Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto.

Solo la trama de esta historia es de mi autoría.

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La madre virgen

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Capitulo XXVI

Tempestad

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-¡No!...por favor no –su voz se quebró haciendo que el corazón se le encogiera- no me dejes –imploró como si de verdad estuviera destrozada.

Sakura no parpadeaba ante aquella impecable muestra del talento de Tenten, se desenvolvía con tal facilidad en el escenario, que la dejaba impresionada. No lloraba de milagro, las emociones que su amiga transmitía parecían reales. Se olvidó de que aquella mujer castaña y hermosa era la misma con la que compartía departamento, los actores ciertamente lograron transportarla a otra realidad. Incluso su hijo observaba entretenido a Tenten actuar.

-¡Ahh! –se quejó el rubio, al ver que la pareja de la Tenten en la obra le daba un empujón lanzándola al suelo.

-Tranquilo pequeño dobe, es solo actuación –lo calmó Sasuke.

El niño lo miró con carita preocupada, él le sonrió para tranquilizarlo y le acarició la cabeza, Naruto se distrajo, así que concentró de nuevo sus ojos al frente. Mantenía al rubio en sus piernas para que Sakura disfrutara de la obra, a él también le parecía admirable la capacidad de aquella chica en escena, y aunque no le gustaran los dramas, estaba entretenido con la trama.

Una hora después, todo mundo se ponía de pie para aplaudir al elenco. Ilusionada y muy animada giró hacia Sasuke para sonreírle a su hijo que sacudía las manos tratando de imitarla.

-¿Te gustó la actuación de tía Tenten? –tomó al bebé, no era justo que Sasuke siguiera cargando con él, aunque el azabache en ningún momento se quejó.

Naruto estaba entretenido observando a la gente salir del auditorio, aunque era pequeño, tenía un carácter fácil y alegre, no se fastidiaba ni se intimidaba.

-Ni idea de que Tenten actuara tan bien –admitió dirigiéndola a la salida.

-Bueno, yo siempre he sabido que es la mejor, la vi ensayar algunas ocasiones, pero esto fue hermoso –reconoció llegando al vestíbulo.

-Es temprano todavía –observó su reloj- ¿qué tal si cuando venga Tenten nos vamos a cenar para celebrar su éxito? –propuso caballeroso.

-No necesitas molestarte –respondió seria.

-Creo que tu amiga se lo merece, ¿no te parece que dejar pasar esta noche como si nada, seria insensible de nuestra parte?

-Tal vez, pero…no veo por qué sea tu responsabilidad llevarnos, la amiga de Tenten soy yo, no tú, ¿o acaso…? –se mordió la lengua para contenerse.

-¿Acaso qué? –la conducta de Sakura fue extraña, se puso rígida de repente.

-¿Tu y ella…? –sugirió apretando los labios y disimuló acomodarle a Naruto la ropa.

-Claro que no –negó inmediatamente.

-Bueno, no me sorprendería, es tu tipo, no me digas que no es bonita.

-Lo es, aun así solo quiero tener un detalle de amigos.

Ese comentario le pareció muy molesto, entrecerró los ojos lanzándole una mirada reservada, pero él ni siquiera la veía, parecía concentrarse en los actores que salían, ¿estaría buscando a su amiga?. Sintió una inquietud impropia de la situación.

-Necesito ir a cambiar a Naruto, ahora vuelvo –no se quedó a escuchar respuesta de Sasuke, tal vez él podría haberla acompañado, pero seguro estaría más interesado en esperar a su amiga.

Antes de que se ofreciera a acompañarla ella desapareció de su vista, resopló deprimido, cada día la sentía más lejana, cada segundo más complicado fingir y resistirse de abrazarla. Intentaba recordarse que Sakura estaba más allá de su alcance, que la pelirosa no lo vería jamás con amor, de ser así, ya lo habría hecho. Un jalón lo sobresaltó y lo hizo mirar a su lado.

-Disculpe, ¿lo asusté Sasuke-san?, lucía muy entretenido en la nada, lo llamé pero no me respondió –la castaña amiga de Sakura sonreía con algo de vergüenza.

-Descuida. Por cierto, felicidades, actuaste muy bien.

-¡Oh gracias!, ¿lo dice en serio verdad? –preguntó recelosa-, ¿no solo porque yo sea amiga de Sakura y quiera quedar bien? –investigó interesada.

-Hablo en serio –rió levemente, esa mujer era muy claridosa.

