Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
Solo la trama de esta historia es de mi autoría
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La madre virgen
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Capitulo IV
Abriendo puertas
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El vuelo fue puntual en su llegada, Tomori le había avisado a su prima para que fuera a recoger a la pelirosa al aeropuerto.
Sakura tomó su equipaje con ayuda de una señora que había sido su compañera de asiento, esta le habló un poco acerca de la ciudad en la que ahora se encontraba. Llegó hasta la multitud de gente que se había situado en el área de recibimiento y enseguida distinguió a una chica de cabello marrón al igual que sus ojos, esta sostenía un pequeño letrero con su nombre.
-¡Hola!, yo soy Sakura –se presentó al estar frente a ella.
-¡Hola!, ya lo sospechaba, Tomori me dijo que tenias el cabello rosa y ojos verdes. Yo soy Tenten, mucho gusto –le estrechó su mano.- Pero, permíteme ayudarte, vienes muy cargada –sonrió al auxiliarla con la maleta que traía colgando de un hombro, y tomando la otra que arrastraba gracias a las llantas.
-Gracias, es algo difícil cargar a Naruto sosteniendo el equipaje –se sintió liberada y se acomodó al pequeño entre su brazo izquierdo.
-Oww, ¿me permitirías verlo? –le preguntó enternecida, a ella le fascinaban los niños.
-Claro –levantó un poco la pequeña cobija blanca que lo cubría.
-Que hermoso, ya abrió los ojitos… -le informó acariciándole una mejilla al bebe.
-Si, estuvo dormido casi todo el viaje, pronto empezara a llorar, no ha comido en casi 3 horas –sonrió contemplándolo.
Hacia 2 días que lo habían dado de alta, no quiso esperar mas tiempo para salir de aquella ciudad que tantos recuerdos dolorosos le traía. En ese tiempo, apenas si empezaba a acostumbrarse a su hijo, las enfermeras le habían enseñado a cambiarlo, bañarlo y a prepararle las mamilas. Le resultó extremadamente fácil, aunque claro, eso fue gracias a la ayuda de ellas, se preguntaba si seria lo mismo ahora estando solos ella y el bebe.
-Bueno, entonces hay que irnos de una vez, el camino no es nada corto. Además, como siempre, esta lloviendo, eso nos alentara un poco.
-¿Llueve mucho? –preguntó caminando junto a ella.
-Si, la verdad que el clima honra muy bien el nombre de la ciudad. De los 7 días de la semana, prácticamente 4 son lluviosos, 2 son nublados y solo uno soleado –se detuvieron en la puerta de salida mientras ella extendía un paraguas.
-Vaya, y si es tan complicado el clima, ¿Por qué vives aquí? –la miró algo curiosa.
-Bueno, no es que me desagrade la lluvia, al contrario, me relaja…además esta es la ciudad de las oportunidades, sé que es aquí donde podré iniciar mi carrera de actriz –le mencionó muy convencida.
-¡Whoa!, ¿estudias actuación? –le pareció interesante.
-Si, los sábados. En la noche es cuando trabajo, y pues las mañanas y tardes aprovecho para dormir y salir de vez en cuando –le pasó el paraguas- ten, cúbranse tu y el bebe, iré rápido a conseguir un taxi.
-Pero, te vas a mojar.
-No te preocupes, estoy acostumbrada, además la chamarra me protege un poco, no querrás que tu niño pesque un resfriado ¿o si?
-Claro que no…gracias Tenten –se acomodó afuera de la puerta mientras la castaña corría apurada a buscar el transporte.
…
Bajó del avión apresurado, hacia 2 días que no veía a su mujer y a su pequeña niña, era lo que odiaba de su trabajo, el viajar tanto. Caminaba a la salida mientras le informaba al chofer que lo esperara en la puerta. Abrió su paraguas, conocía a detalle el clima de su ciudad natal, por eso la lluvia nunca lo sorprendía, siempre estaba bien preparado.
