Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
Solo la trama de esta historia es de mi autoría
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La madre virgen
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Capitulo VI
Nace una amistad
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Trabajaba como si fuera una maquina, la castaña no podía quitarle los ojos de encima. Ese hombre, o era un robot o un alienígena. Permanecía concentrado en el monitor a la vez que escribía a mil por hora en el teclado. Tenten se sentía avergonzada, se suponía que ella era la asistente, pero el Lic. Hyuga parecía no necesitar de nadie más.
Cuando Itachi se presentó en la oficina, el castaño le aseguró que haría un esfuerzo por integrar a su nueva empleada, eso dejó muy tranquilo al presidente, quien le encomendó tenerle paciencia y ayudarla en todo lo que Tenten necesitara mientras tomaba su propio ritmo de trabajo. La castaña se emocionó mucho por el apoyo del pelinegro, pero después de que este se fue, su jefe se dedicó a trabajar él solo, sin siquiera mirarla a ella.
-¿Seguirás ahí parada el resto de la tarde viéndome trabajar? –preguntó sin voltear a verla.
-Pues…no es eso lo que deseo, pero usted no me ha dado alguna indicación –le contestó tranquila sonando hasta amable.
-Cierto, me olvidaba que tengo que explicarte paso a paso lo que vaya necesitando –empezó a ojear unos documentos que se encontraban en su escritorio.
-Algo así…pero recuerde que solo mientras me acostumbro –sonrío nerviosamente.
El de ojos perla la miró intensamente, y suspiró recargándose en el respaldo de su silla. La examinó de arriba abajo, esa chica era muy bella, desde que entró a su oficina y la vio sentada frente a su escritorio, se percató de eso. No era muy alta, de seguro le llegaba al hombro, sus facciones eran delicadas, pero no tanto como para hacerla ver endeble, su cuerpo era voluptuoso, sin llegar a lo exagerado, a su parecer las proporciones eran las indicadas. Su cabello lacio y recogido de seguro era espeso y muy suave, solo que ella quería verse profesional, esa fue la impresión que le dio al traerlo en una coleta alta. Sus ojos, eran lo que mas le atraían de ella, tan expresivos y profundos, lo miraban sin miedo, con una fortaleza que nunca antes descubrió en otra mujer. Por ultimo, para aderezar el conjunto de esa rara chica, un carácter de los mil diablos, claro que se comportaba educada y complaciente, pero estaba seguro que si la hacia enojar, ella explotaría y no quedaría nada de él.
-Entonces… ¿Qué quiere que haga? –se acercó hasta quedar a un lado de él, pasándole su palma frente a los ojos, el parecía haberse transportado a otro mundo.
-¿Qué hace? –le tomó la mano para que se detuviera cuando vio que la agitaba frente a su rostro.
-Yo…disculpe, pensé que no me estaba escuchando –se sonrojó hasta las orejas al ver que su jefe no la soltaba.
-Claro que la escuché, solo que estaba pensando en alguna indicación para que se ponga a trabajar –se extraño al verla tan apenada.- Ya sé, vaya y deje estos presupuestos a presidencia, Itachi me dijo que tal vez los necesitaría –le indicó con la mirada un folder rojo a su derecha- y bien, ¿ahora que espera? –ella seguía inmóvil a su lado.
-Ahm, es que si no me suelta, no me puedo ir –le informó fijando sus ojos en la unión de sus manos.
-Oh…si, mhjm…disculpe –la soltó despacio- ahora si ya puede…ya puede cumplir con la encomienda –giró el rostro de vuelta a lo que hacia en la computadora.
-Si, ahora regreso, con permiso –tomó el folder y prácticamente corrió a la puerta, dejando a su jefe igual de rojo que ella.
Cuando escuchó que la puerta se cerró, se pasó la palma por los cabellos, no sabia porque, pero presentía que con esa asistente a su lado, las cosas se pondrían mal.
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-Sakura… ¿te acuerdas de mi? –le extendió la mano con la esperanza que ella le correspondiera el saludo.
-Ehm… -¿pero cómo no se iba a acordar de él?, era el que acababa de gritonearle por teléfono, además para colmo, ese tipo era el que la había abordado en el hospital, con razón el nombre le sonaba, vaya suerte que tenia, esperaba que ese pelirojo no tratara de coquetearle otra vez.- Mn, claro, nos conocimos en Suna –estrechó su mano casi retirándola al segundo de haberlo saludado.
