Hola!
Les voy a dejar mi PlayList para este capitulo, lo van a necesitar! Son solo dos canciones, saldrá "Play…" cuando deban ponerla, vale? Se las pongo por que con esas canciones escribí el capi y quedan perfectas :D Son: Hey Hey Girl y Private Affair, ambas de The Virgins.
Disfruten este capi súper extra largo!
ASUNTO PRIVADO (Si, con mayúscula!)
EPOV
Cinco días, Cinco malditos y condenados días, y Bella Swan no quería salir de mi cabeza, Ni ella, ni su olor, ni su comportamiento ni nada que proviniera de su persona. ¿Qué debía hacer? Me moría de ganas de probarla, de comérmela entera, por que el Plan 1, o sea ignorarla, no estaba dando resultados favorables. Y es que simplemente, yo la necesitaba; de alguna extraña e incomprensible manera, pero eso era.
Su comportamiento aquel día en el Centro Comercial tampoco parecía querer desaparecer. La manera en que parecía escuchar y explicarse de una forma junto a mí que jamás había experimentado. Su sonrisa amigable, sus ojos brillantes y su terquedad… sin mencionar, claro, el hecho de que ella desapareciera como si nada, de que me gritara e incluso llegara a empujarme con tal de irse. ¿Por qué? Que lindo seria saberlo…
No es que no lo haya intentado, ¡por supuesto que lo había hecho! Pero no, Jasper no tenia ni idea y Alice por poco decide evitarme. Quizá me estaba volviendo cargante, no lo se, pero no podía olvidarlo.
No podía sacarla de mis pensamientos ni siquiera cuando iba al bar e intentaba ligar con alguna chica con silicona y falda corta, cuando jugaba Play o iba al Gym. ¡Nada! Nada de nada, no podía, y ya me había rendido: Yo tendría a esa chica, fuera como fuera.
Jasper me llamo ese sábado para ir a jugar Halo a su casa, e insistió en que fuera allí, no aquí en mi apartamento. Me coloque una remera sencilla y unos bermudas con sandalias, y salí a…la puerta de enfrente.
(Play Hey Hey Girl)
- ¡Edward! – me saludo sonriendo, y dándome paso hacia adentro – Ven pasa. Tengo todo instalado para pasar una tarde de Play entre hombres.
Fruncí el ceño, pero entre de todos modos.
- ¿Estas solo…solo? – pregunte, observando que la sala principal estaba totalmente vacía.
- Si.
- ¿Y Alice?
- Salio con Renée al Centro Comercial…otra vez. Me quede solo por que ella me lo ordeno.
- ¿Y…esto…ya sabes…la…otra… - carraspee - Y Bella?
Él rió.
- La verdad es que no lo se. No la veo desde ayer en la noche – contesto, sentándose en el sofá rinconero frente al televisor.
Creo que una parte de mi quería sentir alivio, pero lo que en realidad sentí, fue… ¿decepción?
Tome asiento a su lado y me enfoque en ganarle esta vez; él siempre se llevaba todos los créditos. Nos llenamos con bebida, cerveza y papitas fritas que sabían a antiguas. Me divertí, creo que por primera vez en…mucho tiempo, ELLA no se presento en mi cabeza, por lo que esta comprobado: Una tarde de chicos, es lo mejor para olvidarlas.
- Creo que tanta de tu comida me afecto el estomago – me puse de pie y solté el mando – Voy al baño, ¿si?
- Ve, ve – dijo, sin despegar su vista del juego en la pantalla – Yo te espero.
Camine por el pasillo hasta la primera puerta blanca, el baño. Al abrirla de un tiron, salio vapor de adentro, lo cual no me permitió ver casi nada, a excepción de unas piernas blancas…
- ¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAH!!!!!!! – chillaron desde adentro.
Al descolgar la toalla, el vapor se aparto y pude ver como la chica de cabellos marrones se cubría rápidamente con esta.
- ¡Bella! – grite sorprendido, pero sin despegar la vista de su pecho mojado y agitado y el cabello aun goteando que caía sobre sus hombros.
Ella me reconoció, y se quedo de pie con la toalla cubriéndola solo por delante. Sus ojazos marrones se clavaron en los míos por segundos indeterminados.
