Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto
Solo la trama de esta historia es de mi autoría.
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Para: NeLa Uchiha, a la cual le gusta mucho esta historia, hola amiga C=!
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La madre virgen
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Capitulo XXXI
Dilema
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Salió de la recamara de Naruto dirigiéndose a la sala, el bebé no fue muy cooperativo a la hora de responderle, al contrario, después de su propuesta, el pequeñito se había reído entretenido, distrayéndose con la luz de la lámpara y murmurando cosas indescifrables. Resopló algo frustrado, era comprensible que el rubio no tuviera un muy buen entendimiento todavía, tal vez después de algunos meses, cuando sobrepasara el año de edad, sería más fácil convencerlo de llamarlo papá.
Cuando llegó a donde todos se encontraban, su semblante se volvió serio. No le pareció que Sakura se encontrara junto a uno de los vecinos, conversaban amenamente, incluso hasta lucían como antiguos amigos. Carraspeó para hacer evidente su llegada, Tenten y el rubio actor dejaron de reír, la prima de la castaña salía de la cocina con una bandeja de bocadillos y paró en seco, lo mismo que su pelirosa novia y el pelirrojo hombre, enseguida viraron sus ojos hacia él también.
-Sasuke, ya están aquí –se puso de pie la de ojos verdes llegando hasta ellos-, ¿recuerdas al doctor Sasori?, es el que atendió a Naruto en aquella terrible caída que se dio, cuando me llevaste de emergencia al hospital –Sakura esperó a que él escarbara entre sus recuerdos.
-Ya decía yo que su rostro me era conocido –afirmó rememorando al instante al atractivo médico.
En aquella época, la primera impresión que le dio el galeno no fue muy buena, sobretodo porque se veía verdaderamente joven e inexperto, pero después, al contemplarlo trabajar y cuidar de Naruto, reconoció que su evaluación había sido incorrecta y apresurada, Sasori era muy competente y extremadamente bueno en lo que hacía.
-Si, a mí también –sonrió el doctor desde su lugar en el sofá-, algo en su apariencia me sonaba, pero fue hasta que vi a su mujer que recordé al pequeño Naruto.
Sonrió satisfecho por la observación del pelirrojo, menos mal él pensaba que Sakura era su mujer, claro que era una verdad a medias, pero no pretendía aclarar la situación, le favorecía mucho que creyeran que él era el hombre de la casa.
-Vaya Sasori, eres más conocido que yo que soy artista –rio Deidara.
-Bueno, es que soy el mejor en lo que hago –se alabó con falsa arrogancia-. No volví a verlos por el hospital, lo que me dice que su hijo ha estado perfectamente, me alegro por ustedes, noté que Naruto era un niño fuerte cuando resistió esa caída.
Sakura comenzó a incomodarse por las suposiciones de su vecino, él creía erróneamente que Sasuke era el padre de Naruto, y no podría estar más equivocado, pero si bastaba verlos para identificar claramente que ellos no estaban relacionados. Sintió preocupación, tal vez al azabache le molestarían aquellos comentarios, él quería y apreciaba a su bebé, pero eso no significaba que estaría dispuesto a tener el título de padre de su niño, y por supuesto que ella no intentaría endilgarle ninguna obligación respecto a eso.
Reconoció con dolor, que Naruto era simplemente suyo, su niño podría tener personas cercanas a él que le harían más llevadera y agradable su vida, comenzando por ella misma, pero habría un hueco que no podría llenar jamás. Aun si su relación con Sasuke funcionaba, que era lo que más deseaba en la vida, siempre estaría el tema de la apariencia, Naruto no se identificaría con él, y en el peor de los casos, Sasuke tampoco, si al menos su hijo hubiera sacado algún rasgo de Sai.
-Sí, mi bebé es un campeón –se puso seria, por el bien de su relación, debía aclarar aquel malentendido antes de que Sasuke se molestara-, pero Naruto no es hijo de-…
-¡Pa-pa!
Se quedó inmóvil al ver como el rubio saltaba contento en los brazos del de ojos negros, la expresión de Naruto no podía ser más feliz, el bebé se abrazaba a Sasuke y acercaba su boquita a la mejilla del azabache babeándolo juguetonamente.
