Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto.
Solo la trama de esta historia es de mi autoría.
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La madre virgen
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Capitulo XXI
El fin de una ilusión
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-Gaara necesito hablar contigo, es muy importante, devuélveme la llamada cuando escuches este mensaje –colgó el teléfono dejándose caer nuevamente en el sofá.
Era la quinta ocasión que intentaba comunicarse con su hermano, pero este al parecer estaba demasiado ocupado como para atenderla, ya que no respondía su celular. Bufó desesperada, aun no sabía que palabras utilizaría para romperle el corazón a su mellizo, era necesario que él supiera la verdad, que se diera cuenta de quién era en realidad Sakura y de que intenciones la rodeaban. Probablemente solo le dio alas a Gaara para sacar algún provecho, eso era seguro, una mujer como ella no desperdiciaría la oportunidad de enamorar a alguien como el pelirojo.
Se entristeció, era la primera vez que su hermano se enamoraba, ¿Por qué había tenido que ser precisamente de la amante de Itachi?, de una mujer sin moral o vergüenza. Lo más raro, era que Sasuke se callara aquello, él era testigo de lo que Gaara sentía, si eran los mejores amigos, ¿entonces por qué no decirlo?, "su lealtad esta con Itachi en esto, creo que por eso no ha hablado", concluyó mirando el reloj en la pared, deseando que el pelirojo no se tardara en llegar.
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-La cena estuvo exquisita –se llevó la mano al estómago y sonrió.
Cenaron en la habitación, Sasuke propuso que fueran a algún restaurant, pero ella no quiso darle más molestias, por lo que sugirió dejarlo para después, además Naruto estaba muy inquieto y le pareció mejor entretenerlo en la suite.
-Sí, buena elección, ¿habías probado alguna vez el róbalo a la plancha? –la ayudó a ponerse de pie retirando su silla.
-Nunca, hay muchas cosas que me falta por probar y conocer –admitió a la vez que caminaba hacia Naruto.
-Ya era hora de que se cansara –apuntó Sasuke viendo como el rubio bostezaba- además es un glotón, tomó mucha leche.
-Si –rio al escuchar al oji negro-. Ven amor, es hora de que estrenes la cuna –lo tomó en brazos llevándolo a la habitación.
Sintió como su pequeño comenzó a agitarse, la apretó con más fuerza y algunos quejidos y pucheros se hicieron presentes.
-Naruto, tranquilo, ya eres un niño grande que tiene que dormir solo, no puedes dormir toda la vida conmigo –le acarició la cabecita con ternura.
-¿Pasa algo? –se asomó el azabache al escuchar el inicio del llanto de Naruto.
-Creo que no quiere la cuna –acomodó al niño percatándose de su malestar.
Los ojitos azules del pequeño se llenaron de lágrimas, soltó un gran chillido al tiempo que se apoyaba en las barras de la cuna y extendía los bracitos hacia su madre, llorando desesperado para que lo sacara de ahí.
-Ay Sasuke, ¿y ahora qué? –hizo amago de acercarse pero su jefe la frenó.
-Necesita acostumbrarse –la jaló del brazo con cuidado, alejándola de la cuna.
-Pero…me parte el corazón verlo llorar así, míralo, está asustado, desesperado para que lo cargue, no es un berrinche, su carita esta triste –no dejaba de verlo con preocupación.
-Es normal, nunca ha pasado una noche lejos de ti, pero tiene que comenzar a hacerlo ahora, vete a dormir y déjalo que se calme.
-Despertará a medio piso –apuntó con cara de dolor.
No había cosa peor que escuchar a su bebé clamar por ella, Naruto continuaba llorando extendiendo sus brazos y llamándola con balbuceos.
-¡Ggahh…mhhaaa! –tomaba más fuerza para sollozar.
-No lo creo, no te preocupes por eso. Sakura –la hizo mirarlo, ella estaba ida viendo a Naruto llorar- cuando el cansancio lo venza se calmará, estará bien –trató de tranquilizarla, aunque a él también le preocupaba escuchar al rubio así de asustado.
Asintió lentamente, Sasuke tenía razón, era algo difícil pero necesario, debía acostumbrar a su hijo a dormir solo, él requería volverse más confiado e independiente, no quería sobreprotegerlo y que creciera dependiendo de ella siempre.
-Iré…a ponerme la pijama –tomó la maleta y hurgó hasta sacar un camisón- ahora vuelvo- corrió a meterse al baño.
