Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
Solo la trama de esta historia es de mi autoría
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La madre virgen
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Capitulo XVI
Favor con favor se paga
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Subió al auto con un ánimo renovado, ansiaba llegar rápido a su destino, todavía no podía creer la llamada que había recibido esa mañana, Sakura, la misma Sakura quería comer con él y hablar de algo importante, sonrió mientras se colocaba el cinturón. Arrancó el coche dirigiéndose a Uchiha Corp, era su oportunidad, no dejaría pasar esta cita, aprovecharía para confesarle a la pelirosa sus intenciones y sentimientos, tenía un buen presentimiento, después de esa comida las cosas entre ellos cambiarían, y eso, lo hacía muy feliz.
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Se frotaba las manos con un nerviosismo propio de la situación, se le dificultó mucho cumplir con su trabajo aquel día, la hora de salir a comer llegó tan rápido que le asustó saber que Gaara estaba a punto de recogerla. ¿Cómo decidió aquello?, se dejó arrastrar por las palabras de Sasuke y Tenten y ahora no sabía dónde meterse. Se puso de pie y caminó a una de las ventanas, era un día en los que sorprendentemente salía el sol.
-Tranquila, pareciera que vas a la silla eléctrica –comentó el azabache desde su posición en el escritorio.
-Es que…estoy nerviosa, no sé que le voy a decir, ¿cómo empezar?...Gaara, ¡intentémoslo! –exclamó desesperadamente- no, eso es terrible, tengo la mente en blanco –se acercó a un sillón y se sentó en el derrotada.
-Que graciosa eres –sonrió divertido- deja que sea él quien dé el primer paso, estoy seguro que en cuanto te vea te dirá lo que siente por ti, y cuando lo haga, tu le sonríes, le dices que es correspondido, empiezan su relación, meses después se casan, se van de luna de miel con tu rubio hiperactivo, regresan, y le pides que te lleve a vivir a la playa –suspiró tomando aire.
-Eres muy extraño –lo miró interesada.
-¿Ah si, por qué? –se puso serio mirándola a los ojos.
-Un día hablamos como los mejores amigos por teléfono, otro me gritas y amenazas, y hoy, te comportas como alguien que quiere lo mejor para mi, ¿en serio crees que Gaara es lo mejor? –preguntó curiosa.
"No, simplemente porque no sientes nada por él, no es lo mejor para ti, pero si lo mejor para mi".
-Por supuesto –respondió ocultando sus verdaderas intenciones.
Era un manipulador, siempre supo mover los hilos para beneficiarse en cada aspecto de su vida, y siempre se enorgulleció de eso, hasta ahora, Sakura era bastante maleable, e ingenua, sabía que manejarla de ese modo era algo bajo, pero la familia de Itachi estaba por encima de ella, y era por él por quien valía la pena convencerla de hacer lo que no quería.
-Bien, confiaré en tu criterio –soltó con sinceridad, eso lo hizo sentirse peor.- Ya llegó –comentó viendo en su celular un mensaje entrante- bien, deséame suerte –se puso de pie.
-Suerte –la vio salir mas convencida.
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La esperaba en la entrada del edificio, al ver como salía sonrió enseguida. Se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla a modo de saludo, ella se sonrojó un poco pero le correspondió con otra sonrisa.
-Hola Sakura, que alegría verte. ¿Lista? –preguntó tímido.
-Hola Gaara. Si claro, vámonos –respondió adelantándose.
Él le abrió la puerta como siempre y luego se montó rápido al auto. El silencio los embargó, ninguno se atrevía a comenzar la charla. La pelirosa acumulaba fuerzas para no negarse ante alguna proposición, y el pelirojo buscaba la manera más sencilla de declarársele.
-Y… ¿Cómo esta Naruto? –indagó mientras manejaba, su vista estaba al frente, pero su atención se centraba en la respuesta de Sakura.
-Bien, él esta muy bien, cada día crece mas –le encantaba hablar de su hijo, era un tema al que podría dedicarle horas.
