Naruto y personajes pertenecen a Masashi Kishimoto

Solo la trama de esta historia es de mi autoría

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La madre virgen

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Capitulo XIII

Visita inesperada

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Oyó un sonido seco en la puerta, supuso que se trataría de su jefe. Se levantó del sillón con Naruto en brazos, a la vez que sostenía una linterna en su mano izquierda.

Volvió a tocar. ¿Por qué Tenten se tardaría tanto?, empezaba a incomodarse, nunca se imaginó que su asistente viviera en un lugar como aquel, con razón se le había ido la electricidad, ese edificio era de una arquitectura arcaica, de milagro continuaba en pie. Su sobrina ya no lloraba, desde que la sacó de contrabando de la casa de su hermana, Hinata se quedó quieta, al parecer le gustó la idea de dar un paseo, la mantenía en el porta bebé bien cobijada, no quería que se fuera a enfermar.

La castaña abrió iluminando en seguida el rostro de su visitante, este apartó la mirada, ya que la luz de la lámpara le dio de lleno en los ojos.

-Hyuga-san, pase –lo invitó, no tenía de otra.

Al momento que él puso un pie en el apartamento, Tenten observó lo que cargaba.

-¿Quién es? –preguntó algo curiosa.

-Mi sobrina, la hija de Itachi. Supongo que él es el hijo de Sakura –señaló al pequeño que lo miraba atento desde los brazos de la de ojos cafés.

-Si, él es Naruto –sonrió la muchacha pasándole al rubio la mano por la mejilla.- Usted dirá, ¿en qué quiere que lo ayude? –recordó que él necesitaba un supuesto favor.

-Mn, lo que pasa es que…no sabía como calmar a Hinata. Mi hermana esta bastante mal, y la casa es un caos, la pequeña lloraba mucho y yo…me desesperé –admitió con vergüenza.

Jamás tendría hijos, ese día descubrió que quería estar lo más lejos posible de esos pequeños quejumbrosos y absorbentes seres.

-Tal vez tenía hambre –le señaló lo posiblemente obvio.

-No, no era eso, la niñera y yo intentamos darle la mamila pero, no la quiso. Bueno, que te parece si te dejo a Hinata y voy a ver que ocurre con la electricidad, no me parece que sigamos a oscuras –se le ocurrió.

-Si, la caja de fusibles esta a la vuelta del edificio, como es muy viejo, pues a cada momento se botan, yo siempre le pedía de favor a un vecino que me ayudara con eso, pero él ya se mudó y…pues no quise salir con Naruto, ya ve que esta lloviendo mucho.

-Si, comprendo, bien, cuida de ellos, ahora regreso –sacó a la pelinegra del porta bebé, y se la entregó en los brazos.

Tenten tuvo que sentarse en el sofá para poder sostener a ambos pequeños, un gran suspiro emergió de sus labios, apenas su jefe salió del departamento.

-Vaya, quien me hubiera dicho que iba a vivir algo como esto, en fin. Mira Naruto, ella es Hinata, al parecer es tu primera amiguita –acercó a los niños para que se conocieran.

La luz volvió casi en seguida, a Tenten le pareció tierno ver como los ojos azules de Naruto, no dejaban de contemplar a la oji perla, al igual que la niña, intentaba tocar la carita del rubio.

-Parece que se cayeron bien, que bueno –sonrió la castaña al verlos tan entretenidos balbuceando, como si platicaran.

-Listo, no fue difícil, tenías razón, solo se habían botado los… -se quedó mudo al ver la conmovedora escena.

Tenten parecía una amorosa madre con un niño en cada pierna. Sus ojos cafés embelesados y llenos de ternura mientras les besaba la cabecita a ambos.

-Ah, disculpe Hyuga-san, ¿no se ven hermosos? –preguntó dedicándole una risita.

-Si, son muy lindos –apoyó relajando sus facciones.

-Ahm, ¿quiere que le prepare un café?

-No es necesario, la verdad lo que me urgía era calmar a Hinata, y parece que lo logramos. Tenten, sé que Sakura es tu amiga, pero quiero pedirte algo –su voz se volvió seria.

-Espere jefe, antes de que me diga lo que me estoy imaginando, déjeme decirle que mi amiga Sakura no tiene nada que ver con su cuñado. Ella ya me explicó como se dieron las cosas, y yo le aseguro que entre ellos no se esta dando ninguna especie de relación.

-¿Estas segura? –preguntó no muy convencido.

