Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
Solo la trama de esta historia es de mi autoría
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La madre virgen
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Capitulo V
La tercera, no es la vencida
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-… ¿Su…su…asistente? –abrió los ojos tanto como le fue posible- pero, yo…ay Itachi-san, ¿puedo hablar con usted a solas? –tenia que explicarle a ese hombre que ese trabajo le quedaba grande, ella no tenia ninguna experiencia en eso, lo mas probable es que fracasaría.
-Claro Sakura-san. Nagata, por favor lleve a la señorita Tenten con el Lic. Hyuga, yo los alcanzo en un momento.
-Ehhh, ¿ya empezaré a trabajar el día de hoy?, es que… -se puso muy nerviosa la castaña.
-No, no se preocupe, solo será para que mi cuñado la conozca y usted a él. Ande vaya sin cuidado –le sonrió con esa dulce sonrisa que tanta confianza les brindaba.
-Bueno, ahora vuelvo Sakura –suspiró despidiéndose de la pelirosa.
Observó como Tenten salía con el gerente de Recursos Humanos. No sabia por donde empezar, sentía que al rechazar ese puesto estaría perdiendo una gran oportunidad, pero no podía engañarse, ella no estaba hecha para un trabajo así.
-Sakura-san, ¿le pasa algo? –se sentó a su lado, en la silla que dejó vacía la castaña.
-Yo…yo lo siento mucho…pero, no puedo aceptar ese trabajo Itachi-san –le dijo con la mirada apuntando al suelo.
-Y… ¿puedo saber la razón? –su tono fue tranquilo, ya sospechaba los motivos de la chica para rechazar su propuesta.
-Pues…simplemente no quiero decepcionarlo. Nunca he trabajado en algo así, a lo mas que llegué, fue a ayudarle con las cuentas al señor Furitawa, mi antiguo jefe, pero yo era mesera, los pocos trabajos que tuve fueron haciendo eso, lo siento, pero creo que esto seria demasiado para mi –se entristeció al recordar lo que había sido su vida, y lo que seguro seguiría siendo.
-Usted me comentó que terminó la preparatoria, es muy joven Sakura-san, ¿no le gustaría seguir estudiando?, buscarse una vida mejor para usted y para Naruto.
-Por supuesto que si, es lo que mas deseo…darle a mi hijo lo que necesite, que no pase privaciones, que tenga una vida normal, como cualquier niño…pero no puedo engañarme, lo único que lograría siendo su asistente, seria fallarle y causarle problemas…
-Yo no lo creo, si les doy esta oportunidad a usted y a Tenten es porque confío en ustedes, solo mírense, son responsables, dedicadas y lo mas importante, tienen las ganas de salir adelante trabajando por sus medios. No tema, sé que esto es una experiencia nueva y que le asusta que las cosas salgan mal, pero la apoyaré y la ayudaré en todo lo que necesite, eso se lo aseguro –le tomó ambas manos mirándola con sinceridad a los ojos.
-Ya ha hecho bastante Itachi-san, ¿ahora también quiere enseñarme como ser su asistente?, ¿Por qué lo hace? –él era una buena persona, no le parecía que tuviera intenciones ocultas para con ella.
-Lo hago…porque sé lo que se siente quedarse solo, a la deriva…y con responsabilidades para las que uno no esta preparado…lo hago, porque vi en usted el miedo y la desesperación…pero también vi la convicción y templanza de forjarse una vida digna y feliz a pesar de todo lo que ha vivido.
-¿Usted confía en mi? –estaba a punto de decidirse.
-Si Sakura, confío y creo en ti.
-Entonces… -aspiró todo el aire que pudo- no lo voy a defraudar, aprovecharé la oportunidad que me esta dando, seré su asistente Itachi-san.
Si quería enfrentarse a lo que la vida le depararía, no podía acobardarse ante lo desconocido, menos, si tenía el apoyo de alguien tan bueno como Itachi, por eso decidió dejarse de miedos y trabas que ella sola se construía, y luchar, tanto por ella como por su hijo.
