Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto.
Solo la trama de esta historia es de mi autoría.
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La madre virgen
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Capitulo XX
Crepúsculo
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La pelirosa parecía una estatua viviente que solo se concentraba en mirar al suelo y caminar cuando se requería, estaba preocupado, no creía que ella pensara mal de ese error garrafal que tontamente cometió con las reservaciones, pero tampoco ayudaba el hecho de que desde que entraron al ascensor ella no articulaba ni una sola palabra. Jamás un recorrido en elevador le pareció tan largo y molesto, Naruto despertó de repente, atrayendo así la atención de su asistente y de él mismo.
Al escuchar los balbuceos de su hijo regresó a la realidad, no era tan malo lo que ocurría, ¿podían perfectamente ella y Sasuke compartir la habitación o no?, los nervios le generaban una terrible ansiedad. Estaba exagerando, ellos poseían una relación profesional y una magnifica amistad, su reacción no tenía por qué volverse un problema para Sasuke.
-Ven Naruto –extendió sus brazos, el pequeño continuaba en el regazo del oji negro.
El rubio la abrazó contento y como siempre hacía, comenzó a juguetear con su rostro. Al ver la cara seria del pelinegro, quien seguramente estaría apenado y preocupado por la situación, decidió regalarle una sonrisa para mostrarle que todo estaba perfectamente. Extrañamente él le correspondió, y sus facciones se relajaron inmediatamente.
-Aquí es –mencionó el bellboy introduciendo la tarjeta y abriendo al instante.
Sakura fue la primera en entrar, si antes lucía sorprendida, ahora estaba estupefacta. La suite era de un lujo excesivo, los muebles parecían recién comprados, la sala se apostaba en frente de ella del lado derecho, era hermosa y grande, de un precioso color perla con cómodos cojines beige, unas cortinas blancas cubrían lo que parecían ser las puertas de un balcón; del otro lado subiendo dos escalones, se hallaba el comedor, combinaba muy bien con la sala y los arreglos dorados de naturaleza muerta de las mesas: al fondo, la puerta amplia de dos piezas impedía conocer lo que supuso era la recamara.
-¿Desean algo más? –preguntó el chico de unos veinte años pasándole la tarjeta llave al azabache.
-¿En qué momento traerán la cuna que pedí? –cuestionó Sasuke percatándose de la conducta de su asistente.
-En una hora a más tardar señor –respondió servicial el joven empleado.
-Bien, eso es todo, gracias –le pasó la propina sin retirar sus ojos de la pelirosa- ¿Qué te parece? –se acercó hasta ella apenas escuchó la puerta cerrarse.
-Es…es…increíble –exhaló realmente pasmada.
-Hn, y no has visto lo mejor, ven –la tomó de la mano dirigiéndola al balcón.
Corrió las cortinas y abrió las puertas cristalinas, la brisa les acarició el rostro al momento, con dos pasos adelante pudo deleitarse con el paisaje más hermoso que hasta ahora había visto, el inmenso mar se apreciaba a su alrededor, sus ojos no alcanzaban para recorrer la magnitud de tal belleza, su vista no podía chocar con la línea que dividía el final de aquel precioso oasis.
Cargó de nuevo al hiperactivo bebé en brazos, permitiéndole a Sakura acercarse hasta la orilla de aquel palco con pretil transparente, su expresión lo dejó completamente satisfecho, estaba tan linda con esa sonrisa sincera llena de felicidad, se acomodó a su espalda y le colocó la palma en su hombro, ella lo miró por breves segundos y con sus resplandecientes esmeraldas le brindó una mirada de agradecimiento. Naruto comenzó a juguetear levantando sus manitas al aire y señalando el inmenso mar, que era tan azul como sus mismos ojos, nunca se había sentido igual, no se imaginaba mejor lugar en la tierra que ese.
-Anda, cambiémonos y vayamos a recorrer la orilla –apuntó minutos después.
Asimilada tal fantasía, asintió emocionada, se giró apresurada e inspeccionó el resto del balcón, a su derecha se encontraba el jacuzzi, junto a otras puertas de cristal que probablemente llevarían a la recamara, dos cómodos camastros, y a su izquierda otra pequeña mesa con dos sillas a cada lado, simplemente un paraíso.
