Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto

Solo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.

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La madre virgen

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Capitulo XXXIV

Manzanas de discordia

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Corría de un lado para otro, todo debía quedar listo lo antes posible, una mirada al reloj la hizo estremecerse de nervios, ya casi daban las diez de la noche. Terminó de colocar la mesa románticamente, las velas al centro junto con un pequeño florero –en el cual depositó algunas de las flores de su arreglo–, daban un aspecto elegante e íntimo.

Salió disparada a la habitación, terminaría de vestirse y maquillarse, después metería la lasaña al horno, así estaría caliente y recién hecha cuando Sasuke llegara. El vestido azul rey que había escogido le parecía la mejor opción, era formal y le quedaba por debajo de las rodillas, pero tenía un escote en V que le daba un giro sensual y provocativo.

-¿Qué tal todo? –Tenten se abrió paso en la habitación después de dos golpes en la puerta-, Naruto ya está listo, míralo, parece un principito –el bebé en sus brazos sonrió risueño.

-¡Te ves hermoso mi amor!, saludarás a Sasuke y después podrás irte a dormir –se acercó al rubio y le dio un beso en la mejilla-. La cena está casi lista, preparé una lasaña deliciosa y la ensalada favorita de Sasuke, de postre serviré fresas con crema, no se me ocurrió algo más rápido –comentó con entusiasmo.

Ser la asistente de su novio le servía de mucho, conocía perfectamente los gustos y disgustos del azabache, desde sus comidas preferidas, hasta sus intereses y pasatiempos. Curiosamente, lo único en lo que no se imaginó que cambiase nunca, era en su elección de mujeres, "perfectas y discretas", recordó los adjetivos usados por él para señalar a sus conquistas. "Menos mal que cambió de opinión y se fijó en mí", sonrió animada pasándose el cepillo por su larga y espesa cabellera dejándola lustrosa.

-Estoy tan feliz, ojalá Sasuke disfrute de todo lo que le he dispuesto –aplicó algo de lápiz labial en sus sonrientes labios y un poco de rímel en sus rizadas pestañas.

-Seguro que sí Sakura, sólo asegúrate que la crema batida si vaya directo a las fresas –alzó las cejas bromista.

-¡Tenten! –después de las insinuaciones de su amiga, no necesitaría rubor, sus mejillas quedaron bastante rojas.

-Ya sabes, estaré esperando para cuidar de Naruto cuando decidan quedarse a solas, tú despreocúpate de todo lo demás, esta noche es para ustedes dos. Y dime, ¿ya lo llamaste? –se sentó en la cama y dejó que el bebé gateara sobre ella.

-No, primero quiero estar lista. Así hago algo de tiempo hasta que él termine sus asuntos, no quiero presionarlo para que los deje botados si es que no ha acabado su jornada –se dio la vuelta y tomó el vestido sobre el cual su hijo saltaba-, Naruto, no le arrugues el vestido a mami.

-Bien, vístete, te esperamos en la sala –cargó de nuevo al niño para darle su espacio a Sakura.

-Ay Sasuke, no pensé que te echaría tanto de menos, te amo tanto –suspiró ilusionada retirándose la bata.

Diez minutos después, se sentía ansiosa y muy expectante. Tenten permanecía en su recamara estudiando unas técnicas de actuación hasta que tuviera que encargarse nuevamente del niño, Naruto jugueteaba en el corral a la espera de que Sasuke llegara, Sakura quería que conviviera con él un rato antes de que disfrutaran la cena ellos dos solos.

Tomó el teléfono y marcó rápidamente el número del de ojos negros, seguramente en esos momentos él estaría por salir de la oficina. Aguardó pacientemente hasta que el buzón de voz se activó, frunció el ceño confundida. Terminó la llamada y marcó de nuevo, otra vez la voz de Sasuke en aquella grabación impersonal se escuchó del otro lado de la línea.

-Sasuke, hola. Te llamo porque quiero saber cómo estas, además de que te extraño y quisiera saber si es posible vernos esta noche, mn…espero que escuches pronto mi mensaje, llámame por favor en cuanto lo hagas –exhaló pesadamente-, bien, cuídate y…te amo, ¡besos! –dejó el auricular en su lugar-. Parece que papi está más ocupado de lo que imaginábamos –desvió su mirada a Naruto.

