Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto

Solo la trama de esta historia es de mi autoría.

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La madre virgen

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Capitulo XXIX

Reencuentros

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Sentada sobre un cómodo sofá de piel de un hermoso y excéntrico tono rojo, observaba con ojos soñadores la figura que se ubicaba frente a ella, el apuesto hombre de melena rubia y ojos encantadores le colocó una taza de té entre sus temblorosas manos.

-Es de manzanilla, te ayudará a tranquilizarte un poco, mi compañero de departamento siempre me prepara uno cuando el estrés me aqueja, lo cual debido a mi profesión sucede muy a menudo –sonrió mostrándole una mueca arrebatadoramente sensual.

-Gra- gracias –asintió sin creérselo todavía. Dirigió la taza hacia sus labios y dio un pequeño respigo cuando el líquido caliente le quemó la lengua- ¡ay!

-Oh, ten cuidado, debí advertirte que podría estar algo caliente –se preocupó mirándola con culpa.

-No es nada, soy muy resistente –continuó sonriendo, seguía presa en esas perfectas facciones.

-Bueno, no quiero ser indiscreto Tenten –la tuteó seguro, después de pasarle aquel pañuelo en el elevador, ella se olvidó de la pena que la aquejaba y se apresuró a presentarse debidamente ante aquel, que para ella, era su sueño hecho realidad-, pero me gustaría saber qué es lo que te pasó para que te encontraras en ese estado –al ver que ella descomponía su rostro en una mueca de dolor, levantó las manos y comenzó a negar con la cabeza-, ¿o sabes qué?, mejor nos olvidamos de eso y te cuento de la vez que me herí en una escena de acción al no querer usar un doble –sugirió en tono ameno.

-Eso me parecería mejor, la verdad es que te admiro mucho, he seguido de cerca tu trabajo, y me pareces el actor más completo que he visto en la pantalla –confesó retomando buen semblante.

-Entonces, prepárate para una tarde llena de anécdotas, porque tengo mucho que contar –advirtió complacido.

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Leía una revista mientras descansaba en el sillón de la sala, Naruto dormía tranquilo en su corral, y Tomori se encargaba de la comida. El timbre sonó sacándola de su superficial lectura, se puso de pie lo mas rápido que pudo, seguramente se trataría de Sasuke, ya que Tenten contaba con llave y no necesitaba llamar a la puerta.

Abrió mostrando una enorme sonrisa, la cual se amplió cuando Sasuke se apresuró a abrazarla y besarle los labios desesperadamente.

-¿Ansioso? –bromeó separándose un poco para verlo a los ojos.

-Prácticamente dejé botado el trabajo para correr hacia acá –aseguró volviendo a juntar su boca con la de ella.

Esta vez el beso fue más profundo y ardiente, le parecía atemorizante la manera en la que perdía todo control frente a Sakura, ella despertaba en él sensaciones con las que antes nunca había tenido que lidiar, pero a la vez, le encantaba que así fuera, ya que confirmaba, era la mujer de su vida.

-Mn… -rozó su nariz con la suya y acarició sus mejillas-, ¿tienes hambre? –preguntó sonrosada.

-Solo de ti –sus profundos ojos oscuros la envolvían llevándola a otra realidad.

A punto estaba de volver a dejarse seducir por sus besos, cuando la voz tímida de Tomori los sacó de su ensoñación.

-Buenas tardes Uchiha-san, ahm, Sakura, la comida esta lista…por si, por si tienen apetito –miraba en todas direcciones tratando de no reparar mucho en ellos.

-Gracias Tomori –se separó del azabache algo avergonzada, ni siquiera habían avanzado del umbral de la entrada, seguro ante los ojos de su amiga parecían una pareja de lujuriosos que no podían quitarse las manos de encima-. Aunque tal vez debamos esperar a Tenten, pensé que llegaría contigo –se dirigió de nuevo a Sasuke.

-La verdad tenía prisa por salir de la empresa, desde la mañana no lucía muy bien –explicó entrando al departamento y caminando hacia donde Naruto dormía plácidamente, se agachó y le acarició la cabeza con ternura, a la vez que se volvía de nuevo a Sakura-. No te preocupes –le aconsejó al verla morderse el labio inferior-, no debe tardar en llegar.

