Well, well, well, volví a apropiarme de otra canción, otra de Carlos Jean :B Pero es que el tío es la ostia. Esta nueva reliquia es Blackstar, y adoro la letra (de la que saqué la pequeña frase de este capi e. e)
Inazuma Eleven no me pertenece y los reyes magos son los padres, algo que todos sabemos.
CAPÍTULO 3
"There's a reason why your parents didn't let you out of night"
Blackstar, una de sus mejores canciones, en su opinión y en la de todo aquel que la había escuchado. En realidad tenía esa letra guardada, de cuando Ulvida le parecía inalcanzable (cuando en realidad estaba más cerca de él que de nadie). Subió el volumen de los altavoces. El dueño del bar miraba a todos lados, extrañado. No conocía para nada esa canción, pero había conseguido movilizar al local entero. Era como para felicitar al joven DJ que manejaba los mandos de la noche en ese momento.
"Uh! I love it, I, I can't control myself…" (8)
Las copas chocaban y tintineaban, y quizás dos desconocidos comenzaban a bailar hipnotizados por los decibelios del ambiente y los litros de alcohol en sus venas, empezando algo que quién sabe dónde acabaría, bien o no demasiado, en la cama o en la misma puerta de la discoteca.
Al fin y al cabo, la vida del peli verde no iba tan mal. Y más con ese correo recién leído, esa noche no fue al garito medio obligado, como se sentía siempre, no, había una bomba que con su tic-tac le hacía funcionar con los cinco sentidos alerta. Le dio un trago al cubata que alguien se había dejado cerca de su zona, para coger energías, y sacudió la cabeza, haciendo agitarse el pelo del flequillo y la coleta. Subió los bajos y puso en marcha uno de sus trucos para hacer que cualquier canción sonara distinta.
Sonrió. Alguien le tocó el hombro.
-¡Eh!
-¡Hola! ¿¡Qué quieres! –Preguntó después de darse la vuelta con presteza- ¿¡Quién eres!
-¡Me llamo Clara! ¡Estaba escuchando tu música y se me ocurrió que no la había oído antes! ¿¡Podrías decirme de quién es! ¡Es que me encanta, es la ostia! –aseguró. Le recordó a Ulvida, tenía el pelo de un tono tan solo un poco más oscuro, y dos especies de gomas amarillas en dos mechones delanteros. Por otro lado, sus ojos eran más parecidos a los de Haruna Otonashi, aun así, le dedicó una sonrisa simpática por aquel comentario.
-¡Pues muchas gracias, porque es mía!
-¡¿En serio, tú has hecho esto? –se entusiasmó la chica. Mido cerró los ojos un instante, y asintió- ¡Entonces enhorabuena, es genial! ¿¡Dónde puedo escucharla de nuevo!
Él le hizo un gesto de espera y sacó un trozo de papel de su bolsillo. Una entrada caducada para ver una película. Encima de ella, escribió su facebook con un rotulador negro y le entregó el pequeño papelito a la chica, que lo guardó encantada, dentro del sujetador. Ryuuji arqueó las cejas, aunque no dijo nada.
-¡Es mi facebook, agrégame si quieres!
-¡Vale! ¡Oye, encantada de conocerte! –añadió la peli azul, y le dio dos besos con los que el moreno no contaba, pero que no rechazó. Era su primera fan, ¡qué menos!
Lo que no se imaginaba es que esa inocente acción le traería de cabeza en un futuro no muy lejano de su vida. Y no le iba a resultar sencillo tratar de conservar, entonces, su salud mental.
…
Los dos estaban tan cerca, tanto, de pasar a la segunda base… pero no. Ella, al notar esa cercanía que le daba como alergia, empujó a Atsuya y se recogió el pelo a un lado, algo que dejaba muy claro a nuestro amigo peli rosa, que ese día tampoco habría suerte. Yuuka se sentó en el borde de la cama, mientras su novio intentaba no dar muestras de su inminente cabreo. Porque, ¡mierda, siempre igual! ¡Siempre le hacía lo mismo!
