Hola!

Jojo, juju, jaja!!!! Esta quedando bien? Les esta gustando? No les gusta? Lo aborrecen? Necesito saberlo!!! Si no quieren dejarme un review, me agregan y me lo dicen!

Whatdoyoulive (punto) for (arroba) Hotmail (punto) com xD Es que no puedo poner algunas cosas xD

En fin, espero que disfruten de este capitulo!!

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Peleas, conversaciones y otros derivados.

APOV

Uf, Bella llego roja como un tomate al comedor. Me parecía que había encontrado un rojo más fuerte que el que frecuentaba verle.

- ¿Quién era? – le pregunto Renée, esperando a que Bella se sentara.

- El conserje, nadie muy importante – respondió, escondiéndose tras su taza.

¿El conserje? Si, seguro.

- Oh, ¿y que quería? – al parecer, Renée se lo había creído.

- Nada, mamá – respondió, tragándose más galletas de lo normal.

Dios, Bella si que no sabia mentir…bueno, había miles de cosas que no sabia…como vestirse y arreglarse.

Hablando de vestirse…

- Por cierto, Bells – le sonreí persuasivamente - ¡Hoy vamos de compras!

Se atraganto con su chocolate caliente.

- ¡No! Allie, te lo riego, sabes que no me gusta…

- Oh no, Bella. Estamos en Portland, una ciudad llena de chicos y ropa. Debemos lucir bien y tu ropa ya necesita un cambio urgente.

- Alice…

- Nada de "Alice" ni de ojitos de gato – dije, imitándola – Ahora vamos de compras y ya esta, punto final.

- Entonces chicas, ¡Dense prisa! –Nos animo Renée – Ya son las cinco y media, y las quiero de vuelta para la cena. Arréglense, yo tengo que ir por verduras. No se preocupen por mí.

- ¡Gracias, Ren! – exclame, poniéndome de pie y arrastrando a Bella del brazo hasta mi cuarto.

Al entrar, junte la puerta y senté a Bella en mi cama.

- Ahora, Isabella, me dirás quien fue el chico que te gritaba en la puerta – le dije, dándole la espalda para buscar ropa en el closet.

- Primero, no me digas "Isabella" – dijo, con tono molesto – Eso solo loase Charlie cuando me reprende. Y segundo, ¿Cómo diablos…?

- Bella, mi nombre es Mary Alice Brandon, ¿Entiendes? Veo y oigo todo donde sea que estés – le dije, apuntándole con mi finito dedo índice y alzando las cejas.

- Oh, cierto, se me olvidaba que trato con "Madame Al" – dijo, jugando. Cuando éramos mas pequeñas, Bella creía que podía ver el futuro por que adivinaba todo, y jugábamos a "Madame Al" – Era un chico…un Dios… - dijo, y pude jurar que miraba la nada – Era…

Se quedo en silencio.

- ¿Era…? – le incite, gesticulando con mis manos hacia la ropa del armario.

A veces, Bella me parecía el espécimen más raro del mundo, y no solo por que siempre comparara algo con Brad Pitt o Romeo.

- No se quien era, Allie – dijo al fin, mientras yo lanzaba ropa por mi espalda a diestro y siniestro – Solo se que conocía a Rosalie…y que erala perfección en persona…pero era un maldito engreído, desagradable.

- Típico, todos son así hoy en día – le dije, probándome un vestido por encima - ¿Y como se llamaba aquel engreído galán?

- … - sentí que Bella iba a hablar, pero se callo y jure sentirla fruncir el ceño – No…yo no lo se…es decir, no pretendía preguntarle el nombre alguien que no pega conmigo.

- ¿No se lo preguntaste? –me gire y la encare. Parecía ida del mundo – Bella, ¿Cuántas veces te he dicho que, cuando conoces a un chico, como menos debes pedirle su numero y el nombre?

- Eh… ¿una? – le mire con los ojos entrecerrados – Vale, vale, algunas veces – alce las cejas - ¡Que bueno! Muchísimas, ¿Feliz?

Le sonreí inocentemente.