-¡Ahh…ahhhh! –hipaba el pequeño llamando ahora al azabache.
Contempló como el rubio le extendía ahora sus bracitos a él, se acercó despacio, le tenía bastante afecto a ese niño, lo cual era extremadamente extraño, a él le parecían molestos los bebés, las mujeres, o cualquier ser vivo que diera problemas, simplemente escuchar quejas o llantos lo ponía de mal humor, pero esta vez estaba realmente afectado por la carita de dolor del pequeño dobe, él parecía suplicarle ayuda con sus ojitos inundados de llanto.
-Ya no llores Naruto, tienes que acostumbrarte, no puedes dormir con tu madre toda la vida, algún día ella va a toparse con un hombre que sea su pareja, ¿no piensas estar en la misma cama en medio de los dos o sí? –sonrió al imaginar esa escena- ya tranquilízate –le indicó en tono sereno al verlo cansado de llorar.
-Listo –salió de nuevo la pelirosa.
La vio caminar rumbo a la cama y remover las almohadas, aun se observaba indecisa, como queriendo correr hacia la cuna y cargar a su hijo.
-Entonces me voy para dejarlos dormir –se dio media vuelta dirigiéndose a la puerta.
-Ah…Sasuke –lo llamó tímida.
-¿Qué pasa? –se detuvo a tres pasos de la salida y volteó su vista a ella.
-Tal vez quieras…mn…no sé, quedarte aquí, en la cama…conmigo –miraba distraídamente al suelo- digo, es bastante grande, creo que cabemos perfectamente y aun así sobraría mucho espacio, podemos colocar unas almohadas al centro, para…para dividir tu lado del mío, bueno…eso si tu quieres –por fin sus ojos verdes repararon en él.
Se moría de pena, el solo detenerse a pensar en la propuesta que acababa de hacerle al azabache, le coloreaba las mejillas y hacía que le sudaran las manos, jamás lo hubiera hecho, pero era lo justo, si Sasuke dormía en el sofá durante tantos días seguidos le daría dolor de espalda, además, era cierto, la cama estaba bastante enorme, y como amigos que eran ella no tenía problema en compartirla.
-Bueno…por mi no hay inconveniente, ¿segura que no te molesta que me quede contigo? –se acercó hasta la orilla contraria de donde se encontraba Sakura.
No lo hacía con planes oscuros o perversos, después de aquella noche que pasó en casa de su asistente tenía el cuerpo bastante adolorido, y temía que de seguir durmiendo en el sofá de la suite, su malestar se agravara.
-Para nada, escoge un lado –sonrió para romper la tensión.
-Me gusta el lado derecho –respondió ayudándola a acomodar algunas almohadas al centro.
-Bien, entonces el izquierdo para mi –su sonrisa se borró al escuchar de nuevo el llanto de su hijo- ¿pasará toda la noche así? –lo miraba angustiada.
-Colócate algo en los oídos, así no tendrás que escucharlo –sugirió acomodando las mantas y las sábanas.
-Si no hay más remedio, en el baño hay algodón, ¿quieres un poco para ti?
Asintió en señal afirmativa, mientras Sakura tomaba el algodón él aprovechó para buscar su pantalón de pijama, cuando ella volvió fue su turno de usar el baño.
Hacía un calor avasallante, no podían encender la refrigeración, ya que Naruto al dormir solo, se destaparía por la noche y se enfermaría con la baja temperatura, así que tuvo que retirarse la camisa con la que había decidido dormir, ansiando que eso calmara el molesto bochorno.
Pasaron algunos minutos, sus ojos miraban al techo, entre el llanto de Naruto y la calurosa temperatura estaba por volverse loco, los tapones de oídos los mandó a volar después de unos segundos, ya que no le servían de nada. Dichosa Sakura que parecía estar de lo más a gusto, se levantó un poco acomodándose de lado y fijando sus negros ojos en ella, podía percibir como su pecho subía y bajaba acompasadamente, la sábana le cubría de la cintura para abajo, y su largo cabello rosado se extendía por la blanca superficie de la cómoda almohada, sonrió distraído, al menos esa imagen había logrado que olvidara por un segundo su incómoda situación.
-¡Ghhhahha…ghha…a…gake! –se levantó asombrado al escuchar el fino lamento del rubio.
