Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto
Solo la trama de esta historia es de mi autoría.
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La madre virgen
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Capitulo XXIII
El error, la palabra, y el amargo recibimiento
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-¿Acaso nunca me amaste?... –reclamó decepcionada-, soñábamos en la misma almohada, compartimos no solo risas y buenos momentos, también ilusiones y anhelos, los cuales pensé que teníamos en común…y ahora…cuando es el momento de demostrar nuestra fuerza ante estos tiempos difíciles, tu simplemente…te das la vuelta…me abandonas cuando más te necesito –algunas lágrimas de dolor rodaron por sus ojos, cayó al suelo de rodillas y dirigió la vista hacia arriba-, ¿en qué momento se acabó el amor?... –terminó el diálogo que estudiaba.
Se puso de pie apresurada y limpió el llanto con la manga de su chaqueta.
-Cada vez lo hago mejor –se alabó sonriente sirviéndose un vaso de agua-, aunque debo admitir que estas escenas se me facilitan por la situación que estoy pasando, y no precisamente por mi talento –resopló recordando a su jefe.
Su celular vibró en la mesita de la sala, corrió a responder la llamada, ilusionada de que se tratara de Sakura.
-¡Sakura! –saludó animosamente al comprobar el número.
-¡Tenten!, ¿Cómo estás? –correspondió igual de emocionada.
-Bien, volviéndome loca esperando noticias tuyas, ya pasaron seis días y no te has dignado a mandarme si quiera un mensaje –reprendió falsamente.
-Discúlpame, la verdad la hemos tenido difícil, las conferencias duran prácticamente todo el día, cuando salimos lo único que queremos es llegar a descansar, pero no te preocupes, mañana ya estaremos de regreso –informó con entusiasmo- ¡tengo tantas ganas de verte!
-Mn, a mí, ¿o a cierto chico de cabello rojo y ojos hermosos? –rio cuando la oyó suspirar.
-Bueno, a él también –aceptó riendo igual que ella-, por cierto, ¿no has sabido nada de Gaara?, intenté hablar con él ayer, pero no me contestó.
-Pues ahora que lo mencionas, no lo he visto, también me mantuve metida de lleno en el trabajo, tenía que dejar todo arreglado para abandonar mi puesto –comentó algo triste.
-¿No me digas que por fin lograste apartarte de Neji?
-Sí, hoy fue mi último día –le platicó sintiendo el nudo en su garganta.
-Ay Tenten, y… ¿Cómo te sientes?
-Mal, ni siquiera me dijo nada, aunque fue algo liberador, todos estos días habíamos estado sin cruzar palabras, bueno, a excepción de temas de trabajo –sintió gotas tibias recorriéndole las mejillas.
-¿Qué harás ahora? –escuchó su preocupación.
-Cierto, no tuve tiempo de comentarte que trabajaré con Itachi, ocuparé el puesto que dejaste.
-Me alegra que al menos puedas seguir adelante, hubiera sido una lástima perder todo por ese cretino.
-Lo sé, lo único que deseo es verlo lo menos posible –rio levemente al recordar.
-¿Qué pasa?, ¿Qué es lo gracioso?
-Mi reemplazo –volvió a reír- es una mujer de cuarenta, con una cara de perro que da miedo, creo que eso hará que me extrañe, aunque sea un poco –volvió a sollozar.
-Tenten…me duele no estar a tu lado para consolarte –expresó culpable.
-No te preocupes, lo llevo bien, ya sabes, solo me mantengo alejada de las películas románticas y de las telenovelas, fuera de eso, estoy avanzando mucho con mis clases, el mes próximo actuaré en una obra…
-¿De veras?, ¡Felicidades!, Naruto y yo estaremos en primera fila aplaudiéndote orgullosos.
-Eso espero, por cierto, ¿Cómo está el bebé más hermoso del mundo?