-Pero, es que si dices que no lucía bien, tal vez algo le sucedió, si salió del trabajo antes que tú, ya debería estar aquí, ¿no?

-Solo se adelantó por algunos minutos, probablemente este por llegar, tranquilízate –intentó convencerla con tono despreocupado, él también estaba inquieto, pero no quería que Sakura se pusiera más nerviosa de lo que ya estaba.

-Lo intentaré –asintió acercándose a él y permitiendo que la abrazara.

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-Itachi-san ya me voy a comer, ¿desea algo más antes de que me vaya? –escuchó la atenta vocecita de su secretaria por el altavoz.

-Descuida Matsuri, estoy bien, solo termino esto y también me voy –informó leyendo las últimas hojas del reporte que Neji le preparó.

-Entonces nos vemos más tarde, hasta luego jefe.

-Hasta luego –finalizó la conversación y se concentró de nuevo en el trabajo.

Algunos minutos después alguien llamó a su puerta, no esperaba alguna cita, así que le pareció extraño, cerró la carpeta que había finalizado de revisar y se puso de pie acomodándose su saco, despacharía rápido a quien fuera que lo buscara, tenía prisa por ir a ver a su hija.

-Adelante –indicó con la mirada fija en la puerta.

Sus ojos se abrieron ligeramente al reconocer a la mujer que entraba a la oficina. Con andar delicado y porte elegante, Anko se situó frente a su escritorio, sus facciones no delataban ninguna emoción. Le dedicó una breve sonrisa antes de hablar.

-Hola Itachi, disculpa que no me haya anunciado pero…no había nadie con quien hacerlo –explicó sin apartar la vista de él.

-Matsuri se fue a comer, justo ahora yo iba a hacer lo mismo. ¿Cómo has estado?, por favor, siéntate –se recuperó de la sorpresa y le mostró con un ademán la silla al lado de ella.

Tenía varios meses de no ver a la que fue su novia de juventud, en la última ocasión solo había sido una comida de negocios, en la misma, ella supo comportarse y no se habló más que de trabajo. Sentía cierta curiosidad por saber cuál sería el motivo de su visita, independientemente de los negocios que pudiera tener con el padre de ella, Anko no era su amiga, a decir verdad, la intensa relación que tuvieron en el pasado, terminó muy mal. Presentía que ella se arrepentía por ello, pero él logró superarla, a pesar de lo que le dolió perderla.

Creyó que sería más sencillo, después de todo no habían perdido contacto en todos esos terribles años que siguieron a la ruptura. Pero estaba equivocada, tenerlo tan cerca y volver a hacer contacto directo con su imponente mirada, la derritió como cera ante el fuego. Se dejó caer despacio en la silla que le señaló, temió que sus pies no soportaran mas su peso. De inmediato su mente se llenó con recuerdos, algunos felices, como la primera vez que se vieron, o sus inexpertos y tiernos besos, pero esas imágenes fueron reemplazadas por la tormentosa desdicha que siguió, cuando él creyó aquellas calumnias y no le dio la oportunidad de defenderse.

¿Tendría ahora una posibilidad con él?, es lo que más deseaba. Ya no era la misma muchachita tonta y orgullosa que no se atrevió a luchar por lo que era suyo, ahora era toda una mujer, una madura y decidida mujer que no permitiría que las circunstancias volvieran a hacerla infeliz.

-Estoy…pasándola –respondió tratando de sonar tranquila. Le habría encantado gritarle que desde que él desapareció de su vida, era una completa desdichada-. Así que ya te ibas, ¿tienes alguna cita?, no me gustaría retrasarte si te aguarda algún compromiso –se humedeció los labios algo ansiosa, ojala Itachi prefiriera su compañía y no desechara su visita, de ser así, pasarían días para que volviera a reunir el valor de buscarlo nuevamente.

-No precisamente –suspiró intranquilo, ¿Por qué estaba tan nervioso?, tal vez era solo el impacto del encuentro, o la curiosidad que le generaba el no saber que hacía ella ahí-. Aprovecho las horas de comida para ir a ver a Hinata, mi hija –decidió sentarse también para no verse maleducado.