-Ven Naruto, pongámonos algo más cómodo –entraron de nuevo, en seguida tomó su maleta, pero se quedó quieta ante una nueva inquietud.
-¿Pasa algo? –preguntó interesado el azabache sentándose en el sillón más amplio.
-Ehm, bueno… ¿te cambias tu primero o yo?, con eso de que no hay mucho…espacio –se sonrojó.
-No hay problema, hazlo tú, yo puedo esperar –respondió divertido.
-¿Sabes? –bajó a Naruto al suelo para que se entretuviera-, no puedo negarte que esta situación y la de la mañana me tienen algo intranquila, respecto anoche, en serio no pretendía quedarme contigo en el sillón –comenzó la charla- es decir, fue algo inadecuado, no malo, pero, si algo que no debió suceder –se sentó frente a él.
-No veo porque la complicación, para mi no tuvo importancia –soltó para tranquilizarla.
-Eso lo sé –completó extrañamente decaída.
-Me refiero a que…
-Sé a qué te refieres, no…no necesitas decir mas –sonrió falsamente, se percató Sasuke, conocía a la perfección sus sonrisas reales y esa no lo era, más bien parecía una simple mueca-. Retomando lo que decía, sé que no estábamos preparados para este contratiempo, pero de una vez te digo que por mi no hay problema en dormir en el sofá, el que me apuraba es Naruto, pero si él duerme en su cuna, pues yo puedo-…
-De ninguna manera, tu te quedarás con la cama, yo estaré bien aquí –señaló el sillón.
-No, claro que no, no podría…
-Es mi última palabra, fue mi error, así que yo correré con las consecuencias, punto final. Ahora, vayan a cambiarse, me gustaría dar el paseo antes del anochecer –apuntó como si nada.
La vio encerrarse en la habitación junto con Naruto, fue ahí cuando pudo tomarse un segundo para pensar en lo sucedido, esa expresión de tristeza le pareció rara, ¿Por qué a Sakura le afectaría su respuesta?, ¿no la había ofendido o sí?, no era su intención, solo pretendía que ella no se angustiara por esos eventos, pero en su afán de darle calma, al parecer ella resultó insultada, lo arreglaría, haría cualquier cosa para que las cosas estuvieran bien entre ambos.
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"¡Demonios!", maldijo por enésima vez, estaba tan distraída que se equivocaba a cada dos párrafos, y la presencia del castaño frente a ella no ayudaba en nada, el desgraciado de Neji trabajaba como si nada, como si ella no existiera, como si ella no importara, sintió una opresión en la garganta, otra vez las ganas de llorar se hacían presentes. Suspiró quedamente y se distrajo con los papeles que revisaba, no podía consentir que aquello le afectara, sí, estaba enamorada de ese cretino, pero no por eso permitiría que su vida se fuera al caño al estar sufriendo día y noche por él.
-¿Tienes hambre? –lo escuchó preguntarle en tono neutro.
-No –respondió de inmediato sin apartar la vista de su trabajo.
-Yo sí, iré a comer, si quieres puedes tomarte una hora de descanso y después continuar –le informó con indiferencia.
-Bien…oiga, necesito comunicarle la decisión que tomé, había olvidado decirle que debe encontrarse otra asistente –soltó con la misma apatía que él.
-¿Qué?, ¿Cómo que encontrarme otra asistente?, acaso… ¿acaso estás pensando en renunciar?
A la castaña le sorprendió lo afectado que él se mostró, tenía los ojos abiertos de la impresión, y en su rostro se apreciaban signos de enfado.
-No precisamente, se trata más bien de un cambio, yo dejaré de ser su asistente para convertirme en la de Itachi-san –aclaró sosteniéndole orgullosamente la mirada.
-Tu no puedes hacer eso –se acercó hasta ella rodeando el escritorio en una fracción de segundo- tu no puedes dejarme –se agachó hasta quedar cerca de su rostro.
-Puedo y lo haré, no quiero seguir trabajando con usted, si me permite –retrocedió empujando la silla y se levantó dándole la espalda.
-Lo haces para desquitarte ¿cierto?, por lo de anoche –la tomó del brazo haciéndola girar para que lo encarara- sabía que era un error llevarte a cenar, las mujeres se toman todo tan seriamente –murmuró para si.
-No hable como si yo no estuviera aquí –se molestó- sí, es por lo de anoche, porque descubrí la clase de hombre que es, y no quiero ni puedo seguir a su lado –aclaró agitada.