-¡Pa-pa! –gritó el niño alzándole los brazos desesperado por salir de su prisión.

-Ven, esperemos a que Sasuke nos llame –lo cogió con cuidado y se sentó en el sofá más largo, Naruto parecía cansado, por lo que se acomodó sin problema en su regazo.

-Sakura…Sakura –la voz nerviosa de Tenten la despertó de repente.

-Mhm… ¿Qué pasa?… ¡No puede ser, ¿me quedé dormida?, ¿Qué hora es?, ¿Sasuke llegó o llamó?! –se despabiló enseguida al recordar la cena, Naruto continuaba dormido en sus brazos.

-Ya pasa de media noche, yo también me tomé una siesta, mal consejo estudiar recostada –acotó bostezando-. Desperté preocupada, había olvidado que yo cuidaría del bebé. Sasuke no ha llegado –informó desconcertada.

-No dijo que lo haría, no pude comunicarme con él –recordó abatida-, pero pensé que escucharía el mensaje que le dejé en su buzón. ¿Segura que no ha llamado?, me parece extraño –se puso de pie para estirarse, Tenten le retiró al rubio de los brazos y siguió arrullándolo.

-Segurísima, el teléfono no ha sonado, tal vez llamó a tu celular –señaló el pequeño aparato en la mesa de centro.

-No, nada aquí tampoco –informó inquieta, ¿y si algo le había sucedido?, sintió escalofríos sólo de pensarlo.

-A lo mejor estaba tan cansado que se quedó dormido encima de su escritorio, suele pasar. Te sorprenderían los lugares insólitos en los que yo me he desplomado de sueño –sonrió para darle un toque de humor a sus palabras.

-Volveré a llamarlo, si no me responde, marcaré a su departamento, no me importa despertar a Itachi, necesito saber si algo le sucedió a Sasuke –hizo caso omiso al comentario indulgente de la morena.

Sentía la tensión en cada músculo de su cuerpo, la cabeza le punzaba dolorosamente, no precisamente por el sueño interrumpido, un fatal presentimiento se gestaba en su pecho.

-¡Sakura! –la voz de Sasuke le regresó el alma al cuerpo.

-¡Sasuke! –la presión en su pecho disminuyó notablemente, antes de que él le respondiera, había dejado de respirar-, ¿estás bien?, no me contestaste cuando llamé, estaba preocupada, ¿Dónde estás? –seguramente seguía en la oficina, razonó más serena.

-Lo siento, mi intención no era inquietarte, mi celular estaba en vibración, pero no sentí tus llamadas. Tuve que ponerlo en silencio porque me encontraba en el teatro –explicó rápidamente.

-¿El teatro?... ¿sigues ahí?, es algo tarde ¿no? –le arqueó la ceja a su amiga, Tenten se mordió el labio superior intuyendo el problema que se venía.

¿Cómo que el teatro?, ¿con quién estaría Sasuke?, la calma que sintió se esfumó de inmediato, en su lugar apareció la sospecha y el desconcierto.

-Ya no, la obra terminó hace un rato, ahora estoy en un bar del centro, Karin insistió en que me relajara un poco, ¿no te molesta verdad?

Furia, la sangre le hirvió al escuchar aquel nombre. La hermana de Gaara estaba con Sasuke, ¿por ella él la había dejado plantada?. Si bien no acordaron que iría a visitarla, Sakura así lo esperaba, hacía cuatro días que no se veían, ¿acaso no estaba tan desesperado cómo ella?, ¿no la necesitaba a su lado?. Recordó con miedo la relación que la pelirroja tenía con él, "aparte de amigos, ellos eran…amantes", apretó los dientes conteniendo sus emociones.

-Supongo que eso no importaría mucho, ya que no tuviste la atención de comunicarme que saldrías con ella –intentó no sonar dolida, pero la expresión de Tenten le indicó que había fallado.

-No fue planeado, Karin se apareció de repente y…teníamos tiempo sin charlar –argumentó cuidadoso.

-Por supuesto –completó seca.

-Sakura…si quieres puedo ir enseguida, te juro que esta es una simple salida de amigos –sugirió seguro por cortesía.

-No, todo está bien. Sigue divirtiéndote, estoy demasiado cansada para esperarte, hasta luego.

-¿Nos vemos mañana? –preguntó esperanzado.