…
Tenían alrededor de 10 minutos esperando en la oficina del Lic. Hyuga, este había salido a hacer quien sabe que encargo en otro departamento, así que estaban aguardando pacientemente su regreso.
-Disculpe, ahora vuelvo, tengo que contestar esta llamada –se puso de pie contestando su celular aquel hombre canoso.
-Claro –dijo ella cuando este ya había salido.
Sus ojos vagaron por la pulcra y a su parecer aburrida oficina, las persianas estaban corridas, así que no podía apreciarse el exterior. En el escritorio estaba todo milimétricamente acomodado, nada fuera de su lugar, sin un grano de polvo. Seguro el cuñado de Itachi seria un obsesivo tanto de la limpieza como del trabajo.
Suspiró derrotada, ya nada podía hacer, obvio que era una buena oportunidad de estar en un verdadero empleo, con un sueldo que seguramente seria envidiable, aun así, eso de ser la asistente de un alto ejecutivo le parecía pesado. Ella era un ser libre, que gustaba de las cosas divertidas y diferentes.
La puerta se abrió de nuevo, la castaña ni se molestó en voltear, lo mas probable es que se tratara del señor Nagata, siguió en lo que estaba, metida en sus ideas hasta que una algo la sobresaltó.
-Así que usted es mi nueva asistente –sonó una ronca y deliciosa voz frente a ella.
-S…si…si, yo soy…seré…su, ahm, su asistente –se puso de pie en menos de un segundo, coloreándose las mejillas al instante.
Jamás en los años que llevaba de vida y de consciencia, había visto hombre igual. Era bello con todas sus letras, alto, de buen cuerpo se imaginó, ya que el impecable y caro traje que traía puesto, ocultaba su de seguro bien torneada humanidad, cabello castaño y muy largo, mas cuidado que el de ella misma, con un rostro hermoso, parecido a la porcelana mas cara de China, y unos ojos de un extraño color pero que le resultaron divinos.
-¿Y su nombre es…? –preguntó formal, tomando asiento del otro lado del escritorio.
-Mi…mi nombre es Tenten… -él alzó la ceja como esperando algo mas- ah si, perdone, Tenten Ikizumo.
-Siéntese, Tenten Ikizumo –resaltó su nombre indicándole la silla.
-Si –tomó asiento de nuevo, mientras trataba de serenarse y aminorar su sonrojo.
-Bien…permítame su currículum.
-Mi currículum, si, ehm usted vera…es que, no tengo…bueno si tengo, obvio verdad, pero…pero, no lo traje –sonrió con ganas de querer empezar a llorar, ese tipo la iba a lanzar a patadas cuando descubriera que no era la indicada para el puesto.
-¿No lo trajo?...y entonces, ¿Cómo fue que la contrataron?. Fui muy específico al solicitar a mi asistente, dejé en claro que necesitaba ciertos requisitos que la persona elegida debería de cumplir sin excepción. Dígame, si no trajo currículum, ¿Cómo es que usted se quedó con este puesto?
"Créame que ni yo lo sé, yo venia a limpiar", pensó conteniendo el aliento. Lo que ese hombre tenia de galán, lo tenia de sargento. Estaba tan cohibida que no podía argumentar idea alguna, mucho menos contestar sus preguntas. "Esto es peor que los ejercicios de improvisación que me ponen en las clases", recordó y a la vez se le ocurrió una idea.
-Bueno, la verdad Lic. Hyuga –empezó con un nuevo tono de voz, mas seguro y tranquilo. "Tu puedes Tenten, solo imagina que estas actuando"- es que Itachi-san fue el que decidió que yo ocupara este puesto, las razones que él tuvo para elegirme, las desconozco, tal vez usted tenga razón y yo no cumplo con los requisitos que exige, pero eso no lo sabremos hasta que me diga que es lo que busca en mi como asistente -finalizó cruzando los dedos para que él no la sacara a empujones.
-Ya veo, así que es amiga de mi cuñado. Entonces debo asumir que le dieron el puesto debido a favoritismos y no a un amplio procedimiento de selección de personal –suspiró fastidiado, esa ni siquiera fue una pregunta, el había dado por sentado que ella era una inútil que gracias a la recomendación del presidente, tenia el trabajo.