-Si, Isabellita – ella hizo una mueca de asco – En fin, ponte esto, es lo mas tuyo que encontré en mi preciado armario.

Le lance el vestido. Ella lo estiro y me miro con cara de espanto.

- Alice, ¿no es algo…impropio para ir al centro comercial? – dijo, poniéndose de pie – Es… ¡no me pondré esta cosa! Tengo ropa, no hace falta.

Suspire.

- Bella, Bella – negué con la cabeza, sonriendo - ¿A que vamos al centro comercial? A comprarte ropa, ¿Por qué? Por que no puedes usar esa cosa que tienes de ropa aquí en Portland, así que por hoy, improvisaremos con algo mío, ¿entendido?

Ella iba a replicar, pero suspiro.

- Voy a… - el timbre de la puerta la interrumpió.

- ¡Yo voy! – chille, saliendo del enorme closet de Jasper –No será tu chico ególatra el que viene y yo tenga que llamar al servicio de funeraria… ¡Ponte ese vestido!

- ¡Que ya! – me grito, poniéndose de pie y entrando en su cuarto.

El timbre volvió a sonar.

Salí del cuarto y camine por el pasillo hasta llegar al recibidor. Renée ya se había ido, ¡uf! Fiesta, fiesta, ¡Fiesta! Parapapan, fiesta, fiesta ¡fiesta!

Volvió a sonar el timbre.

Abrí la puerta.

- Escúchame bien ególatra de cuar…

Oh, Dios.

- Hola, Alice.

RPOV

La mañana después de aquel encuentro, y de mi primer día en Phoenix, desperté alegre, por alguna razón.

Me puse en pie de un salto y entre en mi cuarto de baño. Estuve en la ducha cerca de media hora, arreglando bien mi cabello, mi rostro y vistiéndome de una forma decente.

Hice la cama y baje a desayunar.

- Hola, Esme – le dije a mi madre cuando llegue al pequeño comedor cocina y vi el desayuno.

- Te vez alegre hoy, Rose – me halago, sonriente - ¿Alguna razón en especial?

- No, nada – le devolví la sonrisa.

Podría llevarme muy bien con mi madre, pero prefería no decirle nada.

- ¿Y Carlisle? – pregunte, sentándome en la mesa.

- Duchándose – respondió simplemente - ¿Qué harás hoy, hija?

- No lo se, ¿tienen algo planeado?

Esme puso rostro de culpabilidad.

- Con tu padre teníamos planeado ir a algún tipo de restaurante a cenar…los dos…

Ja, y a mi que me coma el monstruo del Lago Ness.

- No te preocupes, mamá. Algo hallare que hacer.

- Prometo que mañana salimos los tres – dijo, tratando de complacerme.

- Mamá, no te preocupes.

- De todos modos, Rosie…

- Esme, esta bien – mi madre era un lió cuando se ponía tan sentimental y cariñosa – Ya estoy grande, no me emociona salir a recorrer una ciudad con mis padres.

Era la verdad. Me importaba lo mas mínimo, pero no me gustaba sentirme olvidada.

Esme parecía algo triste por mis palabras.

- Si tú lo dices…

Y el día se me fue así.

No hallaba que hacer. Lo único que quería era ir a aquel café de nuevo, pero le haría extrañarme. Aquel chico me atraía en todos los sentidos. Teniendo mis hormonas, no es fácil resistirse ante tal cuerpo y forma de ser.

Cuando dieron las siete de la tarde, me pareció que ya había esperado demasiado. Me puse unos shorts cortos de jeans – que dejaban poco a la imaginación, pero nunca siendo vulgar - , una polera a tiras, unas ballerinas y salí.

Camine con paso rápido pero teniendo cuidado de no sudar lo mas mínimo. Mi cabello se movía al compás de mis caderas, atrayendo miradas de lujuria y de celos. No lo hacia con querer, no le daba tanto valor a mi belleza, pero tampoco la desperdiciaba. Simplemente me toco y ya esta, no se lo ando sacando en cara al mundo entero.

