Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto

Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.

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La madre virgen

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Capitulo XLII

Liberación

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Inmóvil y completamente entumecida, era la manera en la que Sakura se encontraba. Sentía un frío congelante deteniéndole el corazón. Los ojos de Sasuke la miraban con rabia, con dolor, con reproche, pero sobretodo, con odio. Quería explicarle, contarle la verdad de una vez por todas, como había planeado hacer minutos antes de que se desatara ese caos. Pero no podía. No frente al desconocido que los miraba con atención y curiosidad.

La impresión de la identidad del caballero tras ellos, aún la tenía descolocada. El horror se enganchaba a su pecho como las garras de una bestia hambrienta y sanguinaria. Que cruel podía ser la vida a veces, contuvo el impulso de tomar a su hijo y escapar del inminente peligro que se cernía sobre ellos. Pero si lo hacía, eso sólo lograría colocar a Naruto en la mira de aquel hombre, y eso no podía permitirlo. Él no conocía la verdad acerca de su hijo, de saberlo, ya hubiera aclarado que él no era el padre, como Sasuke afirmaba, sino su…

Apretó los dientes con fuerza. ¿¡Cómo podía Ino haber tenido familia!?, ¿¡Dónde había estado él, mientras su amiga subsistía apenas en un pobre orfanato, para languidecer después en la cama de un hospital por la falta del tratamiento adecuado!?. Si no se parecieran tanto, juraría que él mentía, pero la realidad estaba allí, en sus ojos, en su cabello, incluso en la misma boca suave que se oprimía con discreción.

No imaginaba qué era lo que buscaba él de ella, pero por nada del mundo dejaría al descubierto que Naruto era el hijo de Ino y de Sai. Lo perdería sin duda. Él se lo arrebataría sin preguntarse siquiera si ella merecía su consideración o no. Incluso era muy posible, que la lanzara a la celda más oscura y fría que encontrara, desapareciendo la llave para no dejarla salir por el resto de sus días. Respiró hondamente, con la entereza que logró reunir gracias al miedo y a la inminente amenaza de no volver a ver a su bebé, plasmó en su cara una seguridad que no sentía. Sin desviar su rostro de Sasuke, y rogando porque comprendiera su mirada, porque se compenetrara con su mente y le siguiera el juego, habló lo más directa posible.

–Sasuke, este no es momento para tus celos. El señor necesita hablar conmigo, y yo necesito hablar con él –articuló sin dejar que le temblara la voz–. Nuestros problemas no son de la incumbencia del caballero. Te pido por favor que regreses con Tenten y con nuestro hijo al hotel, yo te veré allí después –enfatizó con un ruego desesperado, ojalá a Sasuke no se le pasara por alto el nuestro que ella le lanzó apropósito.

Sasuke captó enseguida el mensaje de Sakura, ¡ella no quería que ese tipo supiera que tenían un hijo en común!. ¿Cómo podía no saberlo?, empezó a idear toda una serie de suposiciones para darle sentido a lo que pasaba. Observó con cuidado la escena frente a él. Sakura tenía los brazos cruzados en su pecho protectoramente y, miraba nerviosamente entre él y Tenten, que continuaba lejos cubriendo a Naruto con la manta. El desconocido se mantenía callado y apartado, su expresión no dejaba ver más que curiosidad y tal vez un poco de incomodidad.

Un amante pasajero, concluyó Sasuke al comprender que si el extraño no había reaccionado a su acusación, es porque no se creía estar relacionado con el problema. Probablemente hasta estaba casado, ¿Por qué de otra manera, no le contó Sakura la verdad?. Imaginarse a su prometida metida en la cama de un hombre comprometido, rebajándose al anonimato y a ser el sucio secreto de un tipo poderoso, no le pareció tan difícil. Después de todo, ¿no tuvo ella algo que ver con Itachi?. Sintió como si le hubieran sacado el aire de un puñetazo en el estómago.

¿Cómo no lo imaginó antes?. A Sakura le gustaban los hombres ricos y casados, era más que claro que ese rubio entraba en la categoría.

– ¿Estás casado? –preguntó desviando sus insondables ojos negros hacia los azules del intruso.

– ¿Perdón? –preguntó el otro arqueando la ceja–. Sakura, tal vez sea mejor que hablemos en otro momento… –comenzó a sugerir.

