Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto

Solo la trama de esta historia es de mi autoría

.

.

.

.

La madre virgen

.

.

.

.

.

Capitulo XIV

Trato

.

.

.

Silencio fue con lo que se llenó la pequeña sala, solo uno que otro balbuceo salía de la boca del pequeño oji azul, quien miraba a su madre y luego al invitado que permanecía estático. Las manitas de Naruto jugueteaban en el rostro de Sakura, esta no hacía nada por apartarlas, al contrario, disfrutaba la caricia de su hermoso hijo, en esos momentos necesitaba sacar aplomo para enfrentar a Sasuke, y el pequeño, se lo estaba dando.

-¿Hi-jo? –preguntó por fin el azabache.

Por primera vez en años, su voz salió débil y titubeante, agachó la cabeza simulando distraerse con el corroído tapete de la mesa de centro, quería ocultar a toda costa el bochorno de que ella descubriera su sonrojo. ¿Acaso se había equivocado?, bueno, admitía que él escuchó el nombre y como buen hombre desesperado que era, hizo sus propias conjeturas, pero eso no significaba que no existiera un marido para la pelirosa, él solo se había equivocado con el nombre y ya. Era muy estúpido pensar que ella estuviera soltera con un hijo, obvio ese rubio tenía un padre al cual había salido, ya que de la pelirosa, no heredo ni un solo rasgo.

-No sabía que fueras madre, no lo pareces –señaló cuando su color pálido y blanquecino le regresó al rostro.

La de ojos esmeraldas pareció incomodarse, pues frunció el ceño y contestó molesta.

-Que Naruto no tenga mi color de ojos o de cabello no implica que no parezca su madre –se defendió asustada de que la descubrieran.

-No me refería a eso, lo que digo, es que te ves muy bien, bastante diría yo, tu hijo es muy pequeño, no parece que acabas de parirlo.

Pero por supuesto que no parecía una madre, se veía muy joven y bella como para ser madre de ese inquieto niño que seguía jugando con las mejillas de ella.

Ahora la sonrojada fue Sakura, jamás esperó un comentario como ese saliendo de los labios de Sasuke, ¿eso era un cumplido?, ya que no había sonado como tal, mas bien parecía una muy acertada observación. Cogió aire y le contestó de nuevo.

-Naruto fue prematuro, él nació a los 7 meses.

-Ya veo –comentó sin apartar la mirada, el bebé lucía bastante sano para ser prematuro, según pensaba, los niños que nacen antes de tiempo, por lo regular tenían problemas- y el padre, ¿dónde esta tu marido? –retomó el motivo de su visita.

La oji verde tomó las manitas del pequeño rubio y las besó con ternura, Sasuke notó como sus ojos se empañaron rápidamente, ella se giró dándole la espalda y caminó al sillón donde depositó a su hijo, cuidando de dejarlo bien acomodado, mientras se sentaba a su lado.

-Él…falleció antes de que Naruto naciera, por eso el parto se adelantó, por la impresión que tuve –tragó grueso mirándolo tristemente.

No tenía idea del por qué le estaba contando esos aspectos de su vida, pero las palabras fluían solas, por alguna razón, quería aclarar todo con Sasuke, y que él dejara de pensar lo peor de ella, aunque obvio omitiría que ella no era la pareja de Sai, sino Ino.

-Pero…cuando Gaara te conoció, él dijo que tu… -se acercó hasta ella y se sentó en la mesa que quedaba enfrente- que tu eras casada –terminó la frase algo desconcertado.

-Mentí –admitió sin remordimiento- ahora sé que Gaara es una buena persona, pero en ese momento no me dio esa impresión, pensé que era uno de esos chicos que se la pasan conquistando mujeres, por eso le dije eso, la verdad es que, para ese entonces Sai ya no estaba conmigo –miró por la ventana, las nubes ya estaban bastante oscuras a pesar de que no eran ni las 10 de la mañana.

-Entonces, no estas engañando a nadie, es decir, al ser la amante de mi hermano, no engañas a nadie…

-¡Yo no soy la amante de Itachi!, que te quede claro Sasuke, no soy ni seré nunca la amante de nadie –explotó poniéndose de pie y yendo hasta la puerta, la abrió rápidamente y señaló hacia afuera- ya te diste cuenta que no hay nadie con quien me logres acusar, por ser según tu la mujer que crees que soy, así que ya te puedes marchar, vete ahora mismo, y no vuelvas a molestarme, no quiero volver a verte –se contenía de ponerse a llorar de la impotencia que le daba el no poder defenderse, ¿nadie le creería que ella e Itachi ya no tenían nada que ver?

