Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto.

Solo la trama de esta historia es de mi autoría.

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La madre virgen

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Capitulo XVIII

Donde manda capitán…

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La risa explayada del rubio se escuchaba clara y contagiosa por toda la oficina, era el único que se estaba divirtiendo al parecer, saltaba bullicioso y aplaudía en los brazos de su madre. La pelirosa ni parpadeaba, tal vez no había escuchado bien, porque era imposible que ella tuviera que salir con Sasuke de la ciudad, ¿Qué clase de broma le estaba jugando el pelinegro?

-No me mires así, no es ninguna burla, tenemos que asistir a un simposio de Bienes Raíces –aclaró sereno.

-¡Estas chiflado! –gritó haciendo que el pequeño oji azul se asustara y comenzara a llorar- ¿ves lo que hiciste? –lo acusó y se dirigió a su hijo –ya tranquilo bebé, mami estaba alterada, tranquilo –lo arrulló tiernamente.

-¿Yo?, tu eres la desquiciada que no modera sus emociones, dame acá, lo vas a poner más nervioso, aparte, es un hombre, no lo trates como a una princesita –le arrebató a Naruto ante su mirada impávida-. Ya basta Naruto, mejor vete a travesear por ahí, tu madre y yo vamos a discutir cosas de trabajo –lo sentó en el piso, el menor en seguida se tranquilizó y comenzó a gatear, explorando el lugar.

-¿Quién te crees que eres?, no te permito que-…

-Tú me permites lo que yo quiera, además se calmó, ¿o no? –la miró altanero.

Desvió el rostro enfadada, no quería ver su sonrisa de victoria, era tan arrogante.

-Como te decía, dentro de dos días habrá un simposio, al cual he sido invitado, y como representante de Uchiha Corp., tengo que asistir.

-No veo que tenga que ver conmigo ese simposio, es para los grandes ejecutivos, no para las empleadas como yo –lo encaró más relajada.

-Se te olvida que eres mi asistente, a donde yo vaya, tú vas –sentenció directo.

-Pues…si lo sé, pero una cosa es acompañarte a una reunión, o hasta una cena, pero un viaje, ¿no te parece demasiado?, además, ¿en dónde voy a dejar a Naruto?, no tengo quien lo cuide, y aunque lo tuviera, jamás lo dejaría solo por más de un día –intentó convencerlo de no llevarla.

Suspiró fastidiado, ya se estaba cansando de aclararle cosas tan simples a Sakura, ¿qué no se daba cuenta que por más trabas que pusiera, él la llevaría aunque fuera a rastras?, por nada del mundo la dejaba sola con Gaara, solo pensarlo se ponía de mal humor.

-Eso no es problema, es obvio que Naruto se va con nosotros –indicó despreocupado.

-¡Qué!, ¿Cómo que Naruto…? –abrió la boca sorprendida.

-Sé que no lo dejarás solo, tampoco es mi intención que te la pases preocupada todo el viaje y no trabajes por estar pensando si el pequeño do-…, si el pequeño Naruto estará bien –alcanzó a censurarse.

-Entonces… ¿me estás dando tu permiso para llevarme a mi hijo conmigo? –sonrió más serena.

-Hmp, eso sí, te recomiendo que hagas las reservaciones en un hotel con guardería, por obvias razones no entrará con nosotros a las conferencias –guio sus ojos al rubio que masticaba un extremo del lujoso sillón de piel.

-¡Naruto, no! –corrió hasta él cargándolo- eso no se hace, es el trabajo de mami, tienes que comportarte –lo regañó con dulzura-, tal vez sea solo mi imaginación, pero lo veo más inquieto que de costumbre –lo observó preocupada-. ¿Gaara no le habrá dado dulces o sí? –preguntó sospechosa- porque lo ponen muy activo, ¿de casualidad no sabes si comió algo que no fueran sus papillas, Sasuke? –lo contempló interesada.

"Diablos", escondió su rostro de culpabilidad, ese pequeño dobe se había tragado varios gramos de azúcar, y él era el único responsable, menos mal sabía fingir muy bien.

