Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto

Solo la trama de esta historia es de mi autoría.

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La madre virgen

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Capitulo XXV

Antes de la tormenta…

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Tenía tantas cosas que decirle, tantos reclamos, tanta ira y decepción, ¿Por qué engañarlo?, ¿Por qué darle alas si ya estaba con Itachi?, ¿Por qué hacerse la inocente cuando en realidad era una rompe hogares?, todas las palabras atoradas en su garganta amenazando con asfixiarlo, ya que llegado el momento, no podía ni componer una frase. Lo incomprensible fue su mirada, Sakura lo veía con determinación, con la entereza de una mujer airosa y digna, ¿para qué lo buscaba?, ¿acaso pretendía seguir con su farsa?, ¿no estaba contenta con haberlo destruido ya?, ¿necesitaba verlo hecho polvo para quedarse tranquila?. En tan solo cinco días logró convertirlo en un despojo, justamente en este momento él apenas podía mantenerse en pie, mientras ella no perdía su erguida postura.

Aquel hombre con severas facciones no parecía el Gaara de siempre, el chico amable, tímido y sensato que la había conquistado, y que cambió su opinión consiguiendo que ella se abriera a la posibilidad de quererlo. Parecía más bien un hombre atormentado y resentido, soportando sobre sus hombros una pesada carga; sus cabellos revueltos y las ojeras opacando la brillantez de su mirada, lucía cansado, a punto de perder la batalla contra el mundo.

-¿¡Cómo te atreves a pararte aquí!? –la furiosa hermana del pelirojo se le plantó enfrente, la rabia fluía por sus ojos, las intenciones de golpearla se marcaban en la dureza de sus manos vueltas puños.

-Necesitaba hablar con Gaara, aclararle algo que él debe saber –respondió sin amedrentarse.

-¡Ja!, lo único que él necesita es que te desaparezcas de su vida, ¿no te quedó claro el mensaje de ayer, o es que no tienes ni una pizca de dignidad? –se contenía de sacarla por los cabellos.

-Gaara, ¿podemos hablar? –decidió dejar de perder el tiempo y enfocarse en el de ojos turquesa.

-No tengo nada que hablar contigo Sakura, Karin ya lo dijo todo –soltó aparentando frialdad, cuando verdaderamente se desmoronaba por dentro.

-¡Ves, ahora lárgate! –no se resistió más y la jaloneó por el antebrazo.

-¡Suéltame! –lanzó un grito que había estado luchando por salir desde hacía mucho- ¡estoy harta de que todos crean que pueden pasar por encima de mí!... que piensen que pueden juzgarme cuando no saben absolutamente nada sobre mi vida –recobró la serenidad sin dejar su dura expresión-. Gaara, aunque tú no tengas nada que decir, tienes mucho que escuchar –advirtió decidida.

-¡Ash! –iba a dejársele ir encima, pero la voz de su mellizo la detuvo.

-¡Espera Karin! –no apartó los ojos de los centellantes jades de la pelirosa- déjala que diga lo que tiene que decir, y después que se vaya –indicó interesado.

-Pero Gaara… -se resistía, la sola idea de ver de nuevo a su hermano envuelto en las redes de esa mujer la paralizó.

-Bien, ¿puede ser a solas? –pidió.

-Karin es mi hermana, no tengo secretos para con ella, si te gusta bien, si no, puedes irte por donde viniste.

Le dolió la respuesta del que creyó sería el verdadero amor de su vida. La desilusión amenazó con destruir la voluntad a la que se aferraba, parada ahí, en medio de esa sala, sitiada por los pelirojos, de pronto se sintió a la deriva. Negó fervientemente ante la idea de desbaratarse frente a ellos, la imagen de Sasuke protegiéndola se le vino a la mente, él tenía tanta razón, debió dejar que la acompañara, que segura hubiera estado ante su presencia, pero lo justo era que ella peleara sus propias batallas, costara el trabajo que costara, no arruinaría más las cosas en ese sitio, además, como bien le dijo al azabache, jamás lo pondría contra sus amigos.

-Como prefieras –cogió aire lo más tranquilamente que pudo-. Sé por qué tomaste esta actitud conmigo…

-Claro, seguro ya hablaste con tu amante verdad, Itachi no se quedaría callado después de que Gaara lo enfrentó –interrumpió Karin con burla.