Entraba por la puerta vestida y se sentaba encima de sus rodillas, o simplemente esperaba, tumbada en la cama, a que él quisiera empezar, y entonces le calentaba hasta el extremo más extremo, hasta que, en cada milímetro de su piel, Atsuya creía ciegamente que aquella vez llegarían hasta el final pero de verdad. Y era entonces cuando la peli castaña le dejaba con la miel en los labios, el calentón en los pantalones y una rabia contenida que, sabía Atsuya, en algún momento iba a estallar.
-¿Sabes? Había pensado en ir a tomar un helado y aprovechar el buen tiempo –se inclinó sobre él, que estaba cruzado de brazos, inexpresivo-, además, después hay exámenes y deberé elegir entre estudiar o echar mi futuro por la borda. ¿Te hace?
-No sé, no tengo ganas, Yuuka.
-Jopé, tío –le golpeó el brazo suavemente y se tumbó a su lado, juntándose a él y agarrando su brazo- A ti te pasa algo y no me lo quieres contar.
El oji verde arqueó una ceja y la miró de reojo. ¡Ah! Si a él le diese por hablar… pero mantuvo la calma. Eso podría herir a su joven novia.
-Qué quieres que te diga, hoy ha empezado la segunda semana de clases y ya estoy hasta los cojones… yo no sirvo para aguantar sentadito en una silla, memorizando estupideces que a algún memo hace años, le dio por escribir, seguramente porque no tenía amigos, ni novia, ni ningún tipo de vida social y quiso por eso, vengarse del resto de la humanidad rayándose con gilipolleces del estilo: estáis condenados a ser libres, y que a un tío se le cayó una manzana en la cabeza y, ¡oh, por qué no! decidió hacer una ley, ¡ojalá se le hubiese caído el puto árbol en la jodida cabeza en vez de la manzana! Y así ni habría ley ni hostias. ¿Y para qué carajo necesito yo aprender a calcular la variable de 4? ¿Es que acaso eso me va a solucionar la vida? ¿Es que si se acaba el mundo y me convierto en el jefe de un grupo de supervivientes atrincherados en el alcantarillado de la ciudad, podré enseñarles matemáticas? ¿Y de qué les servirá eso? ¡Los zombis del exterior se comerán sus sesos en cuanto esos pobres desgraciados vayan a por agua o comida! Y ya ni hablemos de la educación física, ¡hacer una puta voltereta no va a librarme de una buena ostia si algún matón me persigue! Si alguna vez soy atracado y me pongo a hacer piruetas como un jodido capullo, pasarán dos cosas: esos tíos se reirán de mí y me darán una paliza por maricón, y después me atracarán igualmente y saldrán corriendo y descojonándose, y yo seguiré pensando como un pobre idiota que soy un héroe urbano que va de listillo… –el albino respiró y se dio cuenta de que la oji negra lo miraba incrédula.
-Pero qué cojones…
-¿Qué?
Ella se echó a reír y le dio un beso en la mejilla, beso que él se limpió, mosqueado, aunque un poco menos que antes. Decidió no pensar en que habían vuelto a dejarle colgado y se incorporó, imitado por la menor.
-Mira que eres payaso.
-¿Yo? ¿Por qué?
-¡Joder, menudo rollo me suelta, el tío, y luego pregunta por qué! Desde luego, serías un buen… -de repente, Yuuka se quedó paralizada. Siendo tan a su manera, él no se sorprendió y tras pasarle un par de veces las manos por delante de la cara, resopló e hizo ademán de levantarse, siendo interrumpido de inmediato por ella- ¡Ya sé lo que vamos a hacer hoy!
-¿Eh? ¿Estás chalada? ¡Y no copies frases de Phineas y Ferb! Es cutre.
-Bah, bah, cállate y ponte algo decente –le apremió la oji negra, mirando despectivamente el conjunto que traía el chico.
-¿Es que lo que llevo no le parece bien a la señoritinga? ¿Debería salir con ella con el pelo engominado, como su hermano, y un smoking de showman con complejo de presentador de Oscars? –Yuuka suspiró.