-Pues gracias de nuevo. ¿Sakura dónde está? –cuestionó al echar de menos la presencia de su amiga y de Naruto.

-Fue a cambiar a Naruto, me iba a ofrecer a acompañarla pero no me dio tiempo –expuso tensándose preocupado.

-Sasuke-san…no piense que soy una confianzuda pero… -él la miró a los ojos-, ¿Por qué no le confiesa a Sakura sus sentimientos? –soltó directa.

Era la oportunidad perfecta para hablar con Sasuke, en la oficina raras veces se lo encontraba, además ahí siempre estaba cargada de ocupaciones al igual que él, dudaba que le diera tiempo de encararlo y aconsejarlo.

-No sé de qué me hablas –escondió su reacción simulando entretenerse con la gente que pasaba a su lado.

¡Diablos!, maldijo sorprendido, ¿Cómo se enteró Tenten de lo que sentía?, ¿tan obvio era?, ¿sería que Sakura lo sabía y ella fue la que se lo comentó a su amiga?, un sudor frío lo recorrió ante esa posibilidad. No, ella no sabía nada, de hacerlo, su trato para con él habría cambiado, la conocía, Sakura era muy ingenua y distraída cuando de hombres se trataba, si él mismo tuvo que hablarle de las intenciones de Gaara porque ella ni enterada.

-Antes de que se enfade o me llame entrometida, que si lo soy –señaló- pero solo por el bien de mi amiga –justificó en un balbuceo-. A mí nadie me lo dijo, yo me he dado cuenta. Sasuke-san, usted no es muy hábil en encubrirlo la verdad –observó como un ligero sonrojo cubría esas pálidas mejillas-. ¿Qué lo detiene?... ¿sabe?, aquí entre nos, yo creo que ella siente lo mismo por usted –completó firme.

-¿Lo dices en serio? –se asombró del tono esperanzado que atravesó su garganta-, es decir… –intentó retractarse.

Genial, si aún le quedaba duda a aquella mujer de sus intenciones, ahora si se las había confirmado. Se pasó la mano por el cabello y suspiró derrotado, ¿para qué negarlo más?, no tenía otra salida que admitirlo. Así mismo, era algo que necesitaba compartir, aunque fuera con aquella cuasi desconocida.

-Está bien, tienes razón, Sakura…es más que una amiga para mí. Pero…dudo que sea como dices y ella sienta lo mismo.

-No sea tan derrotista, menos cuando ni siquiera lo ha intentado, o dígame, ¿ella ya lo rechazó? –se olvidó de que aquel hombre era el hermano de su jefe y le habló con franqueza, como si fueran grandes amigos.

Recordó los besos ardientes que compartieron en Umi No Kuni, realmente Sakura había correspondido bastante bien, claro que después descubrieron que era un grave error, al menos ella si se arrepintió, rememoró con desilusión. Pero le daba la razón a Tenten, un rechazo directo no ocurría todavía.

-No…

-Necesita decírselo –insistió.

-¿Por qué estás tan segura que Sakura siente lo mismo? –esperaba que la explicación de Tenten le diera valor.

-Porque, bueno…me apena reconocer mi travesura –respiró hondamente-. Yo le comenté que usted es muy guapo, incluso hasta lancé la probabilidad de estar interesada en ti –comenzó a tutearlo-, necesitarías haber estado ahí, su expresión lo dijo todo, creo que estaba bastante celosa –una ola de culpa la golpeó al evidenciar a su amiga, pero se consoló al ver la sonrisa reanimada de Sasuke.

-¿De veras…Sakura se puso celosa? –reía como idiota. Luego se recompuso enseguida, no era bueno perder el piso por algo que le faltaba constatar.

-Sí, Sasuke, no será fácil que lo admita, Sakura ha sufrido demasiado, y creo que le intimida perder la única seguridad que ha tenido en mucho tiempo, ósea a ti. En otras palabras, para mí que Sakura se aferra a tenerte como su amigo porque su vida amorosa es un desastre, ya sabes, solo perdidas constantes, y no quiere que formes parte de esa lista.

-Si es así… ¿entonces como lograré que me haga caso? –se desesperó ante el riesgo de que Sakura nunca lo admitiera en su vida por ese motivo.

-De la única forma que hemos visto que puede ceder, presionando. Ante la pérdida inminente de tu afecto, Sakura ha reaccionado hostil, no es por exagerar, pero a mi parecer intentará delimitar su territorio, no dudo que falte poco para que me ponga en mi lugar si sigo con esto.