-No lo sé, conmigo se portó de lo más normal, pero tal vez Gaara descuidadamente le dio alguna golosina, quien sabe, en su desesperación probablemente intentó calmarlo así –culpó desfachatadamente a su amigo.

-Mn, si, tal vez, espero que se canse pronto –regresó sus jades al alegre rubio que no dejaba de sonreír-. Entonces, está bien Sasuke, iremos contigo, es como dices, es parte de mi trabajo, además, si me das esa tremenda facilidad de llevarme a Naruto conmigo, no tengo ningún problema –le comunicó agradecida.

-Bien, en mi mail están los datos, el lugar, los horarios, revísalo bien, y como te dije, prepara las reservaciones de hotel, ahora vuelvo –salió de inmediato.

-Vaya mi amor, nuestro segundo viaje, mn, ¿dónde se llevará a cabo el simposio? –sintió curiosidad.

Bajó al rubio de nuevo al suelo y se dirigió a la computadora, entró a los correos de Sasuke y leyó la invitación, una vez más se sorprendió de nuevo.

-¡Naruto, conoceremos el mar! –saltó emocionada- el simposio será en Umi no Kuni, ese lugar es famoso por sus bellas playas –le platicaba al rubio quien se activaba al verla tan contenta-. Solo esperaré a que Sasuke regrese para preguntarle que hotel quiere, oh, tendré que hablar con Gaara, creo que nuestra cena tendrá que esperar…mn, a ver déjame ver cuantos días –regresó su vista al monitor- ¡qué!, ¡cinco días!...vaya, creo que serán unas largas vacaciones para ti –suspiró pensando que su relación con el pelirojo se aplazaría.

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-Buenas tardes –entró sin siquiera tocar a la oficina de su hermano.

-Pero pasa por favor, no te quedes ahí, ¿no quieres sentarte? –ironizó el mayor al verlo subir los pies a su escritorio.

-Hn, solo vine a comentarte que me voy de viaje –soltó fresco.

-Vaya, pues ya te habías tardado, bien, fue lindo tenerte como vicepresidente por unos meses, ¿A dónde te vas? –le entristecía que Sasuke se marchara de nuevo, pero entendía perfectamente que a él no le gustaba estar ahí.

-Creo que no has entendido, me voy de viaje, pero al simposio de Bienes Raíces que se llevará a cabo en Umi no Kuni –aclaró divertido ante la expresión de Itachi.

-Ah, ya me habías asustado. Aunque, un momento, a ti nunca te han gustado esas cosas, es más, pensé que me pedirías que fuera yo, ya hasta hice la reservación.

-¿Eh?, pues no es así, deberías consultarme antes de decidir, ¿no crees? –se levantó de la silla algo alterado.

Su plan se estaba desmoronando, Itachi no podía ir en su lugar, de hacerlo, Sakura se vería liberada para quedarse en la ciudad y salir con Gaara. "¿Por qué rayos me preocupa tanto eso?, a mi me da igual que sean pareja", comenzó a serenarse. "Pero, por otro lado, Naruto no parece quererlo mucho, mn, creo que como él no puede hablar yo debería ser su voz ante esto, es claro que él no aprueba la relación, y yo como su defensor, tampoco", simplificó volviendo a su idea de impedir aquella cena.

-No sé qué tanto pienses –lo miraba interesado- en fin, tienes razón, debí preguntarte antes, lo siento, creí conocerte bien. Pero no te preocupes, si quieres ir tú, no me opongo, al contrario, no quiero alejarme de Hinata tanto tiempo, y menos ahora que Shizune me permite verla más.

-¿Has hablado con ella? –se volvió a sentar, después del si quieres ir de Itachi, se despreocupó.

-Sí, justamente esta tarde le aclaré todo.

-Y… ¿Qué pasará?, ¿piensas regresar con ella? –curioseó intranquilo.

-No –fue claro y contundente.

-Pero…yo pensé que después de todos estos meses habrías despejado tu mente y…

-Así fue, descubrí que ya no tengo nada que hacer al lado de Shizune, ya no la amo –comentó algo apenado, sabía que ella sufría bastante, pero eso no lo haría cambiar su decisión.

-Momento, ¿no estarás pensando intentarlo con Sakura, verdad? –por segunda vez se puso de pie algo molesto.

