Hola!
Si, he vuelto. Siento muchísimo haber tardado, pero me fui a la playa para terminar de disfrutar mis vacaciones.
Espero que les guste el capi!
Es solo sexo… ¿verdad?
EPOV
La deje en el sofá y le arrebate la botella de vino y la copa de sus delicadas y perfectas manos.
Me dirigí a la cocina, tome un vaso y comencé a echarle agua.
Demonios, demonios… ¡como es que la chica que me gusta resulta hospedarse en la casa de mi ex! Es decir, Bella es mi mejor amiga fuera de ser mi ex, pero… ¿Ella estaba en Portland? ¿Por qué no me lo había dicho? Claro, yo la hubiera encadenado para que no se fuera, puesto que ella era como una hermana para mí.
No entendía nada…aunque casi siempre era así, según Bella.
De repente note que el agua resbalaba por mis dedos sin parar. Cerré el grifo y vacié un poco el vaso.
Mi chica – si, para mis adentros era mi chica – seguía en el mismo sofá, mirando la nada.
- Así que…la amiga de tu padre ¿Es Renée? – pregunte, sentándome en la otra punta del sofá y tendiéndole el vaso.
- Aja – dijo después de tomar un sorbo de agua – Pero…Dios, no entiendo nada.
- A mi me pasa siempre. Se como se siente.
Ella suspiro, pero sonriendo.
- Haber…partamos por lo principal, ¿Qué haces aquí? – me dijo, mirándome con esos ojazos suyos tan azules.
Mierda. No puedo contarle al verdad…de seguro me hecha de patadas a la calle…
- Bella y yo somos como hermanos. Venia a su casa seguido, y hoy había decidido pasar a verla…aunque me encontré con algo mil veces mejor.
Ella sonrió con el ego inflado.
Bueno, la verdad Bella era mi ex y había venido a hablar con ella para que volviera a ser mi hermanita…
- Oh, ya entiendo.
- ¿Y tú?
Mi chica frunció el ceño, molesta.
- Como ya te dije, mis padres cambiaron casa con Renée.
- Oh, cierto.
Nos quedamos en silencio, mirándonos el uno al otro por varios segundos. Sus ojos examinaban los míos, al igual que mi pecho y mis brazos. Me daban ganas de cojerla y besarla allí mismo…sacarle la ropa y besar ese deslumbrante cuerpo que me hacia tener que cruzar las piernas y pensar en la abuela McCarty desnuda.
- M-m-m-me v-v-o-o…y – tartamudee como un idiota.
A mi me daba igual besarla allí…pero a ella no, de seguro.
Me levante dispuesto para irme…cuando me gire de nuevo.
- ¿Sabes? Me gusta el termino "tigresa – ella me miraba fijamente – Pero preferiría tener tu hermoso nombre, que aun no se, en mi celular.
Ella rió musicalmente.
Se puso de pie y me tendió la mano, en un movimiento extrañamente sensual.
- Rosalie Cullen – dijo.
Estreche su mano.
- Emmett McCarty – le respondí.
Rosalie…Era el nombre mas hermoso que había escuchado.
Camine hacia la puerta escoltado por la sexy Rosalie.
Rosalie, Rosalie, Rosalie…
- Emmett – dijo ella. Yo la mire – A mi también me gusto mucho tu nombre, pero repitiendo el mió pareces un retrasado mental.
Oh, Dios. Lo estaba diciendo en voz alta… De verdad era un retrasado.
- Yo…esto... – comencé a la rascarme la nuca cuando llegamos a la puerta – Nos vemos, Rosa…
- Rose – dijo ella – Llámame Rose.
Le sonreí.
Comencé a caminar hacia mi hermosa y bella Hummer. Iba a abrir la puerta cuando sentí unas pequeñas pero firmes manos en mis hombros.
RPOV
Le abrí la puerta no muy convencida de querer hacerlo. Me dirigió una ultima mirada, y salio. Me quede mirándole, hasta que puso la mano en la puerta de su camioneta. Me vi violentamente arrastrada por mis pies hacia él. Le gire por los hombros y, sin pensarlo dos veces, lo bese.