Salió y trató de divisar el auto, no había nadie, al parecer su chofer estaba teniendo problemas en llegar. Fijó su vista en una mujer que se encontraba a su izquierda, la duda se instaló en él, parecía algo joven, además estaba ahí parada tratando de proteger un bulto entre sus brazos.
-Buenas tardes –decidió acercarse a ella.
-Mn, buenas tardes –respondió no muy segura.
-Mi nombre es Uchiha Itachi. Disculpe mi intromisión, pero, la vi aquí algo indefensa… ¿necesita ayuda?, mi chofer esta en camino, tal vez pueda…
-Sakura, no encontré ningún taxi, pensé que si caminaba a la avenida podría parar alguno, pero a estas horas es-… -calló de repente al ver a aquel hombre al lado de la pelirosa.
Escuchó lo que dijo la otra chica que llegó, esta venia empapada de pies a cabeza, al parecer la pelirosa a la que él se había dirigido segundos antes, esperaba por ella.
-¿Quién es usted? –lo miró con desconfianza la de ojos cafés.
-Oh, solo le ofrecía mi ayuda a…la señorita… -se percataron de como un llanto empezó a escucharse.
-Ya Naruto, tranquilo mi amor –se enfocó en arrullarlo para tratar de calmarlo.
-Miren sé que no me conocen, pero mi auto es ese –señaló un choche negro que se estacionaba frente a ellos- escuché que no pudo conseguir un taxi, si gustan puedo llevarlas a su destino –su esposa siempre le decía que él era muy noble y compasivo, aunque ese gesto no tenia nada que ver con la nobleza, era sentido común ayudar a esas indefensas chicas, además el llanto del bebe que la pelirosa tenia en brazos lo hizo recordar a su pequeña.
-Sakura… -le dejó la decisión a la pelirosa, después de todo ella ya estaba empapada, que mas podía pasarle si esperaban un taxi.
-Bueno…no nos gustaría causarle problemas, tal vez lleve prisa… -seguía meciendo a su rubio hijo, este no dejaba de llorar.
-No se preocupe, vengo de un viaje de trabajo, así que mi única prisa es ver a mi esposa y mi hija, pero estoy seguro que ellas entenderán si llego tarde por una buena causa –sonrió cálidamente aquel pelilargo.
-Siendo así, creo que podríamos aceptar su oferta –comentó Tenten al sentir una brisa fría recorrerla de pies a cabeza.
-Ay Tenten, te vas a enfermar –la observó sintiéndose culpable.
-Vengan, suban –les abrió la puerta trasera.
Las 2 mujeres entraron al auto, mientras el chofer guardaba el equipaje en la cajuela.
-Bien, ¿hacia que dirección? –les preguntó el desde el asiento del copiloto.
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Disfrutaban de una amena comida en el restaurant favorito del pelinegro, estaban celebrando que por fin se habían liberado de la universidad.
-¿Estas seguro que quieres regresar tan rápido a la cuidad de la Lluvia? –tomó un sorbo de vino y lo miró atento.
-Si, ya no tengo nada mas que hacer aquí, si Karin quiere quedarse a hacerte compañía, es su decisión –comentó decidido el pelirojo.
-Hmp, antes no pensabas así…
-Ahora si, lo único que me interesa es regresar y hacerme cargo de la constructora. Esta ciudad no tiene nada que ofrecerme.
-¿Tanta fue tu desilusión al enterarte de que esa chica era casada? –le recordó burlón.
-¿Qué? –se sorprendió un poco, pensaba que el azabache ya se habría olvidado de aquel asunto- no digas tonterías, eso no tiene nada que ver –quiso desviar el tema.
-¿No la volviste a ver después de eso?
-No…Karin salió del hospital y…ya no quise volver –dirigió sus ojos lejos de la mirada vivaz del pelinegro.
-Eres algo cobarde, ¿no crees?
-¿Cobarde?, ¿que querías que hiciera?...es casada, no me voy a meter en un matrimonio, por mas atractiva que ella me pareciera, ¡no soy ese tipo de hombre! –se alteró de repente.
-Siempre sacas el carácter con quien menos debes. No dije nada malo, hubieras insistido hasta quitarte las ganas, así no estarías tan deprimido –respondió sereno.
