Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto
Solo la trama de esta historia es de mi autoría.
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La madre virgen
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Capitulo XXIV
Confrontación
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Sentir como se estremecía en sus brazos le generó una enorme molestia, le dolía que ella llorara con tanta desilusión y todo al parecer por la culpa de Gaara, quería comprender aquello, pero Sakura parecía no estar lista para hablar, no creía que sus sollozos le permitieran hacerlo.
Sin soltarla le indicó con la mirada a Tenten que se moviera del sillón, ella se levantó apresurada todavía con Naruto en brazos, él se acomodó en el lugar vacío y acogió mejor a su asistente.
-¿Podrías por favor llevarte a Naruto a la recamara?, no quiero que se preocupe –sugirió percatándose de como el pequeño no dejaba de ver a su madre.
-Por supuesto…Sasuke-san, se la encargo –lo vio asentir y se llevó al niño para distraerlo, ya más tarde averiguaría que fue lo que Sakura quiso decir.
-Tranquila, explícame que pasó –la apretaba con cariño.
-Es que…ni yo sé, Karin solo me dijo que Gaara no quería verme más, que dejara de molestarlo –articuló con el rostro escondido en el pecho del azabache.
-Pero, ¿te dijo por qué él no quería verte? –acarició su cabeza lentamente.
-Dijo…dijo que se cansó de jugar al pretendiente modelo, que yo no merecía el esfuerzo, y que él ya estaba feliz con otra persona, alguien que si es de su nivel –alzó por fin la mirada.
Comenzó a respirar agitado, ¿Cómo podía el idiota de Gaara haber dicho algo así?, no lo creía capaz, conocía bien al pelirojo, no por nada eran amigos, estaba confundido, no sabía qué hacer, "y si esto es un invento de Karin", pensó de repente, tenía que averiguar ese asunto y rápido. Odiaba ver a Sakura en ese estado, llorando tristemente por aquellas palabras que tal vez no eran verdad.
-Sakura, cálmate. No sé qué tan cierto sea eso, Karin es…ah, Karin es extraña, sobreprotege a Gaara, probablemente esto sea una forma de alejarte de él porque no te quiere cerca –la consoló limpiándole las lágrimas.
-No lo creo…si no fuera cierto, él contestaría mis llamadas, es claro que me está evitando –más gotas de llanto brotaron mojando las manos de Sasuke que seguían en sus mejillas.
-Entonces, si es así, ¡Gaara me va a escuchar, lo voy a matar por haber jugado contigo! –se levantó furioso.
-¡Sasuke no!, ¿A dónde vas? –se levantó también, tomándolo de la mano intentando detenerlo.
-¿A dónde crees?, a exigirle una maldita explicación, a demostrarle que no estás sola, y a partirle la cara por cobarde –respondió sin poder moderar su voz.
-No tiene caso, déjalo así…
-No puedo, ¿cómo quieres que deje las cosas así?, Sakura mírate, no soporto verte llorar –reconoció soltándose de su agarre y caminando en dirección a la puerta.
-No quiero que vayas, prefiero…prefiero que te quedes conmigo –se detuvo sorprendido al sentir como lo abrazaba por la espalda.
Respiró profundamente girándose hacia ella, Sakura le sonrió agradecida y lo atrapó de nuevo en sus brazos, él hizo lo mismo, así estuvieron por algunos minutos.
-Debo admitir que me duele que no quiera verme, porque no creí que fuera ese tipo de persona…pensé que realmente sentía algo por mí –la escuchó murmurar.
-De saber que esas eran sus intenciones, jamás te habría alentado a darte una oportunidad con él…
-No es tu culpa… -sabía que ella continuaba llorando-, lo que me lastima más…es…que él tiene razón, valgo tan poco…
-Cállate –la soltó y la hizo mirarlo- no vuelvas a decir una tontería como esa, si Gaara no supo ver lo que eres, él se lo pierde –apuntó serio.