-Como decía –prosiguió haciendo oídos sordos-, sé que crees que te engañé, que soy la amante de Itachi y que yo fui la causante de su divorcio… -el pelirojo se puso tenso, notó como su respiración se agitaba- lo cierto es Gaara…que tú y yo no somos nada –los ojos de ambos jóvenes se abrieron desconcertados- si bien es innegable que me pediste te viera como algo más que un amigo, nosotros nunca definimos los términos de ninguna relación –apuntó perspicaz-. ¿Que si tuve algo que ver con Itachi?, la respuesta es sí, meses atrás, antes de saber de tus intenciones hacia mí, él y yo caímos en una confusión, misma que nos atrapó en un mal entendido del que todavía sufro las consecuencias…NUNCA –resaltó con claridad- fui su amante, lo único que pasó entre nosotros fue un beso, y la fantasía de un amor platónico. Sé que mi falta fue grave, porque él es un hombre casado, pero las disculpas que debía pedir, ya las di, a ti Gaara, a ti no te debo ninguna explicación por mis actos en el pasado, pero quise aclararte lo sucedido por dos razones –levantó su mano mostrando su índice y su dedo medio.

-¿Vas a creerle a esta tipa?, es obvio que quiere cambiar las cosas y confundirte hermano, ella sigue con Itachi, sino, ¿por qué otra cosa estaría él divorciándose de su mujer, y Sasuke solapándolos protegiendo a esta ramera? –atacó de nuevo.

Gaara se mantenía en su lugar, las palabras de Sakura parecían la verdad, pero también los argumentos de Karin, no sabía qué hacer.

-Paso por alto tu comentario insultante, solo porque es la última vez que te veo –declaró Sakura tragándose el coraje-. Una: –mostró su índice retomando el tema inconcluso- no quiero que pienses que jugué contigo –regresó su mirada al pelirojo-, en serio llegué a sentir algo por ti Gaara, pensé que eras el indicado –una sensación de calidez lo recorrió al escucharla tan sincera-. Dos: para que cuando vayas a buscarme, para pedirme perdón por todo esto…no te sorprendas al ver que te cerraré la puerta en la nariz…

Fue como si lo hubieran golpeado y dejado sin aire, ¿en qué momento se cambiaron los papeles?, ahora Sakura era la ofendida y lastimada, y él, el malnacido que la había hecho sufrir, de no ser por su hermana, que le tomó la mano dándole fuerza, habría caído al suelo. De repente la visión de no tener a la pelirosa a su lado, lo mareó, y más si todo aquello era verdad, ¿realmente Itachi y ella no tenían nada que ver?

-¡El colmo!, quieres hacer sentir culpable a mi hermano, cuando eres tú la que engaña y hiere –corroboró lo afectado que Gaara se veía.

-Yo solo digo la verdad, los días pasarán dejando atrás este momento, y así, lo que he dicho quedará comprobado cuando no me veas con Itachi, cuando descubras que él se divorcia por razones ajenas a mí, cuando por fin las palabras que te dije hoy harán eco en tu cabeza, haciéndote sentir culpable por lo ciego que fuiste. No quiero que pienses que es orgullo, que te digo esto porque quiero vengarme, pero alguien que con tanta facilidad duda de mí, es lo menos que necesito en mi vida…además, esta reacción tuya, tan…cobarde, haciéndome a un lado sin darme la oportunidad de aclarar nada. No te culpo por molestarte, pero salir corriendo y hacer como si yo no existiera, no responder a mis llamadas, y lo peor, ¡decirme que mi hijo es un bastardo! –perdió por fin un poco el control.

-Sakura eso-… -intentó discutir el pelirojo, de ninguna manera pensaba así de Naruto, él hubiera estado ansioso y gustoso de ser el padre del rubio.

- ¡No!, no quiero tus disculpas o lo que sea que vayas a soltar, dejaste claro que no tenías nada que decirme, así que no tendría caso, ya me voy. Pero has de saber –le dio un último vistazo al chico-, que habría puesto todo de mi parte para hacerte feliz –contuvo un sollozo-, hasta nunca Gaara, espero no volverte a ver –salió apresurada sin importarle que el pelirojo gritó su nombre.

-¡Sakura!...Sakura… -susurró al ver que ella no se detuvo.

