Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto.
Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.
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La madre virgen
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Capitulo XXXV
Cierre
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–Siéntate por favor –la tomó del brazo y la guió hasta el sofá más cercano.
Se dejó caer con cuidado, Naruto se había quedado muy tranquilo, era la primera ocasión que lo notaba así de tímido con alguien, tal vez su hijo extrañaba su ambiente y le intimidaba tener a Gaara frente a él.
–Me sorprendió mucho enterarme de tu relación con Sasuke –el pelirrojo se sentó en la mesita de centro, así podía estar más cerca de ella.
–Fue algo…inesperado, para mí también fue una sorpresa aceptar sus sentimientos –declaró apenada.
Obviamente ella no tenía por qué darle explicaciones a Gaara, él no se las merecía, al menos no de su parte, ella rompió todo lazo con él cuando tuvieron aquella desagradable discusión, por lo tanto, lo que ella hiciera con su vida, era cosa suya.
–Me preguntaste si mi hermana tiene razón –suspiró audiblemente–, en muchas cosas, sí –asintió seguro–. Sasuke nunca ha tenido una relación duradera ni mucho menos seria Sakura –comentó sin perderse su reacción.
–Pero…eso es bueno, ¿no?, quiere decir que él está verdaderamente enamorado de mí, lo nuestro es muy serio, hasta deja que Naruto lo llame papá –argumentó esperanzada.
–O podría ser una de sus tantas tretas, créeme, si ha llegado a tener tantas mujeres, es porque sabe cómo ser encantador –respondió ácidamente.
Por supuesto, ¿cómo no lo imaginó antes?, Naruto era la mejor manera para llegar a Sakura, probablemente Sasuke encantó primero al hijo de la pelirosa. Si Naruto lo aceptaba, Sakura no tendría reparos para abrirse a él también.
–Sakura, tú eres una gran mujer, eso no lo dudes –tomó su mano y la apretó cariñosamente, no quería que su resentimiento hacia Sasuke le restara credibilidad, si ella pensaba que se expresaba así sólo por desquite, no le creería–. Cualquiera podría amarte, simplemente te mereces lo mejor. Pero Sasuke, él no es hombre para ti, él sabía lo que yo sentía por ti y…no le importó, pensé que era buen amigo y me equivoqué, tú piensas que será una buena pareja para ti, también tú te equivocas Sakura.
Quería a Sasuke, toda la vida se habían tratado como hermanos, por eso le dolía enormemente su traición. Sabía que lo que hacía en ese momento era lo correcto, Sakura necesitaba saber la verdad, no quería hacerla sufrir, pero sin duda, si dejaba que ella se siguiera ilusionando por un hombre que jamás cambiaria, aquello le traería aún más dolor.
–Pa-pa –Naruto apretó sus bracitos alrededor de ella.
–Gaara, tengo que irme –se puso de pie apresurada.
– ¿Pero…? –él se irguió desconcertado.
–Oh, el propósito de mi visita. Encontré esto en mi joyero, supongo que Tenten lo guardó ahí cuando hizo la mudanza, yo…me alegro que los hombres que entraron al departamento no se los llevaran –sacó rápidamente el pañuelo con las joyas–, tómalo por favor, es el regalo que me hiciste en mi cumpleaños –le tendió el bulto.
–Sakura, creo que debemos…
–No. Ya escuché suficiente, me he dado cuenta que estoy cometiendo un error –aclaró sosteniéndole la mirada, él cogió lentamente el pañuelo y lo colocó sobre la mesa.
–Quieres decir que… ¿ya entendiste que lo mejor es alejarte de Sasuke? –preguntó optimista.
