Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto.
Solo la trama de esta historia es de mi autoría.
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La madre virgen
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Capitulo XXII
Una tarde sin el jefe
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Resopló por cuarta vez sin que ella lo notara, no quería arruinar esa nueva faceta en Sakura de buscadora de tesoros, le complacía verla tan distraída examinando los regalos que llevaría de regreso a la Ciudad de la Lluvia, se empeñaba en encontrar algo único y especial para Gaara, Tenten, la secretaria de Itachi y la nana de Naruto. Aunque estaba cansado, admitía que eso de las compras y las caminatas de tienda en tienda no eran lo suyo, y más aún, porque él era el encargado de cargar con el pequeño dobe, que no pesaba precisamente lo que pesaba una pluma.
-¡Mira Sasuke! –le mostró una blusa color lila de un extraño estampado morado- estoy segura que a Tenten le fascinará, ¿tú qué opinas? –se acercó a ellos muy emocionada.
-Supongo que se le verá bien –señaló moviéndose a un lado para que pasaran otros compradores, detestaba las multitudes, y en esos lugares turísticos, para su mala suerte, eran imposible de evitarse.
-Mn, lo mismo dijiste de la blusa anterior –hizo un puchero.
-Eso es porque supongo que cualquier blusa que escojas se le verá bien a tu amiga –ya no sabía de qué manera convencerla, lo que sea que decidiera comprar estaría bien, sus amigos le agradecerían aunque el regalo fuera un miserable llavero, ¿Por qué no podía comprender eso la detallista pelirosa?
-No hagas esa cara, sé lo que piensas, y te equivocas –le apuntó con su índice mientras alzaba las cejas.
-¿Ahora lees la mente? –preguntó dibujando una sonrisa juguetona.
-Te conozco, debes creer que soy una exagerada, pero ellos son importantes para mí, no quiero comprarles cualquier cosa.
-¿Exagerada, tu?, por supuesto que no, si solo hemos visitado alrededor de quince tiendas en estas últimas tres horas, a Naruto y a mí nos encanta estar chamuscándonos bajo este enardecido sol –soltó sarcástico mientras ella agachaba la mirada.
Sasuke tenía toda la razón, si se había pasado un poco con eso de los regalos, su rubio estaba inquieto, y el azabache tenía una cara de fastidio que apenas y podía con ella.
-Mn, bueno, supongo que podemos tomar un descanso e ir a hidratarnos –sugirió atenta.
Ni siquiera contestó, la tomó de la mano y la condujo magistralmente entre la muchedumbre, de vez en cuando topaba con alguna que otra persona, pero no se detuvo a disculparse, al contrario, caminaba más rápido y ella no podía mas que seguirle el paso.
-Al fin –se dejó caer en una silla cuando llegaron a un llamativo restaurant frente a la playa-. Ordenemos, pero primero, ¿Dónde está el mesero?, me muero de sed.
-Pareciera que no estás acostumbrado a caminar, ¿no te gustan los paseos? –investigó divertida.
-No con este clima, además tanta gente, ah, simplemente me incomoda –el rubio comenzó a juguetear con los cubiertos que se apostaban en la mesa, la pelirosa se puso de pie y cargó a su hijo antes de que irritara a Sasuke.
El mesero llegó sonriente colocándoles los menús, Sasuke lo apresuró para traerle su agua en lo que revisaban que se les antojaba para comer.
-Por cierto, olvidé mencionarte algo –recordó animado posando su vista en ella.
-¿Ehh? –le regresó la mirada-, ¿qué pasó?
-Naruto me llamó por mi nombre –informó orgulloso.
La pelirosa le sostuvo la mirada unos segundos, luego observó a su hijo que se llevaba a la boca una servilleta mientras balbuceaba, así permaneció por unos instantes, hasta que finalmente respondió incrédula.
-Si como no, y qué hizo después, ¿jugar contigo a las escondidillas? –se mofó con humor.
-Es la verdad, Naruto dijo su primer palabra, y para desgracia tuya, no fue mamá, fue Sasuke, ¿verdad Naruto?, confírmale a tu madre que ya sabes decir mi nombre –se dirigió al hermoso niño que continuaba jugueteando con la servilleta.