-¿Y la empresa?, se te olvida que te veré ahí a diario –le respondió tranquilamente.

-¡Estas loco, jamás voy a volver a ese lugar!, no me voy a poner a tu disposición para que me sigas humillando y calumniando, no se porque estas tan empeñado en que regrese, pero no lo haré, prefiero mendigar en la calle antes que trabajar para ti –resaltó con coraje.

-Le prometí a Itachi que te convertiría en mi asistente para que no tuvieran mas problemas –para ese entonces él ya se había acercado bastante a Sakura, estaban a escasos 20 centímetros uno del otro.

-Ya le dije a Itachi que no volveré, que no se preocupe por mi, puedo arreglármelas sola…

-¿Cuándo? –cuestionó súbitamente.

-¿Cuándo qué? –contestó descolocada.

-¿Cuándo lo viste?

-Yo…no tengo porque responderte, no te interesa lo que-

-Fue ayer cierto, anoche te escabulliste del restaurant para correr a sus brazos –acusó tomándola del brazo y acercando su rostro al de ella, su expresión era seria y condenatoria.

-No corrí a sus brazos, yo no… -su voz perdió la potencia que segundos antes poseía, ahora parecía una niña asustada al ser descubierta en una de sus fechorías.

De repente, un ruido sordo los sacó de la discusión, la pelirosa giró horrorizada al lugar de donde provenía el llanto de su hijo que yacía en el piso. Se soltó del agarre del pelinegro y corrió hasta él, arrodillándose y tomándolo en sus brazos.

-¡Naruto! –gritó histérica mientras intentaba calmarlo.

-Tranquilízate –intentó tocar al pequeño.

-¡No lo toques!, esto es tu culpa –acunaba desesperada al rubio que no dejaba de llorar.

-Solo quiero asegurarme que no tenga alguna herida –le colocó la mano en el hombro y ella se calmó un poco, permitiéndole acercarse a Naruto- se golpeó fuerte la cabeza, mira, tiene un golpe aquí –señaló en la sien del pequeño- hay que llevarlo a un hospital, ahora –indicó preocupado ayudándola a ponerse de pie.

Sakura solo asentía, lloraba sin darse cuenta, la preocupación embargó su pecho y sentía como si tuviera navajas clavadas en sus pulmones. Tomó rápidamente su bolso que descansaba en la mesa, junto con las llaves, no pensaba, se dejaba llevar por las indicaciones de Sasuke.

-Espera, su cobijita –se dio la vuelta cuando ya casi llegaban a la salida del edificio.

-Ten –se quitó su saco rápidamente y lo colocó encima del bebé, Naruto continuaba llorando, aunque ahora de una forma menos ruidosa.

-Gracias –lo miró avergonzada, él se estaba portando muy atento.

Subieron al auto del azabache, no tardaron mas de 10 minutos en llegar a un prestigioso hospital, Sasuke había conducido como si fuera su vida la que corriera peligro y no la del rubio. Entraron directamente al área de urgencias, el Uchiha menor fue el que habló.

-Señorita, es urgente que nos atiendan, el bebé acaba de sufrir una caída, no ha dejado de llorar desde entonces –informó a la enfermera que estaba tras un mostrador.

La joven de cabello negro y ojos cafés, rodeó la recepción y en seguida revisó el golpe en la cabeza del niño, asintió con comprensión, y empezó a caminar pidiéndoles que la siguieran. Llegaron a una especie de consultorio, la joven entró sin tocar y le informó al doctor la situación.

-Colóquelo aquí –le ordenó a Sakura- déjeme revisarlo –pasó el estetoscopio por el pecho del rubio y evaluó la herida.

-Tranquila, va a estar bien –trató de consolarla el de ojos ónix mientras ella temblaba.

-No, tu no entiendes, él es todo lo que tengo, además, no puedo decepcionarlos, si algo le pasa, les habré fallado –balbuceó perdida en sus propios pensamientos.