– ¡No! –lo interrumpió ella bruscamente, tenía que acabar con aquello de una vez, irse de Suna cuanto antes y esconder a su hijo de la supuesta familia con la que ahora contaba–. Sasuke ya basta –ordenó acercándose al azabache, deseó tocarlo, pero él se alejó con repulsión, ella luchó por no encogerse ante el dolor que la azotó–. Disculpe a mi pareja, él es celoso y temperamental –comentó haciendo que Sasuke la mirara atónito, obviamente ofendido y desconcertado–. Hemos tenido problemas desde que nació nuestro hijo. Sasuke, Naruto puede enfermarse si sigue aquí, el clima está enfriando y… –tuvo que detenerse para que su voz no se rompiera– podrías regresar al hotel, por favor –susurró, sus verdes ojos rogándole que la ayudara.

¿Desde que nació su hijo?, él frunció el ceño contrariado. Definitivamente Sakura no quería que el extraño se enterase de que tenía un hijo con ella. ¿Tan taimada era?, seguro lo veía como mejor partido, ya que él, ingenuamente, le había pedido matrimonio. Pero que ni creyera que después de saber que lo tuvo todo ese tiempo engañado, seguiría con ella. Sasuke la aborreció, pensando de inmediato en el precioso niño que lo llamaba papá, y al cual, amaba como si fuese de su propia sangre. Todo aquello estaba por terminar, lo presentía, la mujer que amaba era una falsa, y su bebé ya no sería su hijo. Se dominó para no retorcerle el cuello a la mujerzuela que tan vilmente se aprovechó de él.

–Como desees –respondió fríamente.

Si, regresarían al hotel, pero cuando ella volviera, posiblemente él ya no estaría allí.

Sakura respiró de nuevo cuando Sasuke se dio la vuelta y desapareció con una Tenten estupefacta y un Naruto al parecer dormido. La conmoción se apartó de su cuerpo, permitiéndole volver a la realidad. La ropa empapada, y el agua helada goteándole de la cabeza a los pies, fueron un claro recordatorio de la lluvia que amainaba.

– ¿Se encuentra bien? –cuestionó el hombre preocupado por su aspecto.

–Sí, Sasuke y yo llevamos una relación complicada –argumentó controlando su inquietud–. Ahora, lo realmente importante es lo que me dijo antes de que él apareciera…entonces, ¿qué necesita usted de mí? –se atrevió a investigar recelosa.

Él sonrió sinceramente, acercándose hasta ella y tomando sus manos. Sakura sintió su calidez, de repente, el atractivo hombre no le pareció tan amenazante.

–Lo que yo necesito Sakura, es que me diga lo que sepa de ella, que me hable de cómo fue la vida de Ino, pero…principalmente, que me cuente todo lo que aconteció el día de la muerte de mi hermana…

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– ¿El padre de Naruto dices?

Tenten observaba a Sasuke como si le hubiesen crecido tres cabezas más. Acababan de llegar a la suite del hotel, el pelinegro no había hablado en todo el camino, simplemente se concentró en conducir con más temeridad y velocidad de la acostumbrada. Por su parte, esperó hasta que él se sintiese dispuesto a hablar de lo que ocurría, justo ahora que Sasuke le mencionaba sus sospechas, ella era incapaz de creerlas.

–Pero…pero…si Sakura dijo que estaba muerto –susurró para que el rubio que estaba en sus brazos no se despertara.

–Pues mintió –resopló Sasuke mientras se servía un vaso lleno de Whisky.

–No puede ser, no creo que ella haya sido capaz de engañarnos así. Es más, mi prima también apoya su historia –recordó, dejando por fin al niño descansando en el sofá.

– ¿Entonces qué explicación le das a que ese tipo y Naruto sean prácticamente iguales? –el sufrimiento de su expresión hizo que Tenten se acercara a reconfortarlo.

–Y si ella huyó de él… –comenzó a imaginar desesperada–, no sé, puede ser que sí tenían una relación, pero él la engañó o la hizo sufrir mucho…quién sabe, si dices que parece ser un hombre casado, tal vez hasta quiso que ella abortara a Naruto, por eso Sakura se fue a buscar una vida mejor y, no quiere que se entere de que el niño existe –aprovechó la expresión pensativa de su amigo, para beberse también un trago de la fuerte bebida.