Ambos lo contemplaban atentos, el niño se dio cuenta de sus miradas en él y sonrió dando brincos, a la vez que algunos gorgoteos se le escapaban.
-¡Jajajaja! –rio con ganas su asistente- vaya, tienes razón, claramente pude escuchar tu nombre, ¿Cómo no me percaté antes que esos ruidos indescifrables que mi hijo lanzaba querían decir Sasuke? –picó aún más.
-Así que esas tenemos pequeño dobe, a ver quién te ayuda esta noche cuando te echen a la cuna –le advirtió en susurros al bebé aprovechando que Sakura seguía distraída carcajeándose, el rubio le sonrió risueño en respuesta.
-¡Sasuke! –escucharon una voz femenina que se acercaba.
Una mujer de cabello rojo y mirada café se aproximaba a su mesa, Sakura abrió los ojos al reparar lo bien formada que estaba, a pesar de que lucía un vestido sencillo, supuso que era una mujer elegante y de posición, ya que su manicura era perfecta y su bolso y zapatos de marca.
-¡Tayuya!, que agradable sorpresa –saludó el azabache dándole un abrazo y un beso fugaz en los labios.
-¿No me digas que estas aquí por el Simposio? –lo tomó de las manos la sorprendida mujer.
-Hn –asintió levemente-. ¿Tu también?
-Sí, mi tío quería enviar a Anko, pero ella está más interesada en quedarse en la Ciudad, escuchó un rumor muy interesante. ¿Es verdad que Itachi se está divorciando? –indagó interesada.
-Bueno, algo hay de eso.
-Vaya, si que tenemos que conversar. Hace tanto que no te veía, estas igual de atractivo que siempre.
-Lo sé –respondió vanidoso- tal vez podamos encontrarnos en estos días –sugirió atento.
-No puedo esperar tanto, ¿Qué estás haciendo ahora?
-Ah, bueno, no vengo solo, ella es mi asistente –por fin reparó en la de ojos verdes.
-Buenas tardes, Sakura Haruno –se puso de pie para extender su mano a la recién llegada.
-Buenas tardes, Tayuya Amidarashi –correspondió al saludo-, ¿y ese bebé? –observó al rubio con ojos enternecidos.
-Es el hijo de Sakura –completó Sasuke.
-Es muy lindo, debe ser idéntico a su padre, ¿verdad?
-Ahm…
-Como te comentaba Tayuya, no puedo en este momento, pero dime en que hotel te hospedas y podemos quedar para otro día –intervino el de ojos negros antes de que a Sakura le afectara aquella pregunta.
-Por mi no te preocupes Sasuke, vete con la señorita, puedo terminar de comer y seguir buscando los regalos por mi cuenta, sé que eso te fastidia, así que mejor disfruta tu tarde de otro modo –propuso sin problema la pelirosa.
-Pero, no podrás tu sola, ¿Quién te ayudará con Naruto?
-Me las arreglaré, siempre lo hago, además, sabiendo que no vas a mi espalda con esa mirada de enfado, ayudará a que no me sienta tan presionada –rio para convencerlo.
-No creo que… –quiso pretextar de nuevo, pero la peliroja lo tomó de la mano y lo jaló rápidamente alejándolo de ahí.
-¡Gracias linda!, yo cuidaré de él –vio como desaparecían dejándola sola con su hijo.
-Que…rápida…
Naruto empezó a saltar y a señalar en la dirección en la que Sasuke desapareció, notó que el pequeño se ponía intranquilo y le indicaba moverse.
-Sasuke tiene cosas que hacer amor, pero no te preocupes, tu y yo pasaremos una tarde muy interesante nosotros solos –sacó apresurada la mamila antes de que el rubio soltara el llanto.
Entretuvo a su hijo lo suficiente como para permitirle terminar su comida, se quedó pensativa, esa mujer no era del tipo de mujeres que le conocía a su jefe, a él le gustaban discretas, en su mayoría con el cabello oscuro, entre castaño y negro; que fueran educadas, y con un gusto refinado, al menos así le comentó una vez el azabache, y así lo constató ella al verlas en la oficina. Negó desechando esos pensamientos, ¿Qué diablos le importaba con quiénes se relacionara Sasuke?, era su vida, mientras ella y su hijo estuvieran bien, que el mundo rodara. Pagó y se dispuso a continuar con su búsqueda de recuerdos para sus amigos.
