Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto

Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.

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La madre virgen

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Capítulo XLIV

Verdad y decepción

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El ambiente en la residencia Uchiha era abrumador y opresivo, a eso se sumaba que la decoración, parecida a la de un viejo museo, no invitaba a sentirse cómodo o bienvenido. Mientras Sasuke se dirigía al despacho para hablar con su hermano, Sakura siguió a la seria empleada que los recibió, por los inmensos pasillos hacia la sala donde estaban los demás. Se acomodó mejor a Naruto en los brazos, no había podido dejarlo al cuidado de la señora Chiyo, que aprovechando que ellos salían de viaje, también se hallaba fuera de la ciudad.

Quién iba a decir que a tan solo un día después de su vuelo a Suna, estarían volando de regreso a casa para un entierro. Tenten, Sasuke y ella, apenas habían tenido tiempo de rehacer las maletas y llamar a la aerolínea para cambiar los planes. ¿Qué otra cosa podían hacer?, debían apoyar a la familia. Sasuke y ella a Itachi, y Tenten a Neji.

Recordó con remordimiento la escueta llamada que le hizo al hermano de Ino, pidiéndole que la disculpara por no reunirse con él al día siguiente. Minato comprendió en seguida la trágica situación, intercambiaron números y direcciones, ya que ella le aseguró que necesitaban tener otra larga conversación. No podía hacer más en ese momento, esperaba que las cosas se calmaran lo antes posible, debía decirle la verdad acerca de Naruto.

—Sakura —Anko se puso de pie para recibirla con un abrazo, tenía a Hinata en brazos, la niña se mantenía pegada a su pecho, parecía asustada.

—Hola Anko. Tayuya…Karin —la sonrisa desapareció de sus labios.

En un amplio sofá, cerca de la chimenea, la pelirroja permanecía sentada con las piernas cruzadas. Su aspecto era sobrio, vestida con un recatado pero ajustado vestido negro, la contemplaba con rechazo. No imaginaba encontrársela allí, aunque tampoco era raro. Ella y Shizune habían sido muy cercanas, ahora que lo pensaba, era de esperarse que quisiera dar su apoyo a la familia.

—Sakura —murmuró a modo de respuesta.

— ¿Quieres que te ayude con Naruto? —se ofreció Tayuya llegando hasta ella, el rubio se revolvía inquieto, pidiendo que lo bajara al suelo para ponerse a travesear.

—Gracias, viene bastante despierto —dejó que Tayuya lo entretuviera ayudándolo a caminar por la sala—. ¿Qué fue lo que sucedió? —se dirigió a Anko, su amiga acarició la cabecita oscura de Hinata y lanzó un suspiro—, ¿Qué le pasa? —señaló a la niña, que no dejaba de chuparse el pulgar.

—Fue horrible Sakura —murmuró con voz quebrada.

— ¿Es qué no lo sabes? —la voz condenatoria de Karin rasgó el silencio como un cuchillo—. Shizune está muerta. Mi amiga, la mujer a la que tanto hiciste sufrir quitándole el marido, no soportó más la vida miserable en la que la sumiste. ¡Shizune se dio un tiro frente a su hija!... ¡Shizune se mató por tu culpa!

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— ¡Sasuke! —Itachi envolvió como nunca antes a su hermano, necesitaba un respiro, alguien en quien apoyarse, alguien que lo sostuviera por un momento.

Tantas cosas se le habían venido encima, que no comprendía cómo seguía en pie. La ayuda de Kakashi y Gaara había sido inmediata, aun así, tener cerca a Sasuke en ese momento tan oscuro, le hacía sentir un poco mejor.

—Cuéntame bien lo que ha sucedido. Tenten únicamente nos avisó que Shizune está muerta, pero intuyo que no nos contó todo lo que Neji le dijo. Sakura no se ha sentido bien, creo que no quiso abrumarla. ¿Fue un accidente? —condujo a Itachi hasta un sofá de cuero, asegurándose que lo dejaba cómodamente sentado, corrió a prepararles un trago.

—Peor que eso Sasuke. Shizune estaba muy trastornada, pero ninguno de nosotros pudo darse cuenta hasta qué punto. Ella… —negó con la cabeza, sumiéndose en un tormento que a Sasuke le dolió profundamente. Ver a su fuerte hermano en un estado tan frágil, le helaba la sangre— se suicidó Sasuke. Lo peor, ¡fue que lo hizo frente a nuestra hija, mi niña fue la testigo inocente de su último acto de violencia! —su voz se volvió dura.