-¿Ehh, acaso ustedes se conocen? –preguntó el pelilargo colocándose al lado de su amigo, estaba muy extrañado por como este miraba a Sakura.
-Si…Karin estuvo en el hospital, en una de las ocasiones que fui a verla, me topé con la señorita, digo, con la señora –corrigió haciendo un gesto extraño, como de desagrado- no sabia que usted era de aquí –quiso seguir investigando más de ella.
-Ah, no, para nada, Sakura esta recién llegada a la ciudad, ella es de Konoha, un pueblo cercano a Suna, ¿verdad Sakura? –sonrió Itachi casi platicándole su vida entera, a aquél que para ella, era un desconocido.
-Si…soy nueva en la ciudad, y también en este trabajo –le aclaró fijando sus ojos suplicantes en él, rogándole con la mirada, que no le dijera nada a su jefe del altercado que tuvieron minutos atrás.
El de ojos turquesa le correspondió la mirada, se veía preocupada, por la mente ni siquiera le pasó que ella tuviera miedo de que él le diera la queja al pelilargo.
-Pues, me alegra que nos hayamos encontrado de nuevo…supongo que llegó aquí con su esposo ¿verdad? –"¿para que le preguntas eso…a ti que te interesa con quien haya venido?", se regañó mentalmente, "bueno, para quitarme la ilusión de una vez por todas".
-Mi…mi esposo, él… -¡Diablos!, había olvidado que en esa ocasión, le dijo a ese tipo que era casada para que no la siguiera molestando, y ahora ¿de dónde rayos iba a sacar un marido?, se puso nerviosa mientras buscaba que inventar.
-Gaara, no creo prudente que atormentes a Sakura con eso…es un tema delicado…Sakura, si te sientes mal… -intervino el oji negro al verla tan perturbada.
-Perdóneme, no quise ser entrometido…yo solo…
-Estoy bien Itachi…no se preocupe Sabaku No-san…ahm, ¿necesitan algo? –se le ocurrió preguntar, ojala y la mandaran por cafés o algo parecido, lo único que quería era desaparecer.
-No gracias, yo estoy muy bien así –no quería dejar de mirarla.
-Pues yo… -el pelirojo lo miró frunciendo el ceño, como diciéndole que no la sacara de la oficina, esto le llamó mucho la atención- yo…
-Itachi-san, la asistente del Lic. Hyuga trae el informe presupuestal que mandó pedir –anunció la vocecita por aquel aparato.
-Disculpen –se alejó un poco para ordenarle a Matsuri que la dejara pasar.
-En verdad es para mi un placer haberla encontrado aquí, no se ima-…
-¡Por favor, no me acuse con Itachi de haberlo molestado cuando hable con usted por teléfono!…por favor, en serio necesito mucho el trabajo, además el señor Uchiha se ha portado muy bien conmigo, no quiero desilusionarlo –se acercó a él tomándolo por los brazos.
Se le secó la boca al tenerla tan cerca de él. La pelirosa estaba a escasos 30 centímetros, susurrándole que la ayudara y no la pusiera en mal con su jefe, verla tan desesperada lo hizo sentir culpable, pero si él era el que se había portado como un verdadero patán. Estrechó sus manos y las acerco a su varonil pecho, ella abrió los ojos sorprendida pero no dijo nada.
-Pero por supuesto que no…al contrario, perdóneme usted a mi Sakura, estaba de mal humor y me desquité con la persona que menos lo merecía. Es que de verdad, tuve un día terrible, le juro que yo no suelo comportarme así, usted solo hacia su trabajo y yo…por favor espero que me disculpe…debe pensar que soy un idiota por todo lo que le dije, ¿verdad?
-N…no, por supuesto que no –"claro que si", pensó muy en su interior.
Sintió un alivio al escuchar al pelirojo, este la tenia tomada de las manos, lo cual le provocaba cierta incomodidad, pero no importaba, saber que continuaría trabajando para Itachi la tranquilizaba.
-Ehem –aclaró su garganta el pelinegro.
Ambos voltearon y se encontraron con la mirada inquisidora de unos ojos negros y otros marrones. Ni siquiera se dio cuenta cuando entró su amiga a la oficina, pero ahora ella estaba junto a su jefe muy atenta a la escena que ella y el pelirojo protagonizaban.