Vale, se que fue estupido, pero no pude evitar observar en perfil de su cuerpo reflejado en el espejo. La curva de su espalda era esplendorosa. Sus hombros finos y perfectos, y por Dios…ese trasero blanco y bien moldeado…
- ¡Pervertido! – chillo, y me dio con una botella de shampoo en la cabeza - ¡Como te atreves…!
Yo me cubrí con las manos y aparte la vista.
- ¡Bella, para! – Gemí, riendo de todos modos – Hey, ¡me duele!
- ¿Qué demonios…? ¡Por Dios! – exclamo Jasper, parado a mi lado y viendo a Bella.
- ¡Largo! ¡Pervertidos asquerosos! – Volvió a atacar ella, golpeándonos a ambos con la botella de shampoo y la toalla del cabello - ¡Son unos…Arg!
La pelea continuo por un rato. Bella golpeándonos con furia a todo lo que daba y nosotros intentando esquivar y detener sus fuertes golpes. Claro, yo evitaba mirarla otra vez…
Nos siguió hasta el salón con su botella y nos acorralo contra la puerta de salida.
- ¡Salgan! – Volvió a chillar, golpeándonos con fuerza - ¡Fuera de aquí!
- ¡Pero…Bella! ¡Es mi apartamento! – replico Jasper, protegiéndose con sus brazos la cabeza.
- ¡Me importa un pepino!
- Bella, cálmate un poco, no fue…
- ¡Cállate, Edward! ¡Eres un…!
- Ya, vale, nos vamos, ¡que nos vamos! – alegue, abriendo la puerta y tirando de la remera de Jasper para sacarlo de allí. Bella cerró la puerta con fuerza y la escuchamos gritar de furia.
Los dos nos miramos completamente espantados. Jasper tenía todo el cabello desordenado y su remera arrugada. Probablemente yo estaba igual…
- ¿Qué…que fue lo que paso, Ed? – Pregunto, apoyándose en la puerta y suspirando - ¿Qué le hiciste ahora?
- ¡¿Yo?! – exclame, sorprendido. ¿Por qué siempre suponían que era yo? - ¡No hice nada! Fui al baño, y ella se estaba duchando… ¡de verdad, no le vi nada!...Un poco, tal vez, ¡pero ella se puso echa una fiera! No tenia por que golpearnos.
Los dos guardamos silencio, reflexionando.
Yo de verdad no había echo nada. Quizá le eche una miradita, pero nada más que eso. ¡Soy hombre! Y ella es mi obsesión, ¿Cómo quería que no hiciera eso? ¡¿Qué clase de hombre cree que soy?! ¿Gay? ¡Me gustan las mujeres! Y en especial ella. No tenia por que golpearnos y ponerse taaan a la defensiva…pero me gusto. Esa actitud de agresividad y fiereza me encantaron, ella era…era divertida y agresiva…Oh, Dios, tenme piedad…
- ¿Sabes? – Susurro Jasper, sacándome de mis cavilaciones – Bella es para ti. Son tal para cual, ¿No pueden terminar con esto?
Mi mandíbula se abrió involuntariamente, solo un poco.
- Ya veo que estar sin Alice te afecta el cerebro – fue todo lo que pude decir.
BPOV
Dios me odiaba. La suerte me odiaba, ¡Y yo odiaba a Edward Masen!
…
…
No es cierto. No podía odiarlo si lo deseaba tanto, pero era… ¡era tan pervertido! Debía ser fantástico en la cama…
Oh por Dios… ¡No pienses en eso! Se fuerte, él tiene que ceder, no tú, Bella.
Bote la toalla en mitad de la sala y me deje caer en el sofá, aun con el cuerpo mojado. En realidad, sentía que me ardía el cuerpo. Claro, cuando Edward Cullen es quien te mira es un poco difícil que no te suceda eso, ¿no? Él…la forma en que me miro a los ojos…y luego como miro mi cuerpo en el espejo fue indescriptible. No existían palabras para explicarlo, y ni ganas tenia de buscarlas. Me conformaba con eso.
Claro que yo tenia que mostrarme molesta, pero se me fue de las manos. De verdad me llegue a enojar, y el pobre Jasper apareció justo en un mal momento.
Si se hubieran quedado, de seguro me entraba un colapso…y hubiera cedido ante Edward sin pensarlo. Quiero hacerlo sin pensarlo.