–No me resulta difícil imaginarla en una situación así… –admitió con nuevas esperanzas.

El alcohol limpió un poco su mente, se resistía a creer que todo lo vivido con Sakura fuese una farsa, que ella no fuera la mujer honesta, sensible, responsable y amorosa que él conocía. Tenía fe en ella, confianza, el amor que siempre reflejaban sus ojos cuando lo miraba, no podía ser un simple invento ni un espejismo.

–Claro que no, Sakura es tan ingenua. Ya puedo verla sufriendo por un hombre mayor y más maduro que ella, que se aprovechó de su corta edad y de su inocencia y después la dejó olvidada.

–Pero si es así, ¿Por qué se quedó con él en el cementerio? –indagó frustrado–. ¿Por qué no nos confesó la verdad antes?, nosotros no la juzgaríamos jamás si eso fue lo que le pasó…

–Para cerrar el asunto sin mayores contratiempos. Si no dijo la verdad, tal vez fue porque tenía miedo de que tú lo buscaras y le dieras su merecido –aportó la castaña sabiendo que aquello era muy posible.

–Tienes razón, si eso fue lo que de verdad le sucedió, le habría insistido para que me dijera el nombre de ese malnacido y hacerlo pagar… –reconoció con los puños apretados–. Tengo que regresar con ellos Tenten…

– ¿Qué?, ¡no!, Sasuke no te precipites, podrías empeorar las cosas. Si Sakura cree que puede encargarse de ese miserable, es porque probablemente sea capaz de hacerlo. Hay que esperar, como ella te pidió…

Naruto dio un respingo y comenzó a quejarse entre sueños, Sasuke ni siquiera lo pensó, tomó al bebé en sus brazos y lo arrulló con calma mientras el rubio acomodaba la cabeza en su hombro. Aquel hombre podría ser el padre biológico de Naruto, pero Sasuke no estaba dispuesto a hacerse a un lado y dejar el puesto libre que ahora él ocupaba, permitiéndole dañar a su familia.

–Papi –el niño le sujetó el pecho con sus manitas.

–Si Naruto, soy papá.

Aquella declaración no fue para el precioso bebé que ya estaba de nuevo dormido, sino para el adulto que por fin había reconocido y recordado, cuan importantes eran su hijo y su prometida en su vida.

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–Karin, ¿hasta cuándo seguirás desperdiciando tu vida? –Gaara se acercó a la cama en donde su hermana seguía recostada con la mirada perdida.

Desde el día de la fiesta de Kakashi, la actitud de Karin era autocompasiva y destructiva. La pelirroja pasaba sus días saltándose las comidas, llorando por los rincones, y maldiciendo a Sakura por alejarla de Sasuke. Gaara no sabía qué más hacer para sacarla de ese estado lamentable. El hecho de que se sintiera culpable por haberla aconsejado a entrometerse entre la relación de su ex amigo y Sakura, tampoco ayudaba.

Nunca debió pedirle a Karin que se inmiscuyera. Por el contrario, debió hacerle entender que Sasuke y Sakura se amaban de verdad, y que era mejor dejarlos seguir con su vida, concentrándose ellos a su vez, en salir adelante y olvidarlos.

–Yo…tenía esperanzas… –murmuró Karin extendiendo su mano para atraerlo a su lado, él se dejó caer y la sostuvo contra su pecho–, creía que después de que se cansara de las constantes mujeres que lo rodeaban, por fin se daría cuenta que a la que quería en realidad, es a mí –se estremeció por el llanto.

–Karin, él nunca te dio motivos para…

– ¡¿Por qué Sakura?, ¿Qué tiene ella que no tenga yo?! –cuestionó enfadada–, ¡incluso tú la preferiste antes que a mí! –recordó alterada.

