Naruto y personajes propiedad de M. Kishimoto.

Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.

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La madre virgen

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Capitulo XXXVI

Dos triunfos para el amor

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Sentada con la espalda recta y las piernas muy juntas una de la otra, fingía repasar el menú. La verdad era, que se hallaba al punto del colapso nervioso. Neji no la había presionado en nada, el camino hacia el restaurante fue prácticamente en completo silencio, sólo interrumpido por superficiales comentarios acerca de la torrencial lluvia que parecía partir los cielos.

– ¿Quieres que te sirva vino? –preguntó el castaño señalando la botella a su lado.

–Claro, pero un poco, después de todo, hay que regresar a la oficina –volvió a esconder el rostro tras la carta.

– ¿Qué pasa Tenten?, pensé que íbamos a darnos una oportunidad –bajó el menú para poder encontrarse con sus ojos, Neji parecía algo desanimado.

– ¿Qué quieres que te diga?, no es fácil Neji –suspiró vencida y se concentró en beber sorbos pequeños del delicioso y costoso vino.

– ¿Sigues molesta conmigo?

–No…pero, no lo vas a creer…estoy, nerviosa…

–Yo también. Por qué no intentamos romper la tensión. ¿Cómo vas con tus clases de actuación?, ¿hay otra obra en puerta?, me gustó mucho verte actuar, el papel de mujer atormentada te salió a la perfección –alabó sincero.

El hecho de que halagara sus dotes artísticas, la hizo sonreír con orgullo. No creía que estuviera sacando el tema por mera cortesía, además, que él hubiera ido a verla en acción, le removió una fibra sensible. Le habría encantado encontrárselo aquella noche en el teatro, las cosas serían tan distintas.

–Pues, por ahora no hay otra puesta. Voy muy bien, mis maestros me recomendaron comenzar a buscar audiciones para comerciales o papeles pequeños, ya que me falta un año para terminar mis estudios.

–Eso es muy bueno. Tengo un amigo que trabaja en una cadena televisiva, si quieres puedo hablar con él y pedirle una oportunidad para ti –comentó alcanzando sus manos y tomándolas entre las suyas.

–No…no es necesario que te tomes la molestia –la calidez de su toque le envió una descarga eléctrica de los pies a la cabeza.

–No es molestia, quiero apoyarte –sonrió entrelazando sus dedos, afianzando así su agarre.

–Podría ser una opción, pero, de todas maneras no me urge. En la empresa estoy muy bien, no me gustaría dejar de trabajar para Itachi todavía –aclaró pensativa.

–Él y tú se llevan muy bien, ¿no? –se puso serio de repente.

–En la oficina como jefe y empleada, fuera de ella, somos simplemente buenos amigos –se alzó de hombros con indiferencia.

–Tenten, me gustaría preguntarte algo, pero, no quiero parecer un entrometido.

–Mn, ese tono no me gusta. Dispara de una vez Neji, después de todas nuestras discusiones, no creo que digas algo que me pueda molestar u ofender –lo miró directamente a los ojos.

– ¿Deidara y tú…han tenido que ver íntimamente, o, son únicamente amigos? –lanzó por fin, ocultando su preocupación.

Quería empezar una relación con Tenten, de ser posible esa misma tarde, no soportaba estar sin ella, dejando que la brecha que él mismo abrió, se hiciera más grande cada día. Por eso necesitaba saber si ella sentía algo por el maldito actor.

–Eso es personal. Me parece fuera de lugar tu pregunta, yo no cuestiono tu vida privada Neji. A ver, ¿tú me responderías si te preguntara si has tenido que ver con la mujer del club?

–No –respondió al instante.

–Ya ves.

–Me refiero a que la respuesta es que no he tenido nada que ver con ella. Si, ese día salimos a bailar y a beber unos tragos, pero no pasó de ahí –simplificó tranquilo.

–Ah…

–Tenten, yo quiero intentarlo en serio contigo. Así que te pido que me respondas con sinceridad, ¿tú y Deidara son algo más que amigos? –cuestionó nuevamente.

