Hola! Estoy de regreso xD

Les traigo recomendación musical para el capi! Por favor, bájense la canción Never Say Never de The Fray, y escúchenla a lo largo del capi :D Yo lo escribí con esa canción, y queda genial!


El Chico De La Bolsa de Papel.

Mi cabeza choco contra algo acolchado, y mis ojos, que antes veían solo un par de pies, ahora enfocaban dos. Fruncí el ceño y levante la vista.

- Oh, lo siento, no te…no te… - el chico de chaqueta de cuero y ojos esmeraldas guardo silencio cuando le mire. Llevaba unos vaqueros y botas, unos dos suéteres debajo y una guitarra al hombro.

…"Espera. ¿No hay algo raro en él…?

BPOV

- ¿Por qué tras una bolsa de papel en la cabeza? – le pregunte, con el labio inferior tiritando al tratar de aguantar la risa.

Pestañeo algunos segundos, pero no pude ver la expresión de su rostro.

- Yo…esto… - se metió las manos en los bolsillos de la chaqueta, dudoso – Es que tengo mucho frío.

Su comentario me produjo tal desconcierto que termine estallando en risas, las cuales resonaron por las vacías calles. Al de un rato, él comenzó a reír conmigo, primero discretamente, y al final a carcajadas. Afirme mis manos al poste que temía mas cerca y continúe hasta que creí que me ahogaría de tanto reír.

- Lo… - él rió – Lo siento, no pretendía chocar contigo…pero ya sabes, la bolsa y todo eso.

Sonreí.

- No te preocupes, no fue nada – dije sin cuidado – Ahora, se sincero: ¿Por qué llevas esa bolsa en la cabeza?

Él balbuceo algunas cosas sin sentido, murmurando algo sobre vergüenza, estupidez y niñerías, hasta que se trabo solo.

- No tienes que decirme si vas a trabarte a cada segundo – bromee con una sonrisa - ¿Sabes? Hace mucho frío como estar teniendo este tipo de charlas aquí. Fue un gusto chocar contigo, chico bolsa.

Esquive su cuerpezote y volví a mirar mis pies.

- Oh… ¡Hey! – Grito el chico siguiéndome – Hace frío…

Solté algo parecido a una risa sofocada.

- Lo que quiero decir es que no deberías irte sola, podrías pescar un resfriado… ¿Te llevo a tu casa? – ofreció en voz baja.

Me detuve, sorprendida.

- ¿Tú crees que yo aceptaría que alguien desconocido me llevara a casa de noche? – okey, a este tipo realmente le fallaban los cables…aunque esos ojos eran muy cautivantes...

- No deberías, por que es peligroso, pero técnicamente ya no somos desconocidos. Ven, prometo no hacerte daño, ¿si? Solo déjame llevarte sana y salva.

Sus ojos eran tan brillantes y sinceros…con ese verde esmeralda que parecía querer traspasarme y convencerme, algo que estaban logrando. Parecía ser una persona en la que podías confiar.

- De acuerdo – acepte, algo anonadada y probablemente fuera de mis cabales.

- Ven, por aquí – dijo, haciendo un movimiento de cabeza.

Pensé que pasaría un brazo por mis hombros, pero solo se limito a avanzar con ligereza a mi lado.

"Todo un caballero"

Su coche estaba a tres tiendas del bar que yo acababa de abandonar. Era un Volvo Plateado muy ostentoso, algo que parecía irle bien a él. Abrió la puerta del copiloto y me indico que entrara. Me di la vuelta y lo mire, frente a frente.

- Muchas gracias – musite, sonriéndole.

Y de repente, me vi en un gran dilema: Entrar al coche o quedarme allí parada entre el asiento y aquel misterioso de la bolsa. Quería apartar la mirada, dejar de ver esos penetrantes ojos verdes, entrar y dejar que me llevara a casa…pero…

En ese momento, se escucharon exclamaciones desde el local del que hace algunos minutos yo había salido, aplausos y vitoreos.

¿Podría ser…?