El pelinegro se extrañó un poco, no entendió nada de lo que ella dijo, pero no era el momento de preguntarle que era lo que había querido decir, así que optó por pasar su brazo por sus hombros y la atrajo hacia su cuerpo, quería reconfortarla. Ella se dejó hacer y escondió el rostro entre su pecho, sintiéndose protegida y apoyada.

-Parece no ser mas que el golpe, sin embargo, lo mejor en estos casos es una revisión mas completa, le haremos al pequeño unos estudios, solo para descartar cualquier posible lesión interna, estamos –comunicó el médico amenamente.

Sasuke reparó en su imagen, parecía bastante joven, esperaba que su edad no fuera un impedimento para su capacidad, quería que Naruto estuviera en las mejores manos, no en las de un novato que se preocupara más por su atractivo que por sus pacientes.

-Descuide, sé lo que piensa, pero créame que no soy tan joven como me veo –resaltó el pelirojo de ojos miel adivinándole el pensamiento.

-No se preocupe, su hijo será tratado excelentemente señor, el doctor Sasori es el mejor en estos casos –elogió la enfermera detrás de él.

-Hmp, eso espero –contestó serio sin desmentir lo de que el pequeño era su hijo.

La pelirosa tampoco dijo nada, ni siquiera escuchó lo que ellos decían, lo único que hacía era rogar por la salud de su hijo.

_/_/_/_/_/

_/_/_/_/_/

Salió de su recamara con su maleta de gimnasio lista, se le había hecho un poco tarde, ya que no pudo conciliar el sueño por estar pensando en la oji verde. Sabía que tenía que declarársele lo antes posible, no quería que lo siguiera considerando solo como un pretendiente o amigo, él necesitaba algo serio y estaba dispuesto a arriesgarse. Camino a la puerta se encontró con Karin, quien se limaba las uñas pacientemente recostada sobre el sillón.

-¿A qué hora vuelves hermanito?, quiero que me acompañes a comprarme un guardarropa nuevo, el vestuario que tengo no es para este clima.

-Temprano, pero no podré acompañarte, quiero ir a visitar a Sakura –se detuvo frente a ella para despedirse.

-Sakura eh, del 1 al 10, ¿cuánto te gusta esa mujer? –preguntó interesada, mirándolo a los ojos.

-Mn, 1000, Sakura me atrae bastante, y no solo eso, quiero iniciar una relación con ella –sonrió ilusionado.

-Gaara, vas a decir que soy una entrometida, pero…no me parece que ella sea la mujer para ti –resaltó con cautela.

Aunque sonara raro, le daba por ser muy sobreprotectora con su hermano, por supuesto que dejaba que se divirtiera, siempre y cuando fueran aventuras pasajeras, pero una relación formal le parecía algo peligroso, Gaara no tenía experiencia, y ella como la mayor, debía cuidarlo para que no sufriera.

-Lo sabía, no tienes ni un día aquí y ya te estas metiendo en mi vida, te quejas de Kankuro, pero tu eres igual.

-Claro que no, lo que te digo es por tu bien, mira, tu nunca has tenido una relación seria, esta chica, es bonita lo admito, pero no parece estar muy interesada en ti –se enderezó y lo jaló de la muñeca para acomodarlo a su lado.

-¿Por qué dices eso? –se sentó y la miró confundido.

-Bueno, prefirió irse anoche con ese amigo suyo que seguir contigo…

-Eso no quiere decir que no le guste, simplemente quería ver a su amigo que vino desde lejos para verla, además, tal vez se sintió cohibida por ti y por Sasuke.

-Mn…ahora que lo mencionas, ¿no notaste algo extraño?

-¿Extraño, como qué? –se alzó de hombros.

-Pues, Sasuke la veía mucho, y ella a él, aunque disimuladamente –recordó la peliroja.

-Vaya, ahora hasta de Sakura te pondrás celosa, ella no es del tipo de las que le gustan a Sasuke.

-No…era algo mas, no sé, tal vez sean alucinaciones mías pero, ellos parecían conocerse.

-Ay Karin, ¿de dónde conocería Sasuke a Sakura?, si así fuera, él me lo habría contado, mejor deja de fantasear y enfócate en tus propios asuntos –cerró el tema sin darle importancia, confiaba demasiado en su amigo como para imaginárselo ocultándole cosas-. Me tengo que ir antes de que se me haga mas tarde, nos vemos. Y recuerda, Sakura significa mucho para mi, así que no te interpongas –sentenció serio dejándola callada y asintiendo.