No podía creerlo, Naruto había dicho su primera palabra, al menos eso parecía, ya que él entendió perfectamente su nombre siendo pronunciado por el menor. Saltó fuera de la cama y llegó hasta el niño.
Por el ventanal lograban colarse las luces de afuera, acompañadas del brillo que el cielo reflejaba gracias a la enorme luna llena y una gran cantidad de estrellas. Los ojitos de Naruto estaban irritados, su carita roja con lágrimas secas y otras más aun resbalándose por sus mejillas, ofreciendo sus manitas desesperado.
-Hmp, tu ganas, pero no se te ocurra decirle a tu madre –lo cargó con cuidado sacándolo de la cuna.
El bebé se le acomodó en el hombro y comenzó a tranquilizarse, él lo arrullaba caminando despacio por toda la habitación, dándole ligeras palmaditas en la espalda, cuando lo sintió quedarse dormido trató de llevarlo otra vez a la cuna, pero Naruto despertó y se lo impidió con otro quejido.
-Bien, entonces será mejor que despertemos antes de que Sakura lo haga, o estaré en problemas, y tu junto conmigo, pequeño dobe llorón –sentenció acostándose en la cama y colocando al rubio a su lado.
Cerró los parpados y dejó que el silencio lo arrullara, y con la paz que le daba la respiración constante de Naruto a su costado, pudo por fin conciliar el sueño.
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Estaba bastante cansado, su día había sido más complicado de lo habitual, diseñando planos y yendo a las construcciones que tenía pendientes a supervisar como iban sus trabajos, no le tomó mucha importancia a las llamadas de su hermana, ya se imaginaba que serían quejas sobre Kankuro o cualquier trivialidad de esas que a Karin tanto le aquejaban. Entró silenciosamente al departamento, eran casi las tres de la madrugada, lo único que anhelaba era caer directo en su cama y dormir para poder soñar con Sakura, la extrañaba mucho, sus pensamientos ya solo iban dirigidos hacia su persona, no podía más que concentrarse en tenerla de nuevo a su lado.
Al encender la luz de la sala lo sorprendió el bulto que se hallaba en su sillón, Karin dormía en posición fetal, parecía no estar descansando mucho, ya que su rostro mostraba malestar. Decidió despertarla para mandarla a acostarse a su recamara.
-Karin, Karin despierta –la movió un poco tomándola por el hombro.
-Mhmn –se resistía a abrir los ojos.
-Karin, vete a tu cama –subió el tono de su voz.
-¡Gaara! –se levantó de golpe, sentándose de inmediato.
-Si –sonrió con cansancio- parece que te quedaste dormida esperándome, siento que hayas estado en esta incómoda posición, anda a descansar de una vez –se irguió de nuevo y se dio la vuelta.
-¡Espera!, Gaara necesitamos hablar –indicó alarmada.
-Sea lo que sea creo que puede esperar. Estoy muy agotado Karin –giró de nuevo dedicándole una expresión de fastidio.
-Es que…temo que no hermano, creo que mientras más deje correr el tiempo será peor –se puso de pie acercándose a él.
-Bien, que más da otros minutos en vela –resopló resignado- ¿Qué es tan importante que no puede esperar hasta mañana? –la miró con leve interés.
-Esta tarde me encontré con Shizune, ¿la recuerdas cierto? –preguntó cautelosa.
-Sí, la esposa de Itachi, ¿Qué con ella?
-Pronto será su ex esposa –mencionó nerviosa.
-Pues es una lástima, pero no veo que tenga de importante, al menos para mi. ¿Me impides descansar para contarme un chisme? –arqueó la ceja algo molesto.
-Es que…el motivo por el que van a divorciarse si te concierne…
-¿Qué?, no sé de qué hablas, ¿yo qué tengo que ver con la separación de ellos? –se descuadró un poco.
-Ven siéntate a mi lado –lo tomó de la mano y lo guio hasta el sofá, colocándose de frente a él- Itachi tiene una amante, desde hace meses, esa fue la razón por la que Sasuke y yo regresamos a la ciudad, no te expliqué nada porque Sasu no quiso hacer el asunto más grande, pero él se enteró de la situación y quiso venir a arreglarlo –comentó registrando la reacción de Gaara, lucía algo sorprendido, aun así parecía no entender que tenía eso que ver con él-. Esa mujer, la que destruyó la relación de Itachi, no es otra que…se trata de… -tragó grueso inhalando profundamente- es Sakura hermano, tu Sakura, la chica de la que estás enamorado –completó por fin.