-¿Y lo continuarás?, ¿me harías ese favor?

-¡Claro!, ella es mi amiga, y por verla por fin feliz, me pongo de tu lado. La verdad sería más fácil si también pones de tu parte –sugirió aguantándose el bochorno, ya que prácticamente lo invitaba a coquetear con ella.

-Ya caigo en cuenta, después de escuchar lo que dijiste, entiendo el comportamiento de Sakura. Desde que pasé por ella ha estado rara, y más si menciono tu nombre –razonó con una agilidad mental renovada.

-¡Lo ves!, un cumplidito por aquí, un comentario por allá, una sonrisa que me dediques a mí en vez de a ella, y Sakura estallará dejando salir lo que siente. Cuando eso pase, pues podremos explicarle, ¿Qué me dices, te parece bien mi plan?

-Perfecto –asintió dispuesto, con tal de que Sakura se dejara amar por él, haría cualquier cosa.

-Entonces empecemos de una vez –distinguió a su amiga acercarse- ahí viene, abrázame, diremos que me felicitabas –se le colgó del cuello y él le enredó las manos en la cintura.

La fila en el baño de mujeres la dejó fastidiada, nunca pensó tardarse más de diez minutos, esperaba que Tenten apareciera pronto para irse, las multitudes la estresaban y ponían de mal humor. Cuando Naruto saltó y señaló en su regazo, la obligó a dirigir sus aburridos jades al frente. Su corazón pareció ser arponeado, ¿Por qué diantres Sasuke abrazaba a Tenten?, ¿y por qué diablos parecían disfrutarlo tanto?, permaneció sin aire unos segundos que le parecieron una eternidad, ¿Por qué no se soltaban?, él la juntaba a su cuerpo con demanda y ella se le restregaba gustosa.

Pasó saliva como si tragara espinas, salió de su trance y caminó rápidamente hacia ellos. Fue un agravio para ella que la ignoraran al plantarse en un lado, carraspeó más molesta que antes, pero ellos seguían en su mundo. Naruto lanzó un gritito inconforme al no ser notado, por fin el azabache y la castaña repararon en su presencia y se apartaron.

-Sakura, ¿Por qué tardaste tanto?, Sasuke me felicitaba por mi actuación –comentó sonriente la chica de brillosos ojos cafés.

-Estaba por comentarle a Tenten que deberíamos ir a cenar en su honor –soltó Sasuke conforme con el rostro enojado de Sakura.

-¿En serio Sasuke? –su mirada se iluminó aún más, "perdóname amiga, pero es por tu bien", pensó Tenten con pena- ¡me encantaría!

¿Sasuke?, ¿Qué paso con el Sasuke-san?, murió en su paladar la atinada observación. Su cabeza le retumbaba con molestia, lo que menos le apetecía era ir a cenar con ellos, por un segundo pensó en negarse, después reconoció que al hacerlo le arruinaría la noche a Tenten. "Tal vez si digo que me siento mal me dejen en la casa y no tenga que soportar esto", buscaba la manera de librarse del compromiso, luego se los imaginó yendo a cenar incluso sin ella, eso sería peor.

-Pues si ese es el plan vayamos de una vez, no me gusta desvelar a Naruto –sonó ronca y más majadera de lo que quería sonar.

-Andando, ¿Qué se te antoja comer Tenten? –preguntó Sasuke con interés, adelantándose junto a la castaña.

-Adoro la comida oriental.

-A mí no me gusta –interrumpió Sakura tras ellos.

-Supongo que entonces podemos comer otra cosa –aceptó Tenten con hombros encogidos.

-De ninguna manera, esta es tu noche, no te preocupes Sakura, supongo que en el restaurant oriental habrá algo que te llame la atención –apuntó Sasuke.

Abrió la boca impactada, jamás Sasuke se rehusó a ninguna de sus demandas, ahora que él desdeñaba con tanta facilidad uno de sus caprichos, reconoció que no le gustó.

-¡Ghake! –llamó inquieto el rubio queriendo llegar hasta los brazos del azabache.

-Ven acá –se giró para tomar a su pequeño dobe.

-Yo puedo llevarlo, tú sigue con tu plática –se negó a darle a su hijo y se adelantó ahora ella, dejándolos atrás con rapidez, pasando por alto la queja de su hijo.

-Esta noche será intensa –advirtió Tenten con pesar.

-Hay que llegar hasta las últimas consecuencias –admitió Sasuke sonriente.