-Me alegro, tal vez la próxima vez pueda acompañarnos –sugirió viéndola fugazmente.
-Si, me encantaría, y a él también –asintió concentrándose en el paisaje.
-Ya casi llegamos, en este restaurant hacen una exquisita comida oriental, verás que te gustará –comunicó animado.
La oji verde solo le regaló otra de sus sonrisas. En su mente se reprochaba la decisión que estaba tomando, para calmarse no dejaba de gritarse que era lo mejor, Naruto tendría un padre, ella una pareja que la apoyaría en todo, y se olvidaría de lo demás. Ni siquiera se dio cuenta cuando el pelirojo estacionó el auto y se había quedado contemplándola interesado en sus pensamientos.
-¿Te pasa algo? –colocó su mano en el hombro sobresaltándola un poco.
-No, nada. Solo, ya sabes, cosas del trabajo, Sasuke me pidió leer unos documentos que no terminé y…
-¿Sasuke? –preguntó extrañado -¿Qué no eres la asistente de Itachi?
-Oh, bueno, lo era…ya, ya no lo soy –le platicó intentando sonar despreocupada.
-¿Por qué?
-Pues…Sasuke tomó su puesto y…y…Itachi me pidió apoyarlo, si, eso –ingenió embustera.
No planeaba contarle lo que estaba pasando con su ex jefe, tendría que decirle que ya lo tenía superado, y eso no era ni por un segundo cierto.
-Vaya, que sorpresa, nunca pensé que Sasuke ingresaría a trabajar en la empresa –soltó incrédulo.
-¿No?, ¿Por qué? –quiso saber.
-Bueno, él se resistía a regresar precisamente porque no quería asumir el cargo de la vicepresidencia, es muy extraño que de buenas a primeras lo haya hecho, debe tener algún interés.
-Ya veo –el interés de alejarla de su hermano, supuso.
-¿Y cómo te trata?, espero que se esté comportando, porque si te hace algo, dímelo. No permitiré que te explote o te trate mal –preguntó interesado mientras se acercaba a ella.
-Pues hoy es el primer día, pero…se ha portado bastante bien.
-Me alegro. Es que tiene un carácter difícil, yo soy el único que lo aguanta, una vez-…
-Gaara, ¿Cuáles son tus intenciones conmigo? –lo interrumpió súbitamente.
El de ojos turquesa se quedó con la boca abierta. Tenía planeado sondear a Sakura para saber si ella podría estar interesada en alguien, de preferencia él, pero ahora que ella lo confrontaba así tan abiertamente, no sabía ni que decir, aun así, sus sentimientos decidieron abrirse paso.
-Yo…yo…estoy enamorado de ti Sakura –soltó ignorando sus miedos.
Sakura bajó la cabeza escondiendo su mirada, lo cual lo hizo sentirse inseguro y triste, probablemente lo rechazaría, pero eso no sería todo, ahora que conocía sus sentimientos dejaría de tratarlo como a su amigo, igual y hasta le pedía que no volviera a buscarla.
-Sakura…perdón, no quise… -ella lo miró seria-. No, si quise –tomó valor. Si lo iba a rechazar y no sabría otra vez de ella, por lo menos le confesaría todo, liberaría sus emociones aunque no importara-. Desde que te vi en Suna me encantaste, la segunda vez que nos encontramos es porque quería conocerte, que me aceptaras una cita y poder platicar contigo. Eres la primera mujer que ha logrado impresionarme de una manera tan profunda, y sé que serás la única. Cuando me dijiste de tu esposo, terminaste con las ilusiones que empezaba a tener, y luego, al encontrarte de nuevo aquí, fue…fue una señal, no lo sé, algo que me dice que no me dé por vencido y te pida una oportunidad. Sakura, sé que ya estuviste enamorada y tu único interés es Naruto, pero, si tu me dejas… -tomó sus manos entre las suyas y las acercó a sus labios dándoles un beso- si tu me dejas yo…yo prometo hacerlos felices a los dos, encargarme de que no les falte nada, empezando por mi amor –la contemplaba esperanzado.