Cuando entre en la cafetería, una ráfaga de viento proveniente de los ventiladores me llego de lleno en el rostro, haciendo demasiado gloriosa mi entrada. Sentí todas las miradas posadas en mi, y el sonido de "You so damn Hot" de fondo. Escuche algunos silbidos y uno que otro "¡You so damn hot, baby!" o "Yo te como pero con papitas fritas, nena", fuera de una que otra mirada de envidia por parte de las mujeres.

Por instinto, dirigí mi mirada hacia una de las mesas cómodas del fondo, y allí estaba; sentado en el mismo lugar de ayer, mirándome fijamente y con una sonrisa traviesa.

Camine, sosteniendo su mirada, hacia él. Tome asiento frente suyo y saque una de sus papitas, mordiendo la punta sensualmente.

- Hola, preciosa – me saludo con ojos brillantes.

- Hola, osito – dije, comiéndome la papita.

- ¿Qué te trae por aquí? – pregunto, aun mirándome.

- Pues nada en especial, solo el chico que atiende en la caja – le respondí con una sonrisa sexy.

El miro hacia la caja con el ceño fruncido.

- Atienden solo mujeres.

- ¿No te lo dije? – abrí mucho los ojos – Soy lesbiana.

Me miro con los ojos igual de abiertos y la boca algo descolocada. Se veía adorable así de tonto.

Estalle en carcajadas.

Él suspiro con alivio.

- Casi me matas de un susto – me dijo, volviendo a sonreír – Y… ¿comerás algo?

- Hum…creo queme gusta algo que no esta en el menú…

Sus ojos brillaron.

- Voy a ver si esta fuera – me respondió, poniéndose de pie – Creo que no… - me rey – Entonces ¿un café y medias lunas?

- Me encantaría.

Me dirigió una última mirada y se fue hacia la caja.

Me di cuenta de que había dejado su saco en el sofá…

Mirándole una vez más para comprobar que no me observaba, me estire sobre la mesa y agarre su chaqueta blanca. Rebusque en los bolsillos hasta dar con su celular. Anote mi numero de teléfono y puse "Tu Tigresa". Se iba a reír.

Era muy directa para estas cosas. Me hacia la difícil, pero iba al grano.

Guarde el teléfono celular en su chaqueta y la devolví tal y como estaba a su asiento. El chico volvió tres minutos después.

- Aquí esta – me puso la bandeja en la mesa.

- Gracias –dije, comenzando a revolver mi café.

Se sentó frente a mí y me observo.

- ¿Dónde te estas hospedando? – me pregunto.

- Por aquí cerca, en una casa, a pocas cuadras de aquí – tome un sorbo de café.

- ¿En una casa? – pregunto, extrañado.

- Si…es algo complicado. Mi padre hizo un intercambio de casas veraniego con su mejor amiga, que vive aquí. Así que ella esta en mi casa y yo con mi familia en la suya.

- Wow, que extravagante – dijo, metiéndose un puñado de papitas a la boca.

- Ya no me es tan difícil – dije, dándole un sorbo a mi café y lamiéndome los labios – Solo me gustaría conocer la ciudad.

- Parece que hoy es tu día de suerte, preciosa. Me encanta vagar por esta ciudad.

Me mordí sensualmente el labio inferior.

- Y… ¿Qué tienes para ofrecerme, fortachón?

- Pues no lo se. Me gusta hacer diferente tipo de cosas.

- Mmm… ¿Qué tipo de cosas?

- Muchas…y cada una diferente. Podría mostrarte muchas…- dijo con una sonrisa picara en el rostro y el doble sentido en la frase.

- Creo que deberíamos intentarlas – le respondí, guiñándole un ojo.

- ¿Qué te parece esta noche?

Ja, Rosalie Cullen teniendo sexo en la segunda cita…

- Pues… - bostece, tapándome la boca – estoy cansada y ya es tarde. Mejor otro día.

Dejo de haber lujuria en sus ojos, pero el brillo no se apago.

- Entonces nos vemos por aquí…algún día – me guiño un ojo y se puso de pie. Agarro su chaqueta blanca y la colgó a su hombro, aunque… ¿Quién se pone chaqueta en esta maldita ciudad que parece horno? – Adiós, preciosa.

Le sonreí.

