Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
Solo la trama de esta historia es de mi autoria
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La madre virgen
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Capitulo VIII
Cayendo en tentaciones
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Miraba fijamente por aquel ventanal, tenía en su mano su cuarto escoces. Había pasado la noche en la recamara de invitados, después de soltarle tremenda bomba a Shizune, la pelea que tuvieron llegó a su fin, ella se encerró en la habitación, y él no supo nada mas. Se levantó temprano, lo único que quería era salir de aquella casa, le dio un beso a su pequeña y después se dirigió a su oficina.
Eran las 8 de la mañana, su asistente no tardaba en aparecer por aquella puerta, le preocupaba lo que haría cuando la viera, esa confesión que salió de sus labios la noche anterior, no solo fue una revelación para su esposa, sino también para él mismo, ahora que era consciente de su sentir, no sabia que hacer con ello. Quería a su esposa, eso no lo dudaba, pero sentía algo por Sakura que no podía seguir negando.
La puerta se abrió de repente, la pelirosa entró contenta, se extrañó de ver a su jefe ahí, ella siempre era la primera en llegar. Itachi se veía raro, ni siquiera volteó a verla, además estaba tomando, eso la preocupó.
-¡Hola, buenos días Itachi! –saludó sonriente acercándose hasta él.
-Sakura…buenos días –terminó su bebida y giró para encontrarse con sus bellas esmeraldas.
-¿Pasa algo?, te ves extraño –su rostro reflejó su desconcierto.
-Tenemos que hablar, es algo realmente importante –anunció avanzando a servirse otro trago.
-Me asustas, ¿de qué se trata?
-Tiene que ver contigo…y conmigo… -se sentó en uno de los sillones que se hallaban en la oficina.
-Itachi…no te entiendo, ¿es por mi trabajo?, ¿no lo estoy haciendo bien? –se puso muy nerviosa, lo que menos quería era perder su empleo al lado del pelilargo.
-No es eso, esto tiene que ver con…con como me siento.
El teléfono empezó a sonar, lo cual hizo que ambos se distrajeran. El pelinegro le permitió contestar mientras él tomaba valor para lo que diría.
-Diga, presidencia de Uchiha Corp. –respondió profesional.
-¿Sakura?
-Mn, si, ¿Quién llama? –preguntó tratando de reconocer aquella voz.
-Soy yo Sasuke…
-Sa…¡Sendo! –se corrigió de inmediato.
El pelilargo escuchó el nombre de la persona al teléfono y se concentró en escuchar.
-¿Sendo? –repitió el azabache extrañado- ¿no estas sola verdad? –se percató.
-No, estaba conversando con mi jefe –habló aparentando tranquilidad, sonriéndole a Itachi, este no le quitaba la mirada de encima.
-Ya veo, no tardaré, ¿solo quería saber si te gustaron las flores? –sonrió al imaginarla nerviosa por la vigilancia de su hermano.
-Me encantaron, están hermosas, muchas gracias –agradeció con sinceridad.
-No tienes nada que agradecer, simplemente quise alegrarte un poco el día, espero que haya servido, por cierto, no sabia cuales eran tus favoritas así que te envié todos los tipos que tenían en existencia.
-Si, lo noté, son muchísimas, y todas igual de hermosas, la verdad no conozco mucho de flores, pero me encantaron –se emocionó.
El pelilargo tenia ganas de arrebatarle el teléfono y ver que pretendía aquel desconocido con la pelirosa, pero se contuvo bastante bien solo pendiente de las reacciones de ella, parecía estar "contenta".
-Menos mal, Sakura, para no molestarte, tal vez debas darme tu número de celular, ¿no crees? –sugirió de repente.
-Mi…mi numero de celular…
-Bueno si tu quieres…
-Si, claro, ¿tienes en que anotarlo? –sería lo mejor, así ya no se metería en problemas con su jefe por estar ocultándole que hablaba con Sasuke.
-Si, te escucho –prestó atención.
-Es el 555-2-27-23-10.
-Bien, no tendré que molestarte mas en la oficina. Te llamo después, no quiero que Itachi se moleste contigo, hasta luego Sakura –se despedía contento después de la breve platica.
-Hasta luego Sa-Sendo –rio al casi echarse de cabeza.
-Hn, vaya nombre que escogiste ponerme –se burló risueño.
-Que esperabas no estaba preparada –se avergonzó poniéndose roja.
-En fin, creo que será la última vez que tengas que llamarme así, adiós Sakura, cuídate mucho.
-Adiós, tu también –colgó suspirando.