Arqueó la ceja concernido, Sasuke era muy buen amigo de Sakura, tanto como él lo fue en un principio, ¿aquella preocupación que mostraba sería por amistad, o por algo más?, decidió averiguarlo.

-Si así fuera, no creo que haya algún problema, ¿o sí? –fingió para descubrir su reacción.

-Lo hay, tú sigues casado, ella sale con Gaara –comenzó a dar vueltas por la oficina, como en busca de aire.

Era el colmo, ¿Itachi seguía en lo mismo?, pues que ese tiempo no le había servido de nada, en esos días todavía no lograba olvidar a la pelirosa, ¿no se daba cuenta que de seguir con aquella locura le haría daño?

-Ah eso, solo son pequeñeces.

-¿Pequeñeces?, ¿te parece poco?, además esta Naruto, él merece un buen padre, no alguien que solo busque a su madre para divertirse –ahora si estaba enfadado.

-Yo quiero a Naruto, lo cuidaría bien –debatió confundido, Sasuke se estaba metiendo demasiado.

-No, tú y Gaara no lo conocen, no saben cómo piensa, solo lo harían llorar, en cambio-… -se detuvo al considerar lo que decía, estaba hablando sin siquiera pensar, solo sentía que debía sacar aquello de su sistema, y eso no le gustó.

-¿En cambio qué?

-Nada, no sé ni porque rayos estamos discutiendo esto, has lo que te dé la gana, quieres seducirla, adelante, si ella acepta no es mi problema –gruñó impaciente-. Me voy, si ya reservaste tú, entonces no habrá necesidad de que yo lo haga, me quedaré con tu reservación, nos vemos, tengo prisa –salió sin decir más, azotando la puerta.

"¿Qué diablos le pasa a Sasuke?", se quedó desconcertado el pelilargo, tanto le preocupaba la oji verde. "Conociendo a Sakura, seguro se ha ganado el aprecio de Sasuke, quiere cuidarla", supuso quedándose más tranquilo.

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Apretó con fuerza el lápiz haciendo que se quebrara, era el cuarto que partía, se llevó las manos a su roja cabellera y suspiró pesadamente, aunque había hablado con la pelirosa, estaba muy afectado por lo sucedido. Se sentía un completo incompetente, se recriminaba duramente por no haber cuidado bien de Naruto.

-¿Y esa cara? –entró Karin a su estudio con una taza de té para él-. ¿Sigues preocupado por decepcionar a la pelirosa? –se la colocó en un lado y le acarició la mejilla.

-Pensará que soy un idiota que no pudo con un simple favor –comentó desanimado.

-Oye, ese no era un simple favor, ese niño es un tornado, no cualquiera puede con él –intentó animarlo.

-Sasuke pudo –completó más decaído.

-Bueno, pero tu dijiste que ella no se enfadó, hasta irán a cenar mañana.

-Tal vez solo me dirá que no quiere volver a verme.

-¡Ash Gaara, basta ya!, si ese fuera el caso, te lo habría dicho por teléfono, para que esperar hasta una cita. Además, me platicaste que estaba muy apenada por cómo se portó ese rubio, deja de hacerte ideas ¿sí?, no me gusta verte así hermanito –sonrió para darle ánimos.

-Ay no, es Sakura, creo que ahora si va a mandarme al diablo –tomó su celular cuando entró una llamada.

-Pues no le contestes –sugirió.

-Tengo que hacerlo, afrontaré mi fracaso –habló resignado-. Hola Sakura –saludó tratando de sonar normal.

-Hola Gaara, oye, solo quería comentarte algo importante –se escuchaba bastante tranquila- nuestra cena de mañana, mn, tendrá que esperar.

-Eh, ¿Por qué, ya no quieres verme verdad?, lo sé, soy un tonto, discúlpame por no haber cuidado bien de Naruto, Sakura, comprendo que no quieras verme de nuevo –se apresuró.

-No, no es eso, claro que quiero verte, de hecho, estaba bastante emocionada por eso –juraría que estaba diciendo la verdad, una sonrisa de alegría se formó en sus labios.