—Itachi… lo-lo siento mucho. ¿Hinata está bien?, ¿Shizune le hizo algo antes de…de morir? —preguntó aterrorizado, imaginó a su pequeña sobrina, allí, llena de miedo, víctima de las locuras de su ex cuñada. La carita de Naruto se le vino a la cabeza, si algo así le sucediera a su hijo… no pudo ni seguir pensando en ello. Shizune había sido muy cruel al hacer que su hija viviera una experiencia tan horrenda.

—Está traumatizada, no hace más que esconderse en mis brazos o en los de Anko, llora de repente, por nada y por todo. No ha querido comer ni dormir, no sé qué hacer para ayudarla —tomó con manos temblorosas, la copa que su hermano le dejó en la mesita de al lado—. ¿Por qué lo hizo Sasuke?, ¿Por qué dañar a su hija de esa forma?, ¿sólo para herirme a mí?. La odio, ¿Cómo pude haber sentido amor por ella alguna vez?, ¿Cómo no me di cuenta de lo que era?

—No te culpes. Sé que es difícil, pero como bien has dicho, Shizune no estaba en sus cabales. Ella ya no está aquí, así que no hay motivos para seguirla odiando, lo único que podemos hacer es concentrarnos en ayudar a Hinata a que supere el trauma, a que tenga una vida feliz de ahora en adelante —sentado frente a su hermano, apretó su hombro con fuerza, tenía que hacerle ver que lo mejor era tratar de superar ese horror.

—No dirías eso si supieras de lo que fue capaz, de lo que le hizo a Sakura —lo miró a los ojos con seriedad.

— ¿De qué hablas? —al escuchar el nombre de su prometida apretó los labios con tensión.

—Antes de morir escribió una carta. La niñera escuchó el disparo desde la cocina, inmediatamente subió a ver lo que había ocurrido. Encontró a Hinata hecha un mar de lágrimas, sentada de espaldas entre las piernas de Shizune, que ya estaba muerta. La escena fue muy impactante para ella, pero aun así fue capaz de tomar a la niña y sacarla de allí, antes de que viera a su madre llena de sangre. El médico dijo que lo que la aterró fue el fuerte sonido del disparo, eso no lo sabemos con certeza, ya que es muy pequeña para decirnos lo que vio.

Sasuke asintió, indicándole continuar. Tenía el vello erizado y el estómago hecho nudos, pero necesitaba escuchar todo lo que su hermano quería decirle.

—La servidumbre me contactó en seguida. Llegué antes que la policía, me encontraba muy cerca de la casa, ya que como todos los días, recogería a Hinata para pasar la tarde con ella. No pude resistirlo Sasuke, tenía que entrar y verlo con mis propios ojos —se cubrió el rostro con las manos—. Nunca voy a olvidar esa imagen. Shizune, con la mirada perdida, con la sangre corriendo por debajo de su cabeza…

— ¡Itachi! —le llamó con desesperación, haciéndole escapar del infierno por el que atravesaba su mente.

—…fue cuando lo vi…el sobre que contenía sus últimas palabras, estaba junto a ella —regresó su mirada a la de su hermano—. No lo toqué, sé que no debo alterar la escena de un crimen. El detective encargado es muy eficiente, él y los peritos, determinaron de inmediato que no había delito que perseguir. Por medio de una charla con su psiquiatra, el ángulo del disparo, sus huellas en el arma, su confesión, entre otras cosas…supieron con certeza que Shizune se suicidó. No tuvieron problema en darme una copia de su carta —sacó del bolso interior de su saco, unas hojas blancas que evitó entregarle a Sasuke, él extendía las manos, pero Itachi negó con la cabeza—. Son desvaríos de una mente perturbada, pero aun en su locura, tuvo la decencia de decir unas cuantas verdades…

—Habla ya hermano —exigió ansioso, hubiera querido arrebatarle la carta. Pero Itachi llevaba la razón, muchas de las cosas allí escritas, no le concernían.

—Shizune fue la que ordenó el robo en casa de Sakura —desvió la cara con vergüenza—, quería alejarla de mí, pensó que así lo lograría. Cuando ella llegó antes de que los delincuentes se fueran, decidió que le dispararan Sasuke. Shizune, ¡la mujer que fue mi esposa, la madre de mi hija —soltó atormentado—, intentó matar a la mujer que amas!...y casi lo logra —susurró trémulamente.