Tragó con dificultad, aquella era la prueba de fuego. Si decía que no, prácticamente estaría lanzándose a los brazos de Neji, si decía que sí, seguramente él no volvería a insistir, estaba interesado en ella, pero tenía su orgullo. La decisión era suya, confiar en él y abrirle las puertas de su corazón, arriesgándose a salir lastimada, o terminar con cualquier posibilidad y olvidarse de sus sentimientos por él que tanto miedo le causaban.

– ¿Y bien, eres libre para estar conmigo…?

–Yo…

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–Hinata se quedó profundamente dormida –informó Anko entrando a la cocina, itachi intentaba encontrar algo en la alacena para preparar una comida sencilla.

–Le encanta jugar contigo, gracias por distraerla –abrió el refrigerador y frunció el ceño al encontrarlo vacío.

–No tienes nada que agradecerme, por mí encantada, adoro a tu hija como si fuera mía, no me mires así –completó cuando los ojos de Itachi se abrieron ligeramente–, tú sabes lo especial que eras y…eres todavía en mi vida, por eso quiero a Hinata, por ser la hija del hombre que quiero.

–Anko…

–No digas nada, mis sentimientos son míos, además siempre he sido muy directa. Pero no espero que tú compartas los tuyos en este momento. Al contrario, estamos pasándola muy bien. ¿Encontraste algo que podamos comer? –se acercó más a él.

–Nada. Yo no cocino, y Sasuke ni siquiera se para en el departamento más que para dormir, se la mantiene en la empresa o con Sakura –expresó apenado.

–Quién iba a decir que tú ayudarías a que tu hermanito encontrara al amor de su vida –apuntó sonriente.

Esa Sakura se merecía una medalla, no sólo le había ayudado a itachi a librarse de la arpía que tenía por esposa, sino también a descongelar el corazón del mujeriego Sasuke Uchiha.

–Sí, de no ser por mi enredo con ella, Sasuke jamás habría regresado, al menos no tan rápido. Y yo…pues, seguiría condenado a un matrimonio conflictivo…

–La conflictiva es Shizune, no tú. Por cierto, ¿cómo va lo del divorcio?

–Creo que por fin llegamos a un convenio. Shizune había estado poniendo trabas a cada acuerdo que hacían mis abogados, pero esta última vez aceptó firmar –su expresión era de alivio.

–Me alegra saberlo, mereces estar tranquilo –le acarició la mejilla.

–Sí, pero sobre todo quiero que estemos en paz por mi hija –disfrutó de la delicada mano de Anko, aquel roce era tan tierno, que le removió sentimientos olvidados.

–Bueno, en vista de que no hay nada que podamos preparar, por qué no pedimos algo a domicilio. La verdad me muero de hambre –desvió la mirada, Itachi la estaba viendo justo en la manera en la que tantas veces había soñado, con algo más que amistad.

–Claro, ven. No sería justo enviarte a casa sin alimentarte antes –la tomó de la mano, conduciéndola a la sala.

Él se dirigió directamente al teléfono, recordaba perfectamente los gustos de Anko. Ella a su vez no pudo más que observarlo, tenían días frecuentándose, no iba a rendirse así como así con él. Sabía que Itachi no bajaría su guardia, después de un matrimonio fallido, seguramente querría disfrutar de su libertad nuevamente. Pero eso no la desanimaba, aunque fuera a ratos y tuvieran que sentarse de extremo a extremo, ella estaría ahí para él, esperando una oportunidad.

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La expresión de Sasuke permaneció inmutable, no dijo nada, ni siquiera parpadeó, "está furioso", pensó alarmada. Sus manos seguían conteniéndola por la cintura, la apretaba un poco fuerte, pero no se quejó, no quería que él la soltara y se apartara.

–Sasuke yo… –bastó una sola mirada para hacerla callar.

Con cuidado le retiró la copa de la mano y la dejó en la mesa, detrás de ella. La atrajo más hacia él, sus cuerpos casi chocaban. Las palmas le picaban por el deseo de acariciar su delineado torso, así que sin pensarlo dos veces las posó en sus duros pectorales.