-Vale, estás molesto, eso lo he pillado, pero no pienso ir contigo a ninguna parte si llevas puesta una camiseta que dice "Al que no le guste que se vaya a comer rabos". Lo siento, es un principio.
-Buf, pues tendrás tú mucho que enseñarme, gurú de la moda…
-¡Date prisa! Se me acaba de ocurrir un gran plan para ti, Atsu. Algún día me lo agradecerás.
…
Por suerte para Kazemaru, en las universidades cercanas no se impartían las clases necesarias para el título de ninguna de las carreras filológicas que existen, así que cada día debía coger un tren, a las siete o las seis de la mañana, dependiendo del día y de cuándo empezasen las clases, y viajar hasta Kaaba (sí, sí, inventada), una ciudad a unos doscientos cincuenta kilómetros de Inazuma. Lo único bueno era que, teniendo que ir tan lejos, era más que imposible toparse con Haruna, y hacía que todo aquello mereciese la pena.
Aquel día no había sido distinto, claro está, y el haber tenido que dormir dos horas de su descanso diario en un duro tren con incómodos asientos de plástico y gente clavándote el codo en las costillas debido al poco espacio de los trenes en Japón, le había estado pasando factura toda la mañana con un nada placentero dolor de cuello y huesos en general, lo que había provocado el estar maldiciendo en un 99% de las clases.
Ahora acababa de bajarse del tren de vuelta, eran ya las 7 de la tarde ya que se había quedado estudiando unas horas, y lo único que quería era tumbarse en la cama y pensar en un color imposible para el techo, porque estaba hasta los cojones del mundo.
Pero a veces a la vida, lo que tú pienses le importa exactamente una insignificante mierda, y hará que ocurra lo que a ella le parezca. En el caso del peli azul, dios o alguien ahí arriba quiso que se encontrase en la estación a la persona que más temía ver, más incluso que Haruna, y eso ya era muy raro.
Cuando sus ojos se cruzaron en medio de la multitud, Ichirouta pasó los cinco minutos siguientes insultándose a sí mismo por no haber tenido más salero y haberse marchado, haciéndose el loco.
Pero… bah, ya era tarde. Shiro Fubuki se había acercado a él y le daba la mano, tan agradable como siempre, una amabilidad que al otro le amargaba.
-¡Qué sorpresa encontrarte, Kaze!
-Sí, ¿eh? El mundo es un pañuelo… -contestó sin hacer notar demasiado la ironía.
-Pues sí. Justamente el otro día Endo y los demás me dijeron que habían estado tomando algo ese día, qué pena que yo no haya estado allí… -Kazemaru entrecerró los ojos, receloso, aunque Fubuki parecía decir en serio que le habría gustado estar allí. Genial, es la cima del sarcasmo. El oji verde miró a su viejo amigo, apenado- Hace mucho que no hablamos, ¿qué tal si nos sentamos a tomar algo, como antes, eh?
Kazemaru vio su expresión de anhelo, ¿pero para qué querría Shiro hablar? Además, ¿de qué hablarían? ¿De cómo le había robado a la chica de su vida? Y lo más importante, ¿para qué narices quería él mismo pasar tiempo con el tío por cuya culpa le costaba conciliar el sueño por las noches?
-No puedo, Fubuki, lo siento. Tengo que ayudar a mi madre en casa…
-Pero si ahora vives con tu padre –el oji azul se mordió el labio. Es verdad.
-Ya, pero tengo que sacar al perro, el pobre lleva todo el día sin salir.
-¡Anda, tienes perro! ¿Y cómo se llama?
-Eh… -"No puede ser que ahora mismo me quede en blanco, ¡venga ya!"
-Kazemaru. Mira, no soy tan idiota como puedes tú pensar, ¿sabes? –Aunque su interlocutor no opinaba lo mismo- Sé de sobra que no me puedes ni ver desde que salgo con Haruna. Pero me parece tan estúpido que andes por ahí evitándome… ¡evitándonos a los dos! Es realmente infantil.