-¿La clase de hombre que soy?
-Un clasista que no hizo más que humillarme con sus palabras, yo…yo en verdad estaba emocionada por salir contigo, yo…pensé que tu… -comenzó a sollozar.
¿Por qué tenía que haberse quebrado?, iba tan bien, resistiendo su presencia, su mirada, sus palabras, pero de repente emergió en ella esa necesidad de sacar lo que la tenía al borde de la locura, ahora era demasiado tarde, él se había percatado de su estado y de lo que estaba a punto de decirle, ya que se acercó a ella y se atrevió a rozar su mejilla.
-¿Qué hace? –apartó su mano de un manotazo- no me compadezca, sí, soy una tonta por hacerme ilusiones, pero eso no significa que le vaya a permitir que se siga burlando de mi –se secó rápidamente las pocas lágrimas que brotaban de sus ojos.
-Tenten…tu… -su rostro mostró lástima.
-Yo nada, yo quiero irme, quiero trabajar para Itachi-san…solo eso –musitó sin mucha convicción.
-Bien, contrataré a tu reemplazo lo antes posible –se dio la vuelta y salió rápidamente de la oficina.
Se dejó caer nuevamente en la silla, pero ahora no pudo contener el llanto que emergía no solo del rechazo de Neji, sino también de la desesperación de no poder arrancárselo de la mente, lo odiaba con todas sus fuerzas, y al mismo tiempo lo amaba, era una idiota.
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Prefirió bajar por las escaleras, se sentó en el penúltimo escalón y se llevó la mano a su cabello, ¿Por qué le afectó tanto la confesión casi declaración de Tenten?, él no podía sentir nada por ella, era su empleada, o bueno, casi ex empleada, pero le afectaba, no le gustaba la idea de separarse de ella, mucho menos estaba tranquilo después de haberla rechazado, aunque era lo mejor, tanto para él como para Tenten, debía aceptar que jamás la vería de la misma forma, tal vez como una distracción, pero nunca con amor.
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-Tendrás calor –señaló de nuevo.
La pelirosa no había cambiado mucho su vestimenta, el pantalón era más fresco y la blusa de manga corta más colorida, pero prácticamente lucía igual que en la ciudad, en cambio él si tomó en serio eso de ir a la playa, llevaba una camisa sin mangas negra y un bañador azul marino, sus lentes oscuros cubriéndole perfectamente del sol.
-Mn, no lo creo, estoy acostumbrada a climas soleados y bochornosos, en Konoha siempre estábamos a 40 Grados –platicó quitada de la pena.
-¿Por qué no te pusiste un traje de baño, mínimo un short? –insistió.
-Ya te dije que no tengo ninguno –completó poniéndole su pequeña gorrita anaranjada a su bebé.
-Hmp, no sé si lo has notado pero, en cada esquina hay una tienda, incluso en el hotel, anda, yo pago –seguía exhortándola.
-Ash, bien, pero no es necesario, tengo dinero. Mn –comenzó a escrutar los locales que se veían a unos metros- creo que iré ahí, ¿Por qué no se quedan tu y Naruto aquí?, regreso rápido –sugirió sonriente.
No pensaba tomarse mucho tiempo en eso, no era muy asidua a las compras, prefería ahorrar todo el dinero que pudiera, para su futuro y el de su hijo.
-Como digas –aceptó gustoso de que ella accediera a su propuesta.
-Bien, ten –le pasó al pequeño- ahora regreso mi amor, no le des molestias a Sasuke –besó la mejilla del rubio mientras este le sonreía.
La vieron dirigirse hacia la tienda, el azabache encontró un lugar que le pareció adecuado para sentarse y se acomodó junto al pequeño, dejándolo a un lado de él sentado en la arena.
-Esa gorra es horrorosa, ¿Por qué a tu madre le gustara vestirte con colores tan chillantes? –recriminó mientras buscaba en la pañalera de Naruto algo mejor-. Nada, solo tu toalla, tu biberón y una playera igual de llamativa –suspiró derrotado.
El bebé comenzó a jugar con la arena, tomando pequeños puños y lanzándolos al aire, incluso se llevó uno a la boca.
-No hagas eso pequeño dobe, te enfermaras del estómago –reprendió serio mientras lo tomaba en brazos.