— ¡Lo sabía! —se puso de pie furioso—. Algo me decía que Shizune fue la que planeó el ataque a Sakura, pero no tenía manera de probarlo —se revolvió los cabellos con fuerza, quería estrujar el cuello de la ex mujer de su hermano, ¿Cómo fue capaz de un plan tan despiadado?, ¡tanta saña, tanta maldad! —. Comprendo que odiara a Sakura, pero quererla muerta, no importarle dejar huérfano a un pobre bebé…

La garganta se le llenó de bilis. Shizune casi había logrado su cometido. Menos mal que ya no podría herir a nadie más. Sabía que no estaba bien que agradeciera al cielo que estuviese muerta, pero no podía albergar otros sentimientos hacia alguien que trató de asesinar a la mujer a la que tanto amaba.

—Lo sé Sasuke, no sabes lo culpable que me siento. Si yo no hubiera sentido esa atracción por Sakura, Shizune no la hubiese tomado contra ella.

—No te culpes Itachi. La única responsable es esa mujer y su locura. Además, Sakura no es la única que la pasó mal…

—No, en eso tienes razón. Anko también fue víctima de sus intrigas…todo fue mentira Sasuke, la supuesta traición de Anko nunca sucedió. Shizune, junto con Kabuto y con el apoyo de mi madre, orquestó la gran mentira que me separó de mi novia.

— ¡Maldita sea! —renegó Sasuke ya sin asombro.

Su hermano sufrió mucho cuando rompió con Anko, él la amaba, nunca comprendió por qué ella lo engañó con otro. Ahora tenían la respuesta, Anko jamás lo hizo. Shizune se había empeñado en destruirle la vida a su hermano, incluso sin que él estuviera consciente.

—Sé que no es mucho consuelo, pero tal vez esto te sirva de alivio, así como a mí. Shizune escribió los datos de esos delincuentes, la policía ya está en su búsqueda.

—Tienes razón, por lo menos pagarán por lo que le hicieron a Sakura, y a no sé cuántas personas más —resopló intentando tranquilizarse—. ¿Cómo está Neji?, ¿has hablado con él?...y… ¿mi madre?

—Ya te imaginarás. Neji también se culpa por no haber podido prevenir esto, Gaara no lo ha dejado solo. Mi madre…está en su recamara, casi sufrió una crisis nerviosa, tuvo que venir el médico y aplicarle un sedante. Y no es que le importe mucho lo que le sucedió a Shizune, ni que mi hija esté en ese estado casi catatónico, lo que a Mikoto le preocupa es el impacto que esto tendrá en su círculo social —espetó con resentimiento.

—Entonces será mejor dejarla dormir, lo que menos necesitas es estar escuchando sus quejas superficiales —Itachi asintió en acuerdo, quedándose pensativo después.

—Sasuke, hay algo más. No se lo he dicho a nadie, pero creo que tú si necesitas estar al tanto, tuvimos durante mucho tiempo al enemigo en nuestra casa, no pienso permitir que algo así vuelva a suceder.

— ¿A qué te refieres?, ¿Quién es ese otro enemigo del que hablas? —un escalofrío le recorrió la espina dorsal.

—Karin. Ella no sólo era la amiga de Shizune, también fue su cómplice…

— ¿Quieres decir…ella sabía del ataque? ¿Karin permitió deliberadamente que hirieran a Sakura? —apretó las manos, las uñas se le clavaron en las palmas.

—Si Sasuke, Karin también quería dañar a Sakura —corroboró con rotundidad.

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— ¡Cállate Karin!, sabes que eso no es cierto —Anko salió a la defensa de Sakura, quien se había quedado muda y lívida—. Shizune se suicidó para hacerle un último e irreparable daño a Itachi, porque estaba trastornada, deprimida y sumida en el alcohol…

—Sí, ¡pero eso a causa de esta zorra! —la señaló con el dedo, sus ojos invadidos de rencor.

—Sakura e Itachi no tenían nada que ver, ni lo tuvieron nunca. Shizune sabía eso, pero aun así, no le importó, lo único que quería era hacerle daño a los que estuvieran a su alrededor. Me lo hizo a mí, y se lo hizo a Sakura, incluso a su inocente bebé —apretó a Hinata contra su corazón.

