Holaaa!!! Uuuufff, se que he tardado milenios! Y de verdad que lo siento, pero el capitulo era largo y estoy trabajando en mas cosas!!!
Les cuento al final, ahora solo lean!
Nota mental: Jamás tentar a Alice Brandon a menos que quieras sufrir.
BPOV
Al sábado siguiente…
Apenas abrí los ojos, supe que ya era sábado. La semana se me había pasando volando entre todo el turisteo que Jasper nos mostraba a mi y a Alice.
La luz se filtraba por entre las cortinas blancas, pero de una manera suave. Me subí mas la manta, tapándome hasta la nariz, como una niña pequeña.
- ¡BELLA!
Alice entro gritando a mi cuarto, golpeando la puerta contra el armario.
- ¡Arriba! – grito, subiéndose a la cama y comenzando a saltar - ¡Hay mucho que hacer!
¡¡Arg!!
- ¡Mary Alice Brandon! – chillo con voz rasposa, furiosa - ¿Es que tú no entiendes el concepto de "privacidad"?
- No, y no me interesa aprenderlo – me respondió despreocupadamente, aun saltando – Ahora vamos, bella durmiente, que hay cosas importantes que hacer.
- Ir al centro comercial ya no cuenta, Alice – dije con voz ronca.
- Bella, el viernes pasado fuimos al centro comercial. ¿Es que tienes memoria a corto plazo?
Y seguía saltando sobre mi cama…
- Acabo de despertar a causa de un pequeño saltamonte, ¿Qué mas esperas?
Alice suspiro dramáticamente.
- Okay, dejémonos de drama. Aunque sea ¿recuerdas que la amiga de tu madre y tu familia llegan hoy en una hora?
- Es al almuerzo, Alice.
- Exacto.
Alice era un insoportable y pequeña…
¿Ah?
Abrí los ojos de golpe.
- ¿Qué hora es? – pregunte, observándola saltar aun sobre mi enorme cama.
- Las una de la tarde – respondió, observando concentradamente sus uñas – Les falta brillo…
¡Rayos!
Me destape de golpe y me puse de pie.
- Estoy lista en diez minutos – le dije a Alice, mientras tomaba mi ropa.
Cuando salí al pasillo me precipité contra la puerta del baño…
Esperen, esperen.
¿Qué hacia Jasper en la cama de Alice?
Retrocedí cinco pasos y me pare en la entrada del cuarto. Jazz estaba tapado hasta la cintura y su torso estaba cubierto por una camiseta musculosa negra.
- ¿Qué…? ¿Por qué demonios…?
- ¿No parece un ángel? – dijo Alice, apareciendo rápidamente a mi lado.
- ¿Por qué Jasper esta en tu cama? – le pregunte, aguantando una carcajada.
- En teoría es su cuarto…- la mire con las cejas alzadas – Entiendo, voy al grano. Anoche llego a mi cuarto quejándose de que la cama de la habitación de invitados era muy dura…y bueno, como, repito, es su cuarto…le ofrecí quedarse y yo me iba a la alcoba de invitados, pero él es tan caballero…y así estuvimos discutiendo un rato, hasta que, decidido, se acostó a mi lado. Fin de la discusión.
- ¿Y como fue que yo no escuche nada de esto? – inquirí.
- Estabas como en el quinto sueño, Bella.
- ¿A que hora ocurrió?
Alice sonrió.
- Como a las seis de la mañana – me respondió, flotando en su nube personal - ¿Y sabes? Su cuerpo es…
- Creo que con eso me basta – le corte.
Entre en el baño, y al salir, mi enorme cama ya estaba hecha, y todo el cuarto ordenado.
- Dios, esta mujer es como de bolsillo – dije, observando el cuarto.
Me dirigí a la sala y escuche ruidos en la cocina.
- Hola, Renée – salude, entrando en esta.
Mi madre apilo los platos y me sonrió.
- Buenas tardes, hija – me saludo - ¿Dormiste bien?
- Sin ni un ruido – respondí - ¿En que ayudo?