- ¿Bella? – Escuche la vocecita aguda de Alice desde el recibidor - ¿Estas allí?
Me levante de un salto y me cubrí con la toalla que yacía en el suelo.
- Si, si – respondí, acercándome un poco.
Alice parecía algo contrariada al entrar, repleta de bolsas de diferentes tiendas.
- ¿Y Renée? – pregunte, por decir algo.
- Paso a ver a Lizzy…oye, Bella… ¿Me puedes decir que paso con Jazz y Edward? – dejo las bolsas sobre la mesa y se apoyo en la pared.
Mi boca formo una perfecta "O"
- Yo… - me balancee sobre mis pies, mirando el suelo - ¿Por qué preguntas?
- Por que los invite a pasar…y me dijeron que mientras siguieras aquí adentro no pensaban volver – respondió, soltando una pequeña risita.
No pude evitar carcajearme con eso. ¿Tanto los había asustado?
- Te vas a reír de esto – tome su mano y tire de ella hacia mi habitación. Alcanzo a agarrar sus bolsas y nos sentamos en la cama – Me estaba duchando hace un rato, yo creía que estaba sola…pero cuando corrí la cortina y me salí, la puerta se abrió y Edward Masen estaba allí. Me enfurecí y en eso apareció Jasper. Comencé a golpearlos con la botella de shampoo y la toalla para el cabello y los saque del departamento. Eso es todo – claro, omití algo, pero no había necesidad de decirlo.
Alice se quedo en silencio, pero luego ambas rompimos en risas. Había sido divertido de todos modos.
- Dile a Jasper que puede volver cuando quiera, no quise lastimarlo ni nada parecido, ¿si? – le dije a mi amiga, levantándome para buscar algo de ropa – Él no era el blanco de mi furia.
- ¿Era Edward? – Pregunto con picardía – Siempre es él. Si supiera por que te fuiste ese día en el mall…
- Me creerá una sexopata…
- Te llevaría a la cama de inmediato.
- y no querrá… - fruncí el ceño y me voltee a verla - ¿Cómo dices que dijiste?
Ella rió.
- Estas loca, Alice. Nadie quiere acostarse con una adicta al sexo.
- Bella, tú NO eres una adicta al sexo.
- Él lo creería así si supiera mis razones para escapar.
- Se nota que no tienes experiencia.
- ¡Tengo mucha experiencia! – Enumere con los dedos – Mike, Tyler, Garret…el chico del bar de la fiesta de curso…el del verano pasado…el de navidad…
- Me corrijo: Si eres una sexopata.
Agarre un cojín y se lo lance a la cara. Ella lanzo un gritito y río conmigo.
- ¡No te vistas! – dijo, arrebatándome la ropa que estaba sacando – Lizzy nos invito a cenar a su apartamento mañana, una "cena familiar", así que… - se acerco a sus bolsas sin dejar de mirarme con una sonrisa maquiavélica - ¡Te compre ropa!
- ¡Noooooo!
- Siiiiiiiiiii, y quiero que te la pruebes todita ahora, para elegir el mejor conjunto – ordeno, tendiéndome tres bolsas.
Las tome a regañadientes y abrí la mas pequeña primero.
- ¿Ropa interior? – Saque un brasier con encaje rosa - ¿Para que quiero yo ropa interior nueva si nadie la va a ver?
Alice alzo las cejas con una sonrisa en los labios, sin despegarlos.
Oh…
- Alice…
- Exacto. ¡Pruébatelos!
&&&&&&&&
(Play Private Affair. Repítanla a lo largo del capitulo cuantas veces sea necesario! Tienen que terminar de leerlo con esta canción)
No se si lo que realmente quería era meterme bajo una almohada, o ir a encontrarme con la familia de Edward. ¿Tan difícil era decidirse? Bueno, en realidad no tenia opción; Alice y Renée me harían ir de todos modos, pero no podía dejar de cuestionarme a mi misma. ¿Qué era lo que realmente quería? ¿De verdad quería seducir a Edward? Sonaba algo vulgar, en vista de que estaríamos en su propia casa, con sus propios padres y enfrente de mi mamá…Oh Dios…
- Bella, despierta – Alice paso una mano frente a mis ojos - ¿Estas aquí?
- Si, si, claro – respondí en voz baja inconcientemente.
- No lo pareces. ¿Estas enojada conmigo? – hizo un puchero y sus ojitos dorados se pusieron llorosos.