-Ah, te sorprenderá cuando lo veas, ya es todo un niño independiente, duerme solo en su cunita, estoy tan contenta –se escuchaba realmente feliz.
-¡Eso es genial!, todo un logro, cuando lo tenga en frente lo recibiré con un gran premio.
-No tienes que hacerlo.
-Claro que sí, es mi único sobrino, así que debo consentirlo –explicó de buen humor.
-Gracias Tenten. Bueno, tengo que dejarte, aún falta asistir al cierre del Simposio, es solo un brindis, pero aun así hay que presentarnos, nos vemos mañana, llegaremos por la tarde –anunció.
-Los estaré esperando ansiosa, cuídense mucho Sakura –se despedía más tranquila, la llamada de su amiga había conseguido distraerla.
-Tu igual Tenten, hasta mañana –cortó la comunicación.
Suspiró con ánimos renovados y tomó de nuevo su libreto, debía hacerlo perfecto, no podía fallarle a su amiga y a Naruto.
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Colocó a su hija de nuevo en su corralito, la pequeña pelinegra lo miraba tranquilamente, él sonrió al comprobar que su hija seguía siendo tan bien portada como cuando vivía con ella. Escuchó la puerta de la habitación abrirse.
-¿Me buscabas? –preguntó Shizune acercándose a él.
-Debemos hablar –respondió sobriamente regresándole la mirada.
-Acompáñame.
Se dirigieron al que alguna vez fue su despacho, ella entró primero, él la siguió cerrando la puerta tras ellos para no ser interrumpidos.
-Tú dirás –se acomodó detrás del escritorio como si fuera la única dueña de la casa.
-¿Qué le dijiste a la hermana de Gaara?, ¿Por qué él piensa que Sakura y yo somos amantes? –cuestionó serio.
La vio tensarse ante sus preguntas, desvió sus ojos hacia la ventana y se alzó de hombros.
-No sé de qué me hablas.
-Gaara fue a reclamarme no sé qué tonterías, todo porque Karin le dijo que Sakura y yo teníamos algo que ver, sé que ella no sacaría esas ideas de la nada, y la única que piensa que tengo una relación con mi ex asistente eres tú, así que dime de una vez qué fue lo que le dijiste –ordenó fríamente.
-Solo le expresé mis sospechas, le platiqué cuales creía yo que eran tus motivos para pedirme el divorcio –aceptó por fin.
-¿Acaso no te dije que ella y yo no teníamos nada que ver?, ¿Cuándo vas a entender que Sakura nunca fue mi amante?, no te dejo por ella, te dejo porque simplemente ya no te amo –explicó enfadado.
Shizune logró rebasar su paciencia, ahora comprendía la actitud de Gaara, debía hablar con él y aclarar las cosas, dejó pasar un tiempo prudente para que el pelirojo se calmara, además tenía que estar seguro de donde había sacado él esa idea.
-Eso es lo que tú juras, pero yo no estoy tan segura –se puso de pie caminando hasta él.
-¿Sabes?, tienes razón, nunca estarás segura, pero, afortunadamente para mi, ese ya no es mi problema –apuntó retomando la calma-. Ahora lo único que te pido, es que no te metas en la vida de Sakura, por lo que sé, ella está feliz con Gaara, así que déjala en paz, lo que haga no te concierne.
-¿Qué no me concierne? –soltó con coraje-, mi vida, mi matrimonio, esta arruinado por su culpa, dices que no es nada para ti, y nunca lo fue, sin embargo, aquí estas, delante de mi…defendiéndola, como la primera vez, no Itachi, no la voy a dejar en paz, si Sakura es feliz con Gaara, como tú dices, pues peor para ella, porque te juro que esa felicidad no le durará… ¡si yo soy desdichada, ella también! –sus ojos reflejaban ira.
Le sorprendió escuchar a la que fue el amor de su vida hablar con tanta amargura, verla llena de cólera hacia una mujer inocente, sintió miedo, la mirada de Shizune le reflejó determinación.