-Se lo juro –afirmó sin apartar la mirada.

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Su mente se había desconectado temporalmente, sus manos heladas y tiesas seguían entrelazadas entre si, el repiqueteo de la lluvia cada vez mas lejano a sus oídos.

-Antes de que me respondas, Sakura, independientemente de tu decisión, quiero que regreses a la empresa, nunca me perdonaría que dejaras el empleo por lo que ha pasado o pueda pasar entre nosotros –aprovechó Itachi para continuar hablando.

Sakura no respondió a su propuesta, se había limitado a apartar la mirada algo sorprendida, y a guardar silencio, él supuso que estaba considerando si aceptarlo o rechazarlo.

-Sai decía…que el amor, no es bueno o malo… -comentó aun perdida en sus pensamientos- pero según sea la situación, y la perspectiva de los demás y los propios implicados…puede asumirse como algo puro, o en el peor de los casos, sucio…

Ino entró apresuradamente al departamento. Prácticamente había corrido a la recamara a encerrarse, pasando por alto la presencia de ella y de Sai en la cocina. Esto les llamó la atención, así que decidieron ir e investigar que le ocurría a la futura madre.

-Ino, ¿pasa algo? –tocó la ´puerta de la recamara a la vez que le preguntaba.

Sai solo se acomodó a un lado de ella, esperando que la oji azul respondiera.

En seguida, la chica de cabello largo y rubio abrió. Estaba al parecer muy afectada por algo, sus ojos estaban rojos, y las lágrimas continuaban brotando de ellos.

-Pero Ino, ¿qué tienes amiga? –se preocupó de inmediato la pelirosa.

-La vecina del uno…ella…ella me dijo cosas horribles –sollozó aventándose a los brazos de su amiga, y recibiendo un protector abrazo.- Me dijo que era una mala persona, una indecente que vivía en el pecado al no estar casada, y además esperando a un niño impuro –apretó el agarre.

-Ino pero no tienes por qué ponerte así, esa mujer esta loca, es una fanática, a mi también me ha dicho cosas, pero yo no le presto atención.

Se extrañó de que la rubia se pusiera así por algo como aquello, Ino era de las personas mas seguras que podría conocer en su vida, nada la afectaba, y menos la opinión de los demás, probablemente esa reacción, se debía a que sus emociones eran un caos por lo del embarazo.

-Ino –habló Sai convocando la atención de ambas chicas- amor, ¿realmente piensas eso de nosotros y de nuestro hijo? –preguntó de lo mas tranquilo.

-¡Pero claro que no!, mi bebé no es impuro, y nosotros no somos unos pecadores, nos amamos –respondió cada vez mas tranquila.

-Así es. Las personas siempre juzgaran y criticaran lo que a sus ojos, este mal, condenaran sin importarles las circunstancias. Pero lo importante, no es lo que piensen los demás, sino lo que tu sepas y sientas sobre ti misma y tus acciones –se acercó a ellas y sonrió como solo él lo hacía- cuando pienses que estas actuando incorrectamente, fíjate si esa es tu impresión, o la del resto. Uno puede vivir con lo que digan los demás, pero no con lo que uno mismo piense de si, por eso, actúa según tu conciencia, eso va para ti también feita –les acarició la cabeza a cada una como si fueran 2 pequeñas niñas, y se giró para volver a la cocina.

-…no puedo aceptar convertirme en tu amante, no por lo que los demás digan, ciertamente, ahora que lo pienso, si los demás me importaran, no habría accedido a venir, pero…me importa lo que pienso de mi misma, no quiero convertirme en alguien que no soy, ser incapaz de mirarme al espejo y de mirar a mi hijo, nunca había sentido algo así Itachi, y no quiero corromperlo, teniendo que esconderme para poder expresarlo, no es el amor que quiero para mi, y tampoco el que merezco –finalizó encontrándose con sus ojos negros que la miraban orgulloso.

-Indudablemente, eres mejor de lo que imaginé Sakura –sonrió tiernamente.

¿Cómo podría mancillar a una persona así?, no, no podría, Sakura merecía algo mas, como ella bien había dicho. Alguien que no estuviera atado a otras obligaciones y responsabilidades, alguien que solo se preocupara y se desviviera por ella, definitivamente él tenía demasiados asuntos inconclusos como para ser esa persona. Aunque aun así, quería intentarlo, tal vez si resolvía su conflicto interno, quedaría libre de cualquier atadura emocional que aun tenía con Shizune, y podría empezar una nueva vida con la pelirosa, pero aun quedaba ver, si a ella le apetecía esperar.

