Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto.
Solo la trama de esta historia es de mi autoría.
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La madre virgen
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Capitulo XIX
¡Compartamos!
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Abrió la puerta y se hizo a un lado para que Sasuke entrara al apartamento, encendió el interruptor iluminando la pequeña estancia y conduciendo al azabache a la recamara, amablemente llevaba cargando a Naruto, quien no despertaba todavía. Prendió ahora la lámpara del cuarto y acomodó unas almohadas para colocar al rubio en la cama.
Depositó al pequeño con cuidado, observando como Sakura lo cubría con más mantas, desvió sus curiosos ojos para inspeccionar aquella habitación, lo primero que llamó su atención fue una cómoda, sobre ella yacía un hermoso arreglo con distintas flores, la mayoría estaban secas, pero aún conservaba algunas frescas y muy preservadas.
-¿No me digas que ese arreglo es el que…? –preguntó a una Sakura algo sorprendida.
Parecía nerviosa, tal vez no contaba con que él comenzara a husmear en la alcoba.
-Mn, si, es el arreglo que me regalaste por mi cumpleaños –bajó la mirada y se mordió el labio inferior.
No esperaba que Sasuke recordara aquel detalle que había tenido en ese tiempo, cuando ni siquiera se conocían.
-Pero, si luce muy vivo, ¿no debería de estar completamente seco?, además, fue hace tanto, ¿Por qué aun lo conservas? –se acercó y tocó algunas de las rosas que resplandecían.
-Bueno…es que, Tenten y yo buscamos como locas varios remedios, pues, para que las flores no se marchitaran tan rápido, de tantas cosas que hicimos, parece que nos dio resultado –confesó incluso apenada.
-Hmp, tíralas –ordenó sonriente- te compraré uno nuevo, incluso con más flores, y después que se marchite, compraré otro –se aproximó hasta ella, quedando tan cerca, que podía sentir su agitada respiración.
La llenaría de flores con tal de verla feliz.
-No…no podría, esas flores fueron…son, el primer detalle que recibí, significan mucho para mi –reveló mirándolo a los ojos.
Se quedó callado, le pareció muy tierna la respuesta de Sakura, de haberlo sabido, le hubiera regalado algo más duradero y significativo, algo que de verdad la hiciera recordarlo cada vez que lo viera.
-Sakura…si tú quisieras… -su mano subía lenta y nerviosamente en dirección al rostro de la de ojos verdes.
-¡Aaahhh, mmm…aahh! –un quejido bastante conocido los hizo dirigir la mirada a la cama.
Olvidó lo que iba a decir, las palabras parecieron esfumarse de su mente, parecía como si no fuera él quien estuviera en control de su cuerpo. Aprovechó que Sakura corrió a cargar a su hiperactivo hijo para salir a la sala y despejarse un poco.
Cogió a Naruto en brazos y comenzó a arrullarlo, el pequeño infante se resistía a los brazos aprisionantes de su madre. Sabiendo muy bien que era lo que su ruidoso hijo quería, suspiró y salió a buscar su carrito andador.
-¿Pasa algo? –preguntó el de ojos negros al verla escudriñar la pieza con algo de impaciencia.
-Rayos, olvidé que Gaara se llevó el andador de Naruto. Lo siento amor, tendrás que estar en los brazos de mami, aunque no te guste –le advirtió al oji azul.
Naruto seguía removiéndose desesperado, empezaba a buscar más independencia, estar en el regazo de Sakura lo cansaba, era un niño bastante activo para su edad, no podía mantenerse tranquilo sin hacer una de sus travesuras.
-¿Por qué no lo duermes? –sugirió viendo como el rubio latoso casi brincaba del agarre de su madre.
-Porque no querrá dormir, creo que le llamaré a Gaara, para pedirle el carrito.
-¿Otra vez?, ¿es muy necesario? –frunció el entrecejo.
-Pues…no tengo otra opción, además, no puedo hacer mis cosas si Naruto sigue así de inquieto –señaló extrañada del cambio de humor del azabache.
Sasuke era un voluble de lo peor, en un minuto estaba de lo más agradable, y en el otro lanzaba fuego por la boca, pero últimamente sus cambios se producían cuando ella mencionaba al pelirojo.
-Te ayudaré, dámelo –extendió sus brazos dejándola asombrada.
-¿De cuándo acá te gustan los niños? –preguntó mostrando una sonrisa de incredulidad.
-No me gustan los niños –resaltó apresurado-, solo este, Naruto me cae bien –apuntó ofreciendo sus brazos para que el pequeño le saltara encima.
Apreció como el rubio se lanzaba gustoso abrazando a Sasuke, este actuó por inercia y lo bajó tomándolo de las manitas, el menor comenzó a caminar ayudado del pelinegro. Verlo tan contento y entretenido hizo que se le encogiera el corazón, Naruto corría tomado por un Sasuke sonriente y dedicado.