Abrió los ojos de la impresión, todos tenían razón, ¿Cómo había sido tan ciega y distraída para no ver los sentimientos de Gaara?, se impresionó. Las palabras que él le dijo realmente lograron hacerla sentir especial, nunca, en toda su vida jamás imaginó que alguien como él se sintiera atraído por ella, mucho menos enamorado. Comenzó a llorar, él se acercó y le limpió las lágrimas.
-No quiero imponerte mis sentimientos Sakura –sonrió débilmente.
-Es que…quiero, en verdad quisiera sentir algo por ti, al menos lo mismo que tu sientes. Porque no te niego que eres muy importante en mi vida, y no quiero arruinarlo, no quiero lastimarte –comentó sollozando.
-¿Por qué vas a lastimarme?, si me das la oportunidad de estar junto a ti será todo lo contrario. Seré el hombre mas feliz –la tomó del mentón levantando su rostro.
-¿Y si no llego a sentir lo mismo que tu, si no logro amarte de la forma que tu mereces?
-Pues al menos lo habremos intentado, ¿no? –señaló tranquilo-. Además, ¿Qué tal si funciona?. Sakura, no te estoy pidiendo casarnos, solo que aceptes salir conmigo, que me conozcas y me dejes conquistarte –propuso esperanzado.
Asintió sorprendida, Gaara tenía razón, ¿para qué preocuparse por el futuro?. Ino y Sai se plantearon tantos planes, tantas cosas que querían realizar, como su boda, el nacimiento de su hijo; incluso ella se había atrevido a soñar con recorrer el mundo y buscarse un sueño, de nada servía visualizarse en un futuro si de repente te encontrabas con un fatal presente. Vivir al día era lo que le hacía falta, disfrutar de la compañía del pelirojo sin exigirse ambos que sucedería mañana. Respiró profundamente, apretó el agarre de sus manos y dibujó una sincera sonrisa.
-Cierto, no sabemos que va a pasar, pero de lo que acabas de convencerme, es que el día de hoy…si quiero intentarlo Gaara, mereces que trate de hacerlo –le informó decidida.
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La comida se le estaba enfriando, ella seguía ensimismada en sus pensamientos, ni siquiera había alegado como siempre, cuándo él le dijo que tendrían que comer en la oficina porque tenían bastante trabajo. Sus ojos estaban idos, ¿en qué estaría pensando?, se preguntó interesado mientras observaba profundamente a la castaña.
-La comida se va a enfriar –habló capturando su atención.
Ella lo miró desconcertada por un rato, luego pareció asimilar lo que le dijo. Tomó un bocado de su plato y se lo llevó a la boca apresurada.
-¿Qué te tiene tan distraída? –preguntó sin poder contener mas la curiosidad.
-Bueno, no es nada importante –no le diría que estaba muy preocupada por Sakura, al castaño no le caía nada bien su amiga, así que mejor ni mencionarla.
-¿Segura? –no le creyó una sola palabra, su semblante le indicaba que mentía.
-Son…asuntos con los que no quiero molestarlo –sonrió nerviosa.
Lo único que esperaba es que dejara de preguntarle cosas, la relación entre ellos había mejorado, pero de eso a que tuviera que tratarlo como a un buen amigo confidente, faltaba mucho.
-No me molestas. Ya sé, se trata de algún novio, ¿no? –la sorprendió queriendo saber de su vida personal.
-No, para nada, es mas, yo no tengo novio –negó varias ocasiones, no quería que le quedara la menor duda de que decía la verdad.
-Oh, pues haces bien, enfócate en algo que te haga productiva, no en algo que te complique la vida.
-No creo que una pareja complique la vida. Es solo que no me he encontrado al indicado –le contestó soñadora.
-Va, mejor espéralo sentada. Esas son tonterías, no existe el amor, mucho menos la pareja ideal –descartó frío.
-¿Por qué dice eso?, que usted no tenga pareja por ser un gruñón, no quiere decir que el amor no exista –contestó algo confianzuda.
-Ja, y quién dice que no tengo pareja –sonrió arrogante.
