Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto
Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.
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La madre virgen
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Capítulo XXXVII
Propuesta y peligro
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Abrió los párpados y se quedó mirando al techo durante algunos segundos, tenía el cuerpo adolorido y una sensación de nubarrosa relajación en la mente. La lluvia aún podía escucharse, pero parecía haber disminuido su fiera intensidad. Con pereza y algo de somnolencia se incorporó en la cama. Estaba sola. Dirigió la mirada hacia la ventana, las nubes de afuera indicaban que ya era tarde, pero todavía no era de noche. La manta resbaló quedando a la altura de su cintura, su desnudez le recordó de inmediato lo que horas atrás aconteció en ese mismo lugar.
Se levantó cómo impulsada por una fuerza invisible, el rostro se le calentó en cuestión de segundos, a la vez que una sonrisa de felicidad se instaló en sus labios. Buscó rápidamente algo qué ponerse, era obvio que Sasuke no se encontraba en la recamara, aunque suponía que seguía en el departamento. "Él no se habría ido sin avisarme, ¿o sí?", se preguntó colocándose una bata parecida a la anterior.
– ¿Cuántas horas dormí? –expresó en un suspiro–, ¡Naruto debe estar despierto también! –salió con prisas a buscar a su pequeño.
Antes de dirigirse a la habitación del bebé, escuchó ligeros murmullos provenientes de la estancia. No lo pensó dos veces, se dirigió con cautela hacia allá, registrando además, el delicioso olor que provenía de aquella dirección.
–Termina todo el jugo si quieres más, no puedo servirte de nuevo si no lo has terminado –Sasuke hizo caso omiso del vasito entrenador que Naruto le ofrecía.
Desde el marco de la entrada fue testigo de la adorable acción. Su novio acomodaba eficientemente la mesa, a la vez que vigilaba a Naruto que se mantenía en su sillita. Su rubio bebé se agitaba contento, obedeciendo a Sasuke y bebiendo el jugo restante de su vasito.
–Pa-pa –lo llamó Naruto con ojos juguetones.
– ¿Ves, no era tan difícil o sí? –le acarició la cabeza tomando el vaso y sirviéndole un poco más de zumo–. ¿Qué te parece la mesa, me ha quedado bien?. Espero que a tu madre le guste la sorpresa –se detuvo al lado del bebé contemplando su obra.
– ¡Me encanta! –Sasuke se sobresaltó al verla entrar directo al comedor.
–Ya estás despierta –la recibió con una sonrisa.
–Debiste avisarme que Naruto también estaba despierto, ¿no te ha ocasionado problemas? –llegó hasta él, que la abrazó de inmediato.
– ¿Qué clase de padre sería si no pudiera encargarme de cuidarlo y atenderlo? –cuestionó besándola fugazmente en los labios–, ¿estás bien?, parecías muy cansada, no quise despertarte –acarició su mejilla con delicadeza.
Las entrañas se le encogieron, con sólo mirarlo a los ojos, rememoró sus excitantes caricias y sus pasionales besos. ¿Desde cuándo ella tenía tanto apetito sexual?, ¿Acaso sería así de ahora en adelante?, ¿no podría pensar en nada más que en estar de nuevo con él?, la piel se le erizó y las rodillas le temblaron. Había sido suficiente probar una vez a Sasuke Uchiha para volverse adicta a él. Así mismo, el hecho de que él todavía anduviera sin camisa, no ayudaba para nada a sofocar sus alocadas hormonas.
– ¿Tienes hambre? –preguntó guiándola a la silla y acomodándola frente a la mesa.
Sakura no entendía que lo único que lograba con esas tontas batas, es que el deseo de desvestirla aumentara en él. Apretó las manos para mantenerlas alejadas de ella, no quería protagonizar una escena para adultos frente a Naruto. Por supuesto su relación sería diferente de ahora en adelante, pero esperaría a que al menos estuviesen solos para demostrárselo.