-¡Pa-pa! –repitió el niño y parecía orgulloso de aquella declaración.
La boca de Sakura se abrió de sorpresa, no solo por la nueva palabra que Naruto dijo, sino por la expresión de satisfacción que Sasuke le devolvía al bebé, le sonreía tiernamente, y lo contemplaba embelesado. Se percató de como su novio apretó al rubio y lo acercó a él, reteniéndolo en un afectuoso abrazo.
-¿Sasuke…? –se aproximó dos pasos a ellos temiendo arruinarles el momento, percibió cuando sus ojos se cristalizaron, rápidamente las lágrimas la asaltaron sin poder contenerlas.
-¿Lo escuchaste Sakura? –le mencionó él con una enorme sonrisa, la incredulidad y la dicha a partes iguales reflejándose en su rostro-, si Naruto, soy tu papá –lo miró directo a sus enormes ojos azules.
Era la imagen más hermosa de la que había disfrutado hasta ahora. ¿Cómo pudo pensar que Sasuke se molestaría porque el rubio lo llamara papá?, ¿Cómo imaginó si quiera que su hijo no se identificaría con él solo por no tener sus ojos o su cabello?, ella tampoco compartía genes con Naruto y lo adoraba por encima de todo. Las cosas acontecían a una velocidad que la impresionó, pero aquello se debía a que Sasuke era el hombre de su vida, él la amaba, los amaba, y ella sentía exactamente lo mismo.
No sabía que llegado el momento en el que Naruto lo reconociera como padre, se sentiría de esa manera. La palabrita del de ojos azules, esas dos sílabas apenas bien pronunciadas, significaban mucho más de lo que hubiera podido imaginar. El bebé y él, acababan de crear el vínculo más importante que puede tener un ser con otro ser, algo que los uniría y relacionaría de por vida. Una sensación de pánico lo atacó de repente, miedo a no ser suficiente, horror de no darle a Naruto lo que merecía, pavor de no corresponder a la confianza que el niño depositaba en él.
Las manitas de Naruto le apretaron el pecho, colocó la cabeza en su hombro y empezó a recitar una retahíla de balbuceos, como si hubiera advertido lo que él pensaba y estuviera tratando de calmarlo con su tranquila platica de ruiditos incomprensibles. Eso le bastó, respiró agradecido y le acarició la rubia cabeza, haría todo lo que estuviera en sus manos para no defraudar a Naruto y a Sakura, se prometió firmemente atrayendo a la pelirosa y dándole un beso en la frente.
Tenten contenía el aliento emocionada, aquel momento era solo de sus amigos, ella siempre supo del enorme amor que Sasuke albergaba por Sakura, y aunque a su amiga le costó trabajo decidirse a aceptarlo, a la castaña no le quedaba duda que ella le correspondía en igual magnitud. Pronto serían una familia, suponía que no faltaba mucho para que se animaran a caminar hacia el altar, dio un saltito de emoción llamando la atención de los vecinos que también permanecían conmovidos por la escena.
-Se ve que se quieren mucho, ¿es la primera palabra del nene? –curioseó interesado el actor.
-No, de hecho primero llamó a Sasuke por su nombre, ellos tienen una conexión realmente profunda, Naruto lo adora –platicó sonriente.
-Bueno, es natural, es su papá –apuntó de nuevo Deidara.
-Sí, es su papá –asintió Tenten con seguridad-, un papá que él mismo escogió –murmuró conmovida.
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Mientras Gaara finalizaba su ducha, ella se bebía un trago para calmar sus nervios y pensar con claridad lo qué haría. No quería seguir el plan de su mellizo, le preocupaba que él estuviera tan obsesionado con esa mujer, como para mandar al diablo la amistad de tantos años que tenía con Sasuke.
Se dejó caer en el sofá y empujó la bebida a través de su garganta, que gran impresión se había llevado con las nuevas andanzas de esa sinvergüenza, mira que saltar de la cama de Itachi a la de Sasuke, ¡era el colmo!, más que ellos lo permitieran. Aunque seguramente esa arribista no significaba nada para su amigo, él era un mujeriego que aprovechaba lo que las féminas le ofrecían, y probablemente solo disfrutaba de los favores sexuales de esa perdida.