–No, mi error fue escucharte. Dejé que mi inseguridad me cegara. Es obvio que no conoces a Sasuke, él no hace nada que no sienta o quiera. Durante todos estos meses, he visto desfilar ante él una mujer tras otra, si, Sasuke es atento, simpático, pero jamás se valió de "tretas", para ganar el favor de nadie. Él quiere sinceramente a mi hijo, y también a mí, incluso a ti aunque no lo merezcas –acusó decepcionada, el pelirrojo abrió los ojos estupefacto–. ¿Sabías que él siempre estuvo de tu parte?, a pesar de sus sentimientos hacia mí, él intentó ayudarte a conquistarme. Sasuke nos dio vía libre para estar juntos, no fue hasta que tú lo arruinaste…no, inclusive en ese momento él quiso que buscara un arreglo contigo.
– ¿Dices que él no te conquistó hasta después de eso…? –agachó la cabeza asimilando las palabras de Sakura.
–Él quería que te perdonara, pero yo ya no podía Gaara, la confianza estaba perdida. Sé que eres bueno, y…te agradezco lo que hiciste por mí, lo que sentías por mí –acarició su mejilla–, pero lo amo a él, Sasuke es…es el único hombre que me ha hace sentir inmensamente feliz con solo mirarme. Te quise, y aún te quiero, pero como amigo, como un buen amigo que me brindó su apoyo siempre que lo necesité –sonrió con tristeza.
Por fin veía con claridad, Gaara nunca ocuparía el lugar que Sasuke tenía en su corazón, nadie podría, ni siquiera itachi que fue su primer enamoramiento.
– ¿Y si él te hace sufrir? –preguntó sosteniendo su mano, que permanecía todavía en su mejilla.
–Me arriesgaré, él lo vale –sus ojos se empañaron.
Gaara no se merecía seguir sufriendo por ella, esperar a que le correspondiera, sería una pérdida de tiempo. Incluso si las cosas con Sasuke no funcionaran, ella no volvería con él.
–Nunca voy a dejar de quererte Sakura, sé que fue mi culpa, que yo arruiné todo lo bueno que hubo y pudo haber entre nosotros y…eso me hace sentir peor.
Quería insistir, si sus ojos le mostraran que existía aunque fuera una posibilidad, la oportunidad de enamorarla de nuevo…pero no, su mirada expresaba una verdad que no admitía dudas. Aquella era la despedida y, no había más por hacer.
–Déjalo ir Gaara, si al final no acabamos juntos, es porque ese no era nuestro destino. Encontrarás a una mujer que te ame, una mujer de la cual nunca dudes, una mujer a la que no tengas que pelear con nadie porque será sólo tuya –dejó que él la atrajera a sus brazos y la abrazara.
–Yo te quería a ti –la apretó contra su cuerpo, intentando no dañar al pequeño rubio que permanecía entre los dos–. Al menos podrías…dejar que te diera un beso, siempre quise… –su voz se apagó.
–Yo… –dudó por unos segundos, se apartó de él y lo observó con el corazón encogido, era lo menos que podía hacer por él, asintió dejando a Naruto en la alfombra–. Está bien Gaara, un beso de despedida, ¿te parece? –cuestionó limpiándose las lágrimas.
–Es más de lo que merezco, gracias Sakura –se aproximó de nuevo a ella.
Delicadamente la tomó por la cintura, su rostro quedó a escasos centímetros del suyo, la amaba. Sus bellos ojos verdes se perdieron en los suyos, rozó sus labios con tiento, sabía que esa sería la única caricia que tendría de ella, deseaba que durara para siempre. Sakura no impidió que su boca se presionara contra la de ella, profundizó el beso lentamente, su dulce y cálido aliento le generó escalofríos por todo el cuerpo, sus lenguas danzaron juntas, "el primer y último baile", razonó desconsolado.
La acercó más hacia sí, recordando la primera vez que la vio, cómo lo había dejado sin palabras, simplemente divina, la mujer más hermosa que jamás conocería. Su sonrisa…su sonrojo…su tierno toque…su sincera mirada…incluso su ceño fruncido…tendría que olvidarse de todo aquello…dejarla ir.
–Te amo Sakura –murmuró juntando sus frentes.
–Lo sé Gaara, estarás bien, te aseguro que estarás bien –besó su mejilla y se alejó.
–Dile a Sasuke que…si te hace daño de alguna manera, iré tras él y le daré su merecido –amenazó sincero.