-¿La tiene? –cuestionó decepcionada.
Él se acercó un poco y le sonrió nuevamente, ella ni parpadeaba esperando la respuesta.
-Una para cada día de la semana –respondió burlón.
-No sabía que era un rompecorazones –se molestó de pronto.
-Yo no engaño a nadie, las mujeres con las que salgo saben a lo que se atienen, no doy falsas esperanzas ni mucho menos prometo algo que sé no cumpliré.
-Pues que mal que se tome el amor con tan poca seriedad, estar enamorado es algo muy bello, único, lo mejor que le puede pasar a un ser humano. Las personas que piensan como usted, deben de llevar una vida muy vacía y solitaria –contratacó juiciosa.
-Tal vez, pero tengo razón. Basta ver lo que esta sufriendo mi hermana para saber que el amor no dura para siempre, y tampoco hay parejas perfectas –señaló inteligente.
La castaña bajó la mirada, pretendía evitar hablar sobre el tema, eso probablemente llevaría a que el nombre de su amiga saliera a colación, no quería tener un disgusto con su jefe por defender a Sakura.
-Sabes, Shizune está muy mal, estos días lo único que ha hecho es llorar y pasársela acostada, me preocupa Hinata, no he hablado con Itachi, pero creo que debería platicar con ella, no quiero que se divorcien, sería un golpe aun mas duro para mi hermana, pero tampoco creo que haya mucho que hacer –empezó a contarle, se sentía bastante mal por esa situación, su hermana no se merecía tal desdicha, quería ayudarla pero no se le ocurría cómo.
-Por qué no le aconseja que vaya con un especialista, no sé, tal vez ella este deprimida o algo así –sugirió atenta.
-¿Crees que sea buena idea? –la miró interesado.
-Si, independientemente de si la relación tiene solución o no, ella debería pedir ayuda de un profesional, los asuntos emocionales son de cuidado –aconsejó seria.
-Se lo sugeriré, creo que sería lo mejor –le sonrió agradecido, ella se sonrojó un poco y le correspondió el gesto con una risa tímida.
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Estaba nervioso, ¿Sakura habría hecho lo que le dijo?, casi se comía las uñas, quería que ella entrara por esa puerta y le contara que ya era novia de Gaara. Se recargó en su silla y suspiró, su tarde no había sido nada fácil, jamás esperó que Karin recordara que alguna vez le mencionó el nombre de Sakura, apenas pudo sortear todas las preguntas que ella le hizo cuando fue a visitarlo, no le gustaban para nada las mentiras, pero era mejor negar la relación telefónica que tuvo con la pelirosa cuando se encontraba en Suna. No supo si la peliroja le creyó que no se trataba de ella, pero esperaba que si, Karin podía ser muy perspicaz y muy terca cuando se lo proponía.
De repente, la puerta de la oficina se abrió, por ella entró la de ojos verdes con una sonrisa radiante. La observó con interés, parecía otra mujer, una alegre y sin preocupaciones.
-¿Cómo te fue? –se levantó acercándose hasta ella.
-La verdad…muy bien, pasé una tarde muy agradable con Gaara, comimos, charlamos, fue…bastante tranquilo y muy lindo –le platicó ilusionada.
-¿Se te declaró? –mas valía que si, sino él mismo tendría que darle unas clases al pelirojo para no ser tan bobo.
-Algo así, me confesó sus sentimientos, me pidió que le diera la oportunidad de conquistarme y conocerlo mejor, y pues…accedí –le comentó nerviosa.
-Hn, que gran noticia, sabía que Gaara por fin se animaría, hiciste bien en llamarlo, en cuanto menos lo esperes, tu y el serán una linda pareja, ya lo verás –sonrió mas tranquilo.
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Los días dieron paso a las semanas, y las semanas a los meses, era increíble la cantidad de cambios que su vida había tenido durante todo este tiempo. Nunca imaginó que de la noche a la mañana, los giros del destino la arrastraran hasta la situación que ahora vivía. En la empresa afortunadamente no tuvo algún otro altercado con Itachi, él se estaba enfocando en su hija y en el trabajo. Sasuke era un gran jefe y amigo, la relación que construyeron era tan solida como la que estaba estableciendo con Gaara, aunque al pelirojo lo veía con otros ojos, era innegable que sentía gran agradecimiento por él, además de bastante cariño.