Suspiró inquieta, darle un no rotundo a Gaara no traería nada bueno, él ingeniaría otra descabellada idea con tal de obtener a esa horrorosa mujer, a mala hora había venido a cruzarse en el camino de su hermano, renegó frustrada.
-No tienes que pensarlo tanto Karin, solo hacer lo que te he pedido –la petición demandante de Gaara llegó hasta sus oídos.
Respiró profundamente y asintió en aceptación. Hacía mucho tiempo que ella y Sasuke no tonteaban como antes, pero no por eso le resultaba indiferente el azabache, simplemente sabía que era mejor para ella no hacerse ilusiones con él, porque no era un hombre que pudiera formalizar con nadie.
En un pasado no muy lejano, Sasuke la mantenía en un lugar privilegiado entre sus conquistas, por lo que no desconfiaba poder llegar a él y despegarle a esa oportunista del camino, mataría dos pájaros de un tiro, Sakura no obtendría otro triunfo sobre los Uchiha, y a la vez, intentaría salvar la amistad de Gaara con el pelinegro. Ya más adelante se preocuparía por cómo desinflar la ilusión que su mellizo seguía manteniendo por la caza fortunas esa.
-Tienes razón Gaara, siempre te he apoyado, y esta vez no será la excepción, pero creo que lo más conveniente es esperar un tiempo prudente para hacer mi acercamiento –se puso de pie y lo encaró para tener una mejor comunicación, las marcas de los golpes que su rostro mostraba, hicieron que le dieran escalofríos-. Si busco a Sasuke en este momento puede sospechar algo, mejor dejemos que se tranquilice y baje la guardia, es más, hasta podría terminar con Sakura sin necesidad de que yo intervenga…
-Eso lo dudo, ahora que ha logrado que Sakura caiga en sus redes, dudo que la deje libre, no es tan estúpido como…como yo –aclaró en un suspiro.
Los ojos de su hermano reflejaban un profundo dolor y arrepentimiento, su decisión de ayudarlo se fortaleció. Desde el fondo de su corazón creía que Sakura no era mujer para un hombre como Gaara, pero si él la anhelaba con tanto fervor, la tendría, ella lo ayudaría a que así fuera. Después de conseguirla, probablemente él perdería por fin el interés, al menos eso esperaba.
-Ya deja de lastimarte con eso, prometo ayudarte en todo lo que pueda hermanito –caminó hasta él y tomó sus manos entre las suyas-, verás que pronto tendrás a Sakura solo para ti, te lo aseguro –supo qué hacía lo correcto cuando lo vio sonreír y animarse ante su apoyo.
-Gracias Karin, tienes razón, conquistaré a Sakura de nuevo, y ahora si no dejaré que se aparte de mí –prometió con determinación.
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-¿No les pareció hermoso cómo Naruto no quería soltarse de Sasuke cuando se fue con Sasori para que le revisara las heridas? –comentó Tenten enternecida.
-La verdad yo no me he recuperado del asombro de oírlo llamarlo papá –expresó Sakura con los ojos todavía empañados-, sabía que Naruto le tenía aprecio, pero no para que lo relacionara con ser su padre –acarició la cabeza del bebé, el rubio se mantenía inquieto en sus piernas.
-Cómo no iba a verlo como su papá, si Sasuke ha estado siempre con él, lo cuida, lo consiente, juegan juntos, si hasta lo he visto hablarle como si fuera su mejor amigo –sonrió la de ojos cafés.
-Tienes mucha suerte Sakura, no todos los hombres aceptan con tanto cariño a hijos que no son suyos –aportó Tomori con sincero alivio.
-Sí, Sasuke es…es lo mejor que me pudo pasar, después de mi hijo claro –besó la nuca de Naruto y lo hizo reír-. Pero al parecer no soy la única afortunada en los terrenos del amor, ¿Tomori, viste como Deidara se comía con los ojos a tu primita?
Las mejillas de Tenten se tiñeron de rojo, compartieron una enorme sonrisa de complicidad cuando vieron al rubio regresar con las bolsas de comida.
-Listo, me tardé porque me puse a revisar si los platillos eran los correctos, les sorprendería la cantidad de veces que se han equivocado con mi pedido en ese restaurant –acomodó todo en la mesa y se sentó de nuevo al lado de la castaña.