El pelirojo se quedó callado, procesando lo que Karin acababa de platicarle, seguramente el cansancio lo hacía imaginarse cosas, su hermana no podía haberle dicho algo así, ¿¡Sakura la amante de Itachi!?, si como no, eso no era más que una vil mentira, una broma o una alucinación auditiva en todo caso. Comenzó a reír divertido, mientras la peliroja lo observaba fijamente.
-¿Escuché bien?, ¿Sakura amante de Itachi? –continuaba riendo- ¿Qué clase de tontería es esa Karin?
-¡Es verdad!, Sakura ha estado viéndote la cara de idiota, dándote falsas esperanzas mientras se divierte con Itachi –se puso de pie exaltada.
No quiso perder la calma, necesitaba conservarse con la cabeza fría para aclararle todo a Gaara, pero ver que él confiaba más en aquella mujerzuela que en sus palabras le dolió bastante.
-Si no me crees, Shizune está dispuesta a confirmar lo que he dicho, ella misma encontró a su marido con su asistente, ¿Por qué crees que Sakura perdió el puesto que tenía?, porque fueron descubiertos, de hecho yo estuve en ese pleito, pero no quise inmiscuirme, ahora que ato los cabos, es de ella de quien hablaban cuando toda la familia estaba reunida… lo que desconozco es cómo lograron convencer a Sasuke para que se pusiera de su lado –los ojos turquesa de Gaara se perdieron en la nada, atendía atentamente cada cosa que ella decía, ahora si la estaba tomando en serio- es obvio que él la convirtió en su asistente para crear una fachada, que todos pensaran que Itachi y ella ya no tienen nada que ver, nada más alejado de la verdad, ellos siguen juntos, sino, ¿Por qué él le pediría el divorcio a su mujer?, hermano –se arrodilló frente a él tomándolo por las mejillas- esa mujer no te conviene, solo te ha usado aprovechándose de tus sentimientos, fingiendo que algún día te corresponderá, cuando es claro que no tiene esas intenciones.
En su pecho comenzó un dolor agudo, nunca antes lo había sentido, su garganta se incendiaba, y los ojos le escocían, era imposible, Sakura no era ese tipo de persona, él la conocía, era una buena mujer, una excelente madre, tierna, confiable, digna y muy decente. Negó desesperado agitando su cabeza, todo era un invento, una calumnia de su hermana, que quería meterse en su vida e impedirle ser feliz con la mujer que amaba, Karin era capaz de eso, era una berrinchuda que gustaba de entrometerse en sus asuntos.
-¡Mientes!, Sakura jamás haría algo así, ella es buena –se levantó caminando hacia el otro extremo- no sé cual sea tu intención al levantarle esta calumnia, pero no te lo voy a permitir Karin, no me vas a hacer dudar de ella –sentenció seguro.
-¡Que!, ¿Cómo es posible que creas que es un invento mío?, ¿Por qué no lo entiendes?, no es una calumnia hermano, Sakura no te merece, Shizune puede contarte todo lo que-…
-¡Cállate!, no me interesa lo que tu amiga pueda inventar de ella, ¿queda claro?, no me harán dudar, ni tú, ni Shizune, ni nadie –se dio la vuelta finalizando la conversación.
-Entonces pregúntale a Itachi, ¡a ver si se atreve a negártelo!, si no confías en tu propia hermana que solo busca tu bienestar, tal vez en él sí…mejor aún, pregúntale a Sasuke, así de paso le cuestionas por qué de la noche a la mañana cambió el odio que tenía hacia ella, por el apoyo que le ha dado –recriminó entre lágrimas.
De todos los escenarios que imaginó, nunca pensó que Gaara dudaría de ella, que confiara más en aquella zorra aprovechada que en su propia sangre, comprobaba que Sakura tenía bien engañado a su hermano con sus mentiras y su falsa apariencia de niña inocente.
-A primera hora, quiero que te marches –respondió serio.
-¿La escoges a ella? –cuestionó con voz quebrada.
-Si hermana, la escojo a ella, por sobre ti y tus mentiras, me quedo con Sakura.
Su firmeza le heló la sangre, Gaara estaba irreconocible, tomó su bolso y caminó hacia la puerta.