Sonrió cuando Naruto rio a su lado, el pequeño rubio estaba enorme, se movía bastante y hasta balbuceaba sílabas mas entendibles. Lo sacó del andador y lo abrazó emocionada, estaba por darle su cena cuando alguien llamó a la puerta. Al abrir vio a la señora Chiyo algo apurada, se hizo a un lado dejándola pasar, la anciana entró seria y comenzó a hablar.
-Sakura, solo vengo a avisarte que tengo que salir de la ciudad, recibí una llamada de mi cuñada, mi hermano esta grave y tengo que ir a verlo. Sé que no tienes quien cuide de Naruto, pero esto es una emergencia –comentó preocupada.
-No se preocupe por eso, pero dígame, ¿Qué pasó? –colocó al menor de nuevo en el andador y la ayudó a sentarse en el sillón.
-Al parecer tuvo un infarto y esta hospitalizado, no le dan muchas esperanzas –platicó triste.
-Lo siento mucho, ¿Cuándo parte?
-Esta misma noche, llamé a uno de mis nietos para que me lleve a la central de autobuses –informó con el rostro apagado.
-¿Necesita algo? –ofreció cordial. La señora Chiyo apenas y le cobraba por cuidarle a su rubio todo el día, lo mínimo que podía hacer era regresarle el favor.
-No linda, tengo todo en orden. Lo que me preocupa es quién cuidará de este pequeño –le acarició la rubia cabellera al niño que se acercó sonriente hasta ellas.
-Por eso no se preocupe, ya me las arreglaré. Váyase sin pendiente, espero que todo salga bien, y ya sabe, si necesita algo, llámenos en seguida.
-Eso haré Sakura, gracias. Tengo que irme, debo empacar unas cosas, espero no tardar. Cuídense mucho. Nos vemos luego –se despidió mas tranquila.
Sabía lo difícil que era para Sakura encontrar quién se hiciera cargo de su pequeño hijo mientras ella trabajaba, le dolía tener que irse y dejarla con ese problema, pero era necesario, además, estaba muy encariñada con Naruto, era un bebé tan alegre y risueño, le haría falta esos días su compañía.
Cerró la puerta y empezó a pensar cómo resolver aquel dilema. Al trabajo no podía llevarlo, Sasuke era bueno, pero no permitiría que Naruto estuviera dando vueltas y tirando todo en su oficina, en el tiempo que llevaba de conocerlo, descubrió que era alérgico al compromiso, y más a los niños. Tenten estaba igual que ella, Neji jamás permitiría algo así, de milagro aguantaba a su amiga castaña. Pero entonces ¿qué haría?, tal vez pedir algunos días de descanso, no, era algo ilógico que solo por algo como aquello faltara a sus obligaciones, eso era poco profesional, sin alguna salida posible, se preocupó más.
Tomó su pequeña agenda buscando algún conocido a quien pudiera pedirle el favor. Tristemente comprobó que seguía siendo tan impopular como cuando estaba en el orfanato, no contaba con algún amigo o amiga aparte de Tenten, Sasuke y Gaara. Se detuvo por un momento y sonrió, el pelirojo sería su salvación, era el indicado, él era su propio jefe, así que no tendría que rendirle cuentas a nadie si faltaba al trabajo para encargarse de Naruto. Sintió un poco de vergüenza, era un favor muy grande, aun así comenzó a marcar el celular del de ojos turquesa, total, si iba a convertirse en su pareja algún día, debía acostumbrarse a convivir con su rubio.
Sacó su celular y sonrió, aun le parecía un sueño recibir las llamadas constantes de Sakura, todavía no eran novios, pero él no perdía la esperanza de pronto lograrlo. Sasuke lo vio interesado, habían decidido ir a una cena de amigos, siempre que podían salían juntos a recordar viejos tiempos y a ponerse al día.