-Tranquilo hermano, es lo mejor… -lo abrazó deteniéndolo para que no corriera tras la pelirosa.

Dobló en la esquina de aquel edificio y se dejó caer rendida, lloraba desesperadamente, no solo por Gaara, también por Itachi, por Ino, Sai, por la amenaza de Shizune alcanzando a Naruto, y por ella, por la pérdida de cualquier ilusión en su vida, no alcanzaba a comprender como siempre el destino le arrebataba cualquier posibilidad de felicidad. Estaba harta, vencida, solo mantenida en pie por aquella promesa exigida en el lecho de muerte de su amiga, aprovechó que nadie la vería, que Sasuke y Tenten no se preocuparían ni se asustarían de saberla tan devastada, gotas y gotas saladas nublaban y empañaban su atormentada mirada, "llora Sakura, llora… y después…vuelve a levantarte, como siempre", se consoló abrazándose a su cuerpo.

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Registró la hora en su reloj y chasqueó la lengua, Sakura ya se estaba tardando, contempló a Naruto reír ante el empujón que le dio en el columpio y sonrió distraído.

Acordó con la pelirosa encontrarse en el parque que quedaba a dos cuadras de la empresa, pero eso había sido dos horas atrás, y él ya se hallaba impaciente y nervioso, no debió dejarla sola, aunque ella tampoco le dio otra opción. Proporcionó un nuevo aventón al rubio y suspiró para calmarse un poco. Naruto señaló exaltado y él se sorprendió también.

Se sentía mejor, por lo menos para dibujar una sonrisa al ver a Sasuke sacar a Naruto del columpio y apresurarse hasta ella.

-Me tenías muerto de angustia, ¿Qué pasó?, ¿aclaraste todo con Gaara, él te creyó? –llegó con el niño.

-Hola mi amor, ¿extrañaste a mami? –extendió los brazos atrapando a su hijo que le saltó encima-. Lo siento, no quería preocuparte, pero ya estoy aquí. Respecto a Gaara, le aclaré todo, pero no sé si me creyó, y tampoco ya no me interesa –caminó a una banca y se dejó caer en ella.

-¿Cómo que no sabes si te creyó?, Sakura, si ya conoces porque él actuó de esa manera, debiste convencerlo hasta que no quedara duda de que decías la verdad, hasta que te pidiera disculpas y retomaran su relación –se acomodó a su lado.

-Sasuke… ¿qué clase de vida me esperaría al lado de un hombre al que tengo que convencer de mis palabras?

-Bueno…a lo que me refería es-…

-Sé a qué te referías, a que las sospechas que le metieron en la cabeza sobre mí, lo exculpan del cobarde trato que me dio –buscó un chupón en su bolsa y se lo colocó a Naruto, entreteniéndolo-. Contrario a lo que tú o él puedan pensar, eso no le daba derecho, me escuchas, no le daba derecho –repitió molesta.

-Se portó mal contigo –indagó al ver la respuesta intransigente.

-Fue incomodo, mucho, pero ya no quiero hablar de eso, es un asunto concluido. De ahora en adelante, me dedicaré única y exclusivamente a mi hijo, nadie más existirá para mí –le confió resuelta.

-¿Segura?, es demasiado apresurado que te cierres de esa manera, tal vez algún día puedas disculpar a Gaara, o encuentres a alguien que valga la pena… -sugirió al ver que ella estaba decidida a no volver a ver a su amigo.

-No Sasuke, cualquier posible ilusión que hubiera podido surgir ya no interesa, mi propósito es claro, solo Naruto ocupará mi corazón –aseveró desviando sus ojos de los del azabache.

Por supuesto que la comprendía, Gaara no fue el único en decepcionar a Sakura, primero Itachi, incluso él al besarla aprovechándose de su estado, aunque ella parecía haberlo olvidado ya. Obviamente lo que menos le hacía falta a su amiga, era inmiscuirse en más asuntos románticos por el momento, por eso, a pesar de sus sentimientos, y de que su soledad era una clara oportunidad para él de lanzarse a su conquista y demostrarle sus intenciones, no lo haría, ella lo necesitaba como apoyo, lo que él representaba en su vida era la amistad personificada, no el amor, continuaría siendo su amigo incondicional, solo eso, decidió con amargura.