–Eso es lo único que obtendrá de ti –sentenció tranquilo, ella asintió de acuerdo–, mientras yo…lo tendré todo –bajó la cabeza y unió su boca con la suya.

El beso de Sasuke hizo explotar todo en su interior, no podía pensar, sentir, escuchar y disfrutar más allá de él. Sasuke la estaba marcando como suya con aquella ardiente caricia, su hambre parecía incontenible, imprimía toda su fuerza y pasión, dejándola mareada y necesitada de más.

Vio rojo cuando ella le dijo que Gaara le había pedido un beso, sin embargo, al confesarle haber accedido a darle lo que quería, la ira se extendió por todo su cuerpo. Agradeció tener la suficiente voluntad de contenerse, ella no era la culpable, Sakura poseía un gran corazón. Por supuesto que le molestaba que hubiera besado a Gaara, no soportaba la idea de que él la viera, mucho menos que la tocara. Imaginó que su ex amigo era como un condenado a muerte, no podía negársele un último deseo, para su mala suerte, ese deseo era tener a Sakura aunque fuera por breves segundos.

Con prisa mal contenida, empezó a deshacer el nudo de la infantil bata de Sakura, no despegó sus labios de los de ella, no podía, la necesidad imperiosa de por fin hacerla suya, dominaba su mente. Ella lo acariciaba con torpeza, obviamente igual de desesperada que él. La prenda se abrió y él aprovechó para bajar por su cuello, su nariz y su lengua degustaron el delicioso aroma de su piel, mientras que sus gemidos lo alentaban a desnudarla completamente.

Las manos suaves de Sasuke se dirigieron a sus hombros, era consciente de que la bata se le resbalaba por los brazos, no le importaba. Ladeó su cabeza permitiendo que Sasuke marcara con besos ansiosos la curva de su cuello. Sus senos se rozaban eróticamente con el muro terso que el pecho de Sasuke representaba, sus cimas estaban tan duras que le dolían, como si el azabache pudiera escuchar sus pensamientos, bajó la boca a ellas y comenzó a degustarlas con avidez.

–Sasuke… –su voz le pareció venir desde muy lejos.

Se aferró a los hombros de él para no caer ante la debilidad de sus piernas, Sasuke la atrajo por la cintura con una mano, sosteniéndola donde la quería, con la otra apretaba uno de sus pechos a la vez que su lengua y dientes seguían encargándose del otro.

–Eres tan hermosa –susurró regresando a su boca.

La levantó con cuidado, posicionando una mano en su talle y la otra en sus glúteos. Ella enredó sus piernas en su cadera y se abrazó a su cuello con firmeza, confiaba en él, sabía lo que seguía, hacia dónde la dirigía, no podría estar más feliz. Cuando su cuerpo tocó la cama, se apoyó con los codos y alzó la cabeza, no quería perderse el sensual espectáculo de verlo desnudarse por fin.

Sin mucho preámbulo, se deshizo de la toalla que ya ni siquiera ocultaba su tremenda excitación. La mirada insegura y a la vez deseosa de Sakura, lo hicieron detenerse en su sitio. No fue hasta que ella extendió su mano en una cordial invitación, que se decidió a llegar de nuevo hasta ella.

– ¿Estas segura? –si decía que no, no sabía cómo haría para retomar el control de sí mismo.

–Sí, te amo Sasuke –le permitió acomodarse en el cálido refugio de sus piernas.

La besó en los labios contento por su respuesta, ella no dejaba de acariciarlo, sus uñas rastrillaban con delicadeza la superficie de su espalda, llegando a su cintura y oprimiéndolo con fuerza a la vez que se arqueaba hacia él. Succionó sus rosados pezones contemplando con adoración como se endurecían, ella murmuraba palabras ininteligibles, al tiempo que halaba su cabellera y lo acercaba más a sus pechos. Pero él no quería detenerse ahí, con la punta de la nariz recorrió su vientre plano, dando un beso mudo en su singular ombligo.