- ¡No! No, Alice, por favor no vayas a llorar, no es eso.
Odiaba cuando Alice lloraba. Me hacia sentir débil y triste por que alguien pudiera hacer que una niña tan linda y pequeñita derramara lagrimas, fuera cual fuera la razón. Ella era todo para mí, y verla llorar me rompía el corazón en mil pedazos.
- Entonces, ¿Qué pasa? – pregunto, sin retirar su puchero.
- Nada, estoy algo cansada, llevo horas sentada en esta silla y creo que me relaje por algunos segundos… ¿Ya terminaste? Me duelen las nalgas.
Ella volvió a reír cantarinamente, saltando a mí alrededor.
- Si, ¡has quedado hermosísima! – Chillo, retocando los últimos detalles en mi cabello – No lo alise, por que tus ondas quedaron perfectas, solo hice algunos detallitos mágicos por aquí por allá. Déjame colocarte el conjunto que elegimos.
Alice me tenía en bragas y sostén, se había negado a que me vistiera antes de que me maquillara. Llevaba la tanga azul oscuro que me había comprado, pero no me dejo usar brasier. Que mal...
- Ven, mírate – dijo Alice, cuando la ropa al fin cubría mi cuerpo. Me tiro hacia el enorme espejo que había en su habitación, y vi mi reflejo.
Me veía…linda…Oh, vamos, ¡me veía bellísima! Digo, yo jamás me encontré fea ni nada parecido, pero tampoco una hermosura…y ahora si me parecía así.
Llevaba una pequeña camisetita a tiras blanca con encaje en la parte superior. Encima traía una camisa de satén negra que contrastaba con mi pálida piel. Abajo, unos jeans entubados (N.A: Conocidos también como pitillos) negros, y unas ballerinas negras.
El cabello lo traía con mis ondas comunes, pero algunas mechas iban hacia atrás y un lindo broche en forma de flor los juntaba en la parte posterior de mi cabeza. Un lindo maquillaje azulado cubría mis ojos, y mis labios estaban pintados con un leve rojo cereza.
- U-ou – fue todo lo que pude decir de asombro.
- Te vez tan hermosa… - Alice se limpio una lagrima imaginario de tanto orgullo que le cabía en el pecho – De seguro que Edward se calienta y ¡BAM! Lo tienes comiendo de tu mano
- Ojala ocurra…por que si que me veo sexy con esto – me halague a mi misma, dando una vuelta frente al espejo.
Alice se vistió, maquillo y peino solita, no em dejo meter mano en ningún momento. Claro, ella sabia todo lo que debía ponerse, como y donde, y he de decir, que se veía hermosísima. Llevaba puesto un lindo vestido blanco sencillo y a tiras. Abajo se coloco unas calzas rosa y no faltaron sus zapatos con tacón. Ella siempre quería verse más alta.
- ¡Listo! – chillo cuando entramos en el salón, donde nos esperaba mamá.
- ¡Que tiernas se ven! – nos halago en tono materno.
Alice y yo frenamos y la miramos espantadas.
- ¡¿Tiernas?! – chillamos, mirándonos entre las dos con cara de horror.
Renée rió.
- ¡Solo bromeaba! Se ven sexy y jóvenes – dijo, sonriéndonos.
Mi duende y yo suspiramos, aliviadas. Tiernas no servíamos.
El departamento de los Masen era hermoso y moderno, parecía tener todo el estilo sencillo y delicado de Elizabeth.
- ¡Que bueno que hayan venido! – Exclamo cuando nos dejo entrar – Esta será una noche inolvidable, ya verán.
"No sabes cuanta razón tienes…", pensé.
- Se ven hermosas, niñas – nos halago a Alice y a mi. Las dos le sonreímos.
- ¿Y Jasper? – pregunto mi amiga con sumo interés.
- Oh, arreglándose aun junto a Edward. Esos dos son más pretenciosos que un millón de mujeres juntas.
Las cuatro reímos.
- ¡Oh, Renée querida! – exclamo Edward señor, quien apareció por la puerta de la cocina con un chistoso delantal rosa - ¡Que hermosas se ven las tres!
Mi madre río.
- Veo que Eddie aun no pierde ese encanto de cocinar con delantal de mujer, ¿No Lizzy?