-Veo que de nada sirve intentar dialogar contigo, ya no eres la persona que una vez conocí. Ahora que estoy al tanto de tus intenciones, entérate que no te voy a permitir dañarla –advirtió encarándola con firmeza, ella se llenó de furia-. ¡Ah!, y en cuanto a los asuntos de nuestro divorcio, mis abogados ya se encargan de eso, quiero la disolución lo antes posible, Shizune, te recomiendo que te enfoques en reparar lo que sea que este mal en ti, por qué, si por esta…rabia, que sientes, te atreves a poner en peligro a mi hija, créeme que no dudaré en hacer que lo pagues –le dio un último vistazo y salió de ahí.
-¡Aaaaaaahhhhh! –arrojó todo lo que estaba a su alcance- me las van a pagar Itachi, tú y esa mujer me las van a pagar –temblaba impotente.
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Subió a su auto aun perturbado por aquella discusión, tenía que hablar con Sakura para ponerla sobre aviso, además de esclarecerle todo a Gaara, "lo mejor será esperar a que ella regrese para hablar con ambos", planeó todavía preocupado, "también le pediré ayuda a Sasuke, él y Sakura son buenos amigos", recordó poniendo en marcha el motor, le urgía salir de ese lugar.
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El discurso de despedida concluyó sin pena ni gloria para ellos, estaban tan desesperados por salir de ahí que se bebieron sus copas de un solo trago. Algunos de los asistentes se acercaron al azabache y cruzaron unas últimas palabras, él apresuró la charla y por fin le indicó que era tiempo de marcharse. Al salir del hotel sonrieron aliviados.
-Por fin terminó –Sasuke lucía más contento que ella.
-A mí sí me gustó –rio al ver como el de ojos negros le fruncía el ceño.
-Eres única Sakura Haruno, a nadie puede gustarle algo tan aburrido. En fin, ¿Qué hacemos ahora? –la miró interesado.
-Pues…supongo que irnos al hotel, sabes que no me gusta dejar a Naruto tanto tiempo solo.
-No seas aburrida, es nuestra última noche aquí, al menos deberíamos disfrutarla.
-Mn…no lo sé –se debatía insegura.
-Anda –insistió.
-¿Qué sugieres? –distinguió un brillo en sus gemas.
Sasuke la estaba convenciendo, la verdad es que no creía que una oportunidad así volviera a presentársele, al menos no pronto, saber que Naruto estaba siendo bien cuidado también la animó a decidirse.
-Esta ciudad tiene un club en un acantilado, la vista es magnífica, vayamos ahí –sugirió emocionado de que aceptara.
-Bien, pero…solo una hora.
-Como digas.
Contemplaba asombrada la ciudad como si fuera la primera vez, de noche era bellísima, luces por todos lados, las calles por las que transitaban estaban llenas de locales llamativos. Desvió sus ojos hacia Sasuke, manejaba muy concentrado en el camino, recordó con agradecimiento que cumplió su palabra, no volvió a dejarla sola, ni siquiera cuando Tayuya le insistió que salieran de nuevo.
-Llegamos –bajó del auto para abrirle la puerta como siempre hacía.
-Gracias –caminaron a la entrada.
Ella abrió la boca mostrando asombro cuando se percató que una de las paredes del club, era de cristal, permitiendo que descubriera la sorprendente vista del precipicio.
-Vayamos a la segunda planta –la tomó de la mano para guiarla entre las personas.
De vez en cuando la miraba de reojo, se veía preciosa, vestía un vestido parecido al que traía puesto la primera vez que la vio, pero este era de un provocativo color rojo, la sangre le hirvió al verla salir así de la recamara, admitía que era dolorosamente encantadora la manera en la que ella ni se daba cuenta de lo que provocaba en él.