—Karin yo sé que era tu amiga, sé lo que sientes, yo también perdí a alguien muy importante, entiendo que quieras volcar tu furia contra mí. Pero yo jamás quise que algo así sucediera —juró Sakura entre lágrimas.

—Admítelo Karin. Shizune tomó sola la decisión de quitarse la vida, Itachi la apoyó hasta donde pudo, Neji también. Ella no quería ayuda, no le importaba nada ni nadie…

Karin asintió y se dejó caer de nuevo en el sofá. Anko tenía razón, Shizune había hecho muchas cosas incorrectas, cosas que solo alguien sin consciencia y corazón llevaría a cabo, lo peor de todo, es que ella permitió que lo hiciera. Estaba lanzando su dolor contra Sakura, porque era el único objetivo posible. Pero interiormente, se atormentó con su propia culpabilidad. Debió decir algo, hablar con Itachi, con Sasuke, incluso con Gaara. Contarles sus miedos respecto a Shizune, ¿y si hubiera asesinado a Hinata antes de suicidarse?, o tal vez a Itachi, a Sakura, ¡a cualquiera!

— ¡Karin! —el grito de Sasuke las paralizó a todas.

—Sa…Sasuke —se irguió con lentitud, sintiendo sus piernas temblorosas.

—Anko, Tayuya, por favor lleven a Hinata y a Naruto a la cocina —indicó sombrío, en ningún momento despegó los ojos de Karin.

— ¿Sasuke, qué sucede? —Sakura se acercó a él, Sasuke negó con la cabeza, incapaz de mirarla y decirle que por culpa de su ex cuñada y su "mejor amiga", casi acabó muerta.

Anko y Tayuya siguieron la orden de inmediato, cerrando la puerta a sus espaldas y dejándolos a solas.

— ¿Cuándo ibas a contarme lo que hiciste Karin? —retó Sasuke con frialdad.

—Yo…no-no sé a qué te refieres… —tartamudeó la pelirroja asustada.

—No ibas a hacerlo nunca ¿cierto?. ¡No pensaste que me enteraría que fueron tú, y Shizune, las que mandaron matar a Sakura! —se dirigió directamente hacia ella, sacudiéndola por los brazos, quería estrangularla.

— ¡Qué! —Sakura exclamó aturdida.

— ¡No!, Sasuke yo te juro que no tuve nada que ver con eso…yo…Sasuke tú me conoces, ¡yo no soy una asesina! —el horror de la acusación la conmocionó.

— ¡No te atrevas a negarlo! —bramó con violencia.

— ¡Sasuke suéltala! —Sakura logró recuperarse de la impresión y llegó hasta ellos.

Intentó apartar a Sasuke del cuerpo trémulo de Karin, él se rehusaba a dejarla en libertad. Quería que confesara, que admitiera su culpa. Sakura apretaba su brazo con fuerza, luchando por alejarlo de la aterrorizada mujer.

—Sasuke, por favor…déjala ir —suplicó con angustia—, amor la lastimas —acunó su rostro entre sus palmas, atrayendo su atención hacia sus mortificados ojos verdes, no reconocía a ese Sasuke.

Sasuke suspiró hondamente, dejando ir a Karin, que se desplomó contra el sofá. Abrazó a Sakura y dejó que lo calmara, que lo confortara. Ella seguía allí, su Sakura estaba bien, sana y salva. Todo aquello lo hizo rememorar los momentos de desesperación que vivió cuando la atacaron, casi tembló al oler el dulce aroma de su cabello. Karin merecía un castigo, Shizune ya no importaba, pero Karin no lograría salirse con la suya.

—Sasuke…Sakura…les juro que yo no sabía lo que ella haría. Lo supe después, cuando me enteré de que estabas en el hospital —miró con pena a Sakura, que le dedicaba una mirada sobre su hombro, no se despegaba de Sasuke, temiendo que él volviera a írsele encima—. La enfrenté, le dije que tú eras madre, que… ¿Cómo se había atrevido?. Se alzó de hombros, indiferente, dijo que no era su culpa, que ella no ordenó que te mataran, sólo que te dieran un susto. Debí decir la verdad, ¡lo sé! —se abrazó a sí misma, queriendo calmar el frío en su interior.

—No te creo, ¡tú lo sabias!, ¡lo sabías y no hiciste nada! —atacó Sasuke inclemente.