–Espero que no se arriesgue, pero sin duda se lo haré saber –intentó sonreír–. Adiós Gaara, cuídate mucho –recogió a Naruto que los miraba concentrado.
–Adiós Sakura –contuvo la respiración mientras la veía desaparecer de su vida.
La puerta se cerró y él se derrumbó completamente. Se cubrió el rostro con el antebrazo, las gotas calientes de su llanto le cubrieron las mejillas, Sakura se había ido, aquél era el final.
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–Por fin cerré este capítulo Naruto –besó al bebé en la cabeza.
Se apresuró a salir del edificio, todas sus emociones estaban tan claras, el beso con Gaara no había más que ayudado a terminar ese ciclo. Le tendría un cariño especial al pelirrojo para toda la vida, después de todo, en algún momento de su vida pensó en él como el hombre ideal, pero las cosas cambiaron. De haber seguido empeñada en construir una relación con Gaara, habrían cometido un error.
–Agradecimiento y amistad no son lo mismo que el amor Naruto, eso es lo que Gaara significaba para mí –confesó dando la vuelta y caminando hacia la calle sin mirar atrás.
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Se despidió de su amiga y cortó la llamada guardándose el celular. Sakura estaba con Gaara, ambos tenían tiempo charlando, riendo y pasándola muy bien, según Karin. Cerró las manos en puños, quería golpear algo, cualquier cosa, de preferencia el rostro de su ex-mejor amigo.
Se puso de pie y camino hacia el ventanal, el cielo empezaba a nublarse, del sol de hacía rato ya quedaba muy poco. En cierta forma, el clima transmitía perfectamente su estado de ánimo en ese instante. Continuaba en el departamento de Sakura, Tenten se había ido a trabajar, recomendándole hacer lo mismo. Pero él no podía.
¿Cómo salir de allí y continuar con su vida como si nada sucediera?, su mujer estaba con el hombre que intentaba alejarla de su lado, además, seguía molesta con él. No, imposible pensar en otra cosa que no fuera solucionar su situación con Sakura.
Resopló frustrado, dar vueltas en el departamento tampoco ayudaba. Se maldijo a sí mismo por no tener paciencia, "¿Por qué no llegas Sakura?", concentró la mirada en el horizonte, estaba por volverse loco.
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Tenten revisaba con atención unos documentos que Sasuke le encomendó entregarle a Itachi, su jefe estaba ocupado con la videoconferencia de unos clientes de Otogakure, por lo tanto ella realizaría un análisis y resumen de la propuesta del novio de su amiga, así Itachi no perdería tiempo valioso leyéndola. Sonrió agradecida, dándole un sorbo a su café. La confianza de su jefe la hacía sentirse orgullosa de sus avances, nunca hubiera imaginado que le delegaran tales responsabilidades.
La puerta de la oficina se abrió sin que alguien llamara, supuso que Itachi ya estaría de regreso, era un hombre formidable, tenía una mente ágil y una inteligencia insuperable.
– ¿Qué tal fue todo?, seguro quedaron encantados con los avances del proyecto –preguntó sin quitar la mirada del párrafo que subrayaba.
Su jefe no respondió, sin embargo lo sintió acercarse a ella. Aquel aroma distintivo no pertenecía a Itachi, la loción con olor a bosque, menta y albahaca le inundó la mente de recuerdos.
–Neji… –pronunció resistiéndose a mirarlo.
–Hola Tenten –respondió tras ella.
–Itachi está en la sala de juntas, en una videoconferencia –informó intentando sonar profesional.
–Ya lo sé. No vine a buscarlo a él –su mano se posó en el hombro de la castaña.
Ella se puso de pie alejándose. Se cruzó de brazos protectoramente mientras se giraba y lo encaraba con una expresión de precaución.
–Tenten, no vine a molestarte…yo… ¿Cómo estás? –examinó desde el mismo lugar, conteniéndose de alcanzarla y abrazarla como quería.
–Bien, pasándola…sobreviviendo –sonrió bromista.