- Adiós, osito.

Me lanzo una mirada llena de brillo y se encamino hacia la salida. Tome mi taza de café y me la lleve a los labios mientras le veía salir.

Seguí tomando once sola, pensando en como daría mi siguiente paso, cuando una chica de cabello rubio rojizo y ojos café claros se sento frente a mi.

- Disculpa mi atrevimiento –dijo, examinándome - , pero acabo de ver como hablabas con aquel chico musculoso y de cabello rizado, el que acaba de irse…y bueno, el suele salir con varias chicas que llegan aquí…

- Tranquila. Se como jugar con aquel chico – le tranquilice, sonriendo – Oh, lo siento. Soy Rosalie Cullen.

La chica estrecho mi mano.

- Tanya Denali, un gusto – la chica llevaba puesto el uniforme del McDonalds.

- Entonces, ¿Qué me decías de aquel chico?

- Es todo un casanova – me respondió, rotando los ojos – Viene siempre con una chica de cabello castaño, y últimamente se les veía demasiado juntos…fuera de las otras chicas anteriores, claro – parecía estarse hablando a si misma – En fin, el caso es que te veo bastante segura…

- Claro, yo no me dejo pisotear por nadie, Tanya – le dije sonriendo abiertamente – Ese chico me gusta…y haré que me ruegue, te lo prometo.

Ella me sonrió.

- Me caes bien, eres igual de malévola que yo.

Mmm…

- ¿Sabes? Mis padres saldrán esta noche, y yo estoy de vacaciones…así que no me quiero quedar sola… ¿Qué te parece si vas a donde me hospedo, vemos pelis y eso?

- ¡Claro! – dijo Tanya, sonriente – Dame tu dirección y llovió apenas acabe mi turno.

Le sonreí, mas tranquila.

- Gracias.

Luego de un rato, bote lo que me sobraba de comida en el basurero y volví a casa. Mis padres esperaban fuera del coche de Renée, se despidieron, pidiéndome perdón otra vez y se fueron.

Eran alrededor de las ocho…y aunque mi fuerte jamás fue ni sera la cocina, quería preparar algo para comer con Tanya.

Saque los ingredientes; la carne molida, el choclo congelado, la lechuga ya picada, tomate, el sazonador y la masa que estaba guardada en la lacena, para hacer tacos.

Todo resulto bien…menos la carne. ¡Quien iba a pensar que freír la carne iba a ser tan difícil! Se quemo un poco…esta bien, se quemo mucho, pero dudaba que hubiera quedado tan mal.

Llevaba las cosas al living junto con una botella de vino y copas cuando sonó el timbre.

- ¡Voy! – grite, dejando las cosas y sacándome el desastroso delantal.

Tanya estaba parada en el alero, con ropa sencilla, sonriendo.

- Hola, Rosalie – me saludo.

- Por favor, dime Rose – le pedí, haciéndole pasar.

Dejo sus cosas a los pies del sofá y miro la comida.

- Wow, se ve bien… - comento.

- Si…no creo que sepa igual de bien…

Tanya rió.

- ¿Y que película veremos? – pregunto, frotándose las manos en los pantalones.

- Mmm… ¿chicas pesadas? Es una de las pocas buenas que tienen aquí.

- ¡Me encanta!

Puse la película en el DVD y nos sentamos las dos en el sofá. Tomamos la masa y, mientras veíamos el principio, comenzamos a hacer nuestros tacos.

- Te advierto, Tanya, que en caso de intoxicación yo no pago hospital.

Las dos rompimos a reír.

- Tienes sentido del humor. Me gusta.

Continuamos viendo la película.

Vale, la carne estaba seca y excesivamente picante, pero hicimos caso omiso. Fue mas algo más por lo que reír y brindar.

Las carcajadas se hicieron fuertes cuando Cady se callo dentro del basurero y cuando se imagino el centro comercial como una jungla.

- ¡Así voy a azotar yo a mi chico! – le dije a Tanya, riéndome, cuando el vino nos comenzó a pasar factura.

Regina estaba en su cama tirándose a su nuevo novio.