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-Karin… –articuló al abrir la puerta, no pudo decir más.
La peliroja comprendió perfectamente cómo se sentía su hermano al examinar la expresión con la que la recibió, lo abrazó fuertemente mientras le acariciaba la cabeza, Gaara estaba destrozado, todo por esa mujer, simplemente recordar que prefirió a Sakura y no a ella le dolió de nuevo el pecho, pero a pesar de eso, no podía recriminarle a su mellizo nada, él necesitaba de su apoyo, no de que ella lo reprendiera.
-Perdóname, debí escucharte –susurró aun abrazándola.
-Ya no importa hermano, ya ni siquiera recuerdo por qué peleamos –intentó animarlo-, lo que cuenta es que tu estés bien –lo miró con cariño.
-¿Por qué me engañó? –lo vio quebrarse, lucía fatal, además olía a alcohol.
-Mujeres como ella no valen la pena, no te dejes vencer por algo como eso, algún día encontrarás a alguien que esté a tu altura, una mujer digna, que no arrastre con un pasado tan pesado y que realmente te ame…
-Yo la quería a ella –notó las lágrimas que comenzaban a brotar.
-Tienes que enfocarte en olvidarla, yo te voy a ayudar Gaara, yo te voy a ayudar –repitió conteniendo el llanto que le provocaba el verlo así de mal.
¿Por qué no lo protegió?, ¿Por qué dejó que las cosas avanzaran tanto?, como la mayor debió investigar a esa mujer, nunca le dio buena espina, pero ver a su hermano feliz la hizo dejar de lado sus sospechas. No volvería a cometer ese error, de ahora en adelante cuidaría a su mellizo, para comenzar, no permitiría que Sakura volviera a acercársele, que ni lo intentara, si se le ocurría insistir en dañarlo, ella misma la destruiría, planeó con anticipación.
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Sonrió verdaderamente satisfecha, al fin pudo comprarles a sus amigos sus presentes. No fue fácil cargar con Naruto y buscar al mismo tiempo, pero se las ingenió muy bien. Recorría la playa con emoción, el sol casi se ocultaba, era el paisaje perfecto para tomar unas cuantas fotos, recordó que Tenten le recomendó inmortalizar esas vacaciones para mostrárselas a su hijo en un futuro.
Sacó su celular con algo de dificultad, entre las bolsas y el bebé apenas y podía moverse. Al tener el aparato en la mano, la imagen de Itachi se le vino a la mente "jamás se lo regresé", concientizó al ver su regalo de cumpleaños, dispersó esas ideas rápidamente y enfocó el mejor panorama para sus tomas.
Colocó las compras en la arena, con una mano trataba de tomar la fotografía y con la otra sostenía al rubio que no dejaba de moverse.
-Mn, creo que será imposible, lo mejor será acomodar a Naruto en la arena y solo fotografiarlo a él –decidió resignada.
-Buenas tardes, ¿desea que la ayude? –escuchó tras ella una amable voz.
Se sonrojó avergonzada al descubrir como ese chico de cabello castaño y tez morena la observaba interesado.
-No quiero ser entrometido, pero la vi lidiando con la cámara y…me llamo Kiba –se presentó nervioso, lo que menos esperaba era perturbarla.
-Mucho gusto, Sakura –sonrió en respuesta-, bueno, ¿podría tomarme algunas fotos con mi hijo?, es que me gustaría aparecer con él –explicó más relajada.
-Por supuesto –tomó el celular cuando ella se lo entregó-. ¿Está aquí de vacaciones? –capturó la primera toma.
-Mn, algo así, por trabajo y diversión –no quería dar muchos detalles, el chico parecía buena persona, aun así nunca se conocían las verdaderas intenciones de la gente, sonrió al escuchar el click.
-¿Viajan con alguien más, o son solo usted y su hijo?
Algo en el tono del muchacho la puso en alerta, sus preguntas se volvían más personales cada vez, no le agradó, así que no se le ocurrió otra cosa, más que hacer lo que ya sabía, inventar su ya tan útil mentira.
-Con mi esposo –"ay Sakura, tu no aprendes", se reprendió internamente.
-Ah –el rostro de Kiba, se apagó un poco.