Se sentaron frente a aquel seductor paisaje, en una de las mesas más escondidas, no quería que nadie le echara a perder su último momento a solas. Pidió una botella de Champagne, la más costosa, no buscaba que se embriagaran, solo despedirse de aquellas vacaciones con una celebración adecuada.
-¿Qué te parece el lugar? –se acercó a su oído para hacerse escuchar por encima de la música.
-Es… ¡increíble! –respondió acercándose también.
Sus ojos no dejaban de vagar por todo el lugar, nunca había estado en un club nocturno, la música tan alta, la oscuridad y a la vez las luces coloridas abrumaban sus sentidos. Las parejas en la pista la entretenían bastante, le causaba vergüenza ver como bailaban, "yo jamás haría algo así", se sonrojaba al distinguir lo provocativo que esas mujeres se movían.
-¿Que tanto ves?, ¿quieres bailar? –el aliento del azabache rozándole el cuello la estremeció.
-Por supuesto que no –negó de inmediato- no sé bailar –justificó apresurada.
-Ese no es pretexto, puedes aprender –insinuó con los ojos puestos en ella.
Se ruborizó aún más al apreciar que él no apartaba la vista de ella. El mesero llegó con la botella que Sasuke ordenó y se adelantó a servirles.
-Por la mejor asistente que podría desear –acercó su copa a la de ella.
-¡Salud! –brindó halagada por el comentario.
Los minutos transcurrían rápidamente, al calor de la noche la conversación se volvía más fluida y amena, cuando se percataron ya estaban bebiendo de una tercera botella.
-Creo que estoy ebria –afirmó con una sonrisa desinhibida.
-¿Por qué lo crees? –reía igual que ella, no veía doble, pero sentía algunos efectos del alcohol luchando por aparecer.
-Porque ahora si quiero bailar, pero…no sé con quién, ¿me veré algo desesperada si invito a aquel chico a la pista? –señaló a un moreno que se encontraba a tres mesas de distancia.
-¿Es una broma? –su rostro se tensó mostrando una gran molestia.
-¡Jajajaja!, claro que lo es –se puso de pie y le extendió su mano a él- ¿por qué se lo pediría a él si te tengo a ti?, enséñame a bailar Sasuke –propuso sincera.
Aceptó la propuesta gustoso, se colocó tras ella abrazándola por la cintura mientras se acercaban a la pista.
-Aprietas fuerte –opinó afianzándose de su agarre.
-No quiero que tropieces y caigas –pretextó girándola al llegar al centro.
-¿Y ahora…que hago? –mantenía las manos en su torso, él la acercó a su cuerpo.
-Solo escucha…y déjate llevar –sintió un escalofrío cuando ella lo abrazó por el cuello.
De repente se encontró fascinada perdiéndose en aquellos ojos negros, él parecía estar en las mismas condiciones, ya que no dejaba de evaluar lo verde de sus irises.
-¿Lo sientes? –comenzó a recorrer su espalda a la vez que delineaba su cintura y sus caderas.
Asintió cerrando por fin sus parpados y permitiendo que su cuerpo fuera controlado por el ritmo de aquella agitada música, Sasuke la giró haciendo que su espalda chocara con su duro pecho, sentía muy apenas su toque, parecían suaves caricias, subiendo desde su vientre hasta casi tocar sus senos. Alzó su mano acariciando el fino rostro del azabache, enredando sus dedos en esas hebras de seda, él apoyó su cabeza en su hombro izquierdo, se sacudió cuando le recorrió el cuello presionando su nariz contra su piel.
-¿Así bailas con todas? –se dio la vuelta y posicionó sus manos en sus hombros.
Estaba demasiado acalorada, jadeaba agitada, descubrió que su pulso y el del azabache parecían uno mismo, los latidos de ambos se emparejaban en una apresurada carrera.
-Solo contigo –se acercó hasta que sus respiraciones se mezclaron-, Sakura…perdóname – las débiles defensas de su autocontrol terminaron por derrumbarse.