–Karin no te hagas esto. No tienes por qué compararte con ella…tú eres única, mereces a alguien que sólo piense en ti, que te dedique su tiempo enteramente, que quiera estar únicamente contigo…y yo también merezco a alguien así. Por eso ya acepté que Sakura no es la mujer de mi vida, ahora te toca aceptar a ti, que Sasuke tampoco es el hombre de la tuya…

–Desde que nos conocemos pensé que él y yo terminaríamos juntos, ¡y así hubiera sido si esa maldita no se hubiese atravesado en nuestro camino!. No es más que una aprovechada, se valió de tretas sucias para engatusarlo, usando su lastimero pasado y a su desamparado bebé que fascinó a Sasuke. Yo puedo darle hijos propios, niños hermosos que se parezcan a él, ¿Por qué prefiere que un desconocido sea el que lo llame papá?. No es justo Gaara –lloró con más fuerza.

Su relación con Sasuke no avanzó más allá de la amistad y el plano carnal, aun así, ella era la mujer que él podría llegar a amar, la esposa y madre perfecta. Darse cuenta que él jamás la consideró así, y peor todavía, que la cambió por otra que no le llegaba ni a los talones, la hacía sumamente desdichada. Incluso su humillación se acentuaba más, al pensar en que había bastado un par de meses para que Sasuke le propusiera a Sakura lo que en toda su vida jamás le propuso a ella.

–Karin, no se puede obligar a los demás a amarnos. O se siente o no se siente –suspiró al descubrir tanto rencor en sus ojos.

–Lo odio –expresó con dolor.

–No, estás resentida, pero no lo odias. Antes que todo, Sasuke fue nuestro amigo. Sé que ahora no lo comprendes, pero cuando tu sufrimiento disminuya –tomó sus mejillas entre sus manos para que lo mirara a la cara–, sabrás que lo mejor es sentirnos felices por él.

– ¿Tu estas contento aunque te haya quitado a la mujer que querías? –preguntó incrédula.

–Él no me la quitó, yo perdí mi oportunidad por idiota. Además, en el fondo Sakura nunca fue mía…

–…y Sasuke nunca ha sido mío –reconoció ella dejándose caer de nuevo en el consuelo que le daban los brazos de su hermano.

–Llora todo lo que quieras hermana, te prometo que cuando menos lo esperes…estarás bien.

Continuó abrazándola por el resto de la tarde.

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Shizune entró al cuarto de su hija, la nana ya la preparaba para cuando Itachi pasara a recogerla. Con un bello vestido morado de volantes y encajes, y una preciosa diadema haciendo juego en su sedoso cabello negro, Hinata sonreía dichosa.

La niña la vio y se quedó de pronto muy seria. Shizune sabía que nunca le ofrecía los brazos, porque a ella se le notaba lo mucho que le desagradaba cuidarla, diariamente se mantenía alejada y poco cariñosa. Obviamente su hija sentía su rechazo, refugiándose en la eficiente niñera y en su amoroso padre.

Con un desdeñoso chasquido de dedos le ordenó a la mujer rubia que saliera de la habitación. Quería pasar unos minutos a solas con la niña y, esa mujer le estorbaba. Considerando que era una empleada directa de Itachi, no le tenía confianza ni mucho menos respeto. La regordeta dama asintió renuente, pareció que quería externar una protesta, pero la mirada hostil de Shizune la hizo reconsiderar.

Cuando la puerta estuvo cerrada, caminó en dirección a la cuna de su hija. Hinata comenzó a removerse inquieta, llevándose el pulgar a la boca y chupándolo ávidamente. Shizune la tomó en sus brazos y la colocó en la alfombra, sentándose frente a ella y contemplándola mudamente.

–Él te adora mucho, ¿verdad? –preguntó recorriendo con una uña descuidada la tersa mejilla de su hija.

Hinata la observaba atentamente con aquellos ojos enormes que eran un reflejo idéntico de los suyos.

–Yo lo amé tanto, pensé que siempre estaría conmigo. Cuando tú naciste, creí que no podría ser más feliz –murmuró rindiéndose a sus impulsos y atrayéndola a su regazo–. Ahora sí, tu papá y yo teníamos todo lo que deseábamos.

Sonrió con tristeza al recordar lo ingenua que fue en esos días. La cabeza le latía producto de la resaca, sus manos temblaban un poco, señalándole que ya se había pasado la hora de beberse su primer coñac.