-Ya no quiero hablar de eso, lo único que espero es poder irme y olvidarme de todo este asunto –se tranquilizó y retomó su mismo tono apacible.
No tenia caso desgastarse con su amigo, que en parte tenia razón, tal vez si se hubiera acercado a ella una ultima vez, no, ya no tenia caso, él se iría muy pronto y podría seguir con su vida lejos de Suna.
-Hmp, bien, en 2 días volverás a tu vida triste y aburrida…
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-Llegamos –anunció el pelilargo sonriendo.
-Muchas gracias Itachi-san, sin usted tal vez todavía estaríamos en el aeropuerto –agradeció la castaña.
-Un placer haberlas ayudado, y más haberlas conocido. Sakura-san que lastima que la ciudad la haya recibido con este clima –se dirigió a la pelirosa.
Durante todo el camino conversaron amenamente, el pelinegro pudo enterarse que Sakura venia de Suna, además que prácticamente acababa de conocer a Tenten, que a su vez la ayudaría a establecerse a ella y a su hijo recién nacido. Aquel pequeño lo conmovió, era un bebe muy hermoso, no se parecía en nada a ella, pero no quiso ser imprudente y preguntar el porqué, asumió que el niño seria igual a su padre.
-Lo importante es que ya estamos aquí, la verdad no soportaba estar mas en Suna –comentó algo triste.
La chica de ojos cafés y el pelinegro decidieron no preguntarle nada mas, pensaban que seguro tenia que ver con el padre de Naruto.
-En fin, quiero darles esto –sacó de su abrigo un tarjetero bañado en oro- tomen, si necesitan algo, no duden en llamarme –les repartió a cada una su tarjeta de presentación.
-Itachi-san…gracias.
-En serio, cualquier cosa –seguía con los ojos clavados en ellas.
-Tal vez un trabajo –murmuró Tenten algo sonrojada.
-¡Tenten! –se avergonzó la pelirosa.
-Pero claro, Sakura-san usted acaba de llegar, necesitara un empleo para poder sostenerse, por supuesto que puedo acomodarla en la empresa, al igual que a usted Tenten-san –se le ocurrió contento de volverlas a ver.
-Pero, no queremos ser una molestia… -necesitaba trabajar, pero no quería imponerle su necesidad a aquel hombre tan amable.
-No es problema, de algo me sirve ser el presidente y co-propietario de la mejor empresa en bienes raíces Uchiha Corp.
-¿En serio puede darnos trabajo? –lo miró la castaña esperanzada- es que estoy harta de trabajar en esa fabrica, me explotan demasiado.
-En serio Tenten, las espero mañana temprano en esa dirección de la tarjeta.
-¡Ay Itachi-san usted es un sol! –se emocionaron ambas chicas.
-Bueno, será mejor que me vaya, así podrá descansar y alimentar a su pequeño. Me dio gusto conocerlas, hasta mañana, Teneten-san, Sakura-san –bajó del auto y les abrió la puerta.
-Si, hasta mañana, nuevamente muchas gracias por todo –se despedía la de ojos esmeralda mientras su nueva amiga recogía las maletas.
-¿Necesita ayuda? –preguntó el chofer a la de ojos cafés.
-No se preocupe, yo me encargo desde aquí. ¡Adiós Itachi-san! –se despidió del pelilargo mientras ambas caminaban a la puerta del edificio.
-Menos mal ya no llueve –aportó Sakura al ver el cielo que seguía nublado.- Tuvimos mucha suerte al encontrarnos con Itachi-san, ¿verdad? –entraban juntas al complejo de pequeños apartamentos.
-Si, quien se iba a imaginar que recién llegando, encontrarías trabajo, y hasta yo saldría beneficiada, tu niño ha de traer torta bajo el brazo –los miró agradecida- tendremos que subir escaleras, obvio estos edificios no tienen elevador, pero no te apures, serán solo 2 pisos.