-Ah, con que eso piensas, genio –se indignó, ¡esa era la versión del ganador! ¿Qué había de él? Se había quedado solo, y la mayoría de sus amigos salían siempre con la parejita del año así que disponía de poca gente con la que quedar si no quería sentirse incómodo- Pues puede que a ti te parezca infantil, pero es que no soportaría ver cómo la toca otro que no soy yo, ¡y a cualquiera le pasaría lo mismo!
-Ya, claro, y por eso nos espías tan a menudo, ¿verdad? –el peli azul se sonrojó.
-¡Yo haré lo que me dé la gana, está claro! Tú no tienes ni idea de cómo me has jodido, y no solo por un mes o dos, como en todas las rupturas, esto me pesará toda la vida, ¡gracias, amigo! Por ser un cabrón.
-¡Oye, no te estoy insultando, así que no empieces tú, Ichirouta!
-No me llames así.
-Bueno –Shiro cogió aire un par de veces. Tampoco quería hacer sentir mal a Kazemaru, no, pero le reventaba que le echase a él la culpa de todo. ¿Es que el error no lo había cometido él? Liándose con Reika, esa pobre chica que al cabo de un mes había dejado tirada también. Cuando creyó haberle dado el tiempo suficiente a relajarse, el peli plata volvió a levantar la cabeza y hablar- Vamos siéntate –dijo señalando un banco cercano- Escucha, yo no quería hacerte daño, y creo que Haruna tampoco. Pero es que yo no te he robado nada, como tú piensas. ¡Es más, ni siquiera llegaste a salir con Haruna!
-¿Y qué? Todos sabíais de sobra que la quería. Pero claro, eso te dio igual en cuanto tuviste ocasión de tirártela.
-Tampoco hables así, ¿vale? –le interrumpió, algo molesto. La cosa no había sido tan sencilla. No habría empezado nada con la chica si no le hubiese llegado a gustar de verdad, y no se iba a detener por culpa de un amigo llorón- Anda, Kaze, déjalo ya, por favor. Solo estás consiguiendo aislarte… Si te enfrentaras a esto, podrías superarlo y continuar con tu vida. Vamos, inténtalo, no es tan difícil, ven conmigo a casa y… -empezó a decir, ofreciéndole la mano. No obstante, el peli azul lo miró enfadado y la apartó, levantándose de su asiento.
-Ya te lo he dicho. No quiero saber nada de ninguno de los dos, ya.
Fubuki meneó la cabeza negativamente. Desde luego, hay gente que no tiene remedio, y Kazemaru antes era un buen chico.
Aunque… muy en el fondo, cuando Shiro lo pensaba, quizás no había sido muy noble hacer lo que hizo.
¡Ya está! :D Y… y… ¡ya arreglaron mi amado PC! T-T Casi lloro de la emoción, ¡eso significa que podré escribir cuando me dé la real gana otra vez! (Que será mayoritariamente por la noche, si lo dudabais xD) Así que las actualizaciones ahora serán tan fáciles como hacer un perrito caliente ^^ (¿?)
Nee, y os traigo un adelanto, que gracias a escribir de noche el venazo me vino y ya llevo 803 palabras e.e
-¿Qué buscas, Ulvida? ¿Un poco de crack que fumar?
-¡Idiota, yo no fumo eso! –le recriminó muy indignada. Luego se puso a rebuscar en el bolsillo de su chaqueta- Pero ahora que lo dices, guardé un poquito de hierba buena.
-O sea… a ver si me he enterado, ¿vienes borracha y llevas hierba buena encima? –La oji azul se levantó sonriente y le ofreció un porro bien liado, en cuestión de segundos.
-No, bonita, no es la hierba buena que dices tú. Mira, esto se llama porro. PO-RRO. Y se fuma. Así –se lo metió en la boca y, antes de que encendiese el mechero una mano se lo arrebató y salió corriendo.
-¡VAMOS A QUEMAR LAS CORTINAS!
Bien, hasta aquí la locura por hoy XDDD ¡Gracias por leer, mis queridísimos lectores!
Hasta el próximo capítulo, y en especial, gracias a los que dejáis review :)