– ¿Qué preparaste? –lo miró con curiosidad y emoción.
–En realidad…únicamente aproveché la cena que se quedó pendiente anoche –explicó entrando a la cocina y regresando con la lasaña.
Rió conmovida, Sasuke había logrado que se olvidara por completo de su decepción por la cena fallida. Además, su esfuerzo no fue en vano, después de todo podrían compartir una deliciosa velada juntos. Lo ayudó a servir los platillos para que pudiera sentarse junto a ella, Naruto los miraba desde su lugar tranquilamente, Sakura lo interpretó como su manera de dejarlos disfrutar de la comida.
–Gracias, esto está exquisito –proclamó con alegría al engullir el primer bocado.
–En realidad es gracias a ti, yo no hice más que ponerla en el horno. Tienes razón, esta lasaña es la mejor que he probado, eres una cocinera maravillosa –alabó sinceramente.
–Aprendí en el orfanato, además de coser, ah, y un poco de mecánica también. Claro, aspectos simples como los cambios de aceite, limpieza de bujías, cosas que no necesiten de herramientas elaboradas –respondió impulsivamente.
Al percatarse de la expresión de Sasuke, sintió un poco de vergüenza, él la contemplaba serio y en silencio. Se preguntó si la estaría mirando con lástima, «Sakura, la pobre huérfana multi usos que se valía de oficios sin importancia para no morirse de hambre». Era en esos momentos, cuando sus complejos le jugaban una mala pasada.
– ¿En serio? –soltó por fin.
–Aja –asintió desviando la vista a su plato.
–Eso es impresionante –distinguió una nota de orgullo en su voz.
– ¿Te lo parece? –alzó la cabeza y se encontró con sus profundos ojos negros.
–Por supuesto, la mayoría de las mujeres que conozco no saben ni hervir el agua, mucho menos sabrían cuál es el compartimiento del aceite, aunque sus vidas dependieran de ello. ¿Cómo aprendiste?
Le encantaría conocer más de su pasado, de ese lado que ella mantenía tan oculto, probablemente porque sólo le traía malos recuerdos. No quería hacerla sentir triste, por eso nunca le preguntaba nada. El hecho de que ella se abriera de repente y le contara ciertos detalles, lo ponía contento, ya que significaba que se estaba ganando su confianza.
–Bueno… –sonrió distraídamente–. La vieja camioneta del orfanato siempre daba problemas, ya sabes, cuando no se le ponchaba uno de los usadísimos neumáticos, o se le descomponía la bomba de gasolina, le faltaba el líquido de frenos o le fallaba el radiador –bebió un sorbo de agua, Sasuke no le había servido vino–. Las monjas, constantemente le pedían de favor al mecánico del pueblo que le echara una ojeada, él iba después de terminar sus deberes en su propio taller. Era un hombre viudo entrado en años, estaba solo en el mundo, y yo era una niña muy necesitada de afecto, así que siempre me acercaba y le sacaba plática. En poco tiempo nos hicimos amigos, él decía que le habría encantado tener una nieta como yo, me llevaba dulces e incluso una vez me regaló un libro de mecánica. Yo estaba feliz, porque adoraba leer, y empezaban a gustarme los autos. Él me explicaba con lujo de detalles y con mucha paciencia, lo que se tenía qué hacer para arreglar la camioneta. Así aprendí, el señor Fujita me enseñó todo lo que pudo –suspiró con nostalgia cuando la imagen del anciano encorvado y solitario se le vino a la cabeza.
– ¿Qué fue de él? –preguntó metido en su historia.
Podía imaginarse perfectamente a una adorable niña pelirosa y curiosa, dándole felicidad al pobre viejo con sus cuestionamientos y sus comentarios inocentes.