-Entonces, ¿me esperarías Sakura? –cuestionó interesado ante esa posibilidad.

-Te sugiero algo Itachi. Inténtalo una vez mas, aclara tu mente y tus sentimientos, y cuando sepas lo que quieres, tomaremos la decisión. Si me has pedido que sea tu amante, es porque no estabas dispuesto a dejar a tu esposa, así que eso me dice, que aunque estés interesado en mi, la sigues amando, salva tu matrimonio, no vale la ´pena perderlo por esta ilusión –señaló maduramente.

Todo lo que decía, realmente lo pensaba y sentía, aunque le atemorizaba no ser lo suficientemente fuerte para mantener sus palabras, trataría de hacerlo, permanecer alejada de ese hombre del que indudablemente estaba enamorada. Debió escuchar a su amiga Ino cuando le sugería salir con chicos, así al menos hubiera tomado experiencia en los asuntos del corazón, y no estaría tan nerviosa y preocupada por caer en los encantos de Itachi sin pensar en las consecuencias. Pero ya era tarde, debía entonces actuar lo mas cabalmente que pudiera, no destrozaría un hogar solo porque ella no sabia como controlar sus emociones. Por eso le planteó al pelinegro resolver su situación, y si el destino lo quería, y él no volvía con su esposa, ahora si podrían darse una oportunidad, aunque eso era soñar demasiado.

-Esta bien Sakura –resopló agotado- resolveré el lio que se ha vuelto mi vida, y si comprendo que mi felicidad esta al lado de Shizune, haré hasta lo imposible por enmendar todas mis equivocaciones, pero…si es a tu lado en donde finalmente quiero estar, lucharé por que así sea –prometió con un tono que Sakura supo que era verdad.- Solo resta algo mas… ¿regresaras a la empresa verdad? –preguntó esperanzado.

Sakura sopesó un momento la idea, pero su decisión ya estaba tomada, en eso si que no iba a ceder.

-No Itachi, no voy a volver –le comunicó muy decidida.

-Pero…si es por mi no te preocupes, de hecho, yo ya no seré tu jefe, mi hermano Sasuke, ¿qué crees?, él volvió, esta aquí, en la ciudad, y tomará su cargo en la vicepresidencia, así que ahora trabajaras para él, no tiene caso que te vayas solo por mi causa –se apresuró a contarle.

-Aun así. Sé que lo haces con buena intención pero, no gracias, por favor, respeta lo que he decidido, no cambiaré mi forma de pensar –negó nuevamente.

No quiso contarle que sabía lo de Sasuke, omitiría el desagradable encuentro que tuvieron, y que ya lo conocía con anterioridad, al menos su voz. Prefería arreglárselas por ella misma, a seguir a merced de esa familia, esos hermanos cada vez la intimidaban más, uno, por los sentimientos que despertaba en ella, y el otro, simplemente porque la atemorizaba.

-Entonces…déjame ayudarte económicamente, sin ninguna intención oculta, solo porque quiero que tu y Naruto estén bien –le sugirió.

-No, nunca lo aceptaría, por favor Itachi, te prometo que estaré bien, confía en mi, no es la primera vez que tengo que ingeniármelas por mi misma –sonrió segura, transmitiéndole que era lo mejor.

-Bien, pero prométeme que si necesitas algo, me lo dirás, por favor –la tomó de la mano de forma cariñosa.

-Mn… -vaciló un poco- esta bien, te juro que si necesito algo, te lo diré –aceptó con pesar, esperaba no tener que llegar a esos extremos, aunque si se diera el caso, elegía tragarse su orgullo, a ver mal a su hijo.

-Eso me deja más tranquilo, bueno, ahora te llevaré a casa…

-Si, será lo mejor –retiró su mano de la de él y se acomodó en el asiento, de vuelta a su realidad.

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"Genial, excelente", ironizó con enfado. Ni siquiera había tenido ganas de ir a bailar como lo sugirió Karin, prefirió correr a su departamento. Su hermano no estaba, y lo peor es que tenía una clara idea de donde se encontraba, probablemente con la descarada pelirosa. Aventó su chaqueta al suelo y se recostó en la cama, cubriéndose la frente con el antebrazo derecho. Tenía que encargarse de ella y pronto, al principio solo era por su hermano, ahora comprobaba que también tenía que hacerlo por Gaara, su pobre amigo estaba perdido por esa mujer casada, que no poseía ni una pizca de vergüenza, era una cínica. De repente supo como librarse de ella, ¿por qué no lo pensó antes?, la respuesta estaba justo frente a él. Sonrió mas tranquilo, apenas amaneciera pondría en marcha su plan para acabar con ella, sería tan sencillo y rápido, no tendría que preocuparse mas por ella y por sus tretas, cerró los ojos dejándose vencer por el sueño.