-¿Todo bien? –arqueó la ceja el pelilargo al verlos tomados de las manos.
-Si…solo le decía a Sakura lo contento que me siento de haberla encontrado de nuevo –sonrió sincero Gaara, mientras se acercaba al escritorio.- Bien tu dirás, háblame de ese proyecto que ya no puede esperar –cambió el tema radicalmente.
-Oh, claro. Gracias Tenten, por favor dile a Neji que el Ingeniero Sabaku No Gaara esta aquí en mi oficina, tal vez quiera venir a saludarlo.
-Claro, con permiso Itachi-san –le dedicó a la pelirosa una mirada de: en cuanto estemos solas quiero el chisme completo, y salió de ahí.
-Sakura, por favor dile a Matsuri que te entregue los permisos del proyecto G-24 –le indicó a la pelirosa mientras tomaba asiento.
-En seguida, con permiso –salió sin mirar si quiera al pelirojo, quien en cambio no apartó la vista de ella hasta que desapareció cerrando la puerta.
-¿Te gusta Sakura? –preguntó con tono de acusación.
-¡Qué!, yo…pero, ¿Cómo crees? –volteó el rostro victima de la vergüenza.
-Tu expresión cuando la reconociste...los 2 tomados de las manos…tus ojos queriéndotela comer…
-Eso…eso no…bueno si, lo admito. Desde que la vi la primera vez me gustó. No puedo creer que nos hayamos encontrado aquí, pensé que jamás la vería de nuevo –le confesó suspirando.
-Gaara, Gaara…Gaara, ¿quién lo diría?, jamás pensé que algo como esto pudiera pasar. Cuando Sakura me contó que venia de Suna, no se me pasó por la mente el hecho de que tal vez los conociera a ustedes.
-Solo me conoce a mi…por cierto, preferiría que no le comentaras nada a Sasuke, de seguro se lo platicara a Karin y ya ves como es, no la quiero pegada a mi celándome como siempre.
-Esta bien, pero aunque te ves contento, al parecer hay algo que te preocupa…
-Sakura me gusta…pero… cuando me dijo que era casada me aniquiló la esperanza.
-Oh, así que eso es…ahora que lo mencionas, ese es un tema muy delicado para Sakura, preferiría que no le preguntaras por el padre de Naruto.
-¿Ehh, quien es Naruto? –preguntó sin entender mucho al oji negro.
-¿Cómo que quién?...pues el hijo de Sakura –soltó con obviedad haciendo que los ojos turquesa de aquel chico saltaran asombrados.
…
-¿Te encuentras bien Sakura-san? –se levantó de su escritorio para auxiliar a la pálida pelirosa que acababa de salir de la oficina.
-Si…todo bien Matsuri, gracias, solo necesito un vaso con agua –entró a un pequeño cuarto que fungía como la cafetería de presidencia.
Se sirvió el agua de inmediato y se la bebió como si llevara años perdida en el desierto, luego se sirvió otro vaso y también se la bebió de golpe.
-¿Segura que estas bien? –la cara de la secretaria era de preocupación, la chica pelirosa se veía todavía muy inquieta.
-Si, si…como que fue una baja de presión, pero ya estoy mejor –sonrió restándole importancia al asunto.- Ah, Itachi dijo que te pidiera los permisos del proyecto G-24 –recordó el encargo de su jefe.
-Claro, enseguida te los doy –se dio la vuelta dudando si dejarla sola o no, pero la pelirosa volvió a sonreírle disipando así su inquietud.
Se sentó en una silla que se hallaba a su lado, ¿Qué había sido todo eso?, jamás se imaginó encontrarse una cara conocida en la Ciudad de la Lluvia, aunque tampoco es que ese pelirojo fuera alguien especial, apenas y lo vio dos veces, de milagro recordaba su rostro. "No se veía tan mala persona, tal vez lo juzgué mal", se planteó poniéndose de pie y llenando otro vaso con agua. "Seria bueno tener otro amigo, él parece dispuesto, se comportó muy amable", ¿Por qué no?, si ese pelirojo insistía en llevarse bien con ella, no lo rechazaría, aparte, era amigo de Itachi, él era una excelente persona, así que el de ojos turquesa, seguro también lo era.
-Aquí están, ¿necesitas algo más? –apareció de nuevo Matsuri.
