Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto.
Solo la trama de esta historia es de mi autoría.
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La madre virgen
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Capitulo XXVII
Vida, alegría y amor
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El cielo despejado completamente, el sol brillante resplandeciendo en el Este iluminando aquel verde campo. Caminó entre las flores y el pasto, sentía perfectamente la frescura y suavidad del suelo al hacer contacto con sus pies desnudos. El aire era puro, su piel acariciada por aquella brisa la relajaban haciéndole olvidar que hacía ahí.
Bajo un frondoso árbol distinguió su silueta, recostada con la espalda apoyada en el macizo tronco leía cómodamente. Sus rubios cabellos se mecían con elegancia soplando sobre su hombro. Llegó hasta ella y se dejó caer a su lado, ella sonrió acomodándose la rosa azul que permanecía sujetada en su oreja izquierda.
-Nunca me cansaré de este libro –mencionó después de unos minutos.
-Lo sé –respondió ella con sus ojos verdes clavados en el horizonte.
-Solo unas hojas más, ¿si? –sus azules orbes suplicándole en conjunto con su mejor sonrisa.
-Adelante, tenemos toda la eternidad –acomodó la cabeza en su hombro cerrando los parpados y respirando su delicada esencia.
-Si –los matices de su voz delatando la felicidad que sentía.
Se abrazó a ella mientras su amiga se internaba nuevamente en aquel mundo de fantasía detrás de las páginas. No supo cuánto tiempo transcurrió, pareció solo un suspiro.
-¿Estas contenta? –preguntó acariciando sus rosadas hebras.
-Si –enderezó su cuerpo y la miró con nostalgia.
-Yo también, hay tanto que mostrarte –tomó sus manos entre las suyas, apretándolas con dulzura.
-No puedo esperar a que lo hagas…
-No sé por dónde empezar, pero algo se me ocurrirá, mientras lo hago, cuéntame, ¿Qué ha sido de tu vida? –con sus largos y delgados dedos rozaba sus palmas.
-¿Mi vida? –el cosquilleo de las yemas de la rubia la distrajo.
-Sí, dime Sakura, ¿ya tienes todo con lo que soñabas?
-Yo…no lo creo…no lo recuerdo –bajó el rostro preocupándose de pronto.
-Mn, que raro, tú tienes una mente mejor que la mía –rió divertida-. Debe ser, ¿no?, si no, ¿Por qué otra cosa estarías aquí tan tranquila?
-Supongo –se relajó al ver su expresión despreocupada-. Y tú… ¿Qué tal estas?
-¿Yo? –se señaló a sí misma abriendo los ojos-. Estoy feliz, y contigo aquí lo seré mas, ya no te irás, ¿cierto? –acunó sus mejillas.
-No, nunca me alejaría de ti…Ino –colocó sus manos sobre las de su amiga.
-Entonces… ¿Por qué no estabas conmigo? –preguntó curiosa.
-Porque…creo que tú fuiste la que se fue –las palabras fluyeron solas.
-Yo no te abandonaría nunca Sakura –negó segura.
-Eso no importa, tal vez no fue tu culpa. Lo que interesa es que estamos juntas de nuevo –la abrazó con fuerza.
-¡Otra unidad de sangre!
La ambulancia atravesaba las calles con rapidez, había dejado de escuchar la sirena desde hacía mucho, su cuerpo se estaba enfriando, sostenía en su mano la palma pálida de Sakura mientras los paramédicos intentaban contener la hemorragia. Cerró los ojos intentando concentrarse en que salió mal esa noche, en un momento ella lo recibía sonriente en su apartamento y en el otro, la encontraba casi muerta en medio de un charco de sangre.
-Para siempre –aportó la rubia atrayéndola a su pecho.
-El clima es tan delicioso, por lo menos no está lloviendo…
-Aquí nunca llueve, no hace frío y tampoco se oscurece, la pasarás bien.
-Sakura…resiste… -apretaba más su mano, sentía que si no lo hacía, la vida de la pelirosa se escaparía ante su desesperada mirada-. No puedes dejarme… -su camisa, rostro y manos cubiertos de su sangre.
-Que bien, en la Ciudad de la Lluvia siempre esta nublado, no me gustaba –recordó de pronto.
-¿Ahí vivías?...Mn, y si no te gustaba, ¿Qué hacías ahí? –caminaban de la mano recorriendo aquella planicie rebosante de vida.
