Los personajes no me pertenecen, escribo sin fines de lucro... no soy Rowling, por si a alguien le quedaban dudas...


Entreacto: la caja de fotos

El miércoles por la noche, Petunia había localizado una vieja caja con fotos de infancia, y pasó horas hablando de su infancia, de su hermana, de sus padres, viejas anécdotas, muchas de las cuales Vernon ni siquiera había conocido. Vernon había notado cómo Petunia se refrenaba de criticar abiertamente a Lily, pero no por eso dejaba de mencionar lo joven que había sido y cómo los magos la habían alejado de su familia.

—Esta foto es de cuando Lily cumplió nueve años —musitó Petunia, mostrando una foto. Estaba instalada en el sofá, con Rose en su regazo y Dudley y Harry a ambos lados.

En la foto, una niña pelirroja peinada con dos trenzas sonreía radiante detrás de una torta con glaseado verde y nueve velitas encendidas. Más niños y niñas la rodeaban, la mayoría de ellos sonriéndole o mirando a las velitas.

—¿No estabas en el cumpleaños? —se extrañó Harry.

—Sí, estaba. Yo soy la que está en el borde de la foto, con el vestido azul —respondió Petunia, señalando a una niña en el borde izquierdo de la foto, peinada con el cabello muy tirante para atrás y expresión seria.

Vernon sabiamente se abstuvo de mencionar que la pequeña Petunia, que ya entonces fruncía los labios de desaprobación, miraba a la radiante pequeña Lily con envidia.

—Lily se enojó con Eddie, un primo nuestro —Petunia señaló a un niño que en la foto salía a punto de meter un dedo en la torta de cumpleaños— que sopló las velitas antes de acabáramos de cantar el feliz cumpleaños. Lily lo retó, y ahí mismo las velitas volvieron a encenderse solas. Eddie volvió a soplarlas, sin que las velas reaccionaran. Eddie empezó a soplar con desesperación, él siempre soplaba las velas de las tortas de cumpleaños ajenos —explicó Petunia con una irritación que le había durado todos esos años, por lo visto—, pero no pudo apagarlas. Eddie sopló tanto que empezó a marearse, y entonces Lily, sonriendo, apagó todas velas de un solo soplido, mientras los demás se reían de Eddie —añadió Petunia con una ligera sonrisa.

—No sabía que tienes un primo —se atrevió a mencionar Vernon—. ¿Él es...?

Vernon no había sabido cómo preguntar si el primo Eddie era un mago, pero Petunia lo comprendió perfectamente.

—Eddie se casó con una mujer divorciada —respondió Petunia con una mueca de desdén—. Le hice saber que no es bienvenido aquí. Éste es un hogar decente.

Vernon asintió con la cabeza. Petunia tenía siempre mucho cuidado de no permitir que gente socialmente inadecuada entrara a su casa, lo que incluía pero no estaba limitado a personas divorciadas, madres solteras, hijos de madres solteras, extranjeros y pobres. Anteriormente magos y brujas también caían en esa categoría, pero ahora, con Harry...

—¿Lily hacía mucha magia? —preguntó Harry tímidamente, mirando la foto como hipnotizado.

—Más o menos —admitió Petunia—. Papá y mamá se lo habían prohibido. No sabíamos cómo era que hacía ese tipo de cosas, y a ellos los ponía nerviosos que ella pudiera hacer cosas como saltar de una hamaca y caer en cámara lenta...

—¿Hacía eso? —preguntó Rose con ojos muy abiertos.

—Sí, mamá solía decir que Lily casi la mató del susto la primera vez que lo hizo —asintió Petunia con una ligera sonrisa—. Creo que la entiendo mucho mejor ahora.

—¿Por qué? —preguntó Dudley, sin comprender.

—Porque yo también creí que se me paraba el corazón el día que recibí un llamado de la escuela en el que me decían que mis hijos se andaban trepando por los techos —respondió Petunia, sacudiendo la cabeza.

—¡Fue un accidente! Estábamos jugando a la escondida en el recreo, Harry dijo que conocía el mejor escondite, tratamos de saltar detrás de los grandes tachos que estaban afuera de la puerta de la cocina... —justificó Dudley.

—...y de golpe estábamos sobre el techo de la cocina —murmuró Harry, sin dejar de mirar la foto—. Creí que el viento nos había levantado mientras saltábamos. ¿Eso... eso fui yo?

—¡Fue genial! —recordó Dudley con una enorme sonrisa—. ¡Los bomberos fueron a la escuela a bajarnos del techo! ¡Todos los otros chicos estaban locos de envidia!