-Vaya, que gran suspiro, ¿segura que ese tal Sendo solo es amigo tuyo?, ¿no será mas bien que él es el padre de Naruto? –se puso de pie muy molesto el pelilargo.
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-Le juro que mi intención era terminar el reporte ayer, pero…
-Pero preferiste irte de fiesta –contestó por ella el irritado oji perla.
Tenten trataba de explicarle por todos los medios que intentó terminar el trabajo, pero al haber salido mas temprano de lo que marca su horario, gracias al permiso de Itachi, ya no pudo acabarlo. Ahora eso la tenía sumamente preocupada, ya que su jefe estaba muy enojado.
-Mn, tanto así como de fiesta, pues no. Solo fue una grata cena –sonrió nerviosa.
-Como haya sido, fallaste en tu trabajo. Entregarme ese reporte corregido era tu obligación, y no lo hiciste –le reclamó irritado.
-Le prometo que lo terminaré hoy mismo…
-Oh, no gracias, no te molestes, debido a tu nula dedicación a este puesto, tuve que ordenarle a la secretaria que me ayudara. El reporte esta hecho, y tu, tu estas despedida Tenten –le informó muy serio.
-¿De…despedida? –sintió que su mundo se cayó en pedazos, había fracasado en su primer empleo importante, ¿ahora que haría?, empezó a derramar lagrimas.
-No llores, es lo que ocasionaste con tu irresponsabilidad –le aclaró suavizando el tono de su voz.
-Lo sé, disculpe –se limpiaba el llanto torpemente- es que me siento…me siento muy mal.
Al castaño le remordió la conciencia, esa chica se veía bastante afectada, su intención no era dañarla, él solo estaba muy molesto y no midió las consecuencias de su decisión.
-Tenten cálmate…yo…
-La primera vez que entré a este edificio me sorprendí mucho, me pareció un lugar maravilloso, estaba dispuesta a trabajar en lo que fuera con tal de seguir aquí, hasta en la limpieza –recordó sonriendo.- Cuando Itachi me dijo que seria su asistente sentí mucho miedo, no voy a mentirle, la verdad soy algo inútil para el trabajo de oficina, en realidad mis empleos siempre han consistido en cosas fáciles y mal pagadas, por eso me asustaba quedarles mal…créame que me esforzaba, sé que aun así las cosas nunca me salían bien, pero le juro que yo trataba Hyuga-san…soy una molestia y una muy mala asistente, por eso entiendo que me despida. Solo quiero darle las gracias, por darme la oportunidad de haber hecho este sueño realidad aunque haya sido por unos días…gracias, no le quito mas su tiempo, me retiro para no seguir estorbando –se dio la vuelta empezando a caminar.
-¡Espera, Tenten! –la detuvo la voz de su jefe, ella seguía dándole la espalda- te daré una ultima oportunidad, pero solo una, si vuelves a quedar mal…ahora si no me conmoverás con tu llanto, te despediré definitivamente –avisó derrotado.
"¡Ja!, a eso llamo yo una perfecta actuación", sonrió por dentro al ver que pudo convencer a Neji con sus dotes artísticos.
-Gracias Hyuga-san, no se arrepentirá, ¡daré mi máximo esfuerzo! –corrió a abrazarlo.
El oji perla se quedó inmóvil, las manos de su asistente rodeándolo por el cuello, con su cuerpo pegado al de él, lo tomó por sorpresa, Tenten olía bastante bien, se inundó de su esencia, la chica estaba de puntitas para alcanzarlo mejor, así que se balanceó un poco perdiendo el equilibrio, él salió a su rescate tomándola por la cintura y sosteniéndola fuertemente.
-Mn, gracias, disculpe el atrevimiento, es que…me dejé llevar –se disculpó sonrojándose al instante.
-Esta bien –la fue soltando poco a poco, hasta que quedaron separados.
-Entonces… -bajó la mirada al piso.
-Entonces nada, pongámonos a trabajar –se giró sobre sus talones y se dirigió a su escritorio.
-Si jefe, enseguida –recobró su animo de siempre sentándose frente al castaño.
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Enfocaba sus ojos en el precioso cielo nublado que se divisaba en el exterior. Después del reclamo que Itachi le hizo, ella no tuvo palabras para contestarle, recordar a Sai y por consiguiente a Ino, la llenó de dolor.
-Sakura, discúlpame, sé que el padre de Naruto falleció, pero es que hablabas con ese tipo de una forma tan amena, que simplemente creí… -no sabia que decirle a la pelirosa, ¿cómo pudo ser tan tonto de recordarle ese tema tan delicado?, en el momento que ella se quedó muda, supo el error que cometió.