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Tenten observaba a su amiga con la misma preocupación que tenía desde días atrás, a casi un mes de la súbita y extraña decisión de Sakura de mantenerse concentrada en su tarea de ser madre, la castaña no dejaba de darle vueltas al mismo asunto, Sasuke. Recordaba aquel brillo sospechoso que el hermano de su jefe dejaba ver en sus ojos cada ocasión que las visitaba. Comprobó con creces como él sentía algo que no era exclusivamente cariño y aprecio por Sakura, no, las emociones de ese hombre iban más allá de lo que su amiga podía percatarse.

Sorbió un trago de su leche y realizó una mueca de frustración, ¿Por qué su amiga tenía que ser tan distraída?, eran obvias las intenciones de Sasuke, sin embargo Sakura las ignoraba olímpicamente, como si realmente no tuviera el tiempo o la atención de percibir la cálida mirada que él le dedicaba, o aquellos detalles que le derretirían el corazón a cualquiera. Su vista viajó a Naruto que gateaba en el piso, hasta el mismo rubio parecía ser más avispado y consciente que su madre de esos gestos.

Una idea cruzó por su mente, una que no creyó buena llevar a cabo, a la que le debía lealtad ahí era a su amiga, sin embargo, estaba proponiéndose muy seriamente tomar partido en esa situación y ayudar al pelinegro a llevar a cabo sus objetivos para con la ingenua pelirosa. Solo de estar maquinando aquello se rió de ella misma, antes jamás habría aprobado a Sasuke para pretendiente, ni siquiera prospecto de Sakura, pero las cosas estaban tan claras, que sabía que él jamás la dañaría, la transparencia del azabache era más pura que la del agua, aun así, Sakura ni en cuenta. Entonces regresó al principio, frunció el ceño de nuevo, su amiga era una tonta.

-¿Qué tanto piensas?, te ves muy concentrada –señaló Sakura saliendo del baño, casi era hora de irse al trabajo, ella ya estaba lista.

-Mn, nada importante –sonrió tomando una galleta y masticándola apresurada.

-¿Segura?, ¿no será que estas nerviosa por la obra? –cargó a Naruto y lo sentó en su sillita, tenía que darle la papilla antes de llevárselo a la señora Chiyo.

-¡Na! –negó despreocupada- el éxito está más que asegurado, por cierto, ¿Sasuke nos acompañará? –hacía dos días ella misma le entregó un boleto para la presentación, él solo sonrió y le aseguró que asistiría.

-Si, dijo que pasaría por nosotros a las siete –le dio la primera cucharada al rubio que formaba una mueca- anda Naruto, debes comer tu zanahoria cocida –intentó convencer al niño que apartó el rostro-. ¿Por qué tan interesada en que Sasuke asista? –lanzó la pregunta algo sospechosa.

Tenten detuvo el vaso de leche a unos centímetros de sus labios, la voz de su amiga le sonó tranquila, con el mismo timbre amable de siempre, pero hubo algo en su tono que le extrañó. Sakura continuaba tratando de alimentar a su hijo, pero apreciaba su espalda tensa, además permanecía en silencio, esperando claramente la respuesta.

-Mn, simple curiosidad –la de ojos verdes respiró tranquila, entonces a Tenten se le ocurrió otro comentario, solo para comprobar sus sospechas- bueno, aparte alguien tan guapo como él, daría de qué hablar, podría inventarles a mis compañeras que va a verme a mí –algo que no esperaba sucedió.

El tazón de la papilla de Naruto cayó al suelo quebrándose en pedazos, Sakura se agachó apresurada tratando de recogerlos, balbuceaba una disculpa y parecía haberse quedado pálida por un momento.

-Cuidado, puedes cortarte, deja que traiga la escoba y… -se puso de pie para ayudarla.

-No te preocupes, deja, yo lo hago –continuaba hincada recogiendo lo que podía- entonces…Sasuke te… ¿gusta? –apenas pudo entender el susurro algo cortante de la pelirosa.

No era curiosidad, era más bien un muy grande interés por conocer la respuesta.

-Yo no dije eso, aunque alguien como él, es imposible que no le guste a cualquier mujer –comenzó a barrer, Sakura se levantó y la miró aturdida.

-Sí, claro –articuló recomponiendo una sonrisa lánguida.

-En fin, será mejor que nos apuremos, o si no, llegaremos muy tarde, puede que nuestros jefes sean unos amores, pero no hay que darles motivos para sacar el carácter que esconden –cambió el tema para liberar tensión.