-Oh, debe ser una niña hermosa, ¿Cómo lo lleva, no le afecta mucho…mn…la separación? –otra punzada la atravesó, esa pequeña podría ser suya y de Itachi, si tan solo…, se obligó a tranquilizarse, la niña no tenía la culpa de nada, ella la querría solo por ser hija del hombre que amaba.

Ante el tema de su divorcio con Shizune se tensó un poco, Anko no era la mejor persona para tratar el asunto, pero ya que preguntó, no quiso ser descortés y se animó a responder, además era la primera que se interesaba en su hija, y no tanto en él o Shizune.

-Es muy pequeñita todavía, creo que no resiente tanto la situación porque trato de estar siempre que puedo con ella. ¿Sabes?, a pesar que la veo a diario, cada vez crece más rápido, no me sorprendería que en unos días ya esté dando sus primeros pasos, o diciendo sus primeras palabras, como el hijo de una amiga que tiene casi su misma edad –sonrió relajado pensando en su tierna niña.

-Me alegro que sea así, los niños son los que suelen sufrir más cuando se dan esta clase de situaciones –su gesto se volvió melancólico.

Itachi comprendió su comentario, Anko era hija única de padres divorciados, recordaba lo rebelde y conflictiva que era cuando la conoció, todo debido a las riñas y los constantes problemas que había en su casa.

-Menos mal ella te tiene a ti, al igual que yo. ¿Recuerdas cuando nos fugamos a los doce años porque yo no quería volver a ver a mis papás gritarse? –rio divertida al rememorar los tres días que pasaron escondidos en un edificio en ruinas.

-¿Cómo olvidarlo?, mi madre se volvió loca y me castigó durante un mes sin poder verte –sonrió también.

-Pero tú te escapabas…

-Me daba miedo que volvieras a irte sola…

-Itachi yo…estoy preocupada por ti. Tal vez sea la persona que menos te gustaría tratar en estos momentos, pero…no puedo dejar de brindarte mi apoyo. Sé que nuestra relación no es la mejor, que no me consideras más que…más que un posible error de tu pasado, aun así, yo siempre voy a estar aquí para ti –sus ojos se encontraron con los suyos, no pudo más que deleitarse con la sonrisa de agradecimiento que él le regaló.

-Lo sé, también imagino que no es fácil para ti, tú me advertiste que Shizune no me haría feliz…yo lo siento, creo que ese tema debería estar fuera de la conversación –se disculpó al ver como ella se estremeció.

-Sí, mejor no hablar de ello –asintió con el cuerpo rígido. No quería recordar la última discusión que hubo entre ellos, todo por culpa de aquella maldita mujer-. Y… ¿ves a tu hija en casa de…tu exmujer? –prefirió cambiar súbitamente el tema.

-Antes si, pero las cosas se han vuelto verdaderamente difíciles entre nosotros, así que una de sus niñeras la lleva a mi departamento, donde paso el rato con ella.

-Ah, siendo así, tal vez algún día pueda conocerla –propuso sincera.

-¿Por qué no ahora?, como te dije, iba de salida a verla, y ya que te has tomado la molestia de venir a verme…

-¿En serio?, sería un placer –se puso de pie animada.

-No se diga más, vamos –se adelantó a abrir la puerta para ella.

-Gracias –se sonrojó cuando su cuerpo pasó tan cerca del suyo.

Aquel encuentro no pudo ir mejor, sabía que tendría que ir despacio, lo que menos pretendería Itachi sería enfrascarse tan rápido en otra relación, peor aún, renovar una que terminó tan mal, pero su buen recibimiento la tranquilizó y la convenció de seguir adelante con sus intenciones de reconquistarlo.

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-¡Ay no!, ya no puedo comer más –retiró el plato al que apenas había dado uno que otro bocado-. ¿Dónde estará Tenten?, ya pasó más de una hora –se levantó de la mesa con rapidez, doblándose de dolor al lastimarse la herida.

-¡Sakura! –se aproximó el azabache a servirle de apoyo y llevarla hasta el sofá.

-Estoy bien, se me olvida que sigo convaleciente –le sonrió para intentar calmarlo.

-Hmp, debes ser cuidadosa, me preocupa que tu herida se abra –le acarició el costado por encima de la ropa.