¿Y si era él? ¿Qué debía hacer? ¿Quedarme, o ir a ver? El debate en mi interior continúo varios segundos, sin que ninguno de los dos se moviera. Al parecer, ambos sentíamos la misma atracción corporal.

¿Y si era feo? Solo se podían ver sus ojos…

"¡Que diablos importa!"

Doble el borde de la bolsa con prisa, incluso llegue a romperla un poco. Me arrime a sus hombros y con delicadeza pero con convicción, estrelle mis labios contra los suyos.

El chico de la bolsa parecía realmente sorprendido, hasta podía jurar que tenia los ojos grandes y saltantes, por la rigidez que percibía de su cuerpo. De su musculoso cuerpo.

De pronto, sus labios dejaron de parecer sin vida, y acariciaron también los míos. Sus manos viajaron de la puerta y el techo del coche a mi cintura, presionándome contra sus caderas. Sentí que mi cuerpo ardía, algo que no sucedía desde el instituto-internado al que había asistido hace poco más de un año. Había algo sumamente excitante en todo eso, en el lugar, en la situación, en él…

La presión de labios termino en una caricia apasionada de lenguas. Su sabor era exquisito, parecía realmente una droga, o quizás era yo la drogada, drogada por el olor que él desprendía. Quería acariciar su rostro, su cabello, pero maldita sea, ¡Esa bolsa seguía en medio!

Me separe no my convencida de sus labios, pero él siguió repartiendo pequeños besos por mi rostro, haciéndome suspirar. Sentí mi estomago repleto de mariposas y el corazón saliéndoseme por la boca.

- ¿Me sigues? – pregunto sobre mis labios con la voz ronca.

Abrí los ojos y me encontré con su penetrante y verdosa mirada, escrutándome.

- A donde sea – le respondí sin ni siquiera pensarlo un segundo.

La bolsa había vuelto a cubrir su boca, pero juro que lo sentí sonreír; se veía en sus ojos.

Salte al asintió del copiloto. Él cerró mi puerta y corrió al otro lado. Dejo la guitarra en e asiento trasero y encendió el coche, el cual prácticamente volaba por las vacías y oscuras calles. No soltó mi mano en todo el trayecto.

Bajamos en algún lugar de Boston…que no era mi casa. Sin soltarme, entramos en una hermosa y acogedora casa, enorme y lujosa. Encendió la luz de la sala y corrimos, riendo, hasta algún cuarto del tercer piso de aquel gigantesco lugar. Entramos como si fuéramos criminales encubiertos, y descubrí una hermosa alcoba de murallas oscura y una espaciosa cama blanca. El ventanal que tenía y que cubría toda la pared este dejaba ver una hermosa vista del bosque que crecía más allá.

El cuerpo de aquel extraño me presiono suavemente contra la puerta, y sus ojos, transparentes igual que un libro abierto, me dejaron atontada.

- No se parece a un cuarto de tortura, pero es lo que tengo – bromeo, hablando detrás de la bolsa de papel.

- Eres un sicópata aterrador – le seguí el juego.

Ladeo la cabeza.

- Puedo serlo, si quieres.

- ¿Y que cosas me harías?

Con un muy sexy gruñido, tomo mis caderas y presiono aun mas su cuerpo contra el mío.

- Espera a verlas – susurro en mi oído – Te voy a torturar de tantas maneras que tocaras el cielo mí veces con la punta de tus dedos y te traeré de vuelta solo para hacerlo mil veces más.

Un calor surgió en mi vientre bajo, subiendo por mi cuerpo hasta mis labios. Mis manos tomaron delicadamente el borde de la bolsa de papel, y la levante lentamente, para que esta vez él me besara.

Era un besador nato, debía concederle aquello. Nadie, jamás en la vida, me había besado de la forma en que él lo hacia. Tocaba mi rostro como si fuera lo único que sus manos quisieran tocar. Recorría mi boca como si la vida se le fuese en ello, como si nada mas existiera, como si aquella pasión fuera la primera, la única, pura y sincera. Mi cuerpo temblaba con cada caricia que él me ofrecía.