Inspeccionó a la gente que se divertía en el mar, bastantes personas para su gusto, odiaba estar tan rodeado de gente, no muy lejos de ellos algunos jóvenes se entretenían tomando alcohol y molestando a las mujeres que pasaban frente a ellos.
-Hn, inmaduros.
De repente los mocosos fijaron su vista en lo que parecía una chica atractiva, ya que los observó ponerse más inquietos y murmurar de lo bien que se veía una pelirosa, "un momento, ¿pelirosa?", se quitó los lentes apresurado y se concentró en girar a la dirección que ellos señalaban. Sakura venía de regreso, y nada más y menos que con el traje de baño puesto, aunque vestía un pareo que le cubría de la cadera a los muslos, sus piernas resaltaban debajo de la delgada y colorida tela; respecto a la parte de arriba, juraría que ese maldito sujetador le quedaba mínimo dos tallas más chico de su medida, ya que su busto resaltaba bastante, y su cintura era tan pequeña, "¿en serio ella estuvo embarazada alguna vez?", se planteó curioso.
-Naruto, ¿ya viste a esos pervertidos? –conversó con el oji azul.
El pequeñito balbuceó intranquilo, Sasuke solo asintió, parecía que se comunicaban a la perfección.
-Mostrémosles que no pueden mirar así a tu mamá –sonrió de lado y se puso de pie, acercándose hacia donde Sakura se aproximaba- Naruto te extrañaba, no puedes dejar a tu hijo tanto tiempo y no esperar que se ponga inquieto –habló más alto de lo normal.
-¡Ah mi amor, ven con mami! –extendió sus brazos y tomó a su hiperactivo rubio, este le saltó encima y la abrazó en seguida
-Hmp –se colocó a un lado de la de ojos verdes y la cogió por la cintura, lanzándole una mirada asesina a los hombres que se pusieron pálidos al verlo.
-No te preocupes Naruto, no volveré a irme –le comentó a su hijo sin percatarse de nada, a veces pecaba de ingenua, sonrió Sasuke al reconocer su inocencia.
-Ya te sientes más fresca supongo –resaltó mirándola de nuevo de pies a cabeza.
-Mn… -sus mejillas se colorearon al verlo tan interesado en su imagen- sí, aunque, no estoy acostumbrada a esto –admitió con vergüenza.
-El blanco te queda bien –apuntó divertido.
-Gracias.
-Ah…ah –se inmiscuyó Naruto con sus balbuceos señalando a unos niños que construían castillos en la arena.
-Oh, siempre quise hacer eso, ¡hagamos uno Sasuke! –se emocionó la pelirosa.
-Bien, pero no soy muy bueno en eso –ni en eso ni en nada que tuviera que ver con habilidades manuales, pensó para si.
-Yo tampoco, pero quiero intentarlo –sonrió de nuevo Sakura.
Se acercaron a la orilla donde la arena permanecía húmeda por las olas, se hincaron uno frente al otro, Sakura colocó a Naruto a su lado, el menor comenzó a gatear hacia Sasuke, se sostuvo de él poniéndose de pie, el azabache lo tomó con una mano, mientras con la otra ayudaba a la pelirosa a juntar arena. Por más que ambos trataron de darle una buena forma a su "castillo", lo que construyeron tras horas de esfuerzo fue una patética bola de lodo del tamaño del pequeño rubio, tan amorfa que solo les causó vergüenza.
-¿Sabes quién creo que sería bueno para esto? –cuestionó la de ojos jades con la ceja alzada.
-¿Quién? –la miró interesado.
-Gaara, digo, él es arquitecto, creo que sería el indicado para construir un castillo de arena –soltó con una gran sonrisa.
-Hmp –se quedó serio.
¿Por qué tenía que acordarse de su amigo justo en ese momento?, estaban tan bien los tres, ¿Qué no podía sacar de su mente al pelirojo?, ¿tanto lo extrañaba?.
-Pero…yo prefiero el nuestro –le lanzó una concha que encontró para hacerlo reír.
-Hn…mentirosa –se animó al verla bromear.
-Vamos al agua, ¿si? –parecía una niña pequeña en una dulcería, sus ojos brillaban de emoción cada vez que se le ocurría alguna idea.
-Lo que digas –se puso de pie todavía con Naruto a cuestas y la ayudó a ella.