-Tal vez, no lo sé, tengo asuntos que hacer, adiós –cortó la comunicación antes de que se diera cuenta de su mentira.

¿Qué asuntos?, casi se rió por su patético intento de revancha. Observó la mesa que horas antes preparase con tanto esmero, la decepción era un sentimiento bien conocido por ella, prácticamente la experimentó durante toda su infancia. Navidades y cumpleaños en soledad, había soñado día a día con ver aparecer a sus padres por las puertas de aquel humilde orfanato. Entrarían buscándola entre el resto de las demás niñas, pero ella los reconocería porque su madre tendría el cabello tan lacio y rosado como ella, y su padre los mismos ojos vivaces y verdes.

-Sakura… -Tenten le acarició el brazo.

-Salió a divertirse con Karin, la hermana de Gaara. La misma mujer que me trató como basura y que fue su amante durante no sé cuántos años –comentó con tirantez.

-Ay Saku, porque no le dijiste que…

-¿Para qué? –refutó defensiva-, si él hubiese querido verme esta noche, lo habría hecho. Voy a acostar a Naruto en su cuna y después me voy a descansar, buenas noches Tenten.

-Sakura –caminó tras ella.

-Buenas noches –repitió terminante.

-Buenas noches, descansa amiga –resopló la castaña quedándose a medio pasillo.

Acomodó a Naruto sin problema, se dirigió a su recamara notando que Tenten se había encerrado en la suya. Al entrar a la habitación y cerrar la puerta tras de sí, no pudo frenar las lágrimas. ¿A quién quería engañar?, fue una ingenua al pensar que su relación con Sasuke tendría una posibilidad. No negaba que entre ellos existían sentimientos muy intensos, la noche en la que casi se entregó a él, pudo sentir todo su amor, pero eso no sería suficiente.

Se miró en el espejo con una actitud totalmente crítica. No poseía más que lo que su reflejo le regresaba, su persona. No era rica, no era culta, no tenía preparación alguna, no necesitaba llamar la atención como muchas de las mujeres que desfilaron por la oficina del azabache, su inteligencia era tal vez como la del promedio. ¿Se avergonzaría Sasuke de ella?, ¿se arrepentiría de amarla?, siempre era Sasuke el que la visitaba, las comidas o cenas nunca fuera de casa. ¿No era suficiente cómo para que él la invitara al teatro o a un bar de moda al igual que a Karin?

Se negaba a ser el placer culposo de su jefe, si Sasuke no la creía suficiente, pues podía irse por donde había venido, ella no era menos que las otras sólo por haber crecido en la más cruda carencia, no fue su culpa. Sacudió la cabeza contrariada, esperaba equivocarse, no quería pensar así de él, pero saberlo feliz con aquella mujer le partía el corazón, la novia era ella, no Karin, ¿Por qué no compartir ese momento juntos?, las sospechas de que él no quisiera incluirla en su vida social por vergüenza, cobraron más sentido.

Se masajeó la sien angustiada, dejar de pensar era lo que necesitaba. Se quitó los pendientes con premura, las manos le temblaban del coraje, cuando tomó el joyero este cayó al suelo estruendosamente. Suspiró hastiada agachándose para comenzar a guardar las pocas piezas de bisutería que la cajita contenía.

-Me había olvidado de esto –murmuró con sorpresa al coger del piso aquel collar de diamantes que brillaba esplendorosamente-…Gaara –apretó la joya con culpa-, nunca le regresé el regalo –buscó los aretes que hacían juego encontrándolos al instante.

El teléfono en su buró resonó de repente y se apresuró a contestar, no quería que el ruido despertara a Naruto.

-Diga –respondió cortante, no eran horas de llamadas, además ya se imaginaba quién estada del otro lado del hilo.

-¿Y tu celular?, he estado intentando contactarme desde hace más de cinco minutos, no quería llamar al departamento por consideración a Tenten y a Naruto.

-Lo olvidé en la mesa de la sala –soltó seria.

-¿Qué asuntos? –cuestionó al parecer molesto.

-¿De qué hablas?, ¿ya estas ebrio?, espero que tu amiguita Karin no te exponga a un accidente –recalcó con acidez.

-Ya no estoy con Karin, voy directo a verte. Dijiste que tenías asuntos qué hacer, ¿Qué asuntos? –repitió apurado.