Al ver que Sakura corría por sus cosas, lanzó un suspiro y miró al techo como agradeciendo a la divinidad que se encontraba más allá de los muros. La reacción de su amiga le ayudó a decidirse, no le quedaba duda de que entrometerse y apurar a la pelirosa a abrir los ojos con respecto a los sentimientos de Sasuke, era lo que debía hacer.

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-Siéntate por favor, pediré que nos traigan el té enseguida –la recibía cortésmente la mujer de cabello negro.

-No te molestes, la verdad no tengo antojo de nada en estos momentos, solo que… -volteó a todos lados inspeccionando que se encontraban solas- no me resistí cuando me comunicaste que pondrías en marcha un plan para la mujercita.

Se abstenía de nombrarla, recordar a aquella desgraciada pelirosa le revolvía el estómago. Por la culpa de esa maldita mujer, su hermano era un alma en pena, pensaba que Gaara no creería en las palabras que le dijo aquella vez que lo visitó, pero se equivocó.

El pelirojo quedó desolado cuando la digna chica corrió lejos de él, por supuesto ella había intentado animarlo en vano, ya que aunque Gaara no lo admitía abiertamente, la culpaba a ella por no poder acercarse nuevamente a Sakura. Seguro su hermano sabía que ella lo pondría a escoger, por nada del mundo permitiría que ellos intentaran de nuevo un acercamiento. Las palabras de Sakura cargadas de seriedad, tal vez habían impresionado a su hermano hasta el punto de hacerlo dudar y volver a confiar en esa tipeja, pero ella era más lista, a ella jamás lograría convencerla de ser la mujer para su mellizo.

-Bueno, después de que me comentaste lo poco que le importó que la separáramos de tu Gaara, me queda claro que se siente invencible, pero le haré ver que se equivoca –la acritud de Shizune dejaba en claro su gran odio.

Dejó pasar unos días para que los ánimos se calmaran y su todavía esposo y su cuñado bajaran sus defensas, si ellos creían que mentía cuando dijo que no le permitiría ser feliz a esa mujerzuela, los sacaría de su error. Claro que no podrían comprobarle nada, lo que tenía en mente requería ensuciarse las manos, por supuesto que se cubriría la espalda tomando sus precauciones.

-¿Qué se te ha ocurrido? –sonrió impaciente por saber.

-Algo que nos librará de ella definitivamente –señaló recargándose cómodamente en el sillón.

-Espera…no hablarás de…hacerle algún daño, ¿o sí? –su rostro dio un cambio drástico mostrando prevención.

La aborrecía por hacer sufrir a Gaara, de eso no tenía la menor duda, pero de ahí a que la quisiera ver muerta, había un gran tramo.

-Tranquila, no me refería a desaparecerla de la faz de la tierra, solo de hacer que se largue. Tengo entendido que ella viene de Suna, o de sus alrededores, solo digamos que quiero darle un motivo para que regrese por donde vino –aclaró con tranquilidad.

-Pues eso sí me parece –sonrió nuevamente- pero… ¿Cómo lograrás eso?

-Pronto lo verás, las cosas ya se han puesto en marcha, solo es cuestión de esperar para ver el resultado…

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Ataviada con un pantalón de mezclilla que le ajustaba bien las piernas, una blusa blanca sin mangas y un suéter verde con los botones desabrochados, parecía más estarse preparando para una tarde de limpieza que para ir a la obra de su amiga. Se vio al espejo que se encontraba en el baño y relajó la frente, masajeándose las marcas que le quedaron al tenerla tan tensa. Peinó su cabello en una trenza floja, permitiendo que algunos mechones volaran libres adornándole el rostro, enmarcando sus tenues facciones, apenas resaltadas por el leve maquillaje.

Salió del baño y levantó a Naruto del piso, sacudió el pantaloncito azul que ya estaba arrugado, le acomodó la chamarrita y le pasó la mano para aplacarle los cabellos. Cuando miró al reloj de su celular ya marcaba las siete, en seguida un toque suave se escuchó en la puerta.

-Tan puntual como siempre –abrió saludando a su jefe.

-¡Ghake! –Naruto estaba ansioso por que lo cargara.

-Ven acá pequeño –lo tomó animado.