Lleve mis manos a aquella molesta bolsa, y comencé a retirarla con lentitud, ansiando poder tocar su rostro. Mis manos quemaban al lanzarla al suelo y quemaron aun más al poder acariciarlo.

Era suave, liso y delicado. Podía ver sus facciones ante mi sin siquiera abrir los ojos, solo tocando con mis dedos. Eran marcadas y definidas, las de un hombre joven y hermoso.

Mi abrigo, el jersey y mi suéter fueron desapareciendo de mi anatomía superior. Ahora solo llevaba conmigo una fina camiseta interior y el sujetador, azul oscuro, que se transparentaba bajo la remera blanca sin mangas. Suspire al sentir sus manos tibiar en mi espalda, removiendo la camiseta, subiendo hasta presionar entre mis omoplatos, logrando que nuestros pechos, separados ahora solo por mi sujetador y su camiseta, se tocaran.

El calor que sentía en mis mejillas era anormal, de seguro mis pómulos eran dos fresas bien maduras. Comenzaba a arderme todo, cada caricia suya quemaba, me enloquecía.

Saque su camiseta de en medio y acaricie su pecho desnudo y liso como la más delicada flor. Era suave y perfectamente blanco…comenzaba a pensar que todo en él era perfecto, y me gustada.

Los besos aumentaron con necesidad, sin dejar de ser apasionados. Mi cuello ya era completamente suyo y su pecho mío. La ropa desapareció rápidamente, el calor aumento y comencé a sentirme a su merced. Era el éxtasis, no lo se, era como ver y sentir todo en cámara lenta, muuuuy lenta. Él me tomo en brazos y me llevo hasta la cama, sin dejar de besar mi cuello y morder mis hombros. Me tendió justo en medio y se puso sobre mí, apoyando el peso en sus brazos y piernas. Una de sus manos voló a la pared donde estaba apoyado el elegante cabecero de la cama y de un segundo a otro deje de ver el techo, o más bien lo vi tapizado de estrellas, las que cubrían el cielo esta noche.

- Oh, Dios mío – musite en un susurro, maravillada – Que hermoso.

El chico se interpuso entre mis ojos y las estrellas…

…y no vi nada más que a él. La belleza que había encontrado en el cielo no era nada comparada con la suya. NADA.

- Eres tan hermosa… - dijo, acariciando suavemente mi mejilla.

Cerré los ojos ante su tacto, y me permití creerme aquello. Quería sentirme bella, amada, deseada.

Bese sus labios con fiereza, y acaricie su desordenado cabello, enterrando mis dedos como los de él se enterraban en mis bragas. Mi espalda se arqueo al sentir sus manos, su boca, sus dedos, su lengua, paseando por todo mi cuerpo, sin olvidarse de nada. Las sabanas estaban siendo estrujadas bajo mis puños y mis jadeos eran extremadamente evidentes.

Dirigida por el deseo que estaba sintiendo, le obligue a subir a mi rostro y besarme con furia y pasión. Me encargue de la última prenda que tapaba su espectacular cuerpo y enrosque mis piernas alrededor de su cintura. Ambos gemimos al sentir aquel contacto tan íntimo.

- Hey… - llame con los ojos cerrados.

- ¿Mmm? – fue todo lo que pudo decir, pies estaba demasiado ocupado con mis pechos en ese momento.

Se movió contra mí, rozando en mi "parte íntima"

- Te…oh…estas…estas… - el hilo de mis pensamientos se iba a cada segundo – demorando… - mis ojos se abrieron al sentirlo casi - ¡OH POR DIOS!

Le escuche reír, una risa melodiosa y sensual, una risa que me cautivo y encendió mas de lo que de por si estaba.

- Es divertido torturarte – murmuro en mi oído, haciéndome respirar con fuerza.

- A mi no me divierte – dije, haciendo un gran, gran esfuerzo por hablar - ¿Podrías hacerlo de una vez?

Abrí los ojos para encontrar con su verdosa y lujuriosa mirada. Me examinaba de arriba a abajo, relamiéndose los labios a cada segundo. Baje mis manos por su torso hasta su pelvis, pasando mis dedos y ganándome sonidos del chico que cada vez me hipnotizaban más.