La edificación era algo vieja, las paredes se veían desgastadas, les urgía una capa de pintura. En la planta de abajo había 4 apartamentos, 2 puertas de cada lado y las escaleras al centro. Subieron con algo de lentitud, ya que las maletas estaban algo pesadas. Al fin llegaron al tercer piso, la castaña se situó justo frente a su vivienda, la cual era la numero 11 y abrió aquella puerta verdosa.
-Adelante, sean bienvenidos a mi humilde morada –le cedió el paso a la pelirosa.
Al entrar detalló lo mejor que pudo el interior, era un cuarto amplio, al lado izquierdo se hallaba una mesa sobre la cual estaba un viejo televisor, frente a esta un sofá que parecía se hacia cama, a la derecha una mesa y 2 sillas, al fondo una alacena con fregadero, incorporada a este, una estufa de 4 mechas y un pequeño refrigerador de color café con mas de 20 imanes de frutas.
-Lo sé, no es el Ritz pero, por lo menos no paso frio –sonrió dejando las maletas al lado del sofá.
-Pues es un bello lugar, gracias por recibirnos, nos acomodaremos donde tu nos pongas.
-Claro que ustedes estarán en la recamara, es esta –caminó hacia una de las puertas que se encontraban al fondo.
-Oh, no…no es necesario, podemos dormir en el sofá, como crees que vamos a quitarte tu recamara –se avergonzó la pelirosa.
-Naruto necesita un buen colchón, y de todo lo que hay en esta casa solo la cama es nueva, bueno, semi nueva –rio con humor- la compré hace 6 meses, en serio Sakura, no me molesta cederles el cuarto, menos después que gracias a ustedes al parecer conseguiré un trabajo de verdad –se acercó de nuevo a ellos y le acarició la cabecita al pequeño.
-Muchas gracias Tenten, pero en cuanto tenga la oportunidad créeme que encontraremos un lugar donde vivir para ya no molestarte.
-No digas eso, no es ninguna molestia, al contrario, es un placer para mi poder convivir con alguien, no tengo muchas amigas, tampoco familia en esta ciudad, por eso que me hagan compañía me da mucha ilusión. Seré algo así como la súper tía de Naruto –mencionó entusiasmada.
-Por nosotros encantados, tampoco tengo muchas amigas, y yo no tengo familia, ni en esta ni en ninguna otra ciudad –se entristeció de pronto.
-Ah no, no permitiré que te pongas triste y menos por mi culpa, anda déjame mostrarte el resto del apartamento, esta, como ya te dije es la recamara, y esta otra puerta es el baño –continuó con el pequeño recorrido.
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-¡Mi amor!, ¿Por qué tardaste tanto? –corrió a abrazarlo apenas atravesó la puerta de la inmensa casa.
-Hola Shizune, no vas a creer lo que me paso, pero antes… ¿Cómo esta mi princesa? –soltó a su mujer con gentileza y se dirigió al bambineto que estaba en la sala.
-Inquieta como siempre, no me ha dejado dormir estos días que estuviste fuera, mírala, así de día, parece un ángel, solo durmiendo y pidiendo su comida…pero en la noche –empezó a suspirar y a negar con la cabeza- se vuelve un tormento…
-Lo que pasa es que extrañaba s su papi, ¿verdad mi niña hermosa? –cargó a la pequeña pelinegra quien sonreía por instinto.
-Ashhh, síguela consintiendo, que cuando te vayas a otro de tus viajes yo seré la que no podré contenerla de lo malcriada que ya la tienes, y eso que solo lleva 2 semanas de nacida –comentó fingiendo enfado.
-Espero no irme de nuevo tan rápido. ¿Alguna novedad?
-Sasuke llamó. Solo les faltan algunos trámites para librarse completamente de la universidad –sonrió al ver a su esposo feliz de saber de su hermano.
-Eso es una muy buena noticia… ¿te dijo para cuando regresan? –mecía con ternura y cuidado a su hija mientras esta le sostenía su dedo meñique.
-No, dice que tal vez en 2 o 3 meses, si es que no se le antoja empezar maestría…el que al parecer esta desesperado por volver es Gaara –recordó al pelirojo amigo de los Uchiha y de su hermano Neji.
