Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto

Solo la trama de esta historia es de mi autoría

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La madre virgen

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Capitulo II

La virgen que se convirtió en madre

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Estaba como ida, hacia algunas horas el doctor le había suministrado un sedante, se hallaba recostada en el sillón de aquel consultorio, no se percataba que hora era, ni siquiera sabia si ya era de día, todo lo que podía ver era un punto imaginario en aquella pulcra pared blanca. La puerta se abrió de repente, el joven medico entró despacio, se acercó hasta ella y se posó a su altura.

-Sakura-san, ¿Cómo se encuentra? –el señor con el que aquella pelirosa había arribado le proporcionó el nombre de la chica, él estaba algo preocupado por ella, parecía haber entrado en una especie de shock. –Sakura-san, ¿me escucha? –intentó llamarla de nuevo, pero la joven seguía sin responder.

Se levantó suspirando audiblemente, después de recibir tal golpe, era muy entendible que la muchacha no pudiera ni contestarle. Según lo que le dijo aquel hombre de edad algo avanzada, ella era su empleada y era amiga de Ino desde hace años, para colmo de males eran huérfanas. Se le ocurrió de pronto una idea para traerla de nuevo a la realidad.

-Sakura-san, ¿no le gustaría saber como se encuentra Naruto? –le preguntó esperanzado. Los ojos esmeralda se posaron en él y empezaron a cobrar vida de nuevo.

-Na…Naruto –susurró despacio- Ino, ella…ella me lo encargó –recordaba mientras se sentaba y se pasaba las manos por el rostro.

-Si, el hijo de Ino, ¿quiere verlo? –se acomodó a su lado.

-¿Puedo? –ya se veía mas atenta a las palabras de él.

-Claro, pero antes…tenemos que arreglar algunas cosas.

-¿Qué cosas? –lucia confundida, en ese momento su cerebro no daba para mucho.

-Bueno, si no hay mas familiares que puedan encargarse del niño, él tendrá que ser…lo siento pero, tendremos que hacer que las autoridades correspondientes dispongan de su custodia –le informó con todo el tacto que pudo.

-¡Que!, no, pero, yo le prometí a Ino que me haría cargo de él, no puedo dejar que se lo lleven… -se puso de pie muy alterada.

-Tranquilícese, por favor, ¡cálmese Sakura-san! –se paró junto con ella y la tomó de los hombros.

-Es que no entiende, si dejo que se lo lleven le habré fallado a Ino, yo se lo prometí… -empezó a derramar lagrimas de preocupación y frustración.

-¿Segura que no hay mas familia?, no se, tal vez ¿por parte del padre?

-No, Sai vivía con su madre, pero ella falleció hace 2 años, nunca conoció a su padre y tampoco tenia hermanos, doctor, ayúdeme por favor, no puedo perder a Naruto –le imploró.

-Llámeme Lee, Rock Lee –le sonrió recordando que no se habían presentado aun.

-Yo soy Sakura, Haruno Sakura –le tendió la mano algo tímida.

-Lo sé, su jefe el señor Furitawa me lo comentó –estrechó la delicada mano que la pelirosa le ofreció.

-El señor Furitawa, él…ya se fue-se le olvidó por completo que su jefe la había acompañado.

-No, esta afuera, es un buen hombre, dice que la considera como a una hija, no quiso dejarla sola.

-Si, es muy bueno…Lee-san –el dirigió sus ojos oscuros hasta los verdes de ella- no puedo dejar que me quiten a Naruto –le informó decidida.

-Pero… -quiso decirle que no había manera de impedirlo, solo que al verla tan segura no pudo hacerlo- tal vez haya una solución, aunque es algo arriesgado, además, estaríamos incurriendo en un delito…

¿Por qué un medico tan honesto y reconocido como él, estaba planeando algo así?, sencillamente porque no era justo lo que esa noche había pasado, sabia que esa pelirosa daría su vida para criar y hacer feliz a aquel indefenso niño, quería apoyarla, algo dentro de él le decía que era lo correcto. Haciendo caso omiso a su razonamiento, se decidió por escuchar a su corazón, la ayudaría.

-No me importa, por Naruto, soy capaz de todo… -sus ojos no mostraban vacilación.

-Bueno, tendremos que registrarlo con su nombre, como si su amigos no tuvieran nada que ver con el pequeño, mi personal es muy confiable, además creo que estarán de acuerdo con que el niño estará mejor con usted, incluso una enfermera me informó que su amiga le pidió antes de morir, que se hiciera cargo de él.