-Tanto así no…yo soy muy capaz y aprendo rápido, si usted me dice lo que tengo que hacer…
-¿Cree que entre mis vastas obligaciones, todavía tengo la responsabilidad de como enseñarle a ser mi asistente? –preguntó con ironía.
-No…yo no dije…
-¡Ja!, solo por tener una cara bonita se creen que el mundo no las merece, mujeres –murmuró para si mismo descolgando el teléfono.
"Bonita, me dijo bonita", se emocionó por la opinión que aquel hombre tenia acerca de ella. "Momento, lo que dijo después no me agradó". Frunció el ceño y cortó la llamada que el castaño estaba a punto de hacer.
-¿Qué rayos le pasa? –cuestionó enojado el de ojos perlas.
-Escúcheme, no me creo solo una mujer bonita, sé que soy más que eso. Soy una persona trabajadora, responsable, inteligente, y con muchas ganas de salir adelante, si eso no es lo que usted requiere, entonces dígamelo, y me voy. Pero no me juzgue antes de ponerme a prueba, ¿entendió? –lo atravesó con la mirada mientras él sonreía.- ¿Se esta riendo de mi? –preguntó indignada.
-Tiene razón, no debí decir eso, le pido una disculpa –comentó regresando a su postura seria.
-Entonces, ¿quiere que me vaya? –estaba nerviosa y muy asustada, pero no lo demostraba.
-No, concuerdo con usted. Si Itachi la contrató y la colocó en este puesto, es porque así lo creyó conveniente. Le daré la oportunidad de que me demuestre lo que es capaz de hacer Tenten. A partir de mañana, usted será mi asistente –por un momento sus miradas se conectaron sintiendo ambos un escalofrío a la vez.
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Salieron del imponente edificio alrededor de las 12 del día, a la mañana siguiente empezarían a laborar, así que tenían que arreglar sus asuntos, en especial la pelirosa, que necesitaba encontrar quien cuidara de Naruto.
-No lo puedo creer todavía, Sakura, vamos a ser todas unas ejecutivas, te imaginas, tu, yo, codeándonos con gente importante –brincaba emocionada la castaña.
-Ay Tenten, hace unos minutos temblabas al caminar solo de recordar a tu jefe, y ahora hasta te pones a saltar –soltaba la carcajada la de ojos esmeralda.
-Si, ya lo sé. Es que lo hubieras visto Sakura, ese hombre es realmente intimidante, aunque…también es muy pero muy atractivo –comentó soñadora.
-Pues esperemos que eso no te distraiga de tus labores, o entonces si que te corre sin darte otra oportunidad.
-Eso que ni que. Ash, como te envidio, preferiría ser la asistente de Itachi-san, él es un amor, con el no sufrirás las tiranías que yo si sufriré.
-Ya, ya…si, él es muy bueno, pero no por eso voy a dejar de dar mi máximo esfuerzo y trabajar lo mejor que pueda. No quiero fallarle, ni a él, ni a Naruto.
-No lo harás amiga, ya veras que nos va a ir muy bien. Oye, y ¿cómo le vamos a hacer para conseguir ropa formal?, yo solo tengo esta, nunca había necesitado verme profesional ni elegante para ningún trabajo –se preocupó la castaña.
-Ah, por eso no te preocupes, tengo un dinero guardado, con eso podremos comprar algo que nos sirva mientras recibimos nuestro primer sueldo –sonrió caminando a la parada de autobuses.
-Pero, de seguro tu necesitas ese dinero para las cosas de Naruto, no puedo dejar que lo gastes en eso Sakura.
-Descuida, creo que alcanza perfectamente para eso y para más. Tómalo como una muestra de agradecimiento por el apoyo que nos has dado.
-¡Claro que no!, no te estoy cobrando mi amistad Sakura.
-Lo sé, es solo que quiero regresarte el favor. Y ya no se diga mas, iremos por Naruto y de ahí, nos vamos de compras –zanjó el tema sonriéndole a la de ojos cafés.
…
Tocaron en la puerta de la señora Chiyo, esta abrió casi enseguida y saludo cordial a las chicas.
