Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto

Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.

.

.

.

.

La madre virgen

.

.

.

.

.

Capítulo XXXIX

El amor también tiene enemigos.

.

.

.

–Todo listo, ahora solo falta que Neji llegue a recogerme y Sasuke también pase por ti. ¿A qué hora le dijiste a la señora Chiyo que tenía que llegar para cuidar de…Sakura? –Tenten terminó de abrocharse los pendientes y miró fijamente a su amiga.

– ¿Eh?...ah, ¿Qué pasa Tenten? –por fin puso atención a la castaña.

–Estabas ida. ¿Qué te sucede?, desde hace rato te noto muy nerviosa.

Sakura suspiró profundamente. ¿Cómo esperaba Tenten que no estuviese nerviosa?, ¡iba a conocer a la familia de Sasuke!, ¿Qué tal si no les caía bien y la rechazaban?. No sería la primera vez que probara aquel amargo sabor, después de todo, ni siquiera sus padres la habían querido. Pero esta vez sus sentimientos no le importaban tanto, lo que la atormentaba, era el hecho de que Sasuke entrara en conflicto con sus seres queridos por defenderla.

–No pasa nada, simplemente no sé si vaya a causar una buena impresión a la madre, al tío y a los amigos de Sasuke –explicó brevemente, ¿para qué preocupar también a su amiga?

–Pero que tonterías, ¡por supuesto que los dejarás con la boca abierta, en el buen sentido! Les encantarás, eres la mujer perfecta para Sasuke, bastará con que descubran el amor que te tiene para que pases la prueba –animó segura.

–Si tú lo dices…

–Claro que lo digo. ¡Ese debe ser Neji! –exclamó al escuchar el timbre–, ¿Cómo luzco? –preguntó reavivada.

–Como toda una diva –aportó sinceramente Sakura.

–Bien, ese era el plan. Yo la diva, y tú la reina. Saku, no te estreses, todo saldrá bien, solo sé tú misma. Te veo en la fiesta, ¿de acuerdo? –tomó su pequeño bolso del sofá.

–De acuerdo –aprobó con valentía.

Ambas se dirigieron a la entrada, Tenten se sacudió animosamente y abrió la puerta. Neji lucía un traje de diseñador, tan sobrio y elegante, que a la castaña se le secó la boca. La reacción del pelilargo fue algo similar, ya que no despegó sus asombrados ojos del cuerpo de Tenten.

–Te ves…

– ¿Bien? –preguntó con sorna.

–…hermosa –completó sonriente.

–Gracias, tú no te quedas atrás –permitió que la besara profundamente–. Hjm, bueno, nosotros nos adelantamos. Tú tranquila Sakura –se despidió Tenten.

–Hola Sakura –saludó Neji dándose cuenta por fin de la presencia en el pasillo de la pelirosa.

–Hola Neji –respondió algo cohibida.

–Bueno, ya mejorarán con el tiempo –se burló Tenten al verlos tan tensos–, hasta pronto amiga.

Sakura regresó a su recamara, a repasarse por décima vez en el espejo. El vestido era dorado, no tenía mangas o tirantes, el escote en forma corazón era algo llamativo, pero no vulgar, dejaba al descubierto sus cremosos hombros y su blanca espalda. La tela le delineaba tan bien la figura, que parecía una sirena recién salida del mar. La abertura a partir de las rodillas, le permitía caminar libremente y le daba así, un toque juvenil.

No podría verse mejor, reconoció con un poco de vanidad. Aun así, la facha no era lo único que importaba. Llevaba días repasando a escondidas, un manual de buenos modales que encontró en la Internet. Ojalá eso fuera suficiente para no cometer algún error durante la cena. Obviamente ella no poseía clase, pero quería dejar en claro que contaba con educación.

Escuchó la puerta de la entrada abrirse, ensayó una gran sonrisa y se infundió ánimos para acudir al encuentro de Sasuke. Él no debía percatarse de sus preocupaciones. Cuando por fin logró ocultar sus turbios pensamientos, se dirigió a la sala. Le pareció extraño no escuchar algún sonido, además, las luces se encontraban apagadas, únicamente un destello de luz parecido al de una vela, bailoteaba desde la estancia.

– ¿Pero qué…? –se detuvo de repente en el marco de la sala.

Alrededor de diez velas –estratégicamente colocadas por todo el lugar– alumbraban el salón. Las persianas permanecían descorridas, mostrando el cielo estrellado enmarcado por el gran ventanal. Frente a ella, Sasuke permanecía de pie. Con un brazo sosteniendo a Naruto, y con el otro, un enorme ramo de rosas rojas. Pero lo más bello de aquel escenario, es que ambos vestían un precioso smoking y le sonreían alegres.

– ¡Ma-ma! –gritó Naruto saltando en los brazos del azabache.

–Sakura, luces preciosa –las mejillas le ardieron de vergüenza al descubrir la mirada hambrienta de Sasuke.