-No vengas, te dije que estoy cansada…

-¿No quieres verme? –preguntó confundido.

-Quería, pero ya no son horas, te hubieras quedado en el bar, total, seguro te estabas relajando muy bien, ¿no? –se mordió la lengua tratando de evitar aquel sarcasmo.

-Sakura…

-Iré a ver a Gaara mañana, eso es lo que tengo que hacer –fue lo primero que le llegó al cerebro, estaba muy molesta, quería que él se sintiera igual que ella. Así mismo, era preciso entregar las ostentosas joyas que no pensaba seguir guardando.

El silencio en la línea fue interrumpido por un gruñido, la vehemente contestación de Sasuke la dejó atónita.

-¡Sobre mi cadáver, escuchaste Sakura!, te prohíbo que vuelvas a ver a Gaara –ordenó feroz.

-¡Tengo que hacerlo!

-¡Por supuesto que no!. No estoy jugando Sakura, tú estás conmigo, no tienes nada que hacer con él.

-¡Entonces tú tampoco tendrías porque salir con su hermana, ella fue tu pareja, ¿no?! –vociferó indignada.

-Eso es diferente, yo no quiero nada con Karin.

-Ni yo con Gaara –aseguró de inmediato.

-No irás, es mi última palabra –advirtió autoritario.

-Pues aquí están las mías, ¡no vengas y adiós! –colgó sin vacilación.

Estaba tan alterada, la herida de su costado comenzó a latirle, el ardor se intensificó hasta que tuvo que correr por su medicamento. La bilis se le atoraba en la garganta, ahora sí las cosas se habían salido de control. Le pareció una ofensa la estúpida actitud de Sasuke, el muy cínico se atrevía a imponerle su voluntad, mientras él tenía la libertad de actuar como se le diera la gana.

Se bebió un vaso de agua y se sirvió otro. Lo de Gaara había sido un impulso, pero no se arrepentía, hasta que no le devolviera el costoso regalo, no se quedaría tranquila, podría enviárselo con Tenten, pero eso sería una cobardía, podría reforzar en Gaara que ella se escondía por miedo a verlo, él creería que seguía suscitando alguna reacción en ella, y eso no era verdad. Sasuke tendría que entenderla, ambos sobrepasaron la raya esa noche, era algo que tal vez no se podría arreglar, reconoció con temor.

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Golpeó el volante furioso, no tuvo opción más que detenerse frente a un parque para no ocasionar un accidente. Se encontraba a tan sólo dos calles del departamento de Sakura, pero ella no quería verlo, le había gritado incluso que no fuera, quiso aullar de rabia. ¿Por qué estaba tan furiosa?, la salida nocturna con Karin no fue premeditada, no creyó estar incurriendo en una falta al aceptar convivir un rato con su amiga. Cosa muy distinta a lo que ella pretendía hacer con Gaara, ¡él seguía enamorado de ella, y Sakura quería servírsele en bandeja!

Bajó del auto y comenzó a caminar en círculos alrededor de el, necesitaba enfriarse. Recapituló sus acciones a partir del momento en el que había recibido la visita inesperada de la pelirroja. Él habría querido negarse, pero por otro lado creyó grosero declinar su plan, tenían tiempo sin una charla, ella continuaba siendo su amiga, ver una obra y después ir por un trago era algo completamente inocente.

Se recargó en la puerta del conductor y guió la vista hacia la calle, tan cerca y tan lejos, maldijo interiormente. ¿Qué asunto tenía con Gaara?, ¡obviamente ninguno!. Tal vez esa actitud rebelde de Sakura en empeñarse a verlo, era para castigarlo por el coraje de esa noche. No, ella no era rencorosa, ni tampoco tan inmadura como para correr de sus brazos a los de su amigo. ¿Pero entonces por qué quería verlo?, golpeó la llanta con un puntapié. Prefería ajustarse a la idea del castigo, si, ella seguro dijo aquella mentira para sacarlo de sus casillas.

-Y por supuesto lo logró –farfulló retomando el control.

Lo primero que haría por la mañana sería ir a verla, no permitiría que aquella discusión diera paso a un problema mayor en su relación. No era su culpa, pero si necesitaba disculparse ante ella por ser el causante de su malestar, lo haría.