Aquella era su mejor defensa, si se concentraba en reír, en explotar el particular humor juguetón que la caracterizaba, no correría hasta él y lo besaría. ¿Por qué se aparecía frente a ella?, ¿Qué era lo que buscaba?, quería preguntarle, pero temía a la respuesta. ¿Podría dejar todo atrás?, ¿perdonarlo e intentar algo real con su ex-j efe?. De pronto, ese deseo estrujó su pecho.
–Me alegra –asintió nervioso–. ¿Qué te han parecido las flores? –cuestionó interesado.
–Ah, las flores, son…han sido un hermoso detalle. No había tenido la oportunidad de agradecerte. Muchas gracias –expresó sincera.
–Temía que no fuera suficiente. Tenten, hice todo mal, estoy arrepentido…muy arrepentido –dio dos pasos vacilantes en dirección a ella.
– ¡No! –lo frenó asustada–. No –repitió más tranquila al verlo abrir los ojos y detenerse–, no fue sólo tu culpa Neji. Aunque, creo que tu indignación y tus ataques no tenían razón de ser, es decir, tú y yo…
– ¡Tú me dijiste lo que sentías por mí! –le recordó con excitación.
–Yo no te lo dije…bueno, no literalmente –aceptó sonrojada.
–Tenten… –volvió a avanzar– las cosas están claras ya. Me gustaría –tomó sus manos entre las suyas–, dame otra oportunidad Tenten, esta vez no lo echaré a perder –acercó sus manos a sus labios y las besó gentilmente.
–Neji…
–Acepta comer conmigo, que mejor manera de demostrarte que no soy el maldito que tú crees –rió tenso–, por favor Tenten –la observó suplicante.
La conducta servicial de Neji la tenía sorprendida. Él estaba siendo tan considerado, tan atento y tierno. ¿En verdad ese hombre era el mismo ogro que tantas veces la hizo temblar de miedo?. Sus bellos ojos grises parecían tan sinceros.
–Yo…quedé de comer en casa con Sakura –argumentó recordando el compromiso con su amiga.
Todavía guardaba ciertas reservas, soñaba decirle que sí, no pensar en nada y entregarse completamente a los sentimientos que ese hombre despertaba en ella, pero el miedo a que la hiciera sufrir de nuevo, la frenaba. Aunque intuía que Sakura y Sasuke probablemente necesitaban también de su espacio, ellos debían arreglar sus asuntos. El dilema se desvaneció cuando una expresión de tristeza barrió la confianza antes transmitida por Neji.
–Pero…creo que ella no me echará de menos teniendo a Sasuke a su lado –explicó apurada.
–Gracias Tenten, te aseguro que no te arrepentirás –besó de nuevo sus manos–, paso por ti en dos horas, ¿de acuerdo?
–Muy bien –suspiró al verlo sonreír aliviado–, hasta entonces –él la miro durante algunos segundos, aun incrédulo.
Asintió y por fin salió de la oficina. Acercó la silla en la cual había estado sentada minutos atrás, se dejó caer sin fuerzas.
–No lo arruines Neji, por favor no lo arruines –rogó ilusionada.
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Escuchó un trueno ensordecedor. Las gotas golpearon la ventana con violencia en un parpadeo. Terminó su segundo vaso de whisky y lo colocó en la mesa del comedor. No esperaría más, Sakura ya tenía horas fuera, si estaba todavía en el departamento de Gaara, sabía que habría problemas, lo más seguro es que él y el pelirrojo se fueran a los golpes de nuevo.
Cogió su saco del sillón y se dirigió a la puerta, las llaves que Tenten le dejó, colgaban del llavero al lado de la entrada. El elevador no llegaba, su desesperación ya rebasaba los límites normales, a punto estaba de correr a las escaleras de emergencia cuando las puertas metálicas se separaron frente a él. Sus parpados se abrieron abruptamente.
–Sasuke… –Sakura y Naruto estaban empapados de pies a cabeza.
– ¡Pa-pa! –gritó el rubio feliz.