-Yo…creo que no tenía alternativa –se rascó la cabeza distraída.
-Pues no extrañarás ese feo lugar. Espera a que Sai te vea, le dará tanto gusto…
-¿Sai?, él, ¿está aquí? –miraba en todas direcciones tratando de encontrar al pelinegro.
-Por supuesto, ¿quieres verlo?
-¡Claro! –la de ojos azules la dirigió apresurando el paso.
-¡Está entrando en paro!
Sus oídos no percibieron más que sonidos ininteligibles, congelado en el mismo sitio a un lado de ella, tuvo que soltarla para observar la descarga que su frágil cuerpo absorbía. Dejó de respirar, si ella moría no sabía cómo resistiría aquella pena.
-¡Espera Ino!, siento…algo no está bien –se soltó de su mano y comenzó a buscar ansiosa.
-¿Qué pasa?
-Me falta…me falta algo… -centraba la vista en el suelo.
-¿Qué cosa? –la seguía de cerca mientras ella removía las flores y el pasto.
-Me falta…alguien…no encuentro a… ¡no encuentro a Naruto!, ¿¡Ino dónde está Naruto, dónde está mi hijo!? –soltó aterrada.
La rubia la miró con aflicción, sus pupilas estaban empañadas y una mueca de dolor se dibujaba en sus labios.
-Aquí no está Sakura –una lágrima resbaló de entre sus pestañas.
-Ino…no puedo…no puedo dejarlo solo, es mi bebé… -su voz se quebró, el rostro de la rubia se iluminó ante aquella sorpresa.
-Si…es tu bebé…búscalo Sakura…búscalo y encuéntralo –pidió limpiándose el llanto.
-Pero…
-Siempre estaré aquí, no me iré a ningún lugar, te lo prometo –se acercó a ella sonriéndole.
-Ino…yo no… –comenzó a llorar.
-Shh –acalló sus labios posando su pulgar y manteniéndolo ahí-. Cuídate Sakura, tal vez después…dale un beso de nuestra parte… -tras ella la noche bajaba rápidamente.
Trozos de oscuridad cubrían el mágico paraíso que comenzaba a caerse a pedazos, el suelo en sus pies se derrumbó formando un gran agujero negro.
El ruido de las gotas golpeando contra lámina y cristales irrumpió en sus oídos, los truenos retumbando en la lejanía le dieron escalofríos. Su nombre perfectamente susurrado por la voz que más anhelaba escuchar en ese momento.
-Sasuke –la débil luz permitió que sus ofuscados jades colisionaran con sus preciosos ojos negros.
-Sakura no te vayas… -él acarició su rostro y acercó sus labios a los suyos.
-No lo haré –disfrutó el contacto de su boca antes de perder nuevamente el conocimiento.
-¡Sakura!
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Tenía las extremidades entumecidas y el cuerpo le dolía al respirar, olía a desinfectante y el ambiente se sentía frío. Poco a poco despegó sus parpados sintiendo molestia, parecía que los había tenido pegados durmiendo así durante años, visualizó la superficie sin comprender aun que sucedía, parecía un cuarto de hospital, todo pulcramente limpio, las paredes blancas mostrando lo neutro del lugar, solo unos arreglos florales daban un poco de color. Sobre su mano un peso muerto reposando incómodamente en una silla al lado de la camilla, apenas vio aquel resplandeciente cabello azabache reconoció quien era.
-Sasuke –habló sintiendo la boca pastosa.
El chico se reincorporó en seguida, o su sueño era muy ligero, o no había estado dormido, solo descansando. La miró contento pasándose la mano por la cara, intentando recomponer su decaída imagen. Lucía ojeroso y desaliñado, con una camisa negra arrugada y desfajada, los ojos irritados y los labios resecos.
-Por fin despiertas –apoyó los codos en la cama acercándose más.
-¿Qué me pasó?... ¿Cuánto tiempo llevo aquí?, ¡auch! –exclamó al intentar acomodarse.
-Tranquila, puedes lastimarte –indicó poniéndose de pie y pasándole las manos por los hombros-. Has estado aquí cuatro días. ¿No recuerdas nada? –regresó a su lugar al verla mejor.
-Tanto –susurró desconcertada-. Nn, fuimos a cenar…luego, la lluvia…fui por un paraguas para Naruto, ¡Mi niño!, ¿Dónde está mi bebé, Sasuke? –se preocupó al caer en cuenta que solo estaban ellos dos.