-Bien, si no me quieres aquí, no tengo porque esperar hasta que amanezca, solo una cosa… -giró la perilla y abrió- lo que dije es verdad…mi intención es cuidarte, jamás te haría un daño como este solo por capricho, quise abrirte los ojos, pero parece que ante esa mujer prefieres tenerlos cerrados. Cuídate hermano, y ojalá no te arrepientas de poner tu confianza en ella –salió rápido azotando la puerta.
-Karin… -suspiró dejándose caer de nuevo en el sofá.
Había tomado una decisión nada fácil, no le gustaba distanciarse de su melliza, siempre fueron muy unidos, no comprendía por qué ella inventaría algo así sobre Sakura, "aunque se escuchaba muy segura", razonó llevándose las manos a su cabello y estrujándoselo con fuerza, la duda lo carcomía, ¿acaso estaba cegado por el amor que le tenía a la pelirosa?, ciertamente ella era su primer amor, se debatía entre su lealtad de hermano y sus sentimientos por la oji verde. Solo le quedaba una salida, aunque esperaba que esa opción no empeorara las cosas.
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Escuchó balbuceos cerca de su oído, sentía un ligero peso apoyarse en su pecho, y como alguien palmeaba sus mejillas.
-Mmn, ¿Naruto? –enfocó su mirada empañada en la sonrisa alegre del rubio- duérmete, es muy temprano –volvió a cerrar los parpados.
El pequeño golpeó con más fuerza, haciendo que él se despabilara de pronto.
-Tsk, olvidé que debo devolverte a la cuna. Bien hecho pequeño dobe –lo cargó veloz.
Depositó al bebé con cuidado, a la vez que este se acomodaba y cerraba los ojitos chupándose el pulgar.
-Tal vez todavía pueda dormir otra hora –susurró para si viendo el reloj en la cómoda, eran las siete de la mañana.
-Sasuke, ¿Qué haces ahí? –se sentó la pelirosa en la cama, tallándose los ojos y después reparando en él.
-Yo…yo estaba…vigilando que Naruto estuviera bien –completó nervioso.
-Que amable de tu parte –respondió conmovida-. Vaya, no lo puedo creer, finalmente logró pasar la noche en la cuna, mi pequeño Naruto, seguro hoy ya no llorará, ¿verdad?, tenías razón, era cuestión de dejarlo quejarse unos minutos –se levantó y se cercioró ella misma del estado de su hijo.
-Hmp –"si supieras".
-Bueno, ya que ambos nos levantamos, ¿quieres que nos pongamos al día con los temas del simposio? –sugirió la de ojos verdes con mucha energía.
-Mnn, pues…todavía tenemos este día libre, ¿Por qué mejor no nos arreglamos y nos vamos a pasear por ahí? –odiaba el trabajo, solo pensar en ponerse a investigar temas de bienes raíces prefería ser torturado por el llanto del rubio.
-Esa idea suena más divertida. No sé por qué quisiste que llegáramos con tanta anticipación –señaló curiosa.
-No me gusta andar con prisas –"además tenía que impedir esa cena", recordó poniéndose tenso.
-Creo que teníamos tiempo de sobra –se sentó en la orilla de la cama.
-Hn, ¿tanto te afectó que te arruinara la cena con Gaara? –se acomodó a su lado.
-Eso…eso no –desvió el rostro.
-¿En serio te gusta verdad? –preguntó bastante interesado-. ¿Por qué?
-¿Por qué me gusta? –lo miró divertida- se te olvida que fuiste tú el que me insistió para que le diera una oportunidad, yo no quería.
-Creí que era lo mejor –soltó sin pensar.
-Siéndote sincera, jamás creí que alguien como él se fijaría en mi, yo no soy de esas mujeres que llaman la atención –aportó insegura.
-¿Acaso no te has visto el color que tienes en el cabello? –se mofó con diversión.
-No me refería a eso –se rio dándole un golpe en el brazo- no soy una mujer de mundo, digamos que junto a él, soy, no sé, algo insignificante, y aun así, Gaara se las ingenia para hacerme sentir especial, es bonito haber encontrado a alguien como él –confesó ruborizándose.
-Vaya, no tenía idea de que las cosas estuvieran tan avanzadas entre ambos –se puso serio de repente- ¿puedo hacerte una pregunta muy personal?
-Claro, sabes que si –asintió segura.
-¿Ya no sientes nada por mi hermano? –detalló como ella abría los ojos sorprendida ante la interrogación.