Le extrañó que los labios de ella lo recibieran tan dispuestos, Sakura correspondía con la misma pasión que él le mostraba, la apretó tanto que ella gimió, pero no lo soltó, se afianzaba de su cuello como si su vida dependiera de ello. Era una locura, en un instante estaban riendo y conversando y en el otro ya la tenía en sus brazos, entrelazando su lengua a la de ella, en cuestión de minutos había perdido la cabeza.
No comprendía mucho qué pasaba en ese momento, sus parpados se cerraron apenas sintió a Sasuke posarse en su boca, ¿él realmente la estaba besando?, ¿Qué era aquella sensación que le arrebataba la cordura y el dominio de su propio cuerpo?, una muñeca de trapo tendría más posibilidades de moverse de las que tenía ella, ¿Por qué no quería soltarse, por qué no quería que él la soltara?, luchaba por mantenerse unida a sus labios.
Se separaron unos milímetros, mismos que los dos aprovecharon para inhalar todo el oxígeno posible, antes de que cualquiera dijera o hiciera algo para alejarse, volvieron a lanzarse a los labios del otro, disfrutando de un segundo beso.
Casi brincó de gusto, ¿esa era Sakura?, ¿Cómo podía estarle respondiendo?, ¿acaso sentiría lo mismo que él?, se emocionó tanto al comprobar que no era el único interesado en prolongar aquel instante, su apetito se avivó más, se atrevió a bajar sus manos más allá de su cintura.
Saltó impresionada apartándose de él como si hubiera despertado asustada de un mal sueño, se retiró unos centímetros bajando la mirada.
-Yo…estoy…mareada –se tambaleó un poco.
-Sakura yo… -el desconcierto que distinguió en ella, hizo que la culpa lo azotara.
-Estamos algo tomados –rio nerviosa-, esto, esto no es más que…un error, ¿verdad? –se apreciaba la desesperación en su voz.
Asintió sin poder contradecirla, era un estúpido, la asustó con su lujuriosa caricia, ahora ya no sabría si ella realmente disfrutó de aquello o solamente le respondió porque se vio obligada por él.
-Será mejor irnos, es…es muy tarde –casi temblaba.
Claramente podía observar lo afectada que estaba, tanto por lo bebido como por lo que pasó entre ellos. Llegaron al auto, ella se giró entreteniéndose con la ventanilla, él manejaba rápido, pero cuidadoso, su embriaguez desapareció al salir del club, necesitaba de todo su razonamiento para arreglar las cosas con la pelirosa.
-Probablemente, mañana no recordemos esto –comentó Sakura cuando por fin llegaron al hotel.
-Hmp…no perderemos lo que tenemos por algo así –ella lo miró sorprendida, poco a poco suavizó sus facciones a la vez que asentía débilmente con la cabeza-, lo que pasa en Umi No Kuni, se queda en Umi No Kuni –finalizó con una sonrisa fingida.
-Gracias –sintió como la liberaba de aquella carga.
Lo decía en serio, no perdería algo tan valioso como su amistad y compañía solo por sus alocadas acciones, Sakura no tenía la culpa de los sentimientos que él le profesaba, debía aceptar su destino, ella no le correspondía, ella quería a Gaara, y con tal de que fuera feliz, no le importaría verla con otro.
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Despertó más temprano de lo normal, la cabeza le latía con un dolor agudo, se estiró tratando de relajar sus músculos, se sentó a la orilla de la cama y se colocó sus pantuflas. Caminó distraída a la cuna de Naruto, quería cerciorarse que estuviera bien, al verla vacía se giró horrorizada para despertar a Sasuke, su sorpresa fue desmesurada al verlo dormir cómodamente con su rubio al lado. Se puso molesta, ¿Cómo pudo Sasuke engañarla así?, él sabía lo importante que era independizar a Naruto.