-No te pongas así, él se encuentra bien, Tenten lo está cuidando en mi departamento junto a Itachi –la serenó con su voz.
-Alguien…alguien me atacó –recordó como había sido sometida por un hombre que intentó mancillarla.
-¿Los viste, podrías reconocer quiénes eran? –preguntó conteniendo la ira que lo consumía en ese momento.
El disparo resonó en todo el edificio y los alrededores, él y Tenten se alarmaron inmediatamente, a través de la lluvia pudo ver a dos personas que corrían y subían a un auto estacionado en la esquina. "¡Quédate aquí y llama a la policía!", logró ordenarle a la castaña mientras salía a buscar a Sakura. El miedo y la impotencia lo atravesaron de nuevo al revivir otra vez lo que pasó cuando entró al departamento. La pelirosa se hallaba tirada en el suelo, desmayada y con una herida de bala que parecía muy profunda, la cual provocaba que su sangre escapara a chorros de su cuerpo. En ese momento lo único que pudo hacer fue tomarla entre sus brazos y presionar la herida, al tiempo que torpemente llamaba a emergencias.
-No, sus rostros estaban cubiertos, entraron a robar, yo no sabía que seguían adentro…pensé…no sé qué pensé, si tan solo hubiera llamado antes a la policía –comenzó a llorar asustada, ahora estaba segura, pero no dejaba de darle vueltas al hecho de que casi acabó muerta.
-Es mi culpa, debí ir yo –comentó Sasuke tembloroso.
Debía reconocer que desde aquel día el remordimiento no lo dejaba vivir, unos segundos más y Sakura hubiera fallecido, unos segundos más y Naruto estaría completamente solo en el mundo, a causa de su estupidez.
-No digas eso Sasuke, al contrario, menos mal fui solo yo… -extendió su mano hacia él para que la tomara-, no dejo de imaginar lo que habría ocurrido de estar Naruto, Tenten y tu ahí. Lo que no comprendo es qué buscaban, nosotras no tenemos nada de valor, nada más unos ahorros, pero no creo que valieran tanto la pena para arriesgarse a entrar por ellos, además, ¿Cómo iban esos ladrones a saber de la existencia de ese dinero?
Al sentir el toque de la piel de Sakura con la suya respiró tranquilo, desde que ella entró al hospital no conocía la paz, hubo momentos en los que creyó perderla de nuevo, como en la ambulancia, le aterraba que eso pasara y él no estuviera cerca, por eso prácticamente vivía ahí, era el encargado de velar cada día y noche su sueño.
Tanto tiempo estuvo en soledad, que se permitió razonar libremente los motivos de aquel robo. Sakura no se equivocaba, no había razón lógica para un allanamiento a su departamento, ellas eran mujeres humildes, no se metían en problemas con nadie en su vecindario como para que se tratara de un ajuste de cuentas, entonces la opción obvia saltó a la vista. Shizune, su excuñada sería bastante capaz de maniobrar algo como aquello, era una posibilidad indiscutible, aunque tenía que reunir las pruebas necesarias para poder encargarse de ella, lo cual suponía era bastante difícil por no decir imposible, al ser los emisarios del mensaje prácticamente desconocidos.
-Por ahora es mejor no pensar en eso –no quería alarmarla con sus sospechas, ni a ella ni a su hermano.
-Pero…es que tengo miedo Sasuke, ¿Cómo voy a poder vivir allí sin estar temiendo que ellos vuelvan?
-Eso no pasará, para empezar, no volverás a ese lugar –ella mostró no comprenderlo así que tuvo que aclarárselo-. No hace mucho te dije que lo mejor era que te mudaras de ahí, bueno, pues ya estoy haciendo todos los trámites para que así sea.
-Sasuke no…ya te dije que no puedo, y menos ahora sin dinero…
-Eso no está a discusión, Tenten y Naruto se instalarán en unos días en el complejo Akatsuki, tú te reunirás con ellos en cuanto te den el alta –no pensaba seguir tratando el tema.
Sus planes eran claros, cuando ella saliera del hospital le confesaría sus sentimientos y no permitiría que se negara a aceptarlos, estaba harto de no tenerla a su lado, y después de casi perderla, la necesitaba más que antes.