- Es lo que mas me gusta – bromeo, besando a su esposo tiernamente en los labios.
En eso, se escucharon dos carrasperos bruscos y roncos.
Alce la vista, y vi, detrás de la escenita romántica, al hombre mas guapo que se me haya presentado en la vida. En realidad, eso no se podía catalogar como hombre, solo como Dios, un hermoso Dios Griego.
Edward Masen vestía un traje negro como boca de lobo, que resaltaba su blanquecina piel. Llevaba una camisa azul marino con los botones de la parte superior abiertos, dejándome una panorámica perfecta de lo que era su pecho pulcro y sin vellos, y unas converse tradicionales algo gastadas. Sin mencionar que tenía todo el cabello cobrizo alborotado y una sexy sonrisa…dirigida a mí.
- Llegaron al fin – escuche decir muy lejanamente a Lizzy, quien se acerco a su hijo y lo jalo hacia nosotras – Saluda, hijito.
Tuve que contener una risotada.
Como era su costumbre, me dejo al último, como si me restara importancia.
- Hola, Swan – saludo, estrechando mi mano y recorriéndome con sus ojazos verdosos.
Me sentí sonrojar muy levemente.
- Tan gentil como siempre, Cullen – respondí irónicamente, sintiendo una corriente eléctrica al tocar su mano.
Mis hormonas de adolescente ya comenzaban a alborotarse en mi interior, atrayéndome a ese hombre tan sexy y comestible…
- ¡Vamos a sentarnos, Bells! – exclamo Alice.
¡Alice al rescate!
- La cena esta servida, todo en su lugar – dijo el señor Masen, señalándonos la enorme mesa de madera, repleta de una cantidad de comida sorprendente, cubiertos de lujo y dos botellas de vino del mejor.
- Uf…si que hay comida – dije, disponiéndome a tomar asiento frente a Jasper.
- ¡Epaa! – exclamo Alice, jalándome del brazo –Ahí no. Siéntate aquí.
Me boto sobre el asiento del lado izquierdo. ¿Qué era lo que…?
Oh, no. No, no y no, ¡No iba a sentarme frente a Edward!
- Alice, mejor tú te sientas aquí y…
- ¡Voy a quedar al frente de Jasper! – me susurro muy bajito, con cara dramática – Por favor…
Me puso su carita de perro muerto, y yo no pude hacer más que ceder. Suspire frustrada y me acomode correctamente, sin dirigir la mirada al frente, solo a los lados.
Creo que fue el momento mas incomodo de toda mi vida. Las miradas furtivas, el fruncir de labios, la comida siendo revuelta por el tenedor, pero incapaz de ser comida. Y yo lo único que deseaba era alimentarme en ese momento, y él me lo impedía. Lo peor, es que ambos éramos concientes de ello, de que algo estaba ocurriendo entre los dos. Quizá era solo sexo…no quería pensar en otra posibilidad. La gente siempre comparte el sexo en común, ¿no?
Comencé a picotear la lechuga y el pollo, concentrándome solamente en mi exquisito plato. De verdad que sabia bien…
De repente, sentí algo tibio y liso en mi pantorrilla; supe de inmediatamente que era.
Levante mi vista y me encontré con los ojazos verdes de Edward, quien me sonreía torcidamente, con un sexy brillo en la mirada.
Me asuste. No por que tuviera miedo en realidad, si no por lo que podría pasar si su pie seguía estando allí…o seguía subiendo, como lo estaba haciendo justo en ese instante.
Mis músculos se tensaron inconcientemente, y en ese momento si que me sentí incapaz de comer. El pie de Edward siguió subiendo hasta mi rodilla izquierda, la cual empezó a masajear de una forma locamente exquisita. Intente concentrarme en la conversación que se mantenía en la mesa, pero no conseguía agarrarle el hilo. Los dedos de mis pies se arquearon con fuerza, y comencé a moverlo repetidas veces.
No conseguí nada.
Edward subió su pie hasta mi muslo, y definitivamente me sentí desfallecer. Mis nervios eran cables vivos, una corriente horrible me recorrió la espalda y la sala subió unos 100º de temperatura. Estaba ardiendo en llamas, o al menos yo lo sentía de esa manera.
Sus ojos no dejaban los míos en ningún segundo. Seguían brillando, con emoción y excitación, mientras su pie seguía masajeando mi muslo.