-¿En…en serio? –preguntó animado.

-Si, en verdad esperaba esa cena, pero tendremos que dejarla para la siguiente semana…mn, lo que pasa es que… -se escuchaba nerviosa- me iré de viaje…con…con Sasuke, es un viaje de trabajo –aclaró acelerada.

Abrió los ojos estupefacto, ¿viaje de trabajo?, ¿de cuándo acá, a su amigo le gustaba viajar por trabajo?, lo conocía de toda la vida, Sasuke odiaba esas cosas, le parecía molesto todo lo que tuviera que ver con la empresa.

-Es un simposio de bienes Raíces –completó al no escucharlo decir palabra.

-¿Un simposio? –su incredulidad se acrecentó, ya parecía que el azabache estaría gustoso de ir a dormirse a aquellas conferencias, si apenas había aguantado las clases de la Universidad, algo andaba mal.

"Tal vez Itachi le impuso esa encomienda", razonó lo más lógico. No le quedaba de otra, él no era nadie para impedirle a Sakura irse con él, asimismo, era solo por trabajo, aunque eso no quitaba que se sintiera algo triste ante su partida. Esperaba formalizar su relación con ella cuanto antes, así podría sacarla de trabajar.

-Sí, durará cinco días, al principio quise negarme, por Naruto, pero Sasuke me dijo que no habría problema, así que… ¿Qué te parece?

-Bueno, si es por algo así, no te preocupes, en cuanto regreses recuperaremos el tiempo perdido, estaré ansioso por volver a verte y que tengamos esta cena que quedará pendiente –respondió suave.

-Gracias Gaara, sabía que me entenderías, eres tan-…

-¿Con quién hablas? –escuchó una voz molesta al otro lado, parecía un hombre, más específicamente Sasuke.

-Oh, disculpa Gaara, tengo que colgar parece que Sasuke me necesita, entonces, yo te llamo en cuanto pueda, hasta luego –se despidió rápidamente.

-Claro, salúdame a Sasuke, hasta pronto Sakura –la llamada finalizó.

Se quedó pensativo, por una lado estaba contento, Sakura aun quería salir con él, pero ese viaje no terminaba de gustarle, sentía que algo extraño ocurría con su amigo y con la pelirosa, ¿tanto la necesitaba Sasuke en el viaje, cómo para permitirle llevar a Naruto?, en fin, de nada le servía formarse ideas, decidió calmarse, en cuanto ellos volvieran, lo descubriría.

-¿Así que Gaara?, ¿no puedes dejar pasar una hora sin tener que hablar con él? –cuestionó serio.

-Yo…disculpa, quise informarle de la cancelación de nuestra cena, no pensé que te enfadaras –respondió apenada.

-Como sea, ¿terminaste los reportes? –se sentó en el escritorio y giró el rostro a la ventana, ya no sabía que era peor, que su hermano siguiera empecinado con Sakura, o que ella estuviera tan interesada en el pelirojo.

-Ahm, no, lo siento, no pude concentrarme después de que supe que habías ido por Naruto, y como se tardaron tanto… -se disculpó avergonzada.

-Entonces hay que terminarlos, no quiero dejar nada pendiente –ordenó enajenándose en el monitor.

-Sasuke, ¿en qué hotel deseas hospedarte? –preguntó cautelosa.

El Sasuke que regresó a la oficina, no era el mismo que se había ido momentos antes, se veía bastante enojado, y ella no tenía idea del por qué, ¿le molestaría Naruto?

-No es necesario, Matsuri ya reservó, también le pedí que se hiciera cargo de los pasajes de avión de una vez. Nosotros concentrémonos en esto –soltó sin mirarla.

Asintió obediente y se sentó frente a él, siguió con la revisión que dejó incompleta, mientras él tecleaba en la computadora. El pequeño rubio comenzó a balbucear fuertemente, gateó hasta el escritorio y se metió debajo de el.

-Siento que Naruto esté dando tantos problemas –su rostro estaba rojo de vergüenza.

-¿Por qué no tratas de dormirlo? –sugirió destensando sus facciones.

La pobre pelirosa tenía expresión de temor, se dio cuenta que estaba actuando demasiado duro con ella.