-¿Cómo se portó mi bebe? –preguntó llegando hasta el pequeño rubio que estaba en un sillón.
-Es un angelito, no lloró para nada y se tomó toda su leche –le platicó sonriente la anciana.
-¿Cuánto le debo? –cogió su bolso para darle algo de dinero a la mujer.
-Oh, pero claro que nada, fue un gusto hacerles el favor de cuidar a este hermoso niño. Además ya te dije que no dio problemas –negaba con las manos el pago que la pelirosa quería darle.
-Oiga señora Chiyo, y, abusando de su buena voluntad. ¿Cree que podría cuidar a Naruto mas seguido?, es que el turno de Sakura y el mio será el mismo, o si puede recomendarnos a alguien, también seria de mucha ayuda –habló la castaña.
-Pero por supuesto, la verdad estaba pensando en abandonar mi trabajo en el puesto, cada vez me canso mas yendo hasta el centro, si usted quiere Sakura, yo puedo cuidarle a su hijo mientras este trabajando.
-¿En serio?, porque si puede me haría un gran favor, claro que le pagaré lo que usted me pida –se tranquilizo la oji verde.
-No se diga mas, yo me encargaré de Naruto, y por lo del pago no se apure, lo que usted pueda darme será bien recibido, solo trabajo para tener algo que hacer, yo me mantengo de mi pensión y de lo que tejo de vez en cuando.
-¡Que bien!, ya solucionamos lo de Naruto, Saku, ahora si podremos trabajar tranquilas.
-Si. Bueno, aprovechando que no ha llovido iremos a comprar algunas cosas que necesitamos, y de pasada quiero comprarle a mi bebe algo de ropita, por lo que hoy ya no la molestamos mas, pero mañana le traigo temprano a Naruto, ¿le parece? –tomó al bebe en brazos y se colgó la pañalera.
-Claro muchacha, aquí las espero, que les vaya bien, cuídense –las despidió abriéndoles la puerta.
Ambas mujeres partieron contentas ante una preocupación menos.
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-Esto es muy desagradable –hacia cara de asco la peliroja.
-Ay Karin, los celos son muy malos –se burlaba su hermano a su lado.
-No son celos, simplemente ese cerdo debería de llevar a sus conquistas a otro lado, mira que traerlas al apartamento que compartimos los 3. A mí que me importa estar escuchando gemir a esa bruja –se tapaba los oídos ante los gritos de placer que se oían por todo el lugar.
-No es la primera vez, ya deberías de estar acostumbrada, es mas, si tanto te molesta, vente conmigo de regreso a casa –la invitó sonriente.
-Na, por ahora yo paso. Si vuelvo junto contigo, Kankuro me pondrá a trabajar en la constructora, y eso definitivamente no es lo mio.
Se escucharon algunos pasos detrás de ellos, por lo que voltearon enseguida.
-Sasuke, ¿no podrías largarte a otro lado?, me tienes harta con tanto bramido que provocas –comentó molesta.
-Hn, ¿celosa? –rio burlón tomando un vaso y sirviéndose whiskey en el.
-Ja…ja….ja, no me hagas reír, ¿de que iba a estar yo celosa?, me conozco de memoria tus métodos en la cama, ya hasta me aburrí –contratacó con sorna.
-Por favor no empiecen a hablar de sus relaciones intimas, eso es lo que menos quiero escuchar –se ponía de pie el pelirojo.
-Bien, que les parece si esta noche te hacemos una despedida en el mejor club nocturno de Suna –se le ocurrió al azabache.
-¡Si!, es una idea muy buena Sasu –apoyó la peliroja aplaudiendo.
-Ni loco, la ultima vez me estallaba la cabeza de la cruda, eso sin contar que me la pasé pegado al escusado todo el día –recordó con miedo la primera borrachera que se había dado.
-Anda, no seas aguafiestas, esta vez no te dejaré perderte en la bebida como la vez pasada –seguía picando a su amigo para convencerlo.
-No, además el vuelo sale muy temprano.
-Eres un aburrido Gaara, vamos hermanito. Sera la última vez que te veamos en algún tiempo, déjanos consentirte.