- ¿Y que diría tu madre si te encuentra? – pregunto, observando la escena.

Nos miramos la una a la otra, y estallamos en carcajadas.

Hacíamos comentarios como "¡Vamos perra!" o "¡Bésame el trasero!", aparte de hacer bailes extraños sobre el sillón con los cojines. Creo que definitivamente, comenzábamos a caer bajo los efectos del alcohol.

Cuando la película termino, no podíamos parar de reír.

- Esa si que fuera una… ¡película de golfas! - dijo Tanya, roja de tanto reír - ¿Sabes? Te pareces a Regina.

La mire con el ceño fruncido.

- ¿Parezco golfa?

- ¡No! Que dices. Lo digo por…la forma de actuar con aquel chico – su voz era algo mas calmada – Es decir, ¿te acostarías con él?

Nos miramos en silencio algunos segundos…y volvimos a estallar en risas descontroladas, hasta que terminamos en el suelo de tanto reír.

oOoOoOoOoOoOoO

Desperté con una resaca de los mil demonios. Jamás me había emborrachado con vino. Jasper, su "amigo" y yo siempre quedábamos mal después de ir a algún bar…pero era por culpa de margaritas, cerveza o tequila, nunca de vino.

Él… ¿Qué seria de…Edward? Se sentía extraño pensarlo…puesto que ya no le guardaba rencor…solo…nada. Ahora lo veía solo como el mejor amigo de mi hermano.

Además, ahora tenia a otro pez…y mucho mas grande.

Me levante con sumo cuidado de la cama.

Dios, la cabeza me estallaría.

Me puse unas sandalias con lentejuelas y baje en pijama a desayunar.

Hacia un calor…demonios, cuanto extrañaba la comodidad de mi lujoso apartamento y el aire fresco de Portland.

Había sido lo peor venir a aquí.

Esta vez, era Carlisle el que estaba abajo desayunando.

- Buenas tardes, Rose – me saludo, levantando la vista del periódico.

- Buenas… - fruncí el ceño - ¿Tardes? ¿Qué hora es?

- Las cinco –me respondió, como si fuera lo mas normal del planeta – Creo que te dormiste algo tarde ayer.

Dios, entonces, ¡Estaban tomando once! Y eso quería decir que…

¡Oh no!

- ¡Luego nos vemos, Carl! – le grite mientras subía de dos en dos las escaleras.

Sentí que me miraba extrañado.

Me duche con extrema rapidez, peine mi cabello, me puse un vestido sencillo – si es que a eso se le puede llamar sencillo - , strapples rojo cereza, con tiras y ajustado hasta un poco mas arriba de la rodilla, las sandalias y baje.

- Vuelvo luego – les avise a mamá y a papá que aun estaban tomando once.

- Sobre eso… - me volví al escuchar la voz de Carlisle - ¿No te molesta que salgamos de nuevo?

- No, ni un poco – le fui sincera – Una amiga me mostrara la ciudad.

Abrí la puerta.

- ¡Lleva llaves! – me grito Renée - ¡Llegaremos tarde!

- ¡Ya las llevo! – le respondí de vuelta.

Y eche a correr.

Okey, no les había sido del todo sincera…era un chico el queme mostraría la ciudad…pero que mas da. De seguro deben estar completamente extrañados con mi comportamiento.

Llegue sudando levemente al McCafe.

¡Ash! ¡Odiaba Phoenix!

Por suerte, el local estaba más que fresco, y el chico aún no llegaba. Tendría tiempo para secar mi sudor.

Camine hacia la misma mesa de siempre, que para mi suerte estaba vacía, y me senté respirando agitadamente.

- Hola, Rose – la voz de Tanya sonaba rasposa y cansada.

Abrí los ojos y la vi sentada frente a mí, con su pelo rubio tomado en una coleta y el uniforme de su trabajo. Tenía unas leves ojeras.

- Hola, Tanya – le salude - ¿Cansada?

- Ni te imaginas- me respondió, echándose sobre la mesa – Creo que terminare como Cady después de la fiesta que hizo en su casa.

Reímos juntas.

- Definitivamente, esa es una mala película para el bien común – le dije, asintiendo.