-Lo seré, descuida.

-Sé que estas preocupada, pero tal vez exageras. Tenten pudo ir a visitar a alguna amiga, o a un asunto de su escuela –se sentó junto a ella.

-No lo sé, es que es muy raro que no nos haya avisado, además, con eso que olvidó su celular, tendría que imaginarse lo inquietos que estaríamos por ella, ya ves, Tomori sin conocer la ciudad se fue a recorrer los alrededores por si la veía llegar.

-Mn, creo que eso lo hizo para darnos espacio, y no tanto por Tenten, cosa que no hemos aprovechado –sonrió levantando las cejas juguetón.

-¡Sasuke!, no es momento para eso –lo regañó no aguantando las ganas de reír.

-Solo un beso –propuso inclinándose hacia ella y tomándola por la nuca para mantenerla en su sitio mientras la besaba.

Sin duda era el único que con tan solo una mirada, podía hacer que se olvidara hasta de su nombre. Lo abrazó por el cuello intentando enredar sus dedos en su fino y exquisito cabello. ¿Qué le había hecho ese hombre?, ¿en qué momento se volvió indispensable en su vida?, seguramente desde que escuchó su profunda voz detrás del teléfono, admitió sin querer.

-¡Waho!, por lo visto tendré que acostumbrarme a sus pasionales muestras de cariño, ustedes son mejor que cualquier novela que puedan transmitir en televisión –bromeó una traviesa voz a su espalda.

-¡Tenten! –se llevó la palma a los labios cubriendo su expresión de sorpresa.

-¡Perdón, perdón!, sé que soy una entrometida, pero es que se ven tan bien juntos.

-¿Dónde estabas?, nos tenías muy preocupados por ti –se levantó del sofá con ayuda del ruborizado pelinegro que se mantenía en silencio.

-Claro, ya me imagino la gran preocupación que tenían –rio llegando hasta ella y saludándola con un beso en la mejilla.

-No bromees Tenten, Sasuke nos dijo que saliste de la empresa entes que él, Tomori está buscándote por los alrededores, ¿Qué pasó?, ¿Por qué no llegabas, dónde te habías metido? –recuperó la seriedad.

-Bueno, ya venía para acá, directo a que me consolaran por-… –al ver a Sasuke pendiente de lo que diría, decidió no contar el altercado que tuvo con Neji, ellos eran amigos y no quería ocasionar una disputa entre ambos, ya que probablemente Sasuke la defendería, aunque fuera solo para quedar bien con Sakura-, por un terrible dolor de cabeza que no me dejaba en paz. Entonces, en el ascensor me encontré a uno de nuestros vecinos, ¡ni te imaginas quién es! –comenzó a saltar emocionada al recordar lo que fue de su tarde.

-¿Quién?

-¡Deidara Seiryu! –gritó impresionada.

-¿Quién? –la pelirosa repitió con la misma expresión de ignorancia.

-No puede ser que no conozcas a Deidara Seiryu, es un magnifico actor, es guapísimo, todo un sueño hecho realid-… -cortó al apreciar la ceja alzada de Sasuke-, digo, mn, si es atractivo, pero, no es tu tipo, él es rubio, de ojos azu-… -el ceño del azabache se frunció mas cuando volteó a ver a Naruto-, ¡ay Dios!, bueno tal vez antes pudo haber sido tu tipo, pero ya no, ahora estas con Sasuke y él…

-Tenten, deja ya de balbucear –pidió Sakura sin siquiera darse por enterada de la expresión asesina que el azabache le dedicaba a la de ojos cafés-. Ósea que estabas en el departamento de un vecino –recapituló con la mano en la barbilla-, y estas muy emocionada porque es un actor famoso…

-Sí, famosísimo, aunque repito, seguro que a ti no te movería ni un pelo –aclaró con miedo, sonriéndole asustada a Sasuke.

Naruto comenzó a llorar dentro de su corral, Tenten no perdió la oportunidad de redimirse ante ellos y se apresuró a levantarlo.

-Yo me encargo, así ustedes siguen en lo que estaban, voy a revisarle el pañal, con permiso –huyó a la recamara del rubio bebé.