-Oye, harás que me duela la espalda –habló encorvado fingiendo seriedad.
Naruto rio divertido y comenzó a balbucear llegando a un tono alto, parecía que gritaba de felicidad.
-Naruto, ¿has volado alguna vez? –lo oyó preguntarle.
Posterior a eso el azabache levantó al bebé del suelo y lo aventó unos centímetros por arriba de su cabeza, las carcajadas del pequeño se hicieron incontenibles.
Corrió al baño y se encerró en el, se dejó caer al suelo recargando su cuerpo en la puerta. Lloraba tristemente, tratando de acallar sus sollozos y limpiando las amargas lágrimas que brotaban desbocadas.
-Sakura, ¿estás bien? –escuchó la voz preocupada de su jefe-, no pasa nada, tu mamá está jugando –parecía conversar con Naruto.
Se cubrió el rostro, perdió el manejo de su cuerpo, que comenzó a convulsionarse por sus fuertes lamentos.
-Sakura –volvió a llamarla, plasmando algo de autoridad en su tono- abriré la puerta después de tres, así que apártate, uno…dos… -se puso de pie y retiró los rastros de llanto- tres –abrió con cuidado entrando al pequeño lugar.
La pelirosa tenía los ojos irritados y las mejillas bastante sonrosadas, aun hipaba y su mirada apuntaba a sus pies.
-Yo no seré suficiente… -conversó para sí misma.
-¿De qué hablas? –cuestionó confundido, Naruto estaba en sus brazos inmóvil, su carita espantada contemplaba a su madre.
-Aunque trate, aunque quiera…Naruto siempre necesitará a su padre, no quiero que él sufra, no quiero que nada lo lastime…cuando tenga más edad y se dé cuenta que yo soy lo único que tiene… él…él… -soltó con dolor.
-Shh, tranquila, asustas a Naruto –se acercó hasta ella y la abrazó con cuidado.
Sakura se aferró a su pecho y enterró el rostro en él, con su mano izquierda la tomó por la cintura, mientras que con la derecha sostenía al rubio. A pesar de toda la fortaleza que la joven mostraba, en esos momentos le pareció una niña desamparada, alguien a quien había que consolar y proteger.
-Yo estaré aquí para ti, para él –le susurró sincero.
-¿En serio? –lo miró esperanzada.
-Hn, en serio, no se librarán de mi –sonrió altivo viéndola reír.
-Ay Sasuke, eres único, gracias por ser mi amigo –besó su mejilla dulcemente.
¿Amigo?, esa palabra le hizo un hueco en el pecho, ¿lo veía como un buen amigo?, solo eso, se sintió algo decepcionado. ¿A Gaara e Itachi como los vería?, ¿también como sus amigos?, apostaba a que no, a su hermano hasta lo había besado en los labios, y a él solo en la mejilla, eso era bastante injusto. "¿Qué diablos estoy pensando?, ¿y qué si a Itachi lo besó y lo quería?, ¿y qué si a Gaara lo ve como su próximo esposo?, a mí no me importa", negó despreocupado.
Una ligera carga se apropió de su hombro derecho, viró sus ojos mirando la manera en la que el rubio se acomodaba plácidamente, "Naruto, ¿algún día le dirás papá a Gaara?, ¿tendrás hermanitos pelirojos que te harán compañía?, ¿a mi me llamarás tío Sasuke, o solo Sasuke?..."
-Si te incomoda dámelo, parece que ya le regreso el cansancio –salió de sus conflictos existenciales al escuchar a Sakura.
-No me incomoda, déjalo así –lo sostuvo con más fuerza.
-Bien, ya pasada mi crisis –rio con algo de humor- ¿quieres un café?
-Claro –respondió rápidamente.
-Ven, salgamos de aquí antes de que nos dé claustrofobia –regresaron a la sala.
-¿No has pensado en mudarte? –se sentó en el cómodo y mullido sillón colocando a Naruto en sus piernas.
-No, es decir, debo ahorrar todo lo posible, bien o mal, en este departamento no nos ha hecho falta nada, mudarme no es opción –comenzó a calentar el agua.
-Te hace falta espacio, Naruto necesita el suyo también, no puede dormir toda la vida a tu lado.
-Lo sé, pero, ¿A dónde podría irme?, no quiero dejar a Tenten, ella se ha portado tan bien conmigo y con Naruto, al mismo tiempo, el que yo esté aquí la ayuda a que los gastos no sean tan pesados –ubicó dos tazas en la mesa.
-Pueden mudarse juntas, en el complejo Akatsuki sobran departamentos.