–Mmhmn…Sasuke –se mordió el labio inferior.

Él continuó bajando, inspeccionando con sus dedos que tan preparada estaba para él. Increíblemente ella se encontraba más que lista.

–Ughhh –jadeó extasiada, las caricias superficiales de Sasuke, le generaban reacciones nunca antes experimentadas en aquella delicada zona.

–Quisiera alargar el momento, pero me estoy volviendo loco –murmuró regresando a sus labios hinchados.

Ella lo miró suplicante, sus enormes ojos verdes completamente nublados. Disfrutó inmensamente de aquella imagen, ambos se deseaban con tanto fervor. La tomó por las caderas y finalmente entró en ella.

– ¡Ahaanh! –su quejido y la sensación de presión en su palpitante erección, lo dejaron confundido.

– ¿Sakura? –la miró a los ojos–, ¿estás bien, te hice daño? –preguntó temeroso y desconcertado.

–Estoy…bien –se afianzó a sus hombros.

Se sentía perdida en sus propias respuestas, demasiado contrariada. Por un lado, su organismo se veía aquejado por el tolerable dolor y la incomodidad de aquel cuerpo desconocido dentro del suyo, por otro, un impulso básico y primitivo la empujaba a moverse y exigir el máximo placer físico que surgiría de su liberación y la de Sasuke.

– ¿Segura? –se movió ligeramente, sus dientes se apretaron gracias a la deliciosa sensación.

Asintió cuando la mente se le fundió, no era capaz de encontrar palabras. Sasuke penetró más profundamente, haciéndola consciente de más zonas sensibles de las cuales no tenía idea que existieran ni que funcionaran. Echó la cabeza hacia atrás y él le lamió el cuello, no dejaba de moverse, incluso había tomado seguridad y lo hacía con más rapidez e intensidad. El techo daba vueltas sobre ella, gritaba, jadeaba y gemía todo lo que le permitían los pulmones, definitivamente no hallaba la manera de expresar tanta dicha.

Se dejó ir igual que ella, Sakura gozaba plenamente, y él, también. Sentía como se construía rápidamente su orgasmo, escalando desde los dedos de sus pies, hasta la punta de sus cabellos. No podía creer que por fin estaban haciendo el amor, nunca había concebido sensaciones tan poderosas e intensas como las que despertaban ahora en él. Le fue casi imposible seguirla embistiendo, las paredes de Sakura se estrecharon todavía más, manteniéndolo preso en su cálido interior.

– ¡Sasuke! –se aferró a su espalda.

"¿Qué me pasa?", su cuerpo se tensó, pensó que se moriría por el placer que la inundó y la impulsó hasta la cúspide, elevándola al cielo y lanzándola de nuevo a la tierra. Sasuke le introdujo salvajemente la lengua, saqueando impetuosamente las maravillas de su boca, en un beso ansioso que fue la culminación de todo. Ella terminó de rendirse completamente a él, presionándolo contra su cuerpo sin ganas de despegarlo jamás.

Él se desmoronó sobre ella, respirando con dificultad después de haberse quedado vacío, pero ni por asomo saciado. Necesitaba más de Sakura, mucho más…todo. Intuía que le llevaría la vida entera tener suficiente de ella, e incluso ni así se hartaría. Minutos después pudo recomponerse, alzó la cara para encontrarse con ella.

– ¿Estas bien? –besó su frente y le sonrió satisfecho.

–Si –asintió completamente relajada.

–Mn, eso fue… –se dio la vuelta arrastrándola junto con él.

Ella se acomodó en su pecho, muy cerca de su corazón, sus latidos regularizándose apenas.

–Maravilloso –respondió acurrucándose contra él.

–Hn, más que eso, fue extraordinario. Te amo Sakura, más de lo que puedas imaginar –tomó su mentón y se topó con su mirada, ella tenía los ojos empañados.

–Pensé que nunca lo dirías –admitió sorprendida.

–No tengo experiencia en esto, por eso me ha costado decirlo –besó su boca delicadamente.