–Gra-gracias, tú te ves estupendo…Y, ¿a qué se debe esta sorpresa? –señaló a su alrededor, indicando las velas y las flores.

–Hn –Sasuke se adelantó unos pasos, quedando a centímetros de distancia frente a ella.

Durante algunos segundos, ninguno dijo nada, incluso Naruto guardó silencio. De pronto, Sasuke se hincó a sus pies, sorprendiéndola ante la rapidez de su movimiento.

–Sakura… ¿quieres convertirme formalmente en el padre de Naruto?

– ¿Ehh? –preguntó ella con el corazón acelerado, lo había escuchado perfectamente, pero le fue imposible asimilar qué dijo.

–Naruto, el dedo de tu mamá está muy desnudo, ¿Qué te parece si remediamos eso?

Sakura observó cómo su hijo se llevaba la manita al bolsillo de su pantalón. Sus párpados se abrieron al darse cuenta de lo que su bebé sacaba e inmediatamente le ofrecía.

– ¿Quieres ser mi esposa? –preguntó Sasuke tiernamente, mientras Naruto extendía hacia ella un precioso y brillante anillo de compromiso.

Sintió las lágrimas rodar rápidamente por sus mejillas, estaba profundamente conmovida. Su garganta se cerró de golpe por la emoción, evitando que gritara a todo pulmón su respuesta. Se dejó caer sin el más mínimo cuidado, abrazando tanto a su prometido como a su hijo. Agitó la cabeza en forma afirmativa, y después unió sus labios a los de Sasuke.

Sasuke soltó las flores y la atrajo hacia sí, manteniéndola apretada a su cuerpo. Sabía que Sakura aceptaría, aun así, la manera en la que su pelirosa le estaba demostrando su alegría, lo dejó completamente satisfecho. Había temido no disponer del tiempo suficiente para crear el ambiente romántico del cual disfrutaban, pero afortunadamente, Sakura no salió a su encuentro inmediatamente, permitiéndole encender las velas y prepararse para sorprenderla.

Ahora sí que era un hecho su matrimonio con la mujer de su vida. En la fiesta, todos notarían el anillo en el dedo de Sakura, no podía esperar a hacer público su compromiso. Tal vez su madre se infartaría. No le importaba. Sakura era su presente y pronto se volvería también su futuro. En cuanto pasara el cumpleaños de Naruto, escogerían la fecha de la boda.

–Te amo –murmuró Sakura con fuerzas renovadas.

Toda la preocupación anterior abandonó su cuerpo. Se sentía más fuerte que nunca. Al lado de Sasuke podía sortear cualquier cosa, nada importaba, ni el rechazo de la sociedad, ni sus miedos injustificados a sentirse menos. En ese momento sabía que nada podía acabar con su felicidad y la de su familia.

.

.

.

–Vaya, tu madre esta vez se superó –Anko entró al salón de reuniones de la familia Uchiha, del brazo de Itachi.

Le encantó la decisión del pelilargo de invitarla a la celebración de su tío. Sabía de antemano que no sería bien recibida por Mikoto, mucho menos por Shizune, quien según Itachi, era una de las invitadas de honor. No le asustaba. Podía con ellas y con más. Asimismo, quería apoyar a Itachi y permanecer a su lado por si él la necesitaba.

–Si que lo hizo –asintió Itachi registrando todo con ojo crítico.

–Oye, ¿que esas no son ex de tu hermano? –señaló discretamente hacía varias mesas, en donde distintas mujeres elegantes, departían con los demás invitados–. Creo que tu madre tiene algo planeado para la novia de Sasuke –concluyó con perspicacia.

–Hmn, no sólo preparó algo para Sakura, creo que tú también estas en su lista de personas non gratas.

Anko giró la cabeza en la dirección que apuntaba Itachi. Como pudo, logró contenerse para no abrir la boca y soltar un grito de furia. No muy lejos de ellos, se encontraba un hombre muy conocido para ella. El desgraciado de Kabuto Yakushi, el ser más ruin y desagradable del planeta.

Aquel sin vergüenza, era el que había ayudado a desbaratar su relación con Itachi, intrigando y calumniando contra ella, cuando la traidora de Shizune le puso la despiadada trampa que concluyó en su ruptura con el pelilargo.

–Esta será la noche de los ex –aportó Itachi sorprendiéndose ante la molestia que lo asaltó de pronto.

Hacía años que había terminado con Anko, por eso le causó asombro que sus celos revivieran con tanta fuerza.

–Él nunca fue mi ex, todo fueron mentiras de ese cerdo y de tu esposa –explicó Anko herida.

Si bien no habían dejado en claro el pasado, ella esperaba que Itachi tuviera un poco más de tacto al tratar ese tema.

–Lo siento, de cualquier forma es algo que no me incumbe –intentó en vano Itachi arreglar el desastre.

–No, ya no te incumbe. No quisiste escuchar mis explicaciones en su momento, no tengo porque dártelas ahora –completó con frialdad.

–Anko…

–Voy a saludar a Konan y a su esposo, con permiso –se alejó de él antes de sentirse más afectada.