Mis brazos se enroscaron con más fuerza de lo normal en su cuello. Y él no tardo en responder. En realidad, sus brazos me estrujaron contra él antes de que mis labios tocasen los suyos. Su lengua acaricio mi labio inferior de una forma tan ardiente que le deje entrar en mi boca antes de siquiera respirar.
No tengo ni media idea de cómo lo hizo – aunque con su tamaño y sus músculos no le seria difícil -, pero de un solo movimiento dejo mis piernas enroscadas en su cintura y sus manos en mi trasero.
En tres zancadas ya estábamos dentro de la casa otra vez., con la puerta cerrada y el presionándome contra esta. Se separo de mis labios y comenzó a besar fogosamente mi cuello, devorándolo por completo.
Mi cuerpo ardía cada vez que sus manos pasaban por mis piernas desnudas, debido al vestido que llevaba. Volvió a sujetar mi trasero con fuerza, y nos llevo hasta el sofá. Me acostó en este y se puso sobre mi apoyando una mano en el respaldo del sofá y otra al lado de mi cara, con sus piernas entremedio de las mías, que ahora estaban abiertas.
- Creo – dije, jadeando – Que me gustaría acostarme contigo.
Él soltó una carcajada.
- Me gusta demasiado esa idea – dijo él – Pero ¿y tus papás?
- Da igual – le respondí - ¿Acaso no me quieres saciar?
- ¡No! Es decir, si, pero…
Mis labios volvieron a chocar con los suyos, evitando que dijera alguna estupidez mas.
Sus manos comenzaron a subir por mis piernas, dejando caer todo su peso en mí. La yema de sus dedos acariciaba mis muslos, y subieron por mi cintura aun por encima del vestido. Llegaron a mis pechos, y comenzaron a masajearlos, haciéndome gemir y jadear por aire.
- Emmett…
Quería participar…después de todo yo era una mujer de armas tomar…pero prefería ser atendida por mientras. Sus manos subieron y bajaron las tiras de mi vestido, besando mis hombros, mi pecho, mi cuello y mi clavícula.
A esas instancias, ya me sentía mojada. Mis manos acariciaron su espalda, enorme, y luego su pecho. De un tirón, abrí su camisa. La tire a un lado y me concentre en sacar su remera musculosa…pero termino sacándosela él.
Busco desesperadamente el cierre de mi vestido hasta que lo encontró y lo abrió bruscamente, rompiéndolo.
Gruñí por lo bajo; era uno de mis vestidos favoritos.
Emmett lo bajo por mi cintura hasta sacarlo y lanzarlo a quien sabe donde, dejándome en bragas con encaje y un brasier del mismo tipo, rojo
Le escuche ronronear de una forma sexy e infantil mientras veía mi sujetador. Desde hoy, jamás cuestionaría Victoria Secret's.
Comenzó a besar el inicio de mis pechos, acto que me hizo arquear la espalda hacia é, entregándome en bandeja de oro. Justo en ese momento, con un movimiento rápido, intentando desabrochar mi brasier, besándome el cuello. Estuvo intentándolo un rato…pero no lo consiguió.
Es decir, ¡algo torpe! Pero eso me decía que, uno, era virgen, o dos, era un retrasado.
Prefería que fuera retrasado.
Levante un poco mi cabeza y le susurre:
- Solo rómpelo.
Sabia que luego me arrepentiría, pero mi necesidad crecía de una forma como jamás lo había hecho…como jamás me había sucedido con Edward.
Con su fiereza desmesurada, lo rompió de un solo tirón. Bajo las tiras de mis hombros, acariciándolos con sus dedos, y lo mando a volar. Juro que lo vi caer sobre el televisor.
Estaba decidida a comenzar con sus pantalones, cuando comenzó a besar mi seno derecho de una forma salvaje, tal y como me gustaba. Mi cuerpo se volvió a arquear, y solté un gemido alto y claro. Con su otra mano, masajeaba el otro, impidiéndome siquiera respirar o decir algo coherente; solo podía gemir y jadear por un aire que no llegaba nunca a mis pulmones. Su boca era calida, se sentía bien allí, y su mano, tan grande, era suave, como la de un niño pequeño.