-¿Qué tipo de comida se decidieron a pedir?, a Sakura no le gusta la oriental –apuró a mencionar Tenten para alejar la atención de ella.
-Si me gusta –aclaró la pelirosa con vergüenza.
-Pero el día que Sasuke sugirió…ah, ya entendí –rio Tenten al comprender que Sakura estaba muy celosa en aquella ocasión como para aprobar nada de lo que ella propusiera.
-Qué bueno que ya esté todo aclarado, ¿verdad? –se disculpó con la mirada, Tenten la entendió perfectamente y asintió dándole la razón.
-Es comida tailandesa. Oye Sakura, si no es mucha indiscreción, ¿Quién fue el que golpeó así a tu marido? –preguntó el rubio con curiosidad.
Le gustó mucho la visualización de Sasuke como su marido, por lo que no corrigió al vecino.
-Tuvo unos problemas con un amigo, un desacuerdo que los llevó a los golpes –respondió formal-, la pelea fue con Gaara –lo dijo mirando a Tenten que se sorprendió muchísimo por la información.
-¡Ay no!, ya me imagino entonces por qué fue la pelea –obviamente por su amiga pelirosa.
-Sí, estoy preocupada, ellos se llevaban tan bien. Tal vez si yo hablara con Gaara… -comenzó a sugerir la de ojos verdes.
-¡Jamás! –se sobresaltó ante el tono terminante de Sasuke-, ni se te ocurra acercarte de nuevo a él Sakura.
El pelinegro regresó junto al médico, por suerte su ex amigo no le había roto ninguna costilla, Sasori le recetó unos medicamentos que lo ayudarían con el dolor y la inflamación, por lo que se tranquilizó. Le molestó mucho escuchar que Sakura pretendía encontrarse con Gaara, no tenían nada de qué hablar, por el contrario, si ese encuentro se llevaba a cabo, solo serviría para alentar más al pelirrojo de insistir con ella.
-¿Te encuentras bien?, ¿el doctor no encontró nada malo, cierto? –se irguió la pelirosa cuestionando con inquietud.
-No te preocupes Sakura, Sasuke se pondrá bien en cuestión de días, no tiene nada roto –la tranquilizó el de ojos miel, ya que el azabache seguía esperando que ella le asegurara que por ningún motivo se acercaría a Gaara.
-Gracias –caminó en dirección a Sasuke, en seguida Naruto le abrió los brazos esperando a que lo cargara, así lo hizo, pero la expresión de enfado que le mostraba a ella no cambió-. Si crees que no es conveniente que aclare todo con él, está bien Sasuke, no me acercaré a Gaara –le aseguró en susurros.
-No quiero que mantenga sus esperanzas puestas en ti –suavizó su voz y le acarició la mejilla, no había pretendido asustarla ni imponerle nada, solo quería hacerla comprender que su idea no era la mejor-, ¿me entiendes?
-Si –sonrió y se atrevió a darle un rápido beso en los labios.
No pudo frenar el impulso de tocarlo, de saborear aunque fuera por unos instantes su deliciosa boca, se atemorizó ante su temeridad y su falta de pudor, los demás obviamente estaban atentos de sus movimientos, debería comportarse con prudencia, pero reconocía que cuando lo tenía frente a ella, lo último en lo que pensaba era en ser prudente o decorosa.
-Mjhm, la comida ya está aquí, ¿Por qué no comenzamos con la cena? –propuso Deidara poniéndose de pie y ayudando a Tenten a hacer lo mismo.
-Buena idea –expresó Tomori-, voy por los platos –ofreció rápidamente.
-Yo te ayudo –decidió Sakura, era la anfitriona, además necesitaba calmar aquella pasión que Sasuke despertaba en ella-, ¿te quedas con Naruto? –le preguntó al de ojos negros.
-Hn, por supuesto. Después de que los vecinos se retiren –murmuró cerca de su oído antes de que se fuera-, ¿podemos ver esa película que sugeriste? –ladeó sus labios en una sonrisa que prometía mucho.
-Cla…claro –accedió colorada, Sasuke amplio más aquella mueca y ella casi corrió a la cocina, si seguía parada frente a él se derretiría.