-Itachi…él es, es un hombre casado, hace mucho que acepté ese hecho, haciéndome a la idea de que lo correcto era olvidarlo –mencionó con tranquilidad.
-Y si te dijera que… -suspiró audiblemente, algo en su mente le gritaba que guardara silencio, pero él necesitaba saber los sentimientos reales de Sakura, "¿Gaara o Itachi, a quién preferirás?", comenzó a sentir una leve molestia, "¿celos?", se cuestionó extrañado tomando valor- Itachi va a divorciarse de Shizune, ya no la ama, mi hermano quedará libre de cualquier atadura…
-¿¡Qué!? –se puso de pie asombrada.
-¿Correrás hacia él?, ahora que esté disponible para ti, ¿lo buscarás? –se levantó también y se acercó a ella.
-Yo…yo no…no creo –balbuceó anonadada, las preguntas de Sasuke la tenían intimidada.
-¿Y si él te busca?, ¿Qué harás si mi hermano te busca? –insistió preocupado.
-No entiendo porque te importa tanto, no creo que él lo haga –se atemorizó, el azabache la tomó por los brazos y la apretó un poco-, sé que no confías en mi, que crees que volveré a caer por él, probablemente hasta pienses todavía que soy una oportunista, pero te juro que no es así, no tienes que preocuparte por Itachi, yo no pienso aprovecharme de la situación –acotó fervorosamente.
No le molestaban las acusaciones que Sasuke pudiera hacerle, estaba en todo su derecho, ella misma tuvo la culpa por haber obrado tan equivocadamente en el pasado, jamás olvidaría el error cometido con Itachi, pero al menos ahora se sentía distinta, más madura, supo superar aquella falta y estaba convencida de que sus sentimientos ya no eran hacia aquel hombre.
-Él no es el que me preocupa –expresó sincero, suavizando su toque y su voz.
-¿Te preocupas por mi? –lo miró conmovida-. Gracias Sasuke, honraré tu amistad prometiéndote algo, no me acercaré a Itachi, nunca, al menos no para algo que no sea amistad, te lo juro –afirmó con convicción.
Sonrió sin la mínima intención de hacerlo, que Sakura ya no sintiera nada por Itachi no le daba consuelo, ya que eso solo podía significar una cosa, "Gaara", supuso con amargura, "ahora es él a quien quieres", sintió una enorme frustración por no poder hacer más que apoyarla, y fingir que estaba contento por ella, cuando en realidad no era así.
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La punta de su pie derecho no dejaba de golpear el piso, su semblante era fatal, apenas había podido dormir alrededor de dos horas, necesitaba hablar con Itachi y pronto, antes de desquiciarse por completo.
La tímida secretaria de ojos cafés lo miraba de vez en cuando, además de sonrojarse, aunque él no le prestaba ni un mínimo de atención, toda su concentración se dirigía en rogar porque aquellas palabras de Karin solo fueran una calumnia, inventos atroces con el único fin de ponerlo en contra de Sakura.
Las puertas del ascensor se abrieron haciendo que él mirara hacia esa dirección, Itachi salía por ellas de lo más normal, con su portafolios en mano y una sonrisa amigable como siempre. Se levantó rápidamente y lo encaró antes de que llegara a donde él estaba.
-Gaara, pero que sorpresa tenerte por aquí, además tan temprano –saludó echándole un vistazo a su reloj.
-Si bueno, la verdad es un asunto muy importante, ¿podemos hablar en privado? –ignoró el saludo y demandó algo intranquilo.
-Claro, vamos –se abrió paso a su oficina-. Buenos días Matsuri, por favor tráenos un café a mi y a Gaara.
-Buenos días Itachi-san –se puso de pie y asintió amable.
-Yo no deseo nada, gracias –apuró al pelilargo con la mirada.
-Bien, entonces mejor déjalo así –indicó nuevamente a su secretaria y por fin pudieron quedarse a solas.
Se acomodó detrás de su escritorio invitando al pelirojo a sentarse en una de las sillas al frente, este se quedó de pie mirándolo seriamente, Gaara se veía extraño, como enojado, cosa que le sorprendió.
-¿Por qué? –preguntó impaciente- ¿Por qué no me dijiste lo que había entre tu y Sakura? –golpeó la superficie del escritorio con ambas palmas.
-Gaara yo… ¿ella te lo dijo? –cuestionó desconcertado.