A punto estaba de caminar hacia ellos para despertar y regañar a su jefe, cuando los ojitos azules de su hijo se abrieron perezosos, el pequeño se removió inquieto, escaló habilidoso el pecho del azabache y le palmeó el rostro, Sasuke se removió apenas un poco, creyó entender que decía "cinco minutos más Naruto", lo asombroso fue que el rubio al no verlo despertar volvió a golpearlo.
-¡Ghake! –escuchó claramente llamarlo de aquella graciosa manera.
Despertó asustado, tomó al niño apurado, Sakura no tardaba en levantarse, agradeció que Naruto pareciera un reloj despertador. Se dio cuenta de que la pelirosa no se encontraba en su lugar, se quedó inmóvil al girar su rostro y descubrirla de pie frente a ellos, a unos pasos de la cuna vacía.
-Sakura…hm…Naruto, él… -tragó con dificultad.
Ella se acercó sentándose frente a él, comenzó a llorar conmovida a la vez que tomaba al rubio que le ofrecía los brazos.
-Era cierto –soltó sonriente-, Naruto dijo tu nombre… -le reveló derramando más llanto.
-Y eso… ¿es bueno…o…malo? –si lloraba de tristeza se sentiría como un maldito desgraciado.
-¡Es bueno!, Naruto dijo su primera palabra Sasuke, ¡Naruto habló! –abrazaba emocionada a su pequeño.
"Uff, eso hará que se olvide al menos por ahora que saboteé sus intenciones de desvincular a Naruto de la cama", pensó con humor, disfrutando de aquella escena.
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-Buenos días Itachi-san –entró radiante a la oficina de su nuevo jefe.
-Buenos días Tenten, ¡bienvenida! –se puso de pie dándole un respetuoso abrazo-. Me alegra tenerte aquí.
-A mí más, créame que sabré retribuirle todo lo que ha hecho por mí.
-Lo sé, Neji me comentó que mejoraste bastante –regresó a su lugar esperando caballerosamente a que ella se sentara primero.
-Él… ¿usted habló con Neji? –no podía creer que su voz vibrara de esa manera al pronunciar aquel nombre.
-Sí, le pregunté si había hecho algo para incomodarte.
-Y, ¿Qué respondió? –estaba ansiosa por escuchar la respuesta.
-No entendí muy bien, dijo que era culpable de haberte dado una impresión incorrecta, que él jamás pensó que tú te ilusionarías sin fundamento, ¿a qué se refería Tenten, tuvieron algo que ver tu y él? –se veía confundido.
-Para nada, es como él dice, yo, malentendí algunas situaciones y…digamos que eso llevó a que se crearan diferencias irreconciliables –declaró tratando de sonar tranquila.
-Pues, tampoco a ti te entiendo mucho, pero no insistiré más. Cambiando un poco el tema, quiero pedirte que le des un mensaje a Sakura, Sasuke me comunicó que regresan esta tarde, cuando la veas, ¿podrías decirle que necesito hablar con ella?, es vital que me llame –le pidió con seriedad-. No tienes de que preocuparte Tenten –al ver la expresión desconfiada de la castaña, supo que necesitaba explicarse-, no busco a Sakura para molestarla, es más una charla de amigos.
-Claro itachi-san, yo le daré su mensaje –sintió que él era honesto, no pudo negarse.
-Gracias, bien, ahora si comencemos con el trabajo –encendió la computadora.
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-Di, mamá, anda amor, ma-má –presionaba al rubio mientras subían por las escaleras.
-¡Ghake! –sonreía divertido Naruto girando sus ojitos azules al azabache que venía atrás cargando las maletas.
-No, Sasuke no, mn…Sakura, di Sakura –se le ocurrió cambiar de palabra.
-¡GHAKE! –casi le gritó, parecía que empezaba a cansarse.
-Es imposible, ¿Cómo lograste que la primera palabra de mi hijo fuera tu nombre? –renegó llegando al piso de su departamento.