– ¡Diablos! –maldijo Itachi reconociendo su error.

A lo lejos, Mikoto sonrió para sí. Iba una y faltaba la otra. Que fácil había sido crear conflicto entre Anko e Itachi, bebió de su copa de champán para celebrar su buen tino. Su hijo aun no le perdonaba a su amiga, la infidelidad del pasado. Estaba tan entretenida observando la tensión de ambos, que apenas notó cuando Shizune se colocó a su lado y la saludó con entusiasmo.

– ¡Eso ha estado maravilloso!, ¿Cómo se le ocurrió invitar a Kabuto?

–Sabía que a Itachi le afectaría. Aunque haya retomado su cercanía con Anko, él jamás olvidó y perdonó su engaño, después de todo, es un hombre orgulloso. Y, para alivio mío, Anko también posee su dignidad, por lo que no le permitirá a Itachi ofenderla o reprocharle nada –explicó impasible.

–Eso que ni qué. Esa tonta es una terca. Veo que también están muchas de las mujeres que salían con Sasuke, ¿Qué planea con respecto a él?

–Paciencia querida. A su momento lo descubrirás –comentó mirándola por fin a la cara–. Necesito seguir recibiendo a los invitados, tengo que estar preparada para cuando la otra arribista esté aquí, así que, si me disculpas…

–Vaya, yo estaré aquí, cerciorándome que esos dos sigan pasándola bien –prometió, con la vista fija en su próximo ex marido, que se hallaba conversando con su tío, a la vez que miraba discretamente a Anko.

–Hjmn, no dejes que se reúnan de nuevo. Recuerda que la que quedará como una tonta ante la sociedad, serás tú –señaló para después dejarla sola.

Se aguantó las ganas de sacarle la lengua a la arpía de su suegra, vaya que esa bruja se lo merecía, pero tampoco era una chiquilla para hacer una rabieta de esas frente a tantas personas.

–Shizune, ¿Cómo estás? –escuchó a su hermano Neji saludarla.

–Neji, que agradable sor- –se le fue el habla al darse la vuelta y ver a la acompañante de su hermano–. ¿¡Pero que hace esta mujer aquí!?. No me digas que sales con esta tipa, esta es la cómplice de la perdida de Sakura –escupió despreciativa.

– ¿Cómplice? –repitió Tenten ofendida–, lo dice como si Sakura y yo fuésemos unas bandidas. Neji, sé que es tu hermana, pero no le voy a permitir que hable así de Sakura y de mí –advirtió molesta.

–Ja, que digna. ¿Y cómo lo vas a impedir?

–Basta Shizune. Tenten es mi novia, así que cuida lo que dices, no toleraré que la insultes, ni a ella, ni a su amiga Sakura –aportó Neji seriamente.

–Así que has caído en la misma red que Itachi y Sasuke. Esta mujercita y la otra caza fortunas, enredan a los hombres a su antojo, seguramente han de ser muy buenas complaciéndolos en la cama, para que las defiendan tan animosamente.

– ¡Hahh! –jadeó Tenten impactada.

Esa mujer era una víbora. Con razón Itachi se estaba divorciando de ella, la hermana de Neji era una venenosa y resentida. Mira que seguir calumniando a Sakura, cuando su pobre amiga ni siquiera había sido amante de Itachi. Lo peor es que no sólo la atacaba a ella, al parecer, ahora también la tomaría contra su persona, poniéndole trabas en su relación con Neji.

–Deja de decir obscenidades Shizune. Demuestra la clase que tanto presumes tener. Tenten es una dama, ¡respétala! –tomó por el brazo a su hermana, dándole un ligero tirón.

–Suéltame –murmuró entre dientes para no generar un escándalo.

–No hasta que le pidas una disculpa a mi novia –ordenó severo.

– ¡Jamás me rebajaré con esta gata!

–La gata será usted. No se le olvide que fue la primera en sacar las uñas –apuntó Tenten fulminándola con la mirada–. Déjala Neji, yo no necesito las disculpas de esta…señora. Me basta con que no se me vuelva a acercar jamás.

–Tú y yo tenemos una plática pendiente Shizune, no te vas a zafar de esta tan fácilmente –amenazó Neji dejándola ir.

–Hmn.

–Vamos Tenten, saludemos a Itachi y felicitemos a Kakashi –la tomó del brazo y la dirigió lejos de su ofensiva hermana.

–Pensé que Itachi exageraba cuando me decía que las cosas en su matrimonio no terminaron bien. Ya veo que me equivocaba.

–Shizune ha cambiado mucho. Lamento que te haya hablado de esa forma, te aseguro que le daré su merecido –prometió abrazándola por la espalda.

–No importa, gracias por defenderme, y a Sakura –sonrió agradecida.

–Eres mi novia, no dejaré que te falten al respeto, menos mi hermana. En cuanto a Sakura, Sasuke me dejó claro que es una buena mujer, y creo que así es. De lo contrario tú no serías amiga suya.