-Si –se metió debajo sacando a Naruto.

Lo cargó con cuidado y comenzó a caminar por toda la oficina a la vez que lo arrullaba, en voz baja empezó a contarle una de sus historias favoritas, la cual era la trama del libro que a Ino tanto le fascinaba. El rubio se quedó tranquilo en sus brazos, se acomodó en su pecho y cerró los ojos.

Esa imagen de Sakura siendo una maravillosa madre, no pudo más que incrementar su admiración por ella, a pesar de su juventud, su dedicación y entrega para aquel rubio, era tan única. Se notaba que amaba al oji azul, sonrió conmovido sin que ella lo notara, aunque esa risa se borró al imaginarse el motivo del amor de Sakura. Ese niño debía recordarle al hombre de su vida, ¿seguiría ella tan enamorada de aquel mentado Sai?, ¿o ya lo habría olvidado gracias a Gaara, o a su hermano?, cualquiera que fuera la opción, no le gustaba. Chasqueó la lengua desesperado, estaba a punto de volverse loco y no tenía la menor idea del motivo, solo sabía que tenía que ver con esa extraña pelirosa.

-Sasuke, ¿podrías ayudarme? –lo sacó de su calvario mental la dulce voz de la de ojos verdes.

-Ah, si –se puso de pie acercándose hasta ella- ¿Qué pasa?

-Ahm, por favor colócame la cobija de Naruto en el sillón –indicó sonriente, él se estremeció ante esa magnífica mueca.

-Claro.

Sacó torpemente la manta de la pañalera y la extendió en el sofá. Ella acomodo a Naruto con cuidado, él lo cubrió, sus miradas se conectaron brevemente, hasta que ella rompió el contacto para mirar a su hijo.

-Es mi vida –murmuró haciendo que él la escuchara-. ¿Has amado tanto a alguien, que lo único que te importa es su felicidad?, lo único que anhelas es que nada malo le pase nunca, deseas darle todo de ti aunque te quedes vacío. Su sonrisa, sus balbuceos, su llanto, sus travesuras, absolutamente todo lo que tiene que ver con Naruto, es lo que me da alegría, es lo que me mantiene viva –acarició la cabeza de su pequeño ángel.

-No…la verdad, no –confesó mirándola fijamente-. Pero me gustaría –sonrió junto con ella.

-Creo que es tiempo de regresar al trabajo –volvió a su lugar, se sentía entre emocionada y feliz, pero por primera vez esa felicidad no se la brindó Naruto, sino la respuesta de Sasuke, se preocupó ante esa confusión.

-Hmp, bien –hizo lo propio.

"¿Qué me pasa contigo Sakura?", se planteó desde lo más profundo de su ser.

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Entró apurada al departamento, tenía que arreglarse para estar lista a las ocho de la noche, se sentía tan nerviosa, que ni siquiera se extrañó cuando Sakura le dijo que tendría que quedarse hasta tarde para terminar el trabajo, y que Naruto estaba con ella. Buscó en el armario el mejor de sus vestidos, unas zapatillas que le hicieran juego, y salió a toda velocidad a darse una ducha. No le importó bañarse con agua fría, ya que la caliente jamás llegó, solo le quedaban quince minutos, ¿Neji sería puntual en las citas?, se preguntó ansiosa.

Con rapidez extrema se maquillaba y peinaba, al menos las clases de actuación le servían para algo, era experta en caracterizarse. Se vio al espejo sorprendida y muy contenta con el resultado, su larga y vasta cabellera caía en cascada mostrando unos preciosos rizos, dignos de un comercial de acondicionador, su rostro siendo remarcado por un maquillaje discreto, que se enfocaba en sus ojos y sus carnosos labios. Se dio vuelta observándose de pies a cabeza, el vestido color chocolate le llegaba a la rodilla, el escote era algo pronunciado, se preguntó si no se vería algo desesperada por atención, frunció la boca en una mueca pensativa, decidió colocarse un abrigo encima, al menos así se vería algo seria, sonrió más tranquila.