–…Eso fue hasta que él te miró –comenzó a acariciar sus suaves deditos–, entonces lo supe…yo ya no era la primera en su vida, la mujer a la que él amaría por sobre todas las demás…ahora esa serías tú –besó su cabeza con un roce delicado, con la finura de un pétalo de rosa–. Quise evitarlo Hinata, te juro que traté de olvidarme de aquellos celos que comenzaron a enloquecerme y a pudrir mi corazón…

La bebé tomó algo de confianza y se recargó contra ella. Shizune suspiró profundamente, oliendo el perfume delicioso del champú de la niña.

–…pero no pude mi cielo…el rencor fue creciendo cada vez que él regresaba a casa y lo primero que hacía era preguntar por ti para correr a verte. Cada momento que te cargaba y te sonreía como si a través de tus ojos saliera el Sol…o cuando tú llorabas y él se desvivía en consolarte, permitiendo que todo a tu alrededor dejara de existir…

–Pa-pa –balbuceó la pequeña sintiendo el apretón de su madre.

–Sí, pronto llegará por ti…entonces yo tendré por fin mi momento. Lamento que las cosas hayan tenido que llegar hasta este punto Hinata, pero era necesario. De otra forma, él jamás habría vuelto a mirarme, de otra manera, no podría obtener de nuevo su atención…sus hermosos ojos fijos en mí…en lo que he hecho, y en lo que hará que nunca me olvide…es lo único que anhelo ahora, lo único que siempre quise…perdóname hija, perdóname por no haber llegado a amarte lo suficiente…por no amarte como lo amé a él…

Finalizó con la mirada empañada y perdida, el llanto de su hija fue lo último que escuchó, antes de apretar el gatillo.

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Sakura se recargó contra las paredes del ascensor. Se masajeó las sienes intentando calmar el agudo dolor de cabeza, el agobio le estaba ya cobrando factura. Había acompañado al hermano de Ino hasta su hotel. Él estaba tan interesado en saber todo sobre su amiga, que no tuvo corazón para negarse. Supo el riesgo que corría, sin embargo, hubiese sido más sospechoso no darle la conversación que él buscaba. Él podría creer que ocultaba algo, y no se equivocaría. Sobre Naruto no habló, primero necesitaba decirle todo a Sasuke, su prometido sabría aconsejarla.

Comprobó que el desconocido no era un mal hombre, aun así, nada le aseguraba que al saber la verdad sobre su sobrino, no quisiera arrebatárselo. Por lo que, aunque se sintiera muy culpable por callar aquella verdad, debía primero investigar que terreno pisaba con él.

Afortunadamente, él había sido paciente buscando información sobre Ino. Si bien visitó Konoha, no estuvo en contacto con amistades importantes que pudieran haberle contado los detalles íntimos de la vida de su amiga. Según le comentó, la encontró en el cementerio porque creyó que ella acudiría allí a orar por el descanso de Ino en su aniversario luctuoso, por eso la esperó a que apareciera. Necesitaba establecer contacto con la única persona que se había interesado por el bienestar de su media hermana perdida, su nombre llegó hasta él por una de las pocas personas entrevistadas en su pueblo natal. Sakura agradecía que la vieja señora Mei no supiera de Naruto.

Le parecía increíble la situación. Nunca imaginó que algún día tendría que enfrentarse a la posibilidad de perder a su hijo. Al único recuerdo que le quedaba de Ino y de Sai. No quería ser egoísta, pero sabía que nadie amaría y cuidaría a Naruto como ella lo hacía. A pesar de que no era su hijo ella lo amaba por encima de todo, sería capaz de cualquier cosa por protegerlo. Sí, ese hombre era adinerado y amable, pero eso no significaba que él fuese la mejor opción de crianza de su bebé. Tembló un poco ante el problema que se venía encima. Su única fortaleza era su prometido, ansiaba llegar a sus brazos para que la protegiera y le dijera que todo iba a estar bien.

Recordó algunos aspectos de la charla que se dio minutos atrás, tensándose ante la opinión que tenía él de su relación con Sasuke, debido a lo sucedido en el cementerio.

Me consuela escuchar la vida alegre y tranquila que tú e Ino llevaron. Quisiera seguir indagando en su pasado, pero antes. Sakura, mi hermana ya no está entre nosotros –lo vio respirar con dificultad–, por ella no pude hacer nada. Por otro lado, en agradecimiento al apoyo que siempre le diste, quiero ofrecerte mi ayuda incondicional para lo que necesites –la miró formal.