Él era mi niño grande, muy muy grande.
- Emmett...
Él solo me miro, gesto que agradecí, por que no quería que dejara de lamer mis pechos.
- ¿Podrías dejarme... - jadee por aire cuando le dio un apretón a mi pezón con sus dedos - bajarte los pantalones?
Emmett rió de una forma tan...infantil, que me hizo sonreír luego de gemir nuevamente.
Se levanto un poco, y aproveche para mover mis manos hacia abajo y deshacer rápidamente el cinturón. Lo solté y busque con rapidez el botón de su pantalón. Baje la bragueta y con toda la fuerza de súper woman que llevo dentro, se los baje, acariciando suavemente sus piernas que, para mi sorpresa y total encanto, no tenían tanto bello.
- Dios, me pones a cien con estas piernas… - le susurre mientras él terminaba de sacárselos.
Emmett, en respuesta a mi caluroso comentario, bajo su mano lentamente, muy lentamente…hasta que comenzó a jugar con el elástico de mis bragas.
Respire con fuerza y un temblor recorrió mi cuerpo en el momento en que se adentro en ellas y se encontró con mi bello que, naturalmente, era claro como mi cabello.
Comenzó a masajear aquella zona suavemente.
- Dios… - gemí.
- ¿Mas? – pregunto en tono inocente.
- Te lo ruego…
Se dirigió hacia mi clítoris y lo froto con fuerza, haciéndome gemir de una forma extraña, jadeante de aire. A los pocos segundo, y sintiendo lo mojada que estaba, hundió dos dedos en mi entrada de golpe. Grite con todas mis fuerzas, arañándole los hombros. Pareció no dolerle.
- Emmett… Dios, mas… - le rogué, algo que jamás hacia con nadie cuando tenia sexo.
- ¿Qué e exactamente lo que quieres? – hay no, ¿Por qué todos los hombres tenían que hacer eso?
- Simplemente… - gemí cuando me bombeo con mas fuerza – Solo entra en mi y ya, Emmett.
Él rió.
De repente, saco su mano, y con rapidez hizo volar mis braguitas. Me enderece para sacarle los calzoncillos con su ayuda, y me volví a recostar en el sillón, abriendo las piernas como sugerencia y tomándole de los hombros.
- Ven, ven ya – le incite.
Él se puso sobre mi, y con fuerza y de una sola vez, me penetro, tal y como me gustaba que los hombres hicieran.
Los dos gemimos al unísono. Arquee mi espalda y él comenzó a moverse con rapidez mientras yo devoraba su cuello y besaba su pecho.
- ¡Rose! Oh, Rose, eres fantástica… - gemía él, bombeando con fuerza y rápido.
De a poco, comenzamos a resbalar por el sillón, mientras gritábamos. Era tanta la necesidad de ir más rápido y más fuerte, que caímos al suelo, yo sobre él.
Y empecé a cabalgarle, haciendo la penetración mas profunda y con eso, haciéndonos gritar fuerte.
- ¡Emmett! – grite. Adoraba como se escuchaba su nombre saliendo de mis labios - ¡Emmett! Oh…oh…Dios…Ah… ¡Ah, AH, AH!
Me sentía llegar, era una sensación indescriptible de poder, placer y miles de cosas más…
Aumento los movimientos, yendo cada vez más rápido. Me sentía completa, sentía que en cualquier momento explotaba.
- ¡Mas! – Comencé a chillar descontroladamente - ¡Dale más!
- Ya…ya estoy…casi… - decía Emmett entrecortadamente.
Y en ese momento, pude tocar el cielo con la punta de los dedos. Sentirlo, acariciarlo, poseerlo junto a Emmett, moviéndonos con la misma fuerza de antes, respirando con agitación y dando los últimos gritos de placer, antes de fundirnos en un beso apasionado y dulce.
Nos quedamos tendidos en el suelo, tratando de normalizar nuestras respiraciones. Apoye mi cabeza en su pecho, jugando con sus brazos.
- Eso fue divertido – le dije, moviéndome un poco encima de él – Tienes agallas.