Comenzó a subir otra vez, y pude presentir lo que seguiría.
Su pie ascendía peligrosamente hacia mi entrepierna, mojándome, haciéndome tiritar de anticipación, aunque quisiera negarlo. Sentí que rozaba mi pelvis de lado a lado, y luego...
- ¡Edward! – chillo Lizzy.
Retire mi pie horrorizada y apreté con una de mis manos el mantel blanco. ¡No había sido mi intención!
Edward yacía en el suelo, con la silla detrás de él. De verdad no había querido aventarlo… ¡pero él fue el que me puso a mil! Yo…yo…
- Yo creo que me iré al apartamento – anuncie, colocándome de pie. Sentí mis piernas como gelatina.
Todos me observaron, inclusive el chico que continuaba en el piso.
- ¿Te sientes mal, hija? – pregunto Renée, colocándose de pie.
- Un poco. Pero no te preocupes, me tomare algo e iré a la cama. Ustedes quédense.
Ella y Alice fruncieron el ceño.
- Esta bien…que te mejores – dijo mamá.
- Adiós a todos – me despedí, agitando la mano.
Rodee la mesa y me encamine a la salida.
- Yo voy con ella.
Me detuve en seco al escuchar la apresurada voz de Edward. Ni siquiera había alcanzado a salir del comedor, y él ya estaba de pie a mi lado.
Todos nos miraron con curiosidad, como si creyeran que haríamos algo malo…
- Voy a quedarme con ella hasta que ustedes lleguen, me asegurare de que este bien – se excuso el susodicho, sonriéndole con calma a mi mamá.
- Cuídala bien, hijo – le advirtió Lizzy, con los ojos entrecerrados.
Él asintió, y nos encaminamos juntos hacia la salida. Había corriente entre nosotros, podíamos sentirla quemar nuestra piel.
- ¡Llegaremos tarde! – aviso Alice en un grito.
Los dos reímos, una risa contenida por la excitación. Cuando llegamos a la puerta, el la jalo de un tiron y me dejo pasar. El aire afuera era frío y fresco, justo lo que necesitaba…
En cuanto escuche que la puerta se cerraba, me gire y Edward estampo sus labios contra los míos.
Fue un beso lleno de pasión y lujuria, nuestros cuerpos se pegaron instintivamente y mi pierna subió por su cadera de inmediato. La temperatura en el pasillo subió y dejo de ser refrescante como hace dos segundos atrás. Edward me acorralo contra la puerta de mi apartamento y presiono sus caderas con las mías, haciendo notar cuan excitado estaba. Creo que gemí en su boca o algo parecido.
Tome impulso y enrosque mis piernas en su torso, pegándome aun más contra él, haciendo que esta vez quedáramos cuerpo a cuerpo. Saque las llaves con muchísima dificultad de mi bolsillo trasero y se las entregue.
- Ábrela… - rogué, respirando agitadamente mientras él besaba mi cuello con desesperación.
Escuche como luchaba contra el cerrojo de la puerta, hasta que esta se abrió y trastabillo hacia atrás. Se apoyo en la muralla para que yo no cayera y cerró la puerta de un golpe.
El camino hacia mi cuarto fue todo un caos de besos y toqueteos. Parábamos cada tanto y Edward aprovechaba de descansar y ponerme contra la muralla para besarme, entre respiraciones agitadas y una excitación que nos estaba consumiendo; de seguro cualquiera se podía ahogar con todo ese calor que desprendíamos.
Cuando al fin logramos entrar en la habitación y cerrar la puerta, volvió a presionarme contra la muralla. Lamí su cuello por completo y me deleite con sus gemidos y jadeos, que solo hacían que mi centro se mojara aun mas. Sus manos se paseaban de mi espalda a mi trasero, metiéndose también bajo mi blusa y mi delgada camiseta.
Comencé a sentir escalofríos cuando dirigió sus manos a la parte delantera de mi cuerpo. Sus dedos paseaban sobre mis senos aun con todo puesto, y eso me estaba volviendo loca; yo solo quería sentir su tacto de verdad. AHORA.
Me puse en pie y le ayude a eliminar el maldito saco negro que traía encima. Luego, muy lentamente, fue desabotonando uno por uno los botones de su camisa oscura, deleitándome con su pecho blanquecino y musculoso, perfecto. Al parecer eso hizo que Edward entrara en acción.
