Hola!

Primero, quiero dar las gracias por los reviews anteriores. De verdad que quede sorprendida, muchas gracias!!

Okey, los dejo con el segundo capitulo!

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Atracciones a primera vista.

RPOV

Bueno, al menos la casa se veía bastante linda y moderna. Tenía dos pisos, y estaba toda pintada de color blanco.

Carlisle saco las maletas del taxi, y entramos.

De acuerdo, la segunda impresión de la casa también fue buena.

Tenía un living mediano, con un sofá, una mesita con un teléfono, muchos cuadros y un televisor. El piso era de alfombra café, suave.

Tenía una escalera que daba al segundo piso, y un poco mas allá del living estaban la cocina y el comedor.

- ¿Dónde voy a dormir? – le pregunte a mis padres.

- Arriba, en el cuarto de Bella – respondió Esme - ¿No es bellísima la casa?

Mi padre y yo asentimos.

- Rose, ¿Por qué no subes a desempacar tus cosas? – dijo Carlisle.

Me ayudo a subir mis maletas y me dejo en el cuarto de Bella.

No estaba mal; mucho más pequeño que el mío, con una cama de una plaza y media. Tenias colgantes en el techo, redondas y bellas. Una lámpara grande, una mesita de noche, un escritorio al otro lado, una cómoda y un ventanal que daba a la calle.

Pero lo más importante; un baño propio.

Ordene mis cosas en los cajones vacíos que Bella me había dejado y me senté en la silla que tenia frente al escritorio. Encendí el ordenador y entre en mi sesión de Messenger.

Estaban conectadas algunas de mis amigas, Jasper –que de seguro que había llevado su portátil a casa de su "amigo" - Bella y aquel "amigo".

"Rose Cullen dice: Hola Bella"

Tardo diez segundos en responder.

"Bella Swan dice: Hola Rose, ¿Qué tal van las cosas allí?"

"Rose Cullen dice: Bien… aburridas."

"Bella Swan dice: Tienes que adaptarte. A unas cuadras de allí hay un McCafé. Te gustara si quieres conocer chicos."

Chicos…

"Rose Cullen dice: Claro! Suena fantástico entre todo esto… ¿Y allá, que tal?"

"Bella Swan dice: Me esta gustando bastante…en especial la piscina."

Al menos ella estaba mejor que yo. Claro, quien no lo estaría en nuestro lujoso departamento.

"Rose Cullen dice: Me alegro. Bueno, te dejo, creo que iré a dar una vuelta por aquel café que me has dicho…me vendría bien acostumbrarme el primer día."

"Bella Swan: Vale, cuídate! "

Cerré mi sesión y apague el notebook.

Okey, al parecer ella se la estaba pasando mejor que yo…

Quería regresar, pero no podía hacerlo.

Eran alrededor de las seis de la tarde, así que me puse de pie y baje al living.

- ¿Mamá? – le pregunte a la nada.

- ¡En la cocina! – me grito.

Camine hasta la cocina y me pare en la entrada.

- ¿Y Carlisle? – le pregunte, observando como tostaba el pan y ponía en agua a hervir en el hervidor.

- Esta en la pieza, desempacando – me informo.

- Vale. Voy a salir por aquí cerca, no me esperen para tomar once.

Ella me miro.

- ¿A dónde iras? – me pregunto, ceñuda.

- Bella…me comento de un lugar por aquí cerca – le dije – Adiós.

- Cuídate, y regresa luego.

- Lo haré.

- ¡Ten cuidado! – me grito, cuando ya iba a mitad de la sala.

Dios, mi madre jamás cambiaria.

Salí de aquella casa y eche a andar.

Bella no me había dicho donde quedaba exactamente aquel lugar…solo dijo un par de cuadras.

No podía ser tan complicado, ¿a que no?

Camine hacia la izquierda…y camine…y camine…

Mierda, mierda y mil veces mierda.

Di media vuelta y eche a andar de nuevo. Pase por enfrente de la casa y seguí.

Que estupida, ¡como me había equivocado de dirección! Ash…cuando me hacia falta Portland.

En ese momento, vi el café. De seguro ese era, por que decía "McCafé" y no había otro por allí.

Abrí la puerta de vidrio y entre en un lugar tan acogedor como juvenil. Había mesas y sillas, y en la pared del lado derecho y del izquierdo había mesas puestas de forma horizontal, con sillones.

Me dirigí a la caja he hice mi pedido: una hamburguesa McNifica, tres medias lunas y un café cortado. Espere a que me sirvieran todo, y cuando ya estaba en mi bandeja la tome y comencé a buscar mesas.

El lugar estaba abarrotado de jóvenes. Bueno, a esta hora me daba por venir a un café…

Encontré una mesa en la pared derecha. Era de las que tenían sillones cómodos color burdeo. Esta tenía una bandeja en la cual ya estaba todo comido, a excepción de las papas fritas.

Dado que no había nadie sentado allí, opte por sentarme en esa.

Camine hacia alla, y deje mi bandeja en la pequeña mesita. Tome la otra, ya que por lo visto ningún empleado había venido a retirar la bandeja vacía y…

- ¡Hey!