El contraste entre la imagen de Sasuke y la suya era tremendo, él no lucía uno de esos trajes que vestía en el trabajo, aun así, sus pantalones, la camisa y la chaqueta eran de un gusto impecable, bastante finos y costosos desde luego.

-¿Lista? –preguntó prestando atención a su asistente.

-Claro, solo tomo la pañalera de Naruto y ya –se acercó al sillón.

-¿Y Tenten?

La mención de su amiga no era algo por lo que debería molestarse, pero se sorprendió así misma cogiendo las asas de la bolsa con una tensión inesperada.

-En el auditorio, ya sabes, debía llegar temprano, ¿Por qué? –la pregunta cortó el aire con acidez.

-Solo preguntaba –alzó los hombros con indiferencia.

-Claro, pues vámonos –retomó su ánimo.

Al llegar al vehículo, Sasuke colocó a Naruto en la parte de atrás, como era muy regular cargar al niño a todos lados, había acondicionado su auto con una sillita para mantener seguro al bebé.

-¿Y de qué trata la obra? –rompió el silencio al emprender la marcha.

-Tenten mencionó que es un drama, algo así como un matrimonio que ha dejado de amarse, pero la mujer se resiste a la separación y hace todo lo posible por reconstruir la relación –indicó entretenida en la ventana.

-Hmn, ¿en dónde he escuchado eso? –soltó sarcástico recordando a su hermano.

Continuaron conversando tranquilamente lo que les restó de recorrido. Al llegar al auditorio de la escuela de actuación de Tenten se quedaron algo sorprendidos. Había mucha más gente de la que Sakura imaginaba, y aunque tal vez la mayoría de los asistentes fueran familiares o amigos de los actores participantes, como era su caso, se sintió cohibida.

Por su parte Sasuke parecía pez en el agua, manejándose con tanta soltura y calma por entre las personas. Naruto señalaba y sonreía es sus brazos, siempre alegre y risueño. Su celular vibró en el bolsillo de su pantalón y lo sacó sin mucho interés, ni siquiera revisó el número.

-¿Si? –enlenteció el paso al casi llegar a la entrada.

-Sasuke, soy yo, Suigetsu –escuchó la inconfundible voz de su amigo.

-Suigetsu, ¿Qué pasa? -tenía meses de no saber de él.

-Tenemos que hablar, es algo importante –era muy extraño que no le saliera con sus bromas habituales, raras veces el de ojos violetas se ponía serio.

-¿Qué sucede?

-Tiene que ver con tu asistente…

-No me digas que seguiste con eso, te mandé un mensaje retractándome, te expliqué que no me interesaba que la investigaras –mencionó en voz baja, la pelirosa se había adelantado algunos pasos.

-Si lo sé, lo recibí, y así lo hice, me olvidé del asunto, pero Sasuke, lo que pasa es que…

-Seguro no tenías qué hacer y decidiste entretenerte con eso, como es tu costumbre. No me digas más, entiende, no quiero saber nada –se detuvo completamente-. Sakura significa mucho para mi, confío en ella, cuando te pedí que la investigaras aun me quedaban algunas dudas, aun así me arrepentí al instante y te lo hice saber. Suigetsu, lo que tengas que decirme sobre ella, no me interesa.

-¿Tanto te importa? –lo oyó preguntar incrédulo.

-Si –reveló al instante.

-Vaya –estuvo callado un largo tiempo, como pensándose algo de vida o muerte-, bueno, solo, responde esto…Sakura… ¿tu asistente tiene un hijo que no se parece a ella verdad?

-Hmn, si, Naruto salió a su padre. Suigetsu, es en serio, deja de remover el pasado de Sakura, ¿estamos?

-¿Es una buena mujer?, ¿una buena madre?

-Si lo es, la mejor, solo vive para su hijo –retomó la marcha para alcanzarla antes de que se diera cuenta que no la seguía.

-Ya veo. Entonces está bien, haré lo que me pides, Sasuke, eres un gran amigo, por eso te concederé un favor –insinuó misterioso-. También te aconsejo que estés al pendiente –señaló reservado.

No comprendía ni una palabra de Suigetsu, saber que investigó a Sakura en contra de su voluntad lo molestaba, pero lo conocía bien por eso lo disculpó, a su amigo le encantaba desenredar misterios y creerse Sherlock Holmes, por eso se había convertido en investigador privado. No dudaba que al sentirse aburrido, decidió ir en contra de su orden e investigar a su asistente, total, Suigetsu era tan hábil, que solo necesitaba el nombre de la persona para enterarse hasta de qué lado de la cama le gustaba dormir.