"Lo sabía, solo intentaba coquetear, típico de los hombres", se sintió aliviada de apagar las aspiraciones de ese hombre, no necesitaba a alguien intentando cortejarla, ella prácticamente era una mujer comprometida, se ruborizó inconscientemente al pensar en Gaara.
El amable castaño tomó alrededor de otras veinte fotos sin hacer más preguntas, únicamente soltó tres o cuatro comentarios acerca del clima y la dejó en paz. Regresó al hotel cuando la luz del día prácticamente estaba extinta, ojalá Sasuke no estuviera ya en el hotel, o podría reprenderla por andar a esas horas sola en la calle cargando al bebé, solía ser bastante protector.
Suspiró al darse cuenta que la habitación estaba vacía, amablemente en recepción le dieron una tarjeta llave extra, o hubiera tenido que esperar por el azabache en el lobby. Bañó a su hijo que continuaba con mucha energía, luego le dio su cena e intentó dormirlo, el rubio se resistía, no parecía estar muy emocionado de volver a pasar la noche en la cuna.
-¿Qué te pasa Naruto?, anoche aceptaste tu nueva cama, ¿Por qué vuelves a ponerte inquieto? –indicó viendo cómo se quejaba y le pedía sacarlo de allí-. Mn, no, supongo que es cuestión de dejarte llorar un rato, en fin, me iré a dormir.
Apagó el televisor y comenzó a acomodar las almohadas, se mecía de adelante hacia atrás como queriendo controlar un poco su ansiedad. Se asomó al balcón e intentó ver mas allá de las piscinas y los camastros que se encontraban en la planta baja, buscaba algo, o más bien a alguien.
-Es extraño que Sasuke aún no aparezca…me pregunto si estará bien -sintió una brisa refrescante que le provocó un escalofrío-, ¿quién será esa mujer?, no creo que sean novios, yo ya me hubiera enterado. Pero, parecía contento de verla, ¿qué estarán haciendo?, ¿por qué se tarda tanto? -renegó algo desesperada-. ¿Y si algo le pasó? –se preocupó súbitamente-, voy a llamarlo sólo para asegurarme.
Regresó a la alcoba para tomar su móvil, encontró el número del azabache en sus contactos y marcó apresurada, atendió como timbró tres ocasiones, hasta que le respondieron al cuarto timbrazo.
-Diga –el ambiente se escuchaba bastante ruidoso, apenas pudo oírlo por encima de aquella música.
-Sasuke, soy Sakura…mn…solo quería saber si estás bien, es algo tarde y… -no la dejó terminar.
-Ah Sakura, estoy bien, vine a un club con Tayuya, no te preocupes, duérmete, llegaré más tarde –explicó casi gritando.
-Bien, cuídate –cuando estuvo a punto de colgar él habló de nuevo.
-¿Naruto ya se durmió? –preguntó interesado.
-No, está igual de inquieto que ayer, pero no te preocupes, supongo que se le pasará cuando se canse.
-Dile que no tardo, que no llore –le pareció extraña la petición de Sasuke, no creía que su hijo entendiera aquel mensaje.
-Si claro –le siguió la corriente, seguro ya estaba ebrio.
-Bien, adiós…te quiero –se despidió, ella no se molestó en responderle, solo cortó sin decir más.
"¿Me quiere?, ash Sasuke, si no lo controlas no lo consumas", al comprobar que él estaba de maravilla, decidió que ya no le importaba si regresaba a buenas horas o no, era un adulto, así que si quería pasar la noche con aquella mujer haciendo Dios sabe que cosas, por ella mejor, así tendría mas espacio en la cama, pensó intentando ocultar su molestia. Se puso su pijama y se preparó para dormir, el rubio no lloraba, pero lo escuchaba quejarse y removerse, respiró largamente, no podía retroceder, Naruto debía seguir en su cuna. Apagó la luz y se dispuso a descansar, estaba tan exhausta, que solo unos segundos bastaron para que no supiera más de sí.
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Entró sin hacer mucho ruido, pasaba de las doce de la media noche, prácticamente tuvo que correr de la peliroja, no es que la hubiera pasado mal, al contrario, se estaba divirtiendo, pero una preocupación no dejaba de darle vuelta en la cabeza, ya se imaginaba a Naruto llorando desesperado, esperando por él para ayudarlo a escapar de esa agobiante cuna.