Me gire y vi a un chico con el ceño fruncido caminar hacia mi.

- ¿Si?

- Esa es mi comida, rubiecita –me dijo, molesto.

Oh.

- Ups, lo siento – me disculpe, intentando ignorar aquello de "rubiecita" – Creí que alguien se había ido y no había sido capaz de botar la bandeja.

Wow, el tipo estaba bastante bueno…

Tenía el cabello negro y rizado. Sus ojos eran oscuros y me examinaban de arriba abajo. Era musculoso y alto, como un oso.

Era sexy…

Me gire para dejar su bandeja en la mesa y tomar la mía cuando el chico me jala del brazo, intentando ser suave.

- No hay mas mesas disponibles – me dijo, sonriendo de forma sexy, pero con el toque infantil de su rostro – Puedes sentarte conmigo, si quieres.

Sonreí abiertamente.

- Gracias.

Tome asiento en el "sillón" y deje su bandeja en la mesa. Él se sentó frente a mí y comenzó a picotear sus papitas.

- ¿Eres de aquí? – me pregunto, mientras yo revolvía mi té.

- No. Soy de Portland.

- Pareciera que vinieras del cielo… - dijo, comiéndome con la mirada.

- ¿Disculpa? – dije sonriendo, soltando una pequeña risita de satisfacción.

El sacudió su cabeza, pero no se sonrojo ni una pizca.

- Nada – dijo, sonriéndome nuevamente.

Dios, que chico…

- ¿Cuántos años tienes? – le pregunte, tomando un sorbo de mi café.

Frunció el ceño.

- Eso no se pregunta – me dijo, comiéndose una papita.

- Oh, pero yo soy la excepción a todas las reglas – le respondí, con una sonrisa sensual.

Me devolvió la sonrisa, una sonrisa seductora.

- 22 – me respondió - ¿Tú?

- 20 – me pase la lengua por el labio inferior - ¿Vas a la Universidad?

- Sí. Estudio Asistencia social.

Los dos reímos a la vez.

- No, la verdad, estudio Pedagogía en Educación Física y deportes –me dijo, sonriendo - ¿Y tú?

- También – le respondí – Mecánica automotriz.

El chico me miro con ojos de plato.

- Bromeas- dijo, mientras una sonrisa se extendía por su rostro - ¡Eso es genial! Una chica a la que le gusta arreglar coches…

Y así estuvimos por un buen rato…y debido a eso, él tuvo que pedir cinco porciones más de papitas.

Ofreció llevarme a casa, pero me negué; era orgullosa.

Salí del McCafe y retome el rumbo a casa.

Cuando llegue, CAI en la cuenta de que ni siquiera le había preguntado el nombre a aquel tipo tan sexy…

Ash.

EPOV

- Maldita sea, ¡¿ Es que la gente no puede nadar de una forma normal?! – grite, saltando de mi cama.

Estaba intentando dormir, pero justo en ese momento comencé a escuchar chapoteos y grititos que provenían de la piscina. Eso era lo peor; que mi cuarto estuviera orientado arriba de esta, aunque fueran varios pisos mas arriba.

Me acerque al enorme ventanal que cubría la pared. Lo abrí y salí al balcón.

Abajo, había dos chicas dentro de la enorme piscina, tirándose agua.

Claro, ellas divirtiéndose y yo como un zombi por su culpa.

De repente, la chica de cabello negro y corto se fue, y lastra se metió bajo el agua. Cuando salio de nuevo, se giro y quedo flotando de espaldas.

En ese momento, mi boca se entreabrió y mi cuerpo se quedo rígido.

Allí abajo, flotando de espaldas, estaba la criatura más bella que hubiera visto…

Su cabello castaño estaba extendido por el agua. Era pálida, aunque no tanto como yo. Llevaba puesto un bikini café el cual le lucia excelente, y lo que lograba ver desde donde estaba de su rostro me pareció hermoso, perfecto.

Escuche que su amiga le gritaba. Era algo como: "Ells, vamos ya, me muero de hambre". No se si entendí bien, pero ¿Ells? ¿Quién se puede llamar de esa manera?

La chica se enderezo y comenzó a nadar a la parte baja de la piscina

No se como, pero cuando se detuvo, miro hacia abajo. Sentí sus ojos clavados en los míos a través del reflejo en el agua cristalina.

Me agache y salí pitando del balcón.

Por todos los santos. ¿De verdad podía existir alguien tan hermosa? Quizá era la distancia…de todos modos no la había visto del todo bien.

- ¡Ed! – grito Jasper, sobresaltándome.

Eso me saco de mis cavilaciones.

No lograba entender el por que Jasper me había pedido quedarse en mi casa. No tenia ningún inconveniente con eso, después de todo era mi mejor amigo, pero…si vivíamos tan cerca, ¿para que? Su familia seguía en casa, pero el se había negado a darme mas explicaciones.

- Listo, ya me instale en mi cuarto – me informo, parado en la entrada del mió.

Sí, escucharon bien; su cuarto.