-Quien quita y te encuentras una mujer que te saque a la pelirosa de la cabeza.
-¿Cuál pelirosa? –preguntó extrañada la chica después de escuchar al pelinegro.
-Ninguna, Sasuke solo esta molestando. Esta bien iré, pero regresaremos a las 12, ni un minuto después, ¿entendieron? –preguntó serio.
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Las 5 de la madrugada marcaba el reloj de la sala. Prácticamente le quedaba media hora para meterse a bañar y salir volando al aeropuerto.
Sentía que toda la habitación daba vueltas, "maldito Sasuke y sus ideas", pensó arrepentido mirando a su amigo y a su hermana que entraban cayéndose al apartamento.
-Les dije que regresáramos temprano, si pierdo el vuelo me llevaran a la ciudad de la Lluvia aunque sea cargando, ¿me oyeron? –los regañó tomándose la cabeza ante el dolor que sintió.
-Si, si, como digas, pero bien sabes que si llegamos a esta hora es porque no te le despegabas a esa rubia –empezó a reír su hermana, quien era la más afectada por el alcohol.
-Ella era la que no me soltaba –recordó con fastidio.
Desde que habían llegado a aquel club, esa chica rubia y aniñada, se le lanzó encima queriéndolo sacar a bailar, él se negó, pero la mujer insistió tanto, que terminó por convencerlo. Continuó conviviendo y platicando con ella el resto de la noche, hasta que lo hartó y prácticamente tuvo que esconderse en el baño de hombres, después de que Sasuke lo sacó a rastras, tuvo que soportarla nuevamente, ya que la tipa lo había esperado y no tenia intenciones de dejarlo marchar. Grande fue la desilusión de la joven, cuando él le dijo que era casado, y tenía 3 hijos con una bella pelirosa de nombre Sakura. Lo inventó para deshacerse de ella, aunque muy en el fondo, esa mentira lo hizo querer que esa fuera su realidad.
Suspiró cansado después de su baño. Al mirarse en el espejo, casi le da un ataque, fatal era poco para describir como se veía. Tenia unas ojeras que parecía que traía delineador en los ojos, estos a su vez, rojos como si estuviera bajo los efectos de una poderosa droga, su cara pálida, y los labios resecos y blancos como la cal.
-Si Kankuro me ve así me va a matar, sabrá enseguida que estuve de fiesta.
-Pensara que te bebiste toda una licorería –resonó la voz del pelinegro que lo miraba desde la puerta.
El azabache no lucia mejor que él, también se veía terrible, aunque él si tendría todo el día para recuperarse.
-Andando, te llevaré al aeropuerto –bostezó cubriéndose la boca con la mano izquierda y cerrando los ojos para dejarlos cerrados por casi un minuto.
-Ni loco…mejor vete a dormir, tomaré un taxi, no quiero que nos embarremos en la siguiente esquina –negó con la cabeza pasando a su lado.
-No seas exagerado, he manejado en peores condiciones –lo siguió de cerca.
-Si, y estas vivo de milagro. En serio Sasuke, mejor vete a dormir, no quiero irme preocupado por saber si volviste entero después de dejarme –tomó su maleta y la dejó en la sala, ya solo le faltaba despedirse de su hermana, quien estaba roncando tirada en la alfombra.
-Karin…hermana, ya me voy –le susurró sentándose a su lado y acariciándole la cabeza.
-Si, me traes algo –contestó sin abrir los ojos.
-Sera imposible despertarla. Me despides de ella y por favor cuídala mucho Sasuke –se puso de pie mirando a su amigo.
-Hmp, ya sabes que si…tu también cuídate. Me llamas cuando hayas llegado a la ciudad, ah, por cierto, Itachi dijo que en cuanto pudieras te comunicaras con él –recordó el encargo de su hermano.
-Claro, en serio espero verte pronto. No nos hagas esperar por ti Sasuke –le estrechó la mano jalándolo hacia él para darle un abrazo fraternal.
-Se te hace tarde –murmuró desviando la mirada. Odiaba las despedidas, y más si era su mejor amigo el que se iba.