Un vistazo a su reloj, le aseguró que no era adecuado continuar en aquel solitario sitio. Se montó de nuevo en el coche y condujo directo a su departamento, la esperanza de que en pocas horas todo se solucionara, le devolvió la tranquilidad.

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-¿Cómo estás? –fue el saludo de Tenten que detuvo su desayuno al verla aparecer con Naruto.

-Bien –observó que la mesa seguía puesta para la "cena frustrada".

-Guardé todo lo que preparaste en el refrigerador, tal vez podamos comerlo a la hora de la comida –propuso esperanzada.

-Si, tal vez –murmuró sin interés. Anoche no había querido saber más sobre nada, y esa mañana tampoco le importaba lo que pasara con su esfuerzo del día anterior.

-¿Vas a algún lado? –por fin detalló la manera en la que estaban vestidos, Sakura y Naruto lucían listos para salir.

-Sí, tengo un asunto pendiente con…Gaara. Después te explico si –interrumpió a Tenten antes de que esta preguntara-, no quiero desperdiciar más tiempo –"no quiero que Sasuke me encuentre aquí", seguramente el azabache no tardaba en aparecer, aquello echaría abajo su intención de escapar.

-Sakura…

-Tenten. Ahora no. Sé que puedo confiar en ti, lo de ayer me tiene muy confundida, muy…dolida, pero créeme que si voy a ver a Gaara, es por una cuestión totalmente ajena a mi molestia con Sasuke. Te veo a la hora de comida, ¿OK?, tendré listo todo –se despidió rápidamente mientras la morena asentía.

Salió con prisa y agradeció no topárselo en el camino, afuera un taxi la esperaba ya. El collar y los aretes permanecían resguardados enredados en un pañuelo de seda dentro de su bolso. "Ir y entregarle esto, eso es todo", se repitió mentalmente a la vez que daba indicaciones al taxista.

-Que no sea Sasuke, por favor que no sea Sasuke –rogó Tenten corriendo a la puerta al escuchar el timbre.

Apostaba a que su amiga no había informado al pelinegro de su salida. Tal vez ella fuese una entrometida casi siempre, pero esta ocasión no le apetecía ser la intermediaria entre ellos.

-¡Sasuke! –el color desapareció de su rostro.

-Buenos días Tenten.

Sasuke sonrió tenso, claramente intentando ser amable, Tenten intuyó que aquella cortesía y dechado de buenos modales saldría por la ventana en unos segundos.

La castaña se hizo a un lado cuando él se abrió paso con delicadeza. Sus oscuros y preocupados ojos buscando con ansiedad a su amiga.

-¿Sakura y Naruto siguen durmiendo? –cuestionó caminando hacia las habitaciones.

-Ehm…pues verás…Sakura dijo que…tenía una cuestión que arreglar…

Él giró y, la mirada sombría que le lanzó la paralizó por completo.

-¿Dónde está? –demandó con voz profunda.

-Sakura está…Sakura fue…fue a ver a Gaara –se arrepintió en el momento exacto que las palabras salieron de su boca, la ira en la expresión de Sasuke era algo que jamás olvidaría.

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Naruto se hallaba feliz saltando en sus brazos, el paseo en taxi lo había puesto de muy buen humor. Le acomodó la ropa y le puso su gorra naranja para protegerlo del sol antes de bajar del coche.

-Gracias –pagó el viaje y salió del vehículo.

El edificio frente a ella le trajo amargos recuerdos, la última vez que vio a Gaara, la despedida fue tan contundente, que pensó no volvería a verlo nunca. Suspiró nostálgica, de no ser por el collar y los pendientes, no hubiese hecho aquel esfuerzo de regresar allí.

-Compórtate Naruto, estamos a punto de encontrarnos con Gaara –le informó al bebé todavía en la acera.

-Pa-pa –fue la simple respuesta del niño.

-Si, a él no le gustará. ¿Lo extrañas verdad?, Sasuke no debió hacer que te encariñaras tanto con él –refunfuñó besando la mejilla de su hijo-, tranquilo, después de ir con Gaara, te llevaré al parque que está cerca de la casa, aprovecharemos que el día está hermoso, así tú te distraerás, y yo podré pensar mejor las cosas –murmuró comenzando a caminar.

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-¿Entonces ella había preparado todo esto? –la molestia que sintió cuando supo del paradero de Sakura, se redujo significativamente al escuchar a Tenten.