-No, eso es todo, gracias Matsuri –tomó el folder que le trajo.
-¿Gaara-san es muy guapo verdad? –soltó con ojos soñadores aquella muchacha.
-Ehm, mn, si, supongo. Bueno, tengo que regresar a la oficina, adiós Matsuri –se dirigió con ganas renovadas a la presidencia.
…
-Ah Sakura, gracias –cogió los documentos que la pelirosa le entregó.
Ya se encontraba ahí el jefe de Tenten, los 3 hombres parecían charlar amenamente, se notaba que eran muy buenos amigos.
-¿Necesitas algo mas Itachi?, es que me gustaría llamar a la señora Chiyo para preguntarle por Naruto.
-Oh, claro, no te preocupes, llama de la sala de conferencias para que tengas privacidad –ofreció amablemente.
-Si, gracias con permiso.
-Vaya, ella se ve mas eficiente que la castaña que me mandaste a mi –acotó el de ojos perla.
-Neji, date la oportunidad de tratar a Tenten, si la mandé a tu departamento, es porque sé que va mejor ahí contigo –el castaño solo rodo los ojos, ¿qué mas podía decir?, él era el jefe.
Se extrañó de la actitud de su cuñado, la pelirosa era muy atractiva, y ellos parecían tratarse con mucha confianza, esperaba que no se tratara de algo mas que una relación laboral.
- En fin, entonces a seguir con lo que nos atañe –se puso serio el presidente, para discutir sobre el trabajo.
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Salieron de la empresa en dirección a la parada de autobuses, lo único que quería era llegar a abrazar a su hijo.
-Anda ya dime, ¿Quién era ese pelirojo que te tenía tomada de las manitas? –le codeó las costillas a su amiga de pelo rosa.
-Ya Tenten, solo es alguien con quien me tope en Suna, no es nada mio, ni mucho menos, ya déjame tranquila.
La castaña iba a empezar otra vez con sus bromas cuando un auto rojo se detuvo al lado de ellas. Era un coche bastante moderno, y de seguro carísimo. De la puerta del conductor bajo aquel chico ya conocido por ambas.
-Sakura, ya no me dio tiempo de hablar nuevamente con usted. Ahm, hola –saludó a la de ojos marrones que lo miraba con una sonrisa tatuada en el rostro.
-¡Hola! –correspondió el saludo- Ikizumo Tenten –se presentó enseguida.
-Sabaku No Gaara, mucho gusto –sonrió presentándose.
-Igualmente. ¿No me diga que va a ofrecernos llevarnos hasta nuestro apartamento? –preguntó haciéndose la ingenua, y haciendo que la pelirosa la fulminara con sus esmeraldas.
-¡Tenten!, no digas tonterías, ¿Cómo se te ocurre que-…
-Sera un placer –abrió las puertas del auto antes de que la pelirosa se negara.
-Pero…pero…no, ¿Cómo cree?, no tiene que hacerlo –negó incontables veces con la cabeza.
-Por favor, permítanme llevarlas. Tome esto como una disculpa por lo de esta tarde, ande Sakura –le suplicó casi queriéndose arrodillar para convencerla.
-Si Saku, así llegaras mas temprano para ver a Naruto –la animó la castaña subiéndose en la parte trasera.
-Bueno, si, eso si –sonrió tiernamente al evocar el rostro de su pequeño. Ya después le daría el sermón a Tenten por ser tan confianzuda.
El pelirojo cerró caballerosamente ambas puertas y se dispuso a seguir las indicaciones de la castaña. En el trayecto a la casa de las chicas, prácticamente no conversaron mucho, solo de algunos aspectos banales como el clima, y esas cosas. Al llegar, a la castaña se le ocurrió una de sus brillantes ideas.
-Oiga Gaara-san, no quiere tomarse un café, así también conoce a Naruto, vera que es un bebe muy lindo –sugirió de repente.
-Bueno, no quisiera molestarlas –miró a la pelirosa deseando que ella secundara la idea de su amiga.
Sakura pareció adivinar sus intenciones y decidió complacerlo.
-No es ninguna molestia, ande venga, quiero presentarle a mi niño –se puso orgullosa al mencionar a su hijo.
-Bueno, siendo así, será un placer –bajó apresurado para abrirles la puerta.