–Yo tampoco tengo experiencia, y no la necesito para decirte que eres el único hombre al que voy a amar de esta manera Sasuke.

Lo abrazó con fuerza, dejándose arrullar entre sus brazos. Aquello era asombroso, Sasuke la amaba, y por fin habían hecho el amor, ¡ya era toda una mujer! Le pareció raro que no se diera cuenta que ella acababa de perder la virginidad con él, pero lo agradeció, no hubiera podido darle ninguna explicación en aquel instante. Tal vez era una señal, tal vez todavía no debía contarle nada, se planteó de repente. "Lo haré pronto, pero no hoy, no quiero arruinar este magnífico momento", cerró los parpados cuando el agotamiento la empujó al mundo de los sueños.

Supo el segundo en el que Sakura se quedó dormida. Respiraba tranquilamente y su cuerpo se sentía más pesado. Cogió el extremo de las mantas y los cubrió con ellas.

No quiso incomodarla con preguntas, pero una duda le aleteaba en la cabeza. Hacer el amor con Sakura se había sentido extraño, más allá del tremendo choque emocional que le significó a sus sentimientos reconocer que la amaba, físicamente ella le resultó exquisitamente distinta a las demás. Tal vez se debía a que era madre, había escuchado que en los partos podían ocurrir cosas raras, como fisuras o desgarres. Quizás ella resultó lastimada en el alumbramiento de Naruto y, habían tenido que operarla o reconstruirle algún tejido. Francamente no tenía ni remota idea del porqué de su exagerado estrechamiento.

Acarició sus mejillas, algo más que le llenaba el pecho de gozo, era su increíble entrega. Temió que ella se arrepintiera o lo comparara con el padre del rubio, cosa que afortunadamente no pasó. Incluso se dio cuenta de su inexperiencia orgásmica, seguro que el tal Sai ni siquiera había podido darle el placer que él le proporcionó. No se necesitaba ser genio para saber que su relación con el padre de su bebé, era un error de adolescente. Con aquella certeza y con los truenos y la lluvia arreciando en el exterior, logró relajarse. Estaba feliz, de ahora en adelante, Sakura le pertenecería solamente a él.

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–Yo…

–Tenten, llevas cinco minutos diciendo yo…si tienes miedo de que te insulte al saber que tienes algo con Deidara…

–Sí –soltó por fin.

– ¿Si tienes miedo de que te insulte? –expresó con temor.

–No. Digo que sí a lo otro –explicó sacudiendo la cabeza.

– ¿Si tienes una relación con el actor? –cuestionó peor de afectado.

– ¡No!, digo que sí, a lo de estar contigo Neji –soltó dibujando una enorme sonrisa cuando él se quedó helado–. No estoy íntimamente ligada a Deidara, él y yo únicamente somos amigos. Al igual que tú, a mí también me encantaría que vayamos en serio –confesó entusiasmada.

Neji se irguió y rodeó la mesa en un dos por tres, se paró frente a ella y la ayudó a ponerse de pie rápidamente. Tenten no pudo más que envolverlo por el cuello al momento que él la acercó a su cuerpo, correspondiéndole el tierno beso que siguió después. Los labios de Neji eran de caramelo, tan deliciosos y suaves, que le importó muy poco el espectáculo que le estaban dando a los clientes y empleados del restaurante, lo único que quería era disfrutarlo.

El contacto se tornó más lento, casi sutil, hubiera preferido mostrarle la pasión y el deseo que ella le generaba, pero debía guardar mesura, ya encontrarían la ocasión de dejarse llevar. La respuesta de Tenten lo llenó de dicha, lo imposible había sucedido, ella aceptaba y correspondía todavía a sus sentimientos. Era una mujer maravillosa, creyó que sería más difícil, que le guardaría rencor por haberla hecho sufrir tantas veces, sonrió contra sus labios porque no era así. Aunque interiormente admitió sentir miedo, en la vida había querido una relación formal con nadie, esperaba que su falta de experiencia no arruinara las cosas.