–En eso tienes razón, ambas congeniamos porque somos buenas personas –bromeó retomando su buen humor–. Hablando de Sakura, me preocupa que tu hermana le dé un recibimiento parecido al que me dio a mí, ¿Qué tal si la humilla frente a todas estas personas?

–No te preocupes por eso, no creo que Sasuke le dé la oportunidad. Verás que él sabrá darle su lugar, no te mortifiques –la tranquilizó llevándola hasta la mesa de su amigo y próximo ex cuñado.

.

.

.

–Ya estamos aquí. La recepción será en el gran salón de la mansión, ven, es por este camino –Sakura se dejó llevar por un sonriente Sasuke.

Su prometido parecía más feliz que ella por la próxima e inminente boda. Se fijó en el anillo de compromiso que ya brillaba en su dedo, ojalá la madre de Sasuke no se molestara por anunciarle tan súbitamente que ya estaban comprometidos, ¡pero es que ni siquiera se conocían!, la señora estaría en todo su derecho de inquietarse.

Atravesaron el hermoso jardín, cruzando por un camino empedrado, iluminado con unos ostentosos faroles de estilo colonial. El pasto recién cortado, los arbustos podados impecablemente, y los árboles sin una sola hoja seca a su alrededor, le indicaron a Sakura lo perfeccionista que debía ser la madre de Sasuke con los detalles. Se apretó un poco el chal que se había colocado encima para evitar el fresco nocturno, de vuelta los nervios se revolvían en su interior.

–Debiste adorar este lugar de niño, tenías mucho espacio para correr y jugar –comentó concentrando su atención en algo más agradable.

–Hmp, mi madre odiaba que Itachi y yo jugáramos fuera, no le gustaba que ensuciáramos nuestras impecables ropas de principito –respondió sin parecer afectado–. Con Naruto será distinto, crecerá como cualquier niño normal y feliz –apuntó deteniéndose para mirarla a los ojos–. No te preocupes Sakura, todo saldrá bien, nunca permitiría que te hicieran sentir mal en mi presencia –le rozó la mejilla para besar su frente después.

Se recargó contra su pecho y dejó que el abrazo de Sasuke la reconfortara. Él había dado justo en el blanco, ¿Cómo podía conocer tan bien sus pensamientos?. Agradeció que la tranquilizara de aquella manera. Después de recomponerse, lo tomó de la mano y continuaron con el resto del camino. Las puertas del salón de la mansión surgieron al subir la pequeña colina, algunas personas entraban mientras la anfitriona les sonreía dándoles la bienvenida.

– ¿Es esa tu mamá?

–Hn –asintió colocándole un brazo en la cintura y juntándola más a su cuerpo.

–Es muy hermosa –admitió Sakura, impactada por el porte y la elegancia de aquella mujer. Era muy parecida a su hijo, con el cabello y los ojos negros, alta y muy bien conservada.

Cuando estaban a menos de dos metros, Mikoto reparó por fin en ellos. Su mirada se volvió ligeramente más aguda, y su sonrisa estudiadamente cordial, se volvió fría e impersonal. Terminó de recibir a los invitados que estaban delante de ellos, fue cuando Sasuke se apresuró a presentarle sus respetos.

–Madre –soltó momentáneamente a Sakura para besar la tirante mejilla de Mikoto.

–Hijo, que alegría tenerte aquí –el volumen y la cadencia de su voz no implicaban emoción.

–Permíteme que te presente a Sakura Haruno –de nuevo Sasuke la acercaba a él–, mi prometida –informó impasible.

Si la madre de Sasuke se desconcertó, no lo demostró. Sakura permaneció expectante, consintiendo mudamente el escrutinio sagaz de la señora Uchiha. Cuando la mirada de Mikoto por fin retornó a los ojos de su hijo, Sakura se limitó a sonreír y a extender su mano.

–Mucho gusto señora Uchiha –con Sasuke apretando su cintura, fue capaz de expresarse sin vacilación.

–Igualmente querida –asintió la mujer rozándole la punta de los dedos–. En estos momentos estoy algo ocupada recibiendo a mis invitados, pero más tarde me gustaría intercambiar unas palabras contigo, si como mi hijo dice, van a casarse, necesitamos comenzar a conocernos –propuso amable.

–Por supuesto, me encantaría –asintió Sakura, sin contener su alegría.

La madre de Sasuke no había puesto el grito en el cielo, lo cual ya era una enorme ganancia. Sakura sintió que la señora Uchiha le daba el mejor de los recibimientos, tal vez no era muy demostrativa en cuanto a sus afectos, pero parecía muy dispuesta a entablar una buena relación con ella.

–Bien. Entonces pasen y disfruten de la velada –invitó con un gracioso ademán.

–Pensé que esperarías un poco más para soltarle a tu familia que estamos comprometidos –susurró cuando dejaron atrás a la madre de Sasuke.