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-¿Y bien? –le colocó una taza de café en la mesita de enfrente.

No estaba muy contento con Gaara, mas después de aquel golpe que le dio en la oficina, pero comprendía el porqué de su actuar. Cuando lo vio detrás de su puerta, temió que hubiera ido a reclamarle nuevamente, incluso a querer deshacer el contrato de trabajo que tenían. Según se enteró por Sasuke, Sakura no regresó con él, sino que prefirió alejarse. A ella la comprendía, realmente la pelirosa estaba en su derecho de no perdonar a Gaara, pero él pensaba diferente, lo conocía de toda la vida, no le gustaría perder su amistad.

-Yo…vine a disculparme…

Concentró la mirada en Itachi y suspiró consumido. No fue fácil reconocer su error, saber que si se hubiera tomado las cosas de otro modo, Sakura estaría a su lado, y las relaciones con los Uchiha no tendrían tantas fricciones. Karin le sugirió darse un tiempo, lo hizo, pero al ver que su malestar no disminuía, no encontró más salida que afrontar todo de nuevo.

-No luces muy bien, ¿es por Sakura? –se mostró tranquilo.

-No mal interpretes las cosas Itachi. Admito que debo disculparme contigo por el golpe, pero ya no te considero mi amigo como para hablarte de mis penas –declaró reacio.

-Gaara…

-Tú lo sabías, yo te dije lo que sentía por ella. Cuando tuvieron ese lio amoroso, ya conocías mis intenciones –acusó impasible-, claro que como yo quería darle tiempo, te aprovechaste para ganarme la partida –se puso de pie-, eso ya no importa –simuló su desagrado-. Nuestra relación debe ser cordial, por el proyecto, por nuestra familia, incluso por Sasuke, que aunque no se ha dignado a llamarme, lo sigo considerando mi mejor amigo…

-Si no lo ha hecho es para no ponerte en tu lugar por lo de Sakura –espetó el de ojos negros poniéndose también de pie-. Tienes razón, actué mal con muchas personas, mi esposa, Sakura, contigo. Me parece bien que nuestra relación gire en base al trabajo, si es que como dices, no puedes superar lo que hice.

-No sé si pueda, lo que sé es que no quiero. En fin, era todo lo que tenía para decirte, pronto tendrás noticias del avance de mi trabajo, con permiso –se dio la vuelta y salió rápidamente.

Se dejó caer de nuevo, nunca esperó que Gaara le recordara su traición, olvidó convenientemente que su ahora ex amigo, confesó estar enamorado de Sakura cuando la vio en su oficina, y solo pocos días después él se aprovechaba de la de ojos jades. Movió la cabeza culpable, hizo demasiadas cosas de las que se arrepentía, por lo menos estaba a tiempo de darle mejor sentido a su vida, comenzando por dedicarse a su hija.

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Los que observaran aquella escena, dirían que era una pareja de enamorados, con una pelirosa mal encarada y un rubio saltarín haciéndoles mal tercio. Sasuke y Tenten reían y conversaban distraídamente sobre temas de teatro, ella permanecía con el ceño fruncido y con la comida que se negaba a probar enfriándose frente a ella.

Era humillante reconocer que la afinidad espontánea que surgía entre su amiga y el azabache la tenía de malas pulgas, sintiéndose una invasora cada vez que se le ocurría interrumpirlos para hacerse notar, y que no se olvidaran que seguía en la mesa.

-Yo no he leído el libro, ¿es muy interesante? –fue su sexto intento de meterse en la conversación.

-Bastante –asintió Tenten quien degustaba la comida animosamente.

-No tanto, de Shakespeare prefiero Macbeth, es decir, Hamlet y su locura e ira desmedida te sumergen en la tragedia, pero-…

-¿Pero qué?, ¿muy fantasioso para ti? –picó Tenten volviendo a cerrar la plática entre ellos dejando fuera a Sakura.

-Oye nunca dije eso, eres agresiva y apasionada cuando se trata de Shakespeare por lo que veo –indicó sonriente.

-Shakespeare es el que escribió Romeo y Julieta, ¿verdad? –su delicada voz temiendo no ser escuchada.

-Si –asintieron ambos y regresaron a su conversación.

-Esa obra me gusta –aportó más segura.

-Es predecible y tonta, esos chiquillos no sabían ni que esperar de la vida, en mi opinión está sobrevalorada –opinó Sasuke con mueca desinteresada.