-Seguro debe ser por Kankuro, lo presiona mucho con hacerse cargo de la constructora.
-Si, él llega en 2 días –mencionó sentándose en el sillón y continuando con el tejido de unos zapatitos.
-Que bien, en cuanto este aquí, me pondré en contacto con él para que se haga cargo de un proyecto…
-¿Cuál de todos?
-El de la zona residencial, estoy seguro que Gaara seria el indicado para desarrollarlo.
-Siempre pensando en el trabajo, en fin…ahora si dime ¿por qué llegaste tan tarde?, anda… -lo animó viendo como él suspiraba y formaba una sonrisa al recordar su tarde.
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-En serio discúlpame Tenten –caminaba de un lado a otro tratando de arrullar a Naruto.
-No te preocupes, es normal que los bebes lloren, ten, aquí esta la mamila –le pasó la tetera después de haber preparado la leche.
-Gracias, tal vez tenga cólicos –le puso la teta pero el pequeño la rechazó.
-Y si ese fuera el caso, ¿Qué se les da?, no tengo idea de como cuidar a un recién nacido –la pobre castaña quería ayudar a la joven madre, que se veía algo desesperada y apenada por el llanto del niño.
-Yo tampoco sé…tal vez debería de llamar a Lee –se le ocurrió y recordó que todavía no les informaba de su llegada a la ciudad de la Lluvia.
-¿Lee es el doctor para el que trabaja mi prima verdad?
-Si, menos mal tengo crédito en el celular –sacó de su bolsillo aquel aparato y buscó el número de su amigo.
-Dame a Naruto para que puedas hablar –cargó al pequeño mientras la pelirosa se alejaba un poco de aquel ruido.
No esperó mucho tiempo para que contestaran del otro lado.
-Sakura-chan, ¿Cómo estas, cómo llegaste?, ¿todo bien?, ¿Qué tal Naruto? –preguntó desesperado el pelinegro.
-Lee, tranquilo, mn…llegamos bien, ya estamos en el apartamento de Tenten, y Naruto, pues estoy preocupada, llora mucho, no puedo tranquilizarlo y no sé que hacer –dijo al borde de las lagrimas.
-Cálmate Sakura-chan, antes que todo, ¿tiene temperatura?
-No…
-Bien, ¿ya comió?
-No, intente darle su leche, pero no la quiere…
-Debe estar hambriento, pero también debe sentir alguna molestia, como es muy pequeño lo mas recomendable es no medicarlo, Sakura-chan, prepárale un baño, que el agua no este tan caliente, mas bien templada. Después de bañarlo, arrópalo bien e intenta darle la mamila, no lo arrulles, trata de no moverlo tanto para que no aumente su molestia… ¿entendiste mis indicaciones?
-Si Lee, en seguida preparo todo, muchas gracias –respiró tranquila memorizando lo que tenia que hacer.
-De nada, entonces, ¿segura que ya están instalados y bien?
-Si, no te preocupes, creo que ya hasta tengo trabajo…pero eso te lo platico después, ahora voy a encargarme de Naruto.
-Esta bien, estaré al pendiente de tu llamada, cuídense mucho, y si Naruto sigue mal, no dudes en llamarme.
-Claro, hasta luego –cortó rápidamente para volver con Tenten y su hijo.
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-No hermanito, no quiero que te vayas –se le colgaba del cuello al pelirojo.
-Karin, ya déjame terminar de preparar mi equipaje –sonreía contento al sentir el abrazo de su hermana.
-No –hizo un puchero y empezó a sacar la ropa que él ya tenia guardada.
-Karin, no hagas eso, pareces una chiquilla –intentó quitarle las prendas.
-Es injusto que me dejes aquí solita…
-No estarás sola, ¿Qué no fuiste tu la que decidió quedarse para hacerle compañía a Sasuke? –le recordó dejándose vencer y sentándose en la cama a la vez que ella deshacía la maleta.
-Si, pero no es lo mismo, Sasu esta ocupado con su nueva novia, la tal Siria, y yo no tengo nadie con quien divertirme. Anda, quédate, solo unos meses mas –suplicó con ojos de cachorro.