-Ash, una que se preocupa por él y no agradece. Sakura…mn, Sakura –el nombre seguía sonándole de algún sitio- pero…cierto, Sakura es la chica que Sasuke mencionó, la amiga con la que hablaba por teléfono, sería mucha casualidad que se tratara de la misma, no…no lo creo, de ser así lo habrían mencionado anoche, ¿no? –hablaba sola tratando de descubrir lo que pasaba- ¡ay!, que fastidio no saber que sucede, solo hay una solución, cuando lo vea le preguntaré que tiene que ver con esa pelirosa, y por el bien de Gaara, espero que no sea nada –decidió volviendo a lo que hacía.

_/_/_/_/_/

_/_/_/_/_/

Estaban sentados en la sala de espera, ella con un té entre las manos, y él con un café mas amargo que el carácter de su madre. Tenían solo media hora desde que se habían llevado a Naruto para hacerle esos estudios, pero para la oji verde parecían horas. Su pie no dejaba de golpear el piso en señal de nerviosismo.

-Fue un accidente automovilístico –relató mirando a la pulcra pared blanca que estaba al frente, el olor a desinfectante le llenaba las fosas nasales, y el aire acondicionado provocaba que su piel se erizara, eso le recordó aquel fatídico día.- Sai, tenía heridas muy graves, el conductor del otro auto venía a exceso de velocidad, el impacto fue de su lado, murió pocas horas después.

Sasuke permanecía atento a lo que le contaba, ella hablaba con un tono neutro, pero en el fondo presentía que cada palabra le generaba un nudo en la garganta. Ubicó su palma encima de la mano de ella, lejos de apartarse o decirle algo, la pelirosa permitió el toque y continuó.

-Él y yo teníamos una apuesta, yo decía que el bebé sería niño, y él apostaba por que sería niña, aunque sospecho que en el fondo ya sabía que yo sería la ganadora, solo quería molestarme, le encantaba molestarme –sonrió rememorando sus peleas- me llamaba feíta, era un buen chico, y hubiera sido el padre perfecto… y yo…yo le he fallado –suspiró y volteó a mirarlo- ahora comprendes porque no puedo perder a Naruto, él es lo mejor de mi vida, lo único que tiene valor y sentido para mi, si algo le pasa… -no pudo seguir hablando, un sollozo enorme salió de sus labios y se lanzó a sus brazos en busca de consuelo.

Él la acogió sin problema y le acarició la cabeza.

-Nada le pasara, lo están atendiendo, solo fue el susto, Naruto estará bien. Después de todo, es un niño fuerte. Basta mirarlo para saber que es un sobreviviente, ni siquiera parece prematuro –continuó consolándola.

-Sasuke, yo te juro que jamás fue mi intención sentir esto por Itachi, admito que me ilusioné, pero no destruiría su matrimonio, nunca lo haría, sé que no me creerás, pero-

-Háblame con la verdad y lo haré, ¿Por qué lo besaste? –preguntó calmado.

-Yo no lo besé, aunque…si permití que me besara –admitió con pesar, separándose de él.

-¿Y por qué lo hiciste?

-No lo sé, Itachi ha sido una de las pocas personas que me ayudó sin reparos, me brindó su mano sin conocerme, supongo que fue muy fácil que me hiciera ilusiones y me enamorara de él, por eso no pensé lo que hacía, y también por eso quiero alejarme de él.

-¿Y Gaara? –recordó como su amigo también lucía bastante interesado y esperanzado en ella.

-¿Qué con él? –lo miró sin entender.

-Gaara te quiere, ¿estas dándole falsas esperanzas, o también planeas convertirlo en uno de tus intereses amorosos? –extrañamente lo dijo con curiosidad, no planeaba ofenderla o exaltarse, no era el lugar ni el momento.

-¿Gaara…me quiere? –abrió los ojos por la impresión- no, para nada, debes estar bromeando, él y yo solo somos amigos, nada mas –negó restándole importancia.

O era realmente muy ingenua, o se estaba haciendo la desentendida bastante bien. A su amigo se le notaba en cada poro como babeaba por ella, era imposible que Sakura no lo notara.

-A Gaara le gustas –aseveró nuevamente y esperó a su reacción. Ella volvió a negar incrédula- le fascinas desde que te vio en Suna.