–Murió cuando yo tenía catorce –un nudo se formó en su garganta–. Donó sus pertenencias al orfanato, las monjas dijeron que lo había hecho por mí –se alzó de hombros–, pero yo sé que lo hizo porque tenía un gran corazón. Fui a su funeral, Ino y yo nos cooperamos para comprar unas flores muy bonitas. En ese entonces ya vendíamos dulces en el parque, no fue difícil conseguir el dinero–parpadeó para eliminar las lágrimas que se crearon en sus pupilas.
– ¿Ino?, tu mejor amiga, ¿cierto? –recordó otra de las penas de Sakura, haber perdido a su hermana de crianza.
–Sí. ¿Quieres más ensalada?, tengo algunos aderezos en el refrigerador, voy a traerlos –se puso de pie con rapidez.
Al verla tensarse y ponerse pálida, comprobó que la estaba presionando demasiado, era claro que Sakura no tenía intención de contarle de su amiga fallecida. Pasaron algunos minutos y ella no salía de la cocina, le dio una revisión al rubio y vio que jugaba contento con su babero. Entró preocupado y la encontró frente al refrigerador abierto, tenía la mirada perdida y se abrazaba fuertemente a sí misma.
– ¿Sakura? –se posicionó detrás de ella y la atrajo a su cuerpo.
–Yo…olvidé qué estaba buscando –respondió con la voz ronca.
–No era mi intención que te pusieras así, lo siento –la giró con cuidado y la apretó contra su pecho.
–No es tu culpa, es que…no soy muy buena sobrellevando los recuerdos –lo abrazó por el cuello y se juntó más a él.
–No tienes que volver a hablar de tu pasado Sakura, lo único que importa es que estamos juntos. De dónde vengas es lo de menos –cogió su mentón y conectó sus miradas–, no digas nada que no quieras contar, ¿de acuerdo?
–Gracias Sasuke –alcanzó sus labios y lo besó castamente.
Las cosas no podrían ser así de simples, antes o después, le hablaría del origen de Naruto, él tenía el derecho de conocer la verdad. Sasuke la entendería, lo sabía, un ser tan comprensivo como él le daría todo su apoyo, justo cómo hacía ahora. Era ella la que temía no ser suficientemente fuerte para revivir aquel dolor, la simple mención de Ino la había dejado temblorosa y devastada, le daba miedo no poder hablar de ella sin soltarse llorando.
–Ven, sigamos con la cena –la guió de vuelta al comedor, necesitaba distraerla–. ¿Sabes?, he pensado que ya es hora que regreses a la oficina –retiró su silla y la ayudó a sentarse.
– ¿En serio? –abrió la boca sorprendida.
–Hn –asintió sentándose también–. ¿Crees estar lista?, ¿Cómo te has sentido últimamente?
– ¡Bien!, el doctor me dijo que tomara las pastillas sólo si sentía dolor, lo cual pasa únicamente cuando estoy muy tensa. Además, no creo que me canse mucho, ¿o sí?, de algo tiene que servir que sea la novia de mi jefe –bromeó con ánimos renovados.
Regresar a su trabajo era lo que necesitaba, sentirse útil y distraerse fuera de aquellas paredes, haría que se recuperara por completo. "También podré pasar cada día con Sasuke", se emocionó ante aquella garantía.
–Al único que extrañaré será a Naruto –razonó poniendo cara seria–. Pero necesito trabajar, si no lo hago, estaré en deuda contigo toda la vida –recordó.
–Yo no recuerdo que me debas nada, y puedes llevar a Naruto cada vez que quieras.
–Gracias, pero no voy a abusar, cómo tu asistente, necesito concentrarme, y eso no será posible si tengo que encargarme de cuidar a mi hijo en la oficina. Para buena suerte mía, la señora Chiyo dijo que podía venir a encargarse de él. Prefiero que sea ella la que lo cuide, Naruto la adora –alcanzó su mano y la estrechó con fuerza–. Sobre el dinero, sabes que no he terminado de pagarte el préstamo de los gastos médicos de cuando Naruto se calló, a eso se le sumarían mis propios gastos y los de este departamento –se estremeció por dentro, a menos que Sasuke le aumentara el sueldo o se consiguiera otro empleo, jamás podría pagarle todo lo que le debía.