—Estuvimos en penitencia por un mes —le recordó Harry, malhumorado—. Y tuvimos que escribir una composición sobre por qué estaba mal trepar a los techos.

—Valió la pena —sonrió Dudley, asintiendo.

Petunia miraba de uno a otro de sus niños con una sonrisa dolorosa, y Vernon, que nunca había pensado en Lily fuera de los términos de 'esa pariente que preferimos hace de cuenta que no tenemos', de pronto se encontró preguntándose si la relación entre Petunia y su hermana habría sido así: cercana, de compañerismo y travesuras compartidas. Para el momento en que él había conocido a Petunia, la relación entre las hermanas había estado irremediablemente dañada, pero viendo a Harry y Dudley, no le costaba imaginar que una vez, muchos años atrás, Petunia y Lily habían sido tan cercanas como ahora lo eran los niños.

—¿Hay más fotos? —preguntó Rose, espiando dentro de la caja.

Petunia sacó otra foto de la caja, y se quedó mirándola con una expresión angustiada.

—Oh —Petunia se cubrió la boca con una mano. La otra mano, que sostenía la foto, temblaba ligeramente.

—¿Qué pasa? —preguntó Dudley, estirando el cuello.

—Son dos nenas en traje de baño, mamá y Lily —narró Rose, que sentada en el regazo de su madre tenía la mejor vista—. Están en una playa.

—Fueron las vacaciones familiares que tomamos antes de que Lily fuera a ese... fuera a Hogwarts —musitó Petunia.

Vernon la miró con simpatía. Años de evitar decir palabras como "magia", "bruja", "Hogwarts" y similares, era difícil romper con esa costumbre de la noche a la mañana. Él mismo todavía tenía problemas en llamar a su cuñada y concuñado por sus nombres.

—Lily estaba insoportable de alegría —rememoró Petunia—. Mis padres estaban orgullosísimos. Yo... yo no había querido ir a las vacaciones, porque no hacían otra cosa que hablar de Lily todo el tiempo... yo tenía buenas notas, y había ganado un premio por prolijidad y pulcritud, pero nadie se fijaba en eso, todos estaban pendientes de Lily... Lily, que iba a ir a estudiar magia...

—¿Es por eso que estás enojada en la foto? —preguntó Rose, señalando a la izquierda de la foto.

Petunia respiró profundamente un par de veces antes de responder.

—Sí. Sí, yo no quería que me sacaran fotos, en todas las fotos salí enojada... mi padre me retó por arruinar las fotos, Lily había salido sonriendo en todas... —murmuró Petunia.

—¿Tu papá y mamá eran malos? —preguntó Harry en voz baja, acurrucándose más contra el costado de Petunia.

—No —respondió Petunia en voz baja, y pareció sorprenderse a sí misma con la respuesta—. No, no eran malos. Eran... injustos. Estaban tan absortos en Lily, en... en que sería capaz de hacer magia, que iría a una escuela a la que sólo se accede por invitación... que por fin sabían por qué Lily podía hacer las cosas que hacía... estaban tan ocupados con ella, que yo sentí... como si me olvidaran.

—¿Te olvidaron? —preguntó Harry, asustado—. ¿Cómo pudieron olvidarte?

—No me olvidaron realmente —admitió Petunia con una ligera sonrisa—. Es sólo que querían hablar de Lily y sobre Lily todo el tiempo. Y yo... yo estaba celosa —admitió Petunia en voz muy baja.

—Imaginen que ahora habláramos sólo de Harry todo el tiempo —señaló Vernon—. Que nadie diría nada sobre el dibujo que hizo Rose, o algo especial que hizo Dudley. Sólo Harry, Harry, Harry todo el tiempo. ¿Cómo se sentirían?

Harry bajó la mirada. Rose frunció la nariz. Dudley se encogió de hombros.

—Bueno, es algo especial, que Harry es mago. Todos hablamos mucho de eso —opinó Dudley, despreocupado.

Vernon y Petunia intercambiaron la mirada que de vez en cuando no podían evitar, la que decía '¿cómo es posible que este chico sea nuestro hijo?'

—Pero no sólo de eso. Si hablan sólo de Harry, yo haría un dibujo en la pared, así tienen que verlo. O en la mesa —pensó en voz alta Rose.

Vernon y Petunia sonrieron ligeramente. Rose era tan hija de Petunia y Vernon que a veces costaba recordar que la habían adoptado de bebé. Ahora que su cabello había tomado un tono rubio-castaño, y ya sólo tenía reflejos rojizos al sol, nadie hubiese adivinado que Petunia no la había dado a luz.