-Ya oíste pequeño dobe, será mejor que te duermas cuanto antes y nos dejes un rato a solas a tu mamá y a mí, recuerda que soy tu padre, así que debes obedecerme –repuso ante el puchero del rubio bebé-, ah, ah, ah, sin berrinches –le indicó con autoridad-, si haces lo que te digo, mañana te traeré una sorpresa –los ojitos azules de Naruto se iluminaron y volvió a juguetear en sus brazos-, así me gusta pequeño dobe, que nos entendamos.
Sakura regresó acompañada de su amiga enfermera, colocaron la mesa con apoyo de Tenten y de los vecinos mientras Sasuke se entretenía ayudando al rubio a caminar.
La cena transcurrió agradablemente, entre las anécdotas de Deidara de sus experiencias como actor, las pláticas de Sasuke en relación a sus viajes y a la empresa, y las bromas y ocurrencias de Tenten y Sasori, todos disfrutaron mucho del ambiente de camaradería que se formó.
-Así que… ¿Tenten no tiene novio? –lanzó Deidara aprovechando que las mujeres se concentraban en limpiar el desastre armado.
Sasuke sonrió y se llevó la copa de vino a sus labios, alargando el momento de responderle al aparente pretendiente de su amiga, Naruto dormía plácidamente recargado en su brazo izquierdo y sus piernas, el ajetreo lo había vencido hacía poco menos de quince minutos.
-No que yo sepa –soltó registrando el alivio del melenudo artista.
-Y…no sé, algún… ¿pretendiente? –Sasori sonreía burlón a su lado, claramente divertido con el súbito nerviosismo de su amigo.
-Supongo que ha de tener bastantes, Tenten es muy agradable y bonita.
-Si claro, pero… ¿uno en especial? –insistía inquieto.
-Creo que esas preguntas las respondería mejor Sakura, después de todo es su mejor amiga, como comprenderás, no tengo vocación de confidente como para saberme las vidas de los que me rodean –intentó ocultar su fastidio.
Los vecinos le parecieron medianamente simpáticos, por lo que pretendía ser lo más cordial que podía, pero estaba desesperado por que se marcharan y le permitieran tener un momento privado con la pelirosa. Durante la velada descubrió que no eran una amenaza, al rubio le gustaba Tenten, y el doctor no mostró un interés especial en su Sakura, así que no quería correrlos así sin motivo, pero la compañía se había alargado más de lo educadamente aceptable, aquel par ya llevaba casi cuatro horas en el departamento y su paciencia estaba por desbordarse.
-Por supuesto, disculpa si te molesto mucho con lo mismo, es que…Tenten me interesa –confesó apenado por ser tan insistente.
-No hay problema, aquí entre nos, dudo que tú le seas indiferente, Tenten te admira mucho –decidió auxiliar un poco a la castaña, ya que ella en su momento también lo ayudó a él con Sakura.
-¿En serio? –irradió felicidad y le dio un codazo al pelirrojo-, ¿escuchaste Sasori?, le gusto a Tenten.
-Creo que lo que Sasuke dijo es que no creía que le fueras indiferente, no que le gustabas –corrigió con tranquilidad.
-Aguafiestas –espetó el rubio frunciéndole el ceño.
-Y ustedes… ¿no tienen otros compromisos? –bostezó falsamente con el propósito de correrlos de manera discreta.
-Que inconsciencia la nuestra, ya es algo tarde y seguimos aquí molestando –el pelirrojo le echó un vistazo a su reloj y se apresuró a ponerse de pie jalando a su amigo en el proceso-, Deidara, creo que es momento de marcharnos.
-Pero si apenas son las nueve –repuso desanimado el de ojos azules.
Sasuke apretó la mandíbula, si no se largaban de una vez, se olvidaría de su buena fe y los echaría él mismo a patadas.
-Listo, ya quedó todo como nuevo –arribó Tenten muy animada-, ¿no me digan que ya se retiran?, pero si apenas son las nueve –comentó perdiendo el buen humor.
-Es lo que yo decía –sonrió Deidara con intención de acomodarse de nuevo en el sofá.