Justo después de ponerse los altos tacones que seguro le acarrearían un horrible dolor de pies y espalda, escuchó el llamado de su puerta, se llevó las manos al pecho, el corazón casi le había saltado por la boca. Respiró hondamente y miró al techo, implorando al cielo que todo saliera bien esa noche, y no se metiera en algún lio. Exhaló el aire que momentos atrás había tomado, y se dirigió a la puerta, la abrió aparentando tranquilidad y sonrió falsamente, para su sorpresa el que mostró una expresión de nerviosismo fue su jefe al verla tan ¿sensual?, sintió como la recorrió con esos avivados ojos perla, que ahora estaban oscurecidos rayando en lo gris.

¿Esa era su asistente?, porque para nada lo parecía, su rostro, su figura, le recordaban a las preciosas modelos que aparecían en aquellos espectaculares que rodeaban las grandes avenidas, Tenten, era otra, no es que en la oficina no le pareciera atractiva, de hecho su belleza era algo que la mayoría de las veces lograba distraerlo, pero esta vez sí que estaba aturdido ante tal imagen que ella le regalaba.

-Buenas noches Neji-san, mn, ¿gusta pasar? –articuló tratando de llevar su atención a otro lugar que no fuera su cuerpo, él seguía como embelesado.

-Ahm, mhm –carraspeó para parecer indiferente, aunque presentía que era bastante tarde, Tenten seguro registró muy bien su reacción- buenas noches Tenten, no gracias, preferiría que nos fuéramos de una vez -desvió la mirada al suelo.

-Claro, permítame, voy por mi bolso –sonrió sin que la viera y desapareció de nuevo dentro del apartamento.

Volvió casi en seguida, cerró apurada y se encaminó junto a él por el angosto pasillo rumbo a las escaleras. Todo era silencio, vaya que no tenía idea de cómo comenzar una amena conversación, esperaba que no fuera así toda la velada.

-Te ves…diferente –lo escuchó murmurar.

-¿Eh?, ¿diferente bien, o diferente mal? –preguntó llegando a la salida del edificio, esperaba que fuera algún cumplido.

-Diferente…diferente a ti, sueles ser menos atrayente –pareció más bien un ¿reclamo?

No supo porque pero se desanimó, creía que Neji sería más caballeroso, prácticamente le acababa de decir que a ella no le iba ser bonita, o bueno, eso es lo que ella se imaginó. Cogió valor, esa noche no pintaba para ser la mejor de su vida, aunque si la más inolvidable, pensó al doblársele un pie por los tacones.

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-¿No es malo que duerma tanto tiempo? –preguntó de repente al mirar al rubio, este seguía de lo más cómodo en el sillón.

-No, Naruto suele dormir bastante, lo malo es que tal vez no me deje dormir en toda la noche –rio mirándolo también –bueno, así al menos podré preparar el equipaje.

-Recuerda que nos iremos al medio día, quiero llegar con un día de anticipación para acomodarnos sin problema.

-Claro. Bueno, en vista de que ya terminamos, creo que pediré un taxi, es algo tarde y no podría irme en el transporte público cargando a Naruto –intentó tomar el teléfono pero Sasuke se lo impidió colocándole su mano encima.

-No es necesario, yo los llevo –informó asombrando a la pelirosa.

-Pero…no, como crees, no quiero molestarte –negó nerviosamente.

-No tengo problema en hacerlo, además me quedaría más tranquilo dejándolos en su departamento. Andando, en el auto dejé su porta bebé –se puso de pie sin discutir más.

-Gracias Sasuke –se sintió aliviada, le daba algo de miedo viajar sola con Naruto de noche.

Tomó a su inquieto hijo en brazos, él la ayudó con el resto de sus cosas, salieron tranquilamente, ambos sin decir nada, no era incomodo, por el contrario, sentían una extraña paz al escuchar la lenta respiración del rubio durmiente.

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Al llegar al restaurant, la castaña se sintió cohibida, varias mujeres hermosas le sonreían a su serio acompañante, y él, como buen hombre que se sabe deseado, sonreía arrogante.

Fueron conducidos hasta una zona reservada donde las personas a su alrededor parecían de esas parejas aburridas de las películas, las cuales se concentran en pláticas superficiales y sin sentido, y solo salen a cenar juntos a lugares lujosos, para cubrir las apariencias.