Con sigilo se coló a la recamara, apenas dio dos pasos escuchó claramente algo que lo hizo sonreír.
-¡Ghake! –se acercó a él y lo vio extendiéndole los brazos.
Lo cargó sin esperar más, lo llevó a la sala, no quería despertar a Sakura. Lo sentó en el sillón mientras se sacaba la camisa, tendría que dejarse el pantalón, si comenzaba a armar desorden en el cuarto para tomar su pijama, su asistente despertaría.
-¿Cómo pasaste tu tarde?, ¿te divertiste andando de compras con tu madre? –se dirigió al pequeño mientras alcanzaba una botella de agua del mini bar.
Naruto balbuceó bastantes cosas, lo miraba fijamente mientras a su modo le platicaba muy entretenido.
-Ya veo, pobre de ti, pero así son las mujeres, es mejor que lo vayas aprendiendo pequeño dobe –expresó después de beberse su agua-. ¿Sabes?, tengo una sobrina –recordó a la tímida de Hinata, ella no era tan apegada a él como Naruto-, iría perfecta contigo, aunque, si se convierte en tu prima no sé si eso se vería bien –comentó pensativo-, ¡pero que idioteces! –se golpeó la mejilla, era la segunda vez que decía una tontería, menos mal ninguna sería tomada en cuenta, apostaba que Sakura no atendería su te quiero- esto es lo que hace el alcohol pequeño dobe, te vuelve impertinente y…sincero –se puso serio de repente, esa era la única forma de que se abriera con ella y le mostrara sus sentimientos, cuando Sakura no pudiera apreciarlos-, nunca lo pruebes -aconsejó tomándolo en brazos nuevamente y tratando de enfocarse en otra cosa.
Naruto recargó su cabeza en su hombro y cerró los ojos. Se recostaron al lado de la pelirosa, las almohadas hacían posible que ella no se diera cuenta de que el rubio no dormía en la cuna, no tardaron en conciliar el sueño, ambos estaban agotados.
…
Todo el trayecto al hotel donde se llevaría a cabo el evento lo recorrieron callados, no tuvieron oportunidad de desayunar, apenas y contaban con el tiempo justo para dejar a Naruto en la guardería de su hotel y salir corriendo a las conferencias.
Sakura brillaba como siempre, parecía toda una profesionista con esa falda y saco negros, leía los temas de los talleres en la Tablet y por lo que podía percatarse iba de lo más concentrada, tanto que ni siquiera le dedicaba una ojeada a él.
-Espero que no estén tan aburridos –hizo un último intento por llamar su atención.
-¿Ah? –salió de su ensoñación mirándolo con curiosidad.
-Las conferencias y talleres –estacionó el auto, por fin habían llegado.
-Oh, no, parecen muy interesantes, aunque por supuesto yo no sé mucho de esto –sonrió desabrochando su cinturón.
-¿Qué tal te fue con las compras? –se animó a cambiar del tema del Simposio, a algo que si le importaba.
-Bien, encontré regalos para todos –le platicó con entusiasmo-, además, disfruté del resto de la tarde tomándome fotos con Naruto, mn, ¿quieres verlas? –sacó su celular del bolso-, bueno, eso si nos queda tiempo –recordó que debían entrar y registrar su llegada.
-De sobra, a ver, quiero verlas –cogió el aparato de entre sus manos rozando sus dedos.
Ambos se miraron al momento, sintieron una gran corriente eléctrica recorriendo su cuerpo. Sakura fue la primera en desviar sus ojos, según ella para detallar el hotel. Sasuke se dedicó a buscar las fotografías y a apreciarlas con detenimiento.
-Esta me gusta, ¿me la pasas? –señalaba entretenido una donde la pelirosa y el rubio sonreían cálidamente-, esta también, y esta, todas me gustan –reconoció sacando su propio celular para enviárselas ahí mismo.
Mientras la transferencia de imágenes se llevaba a cabo reparó en algo que le intrigó.
-¿Quién las tomó?
-Bueno, al principio intenté hacerlo sola, pero no pude, fue una suerte que un chico llamado Kiba que pasaba por allí, me ayudara –respondió despreocupada.
-¿Ah sí?, y… ¿Cómo era él? –quiso saber.