-¿Qué creíste Itachi?, ¿Qué tengo una relación con él?, ¿crees que salgo con cada hombre con el que charlo? –estaba muy sentida con el pelilargo- si así fuera, bien podrían decir que entre tu y yo hay algo, nosotros conversamos muy bien, y no por eso existe una relación amorosa –señaló enojada.
-Si, lo sé.
-Entonces, no entiendo tu reacción. ¿Te molestó que hablara en horas de trabajo?, porque aunque así fuera, no tenias derecho a recordarme a Sai –su voz se perdió en sollozos.
-¿Sai?, ¿es el nombre del padre de Naruto? –se acercó a ella para darle su pañuelo.
La pelirosa solo asintió con la cabeza y tomó lo que él le ofrecía, empezó a retirar sus lágrimas, pero estas seguían brotando.
-Lo siento, por favor perdóname –le acarició el rostro.
-Aun me duele recordarlo, y creo que en el fondo siempre me dolerá –admitió con pesar.
El pelilargo la abrazó arrepentido, en esos momentos solo quería consolarla, nada más.
Sakura se aferró a él, su gesto la calmó, de repente recordó lo vulnerable que era, pero en sus brazos se sintió segura.
Itachi se fue acercando a ella, estaba perdido en sus atrayentes ojos verdes. La pelirosa solo lo miraba, su mente estaba en blanco, no tenia idea de lo que pretendía su jefe y amigo, al menos no hasta que vio como sus labios se acercaban a los de ella.
En el momento en que sus bocas estaban a punto de tocarse, la puerta se abrió de golpe, una mujer de cabello corto y negro entró como alma que lleva el diablo.
-¡Lo sabia, sabia que si venía te encontraría así con ella!, ¡niégame ahora que esta mujer es tu amante Itachi, niégamelo! –gritó exaltada haciendo que ambos voltearan a verla.
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Dejó de lado los bocetos que estaba dibujando, de vez en cuando se distraía creando en papel, posibles obras que construiría en un futuro. Salió del estudio rumbo a la cocina, su apartamento era muy grande, tenía solo 3 días que se había mudado a el, no quiso seguir bajo el yugo de su hermano Kankuro en aquella casa que sus padres les habían heredado.
Tomó un vaso y se sirvió agua en el, la noche anterior estuvo tentado a pedirle a la pelirosa una cita, no sabia por qué se había contenido, pero lo hizo, tal vez el miedo a que lo rechazara, o la falta de oportunidad, ya que en todo momento estuvieron acompañados por Tenten y por Itachi. Se bebió lentamente aquel líquido transparente y siguió metido en sus pensamientos. No esperaría mas, esa misma tarde acudiría a la casa de Sakura y trataría de conquistarla, decidió sonriendo el pelirojo.
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-Sabes, cada día me aburro mas en esta ciudad, además, como que extraño a Gaara –tomó un trozo de melón del plato.
Karin y Sasuke desayunaban tranquilamente en la comodidad de su apartamento, hasta que a ella se le ocurrió iniciar la conversación.
-Hmp, ¿pues que esperas para volver? –bebió un sorbo de su jugo.
-Espero a que a ti también te den ganas de regresar, no podría dejarte aquí solo –negó con la cabeza incontables veces.
-Va, se cuidarme, te advierto que si esperas a que me den ganas de regresar, podrían pasar años.
-¿Tanto?, vamos Sasu, ¿Qué puede haber aquí que te retenga?
-Nada, pero tampoco hay nada allá que me interese –comentó tranquilo.
-Mn, hay muchas mujeres hermosas –se le ocurrió.
-Aquí también.
-Mn, están nuestras familias, ya sabes, tu hermano, tu madre, tu tío, tu sobrinita que aun no conoces –le recordó emocionada.
-La he visto en fotos.
-¡Sasuke!, ¿acaso no hay nada que te haga regresar a la Ciudad de la Lluvia? –se desesperó la pobre peliroja.
-No, o bueno, tal vez una emergencia –concientizó pensando que si algo le pasara a uno de sus familiares no dudaría en volver.
-Mn –el teléfono comenzó a sonar alertando a los chicos. –Yo voy –se levantó apurada.- Diga
-¿Karincita?, soy yo Mikoto –se escuchó una dulce pero hipócrita voz.
-Oh, Mikoto –mencionó en voz alta para captar la atención de su amigo.
Sasuke al escuchar que se trataba de su madre, negó con las manos indicándole que no quería hablar con ella.
-Espero no molestar, mn, ¿estará mi pequeño Sasu por ahí? –preguntó directa.