El tono terminante de Sasuke y la debilidad que sentía le impidieron seguirse oponiendo, internamente agradeció que él se tomara tantas atenciones, se ponía ansiosa de solo pensar en que Naruto o ellas mismas estuvieran expuestas a otro ataque.
-Hay muchas flores –desvió su opaca mirada por la habitación-, apuesto que la mayoría son de tu parte, ¿verdad? –sonrió concentrándose en un gran arreglo con capullos de todos colores y formas.
-Así es, pero Itachi, Gaara y hasta Neji no se quedan atrás –le gustó verla más motivada.
-Agradéceles de mi parte…
-No he querido que te vea… ¿hice mal en no dejarlo entrar? –mencionó expectante, pensando que ella sabía bien a quién se refería.
-Supongo que se sentía mal después de como terminamos, está bien, no te preocupes, solo respetabas mis deseos.
-Estaba muy preocupado, ha venido todos los días, se conforma con que le diga cómo te encuentras –comenzó a caminar por el cuarto.
Rememoró como el pelirojo había llegado corriendo, exigía verla. Al encontrarse ambos, algo en ellos hizo corto, no parecían los mismos amigos de siempre, Gaara lo había mirado desconfiado y él supo controlarse para no reclamarle por el trato dado a la pelirosa. La educación les permitió hablarse con parquedad, aunque fue una charla bastante superficial que solo giró entorno de la salud de Sakura.
-Tal vez después, por ahora estoy bien sin visitas, apenas y puedo moverme. ¿Te han dicho los doctores cuánto tiempo estaré aquí? –se pasó la mano por encima de la herida.
-No, el daño fue grave, a pesar de que la bala no tocó algún órgano interno, se alojó en una zona difícil, además, perdiste mucha sangre…es un milagro tenerte aquí –le confesó un poco del calvario por el que tuvo que atravesar.
El largo camino al hospital solo fue el principio, a eso le vino una larga cirugía y un paro más, la habían mantenido dormida todo lo posible, mientras él no hacía el papel más que de inútil espectador.
-Que pena que tuvieras que aguantar estar aquí metido, seguro te aburriste mucho –bromeó intentando minimizar su condición.
-No digas tonterías, ciertamente sentí de todo menos aburrición –suspiró sentándose de nuevo-. ¿Se te ofrece algo? –cayó en cuenta que tal vez tendría hambre.
-Solo que me administren algo para el dolor, comienzo a sentirlo más –hizo una mueca.
-Ahora vuelvo, iré personalmente para apurar a las enfermeras.
-Una sonrisa y te darán todo lo que les pidas –rió al ver que aunque estuviera en ese estado, seguía siendo hermoso- Sasuke… -él se detuvo a dos pasos de la puerta- muchas gracias…por estar aquí conmigo, por no haberme dejado sola…
Él retrocedió y llegó hasta su cama, cogió su cabeza y se inclinó para darle un beso en la frente, seguidamente juntó su nariz con la suya y dejó sus manos en sus mejillas por unos segundos.
-Después hablaremos de mis motivos, ¿entendido? –ella asintió y él se separó-, ahora vuelvo –salió de la habitación.
Acarició con sus manos donde antes estuvieron las suyas, añoraba conocer a qué motivos se refería, pero también era consciente que después de la decisión que había tomado, tal vez no importarían mucho.
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Llegó al restaurant acordado por ella y por Shizune para comer, tenía días de no verla, desde que la pelinegra se fue convenientemente de viaje después de lo sucedido con Sakura. No le quedaba la menor duda de que ella era la autora intelectual de aquel ataque, y eso la tenía indignada, Shizune dijo que no la dañaría, ¿Cómo pudo mentirle con tanto descaro?, así mismo, ¿Cómo pudo tener la sangre tan fría como para eso?
Pidió un té en lo que la otra mujer llegaba, desde ese día no dejaba de pensar en que ella también era culpable, claro que de haber sabido lo que Shizune haría, jamás lo habría aprobado. Gaara no dejaba de preocuparse, Sasuke siempre al lado de la pelirosa, algo extraño, suponiendo que Itachi era el amante. Por fin comenzó a descubrir algunas inconsistencias en las ideas de su amiga, ¿y si Sakura decía la verdad y ella e Itachi no eran nada?, sería un error que no se perdonaría, un error que terminó con la ilusión de su pobre hermano.