-Lo que…soy…
-Hn –sonrió orgulloso- una mujer excepcional, la mejor que he conocido, no tengo que decirte lo fuerte y valiente que eres ¿verdad?, otras no hubieran soportado todo lo que tú has tenido que vivir, has luchado para sacar adelante a tu hijo, para superarte…yo te admiro Sakura, yo reconozco lo que vales, ya es tiempo de que tu también lo hagas…
Volvió a llorar, pero esta vez no tenía nada que ver con la reciente decepción que se llevó con Gaara, las palabras de Sasuke supieron llegarle al alma, ¿él pensaba así de ella?, escuchar el concepto tan alto en el que la tenía alivió completamente su pena. "Sí", razonó con detenimiento, esta solo era una de las tantas malas jugadas que la vida le deparaba, como bien dijo el azabache, supo sortear cosas peores, para empezar la muerte de sus amigos, a quienes todavía les debía el cuidar bien de Naruto. Bastaba de llorar, guardaría sus lágrimas para cuando valiera la pena dejarlas salir, si no era su momento de ser amada, ya llegaría algún día, por ahora debía continuar con su mayor preocupación, su hijo, se secó el llanto y alzó la cabeza.
La vio recuperar su semblante, creyó que sería más difícil, de nuevo Sakura le mostraba esa fortaleza que tanto le atraía de ella.
-Gracias Sasuke, no solo por esto, sino por todo.
-No tienes nada que agradecer, te dije que siempre contarás conmigo, ¿acaso creías que mentía? –le acarició la mejilla izquierda con el dorso de su mano.
-No, sé que no, realmente…eres el único en él que podría confiar ciegamente, y por eso mismo, quiero pedirte algo –lo tomó de la mano y lo regresó al sillón.
-Lo que necesites –aceptó antes de escuchar su petición.
-No quiero que vayas a reclamarle nada a Gaara –pidió con seriedad.
-Pero…Sakura, no puedo dejar las cosas así, mínimo merece que le reviente la cara –se puso inquieto, ¿sería que ella, después de todo, quería protegerlo?
-¡No!
-¿Aun te interesa?, digo, sé que no vas a olvidarlo en un segundo, pero, ¿aun albergas una esperanza con él?
Ignoró el tono triste y defraudado de la pregunta de Sasuke, era realmente protector. Negó despacio sin quitar sus verdes ojos de la mirada impaciente de él. Con más fuerza apretó sus manos entrelazando sus dedos a los suyos.
-No es por eso –aclaró todavía serena- Gaara es tu amigo Sasuke, no quiero que riñas con él, ni siquiera por mí –el rostro de Sasuke se veía aliviado después de su contestación-, quiero que tú y él sigan llevándose como siempre, sé que soy tu amiga, y que quieres defenderme…y no sabes lo agradecida que estoy, pero no quiero armar más alboroto por esto, ¿me comprendes?
-Sí, te comprendo –soltó con alivio-, en verdad eres tan buena.
Ella se sonrojó ante el adjetivo que usó, eso lo hizo sentirse aún mejor. Eran años de amistad prácticamente hermandad con Gaara, mismos que a él no le importaría borrar en un instante para salvaguardar la dignidad y orgullo de Sakura, ¿pero ella qué hacía?, lo persuadía para que se tranquilizara y no perdiera esa valiosa relación con el pelirojo por su causa, era maravillosa, simplemente la mujer más magnifica que conocería.
-Entonces… ¿lo harás?
-Si Sakura, te prometo que no iré a reclamarle nada a Gaara –juró en un suspiro.
-Gracias. Debes estar agotado, la espera en el aeropuerto, la carga de entretener a Naruto durante todo el viaje para que yo descansara, servirme de consuelo –se escuchaba apenada-quisiera retenerte aquí siempre –rio sincera- porque eres el único que me da tranquilidad…
Sopesó sus palabras con una emoción que se asemejó mucho a la que lo asaltó la noche anterior al besarla, no supo si Sakura fue consciente de lo que le dijo, pero al menos él había entendido que lo quería en su vida para siempre, y eso le alegró, tal vez no en las circunstancias que él la quería a ella, pero saber que lo necesitaba hacía que quisiera mudarse a su lado en ese mismo momento, casi dejó salir una risa delatadora, solo de imaginarse viviendo en ese pequeño apartamento, haciendo bulto en el suelo –ya que no quedaba más espacio que ese– le dio escalofríos, pero saber que vería su rostro cada mañana, lo animaba a dejarse llevar por aquella fantasía.