-Quería agradecerte por las flores, además de hacer algo lindo ya que tenían días sin verse. Ella y Naruto se quedaron dormidos en el sofá esperando tu llamada Sasuke…

Ahora comprendía mejor la actitud de Sakura, ella se había esmerado en cocinarle, en poner la mesa, en arreglarse…con tal de pasar un momento especial juntos. ¿¡Por qué no le llamó antes de salir con Karin!?, comenzó a recriminarse. Peor aún, ni siquiera devolvió las llamadas que ella le hizo.

-Además… -Tenten se mordió la lengua, indecisa de hablar o no.

-Tenten –la apuró ansioso, ¿Qué otro error habría cometido?

-Creo que el que hayas salido con la hermana de Gaara…pues…fue lo que le añadió sal a la herida, ¿comprendes?, ella y tú tuvieron mucho que ver, ¿no?. No quiero que pienses que te juzgo ni nada así, pero…a las mujeres no nos resulta tan fácil entender ese tipo de amistades…

Asintió despacio, para los hombres tampoco sería sencillo aceptar algo así. Él por su parte, odiaría que Sakura siguiera teniendo contacto con Gaara, y eso que ni siquiera habían sido novios.

-Quisiera arreglarlo Tenten, pero…por otro lado el hecho de que en estos momentos esté con Gaara, me tiene muy molesto. ¿Crees que lo hizo para…?

-No –espetó la morena-, ella dijo que la visita a Gaara no tenía que ver contigo, no pienses que lo hace para cobrarse lo de anoche, Sakura no es así.

-Ya lo sé. Es sólo que…en lo que respecta a Gaara, no suelo ser muy objetivo.

Luchar contra la aprensión que lo atenazaba en ese momento le estaba costando mucho, quería confiar en Sakura con todas sus fuerzas, pero desconocer el motivo por el cual ella estaba en esos momentos con su ex amigo, no le ayudaba en nada, al contrario, avivaba más su desconfianza.

-Ya se aclarará todo Sasuke, no te adelantes a los hechos –sugirió Tenten conciliadoramente.

-Eso espero Tenten –deseó que aquella convicción fuese la misma que la de Sakura.

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Llamó a la puerta preparándose para enfrentar a quién estuviera detrás de ella. Naruto concentraba su atención en beber jugo de su mamila, su carita relajada le daba tranquilidad a Sakura para terminar con aquello lo antes posible.

-Vaya, pero si es la mujer que juro no volver –si Karin la hubiera golpeado le habría afectado menos, era justo lo que le faltaba, encontrarse con la mujer causante de su pelea con Sasuke.

La hermana de Gaara abrió la puerta pero no la invitó a entrar, sus ojos se encontraron con los de ella, la pelirroja no intentó esconder la animadversión que le producía el verla de nuevo.

Sakura la detalló de pies a cabeza, Karin en bata lucía mucho más glamurosa y atrayente que ella con su mejor vestido. "Es sólo la facha, no te sientas inferior", se alentó rápidamente, no pensaba compararse con ella. Karin pertenecía a un mundo completamente distinto al suyo, el de las apariencias. Tener algo en común sería imposible.

-¿Se encuentra Gaara? –preguntó dignamente, ignorando su anterior asalto.

-¿Para qué quieres verlo? –el reto marcado en sus arrogantes facciones-, la última vez que estuviste aquí, dejaste claro que él ya no era de tu interés.

-¿Está o no?, no te concierne el motivo de mi visita –no pensaba darle la satisfacción de seguirla atacando.

-Sí, pasa –por fin se hizo a un lado-, enseguida lo llamo –se cruzó de brazos y permaneció de pie frente a ella, sin invitarla a ponerse cómoda-. Veo que tu hijo ha crecido bastante –curiosamente sus palabras no tenían el toque de mordacidad que las anteriores, la vio sonreírle al niño cuando él le dedicó su más preciosa risa-. En fin, ya vuelvo –se dio la vuelta deteniéndose antes de partir-. Por cierto –volvió a girar, como pensándose lo que diría mirándola directamente-, espero que no te haya molestado mi salida con Sasuke anoche –comenzó a juguetear con su cabello-, no sabía que entre él y tú había…ese tipo de entendimiento –hizo una mueca de burla-. Sabes, sé que no me lo has pedido, pero te daré un consejo, ya que soy tan cercana a Sasuke y lo conozco tan bien desde siempre –resaltó sensualmente-, no te ilusiones mucho Sakura. Él es un hombre que no se compromete, de hecho, creo que la relación más estable y duradera es la que tiene conmigo.