-Ya que ustedes congeniaron tan bien, y además parecen muy dispuestos a seguir la fiesta, ¿Por qué no se van a bailar o a algún otro sitio a divertirse?, pueden llevarse a tu prima, Tenten, como es su última noche aquí, es necesario que se lleve una buena impresión –propuso el azabache de inmediato-, naturalmente Sakura y yo no podemos acompañarlos por el bebé, pero nos las ingeniaremos para entretenernos también –aportó lanzándole una mirada de confabulación a la castaña.
-Buenísima idea, si, Sasuke tiene razón. ¿Qué les parece? –Tenten entendió el mensaje.
-Por mi encantado, Sasori, obvio vas, ¿cierto? –insistió Deidara.
-Mn, creo que no tengo opción, si, vayamos.
-Iré a avisarle a Tomori y por mi bolso, Sasuke, Sakura se está tomando sus pastillas, anúnciale que salimos, ¿sí?
-Por supuesto –ya podía escuchar el coro de ángeles y las trompetas de la victoria en su cabeza.
-Gracias por todo Sasuke, un placer, y agradécele por favor a tu esposa –se despidieron por fin los vecinos.
Cabeceó en respuesta y los acompañó a la salida, las primas salieron junto con ellos, al cerrar la puerta una ola de entusiasmo lo atravesó, estaba solo con Sakura, simplemente debía acomodar a Naruto en su cuna y prepararse para lo que venía, su cuerpo se tensó en anticipación y la piel se le erizó por la increíble sensación de ardor que lo recorrió.
-¿Y los demás? –se encontró con Sakura en el pasillo, ella lo observaba confundida.
-Se fueron a bailar, estamos solos –respondió con simpleza.
-Oh –fue la reacción de ella.
Al percatarse de la inspección abrasadora que los ojos de Sasuke llevaban a cabo con su cuerpo, sus piernas se debilitaron. Recordó la ocasión en la que lo vio por primera vez, y como su mirada había barrido con todas sus defensas, atrayéndola magnéticamente y sumergiéndola en un abismo profundo y peligroso.
-Iré a acostar a Naruto, ¿Por qué no vas y escoges la película que veremos? –le propuso sin dejar de devorarla con su vista de halcón.
-Si –musitó sin saber si lo pensó o lo dijo.
Se dirigió a la habitación y se dejó caer en la cama, ¿era su imaginación o las manos le temblaban?, un calor sofocante le incendiaba el rostro, las palmas le sudaban y en su estómago revoloteaba un ejército de mariposas furiosas. ¿Por qué se sentía tan nerviosa?, Sasuke no se aprovecharía de ella nunca, sin embargo tampoco tendría la necesidad, reconoció que si él la tocaba, ella no podría impedir que sucediera lo que tanto temía.
Sus pensamientos iban a la velocidad de un cohete, probablemente estaría exagerando y Sasuke si trataba de pasar un simple rato juntos viendo una película. Apenas y llevaban dos días juntos, él no supondría que estaría lista para dar un paso así, aunque con un hijo a cuestas, daba la impresión de no ser muy recatada.
El corazón le palpitó a mil por hora, ¿Qué haría si él intentaba algo?, se conocían desde hace meses, su relación era de lo mejor, incluso antes de saber lo que sentían el uno por el otro, hasta Naruto le había abierto ya su corazón llamándolo papá. Se mordió el labio inferior con fuerza, ¿podría resistirse?, Ino no tardó en entregarse a Sai, si su amiga que tenía una voluntad de acero había flaqueado, ¿Qué se podía esperar de ella, que se comparaba con un corderito ante el acecho del lobo?
Sasuke irrumpió en la recamara y ella se quedó petrificada, pudo percibir el momento justo en que se situó a su lado, el colchón se hundió junto a ella y el brazo del azabache la atrajo por la cintura.
-¿No has elegido la película? –su voz parecía seda que acariciaba cada una de sus terminaciones nerviosas.
-Preferí esperarte… ¿Qué…qué género te gusta más? –intentó en vano sonar segura.
-El que tú decidas –respondió de la misma manera, con una sensualidad que la hizo cometer el error de mirarlo a los ojos.