—¡No!. Te lo juro por Gaara, que es lo que más amo en el mundo. Por él precisamente quería que desaparecieras —encaró a Sakura de nuevo—, pero no de esa manera, ella me dijo que haría que regresaras a Suna. Y yo…ingenuamente no pregunté más. Después, al saber la magnitud de sus alcances, me dio miedo…además, luego dejaste de ser su objetivo, ya que no estabas con Itachi, ella no se preocupaba más por lo que te sucediera…por eso lo dejé pasar. Shizune no volvería a intentar nada así contra ti, y yo…te odiaba demasiado como para ser razonable. Pero jamás me atrevería a dañarte físicamente. Créeme Sasuke, por favor —se hincó en el suelo, suplicante y llorosa.

— ¡Levántate! —Sasuke se negó a controlar su tono de voz—, te enfrentarás a la justicia, ellos decidirán que hacer contigo. Y da gracias que no sea yo el que se encargue de ti, porque no sé si sería capaz de controlarme para no matarte con mis manos Karin —amenazó furioso.

—Enfrentaré las consecuencias de mi cobardía —aceptó Karin con valentía, necesitaba empezar a hacer las cosas bien, no quería terminar como Shizune—. Sakura…perdóname —se levantó acercándose a ella—. Estaba enferma de celos y rabia, mi hermano sufría tanto por ti…sé que eso no me justifica, aun así, te pido que me disculpes…

— ¿En verdad desconocías lo que Shizune había ordenado hacerme? —se dio la vuelta, todavía protegida por los brazos de Sasuke.

La cicatriz donde tenía la herida de bala, comenzó a palpitarle dolorosamente, recordándole la agonía y el miedo que sufrió ese día.

—Sí. Lo juro…no lo hubiera permitido —Sakura asintió, creyéndole por fin. Karin nunca le había hecho un daño real, siempre intentaba insultarla o hacerla sentir inferior, pero sus ataques eran más bien venenosos y verbales además de directos.

La puerta se abrió de repente, Itachi entró junto a Gaara y otros hombres uniformados. Policías, reconoció Sakura, sintiéndose mal por Karin.

—Karin —Gaara la escrutó con decepción y tristeza—, ¿Cómo pudiste hermana?

—Gaara…

Los oficiales le leyeron sus derechos a la pelirroja, Karin se dejó esposar y conducir hacia afuera. Gaara se derrumbó en ese instante, devastado por lo que Itachi le contó acerca de su melliza.

—Ella asegura que en un principio no sabía nada, y que después calló por miedo. Ve con ella Gaara, Karin te necesita —Sakura lo atrajo hacia sí, abrazándolo con cariño. Sasuke lo permitió, porque evaluó el semblante dolido de su ex amigo.

—Sakura... —sus cálidos brazos lo cubrieron de paz.

—Todo se arreglará, ya verás —prometió optimista. Sin Shizune para hacerles daño, todo estaría bien.

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Mikoto bajó por la escalera de servicio hacia la cocina, no quería encontrarse con nadie que la viera en aquel estado. Lucía demacrada y cansada, Itachi pensaba que ella estaba preocupada por el qué dirán. Lo cierto, es que se hallaba profundamente angustiada por lo acontecido. Sentía que todo lo ocurrido era su culpa, si no fuera por ella, Shizune jamás se habría casado con Itachi, ocasionándole tanto dolor y sufrimiento. Y no conforme con casi destruir a su hijo, había causado un daño terrible a su pequeña nieta.

Debió impedirlo, debió ser menos indiferente y fría, debió ser sincera, acercarse a sus hijos y comprenderlos, en vez de pretender controlarlos, persiguiendo una perfección inexistente. ¿Sería muy tarde ya para recuperar a su familia?

Antes de entrar por la puerta de las empleadas, escuchó voces que provenían de adentro. Quedándose quieta y escondida, espió por una rendija, comprobando de quiénes se trataba, pretendía prepararse un té para tomarse una pastilla, pero de ninguna manera estaba lista para enfrentarse todavía a los demás.

—Es una pena que se haya tenido que cancelar la fiesta de Naruto y, que en vez de un momento feliz, este día se convirtiera en una mancha negra en el calendario —Mikoto entrecerró los ojos al ver a Tayuya acariciar cariñosamente el cabello rubio de un bebé.

¿Quién sería ese niño?, no se parecía a nadie que ella conociera. El niño era precioso, de picaros ojos azules, muy sonriente, no soltaba la cuchara con la que se comía una colorida gelatina.