Acomodaron sus cosas al lado del fallido castillo, él no pudo evitar mirarla entera cuando ella retiró el pareo; ella a su vez disimuló muy bien cuando lo recorrió con sus avivados ojos al momento de él quitarse la camisa, dejando su hermoso torso descubierto.
-Ah, esta deliciosa –continuó caminando mientras las pequeñas ondas chocaban con sus pies descalzos.
-Cuidado, hay desniveles, puedes caer en una laguna profunda –advirtió detrás de ella.
Llegaron a un nivel de fondo adecuado, el agua le llegaba a la altura de los pectorales al azabache, quien se acomodó al rubio en los hombros, por su parte la pelirosa tenía del cuello para abajo sumergido en el mar.
-Esto es…maravilloso, gracias por traernos, gracias por todo Sasuke –se acercó a él dándole un beso en la mejilla.
Él la observó fascinado, tenía tantas ganas de… ¿besarla?, ¡no!, ¡no podía ni debía!, Sakura era su amiga, solo eso, además ni siquiera era su tipo, todas aquellas ansias de protegerla y hacerla feliz era por la ternura que le provocaba, por lo desamparada que ella se encontraba en el mundo, y por lo injusta que parecía su vida, nada más, no porque tuviera sentimientos por ella, se convenció rápidamente, tratando de concentrar sus pensamientos en otra cosa.
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Contemplaba distraída los aparadores de las tiendas, era una adicta a gastar en ropa y accesorios para ella, y más en zapatos, debía admitir que esa faceta suya tan superficial era un típico estereotipo femenino, pero al diablo, ella podía darse esos lujos, así que por qué no hacerlo, se disponía a entrar a una de sus boutiques favoritas cuando alguien la llamó animosamente.
-¡Karin! –reconoció el tono ameno de Shizune, la cuñada de Sasuke.
-Ah, ¡hola Shizune! –respondió con una sonrisa permitiendo que ella se acercara.
-¿Cómo estás?, hace mucho que no sé nada de ti –la saludó besando su mejilla.
-Maravillosamente. Tienes razón, hace meses que no nos vemos. Pero tu que has hecho, ¿Cómo te trata la vida?
La pelinegra no era de sus amigas más cercanas, pero si la incluía en su extenso grupo de conocidas que le caían bien.
-Ah bueno…yo…la verdad mal –platicó poniéndose triste de repente.
-Vaya, ¿pues qué ha pasado? –se interesó y preocupó a la vez, "¿acaso seguirá con sus problemas con Itachi?", recordó la situación del hermano de Sasuke.
-Mn, ¿tienes tiempo de un café?, siéndote sincera, necesito alguien con quien platicar.
-Claro, vamos –asintió cordial haciendo que la de ojos perlas sonriera también.
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-Es muy bello –disfrutaban el atardecer sentados en la arena.
Naruto dormía sobre la toalla siendo cubierto por la camisa de Sasuke, a su lado reposaban tranquilos la pelirosa y el azabache.
-Cuéntame mas de Konoha, hasta el día de hoy nunca te había escuchado mencionar tu pueblo natal –le daba curiosidad saber acerca de la vida de su asistente, sobre todo porque ella era demasiado hermética en eso.
-Mn bueno… ¿Qué quieres que te cuente? –se alegró al evocar algunos bellos momentos que pasó en ese lugar.
-Pues, no sé…por ejemplo, ¿Cómo es?, ¿es bonito?
-Algo, es un pueblo bastante grande, con plazas muy verdes y transitadas. ¿Sabes? –sonrió melancólica- Ino y yo vendíamos dulces en una de esas plazas, nos pasábamos horas sentadas allí, hasta no terminar con la mercancía no nos movíamos…
-Que divertido ha de haber sido trabajar con tu mejor amiga, y dime… ¿Dónde conociste al padre de Naruto?
No lo pudo evitar, quería conocer cada detalle del hombre del que ella estuvo enamorada, aquel chico que Sakura siempre recordaría simplemente por haberle dado un hijo.
-Ahm…Sai también era del pueblo, él…él era una especie de artista, le gustaba pintar, hacía retratos de la gente en ese mismo parque, ahí nos conocimos –se puso algo nerviosa, no quería mentirle a Sasuke, pero tampoco podía decirle la verdad.
-¿Duraron mucho de novios?