-Sí, yo pienso igual, era tan obvio que terminarían en tragedia –Tenten rodó los ojos.

Subió el codo a la mesa y apoyó su cabeza en su mano, se rendía, no diría una palabra más. Observó a su hijo sentado en su sillita al lado de Sasuke, de vez en cuando el azabache le dedicaba una caricia en la cabeza que enloquecía al rubio, y Tenten lo consentía con palabras afectuosas haciéndolo reír y juguetear. ¿Sería a propósito que la evitaran abandonándola en la aburrición?, tal vez solo fueron corteses al invitarla a ir con ellos, pensando que se negaría, ¿y si su plan desde un principio fue cenar a solas?, le aterró admitir que ahí nadie apreciaba su presencia.

El tiempo transcurrió pesadamente, los minutos sentada allí se transformaron en toda una vida. Despertó cuando su cabeza golpeó con la mesa, vergonzosamente se había quedado dormida, lo peor fue que ellos ni lo notaron.

-Creo que es hora de irme, llamaré a un taxi para que no tengan que interrumpir su velada –se levantó de golpe sobándose la frente.

Ambos jóvenes la observaron con mirada triunfal, les costó trabajo tratarla de aquella manera, pero era obvio que Sakura estaba por explotar. Sasuke deseó besar su frente para calmarle el dolor de tremendo golpe, también esperaba que le reclamara en cualquier momento, anhelaba aclararle que no tenía en mente a otra mujer que no fuera ella. Cuando la de ojos verdes estaba por tomar a su hijo él la detuvo del brazo.

-No vamos a dejar que te vayas en taxi, no digas tonterías –explicó viéndola relajarse ante sus palabras-. Además, Tenten y yo podemos quedar para otro día –ella se apartó del contacto como si le abrasara la piel, apreció que se contenía de restregarse la zona afectada para borrar su toque.

-Sí, me encantaría que volviéramos a salir, sin tanta interrupción –se inmiscuyó Tenten atestando un duro golpe.

No pudo más que quedarse callada, lo habían admitido, ella era una molestia para ellos esa noche. En el camino a casa se mantuvo todavía en silencio, iba en el lugar del copiloto, no le cedería su espacio a Tenten tan fácil. Seguro se vio como una desesperada al adelantarse al auto y abrir la puerta delantera antes de que su amiga lo hiciera, pero no lo pensó, lo hizo ayudándose que Sasuke acomodaría a Naruto en la parte de atrás, y se concentró en plantarse en el asiento.

La lluvia comenzó a golpear los cristales del vehículo con dureza, escuchó algunos murmullos de Tenten diciéndole a Sasuke que tuviera cuidado. Después de tantos meses en esa ciudad, se acostumbró a los continuos cambios en el clima y las tormentas a cualquier hora del día, pero para su pésima suerte, esta vez el mal tiempo si acrecentó su tristeza.

¿Cómo no se dio cuenta antes de que entre Tenten y Sasuke podría surgir algo?, fue tan ciega, su amiga cumplía la mayoría de las características de las mujeres que a él le gustaban. Cuerpo proporcionado, cabello castaño, era bonita, y aunque tal vez no fuera rica, era educada e inteligente. Por otro lado, tampoco debería de importarle, al contrario, como amiga de ambos, tendría que estar saltando de felicidad por la inminente relación, sonrió forzosamente y trató de relajarse.

Imposible, odiaba la idea, negó de nuevo y regresó a su postura tensa. El auto se detuvo al llegar al estacionamiento.

-Vaya, está lloviendo a cantaros… -resopló la castaña.

-No me digas –soltó sarcástica asombrándose de su amargura.

-¿Estas molesta por algo? –cuestionó el azabache sin parecer muy preocupado.

-Estoy cansada, solo eso. ¿Traes un paraguas?, es necesario cubrir a Naruto.

-No.

-Sería bueno que vayas por uno al departamento Sakura, mientras nosotros te esperamos aquí, yo me encargo de entretener a Naruto –sonrió Tenten.

-Supongo que no me queda otra opción, no me tardo, aunque no creo que me extrañen –desabrochó el cinturón con desesperación al verlos comenzar a platicar de nuevo, abrió la puerta y salió bufando.

"Pero que ni crea Tenten que el paraguas es para ella, si yo me mojo, ella también", corrió renegando al edificio. Solo unos metros bastaron para que entrara empapada de pies a cabeza, subió con agilidad mientras sacaba su llave del bolsillo del pantalón. Cuando se detuvo frente a su puerta descubrió que estaba entre abierta, la empujó levemente asomándose con algo de prisa.