-Ahm, no, él salió muy temprano, creo que al gimnasio, no sé a que hora regrese. ¿No es nada grave verdad? –se adelantó a investigar el motivo de la llamada.
-No, no, claro que no, todos estamos muy bien, solo quería saludar a mi pequeño.
-Bueno pues, yo le diré que llamaste, no te preocupes, estoy segura que enseguida te devolverá la llamada –le hizo una cara de enojo al azabache, quien negaba con la cabeza.
-Gracias Karincita, dile que estaré esperando. Hasta luego, ah, y compórtense –aconsejó antes de colgar.
-Claro, hasta luego –colgó rápidamente.
El pelinegro se acomodó sereno en su silla, adoraba a su madre, pero odiaba hablar con ella, siempre presionándolo para que volviera, o peor aun, reprendiéndolo por no tener una novia formal. Se sabia de memoria sus reproches, por eso prefería evadirla cada que llamaba, pero al parecer a la peliroja ya se le estaba colmando la paciencia por inventar tantos pretextos para su ausencia.
-Ultima vez Sasuke, estoy harta de cubrirte con tu madre, siempre me trata como si yo fuera la mala del cuento, la que te sonsacó y te alejó de su lado.
-Hn, ¿y si cambiamos de numero? –se le ocurrió.
-No sería mala idea –tomó su plato colocándolo en el fregadero.
-No mejor no, podría preocuparse y aparecerse en persona –se la imaginó de carne y hueso frente a él, llevándolo de una oreja de regreso a casa.
-¡Hahaha! –rio ante esa posibilidad- Oye Sasu, hace unos minutos te escuché hablando con alguien, ¿Quién era? –preguntó curiosa.
-Una…conocida.
-¿Conocida?, ¿de dónde? –se sirvió una taza de café continuando con la conversación.
-De por ahí.
-Mn, ¿nueva conquista? –sonrió con complicidad.
-No, Sakura es solo una amiga.
-Oh, se llama Sakura, y dime, ¿es bonita? –quiso averiguar mas.
-No lo sé, no la conozco.
-¿Ehh?
-Ya Karin, deja de ser tan entrometida. No te diré mas ¿entendiste? –se levantó asumiendo una pose seria.
-Uy si, cuanto misterio, esta bien, para lo que me interesa –comentó restándole importancia mientras lo veía salir- de seguro solo es otra pobre ingenua –susurró para ella misma.
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Se encerró en su habitación y se recostó en su cama, "Sakura, ¿Cómo serás?", se descubrió pensando en aquella desconocida.
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Se colocó frente a la pelirosa por inercia, como protegiéndola, esto hizo enfurecer mas a su mujer, quien entró azotando de golpe la puerta.
-¡Contesta!, ¿vas a tener el descaro de decirme que entre ustedes no hay nada? –empezó a llorar.
-Shizune, ¿Qué haces aquí?
-¿Qué mas?, quería conocer a la mujer por la que estas a punto de dejarme –señaló a la de ojos verdes.
Sakura no sabía que decir, ¿esa era la esposa de su jefe?, para colmo de males, ¿creía que ella era su amante?, se preocupó la chica. Aunque tenia que aceptar que la forma en la que los encontró, no había sido la mejor, "Itachi estuvo a punto de besarme", recordó, "y yo, ¡iba a corresponderle!".
-Shizune cálmate. Yo no quiero dejarte, has llevado demasiado lejos tus celos.
-Si claro, ahora resulta que son ideas mías, que yo soy la celosa que crea historias en su cabeza, ¿acaso no estaban a punto de besarse? –preguntó mirándolo a los ojos.
-Uchiha-san, yo le juro que lo que vio es un malentendido –se animó a hablar la pelirosa.
-¡Tu!, pero mírate, eres una niña, ¡solo es una mocosa!, ¿me dejas por una mocosa Itachi? –la recorrió de pies a cabeza.
-Deja de decir esas cosas, Sakura solo es mi amiga –intentó aclararle a su mujer.
-¡Ja!, por ahora, pero no tarda en convertirse en tu querida, se nota que esta niña es una trepadora.
-Sé que esta molesta, y que cree que tengo algo con su marido, pero yo le juro que no es así, yo no estoy interesada en él, ni en nadie, solo en mi hijo –trató de convencerla.
-¿En tu hijo?, lo olvidaba, Itachi me contó que te conoció hace poco en el aeropuerto, pero al verlos así, juntos, empiezo a pensar que me ha mentido, ¿desde cuando se conocen?, no dudo que ese niño del cual hablas, sea tuyo Itachi –acusó al pelilargo.