—Y que lo digas, pero nuestro esfuerzo no será desperdiciado, he estado pensando que podríamos cambiar la celebración para más adelante, después de todo, Hinata también cumplirá su primer año en unas semanas —comentó Anko con el positivismo que la caracterizaba. No permitiría que aquella tragedia hundiera en la miseria a su nueva familia.

— ¿Crees que para ese día ya esté recuperada? —la preocupación de Tayuya fue evidente al ver a Hinata, esconderse en el hombro de su prima.

—Es lo que más deseo —rogó Anko, amaba a esa pequeña como si fuera suya, y ahora que era huérfana de madre, se prometió que la querría aún más.

— ¡Jina! —gritó Naruto juguetón, después de terminar la gelatina que le dieron para distraerlo, estaba listo para comenzar a jugar otra vez, y que mejor que con su amiguita pelinegra.

Mikoto abrió los ojos con sorpresa, al ver a su nietecita girar la cabeza y mirar directamente al niño. Su asombro fue todavía mayor, al verla plasmar una sonrisita. El otro bebé gritoneaba y aplaudía divertido, y la hermosa pelinegra comenzaba a animarse también.

— ¡Mira Anko! —Tayuya no podía creer el cambio en el rostro antes asustado de Hinata.

— ¿Quieres jugar con Naruto, cielo? —se acercó de inmediato al hijo de Sakura.

Naruto se sacudía en los brazos de Tayuya, por lo que la chica lo bajó al piso, llevándolo de las manos a encontrarse con Anko y Hinata. Anko se agachó frente al bebé, que no tardó en estirarse para besar sonoramente en la mejilla a la niña de ojos grises.

— ¡Jina! —gritó de nuevo con energía.

Hinata rió con más soltura, agitándose incluso, para que Anko la dejara gatear por el suelo como a su amigo rubio.

Mikoto dio gracias al cielo ante la preciosa escena. Afortunadamente, Hinata demostraba en ese momento, la capacidad infinita de los niños para sortear una situación difícil. Sólo había hecho falta el estímulo adecuado, para que su nietecita sonriera y jugara de nuevo. Seguramente la pequeña estaría bien, no creía que extrañase a su madre, ya que nunca habían sido cercanas, asimismo, Anko permanecería a su lado para brindarle el amor que Shizune nunca fue capaz de darle, eso ayudaría a que Hinata creciera feliz.

—Anko, Itachi te busca a ti y a Hinata, por cierto, ¿Cómo sigue…? —Sasuke se detuvo de golpe al ver a los niños traveseando en el piso.

— ¡Papi! —Naruto gateó hacia él con una velocidad sorprendente, Hinata lo seguía muy de cerca.

"¡Ese es el hijo de…esa mujer!", concluyó por fin Mikoto, atestiguando como su hijo menor cargaba con afecto al bebé rubio. La impresión de ver a Sasuke en el papel de amoroso padre, dejó sin respiración a Mikoto. Nunca imaginó que su hijo pudiera demostrar sus sentimientos de manera tan libre. Le conmovió muchísimo ver al niño abrazarlo y besarlo con tanta devoción, más todavía, contemplar el orgulloso rostro de Sasuke, quien ya cargaba también a Hinata para besarla en la frente.

—Naruto ha obrado el milagro —informó Anko con expresión emocionada—. Ha logrado hacerla reaccionar —comentó aliviada.

—Naruto y ella se llevan muy bien —asintió Sasuke comprensivo—, Naruto la contagia siempre de su energía.

—La llevaré con Itachi para darle la sorpresa, ha estado tan preocupado —tomó a la bebé que continuaba sonriente.

—Hazlo, está en el salón, junto a Gaara y Sakura, yo me tomaré un minuto con Naruto.

Al verlas salir, Sasuke dio un suspiro. En unas horas habían pasado muchas cosas, descubrió el origen de Naruto, la tragedia de su excuñada, la traición de su mejor amiga, simplemente necesitaba unos segundos para abrazar a su hijo. Naruto y Sakura lo hacían sentirse fuerte, sabía que por ellos debía seguir en pie, ser el soporte que en ese momento su familia necesitaba, pero…

—Tengo miedo de perderte Naruto —murmuró muy suavemente.

¿Qué harían si el tío de Naruto exigía que le entregasen al bebé?, él tenía todo el derecho de llevárselo, mientras que ellos no podrían objetar nada.

— ¡Mama!

Sasuke se dio la vuelta al escuchar a Naruto, Sakura se hallaba tras él, mirándolo con cautela.