–Eres mi pareja, ¿Por qué no habrías de disfrutar de lo que puedo darte?. Aunque tuvieras el dinero, yo no lo aceptaría Sakura.
–No estoy contigo para disfrutar de los lujos Sasuke –sus facciones se endurecieron.
–Eso ya lo sé. A lo que me refería, es que quiero darte todo lo que necesites, puedo hacerlo, déjame, ¿sí?. No insistas más, tarde o temprano nos casaremos, pero desde ahora quiero que sepas que lo mío es tuyo –comentó con tranquilidad.
– ¿Tú…tú quieres que…en verdad piensas que…te casarías conmigo? –se mordió el labio nerviosamente.
Sus palabras la habían dejado perpleja, ¿Sasuke quería casarse con ella algún día?, el corazón le latía con velocidad y sus mejillas ardían. Las mariposas comenzaron a bailar en su estómago generándole escalofríos en todo el cuerpo, mientras esperaba su respuesta.
– ¿Me lo estas proponiendo? –sonrió de lado.
– ¡Sasuke!...sabes a qué me refiero…
–Por supuesto que si, por mí podríamos hacerlo mañana mismo, pero no creo que eso te parezca adecuado, ¿me equivoco?. Las mujeres siempre sueñan con una gran boda, no quiero que seas la excepción. Ya sabes, el gran banquete, el vestido de ensueño, el romántico vals…nos llevará tiempo preparar todo eso…
–Yo…a mí me daría igual casarme en harapos, no necesitaría nada, sólo a ti y a Naruto, tal vez a Tenten como testigo y a Itachi, bueno, a la señora Chiyo y a Tomori…me parecería rudo no invitar a Matsuri…¡tu madre!, por supuesto ella tendría que estar también, a tu tío Kakashi lo vi una vez de lejos, parecía buena persona…estoy balbuceando –se golpeó el rostro con la palma derecha, la risa de Sasuke no ayudaba a borrar su humillación–, bueno, ¿me di a entender verdad?. Yo también me casaría contigo mañana…¿es esto una locura?, ¿nos estaremos precipitando?. Míranos, hablando de boda cuando tenemos apenas poco más de un mes juntos…
– ¿Necesitas más tiempo para saber si me amas lo suficiente? –había dejado de reír.
Negó con la cabeza viéndolo suspirar y relajarse de nuevo.
–Yo tampoco. ¿Entonces, estás de acuerdo en ser mi prometida de ahora en adelante? –se levantó de la silla y se agachó a su lado.
–Si Sasuke, ¡por supuesto que sí! –sus ojos se empañaron, sus labios se abrieron en una hermosa sonrisa, no podría estar más feliz.
Ambos se sobresaltaron y voltearon a ver a Naruto, el rubio gritaba y reía, sus pies se balanceaban y chocaba sus palmas animosamente, ella no era la única dichosa esa noche, su hijo también aceptaba con alegría la noticia.
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Entró al departamento cómo si caminara entre nubes, la verdad era que se sentía flotar entre algodones. Al perdonar a Neji y darse una oportunidad con él, se había liberado de una dolorosa y pesada carga, ya no tenía motivos para estar triste, de ahora en adelante, esperaba que todo fueran risas y alegrías.
–Buenas noches Tenten, te ves muy contenta, ¿apuesto a que esa sonrisa es cortesía de Neji?
Sakura salía de la sala, en sus brazos Naruto dormía plácidamente. Tenten se detuvo de golpe y se recuperó de la impresión, enseguida se puso colorada, qué bien la conocía su mejor amiga.
–Y yo apuesto a que la tuya es cortesía de Sasuke –contratacó llegando hasta ella y dándole un abrazo–. ¿Cómo estás?, por favor dime que arreglaron su situación, porque si no es así, no quiero volver a topármelo, te juro que Sasuke asusta más que una ida al dentista –aseguró acompañando a la pelirosa a la habitación del bebé.