-¡Ja!, ¿el complejo Akatsuki?, tendría que trabajar durante esta y mis otras cincuenta vidas para poder pagar un departamento de esos –soltó sarcástica.
-Yo…podría ayudarte con la renta –insinuó atento.
-¿Qué?, ¿Por qué harías eso Sasuke? -¿acaso sería una broma?, porque de no ser así, estaría bastante desconcertada.
-Para ayudarlos, no sería problema hacerlo, ¿aceptarías?
-Yo…yo…no –negó varias veces- claro que no podría, tú no tienes ninguna obligación, ¿a cuenta de qué sería esa ayuda?
-De nada, eres mi asistente, solo, no sé, ¿Por qué te alteras?, seguro que a Itachi o a Gaara les aceptarías eso y mucho más –alzó un poco la voz inquietando a Naruto.
-¡Que tiene que ver Itachi en esto, o Gaara! –lo miró enfadada.
-Paremos quieres, no pretendo que te enfades, era una sugerencia, los nombres solo saltaron a mi mente –aspiró fuertemente buscando algo de serenidad- pero entonces… ¿no? –volvió a insistir.
-¿Por qué tanta insistencia?, no veo que tenga de extraordinario mudarme allá –apagó la mecha al escuchar el agua hervir.
-Mn…yo estaría a solo dos cuadras, y no a casi una hora como es el caso –apenas y pudo escucharlo.
Estaba quieta, sosteniendo firmemente la tetera y luchando por entender aquello que Sasuke proponía. ¿Lo tendría cerca?, ¿Por qué a él le interesaría estar cerca?
-La señora que cuida de Naruto vive al lado –argumentó como si no hubiera oído lo anterior.
-Podemos buscarle una guardería por ahí –habló con más confianza, le dio la impresión de que la estaba convenciendo.
"¿Podemos?", eso sí que la tomó desprevenida, la inmersión de Sasuke en su vida era algo con lo que no contaba, ¿tanto la apreciaba como amiga?, ¿o sería por algo más, algo como lástima?
-¿Me tienes lástima? –preguntó preocupada girando para ver su respuesta.
-¡Qué!, ¿lástima?...no, solo te tengo…aprecio –se escuchaba franco.
-Bien, porque no me gustaría que fuera por lástima que me tratas así –llenó las tazas.
-Hmp, quédate tranquila. Entonces, ¿Cuándo vamos a ver los departamentos?
-Yo no he dicho que vaya a hacerlo, en serio Sasuke, aquí me siento-… -la puerta se abrió sorpresivamente.
Tenten entraba hecha un desastre, el maquillaje de sus ojos corrido, lágrimas secas en las mejillas, y su cabello vuelto una maraña. Los contempló con vergüenza y corrió a encerrarse a la habitación sin decir palabra.
-¿Qué le pasara? –se interesó el azabache.
-No lo sé, pero será mejor que vaya a investigarlo. Mn, prepara tu café si, ah, ¿puedes seguir cuidando de Naruto? –le encomendó antes de entrar en la alcoba.
-Seguro –asintió afable.
-Ahora vuelvo –giró la perilla después de tocar la puerta.
-Hm, ¿Qué tendrá la amiga de tu madre? –soltó viendo a Naruto.
El pequeñito bostezó desinteresado y se le acomodó mejor entre los brazos.
-Pequeño dobe insensible –lo acusó recargándose en el sofá.
…
Se sentó y comenzó a acariciar sutilmente la cabeza de su amiga, la castaña se cubría el rostro con la almohada, sus suspiros entrecortados evidenciaban que continuaba llorando.
-Tenten, ¿Qué tienes?, ¿Por qué estas así? –encendió la lámpara del buró.
-No te preocupes Sakura, solo es una tontería, tu sigue con lo que hacías, atiende a Sasuke-san, yo…yo solo necesito unos minutos y estaré bien –gimoteó sin mirarla.
-Si estas así, no es una tontería, por favor Tenten, tenme confianza –pidió alarmada.
-¡Esta fue la peor noche de mi vida! –se sentó en la cama estirándose la cabellera con ambas manos- me siento tan mal, soy una estúpida, Sakura...soy una ingenua –lloriqueó desesperada.
-No digas eso, tu eres muy inteligente, muy buena…
-Soy una ilusa que se llenó la cabeza de fantasías –escupió llena de coraje.
-¿Fantasías?
-Creí que…que…Neji… –su mirada se empañó, no podía parar de llorar.
-¿Neji?, ¿estabas con él? –indagó aturdida.
-Me invitó a cenar…
-¿Eh?, Tenten, ¿estas saliendo con tu jefe? –no podría creerlo de ser verdad, pensaba que su amiga le contaba todo.