-Si, bueno…hasta luego –sonrió tomando de nuevo su maleta y dirigiéndose a la salida.
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-Me alegra mucho que encontraras quien cuide a Naruto –le comentó el pelilargo pasándole su agenda.
-Si, la señora Chiyo es una buena mujer, parece que a mi niño le agrada –sonrió pensando en su hijo.
-Sakura –desde el día anterior habían empezado a tutearse, una gran confianza crecía en ellos con el pasar de las horas- ¿puedo hacerte una pregunta muy personal? –la miró directo a los ojos.
-Claro…mn, ¿de qué se trata? –titubeó un poco.
-¿Dónde esta el padre de tu hijo? –preguntó sin mucho tacto.
-Yo…preferiría no hablar de eso –giró el rostro entristeciéndose al instante.
-Perdóname, no quise traerte malos recuerdos, supongo que él debe de haberte hecho mucho daño –quiso adivinar al ver su expresión.
-No, claro que no, él…él…hubiera sido un padre grandioso…solo que…la vida no le dio la oportunidad. Itachi-san, el padre de Naruto falleció antes de que él naciera –le confesó con lagrimas derramándose de sus orbes.
-Sakura, lo siento mucho, mi intención no era que te pusieras mal –rodeó el escritorio llegando hasta ella y abrazándola.
-No te preocupes, es solo que…todavía me duele recordarlo, eso fue hace poco y… -su voz se quebró.
-Olvídalo si, por favor olvida que te pregunte. Sakura, ahora más que nunca te apoyaré y cuidaré de ti y de tu hijo –le reiteró en tono paternal.
-Gracias Itachi.
-Si quieres, puedes tomarte el resto de la tarde.
-No, ya estoy mejor –se secó el llanto y le sonrió fingiendo tranquilidad- haré de una vez esa llamada que me pediste –empezó a ojear la agenda.
-Esta bien, iré a ver como va todo con Tenten, dile a Sabaku No, que estaré muy agradecido si puede venir hoy mismo, aunque también entenderé si prefiere hacer la cita otro día. Iba a esperar a que él se comunicara, pero este proyecto no puede postergarse más.
-Claro –lo vio salir de la oficina mientras buscaba el número y tomaba el teléfono para marcar.
"Sabaku No Gaara, mn, ¿Por qué este nombre me suena conocido", se preguntaba mientras escuchaba el tono de espera.
-Bueno –se escuchó una voz algo irritada del otro lado.
-Si, ahm, ¿Sabaku No Gaara? –preguntó algo nerviosa.
-Si, ¿Quién habla? –respondió seco.
-Soy la asistente del señor Uchiha Itachi, Sak-…
-Ah si, ¿qué desea? –la interrumpió antes de escuchar su nombre.
-Solo llamaba para concertar una cita, mi jefe esta impaciente por verlo, quiere hablar con usted de un proyecto importante. ¿Cree usted que podría aceptar venir esta tarde?
-Rayos, ¿justo hoy?, tenia planeado ver a Itachi, pero no el mismo día de mi llegada… -se quedó callado algo pensativo, como sopesando si asistir o no.
-Bueno, es que es un asunto que no puede esperar y…
-Si, si, como siempre los asuntos importantes de los grandes empresarios del país, y una mierda y demás estupideces –explotó frustrado.
-Disculpe si lo moleste, es que…
-Claro que me molestó, aunque dudo que en verdad lo sienta, a nadie le importa lo que yo pueda pensar o sentir –siguió arremetiendo contra ella.
-Señor yo…por favor perdóneme –ya no sabia que mas decir, y si por su culpa su jefe perdía ese candidato para el proyecto, ¿Qué haría?, ¿Cómo le explicaría a Itachi haber fallado de esa manera en su primer día de trabajo?
-Mejor ya no diga nada, por lo visto es una incompetente que no sabe mas que disculparse. En fin, dígale a Itachi que voy para allá, llego en una hora, ¿entendió?
-Si, si entendí, señor Sabaku –articuló lo mejor que pudo empezando a llorar.
-Bien –cortó la llamada sin esperar nada más.