–No habría imaginado que fueras tan osado –murmuró Tenten apartándose un poco.

–Hay muchas cosas que desconoces de mí, pero descuida, nos sobra tiempo para que las descubras –aseguró galante ayudándola a sentarse.

–Eso espero Neji –lo miró con ojos llenos de esperanza, el primer paso hacia su felicidad estaba dado.

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–Siéntate, me sorprende verte, como últimamente no hemos hablado.

Karin observó a Shizune con algo de culpa. Se había alejado de ella intencionalmente, la verdad el comportamiento de la ex de Itachi la asustaba bastante, Shizune era impulsiva y hasta malvada.

–Gaara me necesitaba a su lado –se recargó apropiadamente en el respaldo del sofá.

–Si, tu hermanito. ¿Qué tal esta?, ya me enteré de la última hazaña de la zorra quita maridos. Hmn, mira que liarse con Sasuke –puso los ojos en blanco mientras le señalaba a la doméstica dónde colocar el té–. Siempre pensé que ese arrogante era muy listo para caer en tretas de rameras, pero bueno, no cabe duda que en temas de mujeres, los hombres no piensan con la cabeza, al menos no con la cabeza adecuada –señaló burlona.

–Te ves muy contenta, ¿ya no le guardas rencor? –preguntó confundida alcanzando su taza.

–Por supuesto, pero ella ya no es mi problema, tampoco lo que haga con su vida. Mi problema es más bien con Itachi, y con la buscona de su ex.

–¿Entonces qué, no me ayudarás?. Si te busqué es porque sé que tú la odias tanto como yo. Gaara dijo que entre ellos ya no podía existir nada, y me alegro. Pero, verlo así de triste, así de mal… ¡él está vuelto un desastre mientras ella disfruta de lo lindo con Sasuke!...simplemente no puedo dejarla ganar –apretó el asa con coraje, haciendo que el líquido se derramara un poco.

–Lo sé Karin, aunque no lo creas, te entiendo. Mujeres como Sakura son lo peor de lo peor. Entran a la vida de los demás, poniéndolas de cabeza, destruyendo, tomando, no…arrebatando, y cuando se cansan, sólo se dan la vuelta y fijan su atención en mejores objetivos, dejando atrás la ruina que causaron.

–Exactamente, Sakura te quitó todo, ¿y para qué?, ya ni siquiera está con itachi. Sedujo a mi hermano, y tampoco le bastó con eso… ahora tiene a Sasuke. Lo peor es que ellos la defienden, no ven lo que es… ¡una maldita mustia caza fortunas! –explotó con violencia, ni el té calmaría su enojo, decidió regresando la taza a su lugar.

–Debemos reconocer que nos ha superado Karin. Pero no te preocupes, no todo está perdido, tengo un plan para que tú te deshagas de ella, y a la vez, yo deshacerme de Anko –explicó sonriente.

–Pensé que estabas por darle el divorcio a itachi, ¿sigues pensando en volver con él?...

–Claro que no. Sin embargo, eso no significa que me quede de brazos cruzados, viéndolo reconstruir su vida mientras la mía se vuelve humo.

– ¿Cuál es el plan?

–No debe tardar en llegar –apuntó enigmática, consultando su reloj de pulsera.

El timbre sonó casi al instante, mientras esperaban a que la empleada recibiera a la visita –al parecer esperada de Shizune–, Karin se convenció de que actuar contra Sakura era lo mejor. No confiaba en esa mujerzuela, todo lo contrario, la aborrecía profundamente. El dolor de su hermano no sería en vano, además, no le permitiría también burlarse de su amigo Sasuke.

–Shizune, Karin…que agradable verlas juntas –saludó con una cortesía estudiada la recién llegada.

–Mikoto-san, buenas tardes –la pelirroja comprendió todo.

–Hola Mikoto, gracias por venir –Shizune se levantó de su lugar y acudió a saludar a su ex suegra.

–Bueno, no pensaba salir con este clima, pero como mencionaste un asunto importante, el cual se relaciona con mis dos hijos, no pude resistirme –explicó impasiblemente.