Gracias, no obstante, eso no es necesario –negó rápidamente.

Yo creo que si lo es. No quiero que piensas que me meto en tu vida, menos cuando acabamos de conocernos y obviamente yo no tenga derecho –se acercó más a ella–. No me gustó la manera en la que te trató tu esposo –soltó serio–, es claro que entre ustedes las cosas van mal. Ahora que conozco mucho de lo que tú y mi hermana tuvieron que atravesar, no me quedaría tranquilo sabiendo que llevas una vida difícil con el padre de tu bebé.

¿Qué?, ¡no!...Sasuke y yo tenemos una buena relación, lo que pasa es que…ya sabes, somos una pareja joven, su madre no me acepta, su trabajo lo abruma, y nuestro hijo…Sasuke adora a nuestro bebé, así como a mí. Yo…perdón si te dimos una impresión tan equivocada, él es algo posesivo, pero es el hombre más bueno que he tenido la dicha de conocer…

¿Es así?...disculpa yo creí…

Amo a Sasuke, y él me ama –sonrió con sinceridad.

Él no se había observado muy convencido, por lo que ella tuvo que dar por terminada la reunión, arguyendo que su familia estaría preocupada. De haberle permitido seguir cuestionándola, probablemente se hubiera quebrado confesando todo lo que no quería confesar. Logró zafarse de él prometiéndole verlo al día siguiente, con el lujoso auto que le puso a su disposición, no tardó más de un cuarto de hora en regresar a su hotel. Otro punto negativo, ahora él sabría dónde encontrarla. Resopló cada vez más desolada y preocupada, estaba completamente envuelta en una red de mentiras, misma que necesitaba comenzar a desenredar en cuanto tuviera enfrente a Tenten y a Sasuke.

Las puertas se abrieron y ella salió tambaleante, temiendo que el suelo bajo sus pies se desmoronase, al igual que amenazaba todo lo demás en su perfecta vida. Llegó a la puerta de la suite y recargó la frente contra la misma, Sasuke y Tenten la abordarían con miles de preguntas, no le asustaba responderles, esa era una posibilidad a la que le daba la bienvenida. Por el contrario, lo que la inquietaba, es que no lo hicieran. La suposición de Sasuke había sido completamente equivocada, ¿Qué si él se aferraba a esa idea y no creía nada de lo que ella tuviera que contarle?, ¿y si decidía romper con ella antes incluso de dejarla aclararle la difícil situación?, aunque no negaba que eso era precisamente lo que merecía. No, de algo tenía que valer el amor que ambos compartían.

Tomó aire y llamó con un toque decidido y fuerte. La luz de la habitación la bañó cuando Tenten se materializó frente a ella. Ingresó despacio, la castaña se hizo a un lado, cerrando inmediatamente después de que ella hubo entrado.

En el sofá, con una mamila en la mano, sosteniendo a Naruto en sus piernas y rodeándolo con un brazo, Sasuke la miró expectante. Tenten se acomodó a su lado y entrelazó sus dedos con los suyos, dándole un ligero apretón. Las lágrimas comenzaron a correrle por el rostro. Todo lo que ella quería y necesitaba estaba allí, no podía perderlo, ¡no podían quitárselo!

–Sakura –su amiga la abrazó, consolándola con afecto–. Todo está bien…no llores…

–Yo…lamento no haberles dicho la verdad –gimió con remordimiento, apretando la cara en el cuello de la morena.

De pronto, Sasuke estaba allí también, Naruto ya no seguía en sus brazos. La atrajo con delicadeza y la retuvo en su pecho. Ella se fue tranquilizando poco a poco, hasta que por fin pudo detener sus temblores.

– ¿Por qué no confiaste en nosotros Sakura?, Sasuke y yo creemos que le tienes miedo a ese hombre. ¿Te trató mal, te engañó…no quiso hacerse cargo de Naruto?... ¿por qué inventaste que había muerto? –cuestionó Tenten cuando ella tuvo el valor de mirarlos de nuevo a la cara.

– ¿Es eso Sakura?... ¿él te lastimó?, ¿por eso me hiciste ver como el papá de Naruto?, para que él no supiera que tuviste a su hijo…por favor di algo, cualquier cosa… –la instó con dulzura mientras le retiraba las lágrimas.