-Sasuke –lo llamó intentando captar la distraída atención de él.
-Ah, sí, pero…no quisiera dejarte sola, qué tal si vuelves a ponerte triste.
-No te preocupes, Tenten me hará compañía, y Naruto también, es más…me dedicaré a intentar que aprenda a decir mamá –se le ocurrió motivada haciendo que él sonriera.
Por supuesto que todavía le calaba hasta el alma lo ocurrido con Gaara, mas porque nunca se esperó algo así, se resistía a pensar que él fuera tan superficial e insensible, pero tampoco quería desgastarse el cerebro rumiando en lo mismo, siempre que le ocurría una calamidad en la vida, tenía dos opciones: dejarse vencer y caer en el abismo, o por el contrario, alzar la cabeza y superar la tragedia; afortunadamente a ella le venía mejor la segunda.
-Bien, me iré a dormir, pero, si necesitas algo, lo que sea, no dudes en llamarme, ¿entendido? –sus manos seguían unidas.
-Entendido, así sean las tres de la madrugada, si lo necesito…te llamaré –le aseguró.
-Me despediré de Naruto y me voy, Sakura, si no te sientes muy bien mañana…
-¿Vas a decir que puedo tomarme el día? –alzó una ceja interesada.
-Así es, puedes tomarte el día, la semana, o el tiempo que sea –ofreció amable.
-Creo que solo tengo una petición –pensó por algunos segundos- no sé si la señora Chiyo ya regresó, si no lo ha hecho… ¿puedo volver a llevar a Naruto a la oficina? –cuestionó apenada.
-Sabes que sí, será divertido enseñarle ahora como decir mi apellido –bromeó burlón sabiendo la reacción que ocasionaría en ella.
-Ja…ja, que gracioso –soltó falsamente molesta- ¿así que harás de esto una competencia eeh?, te aseguro que la segunda palabra de Naruto será mamá, tal vez tu nombre es pegajoso y por eso le llamó la atención a mi bebé, pero no volverá a pasar –advirtió tomando aquellas palabras como un reto.
-Hn –sonrió al lograr su objetivo, distraerla del tema de Gaara-, entonces, me despediré de una vez, para que tu también puedas descansar –tocó a la puerta de la habitación.
La castaña le abrió en seguida, él entró rápidamente distinguiendo al rubio en la cama, jugaba con una mordedera y una sonaja que hacía sonar escandalosamente.
-¿Cómo esta ella? –preguntó Tenten avanzando tras él, aprovechó que Sakura bebía agua cerca del fregadero.
-Mejor, pero esto le afectará por algún tiempo, cuídala, y si la ves que se pone muy mal, llámame –le indicó cargando a Naruto quien le dedicó una iluminada mirada.
-Como diga Sasuke-san –lo veía conmovida, parecía que se llevaba de lo mejor con el pequeño, Naruto le ofrecía su sonaja y él la tomaba sonriente mientras la hacía sonar cerca del rostro del infante.
-Sigue muy despierto –se escuchó Sakura desde el marco de la puerta.
-Tal vez le hacen falta tus brazos para dormirlo, conmigo solo quiere jugar –expresó Tenten acercándose a ella.
-Cierto, y su comida –aportó Sasuke al ver como Naruto chupaba su puño.
-Iré a prepararle la mamila –se despegó de la puerta y caminó de vuelta a la cocina, la castaña la siguió.
-Te ves más tranquila –le colocó la mano en el hombro.
-Sasuke…tiene un efecto muy positivo en mi –vertía el agua en la mamila.
-¿Qué pasó?, ¿Qué fue todo eso de que Gaara no quiere verte?
-Ni yo lo sé Tenten, al parecer solo jugaba…
-Gaara no daba esa impresión, Sakura me parece muy raro –expresó con rostro suspicaz.
-A mi también, pero ya no quiero darle vueltas a lo mismo, mañana será otro día –sonrió con amargura.
-Sakura… -la abrazó sin decir más, solo quería que su amiga sintiera todo el apoyo que era capaz de darle en ese momento.