–Sí, ya todo se arregló, él y yo hablamos y…bueno…ya sabes, dimos el paso –acomodó a su hijo en la cuna.
Sasuke se había ido minutos atrás. Ella habría querido detenerlo, rogarle que se quedara esa y todas las noches con ella, pero él necesitaba conversar con Itachi acerca del trabajo, además de darle su espacio y dejarla descansar.
– ¡Qué!, ¡por fin lo hicieron! –saltó emocionada.
– ¡No!…bueno si, es decir, no me refería a ese paso, sino al del compromiso…Tenten, ¡Sasuke y yo estamos comprometidos! –explicó ruborizada y animada.
– ¡Aaahhhh, Sakura que alegría! –la abrazó fuerte–, eso tenemos que celebrarlo –la tomó de la mano arrastrándola de nuevo a la sala–. Te serviré solo un poco de vino, no quiero que te haga daño, pero tenemos que brindar –corrió a la cocina en busca de la botella.
Sakura la vio regresar de inmediato con dos copas y la misma botella de la cual ella había bebido en la tarde. Tenten se dejó caer frente a ella y sirvió el vino.
–Espera, todavía no –le pasó la copa y la detuvo antes de que diera un sorbo–. No se me ha olvidado lo otro. ¿Qué tal te sentiste?, ¿hacerlo con Sasuke fue tan bueno cómo imaginaste que sería? –la escrutaba pícaramente.
– ¡Tenten! –reprendió avergonzada.
–Saku, hasta ahora tú eres la única que tiene algo excitante que contar, así que habla –la presionó con una gran sonrisa.
–Tú también tienes algo que contar, ¿ya le diste el sí a Neji?
– ¿Cómo sabes? –abrió los ojos asombrada.
–Era seguro que se lanzaría por ti, después de toneladas de flores, era el paso a seguir –explicó desquitándose de la indiscreta de Tenten.
–Yo te cuento si tú me cuentas –negoció apenada.
–Bien, pero no te daré muchos detalles –advirtió coloreándose hasta las orejas–. No fue cómo me lo imaginé… ¡fue mejor!...Tenten, sentí que tocaba el cielo –platicó estremeciéndose al rememorar la satisfactoria sensación.
– ¡Lo sabía!, imaginaba que no te iba a decepcionar, ya decía yo que tanta arrogancia no era en vano. ¡Salud por eso! –alzó su copa haciéndola chocar con la de su amiga.
– ¡Salud! –bebió un pequeño trago.
–Un detalle… ¿Qué tan bien dotado está? –habló en voz baja, parecería que le compartiría un gran secreto.
– ¡Eso no te lo pienso decir! –negó fervorosamente, el calor filtrándose por todo su cuerpo.
–No seas aburrida. A ver, responde simplemente esta pregunta, ¿Cuál es su talla de preservativo?, opción uno: regular, opción dos:… –Tenten dejó de bromear al verla rígida de repente–. ¿Qué te pasa?, no hablo en serio Saku, ya me conoces, soy una habladora…por favor olvídate de mis tontos comentarios, ¿sí? –se disculpó de inmediato, no quería que Sakura se molestara con ella por ser tan impertinente–. Sakura… –la llamó al verla todavía muy intranquila.
–Yo…estoy preocupada…él no…¡Ay Tenten, soy una descuidada! –externó por fin su inquietud.
– ¿No me digas por favor que no se cuidaron? –cuestionó estupefacta, viéndola negar con la cabeza– ¡Sakura! –su reclamo fue suave, cómo si regañara a un niño travieso.