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Entró al apartamento tranquilamente, pasaba de las 11 de la noche, la verdad estaba exhausta por todo lo acontecido, primero el alboroto del malentendido en la mañana, el cual le había costado su tan preciado empleo, luego, la pelea con Sasuke al teléfono, para rematar la cena donde se lo encontró de carne y hueso, cosa que jamás se hubiera esperado, y la cereza del pastel, la platica con Itachi, que de todo, fue lo que la tenía mas sumida en la tristeza.

-Oh ya llegaste, ¿Cómo te fue?, ¡anda quiero saber todos los detalles! –salió Tenten de la recamara dando saltos.

-Bueno, fue toda una odisea –resopló dejándose caer en el sillón- bueno antes de que te cuente, ¿Cómo esta Naruto?, ¿no te dio problemas?

-Para nada, y menos después de que vino Hinatita y se entretuvieron los dos –se sentó junto a ella subiendo los pies a la mesita de enfrente.

-¿Quién? –preguntó curiosa.

-Mn, agárrate, porque ni te imaginas quien estuvo aquí –una sonrisa y un sonrojo se dibujaron en su rostro mientras recordaba.- Mi jefe adorado, Neji Hyuga, se presentó esta noche, traía con él a su sobrina, la hija de Itachi, que se llama Hinata, es una bebé preciosa, debiste de conocerla, es perfecta para nuestro Naruto, ya los veo juntos en un futuro y…

-Para, para, para, ¿qué estas diciendo?, ¡Hyuga-san estuvo aquí! –se puso de pie de la sorpresa- pero, ¿a qué vino?, ¿te dijo algo de mi?, ¿te corrió?, ¿qué quería Tenten? –su nerviosismo no dejaba contestar a la castaña.

-Tranquila Saku, no vino para nada relacionado contigo, él solo quería calmar a su sobrina, así que decidió darle un paseo, me llamó, se enteró que tenía problemas con la electricidad, y vino, fin del asunto –simplificó aparentando tranquilidad.

-Oh, vaya, que susto me diste, pero, ¿por qué luces tan contenta?, pensé que no lo soportabas –señaló suspicaz.

-Ehh, bu…bu…bueno, después de esta noche, ya no me cae tan mal –giró el rostro avergonzada- además, platicamos muy a gusto, le pareció interesante que quiera ser actriz –resaltó emocionada.

-Tenten…

-¿Si?

-¿Te gusta Hyuga-san? –preguntó volviendo a sentarse.

-Claro que no, él solo, digamos que me cae mejor, pero no me gusta, ok, ¡no me gusta! –renegó frunciendo el ceño- mejor tu dime como te fue –cambió rápido el tema.

La pelirosa bajó el rostro y resopló cansada.

-Uf, ni te imaginas como me fue –empezó con el relato de lo que había sido su noche.

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Se bajó del costoso y exclusivo vehículo que conducía, buscó con la mirada el número del edificio, el cual estaba colocado en la fachada del mismo con pintura blanca. Era un barrio nada prometedor, pero parecía tranquilo, se dirigió con pasos precavidos, quería observar el ambiente que lo rodeaba. Entró con facilidad, como había previsto, el edificio no tenía portero. Subió las escaleras de dos en dos, su objetivo era la puerta marcada con el numero once. Llegó hasta allí, y se preparó para tocar.

Lo primero que hizo al levantarse, fue cerciorarse que su hermano hubiera pasado la noche en el apartamento, al verlo dormido y descansando plácidamente, se quedó un poco mas calmado. Luego se arregló y salió para la empresa, como era sábado, la mayoría del personal descansaba, así que tuvo que buscar la dirección de la pelirosa por el mismo, entrando a los archivos de los empleados en el área de Recursos Humanos. Fue muy sencillo, después de checar levemente su expediente, imprimió una copia, mas tarde revisaría con atención la información de la chica. Una vez que obtuvo lo que quería, se dirigió enseguida a la dirección marcada, era la hora de la última confrontación.