Todo en la pieza estaba revuelto y tirado, ingresó apurada y encendió la luz, se llevó la mano a la boca cubriendo su aturdimiento, ¿habían entrado a robar?, ¿Quiénes?, pero si ellas no tenían nada de valor. "¡Los ahorros!", se olvidó de llamar primero a la policía, e irrumpió en la recamara para cerciorarse que los ladrones no los hubieran encontrado.

-¡Aaahhh! –le fue imposible contener el grito de terror que le provocó ver a dos personas revolviendo los cajones.

-¡Atrápala! –ordenó uno de ellos con voz de asesino.

Intentó correr pero no pudo ni dar cinco pasos, un hombre fornido que le sacaba dos cabezas de altura la sostuvo por la cintura levantándola del suelo y llevándola de nuevo a la habitación, la lanzó a la cama con rudeza, su cuerpo golpeó bruscamente contra el revuelto colchón.

Pataleaba y lanzaba golpes para evitar que se le acercaran, con ojos desesperados logró registrar las condiciones en las que habían dejado la alcoba, toda su ropa desperdigada por el suelo junto con los juguetes quebrados de su hijo, su arreglo floral vuelto escombros en un rincón.

-¡Deja de moverte zorra! –la golpeó abriéndole el labio, era el mismo tipo que la había detenido de huir.

Tenían el rostro cubierto con pasamontañas y vestían totalmente de negro. No podría adivinar sus edades, pero no parecían simples chicos allanando para divertirse o molestar, eran peligrosos, comprobó con horror cuando el que se hallaba encima de ella sacó una navaja y se la puso en el cuello.

-Ahora harás lo que yo te diga, ¿entendido? –rasgó un milímetro de su piel con el afilado objeto.

Asintió lentamente, las lágrimas cubrían en su totalidad sus mejillas y se agolpaban en sus ojos, impidiéndole ver con claridad empañando su mirada. Aquel hombre comenzó a toquetearla con lujuria, mientras el otro salía de ahí seguramente a revisar que nadie se acercara.

Cuando el ladrón relajó la mano en la que tenía la navaja, moviéndola a un lado, ella aprovechó para rasguñarle el cuello, flexionó su rodilla y lo pateó con fuerza en la zona de los genitales, el delincuente ahogó un quejido de dolor y ella lo empujó levantándose y corriendo sin pararse a pensar.

Al salir a la sala el segundo maleante hablaba por celular, trató de rodearlo, él soltó el móvil y sacó una pistola, Al ver el cañón del arma apuntando directamente a su rostro le congeló la sangre, "Naruto…Sasuke", miles de imágenes se proyectaron en su mente…

El parque de Konoha donde vendía con Ino cada día

La rubia y ella dejando el orfanato…

Sai llamándola feita…

El corazón de su amiga deteniendo su latir

La tierra cayendo en los ataúdes de su única familia…

Tenten abrazándola…

Ella soplando su tarta en su cena de cumpleaños

La mirada de amor de Gaara

El beso de Sasuke…

La sonrisa y el cálido cuerpo de su hijo...

-Esto no era lo que buscábamos –habló el ladrón, pero a ella solo le llegó el eco distante de sus palabras.

Escuchó un sonido que la ensordeció, todo pasó en un segundo, su mano viajó a su costado, y retuvo entre su palma y dedos el líquido caliente que fluía con rapidez. No sentía dolor, como en cámara lenta los vio correr fuera del departamento, mientras ella se desplomaba en el suelo.

-Ino…perdóname –susurró antes de perderse en la oscuridad y la nada.

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Lo siento, pero a esta historia como que le faltaba más tragedia hehe.

Iniciaron el capítulo pensando que terminaría así?, yo sí =). En fin, los planes de Sasuke y Tenten estaban dando resultado, lástima que se atravesó este evento tejido por una mano negra. Que puedo decir, espero que les haya parecido entretenido e interesante, les juro que no quiero hacer este asunto muy novelesco, pero este giro es definitivo.

Gracias a todos por leer, comentar, su apoyo hace posible la actualización, sé que les gusta este fic y por eso me estoy centrando en esta historia, además de que ando inspirada. Cualquier cosa, ya saben dónde estoy y como contactar conmigo.

Les mando mis mejores deseos, cuídense mucho, un abrazo fuerte para consolarlos por el dramón hehe, seguimos leyéndonos espero que pronto!