-Buenas tardes Karin –escuchó a su espalda la voz despreocupada de Shizune.
-Buenas tardes, ¿Cómo has estado?, ¿Qué tal tu viaje? –se puso de pie dándole un beso en la mejilla como saludo.
-Fue muy relajante, y más porque no tuve que cargar con Hinata, sabes que no la soporto mucho, sus berreos siempre me han sacado de quicio –se acomodó en la silla y empezó a revisar el menú de bebidas.
-Fue muy conveniente que viajaras justo después de…
-¿Eh?...ah sí, bueno, los demás no podrán negar que solo fue una casualidad –rió segura.
-Tu dijiste que no la dañarías –la confrontó molesta.
-Vaya, ¿no me digas que eso te importa?, tú la odias tanto como yo –el mesero trajo el té de la pelirroja y ella aprovechó para pedirle un Martini seco.
-Es muy temprano para beber, ¿no?
-No me fiscalices, pronto seré una mujer soltera, debo comenzar a vivir de nuevo. Retomando el tema, si de algo te consuela, esas no fueron las órdenes. Aquellos hombres solo entrarían a robar para que cuando la zorra y su amiga regresaran se llevaran un buen susto, no es mi culpa que a Sakura se le ocurriera llegar antes –explicó revisando ahora los platillos.
-¡No puedo creer que lo digas tan tranquila, casi muere, pudo haber dejado huérfano a su hijo!, ¿es que eso no te conmueve? –golpeó la mesa indignada.
-¡Cálmate!, ¿se te olvida dónde estamos?, ya te dije, eso estaba calculado. Cuando descubrió a los hombres que mandé no quedó opción mas que sacarla de circulación unos días, si a ella se le complicó la herida, ya no es mi problema –se defendió.
-Shizune, esto es…
-Shizune, ¿eres tú? –una voz grave las distrajo.
-Anko –comentó con acidez.
-¿Cómo estás?, me enteré que Itachi y tú se están divorciando, debe ser difícil para ti, ¿no? –la hermosa mujer de ojos color arena y cabello violáceo se acercaba junto a otra pelirroja de ojos cafés.
-Anko, no te pongas en mal –le susurró su prima.
-No te preocupes Tayuya, Shizune siempre ha sabido como soy yo, clara y sincera, digo y hago las cosas de frente, no como ella, ¿verdad?, ex mejor amiga.
-Mn, hace mucho que no usabas ese término, ¿cuánto será?, oh, tal vez desde que Itachi te cambió por mí –sonrió mordaz.
-Sí, desde que te le metiste por los ojos aprovechando que yo confiaba en ti, lo envenenaste en mi contra para salirte con la tuya –coincidió sin debilitar su enfurecida mirada-. Y todo para nada, mírate, al final el brillo falso con el que lo deslumbraste se ha apagado, ahora es capaz de verte tal cual eres, una manipuladora y frígida mujer.
-¡No soy ninguna frígida! –se le plantó enfrente perdiendo los estribos.
-¿No?, por ahí escuché que te deja por alguien más, alguien joven, que seguramente le da lo que tu jamás pudiste –siguió burlándose-. No voy a decir que me das pena, sabía que eso pasaría, nunca has sido mujer para un hombre como él. Me alegra decir que tienes lo que mereces, el que a hierro mata, a hierro muere –su dureza asustó hasta a Karin que no tenía nada que ver.
-Anko mejor vámonos –la tomó del brazo la pelirroja.
-Sí, llévatela, no tengo por qué escuchar las palabras de esta resentida –apretaba las manos conteniendo su furia.
-¿Resentida?, sí, no lo niego, te odié durante mucho tiempo por lo que me hiciste, pero ahora, más que resentimiento, me generas lástima. Por cierto, antes me mantuve alejada de Itachi porque sabía que él te amaba, pero ahora que vuelve a ser libre, quiero que sepas que no desaprovecharé la oportunidad…
-¿Estas insinuando que…?
-Exacto, voy a reconquistar a Itachi, y esta vez, ni tú ni nadie se volverá a interponer entre nosotros –advirtió dándole una última mirada de asco y se fue de ahí seguida por Tayuya.
-¡Aaahh, lo que me faltaba! –se haló el cabello con fuerza.
-Shizune, ¿lo que Anko dice es verdad? –preguntó incrédula desde su lugar.