—Así que aquí estaban. ¿Cómo te sientes? —se acercó a ellos, Sasuke extendió su mano y ella la tomó en seguida, permitiéndole arrastrarla hacia su pecho.

—Eso debería preguntártelo yo a ti. Debes estar maldiciendo a toda nuestra familia, ¿no?. Por culpa de Itachi, Shizune casi te mata, mi madre no hizo más que ofenderte, y yo…por mí, Karin se decidió a hacerte la vida miserable —a Sakura le angustió verlo tan abatido, nada de lo ocurrido era a causa de Sasuke.

—Tu tío me cae bien, así que no puedo maldecir a todos los Uchiha —bromeó intentando cambiarle el semblante—. Sasuke, no fue culpa de Itachi que Shizune mandara a esos delincuentes a atacarme, tampoco tu mamá tenía porqué recibirme con los brazos abiertos, comprendo que en su afán por protegerte, quiera lo mejor para ti…

—Tú eres lo mejor para mí —besó sus labios con reverencia—, aunque no te merezca…

—A veces creo que soy yo la que no te merece. Independientemente de mis orígenes y mis carencias, las cuales puedo superar…sabes que te mentí durante mucho tiempo…

—Eso ya está olvidado, lo hiciste por el bien de Naruto y por el tuyo. No te guardo rencor por eso Sakura, al contrario, significa mucho para mí, que hayas tenido la confianza de decirme la verdad acerca de los padres de Naruto. Eres una mujer noble que cumple sus promesas, además de valiente y hermosa, ¿Qué más puedo pedir?

—Pues lo mismo digo, eres comprensivo y leal, amoroso, inteligente, caballeroso, protector, fuerte y el mejor padre. No cargues con los errores de los demás, Karin actuó así motivada por sus celos, incluso por su dolor, no fue tu responsabilidad. No te atormentes con eso, ¿sí?

—Tienes razón —exhaló más tranquilo—. ¿En serio crees que tengo tantas cualidades? —sonrió presuntuoso.

—Esas y otras mas —sonrió traviesa, colocando sus manos en los oídos de Naruto—, también eres el mejor amante del mundo —murmuró coqueta.

— ¿Cómo lo sabes?, soy el único amante que has tenido —apuntó divertido.

— ¿Y estás muy orgulloso de ello, verdad? —se molestó falsamente, aquel juego estaba sirviendo para eliminar la tensión de la situación, quería borrar toda la preocupación del rostro de Sasuke.

—Complacido sería la palabra más adecuada —rió risueño, colocó a Naruto en el piso para que siguiera jugando, después abrazó a Sakura con nuevas fuerzas—. Quiero besarte —demandó poniéndose serio de repente.

—Y yo quiero que me beses…mucho —lo atrajo por el cuello y dejó que su boca la dominara.

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—Entonces vuelves mañana.

—Sí. Ya no tengo nada qué hacer en esta ciudad, al menos no por el momento. Ahora mis intereses apuntan hacia la ciudad de la Lluvia.

—Esa jovencita te ha cautivado, ¿verdad?

—Algo así, a Ino no pude salvarla. Con Sakura será distinto, quiero volverme su amigo, su protector. Hay cosas que no me gustan, siento que oculta algo importante. Espero pronto ganar su confianza para ayudarla.

—Eso está bien, por lo que me contaste, esa muchachita fue la única que estuvo al lado de tu hermana en todo momento, es justo que ahora que al parecer lo necesita, le brindes una mano. Lo que no me queda claro es, ¿por qué ella no figuraba en la investigación que el detective hizo acerca de Ino?. Digo, si como ella y los otros habitantes del pueblo dicen, tu hermana y Sakura se conocieron desde el orfanato, y vivieron siempre juntas, hasta que Ino murió, ¿no era de esperarse que su vida estuviera registrada en el reporte de tu hermana?

—Es lo mismo que yo me pregunto Tsunade. Pero no te preocupes, apenas regrese de Suna, será lo primero que averiguaré, Suigetsu Hozuki tiene mucho que explicarme.

—Hmn. Oye Minato y, ¿que harás si Sakura no contacta contigo nuevamente, como prometió hacer?. Tal vez lo que menos quiera es remover el pasado, o a su marido no le parezca que establezcan comunicación.

—Si ella no viene a mí, yo iré hacia ella. Sakura me necesita Tsunade, lo sé, lo presiento. La ayudaré en todo lo que pueda, no importa que tenga que pasar por encima de su marido para conseguirlo.