-Lo siento, pero no puedo. Kankuro me espera, ya quedé con él de regresar pasado mañana.
-¡Eres malo!
-¿Quién es malo? –entró el azabache a la recamara.
-Gaara, y tu también…hacen lo que les da la gana y no se preocupan por mi, tu haces que me sienta sola –señaló al oji negro- y tu –volteó hacia su hermano- …tu me abandonas ahora que este troglodita me deja sola –derramaba lagrimas histriónicamente.
Ambos chicos solo se miraron y suspiraron, cuando la peliroja se ponía en plan de victima era imposible hablar con ella, antes caían con facilidad en sus chantajes, ahora sabían que no hacia mas que fingir tristeza para manipularlos.
-¡Que!, ¿no van a intentar calmarme? –preguntó indignada.
-Eso te resultaba a los 8, ya tienes 22, nos conocemos todas tus tretas –sonrió torcidamente el pelinegro.
-¡Idiotas! –regresó a su estado de humor habitual.
-Entonces, si te vas pasado mañana –confirmó viendo la maleta y la ropa que la chica había arrojado por toda la habitación.
-Si, eso era una decisión tomada.
-Bien, salúdame a todos, ya nos veremos cuando tenga ganas de volver.
-Y eso será… -trató de saber el de ojos turquesa.
-Cuando haya terminado con todas las mujeres de Suna –exclamó su melliza a su lado.
-Ya hablando en serio… ¿Cuándo piensas volver? –lo instó a contestar.
-Hmp…no lo sé, ya lo veré conforme avance el tiempo.
Se quedo pensativo. No quería regresar todavía, cuando lo hiciera tendría que asumir su cargo de vicepresidente al lado de su hermano, el temor de no poder con tal responsabilidad lo mantenía anclado en Suna, por lo menos ahí no tenia grandes deberes.
-Bien, si no quieres contarme, allá tú –supuso que había un trasfondo en la actitud de su amigo, pero no insistió más.
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Lo contemplaba con algo de cansancio, pero por lo menos la preocupación ya había pasado. El indefenso rubio dormía plácidamente a su lado en la cama individual de la castaña. Las indicaciones de Lee fueron su salvación, era la una de la madrugada, Tenten entró a la recamara y sonrió al ver dormido al niño.
-Pobrecito, cayó rendido después de comer –le comentó a la castaña.
-Debes de estar muy cansada, además no has comido. Ven, te preparé unos sándwiches –la pelirosa se cercioro de dejar a su hijo acomodado en el centro y salió junto a la chica.
-Tu te ves muy despierta –se sentaron en la mesa.
-Es lo bueno de estar acostumbrada a trabajar en la noche, pero eso fue hasta hoy, yiujuuu! –celebró murmurando para no despertar a Naruto.
-¿No iras a la fabrica a renunciar?
-No, esos desgraciados son capaces de no dejarme salir hasta que acabe el turno, no me molestare en regresar, además no creo que me hubieran dado mucho por mi renuncia –bebió un sorbo de su café.
-Espero que nos vaya bien con Itachi-san, no me molesta trabajar aunque sea limpiando las oficinas…pero, ¿Dónde voy a dejar a Naruto? –se alarmó al percatarse de aquel contratiempo.
-Bueno, si no te molesta, podemos encargárselo a la señora Chiyo, es mi vecina la del 12, es una señora muy buena, y aunque ya es algo mayor, es muy fuerte y trabajadora, esta aquí por las mañanas, porque en la tarde atiende un pequeño puesto de comida en el centro.
-¿Crees que pueda cuidarlo? –dudaba en dejarlo solo, él era muy pequeño.
-Claro, tiene como 9 nietos, y a todos los ha criado ella. No perdemos nada con encargárselo solo por unas horas.
-Y, ¿después de eso?, digo…cuando ya tenga el trabajo ¿Cómo me las voy a ingeniar?
-Eso es fácil, tu en un turno, y yo en otro –simplificó la morena terminando de comer su sándwich.