–No había motivo para esperar, mi madre vio el anillo en tu dedo desde antes que llegáramos a su lado. Además, ese era el plan –Sasuke comenzó a conducirla por el salón.

La actitud de su madre le extrañó un poco, tanta calma era difícil de creer. Seguramente tarde o temprano hablaría con él, para dejarle claro lo que de verdad pensaba de su compromiso con Sakura, "me lo prohibirá". Claro que no le comentaría nada a Sakura, mejor que ella siguiera contenta y tranquila por la falsa aceptación de su madre.

Los ojos de Sakura paseaban asombrados por todo el lugar. En el techo, colgaban magnánimamente varias arañas de bronce, Sakura no sabía nada de antigüedades, pero intuía que serían de valor incalculable. Las mesas cubiertas por hermosos manteles blancos, con las orillas bordadas con hilo de oro, la hicieron tragar con dificultad, al igual que la cubertería de plata y la vajilla de fina porcelana. Los invitados eran un asunto similar, parecían sacados de una revista, los caballeros con trajes ridículamente costosos, las damas ataviadas con increíbles vestidos, envueltas en diamantes u otras piedras preciosas. Tanto lujo, tanto derroche en un solo lugar, sabía de otros modos de vida, pero jamás había estado tan consciente de las diferencias de aquel mundo y el suyo.

– ¿Qué te parece? –preguntó Sasuke, ajeno a sus impresiones–, ¿te gusta?, nuestra boda podría ser aquí.

–Es muy bonito, pero, preferiría algo más sencillo –se apresuró a descartar la idea.

–Hn. Yo también, creo que tanta opulencia me marea –le sonrió con ternura–. Ven, te presentaré a mi tío.

Sakura desvió por fin su atención en las demás personas. Todo el mundo la miraba, algunos cuantos murmuraban interesados, mientras que varias mujeres la recorrían de pies a cabeza con cierta envidia, muchas de ellas tenían la vista fija en su mano, más específicamente en su anillo de compromiso.

–Sasuke, pero que agradable sorpresa, así que no pudiste librarte de esta engorrosa celebración. Vaya, y no conforme con torturarte a ti mismo, trajiste a esta hermosa jovencita a sufrir contigo.

El tío de Sasuke logró hacer reír a Sakura, era un hombre sumamente atractivo. Ya lo había visto con anterioridad, pero no de tan cerca como en ese momento. Las facciones de Kakashi eran muy varoniles, pero lo que más le gustó a Sakura, fue su relajada expresión y sus brillantes ojos oscuros. Se situó frente a ellos y abrazó a su sobrino con confianza, posteriormente, la abrazó a ella también. Fue cálido pero cortés, algo que Sakura no esperaba, y que agradeció enormemente.

–Así que ella es tu prometida, es muy hermosa, ya veo porque te has apurado a reclamarla con este nada discreto anillo –palmeó la mano de Sakura dándole un beso después–. Bienvenida a la familia muchacha, yo soy el tío favorito de Sasuke, Kakashi –sonrió juguetón.

–Mucho gusto señor Uchiha, yo soy Sakura Haruno. Feliz cumpleaños –miró de reojo a los demás integrantes de la mesa, Tenten la miraba como diciéndole te lo dije, mientas que Neji e Itachi se limitaban a sonreír.

–Por favor, llámame Kakashi, o tío, si lo prefieres. El señor Uchiha era mi difunto hermano, yo soy muy joven como para tanta formalidad. ¿Puedo llamarte Sakura, o prefieres señorita Haruno?

–Oh no, claro que puede llamarme Sakura.

–Hn. Deja de coquetear con mi prometida Kakashi, Sakura está fuera de tu alcance –bromeó Sasuke apretando la cintura de su mujer en gesto posesivo.

–Como todas las damas que valen la pena –se lamentó Kakashi teatralmente–, creo que tendré que seguir buscando, menos mal, hay muchas opciones alrededor –contempló a una voluptuosa mujer que le sonreía a tres mesas de distancia.

–No cambias –rió Sasuke–. ¿Cenarás con nosotros? –retiró caballerosamente la silla de Sakura.

–Por supuesto, tu madre quería que la ayudara a recibir a los invitados, ¡ja!, como si estas personas me cayeran bien –aportó irónico–. Que se dé por bien servida de que vine. Por cierto, creo que Mikoto ha planeado algo, probablemente necesitarás mi apoyo –murmuró para que únicamente Sasuke lo escuchara.

–Lo sé –comprendió que no era casualidad que varias de sus ex novias estuviesen en la reunión organizada por su madre.

–Sólo ocúpate de que tu novia esté bien, si Mikoto se pone pesada, yo me encargo –le palmeó el hombro con paternalismo.

–Hn, gracias –se sentó junto a Sakura.

Anko se unió a ellos también, saludando cortésmente a Sakura y a Tenten, a quienes no conocía mucho, pero a las cuales les brindó su simpatía de inmediato. Ignoró discretamente los acercamientos de Itachi, aún estaba molesta con él, mas, porque la sabandija de Kabuto seguía en la fiesta, acosándola con su malsana mirada.