– ¡Ven acá! -cargó al niño rápidamente y lo abrazó fuerte cubriéndolo con su saco.
–La lluvia nos alcanzó, veníamos del parque y… –explicó ella torpemente.
–Hmp, ¿¡Cómo se te ocurre…!? –guardó silencio apretando más al bebé, no eran reproches lo que ellos necesitaban en ese momento.
La atrajo hacia su pecho y la aprisionó ahí, enterrando la cara en su cabellera mojada.
–Tienen que darse un baño o se enfermarán –su garganta se hizo nudo.
Era una buena señal que Sakura lo envolviera con la misma intensidad que él la envolvía a ella.
–Sasuke yo…
–Perdóname Sakura, no debí salir con Karin –se le adelantó–, tú eres la única con la que quiero estar, ¿lo sabes no? –susurró en su oído, no se creía capaz de mirarla.
Alzó la cara y le sonrió conmovida. Sasuke tenía las mejillas totalmente rojas, sabía que no era típico de él disculparse o expresarse de manera tan directa.
–Vamos, no quiero que se resfríen –los dirigió al departamento.
…
En menos de cinco minutos, el azabache ya tenía preparada la tina para el bebé. Naruto gateaba a su lado únicamente con el pañal puesto, Sakura lo había desvestido apenas entrar.
–Aquí está la toalla de Naruto –entró al baño la pelirosa–. Gracias por ayudarme, no te preocupes, yo me hago cargo de él –intentó cargar al niño que se le escabulló travieso gateando entre sus piernas–. ¡Naruto!
–Tú también necesitas darte un baño caliente, usa la ducha de Tenten mientras yo baño a Naruto –atrapó al bebé que estaba por atravesar el marco de la entrada.
–Pero…te vas a mojar, yo siempre termino empapada. En serio no es problema, puedo tomar mi baño después.
–No importa, ve –ordenó muy seguro.
–Bueno…gracias. Naruto, compórtate –le dio un beso en la mejilla a cada uno y salió de ahí.
Su bebé no podía quedarse en mejores manos, la relación de padre e hijo que construían él y Sasuke, cada vez se estrechaba más, aquello la ayudaría cuando por fin le dijese la verdad. "Tengo que darme prisa, pero primero tiene que saber lo que pasó con Gaara", exhaló preocupada. No creía que a él le molestara el beso, había sido por simple despedida, además, seguro Sasuke se pondría muy contento cuando supiera que Gaara ya no se interpondría entre ellos.
–Bien pequeño dobe, a bañar –cerró la puerta para evitar que intentara escaparse de nuevo–, déjame prepararme –lo sentó en el piso.
Se retiró la corbata y se desabotonó los dos primeros botones de la camisa, a la vez que se doblaba las mangas. Revisó la temperatura del agua, era perfecta, ni caliente ni fría.
–Listo –se giró hacia el niño–, quita esa cara, no voy a fusilarte –rió cuando Naruto hizo pucheros–. Esto tiene que irse –lo sostuvo en pie y le desabrochó el pañal enviándolo a la basura.
El bebé le tendió los brazos y él lo cargó de inmediato. Poco a poco lo fue metiendo en la bañera, el agua le llegaba por encima de las rodillas, lo sentó cerca del borde, y tomó los productos que Sakura seguramente usaba para bañar al pequeño rubio.
–Aquí vamos risos de oro, cierra los ojos –con la mano mojó cuidadosamente la cabecita del niño.
Aquella era toda una nueva y fascinante experiencia, en su vida había cuidado de alguien que no fuera él mismo. No tenía idea de cómo hacerlo, pero estaba muy dispuesto a intentarlo. Itachi bañaba seguido a Hinata, decía que a su niña le encantaba jugar con él mientras lo hacía.
–No los abras –le indicó vertiendo el champú con olor a vainilla y masajeándole la cabeza.
Le sorprendió que Naruto acatara sus instrucciones, el bebé parecía concentrado en mantenerse quieto para dejarlo trabajar. Enjuagó la rubia cabellera retirándole la espuma, ahora ya sólo le faltaba el cuerpecito.