-Yo…pensé que era el destino –contuvo el llanto cuanto pudo, hasta que de nuevo su rostro se cubría de lágrimas- creo que es lo que me tiene realmente mal, que me resistía, no quería darle una oportunidad porque no eran esos mis planes, enamorarme y estar con alguien nunca ha sido mi sueño…sin embargo, lo conocí en Suna, en una etapa difícil de mi vida, y luego…lo volví a encontrar aquí, ¿Qué tan probable es eso? –miró a su amiga con curiosidad genuina.
-No mucho –le dio la razón a la pelirosa que poco a poco se calmaba nuevamente.
-En fin…es por eso que me siento así, creí que era una señal…
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-Cuídala, si llora, solo la abrazas fuerte, ¿me entendiste? –le daba instrucciones al rubio que se había quedado quieto en sus brazos- lo sé, por eso nunca te cayó bien –completó al escuchar un balbuceo- pero averiguaré que pasó, hoy no, siento que podría matarlo –admitió arrullando al oji azul- y le prometí a tu madre que no haría un gran lio, pero pronto, te aseguro que esto no se quedará así –distinguió la sonrisa que le brindó el niño- ¿quieres que lo golpee, verdad? –su boca se curvó divertida al advertir la respuesta de Naruto- eres un bebé agresivo pequeño dobe –le sostuvo el bracito que el niño movía golpeando el aire.
-Listo –regresó la pelirosa con la teta en mano.
-Te veo mañana Naruto, no olvides mi recomendación –se lo pasó a Sakura y le acarició los rubios cabellos- Adiós, te veo pronto –le dio un beso en la mejilla, demasiado cerca de sus labios, se miraron fugazmente y él emprendió la retirada apresurado, murmurándole a la castaña un buenas noches.
-Descansen –partió también Tenten.
-Otra vez nos quedamos solos Naruto –le colocó la mamila y él empezó a comer- bueno no, solos no…tenemos a Sasuke, ¿quieres mucho a Sasuke, Naruto?
-¡Ghake! –soltó por unos segundos su alimento para hablar y reír emocionado.
-Sí, yo también –caminó rumbo a la cama-. Esta noche solo quiero que me abraces mi amor –se recostó con su hijo en brazos, el bebé se acurrucó en su pecho y ella se concentró en sentir todo el amor que su hijo despertaba en ella, calmando así su triste desilusión.
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Entró al departamento con la intención de descansar y aclarar su mente, debía planear un encuentro con Gaara en donde su amigo no resultara lastimado, al menos así cumpliría la palabra que le dio a Sakura. Lo primero que vio fue a su hermano, sentado en el sillón leyendo un libro y bebiendo un té.
-¡Sasuke!, qué bueno tenerte de regreso –cerró el libro y lo colocó en la mesa de al lado.
Se puso de pie y le dio un abrazo cordial al azabache que no tenía una muy buena cara.
-Pensé que llegarías más temprano, ¿pasa algo?, no te ves muy bien –repasó sus tensas facciones con interés.
-Estaba con Sakura –explicó dejando caer su maleta en la alfombra.
-Ya veo, tú y ella han construido una relación muy estrecha, ¿verdad? –Sasuke lo miró sospechoso- no lo tomes a mal, lo digo porque te la llevaste contigo al viaje, si Matsuri no me lo comenta, yo ni enterado.
-La necesitaba, es mi asistente –respondió todavía de malas.
Al ver que Itachi se quedaba callado ante su ruda respuesta, suspiró y lo invitó a sentarse, necesitaba alguien con quien hablar, y que mejor que su hermano mayor para aconsejarlo.
-No sé qué hacer…
-¿Sobre qué?
-Gaara…le hizo algo muy malo a Sakura, al parecer estaba jugando con ella…ahora no quiere ni verla –platicó con la vista en el piso.
-Gaara… -mencionó recordando que necesitaba aclarar las cosas con ese chico- Sasuke, esperaba tener esta conversación contigo después de tenerla con Sakura, pero creo que es mejor de una vez, sospecho que yo tengo la respuesta sobre lo que le pasa a Gaara.
-¿De qué hablas? –por fin sus ojos se concentraron en mirar al pelilargo.