-¡Por supuesto que no!, si Itachi la dejó fue porque ella era una ramera, lo engañaba apenas tenía oportunidad –se dejó caer de nuevo en la silla.
-No lo sé, cuando habló de él parecía muy lastimada…
-No quiero hablar de eso ya, ni de la otra zorra –aclaró intentando serenarse-, tú como mi amiga debes apoyarme y comprenderme, si actué mal antes, solo fue por Itachi, él merecía alguien mejor que Anko, eso es todo –se bebió de golpe la bebida que el mesero le colocó en la mesa.
-Entiendo –mintió, la verdad es que no comprendía nada, pero tampoco era bueno presionar a la pelinegra que se veía cada vez más fuera de sí.
Esperaría a que se calmara, y cuando lo hiciera, aprovecharía para que le aclarara todas las dudas que tenía respecto a ella.
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-No debiste enfrentarte a ella –consoló a su prima que estaba a punto de soltar el llanto.
-No es por el enfrentamiento que estoy así, es que…al verla todos los recuerdos se me vinieron a la cabeza de nuevo –se limpió las lágrimas que rebeldemente escaparon-, fui una estúpida, ¿cómo pude confiar tanto en ella? –se recriminó al igual que lo hacía cada vez que pensaba en su viejo amor-, yo intentando que se convirtiera en una chica sociable y aceptada, y ella traicionándome sin remordimiento, inventándole todas esas tonterías a Itachi sobre mí, ¿y todo para qué?, ni siquiera supo mantenerlo a su lado, no pudo ni hacerlo feliz –renegó enfadada.
-¿Es verdad lo que le dijiste?, ¿sigues decidida a intentar reconquistar a Itachi?
-Por supuesto, si antes no lo hice fue porque respetaba su elección de quedarse con ella, pero ya es libre, y yo sigo tan enamorada de él como el primer día, no me voy a rendir Tayuya, no voy a descansar hasta que él y yo volvamos a estar juntos –explicó con renovada esperanza.
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-Cierra los ojos –le dijo tres calles antes de llegar al edificio, quería que ella se llevara una sorpresa.
-Bien, solo porque si no lo hago no querrás llevarme con mi bebé –apretó los parpados.
Situó el vehículo en el estacionamiento subterráneo y la condujo con pericia al ascensor.
-¿En qué piso está? –preguntó sintiendo que le rodeaba la cintura con su brazo.
-En el séptimo, ¿no te lastimo? –intentó no presionar mucho donde se encontraba su herida.
-No te preocupes, el dolor ya casi es inexistente –sonrió todavía con los ojos cerrados.
-Bien, ¿lista? –tomó el picaporte y lo fue girando lentamente.
-Anda, ¡ya no me hagas esperar! –se removió inquieta.
Al entrar no pudo resistir entreabrir un poco los parpados, un gran pasillo se alzaba mostrándole un largo corredor con todas las puertas a la izquierda, caminaron unos pasos y atravesaron un amplio marco.
-¡Sorpresa! –vio a su amiga cargando a su rubio hijo, a Matsuri, Itachi, la señora Chiyo y a Tomori, su boca se abrió al ver a su amiga enfermera, pero su atención regresó de inmediato al rubio que ya buscaba sus brazos.
-¡No lo puedo creer! –casi corrió para abrazar a Naruto.
En los días que estuvo internada, pudo ser visitada por todos sus conocidos, menos por su hijo, que era todavía muy pequeño para permitírsele la entrada, Aun así, Sasuke se había encargado de tomarle vídeos y mostrárselos para que ella no se desesperara más de lo que ya estaba. Le sorprendió verlo tan grande y animado, su bebé la reconoció en un segundo, le babeó el rostro y no dejó de manosearle el rostro.
-Adelante Naruto, muéstrale a mami lo que aprendiste –le indicó Tenten haciendo que todos guardaran silencio.
-¡Ma-ma! –gritó el pequeño emocionado haciéndola llorar de alegría.
-¡No puede ser!, ¿Cómo aprendió? –miró conmovida a su amiga.
-Bueno, un poco de persuasión. La señora Chiyo y yo le mostrábamos tu foto a diario y le decíamos las palabras, y si a eso le sumas que no dejó de extrañarte ni un solo momento –contó sonriente.
-Gracias a ti, y a todos por estar aquí, Tomori –se dirigió a la otra castaña.