- Claro que las tengo – me dijo con voz de niño ofendido – Ya estoy bastante grandecito como para…
- …no saber desabrochar un brasier – concluí yo, sonriendo.
- No se me dan bien esas cosas, Rose – replico – Pero puedo hacer muchas cosas mas.
- Y yo quiero verlas – de repente, una idea surgió en mi cabeza – Emmy…
- ¿Si, Rosie?
- ¿Harías algo por mi? – le pregunte, apoyando mis codos en su pecho y mirándolo seductoramente.
- Lo que sea.
- ¿No importa lo vergonzoso…que pueda ser?
- Nena, para mi no hay nada vergonzoso. Hubieras visto todas las formas que Bella utilizaba para ridiculizarme…esa cabezota.
Hablaba con mucha ternura de ella. Cada vez que decía su nombre, era como si se convirtiera en su hermano mayor. Eso me preocupaba un poco…bastante. Em, su cuerpezote de oso y su estupidez eran solo míos, no los compartiría con nadie.
- Emmett – él me volvió a mirar con ternura - ¿Qué es Bella para ti?
Él no reflexiono ni siquiera un poco.
- Es mi mejor amiga, mi hermanita adoptiva – iba enumerando con los dedos rápidamente -, mi Tinkerbell, mi ex, mi…
- ¡¡¡¡¡¿TÚ EX?!!!!!
Emmett me miro horrorizado.
- No debía decirlo, sabia que no debía… - susurraba por lo bajo, con cara de miedo ante mi mirada.
- ¡¡Emmett McCarty!! – chille, golpeándole en el pecho con las manos en puños - ¿Por qué demonios no me lo dijiste?
- ¡Mierda! ¡No pensé que te molestara tanto!
- ¿Cómo rayos no me iba a molestar? – Dije, poniéndome de pie, aun desnuda - ¡Me acosté con el ex de quien vive en esta casa! Ahora tendré cargo de conciencia hasta el fin de mis días…
- Rose, cálmate, ella es solo…
- ¡No te atrevas a decir que era una mas! – le reprendí, hecha una furia – Si ella lo era, entonces ¡yo igual!
- No era eso lo que yo…
- ¡Cierra la boca! – Agarre cualquier cosa que estuviera al alcance para cubrirme - ¡Largo!
Emmett tenía cara de no creerse nada.
Se puso de pie y quedamos frente a frente. Claro, él me sobrepasaba por dos cabezas.
- Rosalie, ¿podría…?
- No, no puedes – agarre la botella de vino vacía que estaba en la mesita de noche y la alce – Vete antes de que me obligues a usarla.
- Rose, linda, déjame…
- ¡Ah! – le grite, alzando mas la botella.
Él retrocedió varios pasos, asustado por mi arrebate cavernícola.
Siguió retrocediendo mientras yo le seguía. Solo logro encontrar sus calzoncillos.
- Déjame buscar mi ropa aunque sea – me rogó.
Le empuje hasta que choco con la muralla de la puerta. En el momento en que agarre la manilla, aprovecho para ponerse los calzoncillos blancos de corazones, y de un empujón lo saque.
- ¡No te me acerques mas! – le grite, lanzándole la botella de vino que estuvo a punto de caerle en los pies.
La gente nos observaba completamente atónitos y muertos de la risa.
Cerré la puerta, y solté en un fuerte grito todo lo que sentía.
Les gusto??
Jamás he escrito un lemmon…digo, he leído muchos y me gustan, pero jamás había escrito uno xD espero que sea de su agrado, yo creo que quedo bastante bien…
Jajaja! Pobre Em… jujuju!!!! Ya me lo imagino en calzoncillos con corazones rojos, parado en la calle!!! Yo lo amarro y me lo rapto!! Muajajajaja!!
El lunes que viene entro a clases. Si, lo se, es triste hablar de esto xD Pero en fin, no se si podré actualizar tan seguido por que quiero concentrarme muchísimo este año. Es decir: Solo literatura, escritura y colegio, nada más. Y Allie y Sabri, claro xD
Intentare actualizar hoy en Everytime, pero no prometo nada!!
Cuidense, y mil gracias por todos sus reviews!!!
Besos
Sammy Black de Rathbone!