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Los besos subieron de intensidad. Sakura jadeó al sentir las manos de Sasuke en sus pechos. Había ansiedad y una cruda necesidad de reafirmar el amor y la vida. Saber que su atentado, fue todo un macabro y elaborado plan para sacarla de en medio, la hacía querer gritar de rabia y miedo, pero esas emociones podían ser fácilmente diluidas en los brazos de Sasuke, por eso se aferraba a él como si no existiera un mañana.

— ¡Sasuke! —gimió con demanda, en ese momento no quería que él se tomara su tiempo, que la excitara con palabras o caricias sutiles que la llevaban poco a poco a la locura. No, lo necesitaba ya, sus instintos más primitivos, la obligaban a implorarle al oído, que la tomara de manera urgente.

Sasuke se concentró en escuchar las indicaciones de Sakura, el lugar en el que se encontraban no era el más adecuado, pero eso no lo detuvo. Ignorando completamente cualquier atisbo de consciencia o advertencia, comenzó a desnudarla. Ya se visualizaba cargándola por la cintura y acomodándola en la mesa o la pared, cualquier lugar serviría para su apasionado encuentro. Sin embargo, estando a nada de perderse en esa niebla de lujuria, ambos dieron un respingo.

— ¡Naruto! —exclamaron volviendo de golpe a la realidad, ¿cómo se les ocurría dar tremendo espectáculo frente a su bebé?.

Sakura abotonó su blusa con premura, a la vez que miraba en todas direcciones intentando encontrar a su hijo. El alma le escapó del cuerpo al no encontrarlo.

—Sasuke, ¡¿Dónde está, dónde se metió Naruto?!

—Estaba…aquí… —hizo un rápido registro visual de la superficie de la cocina, pero no había pista del escurridizo rubio.

Sakura comenzó a respirar con dificultad, rogando por que su bebé no estuviera metido en problemas. Vio a Sasuke salir en dirección al pasillo que conducía al comedor, Naruto no podía estar muy lejos, probablemente alguien lo vería gateando y lo detendría.

— ¡¿Qué pasa?! —su voz estridentemente nerviosa, demandó con premura cuando su prometido entró de nuevo.

—No hay rastro de él —explicó más pálido de lo normal.

— ¿A dónde lleva esa puerta? —señaló una pequeña entrada colocada en la esquina más lejana.

—Es la puerta de servicio, hay unas escaleras —tragó con dificultad, corriendo hacia allí. Naruto no estaba—, lleva directo al segundo piso, las habitaciones más cercanas son las de mi madre —comentó observando la empinada subida.

—¡¿Crees que haya podido llegar hasta allá?! —sus ojos se desorbitaron, no quería ni pensar en que su hijo se hubiera atrevido a escalar esa monstruosidad de peldaños, sin embargo, lamentablemente Naruto era un niño muy activo e inquieto, capaz de hacer eso, y más.

—Es la única opción que nos queda, Naruto debe estar arriba… —calló de repente, sintiendo el miedo agarrotándole la garganta.

—Pero si el subió…eso significaría que… Naruto está al alcance de tu madre… —murmuró sofocadamente. Ambos sintieron un escalofrío recorrerles el cuerpo antes de apresurarse hacia la dirección señalada. Si Mikoto tenía a Naruto, no quedaba más que esperarse lo peor.

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Ya casi Navidad, me trajo Santa Claus, hehe.

¡Me he tardado mucho!, perdonen, de verás las cosas se me salieron de control. El trabajo, el cansancio, la falta de tiempo, todo conspira para frustrar mis intentos de escribir =(.

Bueno, este capítulo mostró muchas cosas que quedaban pendientes, ya se sabe la verdad, todo se va aclarando, ya únicamente queda la "angustiosa" recta final, hehe. ¿Qué les pareció?, me encantaría leer sus opiniones, más, después de que estuvieron esperando tanto tiempo u.u

En fin, les agradezco que me apuren y me den ánimos, espero ya no atrasarme tan feamente. Sé que no lo merecen, y en serio me disculpo. Espero que estén de lo mejor, que les esté yendo bien con las fiestas y las vacaciones (a los que las tengan, los que no, ya llegará nuestro tiempo =P). Cuídense mucho, un abrazo y un saludo cordial. ¡Nos leemos pronto!

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¡SasuSaku CANON!