-¡Qué!, esto ya rebasó todo limite Shizune, el hijo de Sakura no es mio, ¿Cómo puedes pensar algo así? –perdió la paciencia.
-Simplemente porque ya no confío en ti, no creo en nada de lo que me dices… -lloraba con dolor.
-Shizune… -no tenia idea como calmarla, por primera vez en su vida, no sabia como actuar.
-Creo que lo mejor es que me vaya, así podrán hablar…
-¡No!, no te vas a ir sin que antes me admitas que sales con mi marido –ordenó cubriendo la puerta.
-Pero, es que eso no es verdad.
-Entonces, cuando yo entre, ¿no estabas a punto de besar a mi esposo? –la miró directo a los ojos, suplicándole la verdad.
-Yo… él solo me consolaba… -se puso muy nerviosa.
-¿Si o no iban a besarse? –insistió.
Sus esmeraldas viajaron a los ojos negros de Itachi, él la veía atento a su respuesta. Sakura aspiró todo el oxigeno que pudo y se preparó a contestar.
-Si…si iba a besar a su marido –respondió sincera, dejándolos descolocados.- ¡Pero escúcheme por favor! –pidió rápidamente.
-¡No quiero oír mas!, ya se lo que quería saber…
-¡Pero déjeme decirle mis razones! –intentó seguir.
-No hay razón en el mundo para meterse con un hombre casado, no me interesa escucharte niña, quieres a mi esposo, pues todo tuyo, ¡quédatelo!, yo no quiero saber nada mas de él –se quitó el anillo de bodas y se lo aventó al pelinegro. Abrió la puerta y corrió fuera de la oficina.
-Itachi…yo solo quería… -empezó a llorar sintiéndose muy culpable.
-Tranquila Sakura, hablaré con Shizune, arreglaré las cosas, solo tengo que esperar a que se tranquilice –trató de sonar calmado.
-No quiero que tengas problemas, si admití que iba a besarte es porque yo si pensaba hacerlo, pero, es que te acercaste tanto, perdóname, ¡soy una tonta!, ahora que lo pienso tu jamás te fijarías en mi, solo me consolabas, ¡explícale a ella, cúlpame de todo, dile que yo soy la responsable de este malentendido! –proponía apresurada.
-Sakura –se acercó a ella.
-¡Despídeme, no, yo renuncio!, entre mas rápido desaparezca de tu vida mas fácil será que te crea –no dejaba de sollozar.
El pelilargo la miró con ternura, parecía una niña pequeña que no podía dejar de llorar, ni ver correr a Shizune lo conmovió tanto. Pero al escuchar a la pelirosa decir que desaparecería, se llenó de temor, no quería perderla.
-No, no quiero que te vayas –sus miradas se conectaron.
-Itachi…
-Sakura, solo…solo déjame… -se fue aproximando despacio hasta su rostro.
Cerró sus esmeraldas y sintió como los labios de aquel pelinegro se pegaron a los suyos, las manos de Itachi la atrajeron en un delicado abrazo. Ella abrió su boca torpemente y dejó que él la dirigiera y a la vez instruyera en ese dulce beso.
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Alto!, antes de ke me arrojen lo ke tengan a la mano, debo explicarme…
Ustedes me reclamaran, WTF?, hahaha, primero parece GaaSaku y ahora ItaSaku?, peor aun el SasuSaku cuando?, es lo ke muxos piensan, lo se. Bueno, primeramente, esta historia tiene muxos giros, creo ke ya lo han notado, otra cosa, kiero ke se marke un antes y después de Sasuke, no kiero ke sea así todo fácil, si así fuera, créanme ke desde el primer capitulo se hubieran encontrado. Kiero jugar con las personalidades de varios personajes, y armar todo un caos, creo ke es parte del drama, asi ke esto aunke no les guste, ps lo creí bueno. No juzguen a la pelirosa, no es una destruye hogares ni nada de eso, sus razones se explicaran mas adelante, de exo creo ke Itachi tiene mas culpa ke ella. Shizune, ke celosa verdad, ps para ella también tengo explicación, solo estén pendientes.
En cuanto al regreso de Sasu a su tierra natal, ps ya estoy preparando el terreno para eso. Insisto, a los ke les pareció malo el capitulo, una disculpa, como regalo de consolación les diré ke ya subí una nueva historia, si kieren pásense por ella y ps a lo mejor se animan =), se llama Oracle, a los ke si les gusto, ps ke bueno, gracias por todo.
Nos leemos espero ke pronto. Cuídense muxo, un abrazo!
P.D.: como ya se esta resolviendo la situación en mi hogar, es muy posible ke recobre mi ritmo. Gracias a los ke me brindaron su apoyo!