-Lee no pudo venir, por su trabajo, ya sabes lo difícil que es la vida de doctor, pero yo tenía que hacerlo, has hecho un gran trabajo con Naruto –le susurró al oído mientras la abrazaba.
-Gracias, me hace muy feliz que estés aquí –se despegó de ella reparando por fin en el departamento.
La sala y el comedor estaban en el mismo espacio, solo separados por una plataforma de dos escalones, los muebles eran contemporáneos y muy lujosos, los sillones de piel en color negro combinando con mesitas de cristal muy costosas. En la pared contraria a la entrada, un ventanal que cubría casi toda la extensión del muro, seguramente la vista seria maravillosa. Al fondo una puerta negra ocultando lo que supuso era la cocina. La decoración era sencilla pero elegante, con algunos cuadros modernos dando vida a la inmaculada pared.
Tenían globos y letreros con mensajes de bienvenida por todos lados, en la mesa una gran tarta y unas botellas de vino.
-¡Bienvenida Sakura-san! –se acercó Matsuri a estrecharla animadamente.
-Gracias por venir Matsuri.
-Niña, menos mal que eres fuerte, mírate, estas como nueva –fue el turno de la señora Chiyo.
-Ah, señora Chiyo –se dejó mimar por la anciana.
-Sakura, no sabes cuánto me alegra que hayas aceptado la propuesta de Sasuke de mudarte a este complejo, aquí la seguridad es impenetrable y estarán más cómodos –Itachi le tomó una mano.
-Gracias Itachi –besó su mejilla amigablemente.
Sasuke la condujo a uno de los sofás para que descansara, a pesar que le dieron el alta antes de lo esperado, aun debía cuidarse y no hacer ningún esfuerzo, se abstuvo de retirarle a Naruto de los brazos, seguro ella se opondría a soltar a su hijo después de extrañarlo durante más de dos semanas.
El tiempo transcurrió entre risas y conversaciones amenas, las minutos se transformaron rápidamente en horas. El pastel estaba a la mitad, mientras todos bebían y se distraían con la música, la pelirosa aprovechó para ir por un vaso de agua, se aseguró de encargarle al rubio a Tomori quien se moría por cargarlo, y se dirigió a la cocina.
La vio levantarse y salió tras ella, era ahora o nunca, la idea de la fiesta de bienvenida fue pésima, gracias a los entrometidos que no tenían ánimos de abandonar el departamento, él no encontraba el momento para declarársele a Sakura.
-¿Sedienta? –ella se encontraba recargada en la barra que se apostaba en el centro.
-Mucho, y como no puedo beber vino –dio unos sorbos al agua-. Este lugar es enorme y hermoso, seguro estas gastando una fortuna –agachó la mirada con vergüenza.
-Eso no es problema –se acercó lentamente, se moría por probar esos labios que permanecían humectados por aquel líquido vital.
-Para mí sí, menos mal que…que solo será por poco tiempo –mencionó en voz baja.
Se detuvo en seco y la miró sin entender nada, ella pareció resentir su penetrante observación así que retuvo la vista en el suelo.
-Sasuke…es mejor que lo sepas de una vez…yo…yo he decidido no seguir en esta ciudad, en cuanto me recupere del todo, me iré de aquí para no volver –le asustaba descubrir su expresión, así que desapareció de ahí antes de que él dijera alguna palabra que la hiciera cambiar de opinión.
La vio pasar apresurada sin darle tiempo de detenerla. ¿Qué había dicho?, ¡irse!, ¿así cómo si nada?, cómo si no tuviera nada más por qué quedarse. La sangre se le subió a la cabeza, estaba muy equivocada si pensaba que él le permitiría algo como aquello. Se liberó de su trance y corrió a alcanzarla.
-Oye Sasuke, necesito recordarte que-…
-Ahora no Itachi. ¿Dónde se metió Sakura? –evadió maleducado a su hermano y le preguntó a Tenten el paradero de la de ojos verdes.
-La vi meterse en la primera habitación –respondió apurada.
Llamó una vez a la puerta y luego entró sin permiso, ella se sobresaltó desde la cama y comenzó a balbucear.
-Sasuke es, por favor no…es una decisión bien pensada, lo que menos necesito es…
-¡No puedes hacerme eso, entiendes, no puedes! –la acorraló contra la pared cuando ella intentó huir de nuevo.