- Ve a poner los platos a la mesa, pone algo de música y luego podrías ayudarme a cocinar…por favor – me pidió, con ojitos de gato. Luego miro a Alice, que estaba sentada en una mesa de madera en medio de la cocina – Allie, ve a despertar a Jasper, no lo he visto desde anoche…
- Si supieras por que… - susurre con una sonrisa malévola.
Alice se bajo de la mesa, y cuando paso por mi lado, me saco la lengua.
- Sufrirás por eso – me dijo, con una sonrisa malvada - ¡Jazz!
Y salio rápidamente hacia el otro pasillo.
Ordene los platos, los servicios y todo en la mesa del comedor. Luego me acerque al equipo de música enorme que tenían bajo el plasma y comencé a buscar CD's.
Blur, Rollings Stones, Queen… Estaba segura de que era la música de Jasper.
Me fui a la otra fila de Cd's.
Britney, Katy Perry, Ashley Simpson, Fall out boy… Rosalie, claro.
Eran gustos bastante diferentes… no sabia como podían ser gemelos.
Volví a los discos de Jasper, y saque uno de Coldplay. Lo puse en el estereo y deje la música a un volumen ambiental.
La hora se nos pasó volando, pero como no, Renée y yo ya teníamos todo listo quince minutos antes.
- ¡A vestirse! – chillo Alice, metiéndome en su ya ordenado cuarto, pasado a "Jasper" – Vas a sufrir, Bella Swan.
Oh no.
Fue una tortura. Justo ahora que necesitaba que Jasper me salvara, no estaba.
Diez minutos después, Alice nos había dejado a las dos arregladas. Ella llevaba unas calzas blancas hasta la rodilla y un vestido ceñido que le llegaba a la mitad del muslo, con mangas pequeñas y englobadas, de color rojo. Se veía formalmente informal, justo para la ocasión.
Yo traía puesto unos shorts negros, cortos y englobados, que según Alice resaltaban mi trasero.
- ¿Para que quiero yo resaltar mi trasero, si solo son los amigos de Renée? – le había preguntado, quejándome.
- No es malo prevenir, Bella – me había respondido, aun con esa sonrisa maliciosa.
La polera que llevaba era ceñida a mi torso, de color azul. Llevaba zapatillas y el pelo, como siempre, con las ondas y el cintillo.
Jasper y Renée ya estaban listos, sentados en el sofá charlando.
- Wow, que bien se ven – nos halagó Jasper, observando a Alice con ojos brillantes.
- Entonces, Bella, ¿Qué hemos aprendido hoy? – me dijo esta, pasándome un brazo por la cintura y sonriendo.
- Nunca jamás… - le sonreí - ¡Dejas de molestar a Alice!
Las dos reímos.
En eso, sonó el timbre.
- ¡Llegaron! – chillo Renée – Ya verán, chicos, ¡son encantadores!
Mi madre se puso de pie y camino a paso rápido hacia el recibidor.
Percibí, de nuevo, aquel cruce de miradas cómplice entre mi amiga y su "acompañante de cuarto".
- ¡Elizabeth! – chillo Renée desde la entrada.
- ¡Oh, Renée! – dijo una voz de mujer suave y aterciopelada.
Me pareció conocida.
- ¡Eddie! – volvió a chillas mi madre - ¡Pero si sigues igual de guapo!
- Gracias, Ren – le dijo el tal "Eddie" – Tu igual de joven que siempre.
- ¡Y este joven tan apuesto! ¡Ya es todo un hombre!
- Que gusto es volver…a verla, tía – respondió una voz de hombre tan sedosa y aterciopelada como la de la mujer.
Su voz parecía extrañada, incomoda y molesta, a diferencia de los demás.
- Pasen, pasen – les invito Renée.
Por el recibidor apareció mi mamá, abrazada de una mujer alta y hermosa. Su cabello era claro y sus ojos de un color verde esmeralda. Era bellísima, rozando la perfección. Sonreía gratamente.
Luego se les unió un hombre que, a pesar de ser algo mayor – la edad de Renée, al parecer -, era igual de hermoso que, supuse, era su esposa. Su cabello era cobrizo y sus ojos claros. Era altísimo, rondando el 1, 80 cm.
Y a continuación, aquella criatura de ojos verdes, cabello cobrizo y facciones perfectas: la unión exacta de sus padres.