–Casi terminamos pequeño dobe –avisó cogiendo una esponjita azul.
– ¡Cua-cua! –gritó Naruto sonriente.
– ¿Qué es eso, qué quieres Naruto? –arqueó las cejas con curiosidad.
– ¡Cua-cua…cua-cua! –señaló el lavabo tras él, sobre la toalla se encontraba un minúsculo pato de hule amarillo, seguro era el juguete favorito del bebé.
–Ya veo, tu madre olvidó decirme que te entretuviera con él, no te muevas –se puso de pie sin quitarle los ojos de encima, alcanzó el juguete y se lo dio al rubio–. Listo, esto ha sido tan fácil, creo que lo haremos más seguido –sonrió con suficiencia admirando al sereno bebé–. Hmp, Sakura es una exagerada, eres muy bien portado, ¿cierto pequeño dobe?
Los enormes ojos azules bailaron divertidos, Sasuke no tuvo tiempo de reaccionar, Naruto levantó ambos brazos y los azotó con fuerza chapoteando el agua en la bañera.
–Pa-pa… ¡boom! –la carcajada explayada del bebé, resonó por todo el cuarto de baño.
–Dobe –murmuró Sasuke escurriendo agua por todos lados.
…
Se enredó la toalla para cubrirse el cuerpo lo más que pudiera, distraídamente había olvidado llevar consigo la ropa, ahora tendría que escabullirse en la recamara antes de que Sasuke terminara de bañar a Naruto. Escuchó golpear las gotas de agua por todo el pasillo, su larga cabellera colgaba totalmente empapada, no pudo secársela completamente por falta de más toallas. A buena hora se retrasó con la lavandería, si no hubiera salido aquella mañana, habría tenido tiempo de lavar la ropa.
Abrió la puerta intentando no hacer ruido, se moriría de vergüenza si Sasuke la viera en esas fachas, claro que no sería la primera vez que la contemplara en tan ínfimas prendas, pero aquella ocasión las circunstancias eran otras, sus mejillas se pusieron rojas ante el vivo recuerdo.
–Ma-ma –la voz animada de su hijo la congeló en el sitio.
Sasuke y Naruto la miraban desde la puerta del baño. Sus labios se abrieron pasmados, tuvo que tragar saliva ante aquella irresistible visión que se le presentaba. Sasuke tenía el torso descubierto, únicamente estaba cubierto de la cintura para abajo con la toalla anaranjada de Naruto, su bebé a su vez, tan desnudo como el día que había venido al mundo.
–Hmp, al final terminé duchándome con él, mi ropa terminó empapada –explicó alzándose de hombros, plenamente a gusto con su casi desnudez–, no había mas toallas, así que era él o yo…claro que si prefieres que lo cubra a él –sonrió ladinamente.
– ¡No!... –mordió su labio inferior, aunque por dentro deseó que él retirara la molesta tela que lo cubría. Sacudió la cabeza eliminando los pensamientos impuros que la bombardearon.
– ¿Tienes frío? –se acercó rápidamente a ella, le pasó el dedo índice por los labios que se sentían cálidos.
–No –de hecho sentía un calor bastante sofocante por todo el cuerpo, más específicamente entre sus piernas, si estaba temblando no era más que de anticipación.
–Ma-ma –Naruto extendió sus brazos hacia ella, lo cogió al instante sin dejar de mirar profundamente aquellos ojos cautivadores que la devoraban.
Tan perdida estaba, que no notó como las manos inquietas de su hijo estiraron el borde superior de la única barrera que cubría su modestia. Un grito de sorpresa escapó de sus labios.
– ¡Naruto! –las manos de Sasuke la rodearon con eficiencia antes de que la toalla callera a sus pies–. ¿Qué…qué haces? –la cara le ardía por la vergüenza.
–Si te suelto quedarás muy expuesta y…por más que eso me resulte bastante tentador en este momento, creo que a ti no te gustaría, ¿o me equivoco? –sus rostros se rozaban sutilmente, estaban tan juntos, que podía sentir los latidos desenfrenados de Sakura.