Sakura se recriminó mentalmente su irresponsabilidad, estaba bien que no tenía experiencia, pero su ignorancia no era pretexto para exponerse –principalmente– a un embarazo no deseado. Una punzada en su pecho le heló la sangre, "y si me pasa lo mismo que a Ino", pensó aterrada. Su amiga lo había dado todo en pos del amor, así como ella con Sasuke.
–Tranquila Saku –Tenten se acercó a ella y la acunó entre sus brazos–. Todo estará bien, verás que no pasa nada, y si pasara…Sasuke te ama, no te dejaría sola –acarició su espalda intentando deshacer su tensión.
–Yo…ojalá… –tragó con dificultad. Era cierto que Sasuke la amaba, él la cuidaría si lo peor sucediera, ya que esa también sería su responsabilidad.
–Esperemos para ver si esto deja alguna consecuencia, ¿sí?, por ahora no te estreses más. Mejor platícame, ¿Cómo es eso de que están comprometidos? –cambió hábilmente la conversación, alegrándose de que Sakura suspirara y se preparara para contarle.
–Lo que oyes, de la nada, Sasuke comenzó a hablar de cómo sería nuestra boda, cuando menos lo imaginé, ya estaba preguntándome si quería ser su prometida…
–Dijiste que sí, ¿verdad?
–Por supuesto.
–Bien, ¡ahhhh, salud de nuevo! –alcanzó las copas.
–A este paso terminaremos ebrias –señaló entre risas, un poco más despejada.
– ¿Qué más da?, ¡la situación lo amerita! –vació el contenido de su copa, sirviéndose nuevamente–. Ahora yo, Neji me invitó a comer. Al principio estaba tan nerviosa, que no podía ni mirarlo, pero luego, él me encaró directamente, me preguntó si tenía una relación con Deidara –Sakura la escuchaba atentamente–. Le aclaré que es sólo mi amigo…él me dijo que quería que estuviéramos juntos, y yo…pues le dije lo que sentía, Saku… ¡Neji y yo ya somos novios! –gritó ilusionada.
– ¡Tenten, felicidades!
Yacían en el sofá vueltas un revoltijo de extremidades, era la primera ocasión en mucho tiempo que estaban verdaderamente felices, por ellas mismas y por la otra. Sakura agradecía que Tenten ya no tuviera que sufrir el rechazo y la lejanía de Neji, su amiga por fin podría expresar libremente sus sentimientos y ser correspondida además. Tenten sabía que Sakura amaba profundamente a Sasuke, y Sasuke a ella, el matrimonio era un paso lógico, estaba emocionada de apoyarla en su nuevo camino y compartir con ella un momento cómo aquél.
–No tuve hermanas, pero tampoco las necesito, no teniéndote a ti Sakura, te quiero mucho, ¿lo sabes verdad? –pronunció entre lágrimas.
–Lo sé Tenten, gracias. Yo si tuve una, al menos, una hermana por decisión, así como tú. La vida me la quitó, pero a cambio, me recompensó contigo. Yo también te quiero Tenten.
Continuaron expresando todo lo que sentían, entre llanto, risas, demostraciones de cariño y copas de vino, Tenten y Sakura pasaron la mejor noche de sus vidas.
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– ¿Itachi estas aquí?, necesitamos habla-… –se quedó mudo al ver a la persona que se encontraba en el despacho con su hermano.
–Hola Sasuke, ¿no vas a saludarme, o es que ya te olvidaste de los buenos modales que yo misma te inculqué? –Mikoto se puso de pie esperando que el menor de sus hijos llegara hasta ella–. ¡Pero que son esas fachas!, ¿así asistes al trabajo? –lo miró de arriba abajo con rechazo, la camisa y el pantalón de Sasuke estaban completamente arrugados.
–Hmp…madre –besó fríamente su mejilla, ni siquiera se tomó la molestia de responderle.
–Nuestra madre ha venido a hablar con nosotros, aunque no tengo idea de qué, no me ha querido decir nada hasta que llegases tú –comentó Itachi seriamente.
–Siéntate Sasuke –ordenó con calma la pelinegra.