-Si –recordó llenándose de tristeza nuevamente, Ino, ya no volvería a ver a su amiga- pero, ¿Cómo explicare que él bebe es prematuro?

-La registrare en este momento como mi paciente, quedara en los archivos que usted tuvo al bebe, pero explicaré que me tardé en ingresarla al sistema debido a que era mas importante atenderla.

-Entonces… -se imaginó lo que venia ahora.

-Si, la pasare a un cuarto, solo roguemos porque el medico que atendió a su amigo Sai no se dé cuenta, el vio a su amiga embarazada, aunque él no la atendió y tampoco sabe del caso, lo bueno es que ya no esta en el hospital, terminó un turno de 36 horas, así que no lo veremos estos 2 días siguientes. Así aprovecharemos para ingresarla y casi a la vez darla de alta, además él no conoce su nombre y tampoco tiene nada que ver con la sala de maternidad, él es traumatólogo…Sakura-san, si todo sale bien, en cuanto el niño salga de la incubadora…será mejor que usted se vaya de la ciudad.

El plan era muy arriesgado, si a alguna enfermera se le ocurría abrir la boca todos irían a dar a la prisión, pero a la pelirosa lo único que le importaba en ese momento era poder cumplir la promesa que le hizo a Ino.

-Que Dios nos ayude entonces, Lee-san, no tengo con que agradecerle este inmenso favor, esta poniendo no solo su carrera en riesgo, también su libertad… -aunque no comprendía los motivos de aquel hombre, sabia que podía confiar en él.

-Es lo correcto Sakura-san, algunas veces hay que arriesgar todo por un bien mayor, al ver sus ojos sé que estoy haciendo lo que tengo que hacer. Ahora, empecemos –se acercó hasta su escritorio, se comunicó con una de las enfermeras y le pidió que llamara a su equipo de trabajo.

Estaba en aquel cuarto de hospital, padecía una anemia ficticia con principios de preeclampsia, obvio también inventados para justificar su estadía ahí y su embarazo prematuro. El doctor Lee estaba cumpliendo con su palabra al ayudarla, milagrosamente el equipo de él, también la apoyó, en parte por lo conmovidos por el caso y en parte porque él era un doctor y jefe excelente, así que no tuvieron problema en cubrirlos.

Miró hacia la ventana con melancolía, el día estaba nublado, llevaba solo unas horas ahí recostada, pero ya quería salir corriendo, no le agradaba estar sin hacer nada, menos sabiendo que tenia 2 funerales que preparar. El señor Furitawa también estaba al tanto de todo, no solo la respaldó en su decisión, también se ofreció a brindarle su ayuda con todo lo demás. Volvió a sentir una opresión en el pecho, como le dolía saberse sola en el mundo, "no", se corrigió, "debo de ser fuerte, Naruto me necesita, soy todo lo que le queda", se limpió las lagrimas mientras suspiraba tratando de serenarse.

Llegó muy temprano a verla, ella estaría impaciente por salir y asistir al entierro de sus amigos.

-Sakura-san, buenos días, vengo a informarle que ha sido dada de alta, creo que es la paciente que se ha recuperado mas rápido en todo lo que llevo de carrera –se paró al lado de la cama.

-Gracias Lee-san, muchas gracias, por todo lo que esta haciendo, no sé que hubiera hecho sin su apoyo.

-No tiene nada que agradecer. Ande, la acompañaré al entierro –se ofrecía atento.

La pelirosa solo asintió con la cabeza, seria muy doloroso despedirse de Ino y de Sai, pero era necesario.

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Solo eran ella, el doctor, el señor Furitawa y una de las enfermeras, entre menos gente supiera de la situación era mejor para todos. El día era igual al anterior, a pesar de no ser ni las 2 de la tarde, el cielo lucia oscuro e intimidante, las nubes gruesas y amenazantes avisaban que pronto romperían en tormenta.

Conforme bajaban los ataúdes sus ojos se humedecían y se empañaban cada vez mas, estarían a un lado del otro como siempre fue, haciéndose compañía para toda la eternidad. Cuando ambos se encontraban ya en el fondo de aquel pozo oscuro se aproximó despacio, como si no estuviera lista para despedirse todavía, y así era, no quería dejarlos atrás, ahora se convertirían solo en recuerdos, en buenos y bellos momentos que serian su pasado. Dejó caer la rosa blanca que compró para Sai, junto a ella cayeron varias de sus lagrimas, "gracias por todo, por hacerla tan feliz, fuiste su luz…desde que te vio se enamoro de ti, me alegra que por lo menos estarás con ella…te la encargo…no te preocupes por Naruto, yo lo cuidaré…hasta luego Sai…adiós amigo".