Él inclino la cabeza y se apoderó de sus labios sin darle tiempo ni de parpadear, la ferocidad con la que la besaba era arrebatadora, si antes tenía duda alguna sobre las intenciones de Sasuke, esta vez le quedaron muy claras. Su espalda tocó la superficie blanda de la cama, él comenzó a recorrer su figura con manos hábiles, sin romper el contacto de sus bocas. Apretó con fuerza sus hombros anchos y fuertes, aferrándose a él desesperadamente, el nubarrón de deseo que la envolvía, la hizo olvidarse de cualquier objeción o timidez.
Sin ningún desgaste de energía, la tomó por la cadera y la levantó unos centímetros sobre el colchón, la colocó mejor en el lecho y se situó sobre ella, sosteniendo un poco de su peso con sus brazos mientras se acomodaba entre sus piernas. Abandonó con renuencia su dulce boca que exigía más de él, recorrió con besos húmedos su cuello y la oyó gemir avivada, arqueándose y restregándose en su pecho, completamente entregada a lo que le hacía. No resistió la tentación de colar una de sus manos bajo su blusa.
-¡Sasuke!
-Sakura… -llegó hasta uno de sus senos y lo acarició con delicadeza, su piel era tan suave.
La sorpresa de sus ojos fue reemplazada por el placer de aquella caricia, se sintió satisfecho y saltó de nuevo a sus labios, sin dejar de lado sus deliciosas cimas.
¿Era eso lo que se sentía al entregarse en cuerpo y alma a alguien?, de ser así, era la sensación más maravillosa del mundo, con solo su boca y sus manos, Sasuke la estaba transportando al paraíso, pasó sus palmas por aquella extensa y dura espalda. Los dedos del azabache incrementaron su movimiento, tensando más la zona sensible de su busto en la cual trabajaba.
De repente, como si no se hubiera percatado antes de su situación, un latigazo de realidad la asaltó y atravesó hasta la capa más adormecida de su conciencia. ¿Qué pasaría si Sasuke se daba cuenta de que ella seguía siendo virgen?... ¡Virgen!, se angustió ante el escenario que todo aquello desataría.
"Tal vez no pase nada y ni siquiera lo note", se planteó ante la imposibilidad de frenarlo, él estaba tan concentrado, y ella tan extasiada, "pero… ¿y si me equivoco?", se enfrentaba a una gran encrucijada. Permitirse conocer el amor al lado de Sasuke, exponiéndose a ser descubierta; o impedirle que siguiera adelante, consiguiendo así tiempo para idear una solución. "¿Qué hago?", comenzó a marearse, él se separó de ella y empezó a desabotonarse la camisa, ¡iba a suceder!, si no lo detenía ellos harían el amor, debía tomar ya una decisión.
Una tercera opción le saltó a la vista, una que hasta hace poco jamás habría considerado, lo amaba así que…
"Puedo...puedo confesarle la verdad de una vez por todas"...
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Ya se dieron cuenta que me encanta esto de las dedicatorias, agradezco mucho a este sitio que me ha permitido hacerme de buenas amigas como tu NeLa, y obvio otras más, además de maravillosos lectores que también siempre me están apoyando con sus comentarios y sus alertas, sepan que los aprecio y los quiero mucho, a todos y cada uno de ustedes = ).
Hacía rato que no actualizaba, ya hasta estamos en el 2014, espero que lo hayan iniciado con todo!, ¿Qué tal les va?, coméntenme con confianza.
El capítulo, uff, Sasuke va a velocidad supersónica, pero en fin, lleva aguantándose las ganas desde hace mucho, y Sakura, pues sin oportunidad de escapar, ¿Quién en su sano juicio le va a huir a Sasuke?, obvio nadie!, hahaha. ¿Qué creen que pase?, ¿se dará cuenta de la súper mentirota de su maternidad?, ¿no pasará nada?, aporten sugerencias a ver si le atinan ; ). Los vecinos muy socialitos, no presentan aparentemente amenaza, son muy monos ellos; y Naruto que le sigue perfectamente el juego a su papi adoptivo, aww, me dio ternura escribir esa parte.
Me da mucho gusto andar por acá con este fic, que sé que les gusta, gracias por seguir aquí a pesar de las tardanzas y todos los inconvenientes que se suscitan. Les mando un abrazote, un saludo hasta el rincón donde se encuentren, cuídense mucho, cualquier duda/chisme/queja/crítica aquí me tienen, seguimos leyéndonos y a disfrutar de la vida!