-Normal, ya sabes, no muy alto, ni muy delgado, tez morena, ojos creo que cafés, mn…pensándolo bien no me fijé mucho en su apariencia –alzó los hombros con indiferencia.
-Si no me hubiera ido con Tayuya yo también aparecería en las fotos –se quejó algo sentido.
Para nada le gustó que Sakura aceptara la ayuda de un desconocido que bien pudo hacerle algo malo, si bien ella no se interesó en aquel "caballeroso individuo", lo más probable es que ese entrometido que le brindó su ayuda si se interesó en ella, ¿Cómo no hacerlo?, Sakura era hermosa, y él la puso en peligro, comenzó a recriminarse.
-Mn, podemos tomar otras donde salgas tú también –propuso ella rompiendo el incómodo silencio.
-Tienes razón –apreció la proposición de la de ojos verdes.
-Por cierto, esa mujer es muy bonita, no te conocía esos gustos, siempre sales con chicas castañas o pelinegras, aparte se veía que se tienen confianza, ¿son muy cercanos? –aprovechó para sacar las dudas que desde el día anterior le rondaban por la mente.
-Sí, fue mi novia, y sí, tienes razón, no me gusta de peliroja, a la única que le soporté ese color fue a Karin. Tayuya era castaña, parece que decidió hacerse todo un cambio, nos tenemos confianza porque me cae muy bien, ahora no somos nada más que amigos –respondió tranquilo.
¿Sasuke salió con Karin?, eso la tomó desprevenida, pensó que ellos sencillamente se llevaban de una forma extraña, como esos amigos con los que bromeas y bromeas pero realmente son juegos. Así que Gaara y él no solo eran muy cercanos, sino también cuñados, en serio estaba sorprendida.
-¿Qué tanto piensas? –la movió delicadamente del hombro.
-Nada. Y… ¿volverán a salir? –a ella no le importaba si lo hacían o no, pero le urgía conocer la respuesta.
-No mientras estemos aquí, no volveré a dejarte sola –aclaró.
Distinguió la sinceridad en su voz, algo raro pasó en ella, esas palabras la hicieron sentir muy bien, tuvo que reconocer que prefería saberlo a su lado que con aquella agradable mujer, no supo que más espetar así que asintió sin decir más.
-Vamos, ya es hora –le pasó su celular y bajó del vehículo apurándose para abrirle la puerta.
Salió con cuidado y le agradeció con una sonrisa, él le correspondió el gesto y juntos caminaron hasta la entrada, se miraron una última vez y suspiraron profundamente, un día largo comenzaba.
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Helllloooo!
Capitulo corto, no muy revelador, no muy excitante, no muy dramático, en fin, saben que el terreno se tiene que ir preparando, si le corté aquí, en parte es porque el capitulo siguiente se viene mn, como decirlo, interesante, y creo que se volverá extenso así que voy guardando energías hehe.
Por fin Sakura suelta algo de sus sentimientos dormidos y Sasuke ni se diga, ya se siente el SasuSaku XP, hahaha, ¿pueden olerlo?, se respira en el aire!
Qué por qué actualizo a estas horas (aquí en mi país/ciudad es la una de la madrugada)?, pues porque mas tarde no tendré oportunidad, en escasas cinco horas me iré de vaga, so, vean lo importantes que son para mi que no me molesta desvelarme por el puro placer de consentirlos con nuevo capitulo =), por cierto si dice incoherencias es que estoy mas dormida que despierta.
Esto no tiene nada que ver con el fic pero…MANGA, ¿Quién lee el manga?, (Kishimoto no me rompas el corazón por piedad, ya siento que te amo, pero si lo arruinas me enviarás al fondo del abismo), altamente súper requetecontra archi recomendable, no creo que se lo pierdan pero si es así, sería bueno que comenzaran a leerlo. Creo que en parte por eso actualicé, ando muy motivada!, así que trataré de actualizar antes del miércoles, no vaya a ser que a Don Kishi le dé por arruinar mi felicidad con sus tan conocidos giros y tragedias.
En fin, cualquier cosa que deseen comunicarme los atiendo gustosa. Muchas gracias por sus reviews, sus alertas, por leer, por todo, eso anima más mi espíritu. Les mando un gran abrazo, que estén muy muy bien, cuídense, nos leemos prontísimo!