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Se puso de pie cuando la vio entrar con un bulto en brazos. Según le había comentado Itachi, el hijo de Sakura tenía pocas semanas de nacido, asimismo era prematuro, su amigo no entró en detalles, pero le dio a entender que el padre del niño ya no estaba con ellos. La noticia de que la pelirosa era madre, lo tomó por sorpresa, pero ni así disminuyeron sus ganas de conocerla e intentar algo con ella, esa mujer lo atraía como nunca antes nadie lo atrajo, por eso la esperó a la salida, deseando poder platicar nuevamente con ella, y ahí estaba, conociendo al que tal vez seria su hijo en un futuro no muy lejano.
-Mire, él es Naruto –retiró la manta del cuerpo del bebe, no era necesario cubrirlo dentro del apartamento.
-Es…precioso –le dijo fijando sus ojos en aquel hermoso bebe rubio.
El pequeño apenas y balbuceaba, era tan pequeñito que el pelirojo sintió una ternura infinita, no se parecía en nada a Sakura. Los ojos del menor eran de un azul profundo y muy hermoso, seguro el ex de Sakura seria muy apuesto, pensó sintiendo algo de celos.
-¿Quiere…cargarlo? –preguntó dudosa al verlo tan concentrado en el niño.
-¿Puedo?...nunca he cargado un bebe, pero me gustaría –se animó sonriente.
-Solo tome con cuidado la cabecita y ya esta…para mi también fue difícil, pero las enfermeras me ayudaron –le colocó al niño entre los brazos.
-No pesa nada –meció con cautela al hijo de la pelirosa, mientras ella lo veía enternecida.
"A Naruto le hará mucha falta un padre", se entristeció recordando a Sai.
La castaña entró al apartamento, Sakura la había mandado a la tienda como castigo, al descubrir que no tenían café que ofrecerle a Gaara.
-Oww, te ves muy bien de papá, ¿no te gustaría adoptar a Naruto?
-¡Tenten!
-Seria un honor tener un hijo así –miró profundamente a la pelirosa haciéndola sonrojarse.
-Ehm bueno, creo que es hora de darle la mamila –desvió el rostro yendo hacia la estufa.
-Yo prepararé el café –la alcanzó la castaña.
El pelirojo se sentó en el sofá, seguía contemplando al bultito que se movía muy apenas en sus brazos. Sentir a un ser tan frágil, lo llenaba de emociones antes desconocidas.
-Tenten, deja de hacer ese tipo de comentarios –la regañó en voz baja para que Gaara no escuchara.
-Ay Sakura, no te enojes. Se nota a kilómetros que a Gaara le gustas –le susurró emocionada.
-Ya…basta, no vuelvas a decir algo así, el solo quiere ser mi amigo.
-Si, y yo adoro a mi jefe –apuntó sarcástica- Anda Saku, se ve que es un buen partido, además es guapísimo.
Gaara seguía inmerso observando a Naruto.
-Parece que te caí bien –comentó por lo bajo cuando lo vio sonreír.- Sabes, me gusta tu mami, ¿te gustaría tenerme como tu papá? –le preguntó como si el niño fuera a responderle.
Y así pareció hacerlo, ya que el rostro del pequeñito empezó a deformarse para darle paso a un gran puchero, en seguida el pequeño pegó un berrido y soltó un llanto que parecía que lo habían golpeado. El de ojos turquesa se puso nervioso ante la reacción del rubio.
-Debe tener hambre –llegó apresurada hasta ellos la de ojos verdes.
-Si, creo que eso es –le regresó al bebe para que lo alimentara.
-Ya mi amor, aquí esta tu leche –le colocó la mamila en los labios empezando a alimentarlo.
El niño se tranquilizó en los brazos de su madre, y se concentró en su comida.
El celular del pelirojo empezó a sonar y él se alejó un poco para responder la llamada.
-¿Si?
-Asi que muy cansado no, ¿Dónde estas?, seguro que otra vez de fiesta –retumbó la voz molesta de su hermano Kankuro.
-No…estaba, estoy. No interesa donde estoy, ya voy a la casa Kankuro, deja de fastidiar –le colgó molesto.
-¿Problemas? –interrogó la castaña.
-Algo así, tengo que irme, pero espero que en otra oportunidad si podamos tomarnos ese café –le respondió amable.