-¿Y ahora qué le sucede? –se quedó sorprendida por la eficacia y rapidez de la castaña.

-Sakura –la demanda en el tono del oji negro la hizo mirarlo-, te prohíbo abrirle la puerta a cualquier vecino, no, mejor a cualquier hombre que no sea yo, no importa si vienen a pedirte una maldita taza de azúcar, ¿estamos? –la tomó por los hombros.

-¿Eh?

-Y si acaso alguien te pregunta, estamos casados y tenemos tres hijos –continúo.

-Sasuke, ¿estás loco? –empezó a reír divertida-, ¿esto es por lo del vecino actor? –su carcajada fue más profunda al ver como se indignaba.

-No quiero que ningún otro rubio de ojos azules se te vuelva a atravesar, y menos si es tan popular como Tenten dice –admitió desviando el rostro.

-Sasuke, a mí solo me gustan los hombres de cabello negro y ojos oscuros, no, corrijo, solo me interesa un hombre con esas características –lo cogió por el mentón y lo hizo mirarla-, solo te quiero a ti Sasuke, y el único hombre que obtendrá mi atención aparte de ti, será Naruto –pasó sus brazos por sus hombros y lo estrechó fuerte.

-Mas te vale, o tendrás que mudarte de nuevo, pero ahora a una isla desierta –advirtió retomando su buen humor.

-No es mala idea, sol y mar, podría acostumbrarme –sonrió antes de acercarse a su boca y callar con un beso su próxima queja.

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Llego a su departamento casi arrastrándose, el turno de veinte horas que acababa de tener en el hospital lo dejó convertido en una piltrafa humana, pudo delegar el cuidado de sus pacientes a otro colega, incluso a su personal de enfermeras, pero era demasiado responsable como para ello. Camino a su recamara escuchó la voz de Deidara que abría la puerta de su alcoba detrás de él.

-¡Hey!, ¿Qué tal te fue? –lo saludó el rubio con una gran sonrisa.

-¿Tú cómo crees? –le regresó la pregunta dando un profundo bostezo.

-Tan mal, bien, al menos uno de los dos tiene algo bueno que contar. Hoy conocí a una de las nuevas vecinas, ¿recuerdas que vimos un camión de mudanzas hace unos días?, pues es porque dos chicas se mudaron al departamento de abajo, una se llama Tenten, y es toda una belleza –platicó entretenido-. Dice que vive con su mejor amiga llamada Sakura, y si es la mitad de bonita que Tenten, creo que te va a interesar.

-Deidara, prácticamente me estoy quedando dormido aquí de pie, por qué no me dejas descansar unas horas y después me platicas todos los chismes del día, ¿de acuerdo? –pidió desinteresado.

-Va, eres un aburrido, bien, vete a roncar y elimina esas ojeras, porque quiero ir a darles la bienvenida como se debe, es más, creo que invitarlas a cenar esta misma noche sería buena idea, ¿Qué te parece?

-Como quieras –soltó dándose la vuelta y encerrándose en su cuarto.

-De saber que sería una carrera tan pesada no le hubiera aconsejado ser médico. En fin, haré la reservación para la cena, no creo que las vecinas se nieguen –mencionó seguro.

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Odiaba regresar a la oficina después de la maravillosa tarde que pasó junto a Sakura, pero no era un irresponsable como para dejar el trabajo de lado. Salió del elevador y se dirigió rápidamente al escritorio de la secretaria de Itachi, debía decirle que se tomó la atribución de darle el resto del día a Tenten por su malestar. La pequeña muchacha se hallaba atendiendo a los que parecían ser unos clientes de su hermano.

-Buenas tardes –saludó con cortesía y se volvió para encarar a la castaña- Matsuri, en cuanto pueda avísele a itachi que Tenten no se sentía bien y le permití ausentarse el resto de la tarde –explicó brevemente dándose la vuelta directo a su oficina.

-Ah, Uchiha-san –se puso de píe apurada-, discúlpenme un segundo –pidió a los hombres frente a ella-, ¡Uchiha-san espere! –intentó alcanzarlo pero él ya había abierto la puerta de su despacho-, lo están buscando –informó observando como se detenía de golpe y se quedaba observando al hombre frente a él.