-Tenten, no tienes ninguna obligación…
-Ya te dije que yo encantada, soy la tía de ese rubio hermoso y no se diga mas, te ayudaré a cuidarlo –sonreía orgullosa.
La pelirosa comenzó a llorar, no podía creer que en el mundo existieran personas tan buenas, en toda su vida siempre dependió solo de ella misma, porque ni siquiera a Ino la molestaba con sus problemas. Estaba muy contenta de por primera vez darse cuenta que las cosas podían ser diferentes si se apoyaba en alguien mas.
-Pero ¿Por qué lloras? –le pasó la mano por el hombro izquierdo.
-Solo…estoy contenta de que a Naruto y a mi nos esté yendo bien…gracias Tenten –se levantó para abrazarla.
-De nada Sakura –le correspondió.
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Llegaron alrededor de las 9 de la mañana, iban ataviadas con la mejor ropa que tenían. Ambas enfundadas en pantalones oscuros de vestir, con una blusa morada y azul respectivamente. El cabello recogido en una discreta pero formal coleta y lo menos maquilladas posible.
Entraron al gran edificio que se alzaba por encima de los demás en aquella avenida. Los nubarrones ya amenazaban con brindar la primera tormenta del día, pero aun así, la gente caminaba despreocupada y acostumbrada a las inclemencias del tiempo.
-Así que esta es Uchiha Corp. –mencionó la castaña recorriendo con la vista la inmensa recepción y las personas ir y venir.
-Es muy grande, me pregunto cual será nuestro trabajo…si es de limpieza, creo que será algo cansado, este lugar es gigantesco.
-Si, tienes razón, aunque no creo que seamos las únicas que contraten para limpiar. Vayamos a preguntar por Itachi –la tomó del brazo para acercarse a la recepcionista.
-Buenos días, ¿en qué puedo ayudarlas? –preguntó sonriente una joven rubia de ojos cafés, se veía muy joven, de unos 18 años.
-Si, buenos días, mire, queremos hablar con Itachi Uchiha, ¿podría indicarnos en qué piso se encuentra su oficina? –preguntó educadamente la de ojos chocolate.
-Claro, la oficina del presidente esta situada en el trigésimo noveno piso, permítanme darles unos gafetes de visitantes –buscó en un cajón- ¿tienen alguna identificación?
-Claro, aquí tiene.
…
-¿Lista? –preguntó emocionada mientras presionaban el botón del elevador.
-¡Si! –sonrió la pelirosa.
Cuando aquellas puertas se abrieron salieron con cautela. Ese piso era aun mejor que la recepción, las paredes eran de cristal, dejando ver el hermoso paisaje por medio de aquellos ventanales pulcros y relucientes. Caminaron hacia la que parecía ser la secretaria, una castaña de cabello corto, con un rostro por demás ingenuo.
-Buenos días –saludaron nuevamente.
La chica de aquel escritorio, dejó de poner atención a la computadora para mirarlas ahora a ellas.
-Buenos días, ¿puedo ayudarlas en algo? –sonrió amable.
-Buscamos al señor Itachi Uchiha…mn, él dijo que podría recibirnos…y…
-¿Son la señorita Sakura Haruno y Tenten Ikizumo? –preguntó leyendo una pequeña nota en su monitor.
-Si
-Adelante, Itachi-san las esta esperando –se puso de pie mientras las conducía a una puerta negra- Itachi-san, las personas que estaba esperando acaban de llegar –anunció entrando a la oficina.
-Oh, que pasen, gracias Matsuri, por favor llámale a Nagata de Recursos Humanos para que venga enseguida –le ordenó mientras se ponía de pie.
-Claro, con permiso –salió cerrando la puerta dejando a ambas mujeres dentro.
-Buenos días, veo que llegaron puntuales –las saludó cordialmente estrechando la mano de cada una- pero vengan, siéntense por favor –las acomodó en las sillas frente a su escritorio.
-Buenos días Itachi-san, ¿Cómo esta? –preguntó la pelirosa al verlo algo ojeroso y pálido.