-Tenía, querrás decir –la corrigió Sakura cortante.

-Si eso es lo que quieres creer…

-Es así como es –pretendía mantener los estribos pero esa mujer la estaba llevando al borde de su paciencia con sus comentarios malintencionados.

-Sakura, en la vida de Sasuke siempre ha habido variables y muy pocas constantes. Obviamente tu perteneces al primer grupo, un caprichito que Sasu ha querido darse, él admira profundamente a Itachi, seguramente quiso saber que vio su hermano en ti. Cuando se canse o se aburra, que lo hará –aseguró convencida-, indudablemente dejaras de figurar en su vida. Aprende esto mamá soltera –imprimió despectiva-, yo estaba antes que tú, y seguiré aquí después de que desaparezcas.

-Karin –el llamado de Gaara capturó la atención de ambas-, ¿Por qué no me avisaste que Sakura estaba aquí? –preguntó serio.

-Te me has adelantado, a eso iba. Hasta luego Sakura, espero que tomes en cuenta mis palabras, no son más que la verdad –sonrió victoriosa retirándose después.

-Sakura…No le hagas caso a Karin. ¿Cómo has…estado? –la ternura en la expresión de Gaara la desconcertó

El pelirrojo no podía creer aquello, su Sakura frente a él otra vez, quería correr hacia ella y tomarla entre sus brazos, apretarla y convencerla de que ellos eran el uno para el otro, que jamás volvería a dudar ni traicionaría nunca su confianza. El amor que le tenía, latía fervorosamente en su pecho, era tan hermosa, tan perfecta. La vulnerabilidad que mostraron sus ojos ante el ataque de su hermana, le hacía querer protegerla a toda costa.

-Bien, muy bien –desvió la mirada a las ventanas que dejaban entrar el sol a raudales-. Gaara… ¿tú piensas que Karin tiene razón? –preguntó con el corazón en la garganta.

Quién mejor que el pelirrojo para desengañarla, obviamente él acababa de escuchar la agresión de Karin. Gaara y Sasuke eran amigos de toda la vida, apostaba a que se conocían el uno al otro perfectamente. Si en realidad su relación con Sasuke no tenía futuro y él únicamente estaba jugando con ella, Gaara lo sabría.

Gaara caminó hacia ella con el firme propósito de consolarla, las pupilas vidriosas de Sakura no tardarían en empañarse más y dejar rodar las lágrimas. Le acarició la cabeza a Naruto, el bebé no apartaba la carita del hombro de su madre.

Paseó su mano lentamente por la pálida mejilla de la única mujer que había amado hasta ahora, ella lo permitió. Supo que no tendría mejor momento que este, Sakura le imploraba en silencio que la desencantara de Sasuke de una vez por todas y, ahí estaba su oportunidad. Lo que él iba a decirle en ese instante, marcaria su regreso a la vida de la pelirosa.

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Buenas mi gente!

Odiemos todos a Karin y a Gaara!...no se crean, que serían los fics sin ese toque de maldad y discordia que ponen algunos personajes?. Los lindos novios ya tuvieron su primer pelea, no podía ser siempre perfecto, claro que no. Creen que terminen?, Gaara será tan maldito de meter más cizaña?, Sakura será tan ingenua y crédula al hacerle caso?, en el siguiente capítulo habrá NejiTen?, averígüenlo dentro de cinco meses, que es cuando sale el siguiente capítulo =P, hahaha. No se crean, ya lo estoy trabajando en mi mente y se los subiré antes de que haya otro eclipse, lo prometo!

Sorry por la tardanza, ya ni se han de extrañar de que me lleve meses actualizar, aun así, sé que siguen apoyándome y les agradezco mucho, de hecho sus bonitos mensajes y sus alertas, son lo que hace que me remuerda la conciencia por tardarme tanto y me llegue la motivación.

Los echo de menos, espero que ustedes a mí también. Un saludo enorme y un fuerte abrazo, cuídense mucho, mis mejores deseos acompañándolos siempre.

Por ahora eso es todo, me despido de ustedes deseando leernos muy pero muy pronto!