-¡No!, ese es el maldito problema, que yo pensé que tenía una oportunidad, yo, y solo yo…tontamente…creí que él estaba interesado en mi, y no es así… -se dejó caer en su regazo.
-Amiga –la abrazó tiernamente.
-¡Lo quiero Sakura, estoy enamorada de Neji!, ¿Por qué de él? –renegó frustrada.
-Tranquila, eso…eso desgraciadamente no podemos controlarlo…
-Cuánta razón tenías al sufrir por Itachi, aunque por lo menos él te correspondía, Neji es un imbécil, me hizo sentir tan humillada, me dejó claro que nunca se va a fijar en alguien como yo –seguía decaída y triste.
-Tu vales mucho Tenten –reconfortó apresurada.
-Él no lo ve así –debatió deprimida.
-Pues él se lo pierde por cretino.
-No quiero volver a verlo…no puedo –susurró destruida.
-Lo sé…duerme, eso te hará bien –la arrulló suavemente.
En ese momento no había palabras para animar a Tenten, recordaba muy bien lo que se sentía sufrir por amor, era un dolor incontenible y difícil de superar, lo único que podía hacer era estar a su lado y darle todo el apoyo que su amiga merecía.
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Estaba molesto, no, furioso, ¿Cómo se le ocurría a Tenten marcharse de aquella forma?, él que tan de buena fe la invitaba a una cena y ella corriendo sin motivo alguno. Bueno, tal vez sus comentarios fueron algo rudos, pero solo tal vez, tampoco era para que ella escapara y lo abandonara ahí solo, debió quedarse y disfrutar de la velada, ¿tan sensible era?. No le quedaba más opción que dejar transcurrir la noche y hablar con ella por la mañana, no se disculparía, hacerlo implicaría que cometió un error o falta, y por supuesto que para él no era malo decir la verdad, al contrario, lo hizo por hacerle un favor, ella no podía ir por todos lados llamando la atención de esa manera, ella no, Tenten debía ser una chica decente, reservada, seria y muy recatada, no una incitadora de hombres.
Se sirvió un vaso de vino y se desplomó en el sofá de su sala, recordó lo diferente que lucía, tan femenina, sexy, imponente, poderosa, todo eso escondía su asistente y él ni enterado. Conocer esa faceta suya lo sorprendió, esa mujer era tan atractiva, y si a eso le sumaba su fuerte personalidad, tendría a una exquisita candidata para amante en turno.
-No, Tenten no, ella es solo mi asistente…y así debe quedarse –susurró suspirando con algo de cansancio.
El sueño hacía que pensara cosas extrañas, era mejor irse a descansar, ya mañana las cosas regresarían a la normalidad.
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Salió de la recamara después de que Tenten se quedó por fin dormida, sus grandes ojos se abrieron desmesuradamente al ver lo que reposaba en el sillón, Sasuke dormía pacíficamente con Naruto encima de su pecho, su pequeñito estaba cubierto por el saco del azabache y parecía estar tan a gusto que no quería ni moverse. Por su parte, su jefe tenía su alborotado cabello cubriéndole la zona de los ojos, así que no podía ver si sus parpados estaban cerrados, pero su respiración lenta y armonizada le indicaba que así era.
Poco a poco fue agachándose hasta quedar a un costado de ellos, era tan fascinante verlos dormir de ese modo. De repente, unas ganas inmensas de acariciar a Sasuke la abordaron, con cuidado y precaución, acercó su mano a la cálida mejilla del oji negro, sus yemas rozaron ligeramente el contorno de aquel fino rostro, sonrió distraída empezando a dibujar líneas entrecortadas en su barbilla. Sasuke se removió por reflejo, haciéndola saltar despavorida hacia atrás, cayendo de sentón, evitando apenas golpearse en la mesita. Exhaló suave al ver que él no despertó.
"¿Qué es lo que estabas haciendo Sakura?", se reprendió por su audacia, ni siquiera tenía idea del porque esa necesidad la asaltó, pero es que verlo ahí, tan expuesto y tierno, la conmovió a tal grado de actuar sin pensar.
Se puso de pie y se acercó nuevamente, aunque esa imagen fuera maravillosa, su deber era despertar al azabache, él tenía que irse a descansar a su departamento, no podía pasar toda la noche en aquella incómoda posición.
-Sasuke… -murmuró cerca de él- Sasuke…despierta –volvió a llamarlo.
-Mmnm… -se quejó sin despertar.
-Parece muy cansado, y si mejor le quito a Naruto de encima y lo cubro con una frazada –se le ocurrió.
Retiró el saco de Sasuke y trató de cargar a su bello niño. Este apretó los ojos y comenzó a quejarse.
-Nh…nh…
Se cubrió la boca para no carcajearse, su hijo se veía hermoso, pero estaba babeando la fina y costosa camisa de Sasuke, de su bolso del pantalón sacó su celular y tomó una foto apresurada, debía inmortalizar ese extraño e inesperado paisaje.