Comenzó a contarle todo lo sucedido en su oficina, cuando el pelirojo le reclamó ser amante de Sakura, además lo puso sobre aviso de la amenaza de Shizune, no dejó cabo suelto, era necesario esclarecer aquel asunto de una vez por todas.
-Entonces…la bruja de tu mujer fue la que le metió esas ideas a Karin, y ella, como hermana preocupada convenció a Gaara que Sakura es mala –se pasó las manos por sus rebeldes cabellos- ¡diablos!, ¿ves lo que ocasionas? –lo encaró furioso- ¡por tu culpa una buena chica no deja de pasarla mal!…
Abrió la boca sin encontrar que decir, Sasuke parecía querer golpearlo, tenía el rostro trabado de ira, sus ojos no lo desintegraban de milagro, respiraba como si fuera un toro que está a punto de envestir a alguien. Lo comprendía a medias, estaba bien que él y Sakura eran amigos, pero su reacción iba más allá de querer protegerla.
-Bueno, sí, admito que es mi culpa, nunca le aclaramos nada a nadie, solo me separé de Sakura y ya, pero mañana hablaré con ella y juntos convenceremos a Gaara de su error.
-Hmp, espero que sea así de sencillo, lo conozco, y a Karin, no se creerán todo tan fácilmente, y más, cuando en realidad si hubo algo entre Sakura y tú, aunque eso prácticamente ya está superado por ambos, ¿verdad? –sintió la necesidad de confirmar que Itachi ya no continuaba interesado en ella.
-Supongo que sí, ella con su vida y yo con la mía –explicó registrando la paz que embargó a Sasuke.
-Bien, vayamos a descansar, esperemos que mañana todo acabe –tomó su maleta y se fue sin decir más.
"Si no conociera a mi hermano, diría que siente algo por Sakura", pensó el mayor contemplando la partida del oji negro.
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Al llegar a la empresa todavía estaba preocupada, ¿Qué querría tratar Itachi con ella?, en el camino Tenten le comentó el deseo de su nuevo jefe de que conversaran, tenía miedo, hacía mucho que no cruzaba palabra con el pelilargo, le angustiaba que al verlo de nuevo, aquellas emociones que llegó a sentir por él, surgieran de nuevo.
Al salir del ascensor tuvo que ahogar un grito de sorpresa, él permanecía en la recepción, justo delante del escritorio de Matsuri, parecía darle indicaciones a la castaña. Se giró mirándola con una expresión que parecía contener todo lo que le pasaba por la mente, se armó de valor y caminó a él con Naruto en brazos, para su mala fortuna la señora Chiyo seguía de viaje.
-Itachi –lo nombró con confianza, opinaba fuera de lugar hablarle de otra forma después de lo sucedido entre ellos dos.
-Sakura –respondió dibujando una sonrisa al ver a Naruto- que enorme está, es todo un hombrecito –tomó la manita del niño, quien correspondió animado.
-Sí, mi caballerito –reconoció enternecida-, Tenten me dijo, que necesitabas hablar conmigo.
La detalló entera comenzando por su rostro, lucía decaída, supuso que por el asunto de Gaara, su figura continuaba siendo esbelta, frágil, pero llamativa. Con esa falda formal apreciaba muy bien sus torneadas piernas largas.
-Me gustaría que fuera en privado, Tenten, espera aquí por favor.
La castaña que hasta ese entonces se había mantenido solo en silencio expectante de todo, asintió en respuesta.
-Acompáñame Sakura.
-Claro –a punto estaba de caminar junto a él cuando escucharon las puertas del elevador de nuevo abrirse.
Sasuke se sorprendía al verlos tan juntos.
-¡Ghake! –señaló el rubio saltando contento.
El azabache se apresuró a cargar al pequeño, luego miró a Sakura pidiéndole con la mirada le explicara aquello.
-Voy a hablar con Itachi, mn, ¿te molestaría encargarte de Naruto? –se atrevió a pedirle.
-Parece muy apegado a ti –apuntó Itachi algo confundido.
Sasuke aborrecía a los niños, consideraba que eran molestas cargas, a su hija Hinata apenas y la conocía, pero cuando vio a Naruto, lo único que le importó fue llegar hacia el bebé y cargarlo con cariño, en verdad que su hermano estaba raro.