Dirigió ahora sus esmeraldas al lado derecho, apretó aquella rosa azul con fuerza, esa Ino tan única como siempre, le encantaban las flores excéntricas, sonrió con tristeza mientras la dejaba caer encima de aquel féretro de madera, las gotas de lluvia empezaron a golpear en su rostro, ¿por qué tenia que dejarla ahí?, a ella nunca le gustó la oscuridad, los espacios pequeños le daban claustrofobia, negó repetidas veces con la cabeza, Sai la cuidaría, ella estaría bien porque tenia al amor de su vida a su lado, Ino no temería.

-Cerda, lo mas difícil será no escuchar tus malas bromas, esas que eran tan pésimas que me hacían reír por horas…te acuerdas cuando nos castigaron por regalar todos los dulces a unos niños de la calle, tu te culpaste de todo, siempre tan valiente, sabias que por tu enfermedad no te regañarían tanto –sonrió al evocar ese día- o, cuando viste a Sai, me prohibiste acercarme a él, dijiste que era tuyo...por supuesto que era tuyo, bastaba ver como te miraba. El libro, te volviste loca, sabia que te gustaría pero no tanto, valió la pena gastarme mis pequeños ahorros en el…tu sonrisa lo valía todo para mi –su voz se quebró y el llanto enrojeció sus ojos- ahora será la sonrisa de Naruto… -no pudo seguir hablando ante tanto desconsuelo. Sintió una mano en su hombro.

-Sakura-san –se acercó a ella para cubrirla de la lluvia con su paraguas, querían darle su espacio, era muy normal que quisiera despedirse, pero al verla tan alterada, no pudo contenerse.

"Adiós Ino, gracias por ser mi hermana…no sabes cuanto te voy a extrañar…", se dejó llevar por unos brazos que la dirigían, volteó hacia atrás por ultima vez, divisó como la tierra era arrojada encima de su familia. Respiró hondo, su hijo la esperaba, la vida seguía.

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Días después…en otro lugar

-Me vas a marear con tanta vuelta, no te preocupes mi hermana estará bien, los demás ya vienen, los llamé cuando venía para acá –decía un hombre de cabello castaño y ojos de un extraño color.

-Como quieres que me calme, ¿y si algo pasa?, ¿Por qué no me dejaron entrar con ella?, tengo derecho, soy el padre –contestaba un pelilargo algo alterado. Iba y venia de un lado a otro mientras era observado por aquel hombre.

-Pero si solo dará a luz.

-Ja, ya te quiero ver cuando tengas a tus hijos, esto es desquiciante, tal vez debimos esperar más, somos muy jóvenes…

-Por favor Itachi, tienes 27 años, y eso de los hijos, déjame decirte que a mi no me interesa.

-Porque no has encontrado a la indicada, pero ya te acordaras de mi cuando te enamores como yo lo hice de tu hermana, Neji, tienes que sentar cabeza –se distrajo un poco de su nerviosismo.

-Mn, yo soy como Sasuke, seré el eterno soltero, por cierto, ¿vendrán? –preguntó de pronto al recordar a su amigo.

-No lo creo, viven muy ocupados, están a punto de terminar la carrera, además Suna queda algo lejos –se sentó aquel hombre de imponente figura y atractivos ojos negros.

-Ya veo, pero aun así, él, Gaara y Karin ya tienen bastante tiempo viviendo allá, seria bueno que se dieran un descanso.

-Si, pero ya los conoces, son unos obsesivos, hasta no cumplir lo que se plantearon, no regresaran –se puso de pie al ver llegar al doctor que atendía a su esposa- Doctor, ¿Qué paso?, ¿Cómo esta? –sus ojos se veían extremadamente preocupados.

-Hmn…su esposa…

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Lo contemplaba a través del cristal, sus ojitos azules le transmitían una paz infinita, su bello Naruto era la misma imagen de su amiga, por suerte tenia la salud física de Sai, no tenía ningún problema del corazón, así que era una preocupación menos.