Sin saber entonces que hacer, se sentó en la mesita solo a mirarlos. Naruto parecía haber establecido una muy buena relación con el oji negro, era la primera vez que veía a su rubio hijo así de apegado a alguien que no fuera ella o Tenten, por si fuera poco, Sasuke se portaba con él como un verdadero padre, nunca lo imaginó en una faceta similar, lo creía más inmaduro, egoísta, pero estaba equivocada, era un excelente hombre. Sus ojos empezaron a arderle un poco, y los parpados a pesarle, síntomas innegables de cansancio.
Se puso de pie y caminó unos pasos, trató de distraerse pero era imposible, necesitaba dormir, sin pensárselo dos veces sacó de la recamara una frazada, se le ocurrió tenderla en el piso y tirarse ahí, pero estaría demasiado incómoda. Aguantándose un poco la vergüenza, cogió los pies de Sasuke, sosteniéndolos con ambas manos y acomodándose debajo de ellos, al menos ya sentada en el sofá, podía recargarse más cómodamente, el pelinegro ni se inmutó, extendió la manta que trajo, y cubrió su cuerpo así como el de su jefe y el de su hijo, lo último que pasó, fue que todo se volvió negro y su cabeza tocó una superficie algo suave y a la vez dura.
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Algo se atoraba en sus fosas nasales, parecían pequeños dedos, podía percibir como alguien apretaba sus labios y mojaba sus mejillas con algo viscoso. Abrió lentamente sus parpados, distinguió un pequeño hoyo negro dirigirse a su rostro, no tuvo oportunidad de reaccionar, Naruto se engulló cual chupón su nariz, mirándolo con sus ojitos azules mientras succionaba entretenido aquella parte. Su mano izquierda tomó la espalda del menor, mientras la derecha palpitaba fuertemente, parecía que estaba sepultada sobre un bulto, intentó sacarla de donde se hallaba atascada, escuchó un quejido y de inmediato trató de levantarse. Observó la cabellera rosada de Sakura acomodada sobre su estómago, ¡la oji verde dormía sobre el!, estaba bastante sorprendido.
Se tumbó nuevamente en el sillón permitiendo que el rubio inquieto continuara jugueteando con su cara, ahora que estaba completamente despabilado, disfrutaba bastante aquella situación, la calidez del cuerpo de la pelirosa lo mantenía relajado. No sabía qué hora era exactamente, pero sospechaba que aún era temprano. Le pareció muy raro que Sakura no lo despertara, su intención jamás fue pasar ahí la noche e incomodarla de esa manera, solo que cuando menos lo imaginó, Naruto ya estaba dormido, y él lo suficiente cansado como para acostarse a dormir junto con él.
-Sakura, ¿Dónde estás?, no me digas que tú y Naru-… –escuchó a la amiga castaña de su asistente.
Volteó hacia arriba encontrándose con la expresión impactada de la chica, lo veía atentamente, ni siquiera respiraba.
-Buenos días –saludó tranquilo.
-Bu…buenos días Uchiha-san –contempló con asombro como el hijo de su amiga reía y se distraía encima de Sasuke, mientras Sakura dormía abrazada de las piernas de su jefe.
-Mn, no he querido despertarla –comentó sin necesidad de aclarar a quien se refería.
-Sí, luce muy…a gusto. Mn, ¿quiere un café o…no sé, algo más? –preguntó nerviosa.
-No gracias, estoy bien –claro que no era así.
Su cuerpo estaba más que entumecido por el peso del rubio y la oji jade, su rostro y pecho se hallaban húmedos gracias a la saliva del bebé hiperactivo, eso sin contar la molesta erección con la que había despertado y que menos mal, estaba casi desaparecida.
-Por cierto, tú, ¿estás bien?, anoche lucías algo…triste –recordó el estado tan extraño en el que arribó al departamento.
-Sí, si…ya…ya estoy mejor, gracias por preguntar –desvió la mirada ideando un nuevo tema de conversación-. Creo que debo despertar a Sakura, es hora de que se prepare, debemos irnos a trabajar –señaló.
-Mn, ella no irá a la empresa.
-¿Le dará el día? –cuestionó interesada.
Empezó a imaginarse cosas no muy sanas sobre la relación de su amiga con Sasuke, para principiar, ¿Qué hacía él en su departamento, tumbado en el sillón con Naruto y la pelirosa encima?, además de lo más tranquilos los tres, "¿será que ellos tendrían algo que ver?", acaso la pelirosa salía secretamente con Sasuke, ¿pues que ella no le estaba dando una oportunidad a Gaara?, estaba de lo más preocupada.