–Oh…
Cerró la boca sin saber qué decir, ¿Por qué aquello le resultaba tan seductor?, su hijo jugueteaba en medio de los dos y ella pensando en…comenzó a contar ovejas, era un buen remedio para dormir, probablemente también le serviría para bajar la calentura que le generaba la cercanía de Sasuke. "Piensa en otra cosa, piensa en otra cosa, una oveja, dos ovejas, tres ovejas…"
– ¿Tres ovejas? –rió Sasuke.
– ¡Ay no!, ¿lo dije en voz alta?
–Hn, ¿qué te parece si cargo a Naruto y luego cierro los ojos, también me daré la vuelta, así podrás acomodarte de nuevo la toalla? –sonrió tiernamente.
Sabía perfectamente lo que corría por la mente de la pelirosa en ese instante, ya que él estaba igual, como le encantaría tumbarla en la cama y terminar lo que comenzaron hacía ya algún tiempo, lucía tan encantadora, tan insinuante. Pero Naruto estaba en medio, por lo tanto debía contenerse.
–Me parecería muy bien –sonrió también, era todo un caballero, su galante y respetuoso caballero.
–Bien –tomó al bebé con una mano, a la vez que cerraba los parpados dándose la vuelta.
Sakura dio tres pasos hacia atrás atrapando inmediatamente la toalla, la colocó con premura, sus ojos no abandonaron jamás la firme espalda de Sasuke, le preocupaba que él se diera la vuelta antes de tiempo. El teléfono de la cómoda comenzó a sonar, aquel ruido la hizo saltar asustada.
–Yo contesto, tú vístete.
No lo pensó dos veces, a la velocidad de la luz descolgó una bata de franela que tenía a la mano, lo primordial era cubrirse un poco, ya después se preocuparía por verse bien, se cerró el cinturón con un nudo apretado y se acomodó el cuello evitando mostrar mucho escote. Al girarse Sasuke terminaba la llamada.
–Era Tenten, llamó para avisar que no vendrá a comer –informó depositando el aparato en su respectivo lugar.
– ¿Eh?
–Dijo que después nos informaría por qué –completó tranquilo–. ¿Podrías prestarme tu secadora?, mi ropa…
–Ah claro, yo la pondré a secar, mn… ¿quieres que te preste algo…? –lo recorrió de la cabeza a los pies, sin duda prefería tenerlo así, pero él podría resfriarse, además, el sonrojo no abandonaría nunca su rostro de seguir viéndolo en tremendo estado.
–No creo que tengas algo de mi talla –negó bromista–, así estoy bien. ¿Te molesta? –preguntó haciéndose el inocente.
–Si no te molesta a ti…po-por mi está bien –deseó darse otro regaderazo, sólo que esta vez con agua fría, "tal vez pueda sacar la cabeza por la ventana y dejar que la lluvia me enfríe las ideas".
–Ma-ma –Naruto la llamó otra vez.
–Mn, iré a vestir a Naruto, después pondré a secar tu ropa, ¿de acuerdo? –Sasuke le permitió cargar al rubio.
–Tú haz lo que tengas que hacer, yo puedo encargarme de la ropa mojada –aseguró tranquilo.
–Bien, entonces ya vengo –corrió a encargarse del bebé.
El paseo y el baño le habían sentado tan bien a su hijo, que diez minutos y una mamila después, ya estaba durmiendo plácidamente. Encendió el móvil de estrellitas que colgaba de su cuna y le echó un último vistazo antes de salir, afuera los truenos y la lluvia continuaban despiadadamente, pero su hermoso ángel ni siquiera se inmutaba un poco, agradecía enormemente a Sasuke por proporcionarles aquella seguridad, sin él, las cosas serían muy diferentes.
–Naruto se durmió, gracias por ayudarme con él, ¿no te dio muchos problemas, bueno, además de mojarte? –se sentó junto a él en el sofá.