–En efecto, siéntate por favor, ¿una taza de té? –ofreció señalando la bandeja.

La refinada y elegante mujer se dejó caer con gracia en el sillón principal, negando al instante con un leve y calculado movimiento de cabeza.

– ¿Y mi nieta? –el interés no le llegó a los inclementes ojos.

–Con tu hijo, él la ve todas las tardes, al parecer quiere postularse para padre del año –ironizó regresando a su lugar.

–Bueno, creo que ese puesto se lo ha ganado Sasuke ya –aportó Karin haciendo que Mikoto la mirara al instante.

– ¿Pero qué dices, Sasuke?, ¿Por qué él…no, no estarás embarazada verdad? –la observó con desagrado.

–Por supuesto que no. Karin se refiere a otra cosa –intervino Shizune de inmediato–. Dinos Mikoto, ¿Qué has sabido de las andanzas de tus hijos recientemente? –cuestionó en tono ligero y labioso.

–Mn, no mucho. Sólo que tú e Itachi están por firmar el divorcio, cosa que no me sorprende, era obvio que no sabrías cómo conservar al mayor de mis hijos, él era mucho para ti, siempre lo supe. En cuanto a Sasuke, bueno, que ha estado esforzándose mas en la empresa, sé que él no tiene madera para eso, pero en fin, es preferible que lo intente a que siga con sus excesos, ¿verdad Karincita?

Las dos mujeres aguantaron sus insidiosos comentarios, lo cierto era que la necesitaban, y ambas lo sabían. Si existía alguien que pudiera aplicar un poco de orden en la familia Uchiha, esa era Mikoto. La matriarca de la familia jamás permitiría que Sasuke continuara en una relación con una mujer de la calaña de Sakura, así como también impediría que Itachi regresara con Anko.

–Bueno Mikoto, lamentamos ser nosotras las que te den estas desagradables noticias, pero alguien debe de informarte lo que hacen tus retoños, cuando tú miras hacia otro lado –Shizune se frotó las manos–. Para empezar, Itachi está renovando amistad con una mujer de fama, podría decirse –se mordió el labio inferior dándole un toque dramático a sus palabras–…dudosa.

– ¿A qué te refieres, no me digas que la asistente con la que te engañó sigue rondando a mi hijo?

–Ah no, esa mujer ya tiene otra presa, pero no nos adelantemos. Me refería a Anko, ¿recuerdas a la chiquilla rebelde que metía en problemas al sensato y responsable de Itachi?, pues está de vuelta, y él parece encantado con ello.

– ¿Anko? –el nombre la hizo fruncir el ceño.

Por supuesto que recordaba perfectamente a la problemática ex novia de su hijo. Aquella mocosa de padres divorciados, había metido en líos a itachi más de una vez. Ella nunca la soportó, pero entre más intentaba alejarla de su hijo, más se aferraba este a seguir su relación con ella. La llegada de Shizune había significado un triunfo para ella, tampoco la pelinegra Hyuga le parecía suficiente para portar el apellido Uchiha, pero era mejor que la rebelde e irreverente de Anko.

–Estarás de acuerdo conmigo que Itachi no puede regresar con ella…

–Por supuesto que no –negó cortante.

–Es bueno saber que coincidimos en algo. Pero las cosas no acaban ahí. Ya te conté de Itachi, Karin, ¿Por qué no le cuentas tú de Sasuke? –giró un poco, encontrándose con la aguda mirada de la pelirroja.

– ¿Es que puede ser peor que lo de itachi? –indagó Mikoto sin perder su pose perfecta.

–Puede que si –asintió Karin–, Sasuke está en una relación con una mujer que no es de su nivel.

–Eso es malo –acotó Mikoto apretando los labios–, sin embargo no me preocupa tanto. Sasuke es un hombre casquivano, si la mujer es bonita, él se lanza aunque no le convenga, lo que me extraña, es que por lo general las escoge con clase…pero en fin, ya se cansará de ella en unos días y la dejará, como a las demás.