-No, como eres su amiga no creo que haya problema si te digo lo que haremos, asimismo, no es algo malo, Sakura, Naruto y yo nos vamos de viaje, por trabajo claro está –aclaró.
-¿De…viaje? –abrió los ojos.
-Ahm… -comenzó a removerse Sakura.
Su espalda le imploraba a gritos un buen masaje, sus piernas estaban agarrotadas y le dolían las curvaturas, abrió los parpados y miró con ojos empañados a su alrededor. La superficie sobre la que estaba recostada su cabeza, subía y bajaba, parecía alguien respirando. Tocó lo que parecían ser unas piernas bastante tonificadas y moldeadas. Se paró como resorte tropezándose con la cobija, rápidamente rememoró la situación en la que se encontraba la noche anterior.
-Sa…Sasuke, Tenten –saludó sin saber que más hacer-. A…anoche quise despertarte pero, estabas muy cómodo y…y…
-No te preocupes –se sentó en el sillón sosteniendo a Naruto.
-Ay pero que cabeza la mía, debes estar tan adolorido, ven Naruto, deja al jefe de mami en paz –extendió sus brazos y cogió al pequeño oji azul.
-Hn, déjate de tonterías, estoy bien. Pero lo mejor será que me vaya, tengo que preparar todo, entonces… -se puso de pie y recogió el saco que permanecía en la mesita –los veo más tarde –sonrió.
Incluso recién levantado, con la ropa arrugada y el cabello hecho un desastre, Sasuke era hermoso, se sonrojó ante esa observación. ¿Cómo luciría ella?, seguro parecía una loca.
-Sí, hasta pronto –murmuró apenada.
-Adiós Naruto, pórtate bien –le acarició la cabecita antes de dirigirse a la salida.
El niño le regaló una risa divertida, con esa imagen desapareció de la casa de la pelirosa apresurado.
-Sakura –habló la castaña.
-Eh –salió de su distracción.
-¿Por qué tu jefe durmió aquí?, y no solo eso, ¿Por qué dormiste con él? –preguntó seria.
-Sasuke no durmió conmigo, bueno, sí, pero, dicho de la manera en la que lo dijiste suena mal, ya oíste, él se quedó con Naruto en el sillón, cuando volví, pues…no pude levantarlo, y…no sé, se me hizo fácil acomodarme con ellos –explicó intentando serenarse, ni ella misma podía creer aquello.
-Mn, y, ¿Cómo está eso del viaje?, porque no creo que sea de trabajo, me parece muy extraño que tengas que irte con él, además que te ponga tan fácil cargar con Naruto, Sakura, dime la verdad… ¿tú y Sasuke son…amantes?
-¡Qué!, por supuesto que no, Tenten no digas tonterías, él es un buen amigo, el mejor que he tenido hasta ahora, nos llevamos de maravilla, y…y quiere mucho a Naruto, pero de eso a que él y yo seamos algo…eso no, ¿Cómo puedes pensar algo así? –salió en dirección a la alcoba, necesitaba preparar sus cosas.
-Pues porque es muy extraño todo esto, ni a Gaara le permites que se te acerque tanto, aparte, ya una vez te relacionaste con tu jefe, no sería la primera vez, y si a eso le sumas el parecido tremendo de Itachi y Sasuke pues…
-¿Crees que sería capaz de eso? –preguntó decepcionada, ¿ese concepto tenía su amiga de ella?
-Solo digo que eres joven, inexperta en eso de las relaciones, si Sasuke te hablara bonito, apuesto a que te endulzaría con sus palabras y te convencería de lo que sea. Quiero apoyarte, cuidarte, he escuchado que él no es un buen candidato para ninguna mujer, que es un casanova –se acercó a ella comprensivamente.
-Pues gracias, pero ya te dije que no tienes nada de qué preocuparte, Sasuke y yo solo somos amigos, así que…tus advertencias están de más, se te olvida que soy su asistente, conozco perfectamente los gustos de Sasuke, y yo no soy su tipo. Por último, para cerrar esta extraña conversación, en mi vida, lo único importante es mi hijo, nada más –zanjó el tema colocando a su rubio bebé en la cama y sacando algunas de sus pertenencias.
-Perdón Saku, creo que me entrometí demasiado.
-No hay problema, al contrario, gracias por tu sinceridad y tu preocupación –se aproximaron una a la otra y se dieron un fuerte abrazo.
-Y… ¿A dónde se van? –se sentó junto a Naruto observando a Sakura guardar su ropa en una pequeña maleta.
-Mn, a un simposio en Umi no Kuni.
-Ehh, Umi no Kuni, ¡que sorprendente!, Naruto, irás al mar –jugueteó con el pequeño que saltaba emocionado.