La mirada del pelirojo se volvió sombría, ¡era cierto!, acudió a Itachi con la esperanza de que le negara todo, por eso lo confrontó de esa manera, pero lejos de hacerlo, su amigo acababa de confirmarle lo que tanto temió. Fue perdiendo fuerza y se vio obligado a dejarse caer sobre la silla, exhaló pesadamente.
Al verlo así no supo cómo actuar, parecía atónito, ¿pues qué no sabía ya todo?, se puso de pie y se acercó a él.
-Pensé que Sakura…
-Fue Karin –lo interrumpió sereno-. ¿Por qué no me dijeron nada?, yo me hice ilusiones con ella, y… ¡si era tu amante porque no simplemente me pediste que me alejara! –sentía una ira asfixiante, una furia que lo nublaba al borde de querer saltarle encima a aquel traidor.
-¡Qué!… ¿mi amante?, Gaara yo no sé de qu-… -fue acallado por un puñetazo en el rostro que lo llevó hasta el suelo.
-Eres una basura, igual que ella, confiaba en ustedes, y me trataron como a un tonto –respiraba agitado, Itachi solo lo veía desde el piso sin entender nada- ¡pero ya se acabó, dile a Sakura que no quiero volver a verla jamás, así como a ti, por mi los dos pueden irse al demonio! –salió de ahí azotando la puerta.
-¿Pero qué diablos? –se preguntó el oji negro limpiándose la sangre que corría por la orilla de su labio.
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-¿Se encuentra bien Sanbaku No-san? –se topó de frente al de ojos turquesa.
Venía de traer unos documentos que necesitaba transcribir, lo vio salir apresurado y además muy afectado, nunca se hubiera atrevido a acercarse a él, era demasiado temerosa como para eso, pero al verlo en ese estado no pudo contenerse.
-¿Tu también sabías de la relación de tu jefe con Sakura? –la acorraló contra la pared.
Estaba desesperado por respuestas, por descubrir si él había sido el único idiota que no sabía la verdad sobre aquellos sinvergüenzas, o si se ocultaron también del resto.
Ese tema no le sonó desconocido, recordó que hacía unos meses escuchó un rumor muy latente de la relación de su jefe con la ahora asistente de Sasuke, pero ella no lo creyó, al menos no en un principio, no es que le pareciera imposible, simplemente a ella le gustaba pensar lo mejor de las personas, y no creía a Sakura capaz de eso.
-Yo…muchos decían que eso pasaba, pero yo no lo creo, bueno, ella tiene mejor relación con Sasuke-san que con mi jefe… -no continuó con lo que decía ya que la mirada de Gaara la aterró, pareció ponerse más molesto.
-Sasuke…él también me debe una explicación, ya veo porque tanto afecto por ella, claro, es la amante de su hermano –murmuró para si y se dirigió al ascensor.
Le urgía salir de ahí, no podía con lo que acababa de comprobar, estaba destrozado, ¿Cómo pudieron traicionarlo todos de aquella manera?, el colmo fue el trato que le dio a su hermana, debió confiar en las palabras de Karin, tenía que pedirle perdón. Entró a su auto y golpeó el volante con rabia, el amor que sentía por Sakura se convertía en odio, quería borrarla de su mente, aunque no podía, al menos estaba muy a tiempo de sacarla de su vida, eso haría, la olvidaría, que se fuera al carajo con todo y los Uchiha, ninguno de ellos volvería a burlarse de él, decidió con coraje.
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Buenas, como están, que tal andan?
Días y días sin actualizar, traté de hacerlo el mes pasado, quería celebrar que el fic cumplía un año, aunque eso más bien debería ser motivo de vergüenza, ya debería de estar finalizado, pero en fin, los contratiempos decidieron por mi.
Las cosas se han vuelto algo fastidiosas, sé lo que quieren todos, yo también lo quiero, pero el SasuSaku no puede surgir de un día a otro, no se apuren, les aseguro que vienen cosas mejores. No sé si les guste el capítulo ya ustedes me comentaran su opinión, cualquier queja, sugerencia, amenaza, ya saben, la recibo con gusto.
Debía actualizar el otro fic antes, pero también ya estoy sobre esa continuación ok, así que los que lo sigan no se me desesperen. Cuídense mucho, gracias por su apoyo, aunque me tarde más de lo debido, en serio que les agradezco. Un abrazo, nos leemos ojalá muy pronto!