Tomo el inicio de mi blusa, y la abrió, haciendo saltar todos los botones nuevos. De seguro Alice me mataría mañana en la mañana, pero en realidad poco me importo en ese momento. Me ayudo a sacarla del camino y observo con deseo la pequeña camisetita blanca con encaje que apenas cubrió mis senos, puesto que justo hoy no llevaba sujetador.
Me sentí sonrojar levemente cuando note que Edward llevaba ya varios segundos observando mi parte superior. Se sentía…extraño, era vergonzoso. No creía ser taaan atractiva.
- Ejem…mis ojos están por aquí – dije. Mi voz sonó demasiado ronca para mi gusto, delatandome.
Él levanto su mirada y me sonrío, sin rastro de vergüenza alguna.
De repente, y de un segundo a otro, Edward me tenía entre sus brazos en plan de recién casados. Me llevo hasta la cama y prácticamente me lanzo sobre ella, de una forma suave pero a la vez salvaje. Eso me encanto.
Se subió arriba de mi, apoyando su peso en sus piernas, y comenzó a desabotonar mi apretujado jeans, que en estos momentos solo estorbaba. Lo bajo lentamente, acariciando con la yema de sus dedos mis níveas piernas, haciendo que miles de escalofríos me recorrieran de arriba a abajo, que yo solo deseara más.
Subió hasta quedar frente a frente conmigo, y me beso suavemente en los labios, de una forma extraña, de una forma amorosa… ¡No!
Tome su rostro entre mis manos y convertí aquel extraño beso que produjo mariposas en mi estomago, en un beso acalorado y fogoso, apegando mi cuerpo al suyo, enroscando mis desnudas piernas en su cintura, acariciando su pecho y su espalda sin vellos, toqueteando todo su cuerpo por completo. Sus suaves manos bajaron y volvieron a subir por mis piernas, y comenzaron a jugar con el elastico de mi tanga azul. Siguió subiendo y las coloco en los costados de mi torso, acariciándome con sus dedos…
De improvisto, comencé a reírme, retorciéndome bajo él.
- ¿Qué...?
- ¡Me haces…me…cosquillas! – conseguí decir, riendo desenfrenadamente.
El rostro de Edward paso del desconcierto a iluminado, y comenzó a hacerme cosquillas en el estomago, provocando que yo me revolcara cada vez mas y que mis risas llenaran todo el cuarto.
- ¡Ed…Edward! ¡P…pa…para! – rogué, empujando con todas mis fuerzas de su pecho, hasta que consigue quedar sobre él, a horcazas.
- Yo gane – susurre en su oído, mordiendo el lóbulo de su oreja y besando el hueco debajo de esta. Edward gimió suavemente.
Delinee sus pectorales con mis dedos, bajando cada vez más, pero sin despegar mi vista de sus ojos esmeraldas, que me observaban llenos de placer. Jugué un rato con la V que se formaba cerca de su pelvis, la cual le hacia sumamente sexy, antes de desabrochar el cinturón y bajar con rapidez los pantalones negros, dejándolo solo con unos boxers azules.
Suspire, subiendo para desquitar mis ansias besando y mordiendo su cuello.
Sentí las manos de Edward subir de mi trasero a mi remera, metiéndolas debajo de esta y acariciando mi espalda, jugando con los mechones de cabellos que caían distraídamente sobre esta. Me enderece, y él comenzó a subir lentamente la camiseta, acariciando mis costados y rozando mis pechos. Sentí como su mirada volvía a posarse en ellos cuando logro retirar la remera, y me estremecí. Con sus manos comenzó a acariciarlos, provocando miles de sensaciones en mi interior. Mi boca se abrió en busca de aire y cerré mis ojos, echando mi cabeza hacia atrás.
- Edward… - jadee, removiéndome sobre él. Sentí rozar su…"eso", contra mi estomago, y gemí con fuerza.
El chico de cabellos cobrizos me giro y se coloco sobre mí, enterrando su cara en mi cuello y sus manos en mis pechos, restregándose sobre mí, dejándome completamente sumisa ante sus caricias. Sentí como succionaba en mi garganta, y luego como sus manos jalaban de mis pantaletas con fuerza, lanzándolas lejos, muy muy lejos.