Él realmente tenía un cuerpo glorioso, del cual no quería alejarme. La suavidad y musculatura, y aquello que yo me negaba a mirar por obvia vergüenza, m estaban enloqueciendo. Si quisiera casarse conmigo, de seguro hubiera aceptado sin siquiera pensarlo.

Su boca dejo mis labios y se apoyo en mi pecho, besando y lamiendo cuesta abajo, dejándome sumisa otra vez. Miro hacia arriba y me clavo su mirada, pidiendo permiso con sus ojos para el siguiente paso. Yo solo pude asentir con desesperación.

Él volvió a subir, y me beso, acariciando mis hombros. Nos miramos directamente los ojos, y entonces lo sentí.

Los gemidos inundaron la habitación al instante. Él dirigía, un movimiento sincronizado, una danza de jadeos que aumentaba de velocidad a cada segundo, llena de amor y el sudor que de a poco fue cubriendo nuestros cuerpos. No sentíamos necesidad de ahogar nuestros gritos, simplemente dábamos todo de nosotros, besándonos cada pocos segundos, recorriendo nuestros cuerpos al ritmo que dirigíamos, girando y gimiendo.

Comencé a sentir esa extraña burbuja en el estomago, bajando y agrandándose. Abrí los ojos para examinar la expresión de mi acompañante, el cual aumento la velocidad de nuestra danza cuando comencé a moverme contra él. Mis gritos se hicieron aun mas fuertes, mi espalda se arqueo al igual de los dedos de mis pies. Era tanto el placer de saber que él se encontraba en las mismas condiciones, que no pude continuar. Sentí que veía estrellas con los ojos cerrados y que mis dedos tocaban el cielo por completo. Mis uñas se enterraron en la espalda de aquel ya conocido y me deje caer. Sus gritos acompañaron a los míos, y sentí su liberación, algo que me produjo otra ola más de placer. Apoyo su cabeza en mi hombro y enrosco sus brazos en mi cintura, dejando caer su peso sobre mí.

La cabeza me seguía dando vueltas. Escuche como aquel Adonis intentaba calmar su respiración, y acariciaba mi espalda y mi cabello. Fui relajándome de apoco con ese suave tacto, hasta que pude devolverle el abrazo y acariciar su rostro.

- Eres fantástico – dije, besando suavemente sus labios.

Él suspirote felicidad.

- No me comparo contigo – beso mi cuello – Ha sido sensacional.

Su voz era el sonido más hermoso que hubiera escuchado en mi vida, o eso me pareció en ese momento.

- No dejes de hablar – le rogué, cerrando los ojos – Quiero escuchar tu voz tanto como me sea posible esta noche.

Él rió, otro sonido igual de hermoso.

- No dejare de hacerlo – susurro en mi oído, haciéndome estremecer – Tengo muchas cosas que decirte, y no te imaginas cuan ardientes son.


FIN :D

No, mentira xD Es el fin del capitulo solamente, aun me quedan capis por subir! Llevo escrito hasta el capitulo 6…yo creo que serán unos 10, mas o menos xD Aun no se como acabaran las cosas ni como se desenredara todo! Que difícil… :D

Les gusto? Se que debo pedirles una enorme disculpa por que no actualice el día que dije, pero justo ese día…no recuerdo que fue lo que tuve que hacer xD Y no pude, y luego se me vinieron las pruebas encima y me jodieron todos los planes ¬¬ Pero ya estoy de vuelta! E intentare subir lo más pronto posible :D

En fin…que creen que ocurrirá ahora? Ya que supongo que saben quien es…creen que Bella también lo haga? Y que hará? Juju! Espero sus teorías!

Quiero darles las gracias por dejarme reviews. Se que hay gente que no lo hace, y eso a veces me molesta xD Cuando ando de mal humor y todo eso, pero aprecio a la gente que lee y también a la que me deja sus lindos y tiernos reviews :D Las amo, chicas!

Me voy yendo! Será hasta la próxima!!

Simmy!