Edward. Lo reconocí de inmediato, mientras una ola de furia me invadía por dentro.
Miró a Jasper con una mirada asesina, y luego a mi con rostro molesto, pero mostrando indiferencia.
Ja, aquí tenemos al chico perver.
- Alice, Bella, Jasper – dijo Renée, sonriendo a más no poder – Les presento a mis amigos de secundaria: Elizabeth y Edward Masen-alias Eddie, y su hijo, Edward Masen. Queridos, mi maravillosa hija Isabella, su amiga Alice y Jasper.
Elizabeth se acerco y beso mi mejilla.
- Es un gusto conocerte, Isabella – me dijo con una sonrisa.
- Igualmente. Y por favor, dígame Bella – le rogué.
Escuche como Jasper le decía "Eddie" a Edward junior y este le volvía a mirar feo. La señora Masen se el acerco a Jasper, con clara charla sobre pedirle disculpas.
El seños Masen se me acerco y me abrazo.
- Es un gusto volver a verte, Bella – me dijo.
- También me alegro, señor Masen – le dije, aunque no recordaba conocerlo anteriormente.
- Dime Eddie – me pidió – No es necesaria tanta formalidad.
Le sonreí.
- Eddie – repetí.
Escuche que Elizabeth hablaba con Jasper, y vi como el señor Masen se le acercaba a Alice.
Y seguido, quede frente a frente, con Edward.
Puaj. ¿Cómo rayos resulto ser mi vecino de en frente y, para mas, el hijo de los amigos de mi madre? Esta era mi condena por no haber cuidado de la ratita que tuve cuando era pequeña…
- Isabella – enfatizo con indiferencia.
- Eddie – enfatice yo, estrechando su mano y apretándola más de lo debido – Es un desagrado tenerte aquí de nuevo.
- Lo mismo digo – dijo, mirándome con fiereza.
Me aleje a él lo más posible y me acerque a Alice, con una sonrisa falsa, para aparentar.
- De verdad, cariño, siento mucho que Ed… - seguía disculpándose la señora Masen con Jasper.
- No se preocupe, tía – respondió este por décima vez.
Me aclare la garganta para llamar la atención de Alice, que me miro aguantando una carcajada.
- ¿Se puede saber por que Edward Masen esta en está casa? – le pregunte bajito.
- ¿Por qué debería saberlo? – pregunto con falsa inocencia.
- Por que tú y Jasper son dos duendes con enormes orejotas, y con dos cerebros malévolos y peligrosos.
Alice soltó una risita, mientras todos se dirigían al comedor.
Nos unimos a ellos y tomamos asiento, nuestra familia frente a la Masen.
Renée se sentó en la punta. A su lado izquierdo Alice, luego Jasper y yo al final. A su lado derecho, Elizabeth, el señor Masen y por "coincidencia" de los dos duendecillos, Edward justo frente a mi.
- ¿Tú has hecho todo esto, Ren? – le pregunto el señor Masen – Que yo recuerde, no podías ni hornear galletas.
Todos reímos.
- Recibí…ayuda – confeso – Aquí, Bella, es la única que cocina…cosas comestibles.
- Prepara platos exquisitos – le apoyo Alice – Creo que podría estudiar gastronomía.
Sentí la sangre subir a mis mejillas.
Mientras conversaban, serví con cuidado la bebida en mi vaso. Estaba concentradísima echándole coca, cuando Jasper "sin querer" me movió. La botella se me movió y la bebida callo en mi pierna desnuda.
- ¡Arg! – exclame, estirando mi pierna.
Sentí que le golpeaba la pierna a alguien…
- ¡Auch! – grito Edward frente a mi, sobandose la rodilla.
Sonreí abiertamente.
- Ups, lo siento – le dije, aguantando una carcajada.
- Sí, de seguro. Sientes no haberme roto la rodilla – mascullo él, mirándome fríamente.
Jasper y Alice se miraron sonrientes.
Renée, Lizzy y el señor Masen charlaron todo el almuerzo, sin prestarnos la más mínima atención.