Mis jadeos se hicieron cada vez mas evidentes, y mas aun mi placer, el cual dejo marcas en su espalda…y lo digo literalmente, pues mis uñas cada vez se hundían mas en esta.
Con mis pies conseguí sacar de en medio aquellos calzoncillos que llevaba puestos, y sentí como nuestras intimidades se rozaban muy íntimamente.
No espere más, en realidad. No quería arruinar el momento con palabras cursis o candentes, o detenerme para que el lo hiciera. Simplemente, lo deje entrar.
Los dos gritamos con fuerza, comenzando a movernos de inmediato, sin querer prolongar el momento, solo disfrutarlo, vivirlo. Éramos simplemente dos adolescentes locos de pasión, revolcándonos para saciarnos mutuamente, sin compromiso alguno.
Sus movimientos eran fuertes y profundos, llenándome hasta el fondo, haciéndome estremecer con cada estocada, me volvían loca. Enrosque mis piernas en su cintura para que entrara aun mas si eso era posible, y comencé a seguir sus movimientos, con los ojos cerrados y la boca abierta a causa del placer. No sentía llegar el aire a mis pulmones…
- Oh…oh, Edward – solté, tratando de recuperar algo de aire.
Él sonrío; pude sentir su mirada clavada en mis facciones, analizando el placer que estaba marcado en mi rostro.
Acelero el ritmo, descortinándose pero no por eso aminorando el placer que ambos sentíamos. Comencé a sentir una burbuja en mi estomago, los dedos de mis pies se arquearon y mi espalda también, uniendo nuestros pechos sudados. Ya no gemíamos; solo gritábamos. Mis uñas volvieron a enterrarse en su espalda, rasguñando, y pude escuchar el hermoso sonido que salio de su pecho: Un gruñido.
- ¡¡¡Edward!!! – rugí, cuando sentí que los dos culminábamos, que el clímax nos consumía a ambos al mismo tiempo, que podía ver estrellas con los ojos cerrados y tocar el cielo con el cuerpo completo.
Él grito junto a mí, y tras unos cuantos movimientos más involuntarios, se dejo caer sobre mí. Tenía el cabello mojado y su rostro ardía sobre mi pecho.
Cuando logre controlar mi respiración, me acomode, enroscando mis brazos en su torso y apoyando mi rostro, dejando que acariciara mi cabello.
Guardamos silencio. No se por cuanto tiempo, tampoco se si lo rompimos o en que momentos volvimos a entrar en acción; solo se, que jamás me arrepentiría de haberme acostado con Edward Cullen.
Uff! Yo tengo calor, y ustedes??? Jijijiji…
Les ha gustado? Se que he tardado años, pero no saben cuanto me cuesta actualizar, estoy con muchas pruebas y trabajos, escribo muchas cosas a la misma vez y no puedo concentrarme solo en una…discúlpenme si las hice esperar, pero mas vale tarde que nunca, no?
Debo admitir que me costo hacer este capi xD Tuve que leer miles de Lemnos para que la inspiración llegara a mi (Thanks Sabri por pasármelos, eran buenísimos), pero lo logre!! *Musicadetriunfo* Y me gusto como me quedo. Es hot, se imaginan un pie de Edward debajo de la mesa?? xD Fue divertido xD
Les advierto de antemano que no todo será amor y cosas cursi. No se ilusionen, que aun falta mucho para que esta historia termine…
Un adelanto del próximo capitulo!:
"Claro, puedes meterte en mi cama cuando te plazca"
"Me lansaria de la torre Eiffel antes de volver a acostarme con ese tipejo"
"¡¡Bella, cuidado!!"
"¿Quieres venir ya y acostarte conmigo de una buena vez?"
Wooow! No se tomen todo tan literal xD. Que no todas las frases son lo que parecen…en el otro capitulo aparecerá alguien nuevo. No notan que falta alguien…??
En fin…para las que leen "Sing", les pido un millón de disculpas por no actualizar cuando dije, y aun no haberlo echo…pero ya ven que tengo mucho que hacer…no prometo nada, pero intentare hacerlo mañana!!!
Cuídense muuuuuchoo!!!! Y esta vez tenemos que llegar a los 250!!! Si se puede!! Ustedes son lindas y saben cuanto amo y aprecio los hermosos reviews que me dejan…
Hasta pronto!
Sammy!