Sasuke alejó la silla lo más que pudo, arqueó una ceja a su hermano, Itachi le suplicaba con la mirada que actuara con serenidad. Los tres guardaban silencio, los hombres intuían que su madre deseaba crear más tensión antes de destapar los motivos de su visita.
–No los he visto en meses, ¿no les parece un poco inhumano descuidar así a su madre? –condenó trasladando su atención de uno a otro.
–Hemos estado ocupados madre. Sasuke está esforzándose mucho con algunos proyectos de la compañía. Yo por otro lado, he tenido que tratar el asunto de mi divorcio, así mismo, estoy dedicándole más tiempo a mi hija –respondió Itachi con diplomacia.
–Además, la distancia es la misma madre, si tanto nos extrañabas, tú también hubieras podido venir a vernos –apoyó Sasuke un poco más seco.
–Sabes que me es difícil librarme de mis compromisos Sasuke. Tengo que encargarme de varias reuniones con las damas de mi club…
–Entonces comprendes lo que es estar ocupado, no tenemos diez años, tenemos vidas que vivir.
–Sasuke –reprendió Itachi.
–Déjalo Itachi, no me sorprende la altanería de tu hermano, siempre ha sido un desconsiderado –apuntó sin cambio en su expresión–. En fin, si me decidí a venir aquí, es porque pronto será el cumpleaños de Kakashi. Cómo matriarca y cabeza de la familia, he decidido organizarle una discreta recepción en la casa, ya saben, algo sencillo e íntimo, únicamente la familia y amigos cercanos –informó lanzándoles una sonrisa calculada.
– ¿Él está de acuerdo? –cuestionó Sasuke con escepticismo, su tío odiaba las reuniones que su madre organizaba–. Porque estoy seguro que Kakashi preferiría irse de fiesta por su cuenta.
–Oh, sin duda eso es lo que él quería, pero hice que entrara en razón. Aceptó mi ofrecimiento, siempre y cuando no lo obligue a asistir a mi cena de Navidad.
–Hn –sonrió divertido, su tío era muy hábil, cambiaba un tormento por otro.
–Entonces, cómo familia que somos, espero verlos ahí dentro de dos semanas. Sasuke, supongo que llevarás a Karin, ya que es tu acompañante oficial, ¿verdad?. Itachi, ya que Shizune continúa siendo tu esposa, también asistirá, sé que no podemos ocultar la situación por siempre, pero al menos hay que evitar el escándalo todo lo que se pueda.
–Madre… –Sasuke estuvo a punto de ponerla en su sitio, pero Itachi se le adelantó.
–Lo siento mamá, sé que no quieres que mi divorcio con Shizune se vuelva del dominio público, pero eso es imposible, prácticamente todo nuestro círculo lo sabe…
–Saben que están separados, no que van a divorciarse, si los ven juntos en la reunión, obviamente pensarán que se trataba de un tonto rumor –apretó los labios con dureza.
–No voy a departir con Shizune simplemente para acallar las habladurías. Si quieres que este ahí, será bajo mis reglas, llevaré a mi acompañante y evitaré a Shizune, no puedo impedirte que la invites, pero puedo negarme a estar con ella. Mi ex mujer y yo no quedamos en los mejores términos, comprenderás que lo que menos deseo, es fingir que hemos regresado.
–Pero Itachi…
–Yo también llevaré a mi novia, la cual no es Karin –aclaró Sasuke rápidamente.
– ¿Tienes novia?, qué sorpresa. ¿Quién es, la conozco? –cuestionó haciéndose la desentendida.
El plan que había fraguado para deshacerse de los estorbos en la vida de sus hijos, estaba comenzando. Todavía se sentía furiosa por lo que su ex nuera y Karin le habían contado, pero no podía enfrentarse a sus hijos directamente, los conocía, ellos no harían caso a sus exigencias, ni se alejarían de aquellas mujerzuelas. Por eso necesitaba atacarlas de otra manera, una en la que ellos no se dieran cuenta, y para ello, debía tenerlas enfrente. La fiesta de su cuñado era la excusa perfecta, sabía que Itachi invitaría a Anko para mantener a Shizune alejada, lo mismo que Sasuke, que pretendería dar a conocer a la caza fortunas que tenía por novia.