Y lo mismo hicimos Edward y yo, aun cuando Alice y Jasper intentaban hacernos charlar. No fue difícil. Nosotros no pegábamos, éramos dos polos opuestos, y aunque prefería mil veces romperle la cara a ese engreído, decidí ignorarlo.
- ¿Sabes, Lizzy? – le escuche decir a Renée cuando ya estábamos terminando – Ayer compre unos gnomos hermosos para la terraza, ¿quieres verlos?
- ¡Claro! – acepto ella sonriente – Vamos, Eddie.
Los tres se pusieron de pie y los vi salir desaparecer por en pasillo, donde estaban nuestros cuartos, el de invitados y una sala multiuso.
- Edward, ¿Por qué no le muestras tu colección de libros a Bella? – le dijo Jasper, luego de un incomodo silencio.
- Ja, yo a ella no pienso mostrarle nada – le respondió este, viéndome feo.
- Ni ganas tenia, chico perver – le respondí.
Edward nos miro a Jazz y a mí, y podría jurar que vi un brillo asesino en sus ojos verdes.
Otro silencio.
Podía percibir las miradas de Alice y Jasper, que iban y venían de Edward a mí y de mí a Edward.
- ¡Allie! – esclamo Jasper de repente, sobresaltándonos a todos – Había olvidado que querías ver la cama del cuarto de invitados, ¿vamos?
- ¡Claro! – acepto ella, poniéndose de pie – Volvemos en unos minutos.
Y se fueron, dejándonos solos.
Que mala excusa para irse, la verdad.
- ¿Me pasas la sal, Eddie? – le pedí al perver que estaba frente a mi, con cara de molesto.
Me ignoro por completo.
- Eddie, necesito la sal – le pedí, para poder aliñar mi ensalada – Ese objeto a tu derecha, retrasado.
Él solo soltó un suspiro.
- Hey, Masen, ¿eres sordo o que? – estaba comenzando a molestarme - ¡La sal!
- Por favor… - insinuó, alzando las cejas y mirando con interés su tenedor.
- Edward… - dije con la mandíbula apretada y perdiendo los estribos.
- ¿Sí? – dijo, mirándome sonriente.
Nos miramos desafiantes algunos segundos, hasta que me puse de pie.
- ¡Eres insoportable! – le grite.
- Tú empezaste – dijo él, también poniendo de pie.
- ¡Te pedí la sal!
- De mala manera.
- ¡No te costaba nada pasármela!
- ¡Deja de gritarme!
- ¡Tu empezaste!
- ¡Jodete!
- ¡¡¡Igualmente, ISABELLA!!!
Y salio dándome la espalda.
En ese momento, llegaron todos.
- ¡¿Qué ocurre?! – preguntaron alteradas Alice y Renée.
- ¡Es un mal educado! – chille, viéndole caminar hacia la salida.
- ¡Es una mandona! – se giro y me miro - ¡Me largo!
- ¡Pues me parece!
Se giro y a los dos segundos se escucho el portazo de la puerta de salida cerrándose.
- ¡¡Arg!! – y me largue a i cuarto, haciendo sonar otro portazo.
¡Él era un…un ególatra pervertido! ¿Qué le costaba entregarme la sal? Ash, hombre orgulloso.
Al fin!!
Debían reencontrarse, no?? Pobre de ellos xD Bueno, ya entienden que la idea es no tentar jamás a Alice :D
Me divierte este capitulo…pero se vendrán mejores :D
Les aviso: en uno o dos capítulos más, se nos viene un lemmon!!!!!!! No tengo mucha experiencia en eso, pero he leído varios y creo que me esta quedando muy bien :D
Aprendí como devolver los reviews!!! Así que muchas gracias por dejar tantos, y desde ahora los devolveré!!!!
En Everytime intentare actualizar hoy por que no tengo el capitulo escrito, pero bueno, ya que ahora tengo notebook por el día completo, me esforzare y hare lo que se pueda, por que también quiero comenzar con el de Guardianes del Tiempo, y estoy trabajando en una historia personal…así que tengo toda la tarde para estar aquí con el trasero dormido ¬¬
En fin, eso era!!!! Subiré en cuanto pueda.
Besos
Sammy Black de Rathbone!