-Madame, ¿me permite su abrigo? –le preguntó el que parecía un pingüino restirado y lambiscón.

-Ahm, no gracias, prefiero…tengo frío –se restiró la prenda sobre su pecho, tratando de abrazarse a la suave tela de lana, evitando que se la arrebataran.

-Como diga, ¿desean algún aperitivo antes de ordenar? –chasqueó los dedos haciendo una seña al que parecía ser el mesero.

-Mn, lo de siempre Futori, Tenten, ¿deseas algo? –la miró formal el gruñón del Hyuga.

-Solo un vaso con agua por favor –pidió concentrándose en las orillas bordadas del pulcro mantel blanco.

Solo agua, para tragar esas ansias que la devoraban completa, sentía que el ambiente en ese lugar era tan pesado, que la aplastaría en cualquier momento, la incomodidad se acrecentaba con cada segundo, se recriminaba haber aceptado aquella invitación, ella no pertenecía a ese mundo, pero, la duda del por qué Neji quería incluirla, no dejaba de darle vueltas en la cabeza, al grado de marearla.

-En seguida, con su permiso Hyuga-san –se retiró.

Inmediatamente después llegó el mesero con el menú, la castaña se desconectó de todo eso, le dejó a Neji la responsabilidad de lidiar con las órdenes y fijó sus curiosos ojos en una pista donde bailaban algunas parejas.

-No pareces muy divertida –escuchó la voz de su cita.

-Mn, tengo una pregunta –evitó el comentario que él le lanzó- ¿Por qué me invitó a salir? –preguntó seriamente.

-Ya te lo dije, es un festejo por tu logro del día de hoy –contestó simple, revisando la carta.

-Solo por eso, ¿acaso ha llevado a todas sus asistentes a cenar cuando hacen bien algo? –no estaba dispuesta a terminar con el tema.

La miró fastidiado, ¿Qué le había dado a la castaña por molestar con eso?, que disfrutara del detalle y ya, sabía que su comportamiento no era el mejor durante las horas laborales, por eso quería compensarla, pero estar respondiendo tanta pregunta, en serio que lo sacaba de sus casillas. Su celular comenzó a sonar, salvado por la campana, se alegró al responder a la llamada.

-Permíteme –le indicó pulsando el botón y llevándose el aparato al oído-. ¡Hola preciosa!, ¿Cómo estás? –habló contento.

¿Ese era Neji Hyuga?, ¿ese sonriente y coqueto hombre parlanchín ante el celular?, abrió la boca algo atónita.

-Oh no, lamento decepcionarte, la verdad no tengo idea de quien sea el que vaya a Umi no Kuni, pero no seré yo, ¿ah en serio?, no te creo…bueno, siendo así, gracias. ¡Claro!, a mi también me habría encantado pasar el rato contigo…por supuesto, eres tan interesante, además de bella, ¿qué hombre no se moriría por estar contigo? –comentaba amable.

Apretó los dientes con enfado, "¡estúpido!", le gritó a todo pulmón en su mente, con esa tipa se desvivía en piropos, y a ella ni un maldito comentario al menos por cortesía, su sangre hervía, y sus entrañas se hacían nudo.

-Bien, claro que seguimos en contacto, por supuesto –rio galante- hasta luego, cuídate –cortó la llamada retornando a su expresión fría.

-¿Alguien importante? –soltó sin pensar, ¿a ella que diablos le importaba?

-Algo así. En fin, mira Tenten, esto es solo un gesto para que no pienses que no aprecio tu esfuerzo, así que disfrútalo y deja de importunarme, ¿quieres? –retomó la plática de antes.

-Por supuesto, jefe –recalcó las palabras con dureza.

Sintió cierta incomodidad cuando ella lo llamó de esa manera, se quedó seria, algo muy raro, pues nunca le paraba la boca, ya no le molestaba lo latosa que podía tornarse, estaba acostumbrado, por eso no le gustaba la frialdad que emanaba de la castaña.

-Vaya, ahí está tu próxima colega –apuntó con algo que la de ojos cafés interpretó como burla.