Pronto todos estaban pasando un rato agradable, Kakashi interrogaba cordialmente a Sakura. La joven pelirosa le comentó orgullosa acerca de Naruto, al igual que algunos aspectos sobre su pasado. Para ella fue agradable recibir la admiración del tío de Sasuke, además de su absoluta aceptación. Cuando más amena se tornaba la conversación, los mellizos Sabaku hicieron su aparición en la mesa, generando malestar en Sakura, que de inmediato controló su aprensión por Karin, y en Sasuke, que no dejó de fulminar a Gaara con la mirada.

Karin se enfocó completamente en Sasuke ignorando intencionadamente a Sakura al pasar a su lado. Por su parte, Gaara tuvo el buen criterio de mantenerse alejado, pero eso no impidió que le sonriera a Sakura con calidez.

–Muchachos, ¿Qué tal están? –cuestionó Kakashi que en seguida resintió la tensión–. Siéntense, hacía tiempo que no los veía.

Los pelirrojos se hicieron espacio rápidamente. Karin, continuando con su plan, se situó al lado de Sasuke, intentando monopolizar su atención con toqueteos supuestamente impersonales y miradas coquetas. Gaara no se mostró tan osado, sino que se refugió en la plática de Neji y Tenten, no lo hizo por temor a Sasuke, simplemente sabía que pondría en aprietos a Sakura si se acercaba a ella.

La orquesta dejó de tocar, Mikoto Uchiha apareció frente a todos los invitados con micrófono en mano. Dedicó unas palabras a Kakashi, quien simplemente se puso de pie e hizo una educada reverencia cuando los asistentes a la fiesta le brindaron un aplauso, en honor a sus treinta y cinco años. Fue así que se dio inicio a la celebración, de inmediato la música comenzó a sonar de nuevo, lo mismo que los meseros que paseaban con sendas charolas de bocadillos y copas de champán.

Aprovechando que algunas parejas se abrieron paso a la pista de baile, Karin cogió de la mano a Sasuke, tomándolo desprevenido y obligándolo a levantarse.

–Tienes que llevarme a bailar, hace mucho que no te veo, merezco un poco de tu atención –explicó cuando él frunció el ceño.

–Yo…

–Ay Sasuke, a Sakura no le molesta, ella sabe que somos amigos, ¿qué tanto es un baile?. ¿Cierto Sakura? –la retó con la mirada a que hiciera una escena frente a tantas personas.

Sakura se quedó en silencio, sopesando rápidamente sus opciones. Por supuesto que no podía impedirle a Sasuke bailar con Karin, la pelirroja llevaba la razón, ellos a pesar de todo, eran buenos amigos. Aunque eso no la tranquilizaba ni un poco, ya que conocía perfectamente la opinión de Karin respecto a ella. Sabía que tenía motivos de sobra para borrarle su sonrisa presuntuosa, Sasuke incluso la respaldaría si ella le contaba lo que Karin le había dicho la última vez que se encontraron. Pero hacer evidente su molestia en esos momentos, sólo la haría ver inmadura y celosa, por lo que con toda la hipocresía de la que fue capaz, sonrió y concedió su permiso.

–Claro, no hay problema. Además, aprovecha amor, porque cuando estemos casados, sólo te permitiré que bailes conmigo.

No sabía que fuera capaz de generar comentarios tan ingeniosos, hasta que las palabras salieron de su boca. Con aquella simple respuesta, acababa de informarles a los recién llegados, de su compromiso con Sasuke. Lo sintió mucho por Gaara, ya que no quería restregarle su felicidad con Sasuke, pero al ver la expresión de Karin, supo que hizo lo correcto al marcar su territorio. La pelirroja perdió el color, apretó los labios con fuerza, y le lanzó una mirada asesina, misma que Sakura le sostuvo valerosamente.

–Hn, vuelvo en seguida –Sasuke se inclinó para besarla en los labios, adoró el apelativo cariñoso con el que Sakura lo llamó–, si quieres bailar y no he regresado, espérame, yo no soy tan civilizado como tú. Soy el único con el que vas a bailar, ¿entendido?

Sakura y los demás rieron, más, porque sabían que Sasuke no bromeaba.

–Ah el amor. Nunca vi a Sasuke así –se asombró Kakashi–, es obvio que te adora Sakura.

–Y yo lo adoro a él.

–Cierto, me alegro que hagan tan buena pareja –concedió Gaara.

Ver la mirada apasionada con la que Sasuke contemplaba siempre a Sakura, le confirmó lo que la pelirosa le había asegurado, que ellos se amaban. ¿Cómo competir contra eso?. El corazón se le redujo a escombros, sus sentimientos jamás serian correspondidos, pero al menos, Sakura sería feliz, y eso era lo que él más deseaba.

–Gracias Gaara –agradeció Sakura aliviada, no por sus palabras, sino porque finalmente aceptaba la realidad, ahora él podría buscar también su felicidad. "Ojalá que la encuentres pronto".

