cuánto :)