-Hn, no lo sé, tal vez porque te escuchaba a cada momento llamarme así –simplificó viendo como ella comenzaba a buscar sus llaves.
Uno de los empleados de la compañía los había recibido en el aeropuerto, obviamente primero se dirigieron a llevar a la pelirosa y a su hijo a su casa, se sentía cansado, necesitaba ir a darse un buen baño, pero quería dejar a Sakura adecuadamente instalada en su apartamento, asegurándose que tanto ella como el rubio llegaran bien.
-¡Sakura! –gritó la castaña desde el sillón al verlos entrar.
-¡Tenten! –corrió a abrazarla.
-¡Ah, mi hermoso Naruto! –cargó al pequeño arrebatándoselo cuidadosamente a la de ojos verdes.
-¡Ghake! –se removía contento el pequeño en sus brazos.
-¿Cómo me llamó?...un momento, ¿Naruto ya habla? –apuntó admirada.
-¡Sí!, ¿puedes creer que su primera palabra sea Sasuke? –aun le costaba trabajo admitirlo.
-¿Ehh?, ¿y ahora nos llamara así a todos o qué? –regresó la vista al bebé que se llevaba el puño a la boca-, a ver Naruto, di, tía Tenten, anda precioso, tía Tenten –lo animaba motivada.
-¡Ghake! –soltó juguetón echándose a reír.
-Creo que lo hace a propósito –lo besó con mucho cariño-. Sasuke-san, buenas tardes, disculpe, ya sabe, la emoción –se excusó por no haberlo tomado en cuenta antes.
-Buenas tardes. No hay problema -dejó el equipaje en el piso.
-Pensé que llegarías más temprano, es casi de noche –caminó al sillón todavía con Naruto en brazos y se dejó caer en el.
-Es que el vuelo se retrasó –declaró recogiendo la maleta más pequeña- lo importante es que ya estamos aquí, tomamos tantas fotos, te las enseñaré más tarde, mientras, esto es para ti –sacó una hermosa blusa roja que tenía por detalles unas piedras guindas en el escote y las mangas.
-Que hermosura, ¡me veré genial!, gracias amiga, aunque no era necesario –la tomó encantada dándole otro abrazo-, me hubiera conformado con una que dijera mi amiga estuvo en Umi No Kuni, y todo lo que me trajo fue esta estúpida playera –bromeó con humor.
-Ni lo digas, esa fue la sugerencia de Sasuke…
-Hn, estaba fastidiado por el sol –argumentó sin pena.
-Como sea, también traje algunas cosas para la señora Chiyo, Matsuri y Gaara –platicó cerrando la maleta.
-Oye…intenté hablar con Gaara, para avisarle que llegabas hoy e invitarlo a recibirte, pero no pude comunicarme con él.
-Que extraño, mn, lo intentaré yo –sacó su celular buscando el número.
Se hizo el desentendido, Sakura tenía razón, al parecer al siguiente día todo lo que ocurrió en el club quedaría olvidado, ya que ella no se lo mencionó, ni tampoco actuó de forma distinta a como lo trataba siempre, incluso tuvo que reconocer que se veía muy interesada en localizar a Gaara, "¿tanto lo extrañaste?", concentró su atención en ella.
Cuando escuchó el tono de dejar un mensaje, cortó la llamada, era muy extraño que Gaara no contestara, además su celular parecía estar funcionando.
-No responde…
-¿Por qué no llamas a su departamento? –sugirió ocultando su molestia.
-Sí, eso haré –marcó nuevamente.
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-Debe ser ella otra vez…
Observaba como Gaara estaba a punto de quebrarse, las ganas de salir corriendo a contestar el teléfono se manifestaban con el golpeteo de su pie en el piso y su mirada sobre aquel estridente aparato.
-Yo me encargo –se levantó del sillón alzando el auricular.
-¿Qué harás? –cuestionó preocupado.