Giró su rostro y su vista se clavó en una pelinegra de cabello largo y lacio, preciosos ojos azules y cuerpo delgado y estético, la actriz Yuii Akebo, reconocida por sus dramas telenovelescos de horario estelar.

-¿Se está burlando de mi Hyuga-san? –preguntó ofendida.

-Claro que no, pues que no estas estudiando para ser actriz, ella lo es, así que cuando tú lo seas, serán colegas, ¿no?. Vaya, en persona es aún más bonita –apuntó sin apartar la mirada de la sonriente mujer que se sentó a dos mesas de distancia.

Se puso de pie y se quitó el abrigo, estaba tan acalorada, que ni siquiera recordó porque lo traía puesto todavía, solo quería enfriar su cerebro para que no le diera un derrame cerebral ante tanta ira. Lo acomodó en el respaldo de la silla y volvió a sentarse, su agua por fin llegó a la mesa, se lo bebió apresurada. Al dejar el vaso vacío, miró con extrañeza al mesero, este la miraba atontado, con la boca abierta, juraría que casi babeaba.

Se alzó de hombros despreocupada, vaya que al refrescarse su mente se despejó, escuchó murmullos por todo el lugar, observó con atención, varios ojos masculinos apuntaban a su persona, algunos hombres hasta le sonreían y levantaban su copa simulando un brindis en el aire. Viró a su jefe tratando de que él le explicara un poco aquello.

Neji tenía los ojos fijos en ella, su frente levemente arrugada, y sus labios apretados.

-Sabía que eras algo sugerente, después de todo que se puede esperar de alguien que piensa dedicarse a ser actriz, pero me sorprende que te valgas de estos…espectáculos, con tal de atraer miradas lascivas hacia tu persona –recriminó molesto.

No comprendió nada, ¿Por qué Neji le decía eso?, además, ¿Por qué estaba tan furioso?

-No sabes de que hablo, para verse bien no se necesita ser vulgar –acotó señalando con sus ojos a su escote.

Y ahí fue donde quiso llorar, sus mejillas le ardieron de pena, vergüenza y timidez, esa no era su intención, ella solo quería verse bien, bonita, al menos linda, y solo para él, "para ti, Neji", sintió que los ojos se le empañaron, sus palabras habían sonado tan ofensivas.

-No…no lo hice con ese…con ese propósito –articuló apenada.

-Hmn, nunca me había sentido tan avergonzado –soltó dejándola helada.

-Lo siento, perdone mi desatino, pero no se preocupe, esto se arregla en seguida –se puso de pie ante la mirada interesada de su jefe-. Gracias por todo Neji-san, si me disculpa, me voy, no pienso seguir escuchando lo mal que se siente por mi culpa, esto es un error, lo fue desde un principio, pensé que… -negó y sonrió tristemente- olvídelo –tomó su abrigo y se lo puso apresurada- con permiso –salió rápidamente del lugar sin dejarlo hablar.

Como pudo llegó afuera, caminó lenta y torpemente, escuchó como él salía tras ella y gritaba su nombre, pero no quería verlo, oír cómo se expresaba de ella solo la heriría más, se escondió entre unos autos del estacionamiento, lloró, comenzó a sollozar decepcionada, ingenuamente pensó que aquello funcionaria, que equivocada y que estúpida, alguien como ella, jamás merecería a alguien como él.

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Hey, como están, que tal andan?

Pues aquí sumando capítulos =), un poco de drama para Tenten, ya era hora. Oh, mi Sasuke tan confundido, y lo que le falta, mi Gaara, tan bello, ya hasta me está gustando la idea del GaaSaku, =P.

¿Qué creen que pase en la playa?, no sé, como que el sol, la arena, el mar, mn, todo apunta a romance, aunque con un inquieto niño a cuestas pues, es difícil haha.

Espero que les haya gustado, algo largo, tenía rato que no me salía un capitulo extenso, pero en fin, cualquier cosa, hablen ahora o callen para siempre XD.

Les mando un saludote así bien súper enorme, del tamaño del ego de los Uchiha, así que ya sabrán. Un cordial abrazo, y mis mejores deseos, espero que nos leamos pronto, seguimos en contacto!