—Rose, está prohibido dibujar en las paredes o los muebles —le recordó Vernon.

—Si tienes algo que decirnos, usa tus palabras —añadió Petunia.

Rose, enfurruñada, frunció la nariz y giró la cabeza, mirando por sobre el hombro izquierdo, del modo que solía hacer cuando algo la irritaba.

—¿Dónde queda esa playa? —preguntó Dudley, mirando la foto que Petunia aún tenía en la mano.

—Es la isla de Wight —dijo Petunia, sin necesidad de consultar el reverso de la foto, donde estaba escrito quiénes aparecían en la foto, más el lugar y el año.

—¿Es ahí a donde vamos a ir de vacaciones este año?

—No, este año iremos a Mallorca —corrigió Vernon.

—Una vez que este tema con... el profesor Dumbledore esté resuelto —añadió Petunia.

—Es un estafador —declaró Dudley, convencido—. Yo no voy a creerle nada.

—Es un profesor de magia, dice mamá —replicó Rose—. Yo voy a ver si saber hacer magia.

—Es un estafador —insistió Dudley—. Va a tratar de convencerte que puede hacer magia, pero es sólo un truco. No hay que creerle.

—Yo le voy a creer si quiero —discutió Rose, cruzándose de brazos.

—Niños, no peleen —interrumpió Petunia, seria.

Dudley le hizo una mueca a Rose. Rose le sacó la lengua a Dudley.

—Harold, estás muy callado —observó Petunia, acariciando el cabello del chico.

Harry suspiró profundamente. Era verdad que el chico había estado muy callado desde que le dieron la noticia sobre Hogwarts. Era comprensible, lo conmiseró Vernon. No poder asistir a Smeltings, y encima tener que ir a aprender magia: eso era deprimente.

—No puedo creer del todo que la magia sea real —caviló Harry—. Pero eso explica todas las cosas raras que estuvieron pasando todos estos años... no sé qué pensar.

—Son casualidades —repuso Dudley de inmediato.

—¿Casualidad que cosas raras siempre ocurren donde yo estoy? —preguntó Harry.

—Bueno, sí. Las casualidades son así —respondió Dudley.

—Pero son muchas casualidades —insistió Harry.

—Siguen siendo casualidades —descartó Dudley con un gesto de la mano.

—El profesor Dumbledore podrá explicarlo mañana —respondió Petunia—. Él sabe cómo explicar la magia, yo nunca tuve nada que ver con eso.

Dudley y Rose asintieron, él con desconfianza y ella con certeza; Harry se acurrucó más contra el costado de Petunia.

Más le valía a ese Dumbledore explicar la magia de un modo que no le causara más malestar a su familia, pensó Vernon seriamente, o el viejo, mago o no, sabría de qué es capaz un hombre de bien al que le colman la paciencia. El pobre Harry, entre enterarse que sus biológicos eran... magos, Vernon debía llamarlos magos y no 'anormales' de ahora en adelante... eran magos, y habían sido asesinados, y ahora él tendría que ir a esa escuela a aprender a controlar su magia en vez de poder ir a Smeltings... lo que menos necesitaba el pobre chico eran más disgustos.

Vernon se encargaría de dejarle bien en claro al Dumbledore ése que él, Vernon, no toleraría tonterías de ningún tipo. Nada de explicar la magia de un modo que hiciera que Harry se sintiera mal o inferior. Harry era un Dursley en todos los sentidos que importaban, y como tal era un modelo a seguir de decencia y rectitud. Era un mago, de acuerdo, y eso era desafortunado, pero que nadie se atreviera a hacerlo sentir mal por eso, o se las vería con Vernon.


¡Feliz 2018! ¡Gracias por leer!

Este medio-capítulo llega al lector por cortesía de mi hermana, que no tuvo mejor idea que empezar el año con una gastroenteritis tal que acabó hospitalizada por las primeras dieciocho horas del día. ¿Qué hace una cuando está lejos de su familia, preocupada y angustiada, y sin nada que hacer más que esperar? Sigue escribiendo el fic que tenía empezado, desde luego, para canalizar toda ese energía en algo útil.

Pero esta escena, aunque importante en algunos sentidos, demoraba la acción que importa en el capítulo, y que es la visita a Diagon Alley. De modo que decidí subirla hoy como 'entreacto', y dejar el capítulo para fines de enero, tal como había planeado. ¿Qué les parece Vernon? ¿Logré hacerlo tan orgulloso, estúpido y altanero como es?