-Pero claro, fue un placer conocerlo Gaara-san, y a Saku le dio mucho gusto encontrarlo de nuevo, ¿verdad Sakura?
-Si, fue…un gusto –sonrió aun meciendo en los brazos a su hijo.
-Para mi más Sakura. Su hijo es muy hermoso. Bien, seguimos en contacto, esta es mi tarjeta por si necesitan algo –la castaña la tomó en sus manos y la guardó entusiasmada.- De cualquier forma nos volveremos a encontrar, estaré yendo mucho a Uchiha Corp., así que… -Sakura solo asentía- hasta pronto.
-Hasta pronto Gaara-san –se despidió viendo como el salía del apartamento.
-¡Ahaaaa, le fascinas! –saltó Tenten bailando.
-Ash, si como no, iré a dormir a Naruto –se encerró en el cuarto dejando que la castaña siguiera con su fiesta.
Se recostó en la cama colocando al pequeño rubio a su lado.
-¿Quieres que te platique como me fue en mi primer día? –le preguntó cariñosamente sosteniéndole aun la mamila.
El oji azul la miraba atento, como si esperara que ella iniciara con la conversación.
-Bueno, pues Itachi se portó muy bien conmigo, ¿te acuerdas de él verdad?, es el que te dije que era mi jefe, –continuó a la vez que acariciaba su cabello- tiene una bebita, casi de tu edad, bueno, tu eres mas grande por algunas semanas, pero mn considerando que naciste prematuro, tal vez estén igual, en fin. El pelirojo que viste, es alguien que conocí en Suna, creo que será un buen amigo, ¿no te parece?
Naruto seguía succionando el chupón de la tetera y mirándola a ella entretenido.
-Si, eso creo. Tenten dice que yo le gusto, pero no lo creo, y tampoco me interesa, el único hombre de mi vida eres tu –le tocó la naricita con su dedo índice y el bebe sonrió retirando de su boquita la mamila.
-¿Ya no quieres?, bien, ya no te doy –dejó la leche restante en una pequeña cómoda.- ¿A ti te cayó bien Gaara mi amor?
Naruto cerró los ojitos y bostezó como si estuviera muy cansado.
-Mn, espero que sea porque tienes sueño y no porque te estés aburriendo. Ya solo te daré tus golpecitos en la espalda y podrás dormir –lo cargó de nuevo y empezó a palmearlo.- Eres mi vida Naruto, nunca lo olvides –le susurró besándole la cien.
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Tenia un poco mas de una semana como asistente de Itachi, cada día le iba mejor, se había topado con Gaara en algunas ocasiones, este se comportaba muy atento y amable, sin duda era un buen amigo. La castaña seguía sufriendo las de Caín al lado de su jefe, pero también se veía contenta. Su hijo, su rubio seguía creciendo y llenándole sus días de felicidad.
De pronto la línea privada de su jefe comenzó a sonar, ella era la única en la oficina, Matsuri se iba a tomar la mañana debido a un permiso especial, e Itachi aun no llegaba.
-Buenos días presidencia de Uchiha Corp. –saludó cordial.
-Buenos días, quiero hablar con Itachi –escuchó una varonil y profunda voz.
-Uchiha-san aun no ha llegado, si gusta puedo tomar su mensaje.
-Hmp, ¿eres Matsuri la secretaria? –preguntó desconfiado.
-Oh, no, yo soy la asistente personal de Itachi, Haruno Sakura.
-¿Asistente?, ¿desde cuando Itachi tiene asistente? –sonó extrañado.
-Mn, pues desde hace poco, disculpe, ¿podría decirme quién llama? –se estaba incomodando, dio demasiada información y no sabia ni a quien.
-Cierto, no me presente, soy el hermano de Itachi…Uchiha Sasuke.
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Hi, Hi!...me tarde un pokitin, pero hoy si me apure para traerles la actualización de esta historia.
Espero ke el capitulo haya sido de su agrado, un pekeño encuentro aunke telefoniko de Sasuke y Sakura, veamos ke ocasionara esto…estén pendientes para ver ke ocurre.
En fin gracias a todos por leer, comentar, alertas y todo esto ke fanfiction hace posible. No tienen idea de lo feliz ke me hacen al recibir con agrado mis historias.
Cuídense muxo, les mando un fuerte abrazo, nos leemos pronto y pues ahí estamos en contacto!