– ¿Están disfrutando de la fiesta? –Mikoto llegó sonriente hasta ellos.

–Estábamos –respondió Kakashi sin inmutarse por la mirada filosa de su cuñada.

–Me alegro. Ah Sakura, ¿recuerdas lo que te dije cuando llegaron?. ¿Te molestaría si llevamos a cabo en este momento nuestra conversación? –preguntó sentándose a su lado.

–Por supuesto, no tengo inconveniente señora –se apresuró a dejar sobre la mesa la copa que bebía.

–Bien, vamos, será mejor que platiquemos en un lugar más privado.

–Mikoto, no creo que sea buena idea que desaparezcas de la fiesta –intervino Kakashi–. Sakura estará impaciente por bailar con Sasuke, ¿Por qué no dejas que ambos se sigan divirtiendo?, ya tendrás tiempo de sobra para conocer adecuadamente a tu próxima nuera.

–El tiempo es ahora Kakashi. Que mejor motivo para ausentarme, que charlar con la mujer que será la esposa de mi hijo. Asimismo –se apresuró a seguir al ver que Kakashi le pondría más trabas–, esta celebración es por ti querido. Si alguien me extraña, simplemente te haces cargo –se puso de pie y extendió su brazo hacia Sakura.

–Madre –Itachi estaba preocupado por lo que Mikoto pudiera hacer, sobre la superficie parecía encantada con la idea del matrimonio de Sasuke, pero él la conocía bien, algo tramaba–. ¿Puedo acompañarlas?

–Basta ya, asustarán a Sakura. Ven linda, tendremos una plática de mujer a mujer –partieron ambas.

Mikoto evitó pasar cerca de Sasuke, para poder encargarse de Sakura, necesitaba que estuvieran solas. Atravesó el salón despacio, permitiendo que Sakura se percatara de lo que ella quería que viese.

– ¿Sabías que no eres la primera mujer con la que mi hijo ha planeado casarse? –comentó de repente.

– ¿Eh? –obviamente, su rostro de desconcierto le informó a Mikoto que desconocía esos datos.

–Estuvo comprometido antes, en tres ocasiones, para ser exacta. Mira, aquella preciosa morena es una de sus ex prometidas –le indicó disimuladamente con la cabeza, a la hermosa mujer–. Allá está otra –señaló con una sonrisa–, Shina es una modelo bastante conocida, sus padres son dueños de la mitad de los hoteles que hay en la ciudad –informó orgullosa–. En aquellas mesas, también están varias de sus ex, aunque con ellas no se comprometió, también eran relaciones serias, según él. ¿Son bastantes, cierto?, y eso que no estoy considerando a las de Suna.

Sakura desvió la mirada, ¿Por qué la madre de Sasuke le contaba todo eso?. ¿Era cierto que él ya había estado comprometido?, ¿si era así, por qué no se había casado entonces?, esas mujeres eran hermosas, con clase, con dinero, simplemente perfectas. "Tal vez no estaba verdaderamente enamorado, como conmigo".

–Entra –ordenó suavemente, abriendo una puerta que las llevaba directo a la mansión.

Mikoto la condujo a la sala más próxima. Se sentó en el sofá principal, invitándola a hacer lo mismo a su lado.

–Te estarás preguntando por qué te he incomodado con esta información –la miró fijamente a los ojos.

–No…yo…bueno, si –aceptó confundida.

–Sakura, lamento decirte esto pero, no creo que Sasuke tenga realmente la intención de casarse contigo –expresó directa–. No quiero sonar como una esnob, porque no me considero así. Únicamente, necesito que comprendas tu realidad.

– ¿Mi realidad? –cuestionó Sakura con el corazón encogido.

–Tú no tienes lo que se requiere para volverte la esposa de Sasuke, y esa no es sólo mi impresión, sino también la de mi hijo. Querida, eres una joven muy bella, muy…llamativa, incluso creo que posees cierta simpatía y encanto, pero eso no es suficiente para que portes el apellido de mi familia.

–Señora Uchiha, sé que no tengo dinero, ni una familia importante…pero Sasuke y yo nos queremos…

–No dudo que tú lo quieras, pero ese no es el caso de mi hijo. Conozco muy bien a Sasuke, Sakura, si no se casó con esas mujeres, que eran perfectas para él. ¿Qué te hace pensar que se casará contigo?, tú no te acercas ni un poco a las expectativas tan altas que él tiene.

–No puede asegurar eso –intentó que su voz no sonara alterada, era la madre de Sasuke y, a pesar de que la estaba destrozando con sus críticas, debía guardarle el respeto debido–. Mire, Sasuke y yo tenemos una relación muy buena, él mismo me ha asegurado que me ama, no cree que si a él no le importara, ¿me habría dado este anillo para pedirme que me case con él? –preguntó esperanzada.