Cada día iba a verlo, el doctor Lee le había ofrecido asilo en su casa, ella trabajaba en un restaurant cercano al hospital, dejó Konoha al saber que no podía despegarse mucho tiempo de Naruto. El señor Furitawa comprendió perfectamente y en compensación a su tiempo laborado en el negocio, la ayudó con los gastos del funeral, gracias a los ahorros que ella poseía, pudo pagar gran parte de la deuda del hospital, y ahora que seguía ganando dinero daba los pagos pertinentes para el tratamiento de su hijo.

Miró su reloj de pulsera y suspiró pesadamente, ya casi era la hora de irse a trabajar, se despidió de su pequeño Naruto Haruno, y se lo encargó a una de las enfermeras la cual se había convertido en una buena amiga.

Corría como loco, su amigo lo había llamado al celular, al parecer su melliza estaba internada en el hospital Central, según le dijo no era muy grave, "tal vez solo no quería preocuparme, ¿y si de verdad es algo malo?", se asustaba ante la posible condición de su hermana. Dio vuelta en uno de los pasillos y chocó con alguien, pudo mantener el equilibrio y se sostuvo en pie, pero vio como aquella chica pelirosa caía al suelo de una forma algo dolorosa.

Caminaba perezosamente por aquellos pasillos concurridos de gente y doctores yendo y viniendo, sus pensamientos estaban enfocados en planear que haría después de que su bebe fuera dado de alta, dobló en una esquina y sintió un fuerte golpe, cayó al piso de sentón cerrando los ojos por el impacto.

-Disculpe, ¿se encuentra bien? –escuchó una voz masculina y vio una mano frente a sus ojos.

Se sentía algo adolorida, así que sin ver nada más que aquella mano presta a ayudarla, la tomó y se levantó.

-Mn, si –dijo dudosa sacudiéndose el pantalón.

Cuando la vio de pie sintió que se le aceleró el corazón, esa mujer era hermosa, su cabello largo y rosado lo atrajo de inmediato, su figura delicada y a la vez proporcionada lo hicieron recorrerla al instante, tenia unos ojos verdes que brillaban en su fino rostro, pero estos ni siquiera le dedicaron una mirada, aquella Diosa griega seguía entretenida revisándose la ropa.

-Yo…lo siento, es que estaba apurado –quiso llamar su atención nuevamente.

-No se preocupe, suele pasar, además estoy bien –le dirigió una ojeada rápida y distraída- con permiso tengo que irme –se abría paso por un lado de él.

La observó alejarse, una necesidad de salir tras ella se apoderó de su cuerpo, pero en seguida recordó el motivo de su ida a aquel lugar. Sacudió la cabeza como recobrando su preocupación anterior y se dirigió a su destino.

Lo divisó sentado en la sala de espera, llegó hasta aquel azabache de cabello alborotado y de expresivos ojos negros.

-Sasuke, ¿Cómo esta Karin? …

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Hola!, tarde un pokito, lo se y me disculpo…

Ya están apareciendo otros personajes, la solución ke di al asunto de la custodia esta algo fumadita, pero ya saben ke aki en el país de las maravillas todo es posible, jeje…

Órale, ps a lo mejor creyeron ke ya no volvía con esta historia, fíjense ke recibí algunos comentarios muy interesantes y por eso ps no podía subir el capitulo, xk estaba reconsiderando cambiar la historia, uno k otro me dijo ke kerian 2 Narutos en la historia, jajaja, pues ya verán ke pasara, d exo lo interesante aki será el rol de los personajes, y no tanto la historia…

Otra cosita, recibí criticas constructivas cosa ke lejos de hacerme enfadar o sentir mal, ps me pareció bien, no se apuren no me molesta, creo ke si existe la opción de review es para ke ustedes pongan lo ke opinan y lo ke kieren realmente decir, obvio ke las acepto con gusto siempre y cuando sean con respeto…El capitulo pasado ps fue como un piloto, se ke hay cosas ke mejorar, otras ke kmbiar y algunas ke gustaron etc, etc, etc…

Varios dijeron ke fue muy rápido, cuando decidí empezar con esta nueva historia, esa era una de las cosas ke si tenia bien definida, keria plasmar el meollo de todo el problema en ese capitulo, así ke aunke fue apresurado sorry pero ese era el plan =)…

Bueno ps creo ke es todo de mi parte, ojala les haya gustado este capitulo, si así fue pueden hacérmelo saber, si no ps también, tratare de continuarla rápido!...cuídense muxo, les mando un abrazo, nos leemos pronto!