-Deshacerme de ella de una vez por todas –oprimió el botón y contestó- ¿Bueno?
-Bueno, buenas tardes, ahm, Karin, ¡hola!, soy Sakura…disculpa, ¿se encuentra Gaara? –la escuchó preguntar tranquilamente.
-Se quién eres –respondió tajante-, no, mi hermano no se encuentra, salió con su novia –inventó viendo el rostro de confusión de su mellizo- pero me dejó un mensaje por si lo llamabas. Si no te ha contestado, es porque no le interesa volver a verte, dijo que ya estaba cansado de jugar al pretendiente modelo, que eres aburrida y que no mereces el esfuerzo, que por favor no lo hostigues más, porque él ya está muy feliz con su nueva pareja, alguien que si es de su nivel. Espero que te haya quedado claro y que respetes su decisión, si quieres un padre para tu bastardo, búscalo en otro lado, ¡aquí ya no! –cortó la llamada sin darle tiempo de decir algo.
-¿Por qué le dijiste eso?
-Así se alejará de ti, es lo que quieres, ¿no?, que ya no te mortifique –él asintió decaído-, bueno, pues después de esto no creo que se te acerque, eso si es que sabe lo que le conviene –indicó amenazante.
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Su vista se perdió en un punto fijo de la pared, sintió el aparato resbalar de su mano y chocar contra el suelo haciendo un ruido que alarmó a sus amigos.
-¿Sakura que pasó?, ¿Qué te dijo la hermana de Gaara? –sintió como Tenten le palpó el hombro.
-Él…ella me dijo que Gaara ya no quería verme, que no lo buscara…
-¿Qué?, ¿Cómo que Gaara no quiere verte? –el azabache se arrodilló frente a ella, viéndola con inquietud.
-Gaara ya no quiere verme…ya no le intereso Sasuke, se ha dado cuenta lo poca cosa que soy… –se abrazó del oji negro rompiendo en llanto.
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Misión cumplida, antes del miércoles, merezco mínimo una felicitación?, OK no pues. Por eso me tardo lo que me tardo, porque no alimentan mi ego, hahaha, no se crean, me tardo porque soy una floja sin ideas.
Halooo!, como en los viejos tiempos, actualización en menos de una semana, pero no se emocionen, recuerden que mis escritos irán ligados al rumbo que tome el manga, y claro a mis ocupaciones XP. Capitulo cómo decirlo, inesperado?, o alguien ya se imaginaba el momento SasuSaku, si es así, mis respetos para ese vidente/a. Aunque fue solo una probadita para irlos preparando, todavía no se concreta este asunto, pero ya va encaminado, no se podrán quejar. Me dije: "o les pongo una escena SasuSaku o me van a linchar junto a Kishi, veintitrés capis, pero ya por fin, wao, ahora que lo digo si fue mucho, todo un maldito año O.O, apenas caigo en cuenta, hahaha, santo Dios en qué mundo vivo?
En fin, ya le paro a mis desvaríos, no estoy loca, nada más necesitada de atención =), no se crean, me gusta platicar con ustedes. ¿Qué les pareció?, ¿ya me redimí?, ¿Qué tal con la entrometida de Karin?, ya le ayudó al azabache y ella ni enterada, hahaha. Opiniones, críticas, mentadas no, porque mi madre es inocente de que ande en estos rumbos, chismes, o simples saludos, ya saben dónde los pueden colocar. Gracias por leer, por darle siempre un buen recibimiento a lo que escribo, en serio los aprecio mucho.
Esta vez actualicé esta historia aunque primero van las otras, ya que esta acababa prácticamente de actualizarla, así que ahora si seré justa y me emparejaré con los otros dos fics, pero no os preocupéis, intentaré volver rápido, ya tengo una clara visión del siguiente capi así que creo no será difícil.
En fin, si llegaron hasta esta línea, gracias por todo, cuídense mucho, un abrazo aprisionador!, nos leemos espero que pronto.