-Pero…él nunca me ha dicho nada…

-¿En serio necesitas que lo haga?, es algo obvio para todos, menos para ti al parecer.

Sakura recordó rápidamente las palabras de su amiga, Tenten no dejaba de repetirle que Gaara estaba enamorado de ella, así que era cierto, aquel agradable chico pelirojo al que consideraba su amigo, la veía como algo mas. ¿Ahora que pensaría Sasuke de ella, también le empezaría a reclamar por eso?

-A mi no me gusta –le aclaró antes de que él dijera algo.

-Entonces díselo, no alimentes falsas esperanzas en él.

-Lo haré, no quiero que piense cosas que no son, Gaara es maravilloso, pero solo lo veo como amigo, además, para mí, el único hombre en mi vida que importa, es Naruto.

Si, esa Sakura le sonaba mas conocida, esa chica pelirosa que hablaba con tanta convicción, era la misma Sakura que conoció por teléfono, sonrió sin darse cuenta, no se equivocó, ella era una buena mujer, lastima que el error que cometió, y los malos entendidos en los que se envolvió, le habían hecho pensar lo contrario.

-Te creo –comentó viendo como las facciones de ella se aliviaban-. Tal vez debí escuchar todo lo que tenías que decir ese día, pero, me molestó lo que me contaste, Itachi es mi modelo a seguir, saber que había cometido tal falta…pensé que eras la única responsable –suspiró bajando la mirada.

-No te preocupes, lo entiendo, no fue fácil escuchar que besé a un hombre casado, ahora que lo repito, me sigue sonando bastante grave.

-Ya que esta todo aclarado, y que sé que entre mi hermano y tu no hubo ni habrá nada, ¿serás entonces mi asistente? –aprovechó para volver a proponerle empleo.

No le parecía que ella renunciara, además, le agradaba la idea de tenerla cerca, como una buena amiga.

-Es que…ya había tomado la decisión –murmuró intranquila.

Pasada un poco la preocupación de que su hijo estuviera grave, empezaba a darse cuenta de su situación, el poco dinero que le quedaba guardado, probablemente se le acabaría al pagar el hospital, si es que no le faltaba y tenía que recurrir a pedirle a Itachi, como prometió hacer en caso de necesitarlo. Se llevó las manos al cuello y lo masajeó tratando de liberar algo de estrés, sentía el cuerpo agarrotado.

-Pues reconsidéralo nuevamente.

-Ahora no quiero pensar en eso, tengo que llamar a Tenten, necesito informarle lo que sucedió y pedirle que me traiga el dinero que tengo en el apartamento –buscó en su bolso el celular.

-No es necesario, yo correré con la cuenta –informó inmutable.

-No, claro que no, no tienes por qué hacerlo, tu no tienes nada que ver con nosotros, además tengo unos ahorros que-…

-En el caso de que los tuvieras, te quedaras sin nada, los estudios que le están haciendo a Naruto suelen ser muy caros, para mi no es problema.

-Bueno, no teniendo opción, lo tomaré como un préstamo, te juro que trabajaré duro y te pagaré lo antes posible –aseveró mas calmada. La tranquilizó no tener que llamar a Itachi, aunque ahora con el que estaría en deuda seria con Sasuke, pero su hijo valía cualquier sacrificio.

-Ahora que lo mencionas, se me ocurre como puedes hacerlo de una forma sencilla y rápida –sonrió misterioso.

"Que no sea lo que estoy pensando", rezó la pelirosa.

-No sugerirás que…

-Si Sakura, ahora si no puedes negarte a ser mi asistente… -anunció victorioso.

.

.

.

I'm back!

Bueno, pues me tarde con este capitulo porque en parte es como definitivo para la historia, era el que nos iba a dar la pauta para que comience el show, ojala les haya gustado.

Sé que últimamente me desaparezco mucho, y no conforme con tener 3 historias en proceso ya subí otra, pero es que quise aprovechar la súbita inspiración que me asaltó. No se apuren, sigo teniendo algo de tiempo libre, así que no creo extraviarme tanto, al menos no otro mes.

Gracias por el apoyo, sus reviews, sus alertas, el hecho de que continúen leyendo el fic me alegra bastante. Cuídense mucho, que estén maravillosamente, les mando un fuerte abrazo como siempre, cualquier cosa solo háganmela saber, nos leemos pronto!