–Para nada, fue divertido, nunca me hubiera imaginado hacer algo así, pero me gustó –la atrajo hacia su cuerpo abrazándola con cuidado.
–Sasuke…necesitamos hablar –se apartó un poco sin romper el contacto de su agarre.
–Lo sé –suspiró audiblemente–. Tenten me dijo lo que tenías preparado para la noche de ayer…lo siento Sakura, no creí incorrecto salir con Karin, recuerda que tú me dijiste que no querías que me distanciara de ellos. Con Gaara obviamente no había otra opción, pero a su hermana le tengo aprecio, te aseguro que fue una salida de amigos, nada más...sé que tal vez pienses que ella sigue significando algo para mí después de la relación que llevamos, pero no es así Sakura. Como te dije antes, tú eres la única mujer que importa en mi vida…yo… –se acercó con la intención de besarla en los labios.
–No…espera Sasuke, antes de que continúes…necesito decirte algo –se puso de pie.
No había otra cosa que anhelara más que besarlo, pero no podía hacerlo sin decirle primero lo sucedido con Gaara. Se dirigió a la cocina y sacó una de las botellas de vino que estaban abiertas, dio un gran sorbo, necesitaba limpiar cualquier rastro del pelirrojo, ya había lavado sus dientes, pero de alguna manera, la sensación de los labios de Gaara, hacía que se sintiera incapaz de tocar a Sasuke.
Regresó con una copa que continuó bebiendo, el azabache la miró consternado, ella no bebía, no era recomendable debido a los medicamentos que seguro seguía tomando.
–Sakura… –se irguió y caminó hasta ella–, ¿Qué sucede?
–No te enojes, yo…hice algo que tal vez te molestará, pero prométeme que dejarás que me explique antes de que hagas o digas cualquier cosa, ¿sí?, por favor –pidió nerviosa.
–Me asustas, ¿Qué hiciste? –la ciñó por la cintura.
–Ya sabes que esta mañana estuve con Gaara, ¿verdad? –él apretó los labios y asintió tenso.
– ¿Fuiste a verlo para darme mi merecido?
– ¡No!, claro que no Sasuke. Encontré entre mis cosas un collar y unos aretes de diamantes que él me regaló en mi cumpleaños pasado, en ese momento yo le dije que no podía aceptarlos, pero por cosas de la vida, no pude devolvérselos hasta hoy…
–Sólo querías regresarle el regalo costoso, bien, no importa, preferiría que se lo hubieras devuelto por otro medio, pero ya no importa. Me alegra que nada te una a él –acarició su mejilla con amor.
–Eso no es todo, tuvimos una plática definitiva. Gaara por fin entendió que eres tú al que amo Sasuke, ya no interferirá en nuestra relación –comunicó liberada.
–Hn, me parece un poco difícil de creer… –guardó silencio al verla con intención de continuar.
–Sin embargo…se veía tan triste que…me hizo sentir un poco mal. Sasuke, antes de despedirnos definitivamente, él me pidió…un beso como adiós, y yo…yo no pude negarme Sasuke. Te amo, con toda mi alma, pero, esta mañana…besé a Gaara y, quiero que me perdones por eso…
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¡Buenas!
Sigo intentando permanecer activa por aquí, espero esté resultando. Un momento SasuNaru que tanto nos gustan, bien, pues las cosas están por cambiar, así que estén pendientes . Neji y Tenten se darán otra oportunidad, ¿en qué terminará la ansiada comida?, el GaaSaku por fin terminó, creí conveniente finalizarlo así, creo que Gaara por lo menos merecía probar los labios de Sakurita aunque fuera una vez :P.
En fin, me da gusto actualizarles, ojalá a ustedes también. Cualquier cosa que deseen expresar, ya saben que los leo con muchísimo gusto. Gracias por leer y apoyar, nunca dejaré de estar en deuda con ustedes ante tales muestras de cariño hacia mis fics.
Cuídense mucho, les mando un saludo y un fuerte abrazo, como siempre mis mejores deseos los acompañan, que estén de lo mejor. ¡Nos leemos espero que muy pronto!