-Que gusto verte Sasuke, espero no te importe encontrarme aquí dentro.

-Hmp, sabes que no…Gaara –sin despegar los ojos del pelirrojo le indicó a Matsuri que regresara a sus labores.

Entró cerrando la puerta, se acercó a su escritorio y colocó ahí su portafolios, Gaara permanecía de pie con los brazos cruzados, no perdía contacto con él.

-Siéntate –lo invitó acercándose a un sillón que se apostaba frente a su amigo.

-Gracias –poco a poco se acomodó en el sofá.

-¿Deseas algo de beber, agua, un café, algo más fuerte quizás? –cuestionó sereno.

Al menos él tenía ganas de beberse una botella entera de Whisky, ¿Qué querría Gaara tratar con él?, ojala no fuera nada relacionada con Sakura, más le valía que no mencionara ni su nombre, porque no lo toleraría. Sakura era suya, y recordar lo que pudo haber pasado entre el pelirrojo y ella, aun le preocupaba.

-Así estoy bien. ¿Cómo has estado? –preguntó con interés.

-Mejor de lo que parece.

-Hace tiempo que quería hablar contigo, pero…no encontraba la manera… -sus ojos se concentraron en el piso.

-¿Ah sí?, ¿Por qué?

-Sé que eres muy cercano a Sakura, y yo no me comporté nada bien con ella, creo que temía tu reacción.

-Ciertamente me pareció muy bajo tu comportamiento, pero eso no importa ya –articuló apretando los dientes.

Por supuesto que no, Sakura y él ahora serían felices, nada de lo que Gaara quisiera hacer tendría importancia y sentido para la de ojos verdes.

-A mí me sigue atormentando, Sasuke, quiero verla, necesito hablar con ella y disculparme. Sé que eres su amigo e intentas protegerla, pero no tienes que preocuparte por mí, te prometo no volver a dañarla, yo la amo…Sasuke, necesito de ti, ayúdame a conquistar a Sakura nuevamente, por favor Sasuke, solo tú puedes convencerla de darme otra oportunidad –pidió esperanzado sin percatarse de la furia que destelló en la mirada de su amigo.

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¡Aleluya!

No saben lo que los he echado de menos, es más, lloro de emoción =´). Que dijeron, está loca salió a dar un paseo de noche y la raptaron los aliens, peor aún, cayó en un hoyo negro y terminó en una dimensión desconocida donde no existe Naruto, pues no!. Simplemente me quebré las dos manos y no podía escribir, hahaha, no se crean Dios me libre, si así me tardo, ahora accidentada, pues no me vuelven a ver hasta dentro de unos años XP.

En fin, me apuré a regresar por dos cosas, la primera, ya me había tardado mucho (pero necesitaba unas vacaciones alejada de la escritura, me concentré en un poco de relajación), la otra, esta semana, más específicamente el viernes, cumplo años, y quería celebrarlo con ustedes de la mejor manera, con actualizaciones, yeha!, ya llevo la mitad de los otros fics, así que pronto subo cap de las otras historias. Pues sip, cómo ven?, un año más vieja, no es como si no envejeciera un poco cada día, pero el 27 será más significativo hehe. Así que de perdis mándenme un abrazo o algo así, ¿necesitada de afecto y atención?, por supuesto hahaha.

Como sea, creo, espero, ruéguenle a su Deidad favorita, que este de vuelta, ando motivada en no perderme de nuevo, al menos no durante tanto tiempo.

¿Qué tal el capítulo?, parece venir un encontronazo, ¿será?, ¿quieren golpes?, haha.

Gracias por el apoyo, por seguir aquí aunque sea propensa a desaparecer sin aviso o explicación. En serio muchísimas gracias porque sé que es tedioso leer actualización después de cierto tiempo, le pierde uno el hilo a lo demás, so, no me linchen.

By the way, gracias a los que me han enviado sus sugerencias para los shots y drabbles Complacencias, apenas voy retomando ritmo, así que no se desesperen que todas las ideas se realizarán, así tenga que estar acabándolas en el 2025, pero lo haré.

En fin, hasta aquí con mi discurso, les mando un abrazo, un saludote, espero leernos pronto, cuídense mucho, un placer platicar con ustedes!