–No te vamos a juzgar…queremos protegerte y ayudarte amiga –Tenten lucía bastante angustiada por ella.

–Si…quiero proteger a mi hijo –soltó con tono ronco–, pero hay algo que deben saber de una vez por todas…él no es el padre de Naruto-

–Pero si son idénticos –comenzó Sasuke, callando cuando Sakura continuó hablando.

–…es su tío –confesó viéndolos dar un respingo.

–Entonces el padre del bebé sí está muerto –concluyó Tenten liberando el aire de golpe–, él es el hermano de Sai –sonrió compadeciendo a su pobre amiga, todo ese enredo por un simple malentendido, era claro que la situación no era tan escabrosa como la imaginaron ella y Sasuke.

Sakura contuvo las ganas de ponerse a llorar de nuevo. Sería tan sencillo decir que si, cerrar los ojos, pedirle a Sasuke regresar a la ciudad de La Lluvia y olvidarse del asunto. Quedarse con su bebé, y proteger a Lee y a ella de acabar presos. Pero no era posible.

–Hay algo que no nos estás diciendo, ¿verdad? –Sasuke le levantó la barbilla y examinó sus profundidades verdes, ahora oscurecidas por el temor.

–Minato Namikaze no es hermano de Sai…él es el hermano de Ino –cuando las palabras salieran de su boca, no habría marcha atrás, tomó un vano aliento cogiendo valor–, mi amiga...mi hermana...la mujer, que murió trayendo al mundo a nuestro bebé...la verdadera madre de Naruto –reveló haciendo estallar en pedazos su corazón.

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Buenas. Un minuto de silencio para que se nos pase la emoción =), hehe.

OK. ¿Qué les pareció el capítulo?, ¿valió la pena esperar para la impactante confesión?. Nunca fue el papá de Ino, sino el papacito de Minato. ¿Quién mejor que él para ponerle tensión a la historia y al SasuSaku?, espero que les haya sorprendido. Por allí alguien me mencionó sus sospechas de que se tratara de él, pero otros seguían pensando que era Inoichi. Me divertí haciendo las suposiciones de Tenten y de Sasuke, ellos la quieren, así que no podían simplemente tacharla de mentirosa sin una buena razón que la justificara, haha.

¿Quieren que Minato se entere de Naruto?, ¿Creen que estaría mejor con él que con Sakura?, ¿Qué le recomendarían a una mujer que estuviera en esa situación?, ósea, a punto de ser enviada a la cárcel y perder a su nene.

Luego el asunto de Shizune, tss, ¿Qué habrá sucedido?, ya sabíamos que no estaba bien de su cabeza, aunque supongo que estarán sorprendidos con la escena.

En fin, tantas cosas. Gracias por comentar, por leer, por apoyar siempre mi eternal fic, es que es como el amor de Sasuke y Sakura, para toda la vida, hahaha. No se crean, ya pronto será el fin =(.

A los que apenas se unen al club, bienvenidos, no se preocupen pensando que no voy a continuar, ustedes tal vez no me conozcan, pero los demás ya saben que así me tardo, sin embargo, siempre vuelvo. Mientras haya vida, hay esperanza. Nunca me rendí con el SasuSaku, y ya ven, tuvo su recompensa, ¡aunque sigo esperando beso y más uchihitas varones de cabello rosa –o magenta o calvos, o cómo sean pero más hijos del SasuSaku–!, Kishi haznos la buena en la peli de Boruto. Todas/os a rezar =).

Ya que me fui por la tangente, que lindo fin para el manga. Aunque más bien debió titularse: haciendo sufrir a los fans del SasuSaku y troleando a los fans SasuKarin, ese Kishi tiene una mente magistralmente perversa. Btw, yo disfruté mucho del manga y siempre me resistí a esa jalada de que Sarada no fuera hija de Saku.

Bueno ya le cortó, hacía mucho que no me explayaba, ya extrañaba la atención, hehe. Por ahora, cierro mi súper nota. Les mando un cordial saludo, un fuerte abrazo y mis mejores deseos. Cuídense mucho, ¡nos leemos pronto!

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¡SasuSaku FOREVER CANON!