- Aja – de repente, me sonrió maliciosamente – Y… ¿Qué te trae por aquí?

- ¿La verdad? Un apuesto oso de ojos negros… - Tanya rió – Y, por favor, un café bien cargado.

Tanya soltó una carcajada.

- Te lo traeré por que eres mi amiga y clienta especial.

Uf, que alivio.

Demoro cinco minutos en llegar con mi café cargado, sentándose nuevamente.

- Aquí esta –dijo, empujándolo hacia mi – Bien cargado.

Tome un gran sorbo.

Si que estaba cargado…tal y como me gustaba.

- Gracias, Tanya.

- De nada.

Volví a mirar alrededor, recorriendo con la mirada cada centímetro de la cafetería.

- ¿No ha venido?

- No, en toda la tarde – me respondió, moviendo la boca hacia el lado.

Solté un suspiro completamente ridículo.

- Y yo que tenía tantas ganas de usar el doble sentido sucio hoy –me lamente.

Ella rió.

Alguien le grito desde la caja.

- Debo volver, ¿le vas a esperar?

- Si…solo un rato.

Tanya puso los ojos en blanco, mientras se ponía de pie.

- Estarás más de una hora aquí, te lo aseguro – me dijo, como si fuera algo obvio.

- ¿Por qué lo dices? – pregunte, con el ceño sumamente fruncido.

Ella suspiro dramáticamente,

- He visto como se miraban, Rosalie. Era amor a primera vista, atracción corporal inmediata.

Me reí como una completa retrasada.

- Será un tarado y un payaso…pero es lindo y tierno…me gusta.

- ¡Lo sabia! Lo suyo fue amor a primera vista, ya te lo dije – le volvieron a gritar desde la caja – Creo que ahora si debo irme

Asentí.

Me quede allí, sonriendo como una tonta. Tanya tenía razón: lo nuestro era atracción corporal inmediata.

Y yo me quede allí, esperando, dirigiendo la vista a las puertas cada vez que escuchaba que se abrían. Cuando ya llevaba casi dos horas, supe que era suficiente.

Me puse de pie, molesta. Camine hasta la caja.

- Me largo – le dije a Tanya – Nos vemos mañana.

- Adiós… - dijo extrañada – Y no pierdas las esperanzas.

¿Esperanzas? ¿En este horno viviente? Es imposible cultivar esperanzas en este lugar, se secan. De todos modos, asentí. Salí del local y retome el camino de regreso.

¡Me había dejado plantada! A mi, ¡Rosalie Cullen Hale! Ash, estaba mas que molesta.

Al llegar a casa, Carlisle y Esme ya no estaban. Deje las llaves sobre la mesa del teléfono y fui a la cocina, a servirme una copa de vino tinto, para calmarme un poco. La acabe de un sorbo. Me serví otra más. Demonios. Agarre la botella, la copa y me acosté en el sofá.

A este paso, y con todas las desgracias que repasaban, terminaría como una borracha.

Es decir, ¿Qué rayos hacia yo aquí? ¿Por qué había tenido que venir? ¡Ya tenia 20 años! ¡Me hubiera quedado con Jasper! ¿Por qué diablos no lo hice? Oh, cierto. Por culpa de su "amigo", pero ¡que mas daba! Soy una estupida, tonta, Rose, tonta, tonta…

Alguien toco a la puerta.

- ¡Jodanse! – grite.

Me quede escuchando la nada.

¡Oh! ¡Les grite eso a mis padres! ¡Mierda, mierda y más mierda!

Me puse en pie de un salto y corrí hacia la puerta. La abrí de un tirón.

¿Ah?

No, imposible…

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Juuuu!

Les gusto?? De verdad, acepto de todo, si no les gusta algo o les parece que debo agregar algo, solo diganlo!!!

Okey, hagan sus apuestas; ¿Quién saludo a Alice en la puerta? ¿Quién es la persona que Rosalie ve al abrir la puerta de la casa?

En fin, gracias de nuevo por todos los reviews!!! Y a la gente que me deja cosas lindas :D

Cuídense!

Sammy Black alias Squirt!