–No lo creo Mikoto, él parece sinceramente interesado, tanto que ha perdido la amistad que durante años ha tenido con mi hermano, por causa de esta…tipa –soltó indignada–. Además, la mujer de la que le hablo no sólo es una muerta de hambre, también es madre soltera, ¿y qué cree?, Sasuke está tan encariñado con el bastardito, que hasta deja que lo llame papá –informó satisfecha al ver a Mikoto poner cara de espanto.

– ¿Qué estás diciendo, mi hijo con una madre soltera? –se llevó la mano al pecho dominando sus nervios.

–Dile cuál es la cereza del pastel Karin, no la hagas esperar –apuró Shizune conteniendo la risa.

–Esa mujer, no es otra que Sakura Haruno. Tal vez el nombre no le suene, pero es la misma perdida que fue amante de su hijo Itachi. Es decir, Sasuke tiene por novia, a la mujer que se acostaba con su propio hermano –asestó Karin sin compasión.

– ¡Qué! –Mikoto estaba fuera de sí, Karin y Shizune sonrieron por dentro, por primera vez veían desaparecer la compostura de la pelinegra, atestiguando como su frialdad e indiferencia, eran sustituidas por una furia desmedida.

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Buenas, me aparezco de nuevo por aquí =). Me dije, es dominguito, hay que actualizar.

Pues tuvieron que pasar 36 capítulos para tener que cambiar el nombre del fic, hahaha, ahora cómo le pondremos, "la madre que era virgen", hahaha, no se crean, obvio el nombre seguirá igual, ya que el título es más bien en relación a que ella no tuvo a Naruto, pero si quieren sugerir =P, yo encantada de reírme con sus ocurrencias.

OK, un capítulo difícil de escribir, pero a la vez que me dejó muy fascinada, lo leí y lo leí una y otra vez, sobretodo la parte del encuentro íntimo, ya saben, le quitaba, le ponía, le volvía a quitar, y así sucesivamente. No sé si lo esperaban, ojalá sea una agradable sorpresa, la pareja ya estaba preparada para este paso, así que me enfoqué en ello. No les avisé al inicio, sorry, pero siempre he preferido no spoilear al principio de ningún capítulo, como que le quita fuerza a las reacciones que ustedes puedan tener. Espero no incomodarlos, aunque no creo que alguno de ustedes jamás haya leído algún lemon, además fue como sweet, ya saben que no me van mucho las escenas explícitas, además no es la categoría para ello. En fin, si insulté u ofendí la susceptibilidad de alguien, pido disculpas.

Oh, NejiTen, veamos ellos qué tienen para dar. Quienes extrañaban a Shizune, pues vuelve a la carga, y Mikoto, esta mujer en el manga fue un amor, y más con sus hijos, pero recordemos que en los AU's, pues no podemos guiarnos siempre por las personalidades originales de los personajes, si eso fuera, los malos siempre serían los malos y los buenos siempre los buenos. So, démosle una oportunidad de ser diferente ;).

Bueno, creo que ya dije todo lo que quería decir, ahora les toca a ustedes (si es que así lo desean), saben dónde dejar su comentario, el cual siempre leo y considero, porque es un indicador de lo que va bien o de lo que hay que cambiar y mejorar. Gracias por adelantado a los que lo hagan, los que no, igual gracias por leer. Sus alertas también son bienvenidas, el apoyo no se exige, se gana, por eso si desde el fondo de su corazonsote me lo brindan, pues yo feliz.

Eso es todo por ahora, vuelvo espero que rápido. Mientras tanto les mando su ya merecido saludo y su muy apretado y caluroso abrazo. Se me cuidan mucho, mis mejores deseos.

¡Nos leemos pronto =)…bye, bye!

P.d.: Sasuke no se dio cuenta de que Saku perdió la virginidad, porque aparte de tonto, pues esta seguro ciento por ciento que ella es la madre de Naruto, así que no se desanimen, que en un futuro cercano esto se aclarará. Ahora sí, ¡hasta luego!