-Naruto y yo somos amigos –confirmó para después ver a Sakura- no te preocupes, yo me encargo de él.
-Gracias –respiró más serena y se fue tras Itachi, entrando ambos a la oficina y cerrándola inmediatamente después.
Tenten fue muy consciente de la reacción del azabache menor, Sasuke parecía celoso, porque no le quitó a Sakura la mirada de encima hasta que desapareció de su vista. Ella ya lo sospechaba, él la trataba de un modo especial, ¿acaso Sakura sabría de las intenciones de su jefe?, ¿que tenía su pobre amiga que los Uchiha estaban sobre ella?, suspiró interesada.
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Ninguno se animaba a iniciar la conversación, Itachi reconocía que debía ser el primero en hablar, ya que fue él quien le pidió a Sakura charlar, pero tenerla de nuevo tan cerca, después de todo lo experimentado, le trajo una sensación de extrañeza.
Se distraía con las nubes que se podían observar por el ventanal, hacía meses que no entraba a aquella oficina, donde para su buena o mala suerte, logró conocer lo que era el amor. Admitía que estaba incomoda, no creía que Itachi retomara ese tema, él se apreciaba feliz, pero en caso de no ser así, ella mantendría su postura de alejarse, justo como le prometió a Sasuke.
-Pensé…que esto sería más fácil –soltó por fin atrayendo su atención.
-Lo sé, ha pasado tanto desde que…
-Sí, Sakura, quiero que sepas que lo que menos deseo es perturbarte, lo que sucedió entre nosotros, bueno, no podría decir que me arrepiento del todo, pero si pudiera retroceder el tiempo…
-Lo evitarías –se adelantó ella algo seria.
-Evitaría que te hubieras alejado, lo que más resentí, fue perder tu amistad, y que tu perdieras la mía, sé bien todo el apoyo que en ese momento necesitabas –reconoció verdaderamente arrepentido.
-Enviaste a un buen sustituto –sonrió más relajada al distinguir que las intenciones de Itachi no eran amorosas.
-Sí, Sasuke te ha tomado mucho cariño y a Naruto también, por lo que pude apreciar.
-Así es, sin él, mi vida no sería lo que es.
-Sakura…sé porque Gaara ha actuado de una forma tan extraña –al verla tranquila y en un plan maduro, se animó a tratar lo que le preocupaba.
-¿Eh? –eso la tomó desprevenida.
-Gaara cree…que tú y yo tenemos una relación de amantes, antes de que me preguntes cómo él piensa eso –se adelantó al ver que ella formularía la interrogación- Shizune es la responsable, ella le dijo a Karin que entre nosotros hay algo…
-Tu…tu esposa… ¿tu esposa aun piensa que tenemos una relación?
Se llevó la mano a la cabeza, masajeándose la sien y respirando profundamente, ¿Gaara pensaba eso de ella?, el rostro se le llenó de vergüenza y culpa, ¿Cómo podía Shizune seguir con esa idea?, por eso ella se separó todo lo que pudo de Itachi, para rehacer su vida y no tener que ocuparse de ese lamentable error, pero al parecer su destino era perecer por siempre las consecuencias de su falta.
-Eso no es todo, ella sigue creyendo que tú arruinaste nuestro matrimonio, estoy muy preocupado por lo que pueda hacerte, me ha dejado claro que su prioridad será provocarte toda la infelicidad que pueda.
-¿Por qué tienen que pasarme tantas cosas a mí? –suspiró quedamente, no parecía hablarle a Itachi, sino a sí misma.
-Pero no te preocupes, yo aclararé todo con Gaara, y Sasuke me ayudará a estar al pendiente de que mi ex mujer no se te acerque o intente dañarte –la consoló registrando como ella continuaba perdida en sus ideas.
-No es necesario Itachi, sé cuidarme sola, además no creo que pueda hacerme más daño del que ya me hizo…
-Yo no lo tomaría tan a la ligera Sakura, Shizune está muy resentida, temo que no mida sus actos, que la próxima vez atente contra tu integridad física.
-Dices… ¿Qué ella sería capaz de algo así? –sus ojos se abrieron con preocupación.