-De novios solo…tres meses, cuando me embaracé de Naruto nos comprometimos –se sentía rara al ponerse como la protagonista de la historia de Ino, pero era necesario.
-¡En tres meses resultaste embarazada! –la miró entre asombrado y enfadado-. Lo siento…no quise… -trató de disculparse al verla tan apenada.
-No te preocupes, los demás pensaron igual que tu, la gente de pueblo suele ser muy habladora y escandalosa –comentó con la mirada en el horizonte.
-Sakura…discúlpame –colocó su mano encima de la de ojos verdes-. Seguro fue difícil cuando te quedaste sola de repente…
-Mucho –aceptó girando su rostro y encontrándose con los pozos negros de Sasuke.
-Pero ya no lo estas –se fue acercando poco a poco.
-Lo sé –rió acercándose también.
La abrazó con cuidado haciendo que se recargara en su pecho, ella le correspondió pasándole los brazos por la cintura, se quedaron en completo silencio, disfrutando del calor que se generaba en sus cuerpos y del bello cielo anaranjado que mostraba el ocaso.
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-Listo, ahora sí, a charlar a gusto –se acomodaron en la mesa más alejada del bullicio, habían entrado a una pequeña cafetería.
-Bueno pues…lo que pasa es que…Itachi y yo vamos a divorciarnos –soltó directa mientras comenzaba a llorar.
-Ay Shizune, cuanto lo siento –cogió apresuradamente una servilleta y se la pasó-, ¿no me digas que él sigue con su…con su…bueno con la mujer con la que salía?
Ahora que analizaba y recordaba la situación, sabía que Itachi le fue infiel a su esposa con una mujer, misma de la cual Sasuke quiso alejarlo y por eso volvieron, aunque ella nunca supo de quien se trataba, solo que estaba relacionada con el trabajo.
-Él dice que no es por ella, que Sakura está haciendo su vida lejos de él, pero yo lo dudo –comentó entre sollozos.
Por supuesto que lo dudaba, no creía que aquella sin vergüenza se hubiera alejado de Itachi, según supo ya no era su asistente, pero seguía en la empresa como ayudante de Sasuke, que de seguro solapaba la conducta de su hermano.
-Momento –se quedó sorprendida- ¿la amante de Itachi se llama Sakura? –cuestionó preocupada.
¿Sería la misma Sakura de la que su hermano estaba enamorado?, esperaba que no, eso significaría un golpe tremendo para Gaara, la amante de Itachi era una mujerzuela aprovechada, al menos así la describió Sasuke cuando le habló de la situación, pero siendo tan perceptiva como ella era, dudaba que se tratara de otra persona.
-Sí, era su asistente, aunque ahora es la asistente de Sasuke, según él quería alejarlos, pero yo pienso que secretamente los apoya para que sigan con su relación, por eso no la despidieron cuando Mikoto se los exigió –aseguró resentida.
-No puede ser…solo para estar segura, esa Sakura que mencionas, ¿es pelirosa y tiene ojos verdes verdad? –indagó nerviosa.
-Sí, esa mocosa es algo excéntrica, supongo que por eso llamó tanto la atención de Itachi –respondió rápidamente.
"¡Demonios!", se quedó con la boca abierta. "Esto tiene que saberlo Gaara, no puedo permitir que siga haciéndose ilusiones con esa mujer, ella no es buena, es una cualquiera", se enfureció de pronto, "sí, voy a decírselo, no voy a permitir que la tal Sakura siga jugando con él".
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Buenas, buenas!, uff, años de no aparecerme, sorry, no quieren excusas quieren capítulos así que aquí estuvo.
¿Qué les pareció?, ya empiezan a fluir más emociones, digo, ya era hora, veinte capítulos y nada de acción SasuSaku, no me vayan a linchar, ¿Quién esperaba GaaSaku?, porque parece que se va a quedar con las ganas =P, ¿Cuál será la reacción de nuestro hermoso pelirojo?, en fin, ojala les haya gustado, si es así, háganmelo saber, si no, pues también para aprender de mis errores =).
Gracias por todo, como siempre, su apoyo es lo que me mantiene aquí. Cuídense mucho, disfruten de la vida, les mando un saludote hasta donde estén y un fuerte abrazo, que les vaya de lo mejor, nos leemos espero que muy pronto!