Tomaba perezosamente su taza con café, a la vez que leía el clasificado del periódico. "Este suena bien, aunque el horario es realmente malo", pensó mientras señalaba con un plumón fosforescente el anuncio, de nuevo tomó otro sorbo del amargo líquido y continuó leyendo. Despertó temprano ese día, para aprovechar y buscar empleo. Tenten ya tenía minutos de haber partido a sus clases de actuación, por lo tanto estaban solo ella y su hijo en el apartamento. Después de la conversación que tuvo con su amiga, se quedó muy tranquila, Tenten la apoyó y se enorgulleció por su decisión, sin duda había hecho lo correcto.

Alguien llamó a la puerta y Sakura se puso de pie, no tenía la menor idea de quién pudiera ser, pero esperaba que no se tratara de Itachi o Gaara, lo que menos deseaba, era encontrarse con alguno de ellos, caminó con la incertidumbre instalada en ella y abrió.

Cuando vio sus ojos negros y profundos mirarla de esa forma, sintió morirse, ¿Qué hacía él en su casa?, ¿había ido hasta allá para convencerla de volver al trabajo?, o peor aun, ¿para amenazarla o reclamarle?, casi comenzó a temblar del miedo.

Él seguía parado en el umbral, la pelirosa parecía asombrada y petrificada a la vez, por poco sintió pena por ella, se veía tan indefensa y débil, pero se recordó el motivo de su visita, lo principal de todo, lo que acabaría con el juego de esa mujerzuela.

-¿Qué hace usted aquí? –preguntó enfadándose al momento, su miedo no impidió que el rencor emanara de su cuerpo.

-Hmp, no vine a verte a ti, si es lo que quieres saber –contestó haciéndola a un lado y colándose al interior.

-¿Pero qué le pasa?, ¿con qué derecho entra así a mi casa? –casi se puso verde del coraje, esa actitud del pelinegro la ponía furiosa, ¿se creía con el derecho de hacer lo que le venía en gana?, se colocó frente a él mirándolo con los ojos entrecerrados.

-Sakura –la nombró, y la sola mención de su nombre de esa forma tan fría y dominante, la amedrentó un poco –lo que vine a hacer aquí, le incumbe mas a tu marido que a ti –advirtió husmeando con sus ónix todo lo que había alrededor, buscando algo.

-¿Mi qué…mi esposo? –abrió sus esmeraldas incrédula.

¿Cuál esposo?, se planteó de pronto, "¡ay no!", sudó frío, él era amigo de Gaara, probablemente el pelirojo le contó que era casada, pero eso era mentira, ¡ahora él creía que tenía marido!, las cosas se ponían peor cada vez.

-No lo niegues, no tiene caso. Mejor dile a ese tal Naruto que salga, hablaré con él de una vez por todas, para que sepa la clase de mujer que eres, y si no esta lo esperare, no me importa tener que hacerlo, si así ayudo a Itachi y a Gaara a librarse de ti –informó con seriedad.

Empezó a carcajearse de forma histérica, ¿acaso su vida no había sido lo suficiente mala, cómo para encima seguir viviendo desgracias?, se preguntó aun entre risas la pobre chica, prefirió reír a soltarse llorando, mas lágrimas en su vida ya no por favor.

El rostro de Sasuke se veía extrañado, la chica parecía haberse vuelto loca, no entendía a que se debía su desquiciante risa.

-Ahora mismo te traigo a Naruto, mi esposo –recalcó llevándose la mano al estómago a forma de sosiego. Poco a poco fue recobrando la compostura dirigiéndose a la recamara.

El azabache la vio entrar a la habitación y aguardó paciente, esperaba que el marido de la pelirosa no estuviera igual de loco que ella. La puerta se abrió y de ahí salió nuevamente la oji verde, tenía un hermoso niño rubio en brazos, el oji negro estaba desencajado, no concebía lo que pasaba.

-Aquí tienes a Naruto, como podrás ver, él no es mi marido, Naruto…es mi hijo…

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Uffff, ni se imaginan lo que me costó terminar este capitulo, casi creí que acabaría el año próximo, se me complicó un poco la vida y pues ya no tuve oportunidad hasta ahorita, esta recién salidito de Word, así que disfrútenlo.

Espero que les haya gustado, muchas gracias por sus comentarios y todo el apoyo, ojala nuevamente me regalen su opinión para saber que les pareció.

¡Cuídense mucho, les mando un abrazo, ojala estén de lo mejor, nos leemos pronto!