-No lo sé, espero estar exagerando, pero debemos mantenernos alerta.
Ciertamente no sabía que esperar de la mujer que una vez fue el amor de su vida, recordaba las palabras cargadas de amargura que ella le dedicó la última vez, y le parecía posible que por su rencor tratara de ir mas allá de simples calumnias contra Sakura, aun así, rogaba por estar equivocado, le dolería bastante que la madre de su hija se viera involucrada en un acto de vil venganza que tuviera consecuencias fatales para la pelirosa.
-El único que me preocuparía sería Naruto –el corazón casi se le detuvo al imaginarlo siendo arrastrado por el odio de esa mujer hacia ella.
-No te preocupes Sakura, como ya te dije, Sasuke y yo estaremos pendientes –se acercó tomando sus manos entre las suyas.
-Gracias –intentó recobrar algo de sosiego.
-Citaré a Gaara esta tarde, espero que quiera venir y escuchar nuestra versión.
-No, no lo hagas –habló muy decidida.
-Pero… ¿Por qué no?, supongo que querrás que le expliquemos que todo lo que cree es mentira.
-No es necesario, yo hablaré con Gaara, a solas –aclaró-, después de todo, es a mí a la que le corresponde darle una explicación –en ese asunto no discutiría más, no pensaba valerse de la protección de los pelinegros para encarar ese problema.
-¿Segura?, tal vez no te crea sin mi palabra de por medio, es más, aun con ella, tal vez él siga enfadado.
-Estoy segura Itachi, confía en mi –sonrió levemente, aunque esa sonrisa no alcanzó a rozar su mirada.
-Bien, será como digas.
-Gracias por advertirme, ahora tengo que ir al trabajo –se puso de pie de lo más normal.
La reacción de Sakura era por demás extraña, parecía haberse tomado las cosas con demasiada calma, ¿en qué estaría pensando?, se inquietó al verla salir sin prisa y con una expresión que ocultaba cualquier emoción.
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-No me mires así –daba vueltas como loco rodeando aquel sillón, el rubio no dejaba de seguirlo con sus enormes ojos azules- he dicho que no te burles pequeño dobe, no, no me preocupa lo que pueda pasar entre ellos, ¿contento? –respondió irritado ante los balbuceos de Naruto- por supuesto que confío en tu madre, no caería por Itachi nuevamente –el niño rio y él termino por enfadarse- ¿eso es lo que piensas?, que es más agradable que yo, hmp, a ver quién te lleva al parque –amenazó con un tic en el ojo a la vez que la puerta de la oficina se abría-. Sakura…
Su hermosa asistente se acercó hasta ellos y le acarició la cabeza a su hijo sentándose junto a él, luego le dedicó una mirada extraña.
-¿Qué pasa?
-¿Qué va a pasar? –alzó los hombros indiferente.
-¿Itachi te comentó lo de Shizune? –indagó acomodándose frente a ella.
-Si –asintió alisándole el babero a Naruto.
-Y… ¿Qué piensas?, es obvio que tenemos que tomar precauciones, ¿no lo crees?
-Supongo –mencionó lacónica.
-Bien –seguía intentando descifrar sus pensamientos-. Y respecto a lo de Gaara, ¿cuándo hablaran tú e Itachi con él? –aplacó la molestia que se generó en su pecho.
-Esta tarde iré a buscarlo. Pero lo haré sola, creo que así es mejor –por fin tomó a su rubio en brazos y lo sentó en el piso –compórtate Naruto, mami tiene que trabajar, ¿entendido?
-No creo que sea prudente, si Itachi no te acompaña, con gusto lo haré yo –se ofreció gustoso, no dejaría que anduviera sola con el peligro de la loca de su excuñada.
-No –le sorprendió la terminante negativa que la de ojos verdes le lanzó.
-¿Por qué no?, Sakura, no permitiré que te pongas a merced de la desquiciada de Shizune, ya dejó claro que tú eres su objetivo –el comportamiento temerario de Sakura era inadmisible, ella actuaba más obstinada que de costumbre.
-Por el momento no creo que intente nada, se sabe victoriosa al arruinar mi "relación" con Gaara, así que estará quieta por algún tiempo –respondió desinteresada.