-Es Sakura –le informó mientras contestaba, el azabache asintió y guardó silencio registrando la conversación- ¡Hola Sakura! –respondió animado.
-Gaara, hola, mn, ¿Cómo estás? –se escuchaba un poco impaciente.
-Bien, cenando con Sasuke, pero dime, ¿qué pasa?, te noto nerviosa –habló formal.
-Bueno, lo que pasa es que necesito un gran favor, pero no quiero que te sientas obligado solo porque acudo a ti, si no puedes lo entenderé –aclaró apenada.
-No te preocupes, mejor dime en que puedo ayudarte, sabes que estoy a tus pies –soltó servicial.
Sasuke solo rodó los ojos, le parecía tan patética la forma en la que Gaara se arrastraba por Sakura, era un lento, él en su lugar ya la tendría en sus manos, no como su pobre amigo, que se desvivía por complacerla y ni siquiera le había sacado un beso todavía.
-Sucede que la señora que cuida de Naruto tuvo que salir de la ciudad, y pues…no tengo quien se encargue de él mientras estoy en el trabajo. Pensé que tal vez tu podrías, mn…cuidarlo estos días, obvio te pagaré por hacerlo –completó apresurada.
-Pero con mucho gusto me hago cargo, y claro que no aceptaré ningún pago, lo haré con mucho gusto –sonrió transmitiéndole su deseo de ayudarla.
-¿En serio?
-Por supuesto, es más, eso ayudará a que me lleve mejor con él, no te preocupes, desde mañana el tío Gaara se hará cargo.
-Gracias Gaara, no esperaba menos de ti, eres único, entonces te espero temprano para darte algunas indicaciones, en serio gracias, este detalle significa mucho para mí –confesó esperanzada. Si el pelirojo y Naruto congeniaban, ya no le quedaría duda alguna para decidirse de una vez a estar con él.
-Claro, llegaré puntual, hasta mañana Sakura, descansa –colgó emocionado.
-Y ahora qué te pasa, ¿a qué se debe tu sonrisa de idiota? –molestó el de ojos negros con sorna.
-Mañana cuidaré a Naruto –platicó sin dejar de sonreír.
-Hmp, no veo que tenga de emocionante encargarte del rubio hiperactivo –señaló sin comprender.
-Es que esta es mi oportunidad –Sasuke le indicó que prosiguiera, estaba impaciente por saber el motivo de su felicidad- si Sakura comprueba que puedo ser un buen padre para su hijo, estoy seguro que ya no me pondrá más trabas y por fin me aceptará. ¿Comprendes?, si hago bien de niñero de Naruto, podré pedirle a Sakura que sea mi novia –le contó ilusionado, mientras el pelinegro sin darse cuenta apretó los puños con fuerza.
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Pues que les digo, lamento mucho la demora, tanto de este como de los otros fics, pero esta temporada ha estado cargadita de trabajo, espero poder encontrar rápido el tiempo y volver a actualizarles. Hasta estaba pensando en un one de regalo navideño, pero a estas alturas ya ni se, en fin, en serio una disculpa enorme, eso sí, por supuesto las historias siguen, ya saben que aunque despacio, seguiré actualizando.
Aww, Gaara es un amor, lástima que no les guste el GaaSaku ni a mi tampoco haha, ese Sasuke, ya está dando señales de vida, ya veremos que fue esa reacción. Por cierto, ando medio triste por lo del manga, y como en esta historia hay NejiTen, pues ya se imaginarán, se me fue la motivación a mil, espero poder seguir creando momentos de esta pareja, al menos en el fic espero darles un final feliz ='( (desgraciado Kishimoto).
Ojalá que estén de lo mejor, cualquier cosa, aquí los leo, cuídense mucho, en caso de no regresar a tiempo, Muy Feliz Navidad!, a los que ya estén de vacaciones, disfrútenlas mucho, un abrazo bien fuerte, muchas, pero muchas bendiciones. Los leo pronto =)!