…
Se levantó perezoso de la cama, apenas acababa de recostarse cuando esa mujer lo despertó. Nunca en su vida se había portado tan maleducado con alguien, y menos con alguien del sexo femenino, pero ese no había sido su día.
Primero, su vuelo se retrasó casi 2 horas, luego no pudo pegar los ojos en todo el viaje, ya que el compañero a su lado lo fastidió con toda clase de estúpidas conversaciones. A su arribo, para colmo y para rematar, Kankuro lo recibía con mil y un sermones al verlo llegar en tan mal estado. Después le sacó en cara, que lo creía más responsable y que solo le daría un día para recuperarse, porque después lo quería al frente del negocio. Maldijo por lo bajo cuando escuchó sonar su celular, pensaba que seria algo importante, y al percatarse que no, que eran solo cuestiones de trabajo y mas cargas a su ya de por si, ajetreada vida, no pudo contenerse y externó sus frustraciones con la persona al otro lado de la línea.
En fin, suspiró tomándose algunas aspirinas para el dolor de cabeza, ya mas tarde le pediría disculpas a la asistente de Itachi.
…
-Ya regrese Sakura, ¿pudiste contactar a Gaara? –preguntó sentándose en su lugar.
-Si, no debe de tardar –sonrió ocultando su rostro que de seguro aun lucia abatido.
-Itachi-san, Sabaku No Gaara acaba de llegar –se escucho la vocecita de la secretaria por el altavoz.
-Gracias Matsuri, dile que pase por favor –se puso de pie para recibir a su amigo, estaba ansioso por verlo y preguntarle por su hermano.
La chica pelirosa dio la espalada a la puerta y empezó a temblar, esperaba que ese hombre no se quejara ante su jefe por su mal desempeño.
-Itachi, ¿Cómo estas? –entró emocionado el pelirojo al ver una cara muy conocida para él.
-Muy bien, ¿tu qué tal?, ¿Cómo te sientes de estar de nuevo en casa?, ¿Cómo dejaste a Sasuke? –lo abrazó entusiasmado de verlo convertido en todo un hombre.
-Muy bien, ya ansiaba volver. Sasu, ya sabes, igual que siempre –sonrió contento, su vista se desvió hacia la mujer que estaba atrás del pelilargo.
Sus ojos se abrieron sorprendidos, una cabellera rosada era todo lo que sus luceros podían mirar, en seguida recordó a aquella chica en quien no había dejado de pensar desde hace días. "Imposible, ella esta en Suna, con su marido", se recordó tratando de despejar el anhelo de que se tratara de ella.
-Ah, mira, ella es mi asistente, Haruno Sakura –la presentó el pelinegro haciendo que ella volteara y se encontraran de frente.
"¡ES ELLA!", sonrió ilusionado, pero su rostro cambió al instante, al ver la expresión seria y distante que la mujer le regaló. No podía ser, de todas las personas con las que pudo portarse como un patán ese día, ¿Por qué tenia que haberla tratado así precisamente a ella?, se arrepintió al instante.
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Buenas, kmo están? =)
Ustedes dirán, esta mujer no tiene nada ke hacer?, jajaja, ps no…no se crean, en realidad solo me tomo mi tiempo xk me encanta escribir, me relaja y me da muxa satisfacción, mas si sé ke les gusta y ke están esperando ke actualice cualkiera de las 2 historias ke estoy escribiendo.
Muxisimas gracias por sus comentarios, me motivan e inspiran y he aki la prueba de ello. Espero les haya gustado el capitulo, a mi en lo personal me fascinó el encuentro de Neji y Tenten, y que decir del pobre Gaara ke nada mas no da una…ke kreen ke haga Sakura?, mandarlo al diablo?, yo lo haría!, jejeje…en fin, ojala el fic siga gustándoles, cualquier cosa, aki estoy para lo ke me necesiten.
Les mando un saludote dondequiera ke se encuentren, espero ke les esté yendo de lo mejor, si no es así, muxo animo mis amigos, hoy estamos mal, pero con esfuerzo podemos ponernos bien!... un abrazo, y nos leemos espero ke pronto!