–No precisamente. Pero te anuncio que no es de nuestro círculo social, así que no te sorprendas cuando la conozcas –informó a la defensiva.
–Bueno, si es una buena mujer, yo no tengo problema, ¿Por qué lo es, no es así? –lo miró retadoramente.
–Sakura es la mujer más buena y maravillosa que he conocido –no le importaba si su madre recordaba el nombre de la supuesta ex amante de itachi, si ella decía algo, él la defendería y le dejaría claro que no permitiría que los separara.
–Entonces estoy ansiosa por que me la presentes –aceptó sonriente–. ¿Y tú Itachi, a quién llevarás? –sólo le faltaba constatar si el mayor de sus hijos también asistiría con la desagradable de Anko.
Itachi suspiró, no le apetecía escuchar las quejas que su madre tendría en contra de Anko, pero seguiría el ejemplo de su hermano, Sasuke no se había amedrentado, así que él tampoco lo haría. Aprovecharía que su madre parecía tranquila y dispuesta a aceptar sus decisiones.
–A Anko. ¿Hay algún problema con eso? –preguntó con tono moderado.
–Ninguno hijo, no tengo muy buena impresión de tu amiga de infancia, pero ya eres un adulto, mi consejo ya te lo di, si tú quieres ignorarlo, pues no puedo hacer más por ti –expresó comprensiva.
Listo, sus incautos hijos habían caído en la trampa. Era cuestión de tiempo para que quitara a Anko y a la tal Sakura del camino. Esas mujeres se arrepentirían de haber intentado aprovecharse del apellido Uchiha, sobre todo la madre soltera, que no conforme con desbaratar el matrimonio de Itachi, ahora engatusaba a Sasuke y le endilgaba a su bastardo. "Dentro de poco todo volverá a la normalidad, mis hijos no se van a mezclar con esa basura", se prometió con certeza.
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¡Buenas!
No me regañen por tardarme tanto, porque no lo hago con intención. Mi lap me está fallando, ya se imaginarán, creo que a la mayoría le ha pasado, y pues me es difícil escribir, aunque tenga la inspiración, no tengo medios =(. Este capítulo ya lo tenía trazado, al igual que los siguientes, pero debido a mis limitaciones, pues me está llevando más tiempo de lo normal.
En fin, con las otras historias pasa lo mismo, estoy a medias, pero aquí sigo, no me he perdido ni me he dado por vencida en lo de terminar. Por ahí me comentaron que llevo mucho con esta historia, sip, lamentablemente le dedico el tiempo que puedo, sorry por tardarme ='(. A los que me presionaron para colgar la continuación, gracias, saber que me están esperando acá, me da alegría y ánimos para no deprimirme por lo de mi situación.
OK, ¿Qué tal el capítulo?, la mamá entrometida empezó a tejer su telaraña, ojalá Sakura no salga muy perjudicada, ya veremos qué pasa en el próximo capi. Dudas, comentarios, quejas, chismes, felicitaciones XP, etc, etc, háganmelas llegar en un review. Gracias por leer y seguir aquí después de años, algún día llegaremos al final, no se desesperen, si Kishimoto ha tardado mas de ocho años, ¿Por qué yo no?, hahaha, no se crean, tengan fe en mí.
Bueno, por ahora es todo, si termina por desbaratarse mi armatoste, conseguiré otro, no se apuren, pero no se extrañen si no doy muchas señales de vida, va. Les mando un fuerte abrazo, un saludote, y mis mejores deseos.
¡Cuídense mucho, sean felices, nos leemos esperemos que pronto =)!