-Sí, sabes, me da alegría que dentro de todo, podamos ir a ese viaje, aprovecharé para regalarle a Naruto unas vacaciones, que nunca habría podido darle de no ser por Sasuke –apuntó sonriente.
-Y dime, ¿ya llevas tus trajes de baño? –alzó las cejas pícaramente.
-Mn, pues no, obvio no tengo ninguno, solo llevo algunos shorts y pantalones cortos, además de playeras. Y eso solo para los ratos libres, porque la mayor parte del tiempo la pasaremos en las conferencias –seguía tomando la ropita de su hijo.
-Si claro, como no. Pues llévate algo de dinero extra para que te compres uno allá, lo necesitarás amiga, créeme –advirtió segura.
-Mn, bien. Oye, cambiando un poco el tema, ¿Cómo te sientes?
-Bien, tomé una decisión, y creo que es la mejor –informó resuelta.
-Y… ¿Cuál es esa decisión?
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-Quiero dejar de ser la asistente de Neji Hyuga –pidió al presidente de Uchiha Corp.
Ni siquiera se atrevió a verlo de nuevo, se fue directamente a intentar hablar con Itachi, tenía que pedirle otro cargo, incluso pensaba en ofrecerse como su asistente, ya que él no contrató a nadie después de que Sakura se fue a trabajar con Sasuke, ella podía quedarse con ese puesto, y así no tratar nunca más con el desgraciado del Hyuga.
El pelilargo la miró extrañado, Tenten estaba seria y parecía muy dispuesta a renunciar a su trabajo. Probablemente su casi ex cuñado le había hecho alguno de sus desplantes, y ella, cansada de soportarlo, buscaba una salida.
-¿Puedo saber la razón?
-Simplemente no estoy a gusto trabajando para él, sé que usted me colocó allí porque creyó que era apta para el puesto y…no quiero decepcionarlo, he aprendido bastante Itachi-san, me he esmerado en mejorar, pero…no quiero seguir ahí, por favor, deme otro cargo, puedo convertirme incluso en su asistente, o en el extremo caso, encargarme de la limpieza, que sé yo, sino se puede, entonces…presentaré mi renuncia –anunció triste.
Necesitaba el dinero, pero en ese momento su tranquilidad mental importaba mucho más, no quería ni podía continuar ahí.
-No creo que sea necesario Tenten, si tanto te agobia trabajar con Neji está bien, puedo aceptarte como mi asistente, pero…tal vez él te necesite en lo que encontramos otra ayudante para él, ¿podrías esperar solo algunos días? –pidió a modo de favor.
-Si no hay de otra… -se entristeció.
¿Cómo decirle que no a Itachi?, prácticamente estaba aceptando su petición, "tu puedes Tenten, ni siquiera tienes que mirarlo si no quieres, solo trabaja y en cuanto menos lo esperes todo habrá acabado", se animó en silencio.
Se puso de pie con una sonrisa que no llegaba ni a mostrar sus dientes, era una mueca vacía y falsa. Con pesadez bajó a la oficina que todavía le correspondía, la cabeza comenzó a punzarle con intensidad, llamó una vez y se adentró como hacía siempre. Pudo sentir su presencia de inmediato, conocía esa sensación tan abrumadora, él la estaba observando directamente, no quiso encontrarse con sus ojos, se concentró en mirar al suelo.
-Buenos días, creo que necesitamos hablar –se puso de pie rodeando el escritorio para estar más cerca de ella.
Había llegado muy temprano, le urgía arreglar las cosas con Tenten y dejar todo muy claro para continuar con el trabajo. Le incomodó que ella ni lo mirara, además, percibió como se tensó ante su voz.
-Buenos días –plasmó el saludo sin vestigio alguno de emoción-. Si me permite, lo que vine a hacer es a trabajar, si la conversación que desea entablar es acerca de mi desempeño con gusto lo escucharé, sino es así, no tengo nada que tratar con usted –alzó el rostro mostrándole una mirada dura y reservada.
-Lo que pasó anoche… -intentó comenzar, pero los ojos agudos de Tenten se lo impidieron.
-¿No me escuchó?
-Bien, si no quieres hablar de ello. Comencemos con los pendientes –concluyó resignado y frustrado.
Esperaba que conforme pasaran las horas ella mejorara su ánimo, no le gustaba la presión que se sentía en el ambiente.
Tomó su lugar y no dijo nada más, suspiró despacio sin que él pudiera verla, por lo menos había salido viva del primer encuentro, pero aún le quedaba todo el día, rogaba por conservar sus fuerzas y surgir victoriosa de aquella tortura.
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Bajaron del vehículo que Sasuke había rentado en el aeropuerto, los ojos no podían cerrársele de la impresión, el hotel era bellísimo por fuera, así como bastante elegante, si la fachada era asombrosa, no podía ni imaginarse como era por dentro. El ambiente impregnado de humedad hacía que el calor no se sintiera tan fastidioso, el olor a mar se respiraba íntegramente, su emoción era casi incontenible.