-Como digas –respondió por fin.

No le daba curiosidad que él le hablara de los descubrimientos que hizo, porque si se lo contaba y Sakura se daba cuenta, jamás se lo perdonaría, y con toda razón. Así mismo, no creía que se tratara de nada malo, si mucho, el pasado de Sakura sería tormentoso y triste, conociendo ya algunos aspectos como la muerte del padre de Naruto y que ella era huérfana, era probable que los datos que le faltaba escuchar fueran menos relevantes.

-Cuídate y…si necesitas que te aclare algo, llámame –se despedía por fin.

-Así lo haré, hasta luego –cortó la llamada y apagó el celular para que no lo importunaran en la función.

Sacó la carpeta que contenía toda la información de la averiguación realizada, estaba más que boquiabierto por los giros de ese caso, nunca pensó que la investigación para la que lo contrataron, se vería relacionada con la asistente de Sasuke. Tomó todos los papeles que contenían el nombre de Sakura y los convirtió en pedazos pequeños, rompiendo rápidamente aquellas hojas y arrojándolas a la papelera, pronto su cliente estaría ahí, y él se vería forzado a darle el informe. Nunca en toda su carrera se encontró un asunto parecido, suspiró nuevamente ante esos hechos que lo impresionaban.

A pesar de su edad, su personalidad juguetona y carácter alegre, él era serio en cuanto a su pasión por su profesión, sus investigaciones eran basadas en los más altos estándares de calidad y de ética, no podía creer lo que acababa de hacer, sería la primera ocasión en la que engañaría a uno de sus clientes, omitiéndole algo de vital importancia.

Se recargó en su silla y resopló resignado, escuchar a Sasuke defender fervientemente a la chica, le corroboró lo que él encontró de ella, era una buena mujer, no merecía la bronca que se le venía encima, esperaba poder atrasar lo suficiente aquellos eventos, aunque presentía que solo sería por pocos días, tal vez meses. El hombre que estaba tras aquella búsqueda era poderoso, y aunque él lo orientara en otra dirección, sospechaba que encontraría la manera de descubrir la verdad.

Escuchó el llamado a su puerta, hora de montar la farsa. Se limitaría a exponer todo aquello que no tuviera nada que ver con Sakura y el pequeño Naruto Haruno. Abrió sereno y con un ademán invitó al hombre a pasar y sentarse.

-Entonces, ¿por fin la encontró? –preguntó el recién llegado con impaciencia y cierta esperanza.

-Sí, lo hice, aunque…lamento que la búsqueda no recogió los frutos que esperábamos, lo siento pero…la señorita Ino Yamanaka, falleció hace poco más de nueve meses.

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0.0, empieza el suspenso.

Menos de una semana, válgame el señor, o ando muy inspirada o en serio quiero darle fin a esto cuanto antes. No se crean, tengo tiempo y me falta vida social, he ahí mi triste realidad.

Cómo están?, yo espero que de lo mejor. Este capítulo estuvo movidito y hasta intenso, los que esperaban un gran abrazo y la súper reconciliación de Sakura y Gaara sorry. Creo que a la mayoría le hubiera gustado un buen arreglo, pero no me parecía que Sakura ni el mismo pelirojo, estuvieran preparados para ello. En fin, Tenten algo trama, y Shizune oh oh, es peligrosa.

Sui, por si no recordaban, en el capítulo donde él aparece, Sasuke si se arrepiente y menciona que después le enviará un mensaje retractándose, aquí vemos que si lo hizo, aun así, algo pasó que Suigetsu vino a dar con algo que ni siquiera buscaba gracias a otra investigación.

En fin, no saben lo que me alegran con sus bellos comentarios, muchos me han reafirmado que les gusta la trama lenta, así que no se quejen si este fic se acaba allá por el 2015 o algo así XP, haha (la verdad esperemos que no). Gracias por todo, por retribuir con su apoyo mi esfuerzo de entretenerlos, los aprecio y quiero mucho. Cuídense, un beso y un fuerte abrazo, nos leemos ojala así de pronto como esta vez, Sayo!