Ya que en el departamento había un cuarto libre, mis padres se lo habían cedido a Jasper, puesto que solía quedarse a menudo con su hermana.

- Okey. ¿Vas a decirme de una vez por que rayos te quieres quedar en mi casa? – le pregunte, cerrando en ventanal.

- Ya te dije –me respondió, encongiendose de hombros – No es importante.

Le observe por unos segundos…pero en fin, no me lo diría.

- Voy…a ver a tu hermana – le anuncio, suspirando.

Lo había nada más por que me sentía mal por ella. Desde el día en que terminamos – hace una semana – no nos habíamos vuelto a hablar…y eso me sentaba mal.

La verdad, ya no sentía mas que una amistad por ella.

- ¡No! -me grito Jasper, quien se puso rojo – Es decir…no, no vallas. A ella no le hará ni puta gracia.

- Pues a mi no me hace ni puta gracia haber terminado tan mal con ella – contraataco – No me demoro.

- Edward, no quiero volver a ver mal a mi hermana – me dijo, con una preocupación sobreactuada – Recién lo esta superando.

No le creía. Ella había estado de acuerdo en separarnos.

- Tendré cuidado, lo prometo.

- No – se negó de nuevo. Nos observamos algunos segundos, el desesperado y yo sin rendirme. De repente, su rostro se ilumino – Hagamos algo. Yo le hablo mañana y tú te esperas hasta el viernes.

- ¿Hasta pasado mañana? – Hoy era Miércoles – No, Jazz.

- Si, Eddie – arrg, maldito apodo.

Si no aceptaba, tendría que soportar todas las vacaciones ese "Eddie" proveniente de su boca.

- Vale - suspire, resignado – Pasado mañana la voy a ver, si o si.

El día siguiente se me hizo lento y aburrido.

Jasper me invito a un bar nocturno en la noche, para "distraerme". Claro, debía distraerme…pero mi estado no era por su hermana… era por aquella chica de cabello castaño y ojos marrones.

Ya no recordaba tan bien su rostro. Teniendo a tantas chicas allí, me era imposible hacerlo…pero no me la sacaba de la cabeza. Era pura atracción física, eso lo tenía claro…así que me obligue a seguir la distracción de Jasper.

Ligue con a lo sumo 5 chicas en toda la noche, y Jasper ni se inmuto. Al final, yo termine besando a 5 y teniendo sexo con 2, y el solo beso a 3 y termino en los baños con 1.

No era que yo…no respetara a las mujeres…pero en un bar, siempre es lo mismo. Bailas con alguien, la besas y después vas al baño a tener sexo. Fin de la historia, no la volvías a ver jamás.

Cuando llego en bendito día viernes, tuve que pasar la tarde en el gimnasio y luego en el salón jugando Play Station.

Cuando eran alrededor de las 5 de la tarde, deje el juego y me puse en pie.

- Ya no espero mas – le dije a Jasper – Voy a arreglar las cosas con tu hermana ahora.

- ¡A tomar once! – anuncio mi madre desde el comedor.

- Sabes que a Lizzy le gusta que tomemos once juntos… -dijo Jazz, con tono malicio – Vamos, terminamos la once y vas a ver a mi insoportable y creída hermana.

Tenía razón; a mi madre le gustaba que estuviéramos todos en la mesa.

Charlamos los cuatro – mi padre, por milagro, también estaba - , mientras tomábamos té y comíamos pan con huevo.

Al terminar, recogí la loza junto a Jasper y entramos en la cocina.

- Oye, Jazz… - dije en voz baja, dejando los platos en la encimera – Tú de casualidad… ¿No has visto en el edificio a una chica de cabello castaño?

El me miro con las cejas alzadas y una sonrisa picara.

- Hombre, ¿es que no te basto con las de ayer? – Ambos reímos – Mmm…puede ser… ¿Por qué lo preguntas?

- Hace dos dias atrás, en la piscina, vi a una chica… - sacudí la cabeza – No lo se, era…sexy y hermosa.

Jasper rió.

- Quizás la encuentres… - susurro, riéndose levemente.

Le observe con el ceño fruncido unos momentos.

- Algo me estas ocultando, Jasper Cullen. Y lo descubriré.

Este puso los ojos en blanco.

- Ahora te crees el detective Connan… - solté un bufido.

- En fin, voy a ver a tu hermana – le informe, esta vez si iba enserio – Nos vemos luego.

- Dile que la quiero – y cuando ya estaba por salir de la cocina añadió en voz baja: - Si la encuentras…

Eso me hizo fruncir el ceño y quedar algo intrigado, más que nada por que Jasper jamás decía cumplidos de su hermana. Aun así, salí.

Cuando llegue a la puerta de los Cullen, me pare sobre el alero de la entrada y toque el timbre.

Nada en el mundo me hubiera preparado para lo que vi al abrirse aquella puerta.

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Wooow!!!

Nuevamente, acepto cualquier queja o comentario :D

Espero que les allá gustado…pero les aviso: las actualizaciones no las puedo asegurar, por un tema del ordenador y eso.

En fin, espero reviews!!!!

Los quiero!

Adiós!

Sam Black de Whitlock!