Naruto continuaba dormido en sus brazos, desde que habían tomado el vuelo el pequeño cayó en brazos de Morfeo, permitiéndole concentrarse en leer algunas revistas, lo que fuera con tal de no conversar más de lo necesario con su jefe, seguía apenada por la situación de la noche anterior.
-¿Qué te parece? –le preguntó acomodándose a su lado.
No sabía de qué otra forma acercarse a la pelirosa, ella parecía intimidada ante su presencia, suponía que se debía a la curiosa manera en la que despertaron juntos.
-Es…simplemente hermoso –comentó sonriendo.
-Dame a Naruto, para que puedas disfrutar más el paisaje –tomó al niño sin esperar su respuesta.
Uno de los empleados del hotel se acercó a ellos y recogió el equipaje. Sasuke se posicionó a la delantera mostrándole a Sakura qué camino seguir.
-Nos registraremos, nos cambiamos, y vamos a dar una vuelta, ¿te parece? –sugirió llegando a la recepción.
-Claro –miraba para todos lados boquiabierta.
-Buenas tardes, bienvenidos al Avalon Grand, me complace atenderlos, mi nombre es Amika Yamashi –los atendió una rubia mujer.
Vestía un traje sastre de saco y falda en color azul marino, su sonrisa luminosa y cordial no desaparecía, poseía unos preciosos ojos cafés, estaba bastante alta, seguro tras aquel mostrador se escondían los enormes tacones que le daban esa elevación, concluyó la pelirosa.
-Buenos días, mi nombre es Sasuke Uchiha, tenemos una reservación con ese apellido –simplificó el azabache sin más preámbulos.
-Permítame unos segundos por favor –empezó a teclear y consultar en el monitor de la computadora-, si, aquí aparece una reservación a nombre de Itachi Uchiha, es la suite Deluxe, en el vigésimo piso.
-Momento, ¿suite?, quiere decir, ¿solo una? –cuestionó preocupado.
-Así es, aunque la suite Deluxe cuenta con su propia estancia, terraza con jacuzzi y comedor, solo consta de una recamara con una cama –respondió sin perder la sonrisa.
-¿Pasa algo Sasuke? –comenzó a ponerse nerviosa la de ojos verdes.
-Nada, ahm, quiero otra habitación además de la que tengo reservada –pidió rápidamente.
Era un imbécil, obviamente Itachi hubiera viajado solo, así que solo reservó una suite, jamás se le ocurrió que al cambiar de lugares, él necesitaría otra para Sakura y su hijo, pero estaba a tiempo de arreglarlo.
-Mn, lo siento mucho señor, pero eso no será posible, el hotel está lleno, no tenemos más habitaciones, incluso nos hemos visto en la penosa necesidad de rechazar reservaciones por el sobrecupo –informó atenta.
-Pero…esto no puede ser –bufó exasperado – ¿entonces podría recomendarme otro hotel?
-La verdad será muy difícil, por no decir imposible que logre encontrar cupo en otro lugar, debido a la cantidad de turistas y conferencias que se realizan seguido en Umi no Kuni, los hoteles están a su máxima capacidad.
-Diablos –masculló dirigiendo sus ojos a Sakura.
-¿Sasuke…? –lo vio asustada.
-Sakura…tendremos que…habrá que…compartir habitación, es decir…dormir juntos…
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Hola!, cómo están?, como los trata la vida?, a mí me trae de cabeza u.u, haha, toda quejumbrosa.
En fin, no se podrán quejar, casi seis mil palabras, de dónde salieron tantas?, quien sabe, ahora sé porque me arden los ojos haha, espero no les parezca tedioso leerlo. Este capítulo, como decirlo, me pareció bello, nos muestra a un Sasuke completamente diferente, no es que él tenga esta personalidad linda y modosita con todos, y es lo interesante. En fin, que quieren que pase?, o que creen que pase?
Dudas, comentarios, etc, etc, son muy bien recibidos, igual que todo lo que colocan, me encanta leerlos porque sus opiniones me ayudan a saber que voy por buen camino y que les gusta el giro que da la historia, así que muchas gracias, en serio que sí, aunque me tarde en contestarles a cada uno incluso aunque no pueda contestarles, porque algunos no tienen una cuenta aquí, saben que les agradezco su apoyo enormemente y considero cada review que me dejan.
Ya que se acerca el tan criticado o adorado día de San Valentín, pues les mando un abrazote, mis mejores deseos, coman chocolates, cuídense mucho, pásenla bien, disfruten de la vida, nos leemos ojala muy pronto!