-Creo que igual que usted Sakura, supongo que nuestro desvelo se debe a nuestros hijos, ¿verdad? –rio al ver en ella los mismos signos de cansancio que el poseía esa mañana.
-No se equivoca, Naruto lloró mucho anoche, nos costó trabajo a mi y a Tenten calmarlo.
-Si, mi Hinata también nos despertó a mi esposa y a mi, solo espero que esto de las trasnochadas se pase con el tiempo –suspiró audiblemente.- Bueno, ahora el tema que nos compete, los puestos que quiero ofrecerles.
-Antes de que empiece, queremos darle las gracias por su apoyo, sepa que estaremos muy contentas de trabajar para usted.
-Gracias Sakura. Que bueno que luzcan tan entusiasmadas, los cargos que pienso otorgarles, exigen mucha responsabilidad, y sobre todo dedicación de su parte, ya que si se esmeran y realizan bien su labor, pueden ir ascendiendo fácilmente.
Las chicas se mantuvieron calladas, bebiéndose cada palabra del pelilargo, "responsabilidad y dedicación", pensó la pelirosa, ¿Cuánta responsabilidad exigía limpiar bien los pisos y las ventanas?, bueno tal vez mucha, de eso dependía la imagen de la empresa después de todo.
"¿Ascendiendo?", "ósea que si empezamos limpiando la recepción, pero nos mantenemos trabajando duro, llegaremos a limpiar esta hermosa oficina", concientizaba la castaña.
-Itachi-san, el señor Nagata ya esta aquí –avisó la vocecita de la secretaria por el altavoz.
-Que pase Matsuri.
-Buenos días, Itachi-san –entró un hombre de unos 40 años, de cabello casi blanco por las canas y un traje sastre negro.
-Buenos días Nagata, mire ellas son las que se encargaran de las vacantes que tenemos. Sakura Haruno y Tenten Ikizumo –las presentó debidamente.
-Mucho gusto señoritas, Nagata Tendo, gerente de Recursos Humanos –las saludó de mano.
-Igualmente –respondieron algo sonrojadas.
-Bien, la señorita Tenten se encargara de la vacante en el departamento de mi cuñado, Tenten, usted será la asistente del gerente de finanzas el Lic. Neji Hyuga –le informó a la castaña viendo como esta abría la boca sorprendida.
"¿Asistente de un gerente?", si ella iba ahí a limpiar, ¿como que ahora iba a ser la mano derecha de un hombre importante?
-Pe…pero… ¿asistente?, yo pensé que…no se si este capacitada… -balbuceaba sin saber como librarse de la mirada de aquellos 2 hombres.
-Tranquilícese Tenten, estoy seguro que puede encargarse de ese puesto, Neji es algo exigente, pero la ayudara a adaptarse y a capacitarse –sonrió cálidamente para darle confianza a la chica.
-Claro, disculpe su reacción, es que no tenia idea que ese seria el empleo que le ofrecería –la disculpó la pelirosa dándole golpecitos a su amiga para tranquilizarla.
-Ya veo. Bien, usted Sakura, trabajara aquí, en presidencia...
La joven oji verde asintió con la cabeza, no sabia que esperar ahora ella, ¿no podía ser peor que lo de Tenten, o si?
-…Nagata, la señorita Haruno será mi asistente personal.
Si, si podía ser peor, confirmó la joven madre.
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Hola a todos los ke leen este fic!
Aki con la continuación, ke les pareció?, empieza por irle bien a la pobre pelirosa, pero recordemos ke esto es drama así ke se vienen todavía muxas cosas. No se desesperen porke no se ha topado con Sasuke, ya llegara el tan anhelado encuentro. Gaarita, mn, ¿ke pasara con él?, kien sabe…jajaja.
En fin, me retiro comentándoles ke agradezco mucho el apoyo brindado a esta historia, enserio gracias por leerla, comentarla, mandarla a sus favoritos, alertas, etc...
Espero no haya muxos errores, esk no tuve tiempo de darle las 5 xekadas ke le doy antes de publicarla...
Cuídense muxo, les mando un abrazo, ojala estén muy bien!