-¿Hacerte qué? –su labio inferior tembló con nerviosismo.
-Dejarme –acarició su boca mirándola fijamente-. Ya no quiero contenerme más –apoyó su cabeza entre el hombro y el cuello de ella.
-No entiendo…Sasuke es lo mejor –intentaba separarlo de su cuerpo.
-No, ya basta de fingir, si no puedes darte cuenta, creo que tendré que ser más directo –la atrajo por la cintura, abrazándola con fuerza.
-Sasuke –sus palmas deteniendo su acercamiento empujándolo por el pecho-. ¿Darme cuenta de qué?
-De lo que siento por ti –se fue acercando más.
-¿Qué sientes? –su voz se apagó al apreciar su aliento caliente chocando con su frente.
-Esto –atrapó sus labios entre los suyos, besándola sin consideración, haciéndola que enlazara sus manos en su cuello y degustando con su lengua la profundidad de la boca de Sakura.
Su sedosa superficie fue acariciada con impaciencia y sin mesura, ella gemía ante aquel exigente contacto, disfrutando de la pasión que Sasuke imprimía, demostrándole el deseo que despertaba en él. Revolvió sus azabaches cabellos atrayéndolo por la nuca, dejándose llevar por la salvaje sensación de dominarle y someterse a la vez a sus fieras caricias.
No podía pedir más que eso, la exquisita rendición de Sakura en sus brazos le confirmó nuevamente que ella albergaba los mismos sentimientos que él. Sus lenguas armonizaban perfectamente, se movían a un idéntico ritmo desenfrenado, con el pulso latiendo a un solo compás compartiendo lo que parecía un mismo corazón.
-Dime que sientes lo mismo que yo, ¡dime que me quieres Sakura! –se alejó unos centímetros para escuchar la respuesta.
-Yo… -recogía aire a través de su boca.
-Una palabra y nos perteneceremos por fin –la apresuró paseando su nariz por aquel terso rostro.
-Si… -murmuró-. ¡Si Sasuke…yo también te quiero!
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='), lloren de alegría, por fin su malévola autora movió sus escurridizos dedos y tecleó el SasuSaku! Que en sus memorias viva el capítulo veintisiete XD!
Awww, que les pareció?, espero que bueno porque sería muy desalentador para mí que no lo disfrutaran. Tal vez esperaban más momentos de angustia con lo de Sakura, bueno, la verdad es que todos aquí sabíamos que no moriría, eso era más que obvio, si ella falleciera no habría historia y mucho menos sasusaku, ni modo que regresara como fantasma, haha. En fin, por eso no quise hacer más tedioso el asunto, además de que ya casi llegamos al capítulo treinta, y meterle más paja atrasaría lo que ya estábamos desesperados por leer.
Shizune, pues claro, quién más tendría planes tan descabellados. Descubrimos un poco de su pasado, tal vez no imaginaban que ella ya era medio víbora desde antes. Uy, además mudanza, a ver que vecinos conocemos próximamente.
Por cierto, por ahí algunos se quejaron de que no les pareció la actitud de Tenten y Sasuke, respeto mucho sus impresiones. Que les digo, trato de hacer a los personajes muy humanos, eso quiere decir que cometen error tras error, tal vez Sasuke debió ser sincero desde el principio, pero si mal no recuerdan, él no la tenía nada fácil, Sakura prácticamente lo rechazó la vez del beso, y si él la confrontaba directamente, ella se cerraría como mencionó Tenten, entonces más que nada por eso actuaron de forma tan -podría decirse- infantil hehe.
Bueno, pues qué más, no me queda otra que seguir agradeciendo el apoyo, entiendan esto por favor, aquí la que está en deuda con ustedes por leer y comentar soy yo, a la que vuelven loca de felicidad cuando le llegan sus opiniones y alertas y se siente que no se la cree y no cabe de alegría soy yo, así que no dejen de hacerlo please XP.
Un mensajito de alguien a quien no pude mandarle un PM porque me aparece como guest, es isha, oh gracias por tu opinión me subiste al cielo =), por supuesto ¡feliz cumpleaños!, mis mejores deseos para ti preciosa, para ti y para todos ustedes.
Cuídense mucho, como siempre ya me fui larga con mis notas, menos mal las pongo al final para que las ignoren =( haha. Les mando un súper abrazo combinado con un enorme saludo, espero nos leamos pronto!