La forma en la que la pelirosa se refirió al asunto de Gaara lo dejó pensativo, Sakura no mostraba querer realmente correr a solucionar todo con el pelirojo, más bien, su conducta era fría.
-Si quieres ayudar, me sería más práctico que cuidaras de Naruto en caso de que Tenten no pudiera hacerlo –la escuchó mencionar desde el escritorio, donde abría unas carpetas.
-Está bien, como quieras. No te preocupes, me haré cargo del niño, no molestes a Tenten –llegó hasta su lado del escritorio y se sentó en su lugar.
-Gracias, sé que nunca me defraudarás Sasuke –por fin el tono de su voz le sonó más normal, sonrió al distinguir nuevamente la calidez en sus gemas verdes.
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Su vida se estaba yendo al demonio, eso le decía Karin y eso mismo pensaba él. Creía que lo mejor era olvidar todo el asunto de Sakura, pero sus esfuerzos se quedaban en vanos intentos, ya que la tentación de salir a buscarla latía con fervor en su cabeza. Ni siquiera podía concentrarse en el trabajo, Kankuro lo presionaba a diario, tenía días faltando a la empresa, para colmo de sus males, el proyecto que lo unía a Itachi no estaba finalizado aun.
Miró a su hermano con algo de tristeza, no probó bocado en la comida, y aunque ella pretendía distraerlo, él simplemente se sumía más en su depresión. No se arrepentía de lo que le dijo a aquella mujerzuela, si por ella hubiera sido, habría ido hasta su departamento a darle su merecido, pero tampoco se rebajaría, así mismo, Gaara no se lo permitiría, él seguía amándola.
El timbre resonó sacándolos a ambos de sus pensamientos, al ver que su mellizo no poseía la voluntad de pararse de aquel sillón, decidió atender ella, solo esperaba que no se tratara de Kankuro.
-¡Tú! –se exaltó al ver a la sinvergüenza de Sakura detrás de la puerta.
-Buenas tardes –saludó formal-, vengo a ver a Gaara –informó colándose al apartamento.
-¿A dónde crees que vas?, ya te dije que no quiere verte –la detuvo por el brazo, pero la pelirosa logró soltarse.
-¡Entonces que me lo diga él! –sus ojos se encontraron con los del pelirojo.
Al escuchar la voz inconfundible de Sakura, se puso de pie de inmediato, ambos se miraron fijamente, verla ahí, frente a frente, y con esa expresión de orgullo, lo dejó perplejo.
-Sakura…
-Gaara…así que no quieres verme, bueno, pues está bien, vine para que seas hombre y me lo digas a la cara…
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Uuuu, ¡pelea, pelea, pelea, hahaha!
Nuevamente, aquí trayéndoles otro capítulo, no quiero que pase otro año sin terminar este fic, en serio que no, por eso a darle átomos.
Sé que no salimos de lo mismo, pero confíen en que ya merito haha, este asunto era muy importante en la trama, de hecho marcó prácticamente todo el giro de la relación SasuSaku, por eso no se puede arreglar en un capi. Pero ya, promise, después de esto, los sucesos serán más moviditos.
Por ahí me preguntaron qué cuántos capis faltan, la verdad no lo sé, no creo que pocos, pero tampoco creo llegar a los cincuenta (eso espero XP), también que cuál era la edad de Naruto, el rubio ya pasa de los ocho meses =), y Hinata pues anda más o menos por la misma edad, recuerden que nació días después.
No me molesta que opinen, para nada, un honor recibir sus comentarios, esto lo digo porque muchas/os parecen creer que no me gusta que critiquen a los personajes o lo lento que se mueven las olas en esta historia =D, para nada, al contrario, eso me da ánimos, gracias por el apoyo, a los que apenas se encontraron con el fic, ¡bienvenidos/as! gracias por leer, ustedes no tuvieron que sufrir tanto para el encuentro SasuSaku hehe.
En fin, sepan que vuelvo pronto, tengo tiempo e inspiración, así que la aprovecharé, un beso, un abrazo, y todo mi agradecimiento, cuídense mucho, seguimos leyéndonos!