–Sakura, ese anillo es una bagatela que mi hijo se puede permitir fácilmente, probablemente te lo ha dado en compensación a algo. No sé, tal vez por tu buena disposición en lo que a mantenerlo complacido se refiere. Sé que tienes un hijo, por lo que estoy segura que no te guías por los mismos preceptos morales que otras jovencitas recatadas y decentes.

Sakura se quedó de piedra, en palabras finas y rebuscadas, la madre de Sasuke acababa de llamarla cualquiera. El estómago se le revolvió y las ganas de llorar le empañaron la mirada. Evitó reaccionar impulsivamente, con sus antecedentes, no tenía muchas posibilidades de defenderse, ya que hasta cierto punto, la señora Uchiha tenía razón. Era una madre joven y soltera, incluso, aunque aclarará la situación de Naruto, ya ni siquiera era virgen.

–Por favor, no te sientas atacada. Probablemente no me creas, pero si estoy siendo tan sincera contigo, es por tu bien. No me gustaría que pertenecieras a la lista de las mujeres descartadas por mi hijo, pero si sigues con esa ilusión de casarte con él, es lo que sucederá. Sasuke no te toma en serio, eso lo sé, porque el único propósito de mi hijo al fijarse en ti, fue alejarte de itachi.

– ¿Itachi?

–¿Creíste que no sabía lo que hubo entre tú y mi hijo mayor?. Verás, Sasuke siempre ha admirado a su hermano, toda la vida ha buscado seguir sus pasos, lograr lo que Itachi logra, tener lo que Itachi tiene. Creo que tú formas parte de esa categoría.

La devastada expresión de la novia de su hijo, le reveló que había triunfado. Al conocer a Sakura Haruno, comprendió de inmediato que no era una arribista, con una simple mirada a aquellos ojos tan sinceros y transparentes, concluyó que se trataba de una joven ingenua y honesta. Mikoto se enorgullecía de su capacidad de ver a través de las personas, por eso sabía que no se equivocaba. A la pelirosa no la ahuyentaría ofreciéndole dinero –lo cual pensó hacer en un principio–, tampoco amenazándola, porque de verdad amaba a Sasuke. Para deshacerse de ella, tenía que quebrar sus esperanzas, hacerle ver que sus planes con Sasuke, no eran más que simples fantasías.

–Sasuke no te ama, está encaprichado, que es diferente. Él no se casará contigo, a menos que…

– ¿A menos que, qué? –cuestionó con un hilo de voz.

–A menos que tú le cuentes esta conversación. Él hará todo por llevarme la contra, pero tú no quieres eso, ¿verdad?. Casarte con mi hijo, simplemente para que él se salga con la suya, no es lo correcto. Sakura, si continuas con esto, sufrirás mucho más cuando él te haga a un lado. Lo que te recomiendo, es que seas tú la primera en terminar con esta tontería, tienes que pensar en tu hijo y en ti, no puedes continuar siendo el juguete de mi hijo.

– ¿Terminar con Sasuke…? –se planteó estremecida.

No podía pensar, había tantas cosas que no quiso ver en un principio. ¿Tendría la madre de Sasuke razón?, ¿él únicamente la consideraba un pasatiempo?, ¿un reto que cumplir, para imitar y superar a Itachi?. "¿Qué pasará con Naruto, mi hijo lo adora?", cerró los párpados con fuerza. ¿Por qué no estaba ahí Sasuke para desaparecer tantas inseguridades?

– ¿Qué harás entonces Sakura? –presionó Mikoto– ¿Entrarás en razón, o prolongarás esta insensatez?

Sakura enfocó sus tristes ojos en la madre de Sasuke, buscando desesperadamente la respuesta. Negó derrotada, el peso de aquella conversación por fin le cayó encima. No podía casarse con Sasuke.

.

.

.

.

Hola, ¿Qué fueron, casi cuatro meses? =$

A poco más de un día de terminar el año, uff, o actualizaba ahora o no lo hacía nunca, hehe. Hubo propuesta de matrimonio, pero parece que se va a cancelar la boda, ¿Qué les pareció el capítulo?, comenzamos bien y terminamos mal. ¿Se terminará la miel, o saldrán vencedores de las intrigas de Mikoto?. Como dicen en las novelas, comienza la fase decisiva y culminante.

Mucho gusto saludarlos de nuevo, ya ni se han de preocupar por mis desapariciones, lo cual me parece bien, porque saben que nunca los dejaré olvidados. Simplemente se presentan obstáculos que batallo un poco en esquivar, hehe.

Gracias a los que leen, los que comentan, los nuevos ingresos, los antiguos ingresos, a todos y cada uno de ustedes, millones de gracias por seguir con el apoyo. Son mi empuje =).

Espero que ya tengan su lista de propósitos, y sus uvitas para sus deseos, si ya no los veo hasta el año que viene, pues les deseo de una vez lo mejor para este 2015, muchas bendiciones, y un fuerte abrazo.

Cuídense mucho, y no perdamos la costumbre de leernos. Los aprecio y quiero, besitos!

¡Ah!, un brindis por…..

¡SasuSaku CANON!